{"id":22553,"date":"2010-04-23T09:50:02","date_gmt":"2010-04-23T07:50:02","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/pasado-es-presente-en-rumania\/"},"modified":"2010-04-23T09:50:02","modified_gmt":"2010-04-23T07:50:02","slug":"pasado-es-presente-en-rumania","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/pasado-es-presente-en-rumania\/","title":{"rendered":"Pasado es presente en Ruman\u00eda"},"content":{"rendered":"<p> <\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial; font-size: x-small;\"><strong style=\"font-size: medium;\">Bucarest<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial; font-size: x-small;\"> <\/span><span style=\"font-family: Arial; font-size: x-small;\"> <!-- \/***             *   Inicialitzaci&oacute;             *\/             window.onload   = function(){                         aFotografias   = new Array(); \t\t\tvar pos = 1;                      var autor;                      var peu; \t\t\t\t\tautor = 'Archivo';peu = 'Buzescu la Beverly Hills gitana en el sur de Rumania ';aFotografias[pos-1]   = new Fotografia('53912395588','<a href=\"http:\/\/imagenes.lavanguardia.es\/lavanguardia\/img\/20100422\/txbuzerscu22041011.JPG',null,peu,autor,null,null,null\"    >http:\/\/imagenes.lavanguardia.es\/lavanguardia\/img\/20100422\/txbuzerscu22041011.JPG',null,peu,autor,null,null,null<\/a>);var pos = 2;                      var autor;                      var peu; \t\t\t\t\tautor = 'Archivo';peu = 'El Palacio del Parlamento de Ceausescu en Bucarest';aFotografias[pos-1]   = new Fotografia('53913114618','<a href=\"http:\/\/imagenes.lavanguardia.es\/lavanguardia\/img\/20100422\/txparlambulgaria22041011.JPG',null,peu,autor,null,null,null\"    >http:\/\/imagenes.lavanguardia.es\/lavanguardia\/img\/20100422\/txparlambulgaria22041011.JPG',null,peu,autor,null,null,null<\/a>);oCarrusel   = new Carrusel(0,aFotografias);                ognInitMenu();             } \/\/ --><\/span><\/p>\n<div id=\"53912395588DIV\" style=\"display: none;\"><span style=\"font-family: Arial; font-size: x-small;\">Buzescu la Beverly Hills gitana en el sur de Rumania <\/span><\/div>\n<div id=\"53913114618DIV\" style=\"display: none;\"><span style=\"font-family: Arial; font-size: x-small;\">El Palacio del Parlamento de Ceausescu en Bucarest<\/span><\/div>\n<div id=\"Col360Foto\">\n<div id=\"ColCarrusel\">\n<p><span style=\"font-family: Arial; font-size: x-small;\"><a><br \/> <\/a><\/span><\/p>\n<\/p><\/div>\n<div>\n<p><span style=\"font-family: Arial; font-size: x-small;\"> <\/span><\/p>\n<\/p><\/div>\n<\/p><\/div>\n<div>\n<p><span style=\"font-family: Arial; font-size: medium;\">No me extra\u00f1a que algunos de los mejores cineastas europeos en estos momentos procedan de un pa\u00eds pobre de 22 millones de habitantes, y dos millones m\u00e1s de emigrantes -un mill\u00f3n a Espa\u00f1a- en busca de trabajo y un salario digno. Porque en <strong>Ruman\u00eda<\/strong> -donde es dif\u00edcil distinguir pasado y presente, realidad y ficci\u00f3n- hay mucha materia. <\/p>\n<p> La nueva pel\u00edcula de Cristi Puiu <em>Aurora<\/em> -otra visi\u00f3n ir\u00f3nica de la era <strong>Ceausescu<\/strong>, la segunda entrega de la serie iniciada con la <em>Muerte del se\u00f1or Lazarescu<\/em>&#8211; acaba de ser seleccionado para el pr\u00f3ximo festival de Cannes. <em>Police, adjective<\/em> de Corneliu Porumboiu -otra comedia negra de la era post Ceausescu- es elogiado donde se proyecte. Y <em>Cuentos de la edad de oro<\/em> de Cristian Mungiu -director de la dur\u00edsima <em>Cuatro meses, tres semanas dos d\u00edas<\/em>, sobre el aborto ilegal en la Ruman\u00eda de Ceausescu-, cuenta en clave ir\u00f3nica las humillaciones del pueblo en los ochenta, d\u00e9cada que Ceausescu bautiz\u00f3 la <em>edad de oro<\/em> pese a que sus pol\u00edticas delirantes de autarqu\u00eda y austeridad condenasen a amplios segmentos de la poblaci\u00f3n al hambre. <\/p>\n<p> Compuesto por seis cortos hechos por seis directores distintos, aunque el gui\u00f3n siempre es de Mungiu, <em>Cuentos de la edad de oro<\/em> ha recibida buena cr\u00edtica tambi\u00e9n. Pero desapareci\u00f3 de las pantallas espa\u00f1olas en cuanto se estren\u00f3 el a\u00f1o pasado. Esto puede ser porque -pese a compartir tanto con los rumanos en pasado y presente- el espa\u00f1ol medio en el 2010 no se interesa demasiado ni por la cultura rumana ni por el neorrealismo c\u00f3mico sobre viejos reg\u00edmenes dictatoriales. Es curioso comparar lo que fue la nueva ola de cine espa\u00f1ol despu\u00e9s de Franco -cineastas como Almod\u00f3var o Bigas Luna desesperados por olvidar el pasado en los ochenta y crear una nueva est\u00e9tica posmoderna- con la nueva ola de cine rumano post Ceausescu que repasa con una lupa moderna digna de Antonioni la vida popular bajo el dictador. Julio Soto, el joven director espa\u00f1ol cuyo nuevo documental <em>Mi hermoso Dacia<\/em> cuenta con humor negro la historia del Dacia, el coche del pueblo de Ceausescu -y de la Renault- desde la esperanza desarrollista de los a\u00f1os setenta hasta la migraci\u00f3n masiva de los noventa, lo resume as\u00ed: \u00abLos rumanos tiene mas sentido de la parodia y asimila mejor su pasado que nosotros\u00bb.<\/p>\n<p> Quiz\u00e1s la diferencia es que el pasado sigue presente en Ruman\u00eda y es tierra abonada para quienes buscan inspiraci\u00f3n surrealista, c\u00f3mica y esperp\u00e9ntica. Uno de los cortos en la peli de Mungiu se llama <em>Los Vendedores de viento<\/em> y va de una de las muchas trampas p\u00edcaras en la Ruman\u00eda de Nicolae Ceausescu, obras teatrales cuyos protagonistas eran el mismo pueblo, dispuesto a ponerse un disfraz de impostor y enga\u00f1ar suavemente al vecino para poder comprar una gallina o, si el truco funcionaba muy bien, hasta un Dacia. <\/p>\n<p> Una pareja joven se hace pasar por dos inspectores del Ministerio de Sanidad y explican a los vecinos de su barrio -un pol\u00edgono de bloques de pisos obreros en de Bucarest- que necesitan pruebas de aire para comprobar su grado de toxicidad. Los vecinos tienen que dejarles una botella vac\u00eda que ellos llenan de aire para que pueda ser analizado en un laboratorio. Los dos j\u00f3venes luego, venden las botellas. Todo esto para reunir suficiente dinero para comprarse un Dacia que entonces costaba 40 veces m\u00e1s que el salario medio y cuatro a\u00f1os en lista de espera. <\/p>\n<p> Para seleccionar la materia de su pel\u00edcula, Mungiu invit\u00f3 a los ciudadanos rumanos a aportar leyendas urbanas de la \u00e9poca Ceausescu: \u00abSon historias ver\u00eddicas contadas tantas veces que se convirtieron en cuentos populares\u00bb, me explic\u00f3 en un email. \u00abLas historias las elegimos precisamente porque estaban seleccionados por el pueblo para representar ese periodo\u00bb, explica <\/p>\n<p> Tras ver esa pel\u00edcula en el cine Studio en Bulevar Magheru, di un paseo por el centro de Bucarest con Kristian Parvulescu, el activista del grupo Pro Democracia. Recorrimos los bulevares de destartalados palacios de la Belle Epoque rumana, del fara\u00f3nico Palacio del Parlamento -el monumento a la megaloman\u00eda de la pareja tirana- hasta los nuevos hoteles boutique y los bares de dise\u00f1o. Y era dif\u00edcil saber si 20 a\u00f1os despu\u00e9s de su ejecuci\u00f3n Ruman\u00eda quer\u00eda recordar u olvidar a Nicolae Ceausescu y su mujer Elena.<\/p>\n<p> Y mientras contemplamos el neoclasicismo estalinista del Palacio del Parlamento, el segundo edificio m\u00e1s grande del mundo -despu\u00e9s del Pent\u00e1gono- en superficie construida, se nos acerc\u00f3 una mujer de quiz\u00e1s 50 a\u00f1os llorando desconsoladamente. Entreg\u00f3 un papel a Kristian en el cual estaba apuntado un n\u00famero de tel\u00e9fono. \u00abPor favor llame! No tengo m\u00f3vil\u00bb, le dijo a Kristian mir\u00e1ndome a mi tambi\u00e9n con gestos de tragedia personal. Era el tel\u00e9fono de un m\u00e9dico, dijo. \u00abMi hijo acaba de ser atropellado; est\u00e1 muerto y necesito llevarlo al tanatorio\u00bb, prosigui\u00f3 en rumano (Kristian me lo tradujo todo despu\u00e9s). \u00ab\u00a1Por favor ll\u00e1mele y preg\u00fantale cuanto me va a costar\u00bb. Tendi\u00f3 una mano que temblaba para comprobar su estado de nerviosismo. Kristian marc\u00f3 el numero, habl\u00f3 cinco minutos. \u00abDice 400 lei (unos 100 euros)\u00bb, le explica a la se\u00f1ora. \u00ab\u00a1Ay! Por favor d\u00e9jenme 300 lei\u00bb, grit\u00f3 la mujer y se ech\u00f3 a llorar otra vez. \u00abV\u00e1monos\u00bb, le dijo Kristian y me explic\u00f3 lo ocurrido: \u00abSin ninguna duda es una trampa\u00bb. \u00abPero \u00a1qu\u00e9 actriz m\u00e1s buena\u00a1\u00bb\u00a0 le respond\u00ed. <\/p>\n<p> En el cine Studio en Bulevar Magheru donde se proyectaba <em>Cuentos de la edad de oro<\/em> se expone con iron\u00eda desenfadada un montaje de parafernalia ceaucescuista -juguetes de Dacias 1.300; carteles del realismo socialista rumano -m\u00e1s Mao que Lenin-, ejemplares de peri\u00f3dicos oficiales como <em>Scintei<\/em> y <em>Roman\u00eda Libera<\/em> con t\u00edtulos desarrollistas: \u00ab\u00a1Crece el ritmo de producci\u00f3n! \u00a1Calidad y eficiencia!\u00bb. Fue la t\u00edpica reconstrucci\u00f3n del pasado comunista para una exposici\u00f3n tem\u00e1tica, una nueva industria tur\u00edstica, como el Museo del Comunismo en Praga, por ejemplo. Pero en Bucarest, el comunismo tem\u00e1tico no acaba de funcionar porque el pasado no se ha ido. Saliendo del cine al Bulevar, era como entrar en la pel\u00edcula de Mungiu. Quiz\u00e1s por eso, existe una confusi\u00f3n respecto a la ambientaci\u00f3n de uno de los cortos de la pel\u00edcula en la que una chica campesina tiene que vender su pavo a un matadero para financiar la operaci\u00f3n de su madre enferma. Termina con el pavo escap\u00e1ndose delante del Palacio Popular. Alex Leo Serban, el cr\u00edtico de cine rumano, ahora afincado en Buenos Aires, me dijo que esta pel\u00edcula va de la Ruman\u00eda contempor\u00e1nea aunque era imposible diferenciar la ambientaci\u00f3n de esta de la de los otros cuentos de la edad de oro sobre el pasado. <\/p>\n<p> Esta misma sensaci\u00f3n de una extra\u00f1a fusi\u00f3n del pasado y el futuro la tuve en Alejandr\u00eda, a 15 kil\u00f3metros del Danubio en el sur de Ruman\u00eda. Es de esos sitios donde uno puede ver a una campesina de cara arrugada, cabeza envuelta en un pa\u00f1uelo azul, llevando una vaca de una cuerda para pastar en la hierba que crece en una gasolinera. O donde un Mercedes plateado levantar\u00e1 una nube de polvo adelantando a un carro con mulas en la carretera hacia el pueblo nuevo rico de Buzescu, conocida como la Beverly Hills gitana. En Buzescu vi mansiones kitsch con tejados seudo belle epoque, paredes pintadas de rojo y verde chill\u00f3n, y columnas d\u00f3ricas de cinco plantas con familias gitanas comiendo en los balcones. Iosif Kiraly, del grupo Tinseltown -arquitectos y fot\u00f3grafos de Bucarest-, dice que Buzescu es una arquitectura de liberaci\u00f3n, la expresi\u00f3n espont\u00e1nea de una nueva clase media gitana y la cara opuesta de la est\u00e9tica estalinista de Ceaucescu. Pero esas columnas de hormig\u00f3n, el nuevo \u00abneoclasicismo Rom\u00bb de mansiones habitadas por gitanos millonarios, mientras otros gitanos haraposos recorr\u00edan calles hechas para cuatro por cuatro Audi, me recordaron en alg\u00fan sentido al Palacio del Parlamento de los Ceaucescu en Bucarest. \u00ab\u00bfDe donde sacaron el dinero para construir estas casas?\u00bb le pregunt\u00e9 a Mircea Bujor, un residente de la zona que ha vivido en Valencia. \u00abDe la chatarra\u00bb, me contest\u00f3. <\/p>\n<p> En esta zona se encuentran tambi\u00e9n muchos de los llamados \u00abpueblos de abuelos y ni\u00f1os\u00bb, las canteras de la inmigraci\u00f3n a Espa\u00f1a, castigados ya no s\u00f3lo por la ausencia de sus seres queridos -casi todos los de edad laboral- sino tambi\u00e9n por el colapso de la prueba m\u00e1s material de su amor, las remesas. <\/p>\n<p> M\u00e1s o menos la mitad de los habitantes de Florica y los otros pueblos de la regi\u00f3n, viven en Espa\u00f1a, algunos con hijos, otros sin hijos. La mayor\u00eda van a parar a Valencia en el invierno para recoger naranjas o trabajar en las plantas de zumo. Muchos luego migran a Lleida en verano. Dracea, a tres kil\u00f3metros de Florica, ha perdido unos 700 de sus 2.000 habitantes. \u00abSe han ido muchos del medio rural rumano porque no hay trabajo\u00bb, dice la directora del colegio Vivian Gherghina, una mujer de cara entusiasta de unos cuarenta a\u00f1os. <\/p>\n<p> Ante el dolor de la separaci\u00f3n muchos padres se llevan a los hijos y algunos pueblos son sencillamente de abuelos. A veinte a\u00f1os de la ca\u00edda de Ceaucescu se recuerda con iron\u00eda mordaz la <em>edad de oro<\/em>. Pero, por lo menos entonces los colegios estaban llenos. \u00abAntes de 1990 ten\u00edamos 600 ni\u00f1os en esta escuela; ahora tenemos 120\u00bb, dice Vivian. Y cuantos menos alumnos, menos fondos para libros, equipos. \u00abEsperamos que vuelvan y que el pueblo vuelva a ser joven\u00bb, dice Vivian. <\/p>\n<p> Pero la magnitud del dilema para el mill\u00f3n de rumanos en Espa\u00f1a es obvia: dada la situaci\u00f3n en Espa\u00f1a m\u00e1s vale regresar pero volver no resuelve nada en el pa\u00eds m\u00e1s pobre de la UE que acaba de atravesar la peor recesi\u00f3n de Europa con un desplome del 7% del PIB, la adopci\u00f3n de un duro programa de ajuste vigilado por el FMI y el colapso del empleo. \u00abEl FMI nos ha prestado dinero para destruir empleo\u00bb, dice Marian Bujor. <\/p>\n<p> Lo cierto es que las comunidades de origen en Ruman\u00eda y destino en Espa\u00f1a de estos inmigrantes son gemelos siameses. Y en estos momentos, la crisis de uno contagia al otro. Las remesas que llegan a Ruman\u00eda de todos los inmigrantes rumanos han ca\u00eddo un 45% en un a\u00f1o. En febrero de este a\u00f1o entraron 874 millones de euros de los inmigrantes en Espa\u00f1a, Italia y otros pa\u00edses frente a casi 1.500 millones en febrero del 2009. \u00abAntes nos mandaban dinero a nosotros, ahora tenemos que mandarlo a ellos\u00bb, bromea Mircea Bujor. Bromea porque la realidad es que no hay ninguna posibilidad de enviar dinero a Espa\u00f1a\u00bb. <\/p>\n<p> El sue\u00f1o de un regreso ya con seguridad econ\u00f3mica se ha desvanecido en el aire. \u00abSolo tienes que mirar las casas que construyen para comprobar que muchos inmigrantes quieren volver\u00bb, dice Magda Matache, de la ONG Rumani Criss. Pero en Alejandria las viviendas para el regreso feliz, permanecen a medio construir, sujetadas por andamios de madera.<\/span><\/p>\n<\/p><\/div>\n<div>\n<p><span style=\"font-family: Arial; font-size: x-small;\"> <\/span><\/p>\n<\/p><\/div>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial; font-size: medium;\"><strong>Publicado por <a title=\"La Vanguardia\" href=\"http:\/\/www.lavanguardia.es\">La Vanguardia<\/a>-k argitaratua<\/strong><br \/><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Bucarest Buzescu la Beverly Hills gitana en el sur de Rumania El Palacio del Parlamento de Ceausescu en Bucarest No me extra\u00f1a que algunos de los mejores cineastas europeos en estos momentos procedan de un pa\u00eds pobre de 22 millones de habitantes, y dos millones m\u00e1s de emigrantes -un mill\u00f3n a Espa\u00f1a- en busca de [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[82],"tags":[],"class_list":["post-22553","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-munduanbarna"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v28.7 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>Pasado es presente en Ruman\u00eda - Nabarralde<\/title>\n<meta name=\"description\" content=\"Lo cierto es que las comunidades de origen en Ruman\u00eda y destino en Espa\u00f1a de estos inmigrantes son gemelos siameses. 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