{"id":23027,"date":"2010-07-22T07:22:33","date_gmt":"2010-07-22T05:22:33","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/en-busca-de-la-identidad-perdida\/"},"modified":"2010-07-22T07:22:33","modified_gmt":"2010-07-22T05:22:33","slug":"en-busca-de-la-identidad-perdida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/en-busca-de-la-identidad-perdida\/","title":{"rendered":"En busca de la identidad perdida"},"content":{"rendered":"<p> <\/p>\n<p>Ni Ad\u00e1n ni Eva, se supone, tuvieron conflictos de identidad. Es posible que hayan sufrido la carencia de padres naturales, pero en su reemplazo contaron con el Padre Eterno, algo col\u00e9rico, por cierto: ante la primera desobediencia los ech\u00f3 de casa. El exilio no los amilan\u00f3, cubrieron su desnudez y comenzaron a tener hijos: hab\u00eda que poblar el mundo. Ca\u00edn y Abel fueron los primeros, y aunque no les fue del todo bien, ni uno ni otro se enfrentaron a conflictos de identidad: ten\u00edan real conciencia de qui\u00e9nes eran sus padres. Esta certeza en gran medida se iba a repetir con todos los seres humanos que poco a poco fueron ocupando el planeta, ya sea aquellos que continuaban con la tradici\u00f3n judeo-cristiana, aquellos que hab\u00edan nacido bajo el paganismo o aquellos que profesaban otras confesiones. Tan importante como las dos preguntas iniciales \u2013\u00bfde d\u00f3nde venimos?, \u00bfhacia d\u00f3nde vamos?\u2013 es saber qui\u00e9nes son nuestros padres, existimos gracias a ellos, sin ellos ser\u00edamos la nada, y la nada no se formula preguntas.<\/p>\n<p>Nuestros abuelos prehist\u00f3ricos fueron de la horda al clan y del clan a la familia consangu\u00ednea, para finalmente arribar a la monog\u00e1mica; hay quienes aseguran que en ese estadio se podr\u00eda establecer el comienzo de la civilizaci\u00f3n. La monog\u00e1mica era una familia fundada en el predominio del hombre: se hac\u00eda necesario procrear hijos cuya paternidad no se discutiese. Con el prop\u00f3sito de evitar esas discusiones, los patriarcas jud\u00edos optaron por la l\u00ednea materna. Esto, sin embargo, no les evit\u00f3 padecer problemas de identidad: Jos\u00e9, hijo de Jacob, fue vendido por sus hermanos a los ismaelitas y ellos, a su vez, lo vendieron a los egipcios.<\/p>\n<p>Jos\u00e9 revirti\u00f3 su condici\u00f3n de esclavo y lleg\u00f3 a ser gobernador de Egipto. Investidura que no le hizo olvidar su origen: cuando lo consider\u00f3 preciso reconoci\u00f3 a sus padres y se proclam\u00f3 hijo de Israel.<\/p>\n<p>El conflicto de Mois\u00e9s era m\u00e1s grave: ignoraba que hab\u00eda sido adoptado por la hija del fara\u00f3n, se consideraba egipcio e incluso ante la presencia de Jahv\u00e9 dud\u00f3 de su verdadera identidad, pero no bien la confirm\u00f3, acept\u00f3 su origen, se puso al frente del pueblo de Israel e inici\u00f3 el \u00e9xodo hacia la tierra prometida.<\/p>\n<p>El destino de Edipo fue m\u00e1s adverso. Con el fin de evitar la maldici\u00f3n del or\u00e1culo, el rey Layo orden\u00f3 la ejecuci\u00f3n del reci\u00e9n nacido. El s\u00fabdito que deb\u00eda cumplir la orden se apiad\u00f3 del ni\u00f1o y desencaden\u00f3 la tragedia: Edipo matar\u00eda al rey Layo, su padre, y se casar\u00eda con Yocasta, su madre. De esa uni\u00f3n incestuosa iban a nacer dos varones: Eteocles y Polinices, y dos mujeres: Ant\u00edgona e Ismene. Los cuatro, a su vez, desatar\u00edan nuevas cat\u00e1strofes.<\/p>\n<p>Las epopeyas de Jos\u00e9 y de Mois\u00e9s pertenecen a la tradici\u00f3n jud\u00eda y est\u00e1n puntualizadas en el Antiguo Testamento: G\u00e9nesis y Exodo. Los funestos destinos de Edipo y de sus cuatro hijos pertenecen a los mitos tebanos, fueron revelados por Homero en el und\u00e9cimo canto de la Odisea (\u201cVi tambi\u00e9n a la madre de Edipo, la bella Epicasta, que cometi\u00f3 sin querer una gran falta, cas\u00e1ndose con su hijo; pues \u00e9ste, luego de matar a su propio padre, la tom\u00f3 por esposa\u201d) y m\u00e1s tarde desarrollados por S\u00f3focles y por Esquilo en sus tragedias Edipo Rey, Ant\u00edgona y Los siete contra Tebas. Identidad, parricidio, incesto, respeto por los muertos. Estos incidentes, recogidos en libros, sagrados o no, establecieron las normas morales, las pautas culturales que desde entonces regir\u00edan en la sociedad. La identidad, saber qui\u00e9nes son nuestros padres, es una de esas normas.<\/p>\n<p>En 1976 se instaur\u00f3 un r\u00e9gimen de terror en la Argentina. Las Fuerzas Armadas hab\u00edan estudiado la metodolog\u00eda de cr\u00edmenes y torturas instaurada por los nazis en Alemania, y con voluntad de alumnos aventajados la pusieron en pr\u00e1ctica aqu\u00ed. Treblinka, Auschwitz, Maidanek fueron campos de exterminio; la ESMA, El Olimpo, La Perla, tambi\u00e9n. Los jerarcas del gobierno nazi de Alemania debieron responder por m\u00e1s de seis millones de asesinatos. Los jerarcas del gobierno nazi de la Argentina, por treinta mil. Var\u00eda el n\u00famero de muertos; no la forma en que se cometieron los cr\u00edmenes. Las tropas aliadas juzgaron a los criminales alemanes; el gobierno de Ra\u00fal Alfons\u00edn juzg\u00f3 a algunos criminales argentinos, a otros les otorg\u00f3 el beneficio de \u201cla obediencia debida\u201d, m\u00e1s tarde el gobierno de Carlos Menem indult\u00f3 a todos; luego fiel a su estilo, el gobierno de Fernando de la R\u00faa opt\u00f3 por el silencio y finalmente los gobiernos de N\u00e9stor Kirchner y de Cristina Fern\u00e1ndez de Kirchner pusieron las cosas otra vez en su lugar: los responsables de cr\u00edmenes de lesa humanidad, tantos militares como civiles, volvieron a someterse a la Justicia.<\/p>\n<p>Los soldados del Tercer Reich destru\u00edan a la familia completa: asesinaban a los abuelos, a los padres y a los hijos. Los soldados del Proceso se propusieron imitar esa metodolog\u00eda \u2013en 1977 el general Ib\u00e9rico Saint Jean proclam\u00f3 euf\u00f3rico: \u201cPrimero mataremos a todos los subversivos, luego mataremos a sus colaboradores, despu\u00e9s a sus simpatizantes, enseguida a aquellos que permanecen indiferentes, y finalmente mataremos a los t\u00edmidos\u2013, aunque m\u00e1s tarde optaron por otro modo de destrucci\u00f3n: asesinaban a los abuelos y a los padres; pero en lugar de matar a los hijos, los vend\u00edan o los canjeaban en pos de alg\u00fan beneficio. M\u00e1s de un verdugo se qued\u00f3 con esos ni\u00f1os. Se dio as\u00ed la paradoja de que represores y torturadores criaran con ternura \u201cmaternal\u201d a los hijos de los padres que hab\u00edan asesinado. Ahora algunos de esos hijos adoptados se niegan a la certeza de descubrir a sus verdaderos padres; otros van m\u00e1s lejos: aceptan a sus padres asesinos y repudian a sus padres asesinados.<\/p>\n<p>A lo largo de la historia de la humanidad no se hab\u00eda dado una perversi\u00f3n de ese calibre. Durante siglos logramos respuestas culturales para el incesto, para el parricidio, para el genocidio. Hoy nos enfrentamos a nuevas categor\u00edas, desde la negaci\u00f3n de la identidad hasta la alabanza a los asesinos de nuestros propios padres, que a simple vista parecen un diab\u00f3lico disparate pero que, sin embargo, comienzan a producir preguntas in\u00e9ditas. Se hace dif\u00edcil, terriblemente duro y dif\u00edcil, elaborar las respuestas.<\/p>\n<h3>Publicado por PAGINA 12-k argitaratua<\/h3>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ni Ad\u00e1n ni Eva, se supone, tuvieron conflictos de identidad. 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