{"id":23493,"date":"2010-10-30T08:54:05","date_gmt":"2010-10-30T06:54:05","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/carta-a-un-torturador\/"},"modified":"2010-10-30T08:54:05","modified_gmt":"2010-10-30T06:54:05","slug":"carta-a-un-torturador","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/carta-a-un-torturador\/","title":{"rendered":"Carta a un torturador"},"content":{"rendered":"<p> <\/p>\n<p><strong><span><a title=\"Blog Memoria, I\u00f1aki Ega\u00f1a\" href=\"http:\/\/www.euskaldunak.info\/memoria\/\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" size-full wp-image-20507\" title=\"Blog I\u00f1aki Ega\u00f1a\" alt=\"Memoria_bloga\" src=\"https:\/\/nabarralde.eus\/wp-content\/uploads\/2009\/08\/Memoria_bloga.jpg\" height=\"180\" width=\"240\" \/><\/a><\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span><\/span><\/strong>La semana pasada me dirig\u00ed a una de tus v\u00edctimas. Entonces fue la carta a un torturado. Hoy me hab\u00eda prometido tomar la pluma para cambiar las tornas y enviarte unas letras. Carta a un torturador. Me repugna hacerlo, me cuesta un mundo acercarme al papel y m\u00e1s a\u00fan rellenar unas cuartillas. Como si el pliego rechazara cualquier familiaridad con una de las ocupaciones m\u00e1s nauseabundas del universo.<\/p>\n<p>Cuando conceb\u00ed ambas ep\u00edstolas, supuse que la primera, la de aquel que aguantaba tus excesos y, sobre todo, tus frustraciones, ser\u00eda m\u00e1s complicada. Y que esta segunda, ser\u00eda seguramente, m\u00e1s sencilla. El odio mueve al mundo. Finalmente ha sido al rev\u00e9s. Es m\u00e1s f\u00e1cil ponerse del lado de quien padece que de quien obtiene resultados del sufrimiento de los dem\u00e1s. Por m\u00e1s que lo intento me resulta imposible encontrar un resquicio de juicio a tu actividad. \u00bfQui\u00e9n ampara a los verdugos? Nadie. Todos lo son, los sois, en silencio. El \u00faltimo conocido por estas tierras, el del garrote vil del franquismo, se colg\u00f3 de un \u00e1rbol.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo empezar, adem\u00e1s? Las citas, los ambientes sobran. Y si los hay son s\u00f3rdidos, oscuros, repletos de espectros y fantasmas por doquier. No puedo adornar, tampoco, mi reflexi\u00f3n con sonidos naturales, con letras de canciones mel\u00f3dicas, con met\u00e1foras de la vida y de la muerte. Porque el torturador se desterr\u00f3 del g\u00e9nero humano desde el mismo momento que aplic\u00f3 su primera picana. Desde entonces, un estigma tan visible como los galones militares, cubre tu frente.<\/p>\n<p>No te conozco. Pero he o\u00eddo hablar tantas veces de ti que, desgraciadamente, tu voz me resultar\u00eda familiar. En el autob\u00fas, en la taberna, en cualquier lugar donde se percibieran sonidos audibles. No s\u00e9 si es una voz grave, o, por el contrario, aflautada, como aquella que acompa\u00f1aba al Caudillo que destroz\u00f3 la vida a nuestros padres. Si tiene altibajos o es pausada. Lo ignoro y no me importa. S\u00e9, en cambio, que es la voz de un torturador y, aunque no soy ducho, es una voz que se ausculta a distancia.<\/p>\n<p>S\u00e9 tambi\u00e9n que ser reconocido por la voz te pone nervioso. Porque sabes que esos compa\u00f1eros tuyos, a veces tan est\u00fapidos, los que m\u00e1s escr\u00fapulos tienen, o esos otros que han pasado por tus manos, s\u00f3lo tienen tu voz. Y no es poco. Porque los que han sufrido tus torturas no la olvidar\u00e1n jam\u00e1s. La llevan pegada en lo m\u00e1s interno de su ser.<\/p>\n<p>Me comentan que el otro d\u00eda llevaste a tu hija al cine, a ver \u201cGru, mi villano favorito\u201d y que, despu\u00e9s de comprarle unas palomitas, disfrutasteis durante casi dos horas de esa intimidad que tu trabajo te roba. Te enterneci\u00f3 comprobar como aplaud\u00eda a los buenos, aunque fueran villanos, y aullaba con los malos. Y le prometiste volver pronto a ver otra pel\u00edcula. Quiz\u00e1s no lo hagas demasiado pronto.<\/p>\n<p>Y por eso, dicen, tienes apariencia humana. Falso. Hace ya muchos a\u00f1os que lo humano no se define por un aspecto o un genoma, ahora que sabemos que compartimos con monos e insectos la mayor\u00eda, sino por su trayectoria social. Y la tuya, perdona el tuteo quiz\u00e1s deber\u00eda tratarte de usted, es antisocial. Ant\u00f3nimo de lo humano.<\/p>\n<p>Porque en tu sombra se agolpa el poso de quienes crearon las primeras mazmorras, violaron a nuestras j\u00f3venes, quemaron a nuestras madres, asaltaron nuestras casas. En nombre de tus dioses, imaginarios y reales como el sueldo que recibes de ese Estado que te ampara, nos hemos tragado siglos de mentiras, asesinatos en masa, fanatismos que concluyeron en limpiezas \u00e9tnicas e ideol\u00f3gicas. Tus manos est\u00e1n manchadas de sangre. Pero no de ayer o anteayer, sino de siglos de ignominias. As\u00ed te despreciamos.<\/p>\n<p>Y por eso, me resulta infinitamente incomprensible que puedas cruzar la calle como todos, abrir el paraguas cuando llueve o llevar a tu hija al cine y sentir lo que los dem\u00e1s tambi\u00e9n profesamos por nuestros hijos, ternura y cari\u00f1o. No puedo creer que seas capaz de hacer sentir a alguien, a tu pareja quiz\u00e1s, el deseo de las caricias cuando horas antes has llegado a meter el palo de una escoba a otra mujer por el mismo lugar que una vez pari\u00f3.<\/p>\n<p>Me dijeron tambi\u00e9n, que en esa casa que compartes con tu familia, no hay espejos. Porque no puedes mirarte a los ojos. Nadie puede aguantarte la vista porque la tuya, esa en la que guardamos secretos, a\u00f1oranzas y recuerdos, desapareci\u00f3 aquella primera vez que abandonaste el g\u00e9nero humano. Porque tus ojos inexistentes son los de un buitre que examina desde el cielo las tierras en busca de presas. Carro\u00f1a, supones. Mal supones. Tus presas son lo \u00fanico vivo de tu entorno. Y, como dir\u00eda el poeta, aunque nadie te mate eres cad\u00e1ver y aunque nadie te pudra est\u00e1s podrido.<\/p>\n<p>Mario Benedetti te defini\u00f3 de manera precisa y se preguntaba \u201cqu\u00e9 cangrejo monstruoso atenaz\u00f3 tu infancia, qu\u00e9 paliza paterna te gener\u00f3 cobarde, qu\u00e9 tristes sumisiones te hicieron despiadado\u201d. Es intrascendente. Fantaseas con tu obligaci\u00f3n, con el desempe\u00f1o de la m\u00e1xima responsabilidad que puede recibir un funcionario: la defensa de la patria. Todo por ella, dec\u00eda en alg\u00fan cartel cuartelero.<\/p>\n<p>Ese es precisamente tu apoyo. Lo necesitas cada d\u00eda. Y lo guardas como oro en pa\u00f1o: \u201cProcedi\u00f3 estrictamente a sus deberes en el cumplimiento de la misi\u00f3n que desempe\u00f1aba\u201d. Deber. Estricto. Cumplimiento. Misi\u00f3n. Palabras que retumban en tu cabeza cada vez te metes de lleno en la faena que te ha sido encomendada. Porque sabes que el trabajo est\u00e1 repartido y tu no haces sino completar esa cadena que mantiene el estado putrefacto de las cosas. Y que ni siquiera hay que ser c\u00ednico para negarlo. Lo saben, lo sabemos, lo sab\u00e9is. Tu trabajo est\u00e1 distribuido.<\/p>\n<p>Por eso eres minucioso. Cuando te llega una detenida la desnudas, la pones contra la pared, la examinas con tus manos de b\u00e1rbaro, como si estuvieras en un prost\u00edbulo. Pero ahora no pagas, te pagan por ello. Te excitas con los lamentos, los ruegos. Y escupes tus entra\u00f1as gangrenadas dejando una estela pestilente. Te felicitan y te hinchas de orgullo.<\/p>\n<p>Y cuando son ellos, apuras hasta que los detenidos se mean encima, como ni\u00f1os. Porque ya eres un experto. La bolsa, la ba\u00f1era\u2026 lo que sea. El repertorio, como buen profesional, es extenso. No hace falta leer en manuales clandestinos, ni recibir en Fort Baag o en Bagdad cursillos especiales de tormentos y suplicios. No hace falta a pesar de que instructores sobran. La experiencia es la madre de las ciencias. Y ya son unos cu\u00e1ntos a\u00f1os. Nadie te dijo que pararas.<\/p>\n<p>\u00bfHay que detenerla tortura?, especulas sin embargo una y otra vez, cuando en alg\u00fan medio se hacen eco de tu actividad. C\u00f3mo concebirlo siquiera cuando aqu\u00ed nada ha cambiado, piensas. Los mismos rojos de mierda, los separatistas de siempre, los terroristas que ahora se esconden tras el pa\u00f1uelo palestino, esas zorras que salen de la cocina para enredarlo todo, esos j\u00f3venes insolentes que quieren cambiar el escenario. C\u00f3mo vas a abandonar semejante responsabilidad. Te piden a voz en grito que no flaquees, que el futuro depende de la humillaci\u00f3n del enemigo. Y lo haces a conciencia.<\/p>\n<p>Es tu destino. Lo sabes. Y te conf\u00edas a ese Dios supremo al que por cierto no cuchicheas hace a\u00f1os. Ese Dios en el que fuiste educado, en su temor. En su templanza, cuyos representantes en la tierra te marcan el camino de la rectitud. Y te sientes nuevamente respaldado. Porque, como se apunta en los Evangelios, perteneces a ese reba\u00f1o de los elegidos. Un reba\u00f1o que es tu fuerza y la de quienes te acogen. Por eso jam\u00e1s has tenido siquiera la vacilaci\u00f3n de desvelar tus secretos, tu actividad como torturador. Porque nunca pensaste que fueran siquiera pecados veniales.<\/p>\n<p> Pero no te equivoques. Nosotros somos el mundo. Lo tuyo son molinos de viento. Y cuando te llegue el d\u00eda del \u00faltimo viaje y est\u00e9 al partir la nave que nunca ha de tornar, como versaba Machado, nos alcanzar\u00e1 entonces la justicia de los justos. Te acoger\u00e1 la tierra, indignamente, porque la decencia ser\u00e1 la de los torturados y la deshonra la tuya. El viento se har\u00e1 un poco m\u00e1s c\u00e1lido, la brisa nos refrescar\u00e1 el semblante e incluso avanzaremos una sonrisa. Y ya no estar\u00e1s para sentir ese descomunal desprecio que se adosar\u00e1 al epitafio de tu tumba por los siglos de los siglos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La semana pasada me dirig\u00ed a una de tus v\u00edctimas. Entonces fue la carta a un torturado. Hoy me hab\u00eda prometido tomar la pluma para cambiar las tornas y enviarte unas letras. Carta a un torturador. Me repugna hacerlo, me cuesta un mundo acercarme al papel y m\u00e1s a\u00fan rellenar unas cuartillas. 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