{"id":23227,"date":"2010-09-04T05:32:17","date_gmt":"2010-09-04T03:32:17","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/la-cadena-de-mando\/"},"modified":"2010-09-04T05:32:17","modified_gmt":"2010-09-04T03:32:17","slug":"la-cadena-de-mando","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/la-cadena-de-mando\/","title":{"rendered":"La cadena de mando"},"content":{"rendered":"<p><strong><span> <\/p>\n<p><a title=\"Blog Memoria, I\u00f1aki Ega\u00f1a\" href=\"http:\/\/www.euskaldunak.info\/memoria\/\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" size-full wp-image-20507\" title=\"Blog I\u00f1aki Ega\u00f1a\" alt=\"Memoria_bloga\" src=\"https:\/\/nabarralde.eus\/wp-content\/uploads\/2009\/08\/Memoria_bloga.jpg\" height=\"180\" width=\"240\" \/><\/a><\/p>\n<p>Rememora Ega\u00f1a los tiempos en que, tras  la quema de Donostia por parte de las tropas inglesas, las pocas casas  que quedaron en pie fueron utilizadas para alojar a los oficiales  espa\u00f1oles y sus familias. Los \u00absupervivientes del horror\u00bb, expulsados de  sus casas, se alojaron en la c\u00e1rcel, \u00fanico lugar vac\u00edo, e incluso de  all\u00ed fueron desalojados por orden del gobernador militar espa\u00f1ol de  Gipuzkoa. La preocupante conclusi\u00f3n del art\u00edculo no es otra que \u00abla  cadena de mando\u00bb sigue vigente.<\/p>\n<p> <\/span><\/strong> <\/p>\n<div>\n<div>\n<p>Hace unos d\u00edas hemos recordado en Donostia el 197  aniversario de la quema de la ciudad por una horda de soldados ingleses  ebrios que, dirigidos por generales ilustres de salones y clubes del  Londres chic, hicieron buena la orden de un fan\u00e1tico militar espa\u00f1ol,  Javier Casta\u00f1os, que veng\u00f3 de esa manera su animadversi\u00f3n hacia todo lo  vasco. Los ingleses no tuvieron que tomar clases especiales para saquear  y violar a su antojo, ya que llegaban del subcontinente hind\u00fa donde  hab\u00edan saqueado y violado a su antojo. Un ej\u00e9rcito colonial de  exterminio, racista, con mayor pedigr\u00ed que la Wehrmacht.<\/p>\n<p>Lo injusto de la historia ha quedado reflejado en este episodio, de  manera palmaria, donde los verdugos han sido recordados con vehemencia a  trav\u00e9s de monumentos en Westminster, calles en Portugalete e incluso un  cementerio en Donostia, en el que reposan los restos de aquellos  ingleses y de los que les precedieron defendiendo la causa liberal en la  Primera Guerra Carlista, como si una cuerda extensa quisiera desterrar  lo ef\u00edmero de la vida y su recuerdo.<\/p>\n<p>Las mujeres y las ni\u00f1as que fueron violadas y sus vientres  atravesados por bayonetas empapadas en ron ni siquiera tuvieron un  nombre. El juez que hizo de testigo de aquellos hechos no se atrevi\u00f3 a  transcribir su apellido por temor a mancillar el recuerdo de sus padres  o, llegado el caso, de sus hijos. No hay peor humillaci\u00f3n que perder la  honestidad de semejante manera.<\/p>\n<p>En una ciudad pr\u00e1cticamente deshabitada, la \u00fanica  calle que se salv\u00f3 es la que en la actualidad lleva el nombre del d\u00eda de  la tragedia, 31 de Agosto. Poco m\u00e1s de 30 casas, cuatro iglesias y una  c\u00e1rcel, municipal como las de aquella \u00e9poca. Las iglesias fueron  descanso de la tropa en invierno y las casas refugio para los oficiales  de las compa\u00f1\u00edas espa\u00f1olas, llegadas tras el saqueo, desde Galicia y  Castilla. Los oficiales espa\u00f1oles arribaron con esposas, hijos y dem\u00e1s  parientes, desalojando a los inquilinos que sufr\u00edan una vejaci\u00f3n m\u00e1s.<\/p>\n<p>Aquellos supervivientes del horror, aquellos despose\u00eddos de su honor,  aquellas j\u00f3venes mancilladas, aquellos a los que hab\u00edan echado de sus  viviendas se concentraron en la c\u00e1rcel, \u00fanico lugar libre, valga la  paradoja. Los prisioneros franceses, tratados con educaci\u00f3n por los  ingleses, rivales por lo visto pero no enemigos como los donostiarras,  hab\u00edan sido expulsados en barcos desde Pasaia. Los heridos sanaban o  mor\u00edan en un hospital extramuros, acondicionado en el convento de San  Francisco. La c\u00e1rcel, por tanto, estaba vac\u00eda y por eso fue ocupada por  unos 300 hombres, mujeres y ni\u00f1os sin techo.<\/p>\n<p>En una de las celdas m\u00e1s oscuras de esa c\u00e1rcel, la menos habitable,  una joven llamada Mari Cruz Allaflor, (relato su nombre porque en una  ciudad en la que hasta el juez se averg\u00fcenza de citar apellidos  femeninos dada la magnitud de la profanaci\u00f3n, encontrar uno es todo un  tesoro) atendi\u00f3 a unas ni\u00f1as a las que todos los d\u00edas intentaba dar  clases de lectura y escritura. Una estrella fugaz en medio de la  miseria.<\/p>\n<p>En el exterior, mientras tanto, el caos. Una epidemia de malaria,  producto del abandono de zanjas y marismas, mat\u00f3 a m\u00e1s donostiarras que  el propio incendio y saqueo. Seg\u00fan los informes de entonces, un tercio  de la poblaci\u00f3n. Nos podemos imaginar, sin mucho esfuerzo, el escenario.  Lo hemos visto en los campos de exterminio nazis, en el Gulag  sovi\u00e9tico, en Gernika&#8230; Hambre, muerte y olvido.<\/p>\n<p>Sin embargo, la inquina no descansa. El gobernador  militar espa\u00f1ol de Gipuzkoa, cuyo nombre no quiero citar porque no  merece m\u00e1s que desprecio, se apercibi\u00f3 de que la c\u00e1rcel hab\u00eda sido  ocupada por los \u00absin techo\u00bb. Su competencia era otra, pero ya se sabe  que los militares obedecen impulsos patrios, designios de dioses y poco  m\u00e1s. Y la mand\u00f3 desalojar.<\/p>\n<p>El Ayuntamiento donostiarra de entonces ya hab\u00eda pleiteado, si es que  la palabra sirve para expresar la idea de \u00abpegarse una y otra vez  contra un muro\u00bb, con el gobernador a cuenta de la parentela de los  oficiales. Que est\u00e9n en casas particulares por orden superior, vale, se  acata, pero que se traigan de Ourense, Valladolid o Madrid a la prole  para desalojar a los vecinos clama al cielo. Ni caso. En esta ocasi\u00f3n,  m\u00e1s de lo mismo. Para qu\u00e9 desalojar la c\u00e1rcel si no hay prisioneros, si  una de las celdas, adem\u00e1s, est\u00e1 siendo utilizada como escuela.<\/p>\n<p>El gobernador ni siquiera se molest\u00f3 en rebatir los argumentos  municipales. Aqu\u00ed mando yo. Ordeno y mando que dec\u00edan los bandos  militares. Y la c\u00e1rcel municipal donostiarra, \u00fanico refugio para los  pobres de solemnidad de entonces, sede de una precaria y con la  perspectiva rom\u00e1ntica escuela de ni\u00f1as, fue clausurada. Antes vac\u00eda que  ocupada por parias, por los an\u00f3nimos forjadores de la historia. Una  aberraci\u00f3n desde cualquier punto de vista.<\/p>\n<p>El estilo de aquel gobernador de infausto recuerdo seguro que  provocar\u00e1 en el lector la evocaci\u00f3n de otras situaciones similares.  Somos peque\u00f1as islas apretadas en tribus donde lo universal se vuelve  familiar. La historia se atasc\u00f3 en un bucle eterno. Cada \u00e9poca revive  hasta el hast\u00edo aquello que ya contaban nuestros antepasados en medio de  piedras circulares en los tiempos del bronce.<\/p>\n<p>Me lleg\u00f3 el recuerdo de la maestra Mari Cruz, del  gobernador y de todas aquellas ni\u00f1as a las que no dejaron ser mujeres  leyendo cr\u00f3nicas recientes de este pa\u00eds. La cadena de mando no ha dejado  de funcionar, como en el cierre de la c\u00e1rcel, en medio de nuestro viaje  hacia las estrellas y de la ya intuida modificaci\u00f3n masiva de genomas.  Perdonen la intromisi\u00f3n, pero aqu\u00ed mandan los de siempre, a pesar del  celof\u00e1n. Cuando joven, les dec\u00edamos poderes f\u00e1cticos. Ahora, con la  democratizaci\u00f3n del espacio pol\u00edtico, son lobbyes, \u00abgrupos de presi\u00f3n\u00bb,  eufemismos al uso.<\/p>\n<p>Aquellos poderes f\u00e1cticos entonces eran, por orden alfab\u00e9tico, Banca,  Ej\u00e9rcito e Iglesia. Las cosas han cambiado, los curas y los militares,  en su mayor\u00eda, han abandonado los consejos de administraci\u00f3n de las  grandes firmas espa\u00f1olas. Pero su influencia, siento decirlo tan  abiertamente, sigue intacta. De la Banca dir\u00eda, incluso, que dirige los  designios de Espa\u00f1a y Francia y, por extensi\u00f3n, los nuestros. Banqueros  pusieron a Sarkozy en el Eliseo, banqueros ordenaron la reforma laboral a  Zapatero, banqueros marcan ritmos pol\u00edticos, deportivos y culturales.  As\u00ed de triste.<\/p>\n<p>De la Iglesia cat\u00f3lica qu\u00e9 decir. Esa secta en la que se ha  convertido, seg\u00fan el \u00faltimo apeado, el franciscano Joxe Arregi, tiene  tanto poder como para marcar lo que un Gobierno socialista, s\u00ed, han  le\u00eddo bien, tiene que decir en materia de educaci\u00f3n, sexualidad o moral.  Si yo fuera un marciano reci\u00e9n llegado a Otxate, pensar\u00eda que me est\u00e1n  tomado el pelo aquellos que me calientan la oreja advirti\u00e9ndome del  poder de los de la sotana. Llevo viviendo ya unos a\u00f1os al norte de  Otxate y se que esos marcianos que entran de otra dimensi\u00f3n por las  puertas intergal\u00e1cticas de Trebi\u00f1u est\u00e1n demasiado perdidos como para  saber de la misa la mitad.<\/p>\n<p>Y de los militares, qu\u00e9 decir. Marcan buena parte de la pol\u00edtica  exterior de Espa\u00f1a y de Francia, manejan los hilos de sus ex colonias  como si la descolonizaci\u00f3n fuera un cuento chino y, sobre todo, sirven  de voceros a una industria, la armament\u00edstica, que necesita de guerras  reales o ficticias, de cobayas humanos, de primeros y terceros mundos,  de desigualdades e injusticias para poder ejercer su labor.<\/p>\n<p>La cadena de mando, tradicionalmente militar (la Iglesia cat\u00f3lica no  es sino el ej\u00e9rcito vaticano, un caballo de Troya extranjero en nuestra  tierra), modernamente empresarial (bancaria, que es quien mueve los  hilos de inversiones, pr\u00e9stamos o cierres), sigue tan vigente que cada  vez estoy m\u00e1s convencido que la evoluci\u00f3n darviniana s\u00f3lo es algo  \u00fanicamente biol\u00f3gico. Social, cultural y pol\u00edticamente siguen dominando  quienes poseen el fuego.<\/p>\n<\/p><\/div>\n<\/p><\/div>\n<p> <\/p>\n<h3><a title=\"Gara\" href=\"http:\/\/www.gara.net\">Gara<\/a>-k argitaratua<\/h3>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Rememora Ega\u00f1a los tiempos en que, tras la quema de Donostia por parte de las tropas inglesas, las pocas casas que quedaron en pie fueron utilizadas para alojar a los oficiales espa\u00f1oles y sus familias. 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