{"id":23129,"date":"2010-08-14T06:51:33","date_gmt":"2010-08-14T04:51:33","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/el-expolio-de-lo-publico\/"},"modified":"2010-08-14T06:51:33","modified_gmt":"2010-08-14T04:51:33","slug":"el-expolio-de-lo-publico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/el-expolio-de-lo-publico\/","title":{"rendered":"El expolio de lo p\u00fablico"},"content":{"rendered":"<p> <\/p>\n<div>\n<div>\n<p>La privatizaci\u00f3n del espacio p\u00fablico es lo \u00faltimo en la escalada institucional para desnaturalizar ese patrimonio inmaterial que llevamos en nuestra mochila centenaria. Aquellos que se pasaron derrapando en la modernidad, que dir\u00eda Fito, el de los Fitipaldis, son los que ahora venden los restos de este espacio que un d\u00eda fue y hoy no es sino ruina asolada de tierra y humanidad.<\/p>\n<p>Los que nos precedieron fueron quienes delinearon el espacio p\u00fablico como centro de convivencia. Las normas fueron las elementales, casi espont\u00e1neas. Las plazas de nuestro pueblos y barrios, los patios de las parroquias fueron lugares de reuni\u00f3n y diversi\u00f3n, escenarios para llorar y re\u00edr. En esas plazas vimos a los dragones echar fuego por sus fosas nasales, a los contorsionistas abrazarse de forma inveros\u00edmil y a los poetas recordarnos la fragilidad del amor.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n fueron centros de intercambio y luego de comercio. En los fregaderos municipales o en las orillas de los r\u00edos nuestras abuelas jugaron siendo ni\u00f1as y se ruborizaron cruz\u00e1ndose pretendientes. Y en las calles adyacentes, zapateros, cordeleros o sastres se fueron asociando para ordenar sus gremios y, cuando los calores llegaran, aplacar penas con vinos y danzas atrevidas.<\/p>\n<p>As\u00ed, los ni\u00f1os se hicieron adolescentes, los j\u00f3venes adultos y los mayores viejos. Las arrugas convivieron con la tersura, la amistad con el odio, el invierno con el verano. Los quintos celebraron su llamada a filas, las pe\u00f1as el santo inexistente, los j\u00f3venes su adi\u00f3s a la pubertad y las madres la marcha de sus hijos a Terranova. Comedias y tragedias, como las escritas por los griegos cl\u00e1sicos con la particularidad que nadie, excepto quiz\u00e1s el maestro, sab\u00eda de esa ciudad que un d\u00eda llamaron Atenas.<\/p>\n<p>La casa, el caser\u00edo, se traslad\u00f3 a la calle, a lo p\u00fablico, y viceversa. Qu\u00e9 remedio, pensar\u00eda alguno, si las vacas mug\u00edan en el establo, bajo la cama en la que hab\u00edan nacido los hijos y hab\u00edan muerto los abuelos. Efectivamente, la l\u00ednea entre lo p\u00fablico, la plaza, y lo privado, la casa, era tan fina que ni siquiera los jueces, tan ilustrados ellos, eran capaces de delimitarla. Los cerrajeros claveteaban puertas, no sab\u00edan de llaves.<\/p>\n<p>Hoy, ese mundo forjado como el hierro, a fuerza del progreso de las estaciones, de la marcha lenta pero inexorable de decenas de generaciones acumuladas en el lodo del camino, ha desaparecido. Quiz\u00e1s queden guetos, quiz\u00e1s los \u00faltimos mohicanos se enfaden por mi apreciaci\u00f3n. Quiz\u00e1s haya repuntes en la enfermedad, bucles melanc\u00f3licos que dir\u00eda el fundamentalista Jon Juaristi. Quiz\u00e1s. Pero el Rubic\u00f3n hace tiempo que lo cruzaron los panzers del capital.<\/p>\n<p>Sufrimos un desfalco gigantesco de ese patrimonio inmaterial que citaba al comienzo de la reflexi\u00f3n, una apropiaci\u00f3n del espacio p\u00fablico en nombre de la nada. Por la fuerza. Como los \u00faltimos caladeros del Cant\u00e1brico, esquilmados, las aves de rapi\u00f1a se han lanzado sobre un terreno que permanec\u00eda virgen y que, adem\u00e1s, ejerc\u00eda de referencia para demostrar, sobre todo a la juventud, que las cosas, incluso la pol\u00edtica, se pueden hacer de otra manera. Que el futuro, como lo fue el pasado, no est\u00e1 predestinado.<\/p>\n<p>La manipulaci\u00f3n del espacio y del concepto festivo es probablemente uno de los apartados paradigm\u00e1ticos del expolio. Pero no el \u00fanico y tampoco, ya me perdonar\u00e1n las comparsas bilbainas o las pe\u00f1as pamplonicas, el m\u00e1s importante. El modelo a desaparecer es el de la participaci\u00f3n, palabra maldita donde las haya. El modelo a desarrollar es el del espect\u00e1culo-negocio. Donostia, en esta carrera, ha ido por delante del resto de capitales vascas. Aquel engendro de Semana Grande, parido entre Elorza y Ord\u00f3\u00f1ez, no s\u00f3lo ha sobrevivido, sino que se ha convertido en piedra filosofal. Hoy, los Sanfermines institucionales de Iru\u00f1ea son un intento rampl\u00f3n de ofrecer la fiesta a los turistas, como ya lo hicieran los donostiarras hace d\u00e9cadas con los arist\u00f3cratas, incluso con Franco, al que paseaban bajo palio.<\/p>\n<p>En los sustancial, el concepto dominante deja la fiesta en manos de t\u00e9cnicos y el espacio festivo en poder de las eufem\u00edsticamente llamadas \u00abfirmas comerciales\u00bb o, lo que es lo mismo, en poder de autoritarios empresarios que quieren hacer valer la primera de las reglas de cualquier negocio: ganar la mayor cantidad de dinero en el menor tiempo posible. Mientras nosotros nos acercamos al escenario con la intenci\u00f3n de divertirnos, en todas sus acepciones, el modelo est\u00e1 buscando nuestro ingreso en el engranaje del consumo. Lo nuestro es para un par de d\u00edas, lo de ellos para 365.<\/p>\n<p>La participaci\u00f3n, en consecuencia, es un obst\u00e1culo, porque se trata de un \u00abelemento\u00bb incontrolado, algo que no gusta a los patronos precisamente. Por eso, la fiesta es reducida a consumo (gasto) y espect\u00e1culo (gasto tambi\u00e9n). Ver, o\u00edr y callar, como los tres monos sabios que desde su templo japon\u00e9s traspasaron el Pac\u00edfico hacia el oeste para llegar al continente. Los receptores de la fiesta son consumidores. Como quien compra un bote de caf\u00e9 o una determinada marca de limonada.<\/p>\n<p>Fuera del concepto festivo, del que quiz\u00e1s he hecho una generalizaci\u00f3n inadecuada en su extensi\u00f3n (es cierto que a\u00fan hay espacios de libertad), el despojo abarca todas las facetas sociales hasta hace poco p\u00fablicas. Los hosteleros se han hecho due\u00f1os de las aceras y plazas, los anunciantes de las fachadas de nuestras viviendas, los inmobiliarios, bancos y especuladores due\u00f1os del suelo (\u00bfqu\u00e9 mentira es \u00e9sa de que tenemos derecho a una vivienda digna?), los vendedores de relojes de nuestros equipos de f\u00fatbol.<\/p>\n<p>La magnitud de semejante atraco se puede apreciar en ejemplos cotidianos, en la supremac\u00eda del inter\u00e9s de un constructor sobre hallazgos rupestres (Praileaitz), en la de un especulador urban\u00edstico sobre la cuna de la civilizaci\u00f3n (Plaza del Castillo), en la del viajero de \u00e9lite sobre el entorno natural (TAV)&#8230; En fin, desgraciadamente, la lista ser\u00eda interminable.<\/p>\n<p>El peso crea poso y aberraciones semejantes las vamos digiriendo con normalidad. Lo p\u00fablico es un terreno abonado para la demagogia y la mentira, para acotar el expolio bajo el paraguas del \u00abbien com\u00fan\u00bb. Han llegado hasta ese l\u00edmite, precisamente, de llamar al negocio multinacional y empresarial \u00abbien com\u00fan\u00bb. \u00a1Sinverg\u00fcenzas!<\/p>\n<p>En esa l\u00ednea, lo pol\u00edtico, parte inseparable de lo p\u00fablico, se ha pervertido hasta confines dif\u00edciles de imaginar hace unos a\u00f1os, cuando se abr\u00eda ese horizonte ocultado por la dictadura. La democracia se identifica con la posibilidad de votar a una lista cerrada cada cierto tiempo, cuatro a\u00f1os probablemente. En ese tiempo, los elegidos se mueven en el terreno de lo privado, alentados por lobbies econ\u00f3micos cuyo fin, repito, es ganar la mayor cantidad de dinero en el menor tiempo posible.<\/p>\n<p>Hombres y mujeres, nuevamente, somos predeterminados como consumidores. Hemos perdido la perspectiva. Desconocemos si el puerto deportivo es una necesidad o un negocio de una cementera, si la incineraci\u00f3n una v\u00eda para financiar partidos pol\u00edticos o una forma r\u00e1pida de deshacerse de la basura, si el resultado del partido de f\u00fatbol una contienda l\u00edcita o, por el contario, un desenlace impuesto por la marca deportiva que viste a los dos equipos. Hasta me entran dudas de si los que razonan a favor de los ultramontanos del alarde tradicional tienen argumentos de discriminaci\u00f3n de g\u00e9nero detr\u00e1s o casas de indumentarias de Formosa.<\/p>\n<p>El expolio tiene tambi\u00e9n su aspecto desp\u00f3tico, como si estuvi\u00e9ramos en la Edad Media. La campa\u00f1a por la capitalidad cultural de la capital guipuzcoana para 2016 tiene un eslogan que cada vez que lo leo me produce retortijones: \u00abOlas de energ\u00eda ciudadana\u00bb. Adem\u00e1s de robarnos el pasado, adem\u00e1s de robarnos el espacio p\u00fablico, nos toman por ovejas de un reba\u00f1o.<\/p>\n<p>Tengo ya m\u00e1s de medio siglo y les aseguro que la \u00fanica energ\u00eda ciudadana que he visto en estos 50 a\u00f1os es la que levant\u00f3 ikastolas, guarder\u00edas, gau-eskolas, logr\u00f3 la salida de los presos, cerr\u00f3 cuarteles, evit\u00f3 la urbanizaci\u00f3n de Gladys Enea&#8230; Nada que ver con esas \u00abolas\u00bb de chicle y celof\u00e1n, inventadas por t\u00e9cnicos al servicio de empresarios que, por vender, son capaces de vender a su propia madre.<\/p>\n<\/p><\/div>\n<\/p><\/div>\n<div><\/div>\n<h3>Publicado por <a title=\"Gara\" href=\"http:\/\/www.gara.net\">Gara<\/a>-k argitaratua<\/h3>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La privatizaci\u00f3n del espacio p\u00fablico es lo \u00faltimo en la escalada institucional para desnaturalizar ese patrimonio inmaterial que llevamos en nuestra mochila centenaria. 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