{"id":22727,"date":"2010-05-26T08:32:15","date_gmt":"2010-05-26T06:32:15","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/la-familia-de-s-francisco-de-xabier\/"},"modified":"2010-05-26T08:32:15","modified_gmt":"2010-05-26T06:32:15","slug":"la-familia-de-s-francisco-de-xabier","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/la-familia-de-s-francisco-de-xabier\/","title":{"rendered":"La familia de S. Francisco de Xabier"},"content":{"rendered":"<p> <\/p>\n<p>Autores: Campi\u00f3n Jaime Bon, Arturo<\/p>\n<p>T\u00edtulos: La familia de S. Francisco de Xabier: conferencia le\u00edda en el Teatro Gayarre el domingo 30 de abril de 1922 <br \/> Materia: Francisco Javier, Santo \/ Yatsu (Familia) <br \/> Editores: Imprenta y Librer\u00eda de Garc\u00eda, Pamplona, 1922 <\/p>\n<p> Localizaci\u00f3n Signatura <br \/> FONDO DE RESERVA C-128 F-13 <br \/> FONDO DE RESERVA C-82 F-24<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p> Digitalizaci\u00f3n: Bulego Birtuala para la colecci\u00f3n electr\u00f3nica de <st1:personname productid=\"la Biblioteca\" w:st=\"on\">la  Biblioteca<\/st1:personname> de KOLDO MITXELENA Kulturunea (2000-08-22)  <\/p>\n<p>Direcci\u00f3n: http:\/\/www.gipuzkoa.net\/kultura\/km <br \/> Correcciones y modificaciones: km1@kultura.gipuzkoa.net<\/p>\n<p> Difusi\u00f3n libre y gratuita (freeware) <\/p>\n<p><a href=\"xabier1.html\">xabier1.html<\/a><\/p>\n<p><a href=\"xabier1.html\">xabier1.html<\/a><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p> <br clear=\"ALL\" \/> <\/p>\n<p align=\"center\"><st1:personname productid=\"LA FAMILIA \ufffcDE\" w:st=\"on\"><strong>LA  FAMILIA<\/strong> <br \/> <strong>DE<\/strong><\/st1:personname> <br \/> <strong>S. FRANCISCO DE XABIER<\/strong><\/p>\n<p align=\"center\">Conferencia le\u00edda en el Teatro Gayarre <br \/> el domingo 30 de abril de 1922<\/p>\n<p align=\"center\">POR<\/p>\n<p align=\"center\">D. ARTURO CAMPI\u00d3N<\/p>\n<p align=\"center\">(EDICI\u00d3N ESPECIAL COSTEADA POR ALGUNOS AMIGOS DEL AUTOR)<\/p>\n<p align=\"center\">PAMPLONA <br \/> IMPRENTA Y LIBRER\u00cdA DE GARC\u00cdA <br \/> Estafeta, n\u00fam. 31 <br \/> 1922<\/p>\n<p align=\"center\">\n<p align=\"center\"><strong>I<\/strong><\/p>\n<p>EXCMO. SR., SE\u00d1ORAS, SE\u00d1ORES:<\/p>\n<p>El tema de mi conferencia \u201cLa familia de San Francisco de Xabier\u201d, si le comparo a otros que son parte del mismo ciclo, me trae a la memoria las palabras del Salvador a Marta: \u201cMar\u00eda ha escogido la mejor parte.\u201d Y esto tambi\u00e9n es verdad ahora. Otros se\u00f1ores conferenciantes os han hablado, y os hablar\u00e1n, del Santo, subieron y subir\u00e1n a las altas cimas de la gracia y de las virtudes cristianas, yo, de menores alientos, no me determino a salirme de las v\u00edas, por m\u00ed m\u00e1s trilladas, de la historia civil, y me acomodo a que los hombres de Dios, los se\u00f1ores obispos, los se\u00f1ores sacerdotes, os hablen de las cosas de Dios, con la autoridad, la sabidur\u00eda de la unci\u00f3n y el celo apost\u00f3licos que les son propios. Mas, aun establecida amplia separaci\u00f3n entre las personas y los temas de ellas, y la m\u00eda y el m\u00edo, pienso que el sujeto de esta conferencia, a t\u00edtulo de adici\u00f3n siquiera, no desdice ni se despega de los dem\u00e1s: que el ni\u00f1o en el seno de la familia nace, y de ella, en bien o en mal, recibe influencias eficient\u00edsimas que con trabajo se borran. Esta regla com\u00fan, en virtud de la libertad moral, cuenta excepciones, pero este no es el caso de nuestro Santo, cuya familia, escuela abierta de ense\u00f1anzas cristianas, las vi\u00f3 multiplicarse maravillosamente en el coraz\u00f3n de su Francisco, a m\u00e1s del uno a ciento de la tierra f\u00e9rtil del Evangelio. Adem\u00e1s de este motivo principal para hablar de ella, me dol\u00eda que la curiosidad p\u00fablica no fuese enfocada directamente sobre ella, pues siendo tan deslumbradores los raudales de luz que boran de la persona de San Francisco, \u00e9sta se llevar\u00eda las miradas absortas de todos, y la familia permanecer\u00eda entre sombras, sin atraerse las miradas de nadie. No de otra suerte que cuando contempl\u00e1is un \u00e1rbol centenario, tendida al aire la umbrosa copa frondosa y llena de embelesados pajarillos, no se os ocurre bajar la vista y mirar la tierra negra que le sostiene, las serpeteantes ra\u00edces que le nutren y las humildes florecillas que le aromatizan el ambiente. Por si se cometiere con esa preterici\u00f3n cierta injusticia, yo intento repararla, y os ruego que me prest\u00e9is vuestra m\u00e1s generosa benevolencia.<\/p>\n<p>San Francisco de Xabier o, m\u00e1s correctamente dicho, de Etxaberri, es, por su linaje, basko, y por su nacionalidad, nabarro. Esto es tan claro, patente y notorio, que no habr\u00eda necesidad de mentarlo, si el apasionamiento, por motivos laudables, en suma, no hubiese pretendido enturbiar las aguas, en esta ocasi\u00f3n cristalinas, de la historia. A Francisco le sucede lo que a otros muchos varones insignes: que las naciones se disputan su cuna. Francia dice: el linaje de Jasso, castellanizaci\u00f3n de Yatsu, proviene de Yatsu, aldehuela del pa\u00eds de Mixa, situada en <st1:personname productid=\"la Baja-Nabarra\" w:st=\"on\">la  Baja-Nabarra<\/st1:personname>, que siempre fue tierra francesa, luego el linaje de San Francisco es franc\u00e9s. Espa\u00f1a, por su parte, alega: el Santo naci\u00f3 en Jabier, lugar situado en Espa\u00f1a, luego el Santo es espa\u00f1ol. La disputa se eterniza, y corre, irresta\u00f1able, la tinta. Y ocurre que, no teniendo raz\u00f3n ninguno de los contendientes, la tienen los dos si admitimos su punto de mira sof\u00edstico. La cuesti\u00f3n en que aun no hace muchos a\u00f1os se enzarzaban revistas y boletines de Madrid y Par\u00eds hab\u00eda asomado la cabeza en la \u00e9poca de la beatificaci\u00f3n, y las contrapuestas pretensiones tuvieron abogados dentro de <st1:personname productid=\"la Sagrada Congregaci\u00f3n\" w:st=\"on\">la Sagrada Congregaci\u00f3n<\/st1:personname> de Ritos. Entonces disputaban sobre si la leyenda del Breviario, despu\u00e9s del nombre de Francisco, llevar\u00eda la menci\u00f3n de <em>hispanus<\/em> \u201cespa\u00f1ol\u201d, o la de <em>navarrus<\/em> \u201cnavarro\u201d. Al fin escribieron <em>navarrus<\/em>. Pero lejos de aquietarse con esa determinaci\u00f3n los hispanistas avivaron el fuego de sus pretensiones. El a\u00f1o 1663, un aragon\u00e9s an\u00f3nimo envi\u00f3 cierta memoria al Padre General Oliva, exhort\u00e1ndole a procurar que en las lecciones de la leyenda pusiesen de <em>natione hispanus<\/em>. El seudo paisano de San Francisco adujo una raz\u00f3n muy liviana: \u201cporque el Rey Cristian\u00edsimo \u2013dec\u00eda- se intitula Ray de Nabarra, algunos quieren ahora hacerle franc\u00e9s al Santo\u201d. El an\u00f3nimo prohijaba diversos letreros: <em>de natione hipanus, hispanicae nationis, nobili stirpe in Hispania<\/em>, etc.<\/p>\n<p>Roma, solicitada en sentido contrario por dos poderosas naciones implacablemente rivales, rechaz\u00f3 todas esas f\u00f3rmulas y acudi\u00f3 al repertorio de las prudentes habilidades italianas, echando dos paletadas al asunto, una con m\u00e1s cal que arena y otra con m\u00e1s arena que cal, pero sin transigir con el hispanus. El Breviario dijo: <em>Franciscus in Xaverio, diocesis Pampilonensis, nobilibus parenteibus natus<\/em>, \u201cFrancisco, hijo de padres nobles, nacido en Javier, de la di\u00f3cesis de Pamplona.\u201d <st1:personname productid=\"La Bula\" w:st=\"on\">La Bula<\/st1:personname> de canonizaci\u00f3n: <em>Natus erat insignis hic Dei servus, Navarrae in oppido Xaverio, Pampilonensis dioecesis<\/em>, \u201ceste insigne siervo de Dios hab\u00eda nacido en el castillo de Xavier de Navarra, di\u00f3cesis de Pamplona\u201d. As\u00ed franceses y espa\u00f1oles pod\u00edan seguir con la suya, pues cabe nacer en Xabier de Nabarra, di\u00f3cesis de Pamplona, y ser alem\u00e1n de naci\u00f3n, por ejemplo. La demarcaci\u00f3n diocesal no nacionaliza ni desnacionaliza. Durante varios siglos, extensa parte de Gipuzkoa estuvo adscripta al Obispado de Bayona, no obstante, Gipuzkoa segu\u00eda el pend\u00f3n y se\u00f1or\u00edo del Rey de Castilla. <st1:personname productid=\"La Nabarra\" w:st=\"on\">La Nabarra<\/st1:personname> de hoy est\u00e1 distribu\u00edda en seis di\u00f3cesis, no obstante, sigue siendo Nabarra.<\/p>\n<p>El razonamiento de los espa\u00f1oles y de los franceses est\u00e1 viciado por un error de hecho y por un sofisma cronol\u00f3gico. El error: que Francia y Espa\u00f1a poseen unidad \u00e9tnica. La verdad es otra: son meros conglomerados de razas y pueblos diferentes debajo de cierta raz\u00f3n social. Una de las razas aludidas es la baska, que por caminos m\u00e1s o menos largos y \u00e1speros entr\u00f3 al fin en la unidad espa\u00f1ola y en la francesa. El sofisma cronol\u00f3gico: suponer que ayer es hoy. Francisco de Xabier naci\u00f3 el 9 de abril de <st1:metricconverter productid=\"1506, a\" w:st=\"on\">1506, a<\/st1:metricconverter> la saz\u00f3n que la aldea de Yatsu no pertenec\u00eda a Francia, ni el castillo de Xabier a Espa\u00f1a: ambos pertenec\u00edan a Nabarra, reino y naci\u00f3n absolutamente independientes entonces, con reyes, tribunales, cortes, leyes, fueros, ej\u00e9rcito, diplomacia, administraci\u00f3n, monedas, pesos y medidas, idioma, usos y costumbres suyos. Repito mi frase de antes: Francisco de Xabier es basko de linaje y lengua, y nabarro de naci\u00f3n. Y en Nabarra le retendremos a despecho de tirios y troyanos, y no depondremos nuestra postura defensiva; pero entonces, s\u00ed, la depondremos con toda veneraci\u00f3n, sino en los casos que nos digan: \u201cFrancisco de Xabier pertenece a una comunidad m\u00e1s alta que las patrias terrenas, Francisco de Xabier pertenece a la catolicidad.\u201d <em>Y si non, non<\/em>.<\/p>\n<p>San Francisco fue hijo del doctor D. Juan de Yatsu. No llev\u00f3 el apellido paterno, sino el de Xabier, nombre de Se\u00f1or\u00edo que comunic\u00f3 a la familia su m\u00e1s ilustre significaci\u00f3n. Los Yatsu eran gente antigua, no principal, ni mucho menos en los m\u00e1s remotos a\u00f1os adonde llegan nuestras miradas: de la condici\u00f3n de infanzones e hijodalgos de la tierra de Zisa (Garazi), afirmaba Arnal Peritz de Yatsu en su contienda judicial con el conde de Foix, pero el conde le rebajaba la categor\u00eda, calific\u00e1ndolos de \u201cfrancos e infanzones labradores\u201d. En el siglo XV eran ya personas de calidad. El siglo XIV salieron de su humilde aldea, de quince casas, perdida entre montes y florestas, donde nadie pod\u00eda engrandecerse, y se fueron a morar en San Juan de Ultrapuertos, teatro de su florecimiento, y m\u00e1s tarde, a Pamplona. Al apellido le conservaban cari\u00f1o y no le desde\u00f1aban: bien lo demuestra el testamento de Guillerma de Atondo, abuela de San Francisco, la cual dispuso que perdiese los bienes del mayorazgo el descendiente de hija que no lo tomase. El Santo se apellid\u00f3 Jasso en su contestaci\u00f3n a un interrogatorio, dada en Par\u00eds el 13 de febrero de 1531: \u201cMe llamo Francisco de Jasso.\u201d Los registros de <st1:personname productid=\"la Universidad\" w:st=\"on\">la Universidad<\/st1:personname> parisiense marcaron su nacionalidad, no con los apelativos de franc\u00e9s o espa\u00f1ol, ni aun de nabarro, sino con el de <em>cantaber<\/em>. Lo cual demuestra, dada la terminolog\u00eda cient\u00edfica de la \u00e9poca, que \u00e9l dijo ser basko.<\/p>\n<p>La familia de Yatsu se encumbr\u00f3 pausadamente, alcanzando los honores en proporci\u00f3n a los m\u00e9ritos, pasos por pasos contados, no con las alas del favoritismo escandaloso. Su sano tronco monta\u00f1\u00e9s ramific\u00f3se en las ilustres familias de los Atondo, Azpilikueta, Galdiano Ezpeleta de Beyre, Cruzat, Echauz vizcondes de Baigorri, Ayanz se\u00f1ores de Guendul\u00e1in, Idiakez, duques de Granada de Ega y otras. Aplic\u00f3se a lo que hoy llamar\u00edamos carreras del Estado, a empleos administrativos y judiciales. El padre del Santo fue Doctor en Decretos, hombre de toga. Hasta lo \u00faltimo, la l\u00ednea paterna no cont\u00f3 militares. Creci\u00f3 a la sombra del poder real, as\u00ed adquiri\u00f3 acendrados sentimientos mon\u00e1rquicos, contrarios a toda rebeli\u00f3n, aunque la ti\u00f1ese color jur\u00eddico, como la del Pr\u00edncipe de Viana. Fue familia dilatad\u00edsima, y andando el tiempo la multiplic\u00f3 la vanidad hasta un n\u00famero portentoso. Todos los nabarros, despu\u00e9s de la beatificaci\u00f3n, eran o quer\u00edan ser agnados o cognados del Santo. El genio c\u00e1ustico del pueblo invent\u00f3 una frase para burlarse de las presunciones nobiliarias sin fuste: \u201cesos \u2013dec\u00eda comentando ciertas \u00ednfulas- son parientes de los parientes de San Francisco Xabier\u201d. No pens\u00e9is que voy a hablaros ni aun de la familia pr\u00f3xima entera. La materia os fatigar\u00eda por su extensi\u00f3n, y a menudo por su aridez. Entresacar\u00e9 las figuras m\u00e1s interesantes, no sin advertiros de antemano que entre ellas ganan casi siempre la palma las mujeres, por sus prendas morales y sensitivas, y las del pueblo bajo, sin disputa, por las intelectuales, descuellen sobre los hombres. Varias mujeres del linaje de San Francisco son realmente admirables.<\/p>\n<p>Los primeros retratos, mejor dicho, bocetos de retrato que voy a colgar en la galer\u00eda, son los de los abuelos de S. Francisco: Arnalt Peritz de Yatsu y su esposa D.\u00aa Guillerma de Atondo. El padre de \u00e9sta, D. Juan, Se\u00f1or de Idozin, Oidor de <st1:personname productid=\"la C\u00e1mara\" w:st=\"on\">la C\u00e1mara<\/st1:personname> de Comptos, es personaje hist\u00f3rico. Un privilegio del rey D. Juan II le otorg\u00f3 la honra de incorporar en el cuarto principal del escudo un cuarto de las armas reales de Nabarra, o sea las glorios\u00edsimas cadenas. A esta merced dice relaci\u00f3n un episodio muy dram\u00e1tico de la historia de Pamplona, del cual conocemos dos versiones, beaumontesa la una y agramontesa la otra. Expondr\u00e9 el caso escuetamente. El a\u00f1o 1471 Pamplona se hab\u00eda sublevado. Dentro de sus muros, reunidos el Conde de Ler\u00edn y los principales caudillos beaumonteses, manten\u00edan cerradas las puertas de la ciudad, sin darle acogimiento, a la princesa D.\u00aa Leonor de Foix, reina, a la saz\u00f3n, leg\u00edtima de Nabarra, la cual, por respeto o por temor a su terrible padre D. Juan II de Arag\u00f3n, no luc\u00eda aun ese t\u00edtulo, sino el de Lugarteniente general del Reino. Don Juan de Atondo, D. Miguel de Ollakarizketa y otros agramonteses tramaron el abrir de noche la puerta de <st1:personname productid=\"la Zapater\u00eda\" w:st=\"on\">la Zapater\u00eda<\/st1:personname>, y franque\u00e1rsela a <st1:personname productid=\"la Princesa\" w:st=\"on\">la Princesa<\/st1:personname> y sus parciales. El Regidor cabo de la poblaci\u00f3n Miguel de Ugarra, que ten\u00eda la llave, prometi\u00f3 abrirla. \u201cEl egregio, noble \u00e9 bien amado nuestro D. Pedro de Nabarra, mariscal \u201c (as\u00ed le loa textualmente el privilegio del Rey), acept\u00f3 acaudillar la arriesgada empresa. La noche convenida se prsent\u00f3 al Mariscal delante de la puerta: porque tardaba Ugarra, impacient\u00e1ronse los caballeros y comenzaron a descerrajarla y romperla. Acert\u00f3 a pasar un muchacho hornero, oy\u00f3 el estr\u00e9pito, y dio la voz de alarma. Abierta ya la puerta por Ugarra, entraron los agramonteses, pero antes de que tomasen los lugares y prevenciones convenientes, cay\u00f3 sobre ellos gran multitud de contrarios, a quienes capitaneaba D. Felipe de Beaumont, hermano del Conde de Ler\u00edn. Mataron al Mariscal y los suyos, cay\u00f3 prisionero su hijo don Felipe, destinado a morir a\u00f1os despu\u00e9s a manos del mismo Conde de Ler\u00edn. Juan de Atondo logr\u00f3 escapar. Llam\u00f3se de <st1:personname productid=\"la Traici\u00f3n\" w:st=\"on\">la Traici\u00f3n<\/st1:personname> la puerta, otros la denominaron de <st1:personname productid=\"la Lealtad. As\u00ed\" w:st=\"on\">la <em>Lealtad<\/em>. As\u00ed<\/st1:personname> son las guerras civiles: que hasta la significaci\u00f3n de los vocablos mudan. Juan de Atondo recibi\u00f3 la merced sobredicha, y la de ciento veinte florines anuales de oro, en oro.<\/p>\n<p>Su hija D.\u00aa Guillerma no pertenece a la historia: pertenece a la familia, a la casa, cuyo esp\u00edritu tradicionalista encarna. Es la <em>etxeko-andre<\/em> de nuestras monta\u00f1as. Reina de su hogar; reina, s\u00ed, para poseer los medios de dirigir a los hijs y a los criados y de atender a su marido. La primera que se levanta, la \u00faltima que se acuesta. Piadosa, grave, vigilante, frugal para s\u00ed misma, ub\u00e9rrima para los forasteros. Parca en la expresi\u00f3n de los afectos internos, recluidos en la entra\u00f1a m\u00e1s profunda del ser, ac\u00fasala, sin raz\u00f3n, su impasibilidad aparente, de poco idealista y de menos sensible. Poblada su imaginaci\u00f3n del recuerdo de los muertos y su memoria del cuidado de los vivos. Su instrumento de dominaci\u00f3n es el buen ejemplo, que labora sobre los que la rodean, cual la gota de continuo cayente horada la piedra. Al contemplarla, acuden sin quererlo a nuestros labios las palabras de se\u00f1or\u00edo, de mando, de imperio, como cuando nos las habemos con personas soberanas. Las hembras de su temple son de veras soberanas de un reducid\u00edsimo estado, de la casa ancestral que heredaron de sus mayores y trasmitir\u00e1n a sus descendientes; pero robustecida y hermoseada, no para que sea vivienda de inquilinos volanderos, sino altar del culto dom\u00e9stico y fortaleza de la dignidad personal y de la buena hombr\u00eda, asimismo hereditarias, y ra\u00edz de la familia estable que edifica sus moradas con piedras de la cantera de Pedro y con \u00e1rboles del Calvario.<\/p>\n<p>La obra de Guillerma nos la manifiestan principalmente su testamento (10 de noviembre de 1490) y la unidad espiritual de su descendencia. Extractar\u00e9 algunas cl\u00e1usutas: \u00abel mi cuerpo sea sepellido en la yglesia del Se\u00f1or Santiago de los ffrayres predicadores de Pomplona, con el \u00e1bito de Santo Domingo\u00bb.-\u00abItem, ordeno, quiero \u00e9 mando que mi enterrorio, novena y caboda\u00f1o, con sus offrendas de pan, torchas, cirios, candelas de cera, sean fechos onestamente, sin pompa demasiada, segun se face por semejantes de mi en <st1:personname productid=\"la Ciudat\" w:st=\"on\">la Ciudat<\/st1:personname> de Pomplona&#8230;\u00bb-\u00abOtrossi, ordeno \u00e9 mando quel d\u00eda de mi enterrorio sean bestidos doze pobres, y estos con doze torchas ayan de acompa\u00f1ar mi cuerpo a la sepultura, por tal que rueguen \u00e1 Dios por mi \u00e1nima.\u00bb Adem\u00e1s de otras mandas piadosas ordena que en San Nicol\u00e1s de Pomplona \u00abdonde son sepellidos mis ag\u00fcelos, hermanos, hermanas, t\u00edos \u00e9 otros parientes\u00bb se cante un aniversario y despues los cl\u00e9rigos bendigan las fuesas\u00bb. Otrossi, ordena que en la iglesia de San Sebasti\u00e1n \u00absea cantado un trentenario por las \u00e1nimas de mis antepasados, \u00e9 por la de mi marido, fijos y mia, y por aquellos por quien soy tuvida de rogar\u00bb. Deja mandas a sus criados y criadas, mozos y mozas de soldada, ya varios parientes; enumera a sus hijos e hijas: el doctor Juan de Jatsu, Pedro, Mar\u00eda, Cathalina, Juana y Margarita; instituye en la leg\u00edtima foral a sus herederos (a cada uno un \u00abarien\u00e7o\u00bb de vi\u00f1a por los bienes ra\u00edces y cien sueldos carlines por los muebles). Funda dos mayorazgos; el primero a favor del primog\u00e9nito Juan, vinculando el palacio de Idozin y otros muchos bienes: el segundo a favor de Pedro, vinculando los palacios de Sag\u00fc\u00e9s y Gaz\u00f3laz, y otras haciendas y rentas; se\u00f1ala porciones hereditarias a las hijas, y echa el sello a su construcci\u00f3n aristocr\u00e1tica, nobiliaria y conservadora, con la siguiente cl\u00e1usula, espejo de su alt\u00edsima mente: \u00abOtrossi, ordeno, quiero \u00e9 mando q\u00fael dicho Pedro de Jassu, mi fijo, en sus d\u00edas, y los fijos descendientes suyos que en los tiempos a venir heredar\u00e1n la dicha casa \u00e9 mayor\u00edo, ayan siempre de acatar \u00e9 guardar la honra \u00e1 la casa principal y \u00e1 los se\u00f1\u00f3res que de ella ser\u00e1n&#8230; como \u00e1 pariente mayor y como \u00e1 descendientes de aquella casa&#8230;; y assy mismo el dicho doctor (D. Juan) en su tiempo y sus herederos cada uno en el suyo miren \u00e9 tracten como \u00e1 fijo de la casa \u00e1 los se\u00f1ores que ser\u00e1n herederos de la casa: del dicho Pedro de Jassu; por tal que todos, conformes en deuda y amor, ser\u00e1n m\u00e1s estimados y honrados y las casas duren m\u00e1s mirando y faciendo unos por otros, como hermanos descendientes de un padre y de una casa\u00bb.<\/p>\n<p>Este es el esp\u00edritu de la familia nabarra estable que ha llegado hasta nuestros d\u00edas, resistiendo, sin descuajarse, los embates de \u00a1nvasiones y guerras civiles, largas y cruentas como pocas, sin que nunca las convulsiones hist\u00f3ricas hayan sido seguidas de nefarias convulsiones sociales, de <em>Communnes<\/em> parisienses y de <em>soviets<\/em> moscovitas. Salud\u00e9mosla con respeto, con veneraci\u00f3n, ahora que ha de luchar contra el vil materialismo reinante, m\u00e1s desorganizador mil veces que aquellas guerras y aquellas invasiones.<\/p>\n<p>Arnalt Peritz de Yatsu moraba en Pamplona. Aqu\u00ed se cas\u00f3 con D\u00aa Guillerma. Fu\u00e9 servidor excelente del Pr\u00edncipe de Viana, pero no le sigui\u00f3 en su lucha contra don Juan II, a pesar de que pr\u00edncipe y s\u00fabdito estaban unidos por lazos de mutuo afecto. El a\u00f1o 1447 el Pr\u00edncipe le nombr\u00f3 Maestre de <st1:personname productid=\"la C\u00e1mara\" w:st=\"on\">la C\u00e1mara<\/st1:personname> de Comptos y <em>Cambradineros<\/em>, o Contador Mayor de su casa. El a\u00f1o 1454 desempe\u00f1aba los oficios de Auditor de Comptos Reales y Maestre de las Finanzas, oficio en el cual hab\u00eda sucedido a su suegro D. Juan de Atondo, desligado ya enteramente del Pr\u00edncipe de Viana. Asisti\u00f3 como Diputado a las Cortes generales que el Rey celebr\u00f3 en su palacio de Tafalla, a\u00f1o 1462. Cuando Pamplona, donde Arnalt y su esposa viv\u00edan \u00ab\u00e1 estilo de caballeros\u00bb, alz\u00f3 pendones por el pr\u00edncipe D. Carlos, Arnalt sali\u00f3 de la ciudad en pos del testarudo Rey padre. Las casas, bienes ra\u00edces y muebles que pose\u00eda en la ciudad le fueron confiscados y adjudicados a quien le plugo al Pr\u00edncipe, seg\u00fan declar\u00f3 en un diploma el rey Juan, al loar y recompensar la lealtad y obediencia de D. Arnalt.<\/p>\n<p>Siendo personas de tanto viso D. Arnalt y D\u00aa Guillerma, es natural que quisieran y pudieran dar a su hijo primog\u00e9nito una educaci\u00f3n esmerada que le abriese las puertas de las m\u00e1s ilustres c\u00e1maras. D. Juan lleg\u00f3 a Presidente del Real Consejo de Nabarra, muy escuchado de sus reyes y embajador suyo en asuntos de importancia y dificultad sumas. Era de inteligencia despejada, de voluntad firme, de coraz\u00f3n leal\u00edsimo, inmune a la traici\u00f3n beaumontesa, devoto fervoroso, inclinado al estudio puro de la ciencia hist\u00f3rica, celador en\u00e9rgico de sus derechos, prerrogativas y dignidad personales.<\/p>\n<p>Sigui\u00f3 la carrera de Leyes. <st1:personname productid=\"la Universidad\" w:st=\"on\">La Universidad<\/st1:personname> de Bolonia le gradu\u00f3 de Doctor en Decretos el 16 de noviembre de 1470. Autorizaron la solemnidad de <st1:personname productid=\"la Catedral\" w:st=\"on\">la  Catedral<\/st1:personname> varios personajes de cuenta: el Obispo de Rieux, San Pedro de Arbu\u00e9s, famoso Inquisidor, y el Infante D. Pedro de Foix, que alcanz\u00f3 las dignidades de Cardenal y de Virrey de Nabarra.<\/p>\n<p>Cas\u00f3 D. Juan con D\u00aa Mar\u00eda de Azpilikueta, de clara prosapia baztanesa, Se\u00f1ora de Azpilikueta y de Xabier, descendiente, por la l\u00ednea materna, de los Aznar de Sada, cuyo origen haya de buscarse, tal vez en los condes de Arag\u00f3n, emparentados con los monarcas pirenaicos. En 10 de Marzo de 1472, D. Gast\u00f3n de Foix y D\u00aa Leonor, Tenientes generales del Reino, nombraron al Doctor Maestre de Finanzas, el 1 de febrero de 1476 calific\u00f3 el Rey al Doctor de \u00abegregio, fiel y bien amado servidor, <br \/> Alcalde de <st1:personname productid=\"la Corte Mayor\" w:st=\"on\">la Corte Mayor<\/st1:personname> y Maestre de Finanzas\u00bb. El 18 de junio de 1478, el mismo Rey declara que el Doctor sirvi\u00f3 con intensa fidelidad, y por recompensarle, le otorga la jurisdicci\u00f3n civil (media y baja) y la merced de todos los derechos de <st1:personname productid=\"la Corona\" w:st=\"on\">la Corona<\/st1:personname> en Idozin. El Concejo y los vecinos se resistieron al ejercicio de los derechos se\u00f1oriales, y surgieron largas y agrias desavenencias que duraron hasta la muerte de D. Juan, y despu\u00e9s se recrudecieron cuando, por efecto de la conquista de. Nabarra, los Se\u00f1ores de Xabier hab\u00edan venido muy a menos. En 1503 los Jurados y el Concejo de Idozin incoaron pleito, extremadamente curioso: parece un pleito moderno de se\u00f1or\u00edo, fruto de la legislaci\u00f3n revolucionaria. A los de Idozin les <br \/> azuzaban los beaumonteses, enemigos del Doctor. As\u00ed se explica que en su demanda se propasasen a decirle: \u00abtanto nos fatig\u00f3 por pleitos, como hombre que ten\u00eda mano en la justicia\u00bb. Doli\u00f3le mucho la imputaci\u00f3n al Doctor, y el 15 de marzo de 1503 propuso su demanda de Injurias, imputando la del Concejo y Jurados a inducci\u00f3n del \u00abesp\u00edritu maligno&#8230; con \u00e1nimo \u00e9 prop\u00f3sito de denigrar mi buena fama \u00e9 reputacion \u00e9 de me infamar\u00bb. Trat\u00f3los altaneramente, afirmando sin rebozo que siempre hab\u00edan vivido sujetos a se\u00f1ores, \u00abseyendo ellos mis collazos (villanos pecheros) \u00e9 labradores, sobre los quales tengo jurisdicci\u00f3n, servitud, penas e calonias (multas), drechos \u00e9 deberes que los se\u00f1ores tienen sobre sus collazos y labradores\u00bb. Gan\u00f3 el pleito el 20 de diciembre del a\u00f1o 1508. Qued\u00f3 en la comarca memoria de que cuando el Doctor, en virtud de la sentencia, se present\u00f3 en Idozin a que le reconociesen por se\u00f1or (25 de enero de 1512) ya practicar el apeo y visita de las mugas del t\u00e9rmino, iba montado.en su mula con s\u00e9quito de hombres de armas y rodeado de los vecinos, y que pon\u00eda el pie sobre cada moj\u00f3n, diciendo: \u00abesta es una muga de mi hacienda de Idozin\u00bb.<\/p>\n<p>En enero de 1494, al ser coronados y jurados los \u00faltimos reyes leg\u00edtimos de Nabarra, el doctor D. Juan de Yatsu, ejerciendo funciones del Canciller ausente, tom\u00f3 el juramento de fidelidad a los tres Estados. El a\u00f1o de 1511 concurri\u00f3 a las Cortes de Tudela; dicen que present\u00f3 beneficiosas reformas proporcionadas a la administraci\u00f3n p\u00fablica y puso mano en el amejoramiento de(Fuero General propuesto por dichos monarcas a las mismas Cortes. Invadida arteramente Nabarra, el a\u00f1o 1512, acompa\u00f1\u00f3 a sus desdichados reyes hasta el Bearne, en compa\u00f1\u00eda del mariscal D. Pedro de Nabarra, del condestable D. Alonso de Peralta y de muchos leales caballeros. Muri\u00f3 el 16 de octubre de 1515. Dej\u00f3 tres hijos: Miguel (se\u00f1or de Xabier), Juan de Azpilikueta (el capit\u00e1n), Francisco (el Santo) y tres hijas: Madalena, Violante y Ana.<\/p>\n<p>Qyedar\u00eda sumamente imperfecto el esbozo del insigne Doctor si no a\u00f1adiese las cuatro palabras que me consiente la duraci\u00f3n avara de una conferencia, acerca del historiador y del diplom\u00e1tico. Escribi\u00f3 cierta \u00abRelaci\u00f3n de la descendencia de los Reyes de N\u00e1barra\u00bb etc. No ha llegado \u00edntegra a nosotros: falta la parte m\u00e1s interesante de ese ep\u00edtome, la contempor\u00e1nea del autor. S\u00f3lo hace a mi prop\u00f3sito transcribir el p\u00e1rrafo que el Doctor consagr\u00f3 al Pr\u00edncipe de Viana, porque nos descubre su hostil sentimiento agramont\u00e9s, sobria, pero severamente expresado: \u00aby este Pr\u00edncipe D. Carlos -escribe- puso mucha disension en el Reyno, porque queria heredar en vida a su padre, y asi se hizo el Reino a dos partes, que el linaje de Beaumonte con sus amigos y parientes ayudaron al. Principe D. Carlos, y la otra mitad del Reyno tuvo con su padre, y allende de esto (\u00a1cu\u00e1nta intenci\u00f3n vituperatoria en ese \u00aballende\u00bb!) fu\u00e9 \u00e1 demandar gente al Rey de Castilla, y despues fu\u00e9 \u00e1 casa del Conde de Aro, porque le ayudase de gente para tomar el Reyno, desposose con su hija y ansi vino con la gente que pudo \u00e1 Nabarra, y con quoantos pudo haber fuese ad Aibar, y diole ai la batalla y fu\u00e9 vencido, y tomole su padre preso \u00e1 \u00e9l, y \u00e1 otros muchos, y tambien \u00e1 su esposa, y muri\u00f3 sin hijos\u00bb (leg\u00edtimos, a\u00f1adi\u00f3 el P. Fita, comentando el pasaje). Al Doctor, testigo presencial y m\u00e1rtir de la cainesca contienda, causa de la conquista de Nabarra, no se le puede pedir razonablemente la imparcialidad de confesar que el derecho escrito sosten\u00eda la postura del inf\u00e9lic\u00edsimo Pr\u00edncipe.<\/p>\n<p>En ocasiones desempe\u00f1\u00f3 el doctor Yatsu oficios diplom\u00e1ticos. Y es la primera el a\u00f1o 1494. Por aquellos d\u00edas se orient\u00f3 la pol\u00edtica internacional de nuestros monarcas a la alianza castellana y se concertaron los tratados de Pamplona y Medina del Campo. La base de ellos era el casamiento de la princesa Ana, primog\u00e9nita de los Reyes de Nabarra, con el pr\u00edncipe D. Juan, heredero de <st1:personname productid=\"la Corona\" w:st=\"on\">la Corona<\/st1:personname> de Castilla, y si a aqu\u00e9llos les nac\u00eda hijo var\u00f3n, el casamiento de \u00e9ste con alguna de las hijas o parientes de los Reyes Cat\u00f3licos. El Doctor Yatsu dej\u00f3 en <st1:personname productid=\"la Corte\" w:st=\"on\">la Corte<\/st1:personname> de Castilla el grato recuerdo que merec\u00edan sus dotes de negociador y su sagaz patriotismo. Bien lo demuestra el caso de que los Reyes Cat\u00f3licos concedieran; en mayo de 1504, la gracia de recibir por paje a un hijo de D.Juan, se\u00f1al\u00e1ndole 9.200 maraved\u00eds de raci\u00f3n. Los hijos de don Juan no llegaron a servir a dichos Reyes. Sirvi\u00f3 a <st1:personname productid=\"la Reina Cat\u00f3lica\" w:st=\"on\">la Reina Cat\u00f3lica<\/st1:personname>, en cambio, Madalena de Yatsu. El segundo encargo diptom\u00e1tico del Doctor Yatsu, a\u00f1o 1507, se enderezaba a conseguir que Luis XII, emperrado en confiscar los Estados de Bearne y en patrocinar los quim\u00e9ricos derechos al trono nabarro de su sobrino Gast\u00f3n de Foix, duque de Nemours, pr\u00f3ximo pariente de la reina Catalina (primo carnal), se apartase de tan aviesa pot\u00edtica. La tercera vez, a\u00f1o 1510, negoci\u00f3 un tratado de alianza entre el Se\u00f1or\u00edo de Bearne y el Reino de Nabarra, para defenderse mutuamente del Rey de Francia, que ahora pretend\u00eda dividir la corona pirenaica seg\u00fan la l\u00ednea divisoria de los puertos secos, y otorgar, por sorteo, una de las partes al ambicioso Gast\u00f3n, futuro h\u00e9roe monta\u00f1\u00e9s, vencedor de los espa\u00f1otes en Ravena. La \u00faltima negociaci\u00f3n, a\u00f1o 1512, fu\u00e9 la m\u00e1s acongojadora: el rey Fernando exig\u00eda que Nabarra violase su neutralidad en beneficio de \u00e9l, dando paso a las tropas que hab\u00edan de atacar a Francia. Es el caso de B\u00e9lgica en la guerra mundial. Las negociaciones se rompieron con estas amenazadoras palabras del inicuo aragon\u00e9s: \u00abtomar\u00e9 de fuerza lo que me niegan de buen grado\u00bb. As\u00ed lo hizo, pasados pocos d\u00edas. Antes maquinaba el raposo, ahora aullaba el lobo. Ya ten\u00eda el Doctor Yatsu abierta en el pecho la llaga que le afligi\u00f3 sus postrimeros d\u00edas.<\/p>\n<p>Madalena de Yatsu es un alma de Dios, una de esas almas que viven en la tierra como desterradas del cielo. Es como el rosado alboreo misterioso de la santidad de <br \/> su hermano Franc\u00edsco. Corporalmente hermosa, dama de <st1:personname productid=\"la Reina Cat\u00f3lica\" w:st=\"on\">la Reina Cat\u00f3lica<\/st1:personname>, <st1:personname productid=\"la Corte\" w:st=\"on\">la Corte<\/st1:personname> de Castilla le ofrece sus m\u00e1s fragantes flores. Madalena, inflamada en el ansia sant\u00edsima de las tribulaciones, se aparta del mundo y profesa en el convento de Clarisas Descalzas de Gand\u00eda, donde su recto juicio, la amabilidad de su genio, el fervor de sus virtudes, le granjean la dignidad de Abadesa. De ella se sirvi\u00f3 Dios para retener a Francisco en Par\u00eds, teatro de su futura vocaci\u00f3n. Miguel, el mayorazgo, <em>por falta de hacienda<\/em> resuelve que su hermanico interrumpa los estudios y retorne a Xabier. \u00abNo hag\u00e1is tal -escribe, con la pluma de los profetas, Madalena- estoy cierta de que mi hermano Francisco ser\u00e1 gran servidor de Dios y una de las columnas de su Iglesia.\u00bb Ella, en su convento, practica las m\u00e1s insignes virtudes de su estado y las comunes de la mujer: afabilidad, benignidad, humildad, caridad. Aunque enflaquecida por las austeridades, y de cuerpo bastante peque\u00f1o, mientras se lo consintieron otras obligaciones, lav\u00f3 la ropa blanca de las enfermas, y diariamente, con gran fatiga, seis o siete pesados h\u00e1bitos de lana. Hablaba quedamente y poco; repet\u00eda sin cesar el Glor\u00eda Patr\u00ed; meditaba diariamente los misterios de <st1:personname productid=\"la Pasi\u00f3n\" w:st=\"on\">la Pasi\u00f3n<\/st1:personname>; rezaba desde las doce de la noche a las seis de la ma\u00f1ana. Dios la confortaba en sus abatimientos, tristezas y extremados escr\u00fapulos. Tuvo un sue\u00f1o: a lo lejos de delicioso jard\u00edn ve\u00edase al Salvador, resplandeciente, sobre una colina de fragos\u00edsima cuesta. Pugnaba Madalena por acercarse al Amado, gastando in\u00fatiles esfuerzos. Se le acerc\u00f3 un joven gentil (Angel en figura humana) y la tom\u00f3 de la mano. No obstante, ella prosegu\u00eda cay\u00e9ndose, y entre s\u00ed dec\u00eda: \u00abcon estas ca\u00eddas no llegar\u00e9 jam\u00e1s\u00bb. El Angel la mir\u00f3, y contest\u00f3: \u00abcay\u00e9ndose y levant\u00e1ndose, se llega al cielo\u00bb. Tuvo, adem\u00e1s, esta revelaci\u00f3n: que ella morir\u00eda tranquila, y otra h\u00e9rmana, junto a ella, padeciendo horrendos dolores. Pidi\u00f3 al Se\u00f1or que se trocasen los morires, y le concedi\u00f3 esa gracia. Cuando lleg\u00f3 la hora (20 de enero de 1533), la muerte de la otra monja fu\u00e9 suave dormir; la de Sor Madalena, experimentar los tormentos del potro, o la hoguera, en cada una de las partes de su cuerpo. Con heroico esfuerzo mantuvo la serenidad de su rostro; pero, despu\u00e9s de muerta, vieron que se hab\u00eda mordido la lengua por no gritar. La despedazada lengua de Madalena canta hoy las alabanzas del Se\u00f1or, en el cielo, con timbre m\u00e1s pur\u00edsimo que el del oro.<\/p>\n<p>La otra mujer de quien quiero hablaros es Margarita, se\u00f1ora de Olloki, t\u00eda carnal de San Francisco. Esta es la mujer de mundo: no digo mundana. Del mismo nat\u00edo de Marta, que se afanaba por la casa de L\u00e1zaro. Muy hija de su madre D\u00aa Guillerma. Insistente, en\u00e9rgica, aguda, y con todo ello, d\u00factil. Se hab\u00eda empe\u00f1ado en trasmitir el mayorazgo a su nieto. Las circunstancias que la rodeaban le eran adversas. Vedlas. Conquistada Nabarra por los espa\u00f1oles, Margarita era miembro de una familia empobrecida, privada de su valimiento, sospechosa a la monarqu\u00eda intrusa, aborrecible por su ejemplar lealtad a los rebeldes beaumonteses vencedores. Cualquiera mujer de menores prendas habr\u00eda sucumbido. Sus hijos Rem\u00f3n y Juan pertenecen al grupo exiguo de los absolutamente irreconciliables que nunca quisieron aceptar la conquista. Est\u00e1n condenados a muerte y a la confiscaci\u00f3n de bienes. Juan se naturaliza franc\u00e9s y sirve en el ej\u00e9rcito de Francisco I, en cuyas filas asciende al grado de Maestre de Campo. Sus bienes fueron donados por el Rey de Espa\u00f1a al capit\u00e1n baztan\u00e9s Graci\u00e1n de Ripalda, Se\u00f1or de la casa de Bieta, beaumont\u00e9s. Hab\u00eda contra\u00eddo Juan matrimonio con Mar\u00eda Bautista de Miranda, de la que tuvo cuatro hijos: Juan, Miguel, Mar\u00eda y Juana. No sabemos c\u00f3mo Margarita de Yatsu evit\u00f3 la confiscaci\u00f3n de bienes o logr\u00f3 su restituci\u00f3n. Muchos a\u00f1os despu\u00e9s, en una informaci\u00f3n del a\u00f1o 1569, dos testigos confesaban su ignorancia: \u00ab\u00e1 pesar de la confiscacion del palacio y hacienda de Olloki, -declaraban- Margarita continu\u00f3 viviendo all\u00ed con sus hijos; no sabemos qu\u00e9 conciertos habrian celebrado con S. M.\u00bb El Duque de Alba hab\u00eda hecho merced del palacio y hacienda de Olloki a un tal Andr\u00e9s de Barrionuevo. Este quiere tomar posesi\u00f3n de los bienes el 23 de diciembre de 1523, por mano de alguacil. D\u00aa Margarita, en\u00e9rgicamente, se tiene por agraviada, pide <em>adiamiento<\/em> (plazo para comparecer en juicio) y declara que los bienes no son de su hijo Rem\u00f3n, el condenado a muerte, sino suyos propios. El alguacil, chasqueado, se vuelve por donde vino, llev\u00e1ndose consigo las esperanzas del Barrionuevo y la generosidad del Seren\u00edsimo Sr. Duque, conquistador de Nabarra.<\/p>\n<p>Continu\u00f3 habitando en el palacio sito en Olloki, aldea de cinco casas, cuidando de la hacienda, acompa\u00f1ada de sus nietos Juanico y Miguelico. Vestal del culto dom\u00e9stico, nombr\u00f3 heredero al mayor de ellos, no sin obstinada oposici\u00f3n de su hijo Francisco, que pugnaba por lanzar del palacio a su madre y a sus hermanas Ana y Elena, generosas y sumisas auxiliares de la madre. Margarita llev\u00f3 al cabo sus prop\u00f3sitos: el 18 de marzo de 1538, Miguel y Valent\u00edn de Yatsu, nombrados tutores por ella, tomaron posesi\u00f3n del palacio de Olloki, en nombre del heredero=mayorazgo, debajo del pacto que la abuela proseguir\u00eda siendo, durante su vida, due\u00f1a y <em>mayora<\/em> de los bienes. Cierto d\u00eda turb\u00f3se impensadamente la paz restablecida del palacio. A mediados de agosto de 1544, dos elegantes muchachas se apearon de sus mulas delante del zagu\u00e1n: tra\u00edan consigo alg\u00fan cofre lleno de plumas, sedas, armas doradas, joyas y mil frusler\u00edas de lujo. Eran las nietas Mar\u00eda y Juana, criadas en Francia junto a su padre el militar aventurero, probablemente sirviendo a alguna ilustre dama de la corte del rey Enrique II de Nabarra o de Francisco I de Francia. Figuraos los sentimientos que unos y otros experimentar\u00edan, supuesta la diversidad de gustos, h\u00e1bitos, educaci\u00f3n e inclinaciones: el parque de Chenonceaux y las selvas de Ester\u00edbar expresan dos mundos totalmente diversos. El padre las enviaba temporalmente a Olloki, mientras \u00e9l peleaba contra el Rey de Inglaterra en la campa\u00f1a d\u00e9 Boulogne. Margarita, r\u00edgida y sin anillos que se caen de los dedos, les cambi\u00f3 las ocupaciones cortesanas en quehaceres de una casa de labranza, harto m\u00e1s prosaicas. Nosotros solemos ver la sociedad antigua a trav\u00e9s de la legislaci\u00f3n nobiliaria, y nos formamos de ella una imagen falsa. Pr\u00e1cticamente, la vida era democr\u00e1tica. La diferencia de clases, menos mortificante que la de ahora, fundada sobre el dinero. Los se\u00f1ores moraban en sus modestos palacios, Con toda llaneza, en medio de sus labradores, a quienes conoc\u00edan y trataban personalmente, no como hoy, s\u00f3lo por medio de la cuenta del administrador. El se\u00f1or podr\u00eda ser un tirano, pero tambi\u00e9n un padre y un amigo. He dicho que viv\u00edan llanamente: nos quedan muchas memorias preciosas de ello. Por <br \/> ejemplo, a <st1:personname productid=\"la Vizcondesa\" w:st=\"on\">la Vizcondesa<\/st1:personname> de Zo1ina, su hacedor Ram\u00f3n Azn\u00e1rez le daba cuenta todas las noches de las labores del d\u00eda: cava, si\u00e9ga, vendimia, layado, etc. Ella misma, asistida de su notario Juan de Beruete, instru\u00eda los procesos y los pleitos de la aldea, y los fallaba. Leonor e Isabel de Azpilikueta, en Tafalla, cuando las criadas iban a trabajar las vi\u00f1as, barr\u00edan la cocina y los cuartos y ayudaban a amasar. El t\u00edo de esas se\u00f1oritas, el inmortal Doctor Navarro, cuando fund\u00f3 el mayorazgo de Bar\u00e1soain, le r\u00e9comend\u00f3 al favorecido Miguel de Azpilikueta, su sobrino, que en las comidas de convite s\u00f3lo sirviese vaca, carnero y carne de puerco; si el convidado era persona de mucho viso, a\u00f1adiese un ave, fruta al principio, por abrir el apetito, y queso al postre, por cerrarlo. \u00abNo os olvid\u00e9is -a\u00f1ad\u00eda- y repet\u00eddselo a los vuestros con el ejemplo y la palabra, del antiguo refr\u00e1n: \u00aben casa bien gobernada, pan de sobra, carne, bastante; vino, que falte\u00bb. Ni vos ni vuestras hijas llev\u00e9is seda en los trajes, ni aun en bordados ni en forros; usadla, si os place, para ornar una armadura o el arn\u00e9s de un caballo.\u00bb Anta\u00f1o la aristocracia estaba en las leyes; la democracia cristiana, en las costumbres: oga\u00f1o, la democracia, en las leyes y en universal envidia, la aristocracia, en los ricos y en las oligarqu\u00edas pol\u00edticas imperantes.<\/p>\n<p>A ese r\u00e9gimen de sencillez y modestia someti\u00f3 D\u00aa Margarita de Olloki a sus casquivanas nietas, que le soportaron con no peque\u00f1o desabrimiento. La abuela muri\u00f3 el 21 de marzo de 1545; gracias a Dios, sin presenciar las graves disensiones de su familia, pero previ\u00e9ndolas: su hijo el capit\u00e1n, el 25 de diciembre del mismo a\u00f1o, en Abbevjlle. Mar\u00eda y Juana exhibieron el testamento de su padre, que distribu\u00eda la hacienda entre sus cuatro hijos, a partes iguales. El testamento era nulo por dos razones: primera, porque, incurso en el delito de lesa majestad y condenado a muerte, Juan de Olloki no pod\u00eda testar, segunda, porque deshac\u00eda el mayorazgo, Pero la escritura fundacional de este hab\u00eda desaparecido cuando los aragoneses ocuparon y desbarataron el castillo de Xabier. Nulo y todo, val\u00eda para alentar a los d\u00edscolos. Ocurrieron muchas y graves desavenencias de familia. En declaraci\u00f3n que prest\u00f3 en pleito Mar\u00eda de Olloki, afirm\u00f3 que en el palacio las maltrataban su hermano Juan y sus t\u00edas Ana, y Elena, las cuales quer\u00edan apoderarse de todos los bienes de la familia; que viv\u00edan pobremente, mal vestidas, descalzas, sujetas al trabajo. Descontemos la exageraci\u00f3n probable; el sentido moral de la querellosa no parece limpio de m\u00e1culas. A\u00f1os despu\u00e9s, Mar\u00eda, casada con Lanzarote de Huarte, reclam\u00f3 una porci\u00f3n mayor de bienes. El Vizconde de Zolina, heredero de los Yatsu de Xabier y tutor del heredero de Olloki, replic\u00f3: \u00abHa recibido <em>m\u00e1s de lo que merece<\/em>.\u00bb Margarita hab\u00eda atado tan perfectamente los cabos del asunto, y fu\u00e9 tan grande el tes\u00f3n de sus abnegadas hijas Ana y Elena que el mayorazgo de Olloki se salv\u00f3 de partici\u00f3n contra el viento y la marea contrarios. \u00a1Los muertos mandan! El esp\u00edritu de la abuela Guillerma flotaba sobre las olas!<\/p>\n<p>Entre los santos, hombres de gobierno y mujeres de casa que ha producido la familia Yatsu hab\u00eda de haber soldados. As\u00ed lo ped\u00edan de consuno la \u00edndole de aquellos tiempos, tr\u00e1gicos para Nabarra, y la mentalidad de la clase nobiliaria de que los Xabier eran parte escogida. Y los hubo: soldados de la lealtad, del derecho que no perece, de la justicia que no se eclipsa; soldados de la legitimidad din\u00e1stica y de la independencia patria; soldados de la caballerosidad y del honor, cuyas cabezas rodea el nimbo del hero\u00edsmo vencido. Su nombre fulgura en las excepciones que estableci\u00f3 el insolente perd\u00f3n de Carlos I (15 de diciembre de 1523): \u00abe\u00e7eptando las personas siguientes: Miguel de Xaverri cuya di\u00e7 que es Xavierre, \u00e9 Johan de Azpilicueta, hermano de Miguel de Xavier, cuya di\u00e7 que era Xavier, \u00e9 Martin de Jaso \u00e9 Juan de Jaso \u00e9 Esteban de Jaso su hermano, Juan despilcueta \u00e9 Juan, cuya di\u00e7 que fue Ulloqui \u00e9 Valentin de Jaso&#8230;\u00bb \u00a1Ocho condenados a muerte ya confiscaci\u00f3n de bienes, en la familia de San Francisco; por el delito de fidelidad a Nabarra!<\/p>\n<p>Miguel y Juan eran los hermanos mayores del Santo, Juan, su preferido. Moralmente se parec\u00edan mucho entre s\u00ed: hablar de Miguel es hablar de Juan, y viceversa. De Juan alaban la amabilidad del trato y la buena administraci\u00f3n de su hacienda. Una frase suya nos descubre su temple militar: detestaba las justas de toros, \u00abporque en ellas se aprende y acostumbra, en vez de atacar al enemigo, \u00e1 escapar de \u00e9l\u00bb. La hoja de servicios de ellos es breve. Durante la invasi\u00f3n del Duque de Alba no sabemos d\u00f3nde estuvieron, probablemente en Pamplona, y habr\u00edan acompa\u00f1ado a los Reyes cuando \u00e9stos, desconfiados de la ciudad beaumontesa, se retiraron al Bearne. El a\u00f1o 1521 los vemos en las filas del ej\u00e9rcito franc\u00e9s restaurador, y atacan al castillo de Pamplona; concurren al sitio y retirada de Logro\u00f1o, asisten a la desastrosa batalla de No\u00e1in. Vencidos, pero nunca domados, \u00fanense a otros leales caballeros que sitian y asaltan la fortaleza de Amayur: en su torre del homenaje ondea, de nuevo, la roja bandera de las cadenas. Ah\u00ed van, a re\u00f1ir el supremo combate, magn\u00e1n\u00edmo. El virrey Duque de Miranda va reuniendo, con la h\u00e1bitual flema espa\u00f1ola, la artiller\u00eda formidable, dada la posibilidad de la \u00e9poca, que necesita para batir los muros. El 11 de julio pasan por las ventas de Arraiz nueve ca\u00f1ones peque\u00f1os y tres grandes, uno de estos arrastrado por cinco parejas de bueyes; otro por siete y el tercero por doce. El 18 de octubre llegan a Berrueta seis ca\u00f1ones del m\u00e1s grueso calibre entonces conocido y trece peque\u00f1os. Miguel trabaja sin reposo, dentro y fuera del castillo, organizando tropas de socorro, carte\u00e1ndose con el mariscal de Saint-Andre, gobernador de <st1:personname productid=\"la Guiena\" w:st=\"on\">la Guiena<\/st1:personname> y con los patriotas refugiados en el Bearn. D. Sancho de Yessa, su corresponsal, le compara a Escipi\u00f3n por la entereza de \u00e1nimo. A pesar de ello, una m\u00edsera cuesti\u00f3n de entrega o canje de prisioneros da p\u00e1bulo a maledicencias. Miguel se queja a Saint-Andre con muy sentidas razones: \u00aben recompensa de mis servicios por haberme acabado de destruir, sirvi\u00e9ndoles \u00e1 mi costa, con esta pobre gente, y mientras me veo en los peligros y trabajos que sabe Vuestra Merced, ellos, prestan do el o\u00eddo \u00e1 informes falsos, \u00e1 denuncias de bellacos, por toda recompensa destruyen mi honor\u00bb. En julio de 1522, el virrey Conde de Miranda, capitaneando numerosas y lucidas tropas castellanas, rodeado de los m\u00e1s calificados traidores beaumonteses, ataca la fortaleza. Derruidas las murallas, consumidos los v\u00edveres, <br \/> exhaustas las municiones, capitula la guarnici\u00f3n. El 21 de julio enviaba la noticia D. Luis de Beaumont. Acerca del suceso, oigamos; a Garibay, escritor espa\u00f1olista, (<em>Cr\u00f3nica de Navarra<\/em>. lib. IV, cap. V): \u00abPuso cerco nuestro virrey el Conde de Miranda a la fortaleza de Maya, y aunque los caballeros que digimos haber quedado en ella con D. Jaime V\u00e9laz de Medrano hicieron tal resistencia que llen\u00f3 de admiraci\u00f3n al Virrey, fu\u00e9les preciso rendirse y entregarse, salvas las vidas, por prisioneros de guerra fueron tra\u00eddos los nobles prisioneros al castillo de Pamplona, y entre ellos ven\u00eda el padre del grande Francisco Javier (yerra aqu\u00ed Garibay; no era el padre, sino el hermano), quien temiendo la \u00faltima fatalidad se libr\u00f3 de ella saliendo disfrazado; y no fu\u00e9, cierto, vano su recelo, pues a los catorce d\u00edas de prisi\u00f3n murieron en ella D. Jaime V\u00e9laz de Medrano y D. Luis su hijo, y no sin sospecha de veneno.\u00bb Hasta aqu\u00ed Oaribay, Tres meses despu\u00e9s de la capitulaci\u00f3n aun segu\u00eda el Se\u00f1or de Xabier preso en Pamplona, cargado de grillos. y cuando logr\u00f3 escapar no fue para ponerse en salvo, sino para correr nuevos peligros, <br \/> junto a su hermano Juan y a su primo Valent\u00edn de Yatsu, en la ciudad de Fuenterrab\u00eda, postrer baluarte de la independencia. No es verdad, se\u00f1ores, que esos leales y heroicos y constantes y fieles y vencidos caballeros, injustamente motejados de <em>tra\u00eddores<\/em>, merecen el monumento que se les est\u00e1 erigiendo en Maya? \u00bfTraidores esos linajes a quienes, seg\u00fan testimonio del Doctor Navarro, el mismo rey Fernando lo\u00f3, de haber hecho por Juan de Albret lo que los abuelos de ellos hicieron en beneficio de su padre Juan de Arag\u00f3n? Hora es ya de que <st1:personname productid=\"La Nabarra\" w:st=\"on\">la Nabarra<\/st1:personname> olvidadiza y descarriada que, gracias a la defensa de Amayur, ostenta hoy una p\u00e1gina noble en el vergonzoso cap\u00edtulo \u00faltimo de su historia nacional, pague la deuda de gratitud y admiraci\u00f3n con ellos contra\u00edda.<\/p>\n<p>Los acaecimientos pol\u00edticos resonaban l\u00fagubremente en el coraz\u00f3n de Mar\u00eda de Azpilikueta. Dicha se\u00f1ora es la mujer dolorosa de la familia. Todo le falta a un tiempo:marido, hijos, protectores, riquezas&#8230; Parece como que el firmamento se desploma sobre su delicada y encanecida cabeza de viuda y madre. Cesa de percibir las pensiones reales, los r\u00e9ditos y los capitales de los pr\u00e9stamos hechos a los reyes, las rentas de las haciendas y las pechas se\u00f1oriales. Tropas del Arzobispo de Zaragoza; hijo bastardo del rey Fernando, ocupan el castillo de Xabier y causan dentro da\u00f1os graves, como la destrucci\u00f3n de documentos del Archivo. El usurpador, viviendo aun el doctor Juan de Yatsu, confisca el a\u00f1o 1515 las tierras que la casa pose\u00eda en Sos y Sang\u00fcesa, y en real c\u00e9dula de 5 de abril declara c\u00ednicamente que la paz del pa\u00eds pide esa cesi\u00f3n de tierras. El a\u00f1o 1517, en cumplimiento de las \u00f3rdenes brutales del Cardenal Cisneros, Regente de Espa\u00f1a, la fortaleza de Xabier es derruida y sus tierras asoladas, y si la demolici\u00f3n no comprende la casa-vivienda, es porque el virrey Duque de N\u00e1jera, m\u00e1s humano, interpreta benignamente la orden; al mismo tiempo las tropas espa\u00f1olas derruyen el palacio, casa y torre de Azpilikueta, y queman la borda contigua y asuelan las haciendas del lugar, arrancan las vigas y maderas de la casa de Pamplona y las emplean en la nueva fortificaci\u00f3n: total, tres mil ducados de oro de perjuicios. El a\u00f1o 1520 algunos vecinos de Sang\u00fcesa se apoderan de tierras del palacio de Xabier, las roturan y prohiben a los ronkaleses detenerse en ellas para apacentar sus ganados, mediante el pago de una corta pecha. El mismo a\u00f1o los pecheros de ldozin renuevan los pleitos: tumultuariamente afirman que el palacio no es palacio, sino casa ordinaria. Durante muchos a\u00f1os, Miguel no se atreve a presentarse en la aldea, y un d\u00eda, a su administrador Miguel de Azpilikueta le desaf\u00edan en medio de la calle, dici\u00e9ndole un vecino, despu\u00e9s de tirar al suelo la caperuza y desenvainar el pu\u00f1al: \u00absi tienes barbas ven ac\u00e1\u00bb. El a\u00f1o 1521, hombres armados entran en el robledal de Xabier y la talan; otros roturan tierras. Por efecto de los capitulados de Fuenterrab\u00eda, el Consejo Real de Burgos decret\u00f3, el 29 de abril de 1524, que se pagasen a do\u00f1a Mar\u00eda de Azpilikueta las sumas que por indemnizaci\u00f3n reclamaba; pero, siete meses despu\u00e9s, la administraci\u00f3n intrusa, con mala fe propia de tramposos, la meti\u00f3 en la manigua de los procedimientos, exigi\u00e9ndole que demostrase ser hija <em>leg\u00edtima<\/em> de Mart\u00edn de Azpilikueta y esposa leg\u00edtima del Doctor Yatsu. Y tras de agraviarla as\u00ed, le rebajaron a mil ducados el importe; y tras de agraviarla y disminuirle el haber, hicieron m\u00e1s todav\u00eda: no se la pagaron. S\u00f3lo el a\u00f1o 1550 D\u00aa Isabel de Go\u00f1i, viuda de Miguel de Yatsu, cobr\u00f3 la indemnizaci\u00f3n, veinti\u00fan a\u00f1os despu\u00e9s de muerta D\u00aa Mar\u00eda.<\/p>\n<p>El hondo desconsuelo de la se\u00f1ora de Xabier nos la muestra un documento de \u00edndole tan fr\u00eda e impersonal como es un recibo. Domingo de Beraiz, Regente de <st1:personname productid=\"la Tesorer\u00eda\" w:st=\"on\">la Tesorer\u00eda<\/st1:personname>, le entrega unos dineros (15 de enero de 1517), y ella, al firmar el recib\u00ed, dej\u00e1ndose vencer de sus aflicciones, escribe: \u00abLa <em>triste<\/em> Maria de Azpilikueta.\u00bb Conmovedora confidencia, que es imposible leer sin l\u00e1grimas! Imagin\u00e9mosnosla durante aquellos mortales a\u00f1os que corren desde la conquista de Nabarra hasta la capitulaci\u00f3n de Fuenterrab\u00eda. Sola en el semiderruido palacio de Xab\u00a1er, sin otra compa\u00f1\u00eda Y amparo que su hijo m\u00e1s joven, Francisco; empobrecida por las confiscaciones y los desolamientos de las haciendas, destronados los reyes amigos, prepotentes los beaumonteses traidores; condenados a muerte los hijos primog\u00e9nitos, en perpetuo vaiv\u00e9n su esp\u00edritu, desde las esperanzas de las tentativas libertadoras, a sus consecutivos fracasos: fracaso del rey Juan en 1512, fracaso del Mariscal de Nabarra en 1516, fracaso de Asparrot en 1521. Imaginaos sus incertidumbres y zozobras mientras la breve reconquista del Reino, mientras los largos sitios de Amayur y Fuenterrab\u00eda! Cu\u00e1l ser\u00e1 el destino de sus hijos Miguel y Juan? la dif\u00edcil victoria? la muerte en el campo del honor? el t\u00e9trico destierro? el afrentoso pat\u00edbulo? Triste, s\u00ed, muy triste Mar\u00eda de Azpilikueta! Nosotros, habi\u00e9ndote conocido desacatada en cuanto se\u00f1ora, escarnecida en cuanto mujer, dolorosa en cuanto madre, angustiada en cuanto patriota, nosotros, .llenos de compasi\u00f3n, te decimos: \u00abAndre Mar\u00eda, tus l\u00e1grimas son nuestras l\u00e1grimas, y nos punzan el coraz\u00f3n tus espinas!\u00bb<\/p>\n<p align=\"center\"><strong>***<\/strong><\/p>\n<p>Se\u00f1ores, no dudo de que estas noticias acerca de la familia de Yatsu, y otras que o\u00edsteis en conferencias anteriores, os habr\u00e1n hecho formar el concepto de que los Yatsu fueron fervorosos cat\u00f3licos. Pues bien, ese concepto ser\u00eda completamente err\u00f3neo si los reyes D. luan y D.a Catalina, a quienes los padres, hermanos, t\u00edos, primos y otros parientes de San Francisco sirvieron 1ealmente, hubieran sido excomulgados <em>nom\u00ednat\u00edm<\/em>, efectiva y leg\u00edtimamente, seg\u00fan afirman la mayor\u00eda de los historiadores aragoneses y castellanos. En esta hip\u00f3tesis, dichos parientes habr\u00edan sido \u00abexcomulgados, anatematizados, malditos, fautores de cisma y herej\u00eda, reos de lesa divina majestad y de eterno suplicio\u00bb, en la misma medida que los desdichados monarcas, seg\u00fan literalmente lo expresan las famosas Bulas.<\/p>\n<p>A rechazar esta escandalosa pero l\u00f3gica imputaci\u00f3n, y a vindicar la buena fama de nuestros \u00faltimos reyes leg\u00edtimos iba encaminada la segunda parte de mi conferencia. Omito su lectura. No quiero abusar de vuestra cort\u00e9s atenci\u00f3n, ni acaso de mis fuerzas. Podr\u00e9is leerla cuando se publique impresa. Termino m\u00e1s brevemente, repitiendo el hermoso y profundo pensamiento del insigne jesuita Padre Cros, eximio investigador de las cosas del Santo y de su familia, y copiosa fuente de mi trabajo: \u00abMar\u00eda de Azpilikueta y Francisco, su \u00faltimo hijo, hubieron de aceptar las consecuencias de actos deliberados y voluntarios delante de Dios, como los aceptaron Miguel de Yatsu, el capit\u00e1n Juan y el capit\u00e1n Valent\u00edn, su fe vi\u00f3 la mejor recompensa del deber: cumplido, y acaso, en los planes de <st1:personname productid=\"la Providencia\" w:st=\"on\">la Providencia<\/st1:personname>, la prosperidad disminuida de la familia fu\u00e9 condici\u00f3n necesaria de la santificaci\u00f3n de Francisco.\u00bb (<strong><em>1<\/em><\/strong>)<\/p>\n<p><strong><em>1<\/em><\/strong> Este es el texto de <st1:personname productid=\"la Conferencia\" w:st=\"on\">la Conferencia<\/st1:personname> tal y como fu\u00e9 le\u00eddo por su autor. <br \/> La primera parte, seg\u00fan la mente del Sr. Campi\u00f3n, terminaba despu\u00e9s del retrato de D\u00aa Mar\u00eda de Azpilikueta, donde est\u00e1 la marca * * * del final a\u00f1adido. <br \/> Los datos referentes a San Francisco y su familia est\u00e1n tomados de las publicaciones siguientes: P. L. Jos.-Marie Cros, S. J. \u00abSaint Fran\u00e7ois de Xavier. -Son pays, sa famille, sa vie.\u00bb Documents nouveaux (1re serie) Toulouse, Imp. et Lib. it. Loubens, 1894.- P. Fidel Fita; S. J. \u00abEl Doctor D. Juan de Jaso&#8230; Nuevos apuntes biogr\u00e1ficos y documentos in\u00e9ditos (Bolet\u00edn de <st1:personname productid=\"la Real Academia\" w:st=\"on\">la  Real Academia<\/st1:personname> de <st1:personname productid=\"la Historia\" w:st=\"on\">la Historia<\/st1:personname>) tomo XXIII, a\u00f1o 1893. -P. Juan Antonio Zugasti, S. J.: \u00abLa familia de Atondo y la genealogla de San Francisco de Javier.\u00bb Pamplona, Imp. y Lib. de Garc\u00eda, 1920. <br \/> El se\u00f1or Campi\u00f3n se ha abstenido de utilizar los datos que \u00e9l, personalmente, o de otras fuentes, hab\u00eda reunido. <\/p>\n<p><\/p>\n<p align=\"center\"><strong>II<\/strong><\/p>\n<p>Se\u00f1ores, yo no dudo que estas noticias acerca de la familia de Yatsu, y las que o\u00edsteis en conferencias anteriores, os habr\u00e1n hecho formar el concepto de que los Yatsu fueron fervorosos cat\u00f3licos, y asimismo pienso que la m\u00e1s liviana duda sobre ello os parecer\u00eda escandalosa, y la rechazar\u00edais instintivamente, puesto que jam\u00e1s imaginar pud\u00edsteis que cupiera en la recta raz\u00f3n.<\/p>\n<p>Pues cabe; no como duda sin substancia, sino debajo de la especie de afirmaci\u00f3n categ\u00f3rica. Basta con que los reyes O. Juan y D\u00aa Catalina hayan sido excomulgados nom\u00ednatim, efectiva y leg\u00edtimamente, seg\u00fan sostienen los enemigos de Nabarra. En tal hip\u00f3tesis, los padres, hermanos, t\u00edos, primos y otros parientes pr\u00f3ximos de San Francisco habr\u00edan sido \u00abexcomulgados, anatematizados, malditos, fautores de cisma y hereji\u00e1, reos de lesa y divina majestad y de eterno suplicio\u00bb , en la misma medida que los desdichados monarcas. Con esto de la excomuni\u00f3n sucede una cosa curiosa, delatadora de malicia: apenas ha producido los efectos pol\u00edt\u00edcos que de ella esperan sus mantenedores; no vuelven a hablar de ella: parece que no fluyen de ah\u00ed efectos can\u00f3nicos ulteriores aplicables a personas distintas de los reyes D. Juan y D\u00aa Catalina, efectos extensivos que <st1:personname productid=\"La Bula\" w:st=\"on\">la Bula<\/st1:personname> misma enumer\u00f3 prolija y sa\u00f1udamente, por impedir que los nabarros leales les siguiesen y defendiesen. As\u00ed el ladr\u00f3n homicida arroja y esconde el arma del crimen, as\u00ed Fernando sepult\u00f3 en los archivos la dolosa Bula y las bulas leg\u00edtimas de que sac\u00f3 provecho. Y si nadie se ha atrevido a sustentar que la familia de San Francisco, e innumerables nabarros con ella, y aun ej\u00e9rcitos enteros incurrieron en excomuni\u00f3n, es porque no conven\u00eda atraer las miradas de la cr\u00edtica sobre una monstruosa condenaci\u00f3n que ni tocante a los Reyes ni a sus partidarios ha dejado rastros de s\u00ed en la historia, donde vemos que todos aquellos supuestos herejes, cism\u00e1ticos y excomulgados vivieron y murieron <em>dentro de <st1:personname productid=\"la Iglesia\" w:st=\"on\">la Iglesia<\/st1:personname><\/em>, sin haberse reconciliado ni pedido perd\u00f3n, como proced\u00eda.<\/p>\n<p>Mas si faltaron intrepidez dial\u00e9ctica y sinceridad para fulminar el cargo antedicho, este goza de robusta vida l\u00f3gica dentro de cierta hip\u00f3tesis, y yo he de destru\u00edrsela mirando por la honra confesional de los Yatsu, honra que, en cuanto hombre es la de nuestro incomparable Santo, coronaci\u00f3n de una familia profunda, completa y sin interrupci\u00f3n cat\u00f3lica.<\/p>\n<p>Dicen los apologistas del rey Fernando que los monarcas de Nabarra fueron excomulgados por la bula E<em>xigit contumaciam, Exigit contumacium, Exigit contumacia<\/em> (de todas estas maneras la he visto citada; mas la lecci\u00f3n exacta parece ser <em>contumacium<\/em>, seg\u00fan me lo afirma un docto religioso que posee la reproducci\u00f3n fotogr\u00e1fica de las primeras l\u00edneas del documento, y lo pide la correcci\u00f3n gramatical del texto), de Julio II, fecha 18 de febrero de 1512, a\u00f1o d\u00e9cimo de su Pontificado, en calidad de aliados del rey Luis XII de Francia. Esta aseveraci\u00f3n necesariamente presupone que el Rey de Francia fu\u00e9 excomulgado <em>nominatim<\/em> antes de dicha fecha. El rey Fernando, en su manifiesto de fines de agosto de 1512, fu\u00e9 menos afirmativo que sus panegiristas: no menta la bula <em>Exigit<\/em>, pero claramente alude a la bula <em>Pastor ille coefestis<\/em>, fecha 21 de julio de 1512, a\u00f1o noveno del Pontificado, seg\u00fan lo demuestran las palabras que copio: \u00abmayormente que se junta con esto <st1:personname productid=\"La Bula\" w:st=\"on\">la Bula<\/st1:personname> de nuestro muy Santo Padre contra todos los que ayudaren al Rey de Francia e impidieren la ejecuci\u00f3n de la empresa que Su Alteza y el Seren\u00edsimo Rey de Inglaterra hacen en favor de <st1:personname productid=\"la Iglesia\" w:st=\"on\">la Iglesia<\/st1:personname>, aunque reyes, la cual bien y particularmente dirigida a los de Navarra (<st1:personname productid=\"La Bula\" w:st=\"on\">la Bula<\/st1:personname> pone C\u00e1ntabros) y a los Vascos&#8230;\u00bb <st1:personname productid=\"La Pastor\" w:st=\"on\">La Pastor<\/st1:personname><em> iffe<\/em> no es bula de excomuni\u00f3n <em>nominatim<\/em>, sino monitorio o amonestaci\u00f3n, que ni siquiera nombra a don Juan y D\u00aa Catalina. Adem\u00e1s, a\u00f1adi\u00f3 D. Fernando, la capitulaci\u00f3n \u00abfecha por nuestro muy santo Padre y l\u00f3s otros Pr\u00edncipes de <st1:personname productid=\"la Liga\" w:st=\"on\">la Liga<\/st1:personname> dice: que si acaesciere que alguno de los confederados tomase algo fuera de Italia de los que se opusieren contra <st1:personname productid=\"la Liga\" w:st=\"on\">la Liga<\/st1:personname>, aquello pueda retener <em>jure belli<\/em>\u00bb , donde se ve un concierto de pr\u00edncipes rapaces en que el Papa habr\u00eda intervenido como pr\u00edncipe temporal; desnudo del car\u00e1cter sagrado de Pont\u00edfice y hasta del m\u00e1s modesto de capell\u00e1n de los ligueros, autores todos ellos de hechos muy reprobables.<\/p>\n<p>Antes de examinar brevemente el punto concreto de la bula <em>Exigit<\/em> os he de hacer observar, se\u00f1ores, que la participaci\u00f3n del Papa en los asuntos del Reino pirenaico dimana de la lucha con que, en los campos italianos, preludiaron su enconada rivalidad Espa\u00f1a y Francia. Fernando V y Luis XII se disputaban la hegemon\u00eda sobre la hermos\u00edsima Pen\u00ednsula, y la posesi\u00f3n de extensos y ricos territorios. Junto a esos reyes se mueve un tercer personaje, el Papa, rival disimulado de ambos, y con mejor derecho en lo de la hegemon\u00eda, aunque tampoco estuviese puro de ambiciones territoriales menos merecedoras de loa.<\/p>\n<p>El c\u00e9lebre Alzog (<em>Hist. Univ. De <st1:personname productid=\"la Iglesia\" w:st=\"on\">la Iglesia<\/st1:personname><\/em>, t. III,p\u00e1gina 250) ha trazado de Julio II el siguiente retrato: \u00abambicioso y guerrero, \u00fanicamente pensaba en campa\u00f1as y conquistas, los negocios de <st1:personname productid=\"la Iglesia\" w:st=\"on\">la Iglesia<\/st1:personname> le ocupaban poco, la exenci\u00f3n, la extensi\u00f3n de los Estados pontificios, y como consiguiente, la independencia de toda Italia, fueron el constante objeto de su vida.\u00bb En bien y en mal, ha de retocarse el retrato: Fu\u00e9 de genio violento y arrebatado, impulsivo, testarudo, de vasta inteligencia, vehemente, apasionado, indomable, aplicado y laborioso; a la vez, astuto y h\u00e1bil como buen italiano; ambicioso, pero personalmente desinteresado. En el camino de su fin, no le distra\u00edan los escr\u00fapulos. De hablar intemperante, no se recat\u00f3 de marcar su odio a los Borgias, llamando a su predecesor, Alejandro VI, \u00abmarrano de maldita memoria!\u00bb Observ\u00f3 mala conducta que le caus\u00f3 aver\u00edas patol\u00f3gicas. Su elecci\u00f3n estuvo manchada de simon\u00eda y pactos electorales. Sus contempor\u00e1neos le apellidaron <em>fiero y terrible. (Pastor, H\u00edst. des Papes<\/em>-, t. VI, p\u00e1gs. 192-201.) Casi octogenario, en su campa\u00f1a contra Alfonso de Este, aliado de los franceses, a quien excomulg\u00f3 y depuso, se arriesg\u00f3 a la nieve, y el fuego, dirigiendo las bater\u00edas contra <st1:personname productid=\"la Mirandola\" w:st=\"on\">la Mirandola<\/st1:personname>, adonde se entr\u00f3 por la brecha, gritando: \u00abFerrara, Ferrara, cuerpo de Dios! no te escapar\u00e1s!\u00bb (Cant\u00fa). Julio II falleci\u00f3 el 21 de febrero de 1512; al morir, exclamaba en su delirio: \u00abNo m\u00e1s franceses en Italia!\u00bb<\/p>\n<p>Papa tan parcamente apost\u00f3l\u00edco en sus costumbres, vida, genio y empresas, fu\u00e9 grande por dos cualidades: su patriotismo italiano y el alto concepto que de la autoridad pontificia ten\u00eda, a la que robusteci\u00f3 extraordinariamente, arrollando las enormes dificultades que le suscit\u00f3 la pol\u00edtica de Luis XII. Visible designio de <st1:personname productid=\"la Providencia\" w:st=\"on\">la Providencia<\/st1:personname>, que sac\u00f3, de entre los muchos defectos del hombre, un Pont\u00edfice que condecorase el primado de Pedro con los laureles de la victoria, material y espiritual, a la hora que una disminuci\u00f3n de sus prerrogativas hubiese acarreado grav\u00edsimos peligros en v\u00edsperas de Lutero. Atenaceado por las contrapuestas ambiciones de Fernando V y de Luis XII, hubo de fluctuar entre ambos, pasando de la izquierda a la derecha (seg\u00fan los casos. La pol\u00edtica pontificia tiraba a desgastar, por mutuo frotamiento, la prepotencia espa\u00f1ola y la francesa. Pero siendo de mayor apremio el imperialismo franc\u00e9s, se puso al fin resueltamente del lado espa\u00f1ol, y cuando los franceses fueron arrojados de Italia y la preponderancia espa\u00f1ola creci\u00f3 desmesuradamente, como era natural, Julio II calent\u00f3 el prop\u00f3sito de aniquilarla. Refiri\u00e9ndose a los espa\u00f1oles que p\u00e9rfidamente se hab\u00edan ense\u00f1oreado de N\u00e1poles, le dijo al cardenal Grimani, pegando el suelo con el bast\u00f3n: \u00absi Dios me presta vida, yo libertar\u00e9 tambi\u00e9n a los napolitanos del yugo que los sujeta\u00bb.<\/p>\n<p>Abus\u00f3 de la mano militar y no encarn\u00f3 el modelo cristiano. EI 10 de mayo de 1512, al abrirse el quinto Concilio deLetr\u00e1n, Gil de Viterbo, general de los Agustinos, pronunci\u00f3 estas palabras, incombustas al fu\u00e9go de la cr\u00edtica: \u00abJulio es, sin disputa, el primer Pont\u00edfice que haya empleado con \u00e9xito favorable las armas temporales para la defensa de <st1:personname productid=\"la Iglesia. Con\" w:st=\"on\">la  Iglesia. Con<\/st1:personname> todo, estas armas no son las propias de <st1:personname productid=\"la Iglesia. La\" w:st=\"on\">la Iglesia. La<\/st1:personname> Iglesia solamente vencer\u00e1 cuando emplee en el.Concilio las armas de que habla el Ap\u00f3stol&#8230; <st1:personname productid=\"la Iglesia\" w:st=\"on\">La Iglesia<\/st1:personname> no ha llegado a ser poderosa, sino por las armas espirituales. Poco le importa la extensi\u00f3n de sus dominios: sus riquezas todas consisten en las cosas divinas,\u00bb<\/p>\n<p>Del otro actor del drama italiano, Fernando de Arag\u00f3n, el preclaro historiador florentino Guicciardini nos ha trasmitido una imagen lapidaria, breve y puntual: \u00abVentura de las mayores significa la ocasi6n de mostrar que la consecuci\u00f3n del bien p\u00fablico produce los actos emprendidos por mero interes particular. Esto es lo que daba tanto lustre a las empresas del Rey: hechas siempre con la mira puesta en su propia grandeza o en su seguridad, parec\u00eda que ten\u00edan por objeto la defensa de <st1:personname productid=\"la Iglesia\" w:st=\"on\">la Iglesia<\/st1:personname> o la propagaci\u00f3n de la fe cristiana.\u00bb Con esas caretas entr\u00f3 y se apoder\u00f3 de Nabarra, p\u00e1gina siniestra, pero que aun parece de inmaculado armi\u00f1o comparada a la conquista de N\u00e1poles.<\/p>\n<p>El contrincante de Julio II y de Fernando V no les llega al hombro a ninguno de los dos, mas se empe\u00f1a en hombrearse con ellos. Administrador probo de los dineros p\u00fablicos, clfoso reformador de los abusos, enderezador de la justicia, los franceses le aclaman <em>Padre del pueblo<\/em>; mas su pol\u00edtica exterior no corresponde a la interior. Casi siempre d\u00e9sgraciad\u00edsimo en sus empresas b\u00e9licas, Luis XII preside a ignominiosos desastres militares, \u00fanicamente interrumpidos por brillantes epjsodios como el de R\u00e1vena, del todo est\u00e9ril. Era p\u00e9rfido, sin escr\u00fapulos ni honor, al igual de muchos pr\u00edncipes del Renacimiento, pero no le acompa\u00f1aba el genio que hac\u00eda rendir provechos a las perversidades de sus \u00e9mulos. Por irresoluto y tergiversador perd\u00eda buenas ocasiones de ganar la partida. Fu\u00e9 aliado cordial de los monstruosos Borgias, y se atrajo la animadversi\u00f3n de los enemigos de ellos. Adem\u00e1s, su pol\u00edtica ultraalpina careci\u00f3 de base racional y de prudencia; desenga\u00f1\u00f3 amargamente a los italianos que esperaban bienes de los franceses. La arrogancia, la codicia y la lascivia de sus tropas ahondaron con innumerables agravios particulares eJ divorcio espiritual de ambas naciones. Un clamor de rabia antifrancesa reson\u00f3 desde los Alpes a 1as playas de N\u00e1poles y Sicilia. Julio II, que desde mayo de 1510 experimentaba grave animadversi\u00f3n a los franceses, no ocultaba al Embajador veneciano, el 19 de junio, sus prop\u00f3sitos de entablar la lucha contra los franceses, y en julio dec\u00eda que miraba al rey Luis como a enemigo personal suyo, y pon\u00eda punto final a un altercado con el embajador de Francia, Alberto P\u00edo de Carpi, ense\u00f1\u00e1ndole la puerta. El Papa se sent\u00eda fuerte con la alianza de los suizos (4 de marzo de 1510) y el apoyo de los venecianos, y no se reduc\u00eda a guardar ning\u00fan miramiento a sus enemigos. Mostraba, sin disimulo, ser el alma, la \u00edgnea lengua de odio al franc\u00e9s. Luis XII, crey\u00e9ndose muy h\u00e1bil, pero cometiendo letal torpeza, se despe\u00f1\u00f3 a atacarle con armas espirituales que hirieran al Pont\u00edfice, sin qu\u00e9 por ello pensase, acaso, salirse del catolicismo, sino valerse de una de tantas armas mort\u00edferas como pon\u00eda en las manos de los pr\u00edncipes la inmoralidad pol\u00edtica de la \u00e9poca. En cierta ocasi\u00f3n le dijo al Embajador espa\u00f1ol que todo ello era una comedia para amedrentar al Papa. Reconozcamos la oportunidad de la coyuntura: el a\u00f1ejo anhelo de reformar <st1:personname productid=\"la Iglesia\" w:st=\"on\">la Iglesia<\/st1:personname> en la cabeza y en los miembros, y la err\u00f3nea doctrina de la supremac\u00eda del Concilio sobre el Papa, que desde los concilios de Constanza y Basilea perturbaba la mente de ciertos sectores de la jerarqu\u00eda eclesi\u00e1stica, se avivaron con el escandaloso pontificado de Alejandro VI. Adem\u00e1s abr\u00edan la puerta, a las intromisiones de Luis, el servilismo de los prelados cortesanos y la sediciosidad de una media docena de cardenales. Pero al sacar la lucha del terreno temporal, Luis XII la llevaba al espiritual, donde Julio II era invulnerable y necesariamente hab\u00eda de lograr la victoria.<\/p>\n<p>Rompi\u00f3 las hostilidades el Rey de Francia, el 30 de julio de 1510, convocando el Concilio de Tours, al cual someti\u00f3 varias preguntas de mucha miga. Opinaron los obispos que el Papa no tiene derecho de hacer 1a guerra a pr\u00edncipe que no fuese vasallo suyo, tanto m\u00e1s en el caso presente, cuanto que Julio II se hab\u00eda obligado con juramento a convocar un concilio ecum\u00e9nico dentro de dos a\u00f1os; y si la hace, el pr\u00edncipe queda en libertad de oponerle la fuerza de las armas, y aun de atacarle en el territorio pontificio, y de desligarse, tocante a sus Estados propios, del juramento de obediencia al Papa. Asimismo dijeron que los pr\u00edncipes pod\u00edan ocupar v\u00e1lidamente, por alg\u00fan tiempo, las plazas fuertes del Papa si \u00e9ste las guarnec\u00eda de tropas. Adem\u00e1s rogaron al Rey que protegiese a los cinco cardenales resueltos a reunir un Concilio en Pisa.<\/p>\n<p>Julio II se ve\u00eda constre\u00f1ido a escoger entre dos males, cuya contrapuesta presi\u00f3n ven\u00eda padeciendo. Se ech\u00f3 en brazos del temible y poco grato Fernando V, de quien hab\u00eda recibido agravios de monta. Las primeras desavenencias versaron sobre la investidura y tributo de N\u00e1poles, seguidas de otras dimanadas de la colaci\u00f3n de los obispados de Castilla. Fernando, de la misma cepa da\u00f1ada que el Rey franc\u00e9s, no se asustaba de poner cisma; as\u00ed se lo hab\u00eda manifestado sin ambages al Virrey de N\u00e1poles, en la famosa carta de 22 de mayo de 1508: \u00aby estamos muy determinados -escrib\u00eda- si Su Santidad no revoca luego el Breve y los autos por virtud del fechos, de le quitar la obediencia de todos los reinos de <st1:personname productid=\"la Corona\" w:st=\"on\">la Corona<\/st1:personname> de Castilla y Aragon y de facer otras provisiones convenientes a caso tan grave y de tanta importancia.\u00bb El Papa, previendo los futuros sucesos, comenz\u00f3 ya sus zalamer\u00edas a Fernando el a\u00f1o 1507, en cuyo 17 de mayo confiri\u00f3 por decreto la p\u00farpura a Cisneros. Pero el astuto aragon\u00e9s se remoloneaba procurando mayores provechos. En julio de 1510 logr\u00f3 que el Papa, infiriendo nuevo agravio a los franceses, le invistiese del Reino de N\u00e1poles: as\u00ed se iba curando la sordera de Fernando a las insinuaciones papales. El 5 de octubre de 1511, el Papa public\u00f3 <st1:personname productid=\"la Santa Liga\" w:st=\"on\">la Santa Liga<\/st1:personname> en Santa Mar\u00eda del Pueblo, alianza entre Julio II, Fernando V y Venecia: estaban descontadas las adhesiones de Enrique VIII de Inglaterra y del emperador Maximiliano de Austria, y aun la de los suizos se reputaba por probable. La pol\u00edtica francesa hab\u00eda producido el efecto de conciliar contra s\u00ed las fuerzas espirituales y materiales de sus enemigos.<\/p>\n<p>Julio II, en el asunto del concili\u00e1bulo de Pisa, arma que mayor confianza infund\u00eda a Luis XII, procedi\u00f3 con suma cautela y prudencia extremada. Refren\u00f3 los \u00edmpetus de su genio; moder\u00f3 la impetuosidad de su temperamento. Se\u00f1ores, he de estudiar brevemente este episodio hist\u00f3rico, extra\u00f1o, al parecer, a los negocios de Nabarra; pero con \u00e9l est\u00e1 ligada estrechamente la fecha de la bula Exigit. Hasta que vio completamente abatido el poder militar franc\u00e9s, el Pont\u00edfice no le remat\u00f3 con los rayos espirituales, directamente fulminados contra el Rey. Anunci\u00f3 el camino que iba a recorrer, excomulgando, el 4 de octubre, a los generales franceses invasores de las tierras de <st1:personname productid=\"la Iglesia.\" w:st=\"on\">la Iglesia.<\/st1:personname><\/p>\n<p>Nueve cardenales, usando de su pretendido derecho a la indiccion, anuncian (Mil\u00e1n, 16 de mayo de 1511) la apertura de un concilio que convocan para el 1 de septiembre, emplazan al Papa y le ruegan preste su consentimiento a la convocaci\u00f3n hecha. El concili\u00e1bulo de Pisa estuvo poco concurrido: de prelados franceses casi exclusivamente. Se reuni\u00f3 el 5 de noviembre, seg\u00fan opini\u00f3n com\u00fan. El Papa le hab\u00eda herido de muerte, con suma habilidad, adelant\u00e1ndose a sus decisiones por medio de la famosa bula <em>Sacrosanctae Romanae Ecclesiae<\/em> (18 de julio de 1511). En ella convoca el Concilio de Roma que habr\u00e1 de reunirse en el palacio de Letr\u00e1n el 19 de abril de 1512; anatematiza a los cardenales rebeldes; declara nula e ileg\u00edtima, su convocaci\u00f3n del concilio, y anuncia que su ejecuci\u00f3n acarrear\u00e1 las censuras eclesi\u00e1sticas m\u00e1s graves, como son: tocante a los instigadores y c\u00f3mplices, la p\u00e9rdida de sus dignidades y cargos; \u00abtocante a las villas y lugares que les presten ayuda y asistencia, el entredicho\u00bb. Al Rey de I Francia le llama \u00abnuestro hijo muy querido en Jesucristo\u00bb: los tiempos no estaban sazonados para cosas mayores. La amenaza del entredicho espant\u00f3 mucho. El sagaz Embajador veneciano, el 3 de julio de 1511 dio ya por fracasado el falso concilio.<\/p>\n<p>El 3 de diciembre de 1511, Julio II fulmin\u00f3 un severo monitorio contra los del concili\u00e1bulo. Estos, atendiendo a que Pisa les pon\u00eda cara fea y les era hostil, acordaron trasladar el Concilio a Mil\u00e1n, y ponerle a la sombra de las lanzas francesas y celebrar all\u00ed la primera sesi\u00f3n el 13 de diciembre. La batalla de R\u00e1vena, 11 de abril de 1512, desfavorable a los confederados, abati\u00f3 temporalmente los arrestos del Papa. El d\u00eda 21 del propio mes, envalentonados los cism\u00e1ticos, retiraron hasta ulterior acuerdo, a Julio II, la administraci\u00f3n de las cosas temporales y religiosas, encomend\u00e1ndoselas al \u00abSanto S\u00ednodo\u00bb. El seudo concilio hab\u00eda vuelto a celebrarse en Pisa. Por las peripecias de la guerra, el Pont\u00edfice retras\u00f3 la apertura del Concilio de Letran hasta el 30 de mayo. La muerte de Gaston de Foix en la batalla impidi\u00f3 recoger el fruto de la victoria. La ayuda de los suizos inclin\u00f3 la balanza del lado de <st1:personname productid=\"la Liga. Maximiliano\" w:st=\"on\">la Liga. Maximiliano<\/st1:personname> de Austria, pr\u00edncipe veleta, retir\u00f3 los lansquenetes alistados en las banderas francesas, que hubieron de retirarse desastradamente, no pudiendo resistir la cu\u00e1druple presi\u00f3n de los ej\u00e9rcitos pontificio, espa\u00f1ol, veneciano y suizo, diez semanas despu\u00e9s de haber triunfado en R\u00e1vena. Los cism\u00e1ticos, el 4 de junio, huyeron a Asti, y despu\u00e9s a Lyon, donde por s\u00ed solo se disolvi\u00f3 el convent\u00edculo. El 17 de mayo de 1512, los cardenales adheridos al concili\u00e1bulo fueron anatematizados, a la vez que los secuaces del mismo y sus favorecedores. Pero <st1:personname productid=\"La Bula\" w:st=\"on\">la Bula<\/st1:personname> no menciona al Rey de Francia. El 16 de junio, Luis XII ordena publicar los decretos del concili\u00e1bulo de Mil\u00e1n. Pocos d\u00edas despu\u00e9s, el 23 de junio, el Papa celebr\u00f3 su triunfo en la iglesia de <em>San Pedro in Vincoli<\/em>. El 15 de agosto, seg\u00fan declar\u00f3 \u00e9l mismo, excomulga y declara cism\u00e1tico a Luis XII, pero en t\u00e9rminos tan ambiguos que muchos sostienen no hubo tal excomuni\u00f3n. De los muchos autores extranjeros que sobre esta cuesti\u00f3n he consultado, ninguno asevera que Luis XII fuese excomulgado <em>nominatim<\/em>. Y es caso fuera de duda que cuando se concertaba la reconciliaci\u00f3n de Luis XII con <st1:personname productid=\"la Iglesia\" w:st=\"on\">la Iglesia<\/st1:personname>, Le\u00f3n X, el9 de octubre de 1513, declar\u00f3 que las sentencias de Julio II contra el concili\u00e1bulo de Pisa, contra Alfonso de Este y los dem\u00e1s, no alcanzaban al Rey de Francia, y que \u00e9ste \u00fanicamente ser\u00eda absuelto <em>ad cautelam<\/em> (por si acaso). y tambi\u00e9n es cierto que a Luis XII le bast\u00f3 para reconciliarse proclamar en la octava sesi\u00f3n del Concilio de Letr\u00e1n (19 de diciembre) que solemnemente repudiaba el S\u00ednodo de Pisa y se adher\u00eda, pura y libremente, al Concilio Lateranense, como al s\u00f3lo leg\u00edtimo.<\/p>\n<p>La tercera sesi\u00f3n de Letr\u00e1n acaeci\u00f3 el 3 de diciembre de 1512. El Obispo de Forli ley\u00f3 una bula del Papa en la cual \u00e9ste renueva su declaraci\u00f3n de nulidad de los actos de Pisa, y pone a Francia en entredicho. La cuarta sesi\u00f3n, celebrada el 10 de diciembre, oy\u00f3 la publicaci\u00f3n de un monitorio, requiriendo al clero y legos de Francia a comparecer, dentro de sesenta d\u00edas, ante el Concilio, para justificarse de su adherencia a <st1:personname productid=\"la Pragm\u00e1tica\" w:st=\"on\">la Pragm\u00e1tica<\/st1:personname> sanci\u00f3n, y la lectura de otra bula, confirmatoria de las anteriores, sobre nulidad de[ concili\u00e1bulo. Fu\u00e9 la \u00faltima sesi\u00f3n a que concurri\u00f3 el Papa: falleci\u00f3 el 21 de febrero de 1513.<\/p>\n<p>Al analizar fielmente los actos del Papa en orden al concili\u00e1bulo de Pisa y al Rey de Francia, tal como los refiere Pastor (tomo VI de su citada obra), ni una sola vez he visto, se\u00f1ores, el nombre de los reyes D. Juan y D\u00aa Catalina citados, as\u00ed como tampoco la excomuni\u00f3n nominal de Luis XII. Este hecho, unido al de la fecha de la excomuni\u00f3n, real o imaginaria, del Rey de Francia (15 de agosto de 1512), sin m\u00e1s, demuestran que la bula Ex\u00edg\u00edt, fecha 18 de febrero de 1512, es falsa de la cabeza al pie, o tiene falsificada la fecha. Nunca <st1:personname productid=\"la Iglesia\" w:st=\"on\">la Iglesia<\/st1:personname> ha castigado al c\u00f3mplice antes que al autor: no cabr\u00eda, por ejemplo, la excomuni\u00f3n de los luteranos sin el previo anatema de Lutero, ni la de los calvinistas sin el de Calvino. Lo contrario, il\u00f3gico y absurdo sobremanera, excusa la refutaci\u00f3n. En el proceso del concili\u00e1bulo el anatema de los cardenales procedi\u00f3 al del Rey de Francia mero protector de ellos.<\/p>\n<p>Cierto: la bula <em>Exigit<\/em> de ninguna manera se compagina con los actos indubitablemente conocidos de Julio II al correr del a\u00f1o 1512. El anacronismo est\u00e1 patente. No podemos decir lo mismo de los monitorios <em>Pastor ille coelestis<\/em> y <em>Etsi ii qui christiani<\/em>, posteriores, en poco m\u00e1s de dos meses, al anatema de los cardenales y de los protectores y secuaces del concili\u00e1bulo. Vencidos los franceses, el Papa se decide a proceder con inexorable energ\u00eda. Fernando de Arag\u00f3n, puesta la vista en Nabarra, que anhela usurpar, aprovecha diestramente su preponderancia sobre la pol\u00edtica de Italia. Yo imagino que las cosas sucedieron, poco m\u00e1s o menos, de la siguiente manera: el aragon\u00e9s comenzar\u00eda por lisonjear las pasiones gal\u00f3fobas del Pont\u00edfice, en que ambos conformaban; le prometer\u00eda atacar a Francia por los caminos del Pirineo nabarro, y le demostrar\u00eda la insuperable importancia militar de ese nuevo frente; despu\u00e9s pondr\u00eda de bulto los lazos de fidelidad feudal que un\u00edan a los monarcas nabarros con Luis XII, por virtud de los estados y de los feudos sitos en la otra falda del Pirineo; dar\u00eda por conclusa la alianza franconabarra que se estaba negociando; y la adornar\u00eda de una amplitud que nunca tuvo, y terminar\u00eda pidiendo alguna bula o documento pontificio que de alguna manera pusiese en balanzas la ortodoxia de D. Juan y D\u00aa Catalina. Con ese t\u00edtulo, por ambiguo que fuese, y el pacto de <st1:personname productid=\"la Santa Liga\" w:st=\"on\">la Santa Liga<\/st1:personname> sobre los territorios de fuera de Italia que los \u00absantos\u00bb confederados y los aguerridos tercios del Duque de Alba arreba\u00f1asen, D. Fernando se estimar\u00eda poseedor de \u00abtriunfos\u00bb suficientes para ganar las jugadas.<\/p>\n<p>Julio II se avino a complacerle, pero guardando la cara por no comprometer la dignidad de <st1:personname productid=\"la Santa Sede\" w:st=\"on\">la Santa Sede<\/st1:personname> ni infringir abiertamente sus deberes apost\u00f3licos. El aragon\u00e9s pronto advirti\u00f3 que los dos monitorios conten\u00edan poqu\u00edsima substancia, y se reserv\u00f3 in pectore el designio de redondearlos en saz\u00f3n oportuna. Con efecto, el Papa no hab\u00eda estampado el nombre de los reyes y les hab\u00eda aludido vagamente, empleando denominaciones impropias y contenciosas. Resumiendo: declar\u00f3 que el Rey Cristian\u00edsimo arrastr\u00f3 al cisma a los <em>Vascones<\/em> ya los <em>C\u00e1ntabros<\/em> ya todas las naciones circunvecinas, que siempre fueron devot\u00edsimas de <st1:personname productid=\"la Santa Sede\" w:st=\"on\">la Santa Sede<\/st1:personname>, y advirti\u00f3 a todos y cada uno de los fieles de Cristo, y especialmente a los <em>C\u00e1ntabros<\/em> y <em>Vascones<\/em> susodichos ya sus vecinos, que estaba pronunciada sentencia de excomuni\u00f3n mayor contra toda persona, cualquiera que sea la autoridad espiritual y temporal de que est\u00e9 revestida, marqu\u00e9s, duque, rey, obispo, que en los tres d\u00edas siguientes a la publicaci\u00f3n de <st1:personname productid=\"La Bula\" w:st=\"on\">la Bula<\/st1:personname> no se someta a <st1:personname productid=\"la Santa Sede\" w:st=\"on\">la Santa Sede<\/st1:personname> y se haya armado <em>contra Nos o contra alg\u00fan aliado de <st1:personname productid=\"la Santa Sede\" w:st=\"on\">la Santa Sede<\/st1:personname><\/em>, o haya recibido subsidios de dicho rey Luis y de los cism\u00e1ticos, o <em>haya concertado alianza con \u00e9l<\/em>. A los que no se sometan los excomulga, anatematiza, maldice y condena, y les priva de sus dignidades, honores, feudos, gracias, privilegios, y los declara ineptos para todo acto legal, pasiva y activamente, como culpables de lesa majestad, y en virtud de la autoridad apost\u00f3lica, convierte en cosa publica todos sus bienes en general y en particular, y quiere que pasen a propiedad del primer ocupante, de igual modo que sus ciudades, fortalezas, tierras y dem\u00e1s lugares a ellos sometidos.<\/p>\n<p>Por mucho que se propusiera Julio II salvar su cara, abort\u00f3 el prop\u00f3sito. En la bula <em>Pastor ille coelistis<\/em> cometi\u00f3 imprudencia temeraria. \u00c9l conoc\u00eda muy bien al rey Fernando; le hab\u00eda visto consumar la haza\u00f1a bandoleresca de N\u00e1poles; deb\u00eda estar cierto de que el aragon\u00e9s abusa r\u00eda de la bula, y le abri\u00f3 franco camino para ello con lamenos honesta cl\u00e1usula de someter a censura eclesi\u00e1stica, y a las tremendas consecuencias de esta, a quien se armase contra <em>alg\u00fan al\u00edado de <st1:personname productid=\"la Sede Apost\u00f3lica.\" w:st=\"on\">la Sede Apost\u00f3lica.<\/st1:personname> Faltaba la excepci\u00f3n de leg\u00edtima defensa, y faltando, bastaba que un confederado agrediese a un pr\u00edncipe no confederado, a un pr\u00edncipe neutral, para que, arm\u00e1ndose \u00e9ste por repeler la agresi\u00f3n, quedase incluso en las censuras eclesi\u00e1sticas.Pero; en fin, la bula Pastor no excomulg\u00f3 a los reyes don Juan y do\u00f1a Catalina, ni se curs\u00f3 como el procedimiento eclesi\u00e1stico establece. Sus efectos, si algunos fe compet\u00edan, son nulos, can\u00f3nicamente hablando.<\/em><\/p>\n<p>El signo maligno que gobierna los destinos de Nabarra durante su \u00faltima \u00e9poca de vida nacional es su posici\u00f3n geogr\u00e1fica. Tienta la codicia de espa\u00f1oles y franceses, movi\u00e9ndoles a meterla siquiera dentro de la \u00f3rbita de su influencia directa, y cuanto m\u00e1s, a poseerla. Su independencia inquietaba al rey Fernando, puesto que al arbitrio de ella estaba abrir y cerrar las puertas del Pirineo: <em>Vasconum metus proprie solicitabat, non quieturum Ferdinandum, nisi eo regno occupatu<\/em>. Nabarra forma un \u00e1gulo o rinc\u00f3n eel territorio espa\u00f1ol, (<em>Favyn, H\u00edst. De Nav<\/em>., lib. XI( p\u00e1gs. 681-682), y los Reyes Cat\u00f3licos a menudo le miraban codiciosamente, pero con alguna diferencia en las intenciones. El Rey laboraba dejando a un lado la licitud de medios: <em>Id summa diligentia atque etiam iniquis conditionibus attentavit<\/em>, como dice Nebrija: \u00abllev\u00f3 adelante su intenci\u00f3n con sumo celo y tambi\u00e9n con inicuos preparativos\u00bb. <st1:personname productid=\"La Reina\" w:st=\"on\">La Reina<\/st1:personname> se deten\u00eda ante los imperativos de la moral y recapacitaba sobre <em>Quomodo angulus ille, a toto corpore suo divulsus, vel permutatione, vel dotis nomine, vel alia quacumque ratione honesta in formam pristinam redigeretur<\/em>: \u00abde qu\u00e9 manera aquel \u00e1ngulo arrancado violentamente del cuerpo total se podr\u00eda devolver a su forma primitiva, por permuta, dote \u00fa otra cualquiera raz\u00f3n honesta\u00bb. Dicen que D\u00aa Isabel siempre ten\u00eda en la boca el verso de Horacio: <em>O si angulus ille &#8211; Proximus accederet, nostros qui faedat<\/em>.<\/p>\n<p>Isabel <st1:personname productid=\"la Cat\u00f3lica\" w:st=\"on\">la Cat\u00f3lica<\/st1:personname>, como gran castellana, sent\u00eda la unidad nacional de Espa\u00f1a. Su esp\u00edritu di\u00f3 cabida f\u00e1cilmente a la idea grandiosa, pero falsa, hist\u00f3ricamente hablando, de que los diversos estados peninsulares eran las refracciones de una potente luz central, o los miembros dispersos de un cuerpo \u00fanico: ilusi\u00f3n alimentada por el recuerdo de los imperios romano y visig\u00f3tico. No discern\u00eda que dicha unidad no era org\u00e1nica, sino producto de la conquista y de la fuerza, y que solamente la fuerza y la conquista podr\u00edan restaurarla; ni tampoco daba en la cuenta de que, cabalmente, los nabarros o baskones hab\u00edan vivido menos sometidos que ning\u00fan otro pueblo peninsular al yugo romano y al visig\u00f3tico, del que vivi\u00f3 libre la mayor parte de las monta\u00f1as. As\u00ed, la idea de D\u00aa Isabel, por grandes que fuesen sus escr\u00fapulos, tra\u00eda aparejados, casi necesariamente, medios coercitivos, es decir, inmorales, y ella misma se habr\u00eda visto compelida a emplearlos de persistir en su anhelo de borrar el \u00e1ngulo pirenaico.<\/p>\n<p>Seria temerario afirmar, se\u00f1ores, que el rey Fernando careci\u00f3 de la idea unitaria, inmanente en el idearium pol\u00edtico de la \u00e9poca. Pero no te imprim\u00eda car\u00e1cter como a <st1:personname productid=\"la Reina. Era\" w:st=\"on\">la Reina. Era<\/st1:personname> idea pasajera, movediza. A su genio ambicioso le cuadraba mejor el concepto de la monarqu\u00eda patrimonial, conjunto de estados pertenecientes a la persona del Rey. Por eso contrajo matrimonio, a la vuelta de un a\u00f1o del fallecimiento de D\u00aa Isabel, con Germana de Foix, sin import\u00e1rsete una higa por la separaci\u00f3n de las coronas castellana y aragonesa. Tomad nota de la persona con quien contrajo las segundas nupcias: D\u00aa Germana era nieta de la reina de Nabarra D\u00aa Leonor, y hermana de Gast\u00f3n, el h\u00e9roe de R\u00e1vena, pretendiente (sin derecho) a la corona pirenaica, protegido, durante largo tiempo, del rey Luis XII, y por tanto, competidor muy molesto y peligroso de la soberana leg\u00edtima D\u00aa Catalina. El rey Fernando, hermanastro del Pr\u00edncipe de Viana, que le llevaba treinta y un a\u00f1os de edad, no puso en la conquista de Nabarra ning\u00fan alto designio de nacionalizaci\u00f3n espa\u00f1ola, como se lo atribuyen sus panegiristas modernos. Buscaba la manera de impedir, mediante una yulgar\u00edsima usurpaci\u00f3n familiar, que la corona saliese de su casa y pasase a la de Albret. Fu\u00e9 su intenci\u00f3n que la corona nabarra se incorporase a la aragonesa y sirviese de patrimonio a la prole de D\u00aa Germana. Mas cuando perdi\u00f3 la esperanza de sucesi\u00f3n ya no tuvo inter\u00e9s en resistir a las pretensiones de los castellanos, que le exig\u00edan la incorporaci\u00f3n de Nabarra a Castilla, alegando la raz\u00f3n de que de la bolsa castellana hab\u00eda salido el dinero gastado en la conquista. De su pol\u00edtica maquiav\u00e9lica fueron eficaces favorecedores los beaumonteses, aquellos mismos beaumonteses enemigos enconados e irreconciliables de su padre D. Juan II, el cual, al saber el fallecimiento del primer Conde de Ler\u00edn, marc\u00f3 a todo el linaje lerinesco ya su facci\u00f3n beaumontesa con el hierro candente de estas palabras: \u00aben Madrid acab\u00f3 sus infames d\u00edas, como traidor y rebelde, h\u00e9chose vasallo del rey de Castilla D. Enrique\u00bb. D. Fernando trabaj\u00f3 de balde; el heredero de las coronas de Nabarra y Arag\u00f3n no fue ning\u00fan hijo suyo, sino D. Carlos de Gante, su nieto, hijo del archiduque de Austria Felipe el Hermoso, a quien mortalmente aborrec\u00eda el aragon\u00e9s. \u00a1Inevitable fragilidad de las combinaciones humanas!<\/p>\n<p>La que me atrevo a llamar batalla de las bulas, la han re\u00f1ido los cr\u00edticos y los historiadores en torno de la bula Ex\u00edgit, que no tuvo arte ni parte en la conquista de Nabarra, puesto que es posterior a ella. Hace tiempo que est\u00e1 notada de sospechosa. Observ\u00f3se que el a\u00f1o de <st1:personname productid=\"la Encarnaci\u00f3n\" w:st=\"on\">la  Encarnaci\u00f3n<\/st1:personname> del Se\u00f1or 1512 no consonaba con el a\u00f1o <em>d\u00e9cimo<\/em> del Pontificado de Julio II, puesto que fu\u00e9 proclamado Papa el 1 de noviembre de 1503, sino con el nono. Se ha pretendido poner a flote la veracidad de la fecha, echando a la controversia argucias ingeniosas, pero ineficaces, de c\u00f3mputo, y confusiones del a\u00f1o corrido, completo, absoluto, con el incoado.<\/p>\n<p>\u00bfEl a\u00f1o 1512, calendaci\u00f3n de <st1:personname productid=\"La Bula\" w:st=\"on\">la Bula<\/st1:personname> dolosa, era el noveno, o el d\u00e9cimo del pontificado de Julio? Dejada aparte la cuenta vulgar, \u00bfqui\u00e9n contestar\u00e1 a la pregunta, excus\u00e1ndonos c\u00f3mputos, de una manera que cierre la puerta a la <br \/> r\u00e9plica, sino el mismo Papa? Pues pregunt\u00e9moselo; si \u00e9l no lo sabe&#8230;<\/p>\n<p>Examinemos documentos suyos indubitables. Bula de 28 de marzo de 1512, sobre jurisdicci\u00f3n de varios importantes cargos u oficios del Vaticano; la calendaci\u00f3n dice: <em>Datum Romae apud Sanctum Petrum anno Incarnationis Dominicae millesimo quingentesimo duodecimo, quinto kal. Aprilis Pontificatus nostri ANNO NONO<\/em>.- <br \/> Otra, de 2 de abril de 1512, concediendo gracias a los can\u00f3nigos regulares de <st1:personname productid=\"la Congregaci\u00f3n\" w:st=\"on\">la Congregaci\u00f3n<\/st1:personname> del Salvador de <st1:personname productid=\"la Orden\" w:st=\"on\">la Orden<\/st1:personname> de San Agust\u00edn: Fecha: \u00ab<em>Datum etc. Anno Incarnationis Dominicae millesimo quingentesimo duodecimo, Pontificatus nostri ANNO NONO<\/em>. &#8211; La bula <em>Pastor ille coelestis<\/em>, de 21 de julio de 1512, lleva id\u00e9ntica calendaci\u00f3n.- La bula de los privilegios del De\u00e1n de Tudela, 21 de junio de 1512, calenda: \u00ab<em>Datum, etc., anno etc. Millsimo quingentesimo duodecimo, duodecimo Kal. Aug. Pontificatus nostri ANNO NONO<\/em>. <st1:personname productid=\"La Bula Etsi\" w:st=\"on\">La Bula <em>Etsi<\/em><\/st1:personname><em> ii qui christiani<\/em> de 21 de junio de 1512, calenda: <em>Datum etc., anno etc., millesimo quingentesimo duodecimo, duodecimo Kal. Julii Pontificatus nostri ANNO NONO<\/em>.- Connstituci\u00f3n sobre la elecci\u00f3n pontificia, 16 de febrero de 1513, calenda: <em>Datum etc. Romae in Basilica Lateranensis in sacra sesiones anno Domini MDXIII quatordecimo Kalendas Martii Pontificatus nostri anno decimo<\/em>.- La bula <em>Sacrosanctae Romanae Ecclesiae<\/em>, de 18 de julio de 1511, convocando el Concilio Lateranense quinto, expresa que dicho a\u00f1o es el octavo de su Pontificado.<\/p>\n<p>La demostraci\u00f3n, se\u00f1ores, es concluyente, irrebatible: el a\u00f1o 1512 es el a\u00f1o noveno del Pontificado de Julio II. Cuando <st1:personname productid=\"La Bula\" w:st=\"on\">la  Bula<\/st1:personname> dolosa afirma que es el d\u00e9cimo, yerra o miente. \u00bfSe trata de un error material, sin importancia, f\u00e1cilmente subsanable? Esto quisieran los defensores de los fraudes de Fernando. A lo cual contestan otros que no es error material, no: que es cabo suelto, indicaci\u00f3n preciosa de que la alteraci\u00f3n se perpetr\u00f3 sobre el a\u00f1o de <st1:personname productid=\"la Encarnaci\u00f3n\" w:st=\"on\">la Encarnaci\u00f3n<\/st1:personname>, que realmente es el 1513, de conformidad con el del Pontificado, <em>d\u00e9cimo<\/em>, y no el 1512, como lo trae <st1:personname productid=\"la Bula.\" w:st=\"on\">la Bula.<\/st1:personname><\/p>\n<p>Quien afirme que la bula <em>Exigit<\/em> es del 18 de febrero de 1512, a\u00f1o d\u00e9cimo del Pontificado, se mete en un callej\u00f3n sin salida. Mantenida dicha fecha, el texto de <st1:personname productid=\"La Bula\" w:st=\"on\">la  Bula<\/st1:personname> contradice a todos los hechos conocidos, y cae por tierra. La autenticidad del texto s\u00f3lo se salva admitiendo la fecha rectificada en parte: 18 de febrero de 1513, a\u00f1o d\u00e9cimo del Pontificado. As\u00ed el documento consuena consigo mismo; pero resulta in\u00fatil, puesto que es posterior a la conquista y demuestra que el rey falsario la emprendi\u00f3 sin t\u00edtulo leg\u00edtimo, y aun los que no se avienen a enmendar el a\u00f1o, forzosamente han de enmendar el d\u00eda, poniendo otro muy posterior al 18 de febrero, so pena de tropezar en obst\u00e1culos irremovibles.<\/p>\n<p>Las pruebas de que la bula Ex\u00a1git no se escribi\u00f3 el 18 de febrero de 1512 son muy numerosas. Mi trabajo \u00abNabarra en su vida hist\u00f3rica\u00bb contiene la mayor parte de ellas. Algo dir\u00e9 ahora, ora repitiendo, ora a\u00f1adiendo. Y es:<\/p>\n<p>Primero: la excomuni\u00f3n de los Reyes de Nabarra se habr\u00eda fulminado seis meses antes que la del Rey de Francia. Esto es absurdo, moral y materialmente imposible.<\/p>\n<p>Segundo: la excomuni\u00f3n se habr\u00eda fulminado cinco meses antes que los Reyes de Nabarra se hubieran confederado con el de Francia mediante el tratado aut\u00e9ntico de Blois (Fernando manej\u00f3 otro falsificado), 18 de julio de 1512: luego la causa de <st1:personname productid=\"La Bula\" w:st=\"on\">la Bula<\/st1:personname>, supuesta la exactitud de su fecha 18 de febrero de 1512, es falsa, y Julio II se cogi\u00f3 1os dedos.<\/p>\n<p>Tercero: expedida <st1:personname productid=\"La Bula\" w:st=\"on\">la Bula<\/st1:personname> dolosa, es absurdo que se expidieran los monitorios o advertencias <em>Pastor ille coelistis<\/em> y <em>Etsi ii qui christiani<\/em>, fechados el 21 de julio de 1512, cinco meses despu\u00e9s del anatema con que ellos amenazaban.<\/p>\n<p>Cuarto. El texto de <st1:personname productid=\"La Bula\" w:st=\"on\">la Bula<\/st1:personname> denota, por ciertas de sus expresiones, que se refiere a sucesos anteriormente acaecidos. Los textos impresos de la bula <em>Exigit<\/em> presentan variantes en el uso de alg\u00fan tiempo verbal, si comparamos la impresi\u00f3n de Boissonade (Hist. de <st1:personname productid=\"la Reuni\u00f3n\" w:st=\"on\">la  Reuni\u00f3n<\/st1:personname>, etc. p\u00e1gina 645), y la de Ortiz, seg\u00fan la trae el monumenta discurso parlamentario del Sr. D. Javier Los Arcos (Ap\u00e9ndice II) contra los proyectos de Gamazo. Despu\u00e9s de excomulgar a los reyes y de privarles de sus honores, t\u00edtulos y dignidades, transfiere la propiedad de sus biertes a los que los han conquistado o conquisten (<em>qui illa caeperint seu capient, Boissonade; caeperunt seu capient<\/em>, Ortiz) como adquiridos en justa y sant\u00edsima guerra. Cuando <st1:personname productid=\"La Bula\" w:st=\"on\">la Bula<\/st1:personname> menta a D. Juan y D\u00aa Catalina suele decir \u00ab<em>olim rex&#8230; olim regina Navarrre<\/em>.\u00bb (olim \u00aben otro tiempo, antes\u00bb. Asimismo significa \u00abh\u00e1 poco\u00bb, y a veces tiempo presente, y aun con sentido de futuro se usa). Seg\u00fan la fecha rectificada de Exig\u00edt, 18 de febrero de 1513, los Reyes de Nabarra hab\u00edan dejado de serlo siete meses antes, por virtud de la conquista; pero seg\u00fan la fecha falsa, 18 de febrero de 1512, aun ce\u00f1\u00edan la corona que perdieron cinco meses despu\u00e9s.<\/p>\n<p>La bula <em>Pastor \u00edlle coelestis<\/em>, cuando ment\u00f3 al Duque de Ferrara, que realmente hab\u00eda sido excomulgado y depuesto por Julio II en 9 agosto de 1510, us\u00f3 del mismo adverbio olim: <em>Afphonso olim duci Ferrar\u00edae<\/em>. \u00abAlfonso, en otro tiempo, Duque de Ferrara.\u00bb En el mandamiento o manifiesto que public\u00f3 Fernando por justificarse de haber tomado el nombre de Rey de Nabarra (\u00faltimos d\u00edas de julio, casi seguramente el 31), emple\u00f3 el verbo \u00abser\u00bb en tiempo pasado, aplic\u00e1ndoselo a D. Juan y D\u00aa Catalina: \u00abel rey y la reyna que heran de Navarra\u00bb, \u00ab\u00e1 los dichos rey y reyna que heran de Navarra\u00bb , etc., etc. El olim y el heran exhalan tufillo de pr\u00f3ximo parentesco.<\/p>\n<p>Quinto. Poco despu\u00e9s de <st1:personname productid=\"La Bula\" w:st=\"on\">la Bula<\/st1:personname> dolosa, o sea, a fines de marzo de 1512, el rey Fernando entabl\u00f3 negociaciones de alianza y confederaci\u00f3n con los reyes de Nabarra y matrimonio del Pr\u00edncipe de Viana con la infanta Isabel o su hermana Catalina. El Papa hizo saber que se obligar\u00eda a otorgar sus favores a dichos reyes ya asegurarles, en cuanto de \u00e9l dependiera, la conservaci\u00f3n de sus Estados patrimoniales. En una palabra, quer\u00edase que los supuestos excomulgad\u00f3s se adhiriesen a <st1:personname productid=\"la Santa Liga.\" w:st=\"on\">la Santa Liga.<\/st1:personname> No olvidemos que, seg\u00fan los t\u00e9rminos de la terrible Bula fabricada, retocada, ama\u00f1ada o inspirada por el rey Fernando, \u00e9ste, mediante las susodichas negociaciones de Onta\u00f1on, se excomulg\u00f3 a s\u00ed propio.<\/p>\n<p>Sexto. El papa Julio II, el 21 de junio de 1512, a\u00f1o noveno de su pontificado, condecor\u00f3 al De\u00e1n de Tudela con una bula en la cual se contienen, seg\u00fan frase feliz de un comentador, m\u00e1s privilegios que cl\u00e1usulas. La bula fue concedida a ruego de D. Juan y D\u00aa Catalina, de quienes habla cari\u00f1osamente el Pont\u00edfice: \u00aby por cuanto nuestro muy querido hijo en Cristo, Juan, y nuestra muy querida hija en Cristo, Catalina, Rey y Reyna de Navarra, ilustres&#8230;\u00bb (<em>Sane charissimus in Christo Fel\u00a1us noster Johannes Rex.. et charissema in Christo .filia nostra Catharina Regina Navarrae lllustres&#8230;<\/em>\u00bb) Estos son los mismos reyes a quienes el Papa, cuatro meses antes, en <st1:personname productid=\"La Bula\" w:st=\"on\">la Bula<\/st1:personname> dolosa de 18 de febrero de 1512, denostaba con los ep\u00edtetos de \u00abhijos de perdici\u00f3n, excom\u00falgados, anatematizados, malditos, fautores de cisma y herej\u00eda, reos de lesa divina majestad y de eterno suplicio\u00bb. Semejante incoherencia es monstruosa, y, sin m\u00e1s, demuestra: o que la fecha de <st1:personname productid=\"la Exigit\" w:st=\"on\">la  <em>Exigit<\/em><\/st1:personname> est\u00e1 adulterada, o que la bula es falsa.<\/p>\n<p>S\u00e9ptimo. .El Arzobispo de Zaragoza siti\u00f3 la ciudad de Tudela en agosto de 1512, por sujetarla a la usurpaci\u00f3n de su padre natural. El 20 de agosto escribi\u00f3 D. Fernando a la ciudad desde Logro\u00f1o, proponi\u00e9ndole la capitulaci\u00f3n. En esa fecha el usurpador no ten\u00eda en sus manos la bula <em>Exigit<\/em> ni ninguna otra. Dice que la reducci\u00f3n a su obediencia es \u00abbuena obra que cumple al servicio de Dios nuestro Se\u00f1or y nuestro\u00bb. El 23 de agosto escribe de nuevo a los tudelanos y tiende cautelosamente su mara\u00f1a papalesca: \u00abHabeis de saber que nuestro muy Santo Padre, por <st1:personname productid=\"La Bula\" w:st=\"on\">la Bula<\/st1:personname> publicada en la iglesia de Calahorra&#8230; declara y manda que todos los que siguen al Rey de Francia, factor principal de los cism\u00e1ticos, sean excomulgados, entredichos, malditos y anatematizadps y condenados a las penas del infierno&#8230; son traidores y cometen el crimen de lesa Majestad, todos sus bienes son confiscados y son esclavos y siervos de aquellos que los tomasen y ocuparen&#8230;\u00bb La bula a que alude el falsario es el monitorio <em>Pastor ille coelestis<\/em> fecha 21 de julio de 1512, que realmente fu\u00e9 le\u00edda al Cabildo de Calahorra por Pedro Martyr de Anglera, el 21 de agosto, y por el can\u00f3nigo Rodrigo Mart\u00ednez al pueblo, desde el p\u00falpito, el 22 de agosto. A pesar de su desvergonzada osad\u00eda, Fernando no se atrevi\u00f3 a aseverar que el Rey de Francia estuviese excomulgado, <br \/> y mucho menos que los Reyes de Nabarra lo estuviesen, ni aun que fueran aliados de aqu\u00e9l. El rey Fernando hablaba para la galer\u00eda siempre est\u00fapida y asequible a la insinuaci\u00f3n; en las cavernas de la edad de piedra y en los salones de metines del siglo XX.<\/p>\n<p>Octavo. Habi\u00e9ndose suscitado ante el Doctor Nabarro, lumbrera de <st1:personname productid=\"la Iglesia Cat\u00f3lica\" w:st=\"on\">la Iglesia Cat\u00f3lica<\/st1:personname> en el sigto XVI, de una manera m\u00e1s o menos directa, la controversia sobre la dedvoluci\u00f3n de Nabarra, escribi\u00f3 al licenciado Ainziondo en los t\u00e9rminos que di\u00f3 a conocer su carta apolog\u00e9tica al Duque de Alburquerque, a\u00f1o 1570: \u00abY el contestarme (Ainziondo) por segunda vez que el rey D. Felipe (II) habia prometido a su suegro Henr\u00edque II (rey de Francia) que le devolveria a aquella que \u00e9l llamaba su reina, si le demostraban que no podia retener Nabarra sin pecado mortal y que aquella se lo demostraria facilmente; le repliqu\u00e9 dos cosas. La primera, que dicho Rey era tan cristiano, que devolveria no solo el Reino de Nabarra, etc., etc. Y la segunda, que no podria probarle esto: porque, aunque le probase que no era suyo el Reino de Nabarra, no podia probar, ni mucho menos demostrar, que no lo podia retener sin pecado; pues como podia haber visto facilmente en el dicho Manual (de Confesores, obra del autor), no es necesario restituir lo ajeno cuando de ello han de sobrevenir graves da\u00f1os a la rep\u00fablica. Y toda la prudencia b\u00e9lica de los espa\u00f1oles estimaba que, de restituir el Reino de Navarra al de Vandoma (esposo de la reina leg\u00edtima do\u00f1a Juana), habian de seguirse probablemente grandes males a los demas reinos de Espa\u00f1a..,\u00bb El Doctor Navarro no cre\u00eda en la patra\u00f1osa excomuni\u00f3n y deposici\u00f3n justa de los reyes D. Juan y D\u00aa Catalina: de creerlo, hubiera contestado que <st1:personname productid=\"La Bula\" w:st=\"on\">la Bula<\/st1:personname> imped\u00eda de plano toda controversia, y que Julio II hab\u00eda resuelto para siempre la cuesti\u00f3n. El caso de Nabarra lo resolv\u00eda el Doctor, con acierto o sin acierto, por la doctrina com\u00fan sobre la retenci\u00f3n de bienes ileg\u00edtimamente adquiridos.<\/p>\n<p>Ya veis, se\u00f1ores, que por todos los caminos llegamos a una conclusi\u00f3n \u00fanica: las pruebas forman un conjunto formidable. Sin dial\u00e9ctica ni estudio de documentos, aquel gran caballero que se llam\u00f3 el mariscal D. Pedro de Nabarra, preso a la saz\u00f3n en la fortaleza de Atienza, muerto despu\u00e9s en la de Simancas, pronunci\u00f3 por el \u00f3rgano de su limpia conciencia el veredicto absolutorio. Escuch\u00e9mosle: \u00ab\u00e9 todavia por los se\u00f1ores del Consejo, el licenciado \u00c7apata y el doctor Carvajal le fu\u00e9 dicho a este confesante (declarante) \u00e9 mandado dos veces que hiciese el dicho juramento (de fidelidad al rey intruso), \u00e9 que ansy convenia, <em>mostr\u00e1ndole cierta provision apost\u00f3lica, la substancia de la cual este confesante no entendia ni le parecia haber cabsa l\u00edcita para contra los Reyes sus se\u00f1ores.. porque nunca ellos en aquel caso habian desobedecido \u00e1 la ]glesia.<\/em>.,\u00bb (Los dichos y deposiciones del Marichal, en la secci\u00f3n de documentos justificativos de la \u00abHist. de <st1:personname productid=\"la Reun.\u00bb\" w:st=\"on\">la Reun.\u00bb<\/st1:personname> etc., p\u00e1gs. 658-662). Palabras de testigo de vista, sin tacha, y sincero hasta el propio da\u00f1o.<\/p>\n<p>Las bulas <em>Pastor ille coelestis<\/em> y <em>Etsi ii qui chrisfiani<\/em> no son bulas de excomuni\u00f3n <em>nominatim<\/em>; la bula <em>Exigit<\/em>, sospechosa, dolosa, fraudulosa, litigiosa, escandalosa, es bula de excomuni\u00f3n a posteriori, El caso recuerda el de una cuadrilla de bandoleros que, disfraz\u00e1ndose de penitentes, llenos los bolsillos de cosas robadas, se fueran a una ermita, a hacerse bendecir y absolver por el ermita\u00f1o. Fernando se la procur\u00f3 porque las otras dos le serv\u00edan de poco. \u00bfC\u00f3mo se la procur\u00f3? Alg\u00fan d\u00eda nos lo descubrir\u00e1n, acaso, los archivos, hasta ahora mudos. La fecha 18 de febrero de 1513, a\u00f1o d\u00e9cimo del Pontificado, frisa con los d\u00edas que se estaba muriendo el Papa, el cual falleci\u00f3 la noche del 20 al 21: desde el d\u00eda de Navidad permaneci\u00f3 <br \/> postrado en el lecho. Caben varias hip\u00f3tesis: que <st1:personname productid=\"La Bula\" w:st=\"on\">la Bula<\/st1:personname> haya sido falsificada, mediante precio, por alguna de las agencias u oficinas que en Roma se dedicaban a esos fraudes piadosos: que los oficiales de la datar\u00eda y canciller\u00eda apost\u00f3licas, o de la oficina a quien el asunto ata\u00f1ese, sobornados e instruidos por el Embajador de Espa\u00f1a, la tuviesen redactada y la legalizasen, aprovech\u00e1ndose de alguna obnubilaci\u00f3n de la inteligencia del Papa: que Julio II, mal informado, mediante el falso Tratado de Blois probablemente, la expidiese por legitimar, hasta donde fuera posible, la conquista efectuada: que la enviase a Roma, redactada, el rey Fernando, para que su embajador lograse su completa legalizaci\u00f3n, por los medios que \u00e9l sabr\u00eda. Y caben otras suposiciones razonables, y aun otras que dejan mal parada a <st1:personname productid=\"la Santa Sede\" w:st=\"on\">la Santa Sede<\/st1:personname> y no deben de acogerse sin absoluta necesidad: porque, en este asunto, cuanto m\u00e1s se blanquee al Rey, tanto m\u00e1s se ennegrecer\u00e1 al Papa. El vicio del a\u00f1o del Pontificado pudo ser torpeza del falsificador o refinada malicia de los expedidores, leg\u00edtimos o ileg\u00edtimos, que de ese modo abr\u00edan un resquicio contra la validez del documento, o le hac\u00edan vulnerable a la sospecha, deseosos de no causar perjuicios irreparables a los inocentes. Si fu\u00e9 error, es inveros\u00edm\u00edl le cometiesen en Roma.<\/p>\n<p>Pero siendo tan numerosas las suposiciones que para atacar y defender la bula <em>Exigit<\/em> han imaginado, o imaginar\u00e1n los controversistas, se lleva mi atenci\u00f3n el caso de que hasta ahora, que yo sepa, nadie haya utilizado ciertos datos, h\u00e1 siglos impresos, para intentar mantener el a\u00f1o de <st1:personname productid=\"la Encarnaci\u00f3n\" w:st=\"on\">la Encarnaci\u00f3n<\/st1:personname> 1512 que ostenta dicha Bula, la cual ni aun con ellos salvar\u00eda el del Pontificado (d\u00e9cimo) ni el cuant\u00e9simo del d\u00eda y mes (28 de febrero). Este punto de mira suscita algunas cuestioncillas curiosas que aumentar\u00edan el n\u00famero de las que crecen en este terreno f\u00e9rtil, y perd\u00f3neseme la trivialidad de la expresi\u00f3n, del gran gatuperio de las bulas. Acaso trate de ello, <em>ex profeso<\/em> en otro sitio, ahora me atengo a lo corriente.<\/p>\n<p>He indicado repetidas veces que el conquistador de Nabarra era pr\u00edncipe muy de su \u00e9poca, y que esta, agusanada por la corrupci\u00f3n, no repudiaba ninguna perversidad, aunque fuese enorme. Adem\u00e1s, D. Fernando hab\u00eda aprendido, en casa de su padre, que una bula bien falsificada puede llegaba a ser \u00e1rbol frondoso, que se cubre de hermosas flores y rinde sabrosas frutas. D. Fernando de Arag\u00f3n y D\u00aa Isabel de Castilla, comprendidos en el tercer grado de consanguinidad; como hijos de primos hermanos, necesitaban dispensa para contraer matrimonio. El Papa, sin duda por motivos pol\u00edticos, alargaba demasiado la expedici\u00f3n de la dispensa, y corr\u00edan los novios el peligro de que sobreviniesen impensados sucesos, temibles en aquellos <br \/> revueltos tiempos, bastantes para desbaratar la concertada boda, tan del gusto, por razones de amor y de conveniencia, de los futuros contrayentes. Entonces el se\u00f1or Rey de Arag\u00f3n y el se\u00f1or Arzobispo de Toledo, D. Alonso Carrillo, Primado de las Espa\u00f1as, idearon la diab\u00f3lica traza de falsificar la bula de dispensa. Dicho y hecho: los mismos pr\u00edncipes presentaron la bula de dispensa, del ya difunto P\u00edo II, al preste de la misa Pero L\u00f3pez de. Alcal\u00e1, capell\u00e1n del Arzobispo, y le pidieron que los casase: \u00able\u00edda la dispensa y hechas las proclamas, los despos\u00f3, les dijo la misa y les di\u00f3 las bendiciones nupciales seg\u00fan el rito de <st1:personname productid=\"la Iglesia.\u00bb\" w:st=\"on\">la Iglesia.\u00bb<\/st1:personname> (P. Luis Coloma, S. I. de <st1:personname productid=\"la R. A.\u00a1\" w:st=\"on\">la R. A.\u00a1<\/st1:personname> \u00abFray Francisco\u00bb, p\u00e1g. 122 y siguientes.) Esto aconteci\u00f3 el 19 de octubre de 1469.<\/p>\n<p>El Marqu\u00e9s de Villena y los grandes que le segu\u00edan, enemigos del matrimonio efectuado y del entronizamiento de Isabel <st1:personname productid=\"la Cat\u00f3lica\" w:st=\"on\">la  Cat\u00f3lica<\/st1:personname>, tramaron el casamiento de D\u00aa Juana <st1:personname productid=\"la Beltraneja\" w:st=\"on\">la Beltraneja<\/st1:personname>, sobrina de D\u00aa Isabel, de unos ocho a\u00f1os de edad, con el Duque de Berry , hermano de Luis XI de Francia y pretendiente desairado que fu\u00e9 de D\u00aa Isabel de Castilla. Lleg\u00f3 a pedir la mano de la heredera legal del trono castellano una embajada francesa presidida por el Cardenal de Arras, hombre de poco empacho que ven\u00eda resuelto a saciar su odio contra aragoneses y castellanos. El rey Enrique IV dispens\u00f3 solemne acogida a la embajada, en el palacio de Medina del Campo, rodeado de su corte. El Cardenal, perfectamente enterado del caso secreto, declar\u00f3 que el matrimonio de la princesa D\u00aa Isabel con D. Fernando era il\u00edcito y criminal, puesto que la bula de dispensa que se supon\u00eda dada por el Papa P\u00edo II era fingida y falsa: por tanto, el matrimonio no era tal matrimonio, sino criminal amancebamiento.<\/p>\n<p>Figuraos, se\u00f1ores, si pod\u00e9is, el estupor y enorme esc\u00e1ndalo que esas palabras produjeron. De publicarse entonces peri\u00f3dicos, el p\u00fablico se hubiera disputado a bastonazos los n\u00fameros, engolosinado por los t\u00edtulos emocionantes de la noticia, impresos en letras capitales grandes. Los cronistas castellanos ocultaron las palabras del Cardenal y procuraron despistar a la posteridad. \u00abEnrique del Castillo lim\u00edtase a decir que fueron palabras <em>tales que por su desmesura son m\u00e1s dignas de s\u00a1lencio que de escriptura<\/em>,\u00bb y mos\u00e9n Diego de Valera, m\u00e1s desenfadado, dice: \u00abEl Cardenal explic\u00f3 su embajada por palabras muy deshonestas, ca era ombre sin verg\u00fcenza \u00e9 osado, \u00e9 pareciale que la sabidur\u00eda en aquello consistia, y entre las otras dosas dixo algunas injurias al principe D. Fernando \u00e9 \u00e1 la pincesa D\u00aa Isabel, \u00e9 al Arzobispo de Toledo, \u00e9 atacaba de malicia \u00e9 infidelidad \u00e1 la gente de Espa\u00f1a&#8230;\u00bb {P. Coloma, ibid., p\u00e1g. 136). Mas si los cronistas falaces callan, al fin los archivos hablan y confunden las mentiras interesadas y los servilismos venales.<\/p>\n<p>El Sr. Clemencin (\u00abElogio de <st1:personname productid=\"la Reina Cat\u00f3lica\" w:st=\"on\">la Reina  Cat\u00f3lica<\/st1:personname>\u00bb) levant\u00f3 una punta del velo; pero no quiso, o no pudo, descorrerlo del todo. El Sr. Sitjes (\u00abEnrique IVy la excelente se\u00f1or\u00e1 llamada vulgarmente D\u00aa Juana <st1:personname productid=\"la Beltraneja\" w:st=\"on\">la  Beltraneja<\/st1:personname>\u00bb) ha comentado con mayor franqueza <st1:personname productid=\"La Bula\" w:st=\"on\">la Bula<\/st1:personname> de Sixto IV (1\u00ba de diciembre a\u00f1o 1471), absolutoria de los Reyes Cat\u00f3licos. En su narraci\u00f3n de los hechos recuerda la petici\u00f3n de los reyes excomulgados al Papa, en la cual confiesan \u00abque, en otro tiempo, los mismos, no ignorando que se hallaban ligados mutuamente en tercer grado de consanguinidad, contrajeron, por lo dem\u00e1s leg\u00edtimamente, matrimonio entre s\u00ed por palabras de presente, y lo consumaron con c\u00f3pula carnal seguida de prole. Como los mismos Fernando \u00e9 Isabel, perdurando este impedimento de consaguinidad, no puedan permanecer en dicho matrimonio as\u00ed contra\u00eddo, por no haber obtenido, por otra parte, la dispensa apost\u00f3lica\u00bb etc. El Papa autoriza al Arzobispo de Toledo para absolver de la excomuni\u00f3n a los reyes, \u00aby puesto que la misma Isabel no fu\u00e9 reptada, que los mismos Fernando \u00e9 Isabel permanezcan sep\u00e1rados por el tiempo que te parezca, y no obstante el predicho impedimento, puedan contraer matrimonio de nuevo entre s\u00ed, y en \u00e9l, despu\u00e9s de contra\u00eddo, permanecer libre y l\u00edcitamente, y declarar es leg\u00edtima la prole tenida\u00bb. (Sitjes, loc. cit., p\u00e1ginas 199;201.)<\/p>\n<p>Esta repugnante farsa de <st1:personname productid=\"La Bula\" w:st=\"on\">la Bula<\/st1:personname> (palabras de Clemencin) derrama torrentes de luz sobre las personas inescrupulosas y la estragada moralidad de la \u00e9poca. Si el rey D. Juan II consigui\u00f3 que un arzobispo de Toledo le aydase a falsificar la bula de dispensa y que el Obispo de Segovia instruyese un fingido proceso, preliminar necesario del matrimonio, bula por cuya virtud iba a cometerse un pecado mortal enorm\u00edsimo, \u00bfa quien maravillar\u00e1 que hijo de D. Juan \u00e1rbitro de la pol\u00edtica italiana entonces se procurase la connivencia o complicidad de alt\u00edsimos personajes de <st1:personname productid=\"la Curia\" w:st=\"on\">la Curia<\/st1:personname> romana, para manipular una bula contra fos reyes de Nabarra, pr\u00edncipes de escaso poder y de pocas riquezas? Sin quererlo, acuden a nuestra memoria los c\u00e9lebres versos del Arcipreste de Hita, poeta de \u00e9poca no ciertamente peor que la de Julio II: \u00abYo vi en corte de Roma, d\u00f3 es la santidat, -Que todos al dinero fasen gran homildat.- Gran honor le fasian con gran solemnidat;-Todos \u00e1 \u00e9l se homillan como \u00e1 la majestat.- Si tovieres dineros, habr\u00e1s consolacion, &#8211; Plaser \u00e9 alegria, del papa rasion, &#8211; Comprar\u00e1s paraiso, ganar\u00e1s salvacion &#8211; Do son muchos dineros, es mucha bendicion.\u00bb<\/p>\n<p>Limpios de toda m\u00e1cula de excomuni\u00f3n, herej\u00eda y cisma nuestros desventurados monarcas D. Juan y D\u00aa Catafina, y por tanto sus leales defensores, queda explicado que el Doctor Navarro, sin hipocres\u00eda ni cinismo, escribiese las siguientes palabras, rebosantes de entusiasmo: \u00abMe echan en cara ser navarro, hijo de dos palacios cuyos se\u00f1ores permanecieron fieles al rey Juan de Albret&#8230; Lo confieso: me complazco de ser navarro y vasco; de pertenecer \u00e1 esos pueblos, \u00e1 esos linajes cuya fidelidad \u00e1 sus soberanos se ha hecho celebre. Los Vascos fueron los \u00faltimos \u00e1 someterse \u00e1 los Romanos; los \u00faltimos tambien en abandonarlos. Asi han sido fieles \u00e1 Dios y \u00e1 <st1:personname productid=\"la Iglesia\" w:st=\"on\">la  Iglesia<\/st1:personname>; h\u00e1sta el dia no se halla un navarro que haya abandonado la fe que le predic\u00f3 San Saturnino&#8230; lo reputo honor muy grande; los se\u00f1ores de Azpilcueta y de Jauregui\u00e7ar, imitando \u00e1 su caudillo el mariscal de Navarra, perdieron su hacienda por guardar la fe jurada.\u00bb \u00bfC\u00f3mo hab\u00eda de ufanarse el Doctor Navarro de su ascendencia, si cualquiera pod\u00eda taparle la boca replic\u00e1ndole que sus ascendientes fueron fautores de cisma y herej\u00eda?<\/p>\n<p>El d\u00eda que, cumpli\u00e9ndose, al fin, el convenio de Fuenterrab\u00eda, Miguel de Yatsu recibi\u00f3, en los a\u00f1os 1526 y 1530, mercedes del gran emperador Carlos V, <st1:metricconverter productid=\"50 libras\" w:st=\"on\">50 libras<\/st1:metricconverter> cada vez, menguado resarcimiento de los perjuicios y confiscaciones, marca la hora m\u00e1s triste de la casa de Xabier. Es aquella la hora en que, sobre el pan amargo del vencimiento, sin desquite ni restauraci\u00f3n posibles, caen algunas gotas, m\u00e1s amargu\u00edsimas a\u00fan, de aparente vilipendio. Miguel y los suyos hab\u00edan respondido con exceso a las exigencias del honor. En aquel crep\u00fasculo luctuoso comenzaron a formarse los rayos deslumbradores de la gloria m\u00e1s alta y completa que puede coronar las derruidas almenas de un castillo, nido de las glorias humanas. Hay en esto visible compensaci\u00f3n providencial. As\u00ed, confundidos de admiraci\u00f3n y gratitud, meditemos sobre el profundo pensamiento del insigne jesuita P. Cros: \u00abMar\u00eda de Azpilikueta y Francisco, su \u00faltimo hijo, hubieron de aceptar las consecuencias de actos deliberados y voluntarios delante de Dios, como los aceptaron Miguel de Yatsu, el capit\u00e1n Juan y el capit\u00e1n Valent\u00edn; su fe vi\u00f3 la mejor recompensa del deber cumplido, y acaso, en los planes de <st1:personname productid=\"la Providencia\" w:st=\"on\">la Providencia<\/st1:personname>, la prosperidad disminuida de la familia fu\u00e9 condici\u00f3n necesaria de la santificaci\u00f3n de Francisco.\u00bb-HE DICHO. <\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Autores: Campi\u00f3n Jaime Bon, Arturo T\u00edtulos: La familia de S. Francisco de Xabier: conferencia le\u00edda en el Teatro Gayarre el domingo 30 de abril de 1922 Materia: Francisco Javier, Santo \/ Yatsu (Familia) Editores: Imprenta y Librer\u00eda de Garc\u00eda, Pamplona, 1922 Localizaci\u00f3n Signatura FONDO DE RESERVA C-128 F-13 FONDO DE RESERVA C-82 F-24 \u00a0 Digitalizaci\u00f3n: [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[79],"tags":[],"class_list":["post-22727","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-nabarmena"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v28.7 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>La familia de S. Francisco de Xabier - Nabarralde<\/title>\n<meta name=\"description\" content=\"La familia de S. 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