{"id":22498,"date":"2010-04-15T07:44:00","date_gmt":"2010-04-15T05:44:00","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/jean-paul-sartre-1905-1980-30-anos-despues\/"},"modified":"2010-04-15T07:44:00","modified_gmt":"2010-04-15T05:44:00","slug":"jean-paul-sartre-1905-1980-30-anos-despues","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/jean-paul-sartre-1905-1980-30-anos-despues\/","title":{"rendered":"Jean-Paul Sartre (1905-1980), 30 a\u00f1os despu\u00e9s."},"content":{"rendered":"<p> <\/p>\n<h3>Jean-Paul Sartre (1905-1980), 30 a\u00f1os despu\u00e9s. Una necrol\u00f3gica de Manuel Sacrist\u00e1n<\/h3>\n<h3>Un fil\u00f3sofo existencialista y comprometido que visit\u00f3 la c\u00e1rcel de Stammheim [1]<\/h3>\n<p>Tras su vuelta del Instituto de l\u00f3gica y fundamentos de la ciencia de M\u00fcntser, en Westfalia, Sacrist\u00e1n escribi\u00f3 un largo art\u00edculo sobre \u201cLa filosof\u00eda desde la terminaci\u00f3n de <st1:personname productid=\"la Segunda Guerra\" w:st=\"on\">la  Segunda Guerra<\/st1:personname> Mundial hasta <st1:metricconverter productid=\"1958\u201d\" w:st=\"on\">1958\u201d<\/st1:metricconverter> [2] que fue publicado en el suplemento de 1957-58 de <st1:personname productid=\"la Enciclopedia Espasa-Calpe\" w:st=\"on\">la Enciclopedia Espasa-Calpe<\/st1:personname> que apareci\u00f3 en 1961.<\/p>\n<p>El escrito estaba dividido en seis apartados. El primero, \u201cExistencialismo y corrientes afines\u201d, presentaba la obra de Jaspers, Heidegger, Marcel, Mounier, Abbagnano, Ortega y Sartre. Sobre este \u00faltimo, sobre su ate\u00edsmo y anticientificismo, se\u00f1alaba Sacrist\u00e1n:<\/p>\n<p>\u201c[\u2026] Har\u00e1n falta dos siglos de crisis -crisis de la fe, crisis de la ciencia- para que el hombre recupere aquella libertad creadora que Descartes puso en Dios y para que se sospeche por fin esta verdad, base esencial del humanismo: el hombre es el ser cuya aparici\u00f3n hace que exista el mundo\u201d.\u201cMundo\u201d es para Sartre, como para Heidegger, el haz de significaciones proyectado por el hombre. En esta concreta alusi\u00f3n a las ra\u00edces hist\u00f3ricas de su filosofar se transparenta dos posiciones que en el Heidegger de la anal\u00edtica est\u00e1n asumidas mucho menos categ\u00f3ricamente: el ate\u00edsmo y el anticientificismo. Comentando la frase de Dostoyevski seg\u00fan la cual si Dios no existiera todo estar\u00eda permitido, Sartre que ha definido su filosof\u00eda como un \u201cate\u00edsmo consecuente\u201d escribe: \u201cEste es el punto de partida del existencialismo\u201d. Ese punto de partida es la conciencia de soledad del hombre, el sentido de falta de cobijo en un orden externo. Por eso, en realidad, el punto de partida del existencialismo de Sartre debe incluir, adem\u00e1s del abandono del orden teol\u00f3gico de una Creaci\u00f3n, tambi\u00e9n la renuncia al orden cient\u00edfico de una evoluci\u00f3n, supuesto tan falso como el primero. As\u00ed se descubre el \u201cser del conocedor y se encuentra lo absoluto, un absoluto de existencia y no de conocimiento\u201d. La recusaci\u00f3n del valor propio del conocimiento cient\u00edfico -paralela de la cr\u00edtica del \u201cconocer\u201d de Heidegger- no se detiene en el cap\u00edtulo generalmente cl\u00e1sico en estos pensadores -la ciencia de la naturaleza- sino que se refiere tambi\u00e9n a la historia. Como \u201cel historiador es hist\u00f3rico \u00e9l mismo\u201d no puede encontrar lo hist\u00f3rico m\u00e1s que en funci\u00f3n de su actual proyecto existencial, no le es dable hacer ciencia hist\u00f3rica, entendiendo \u201cciencia\u201d en el sentido cl\u00e1sico, esto es, con pretensiones de afectar a la concepci\u00f3n filos\u00f3fica del mundo\u201d.<\/p>\n<p>Sobre la \u00e9tica existencialista sartriana apuntaba Sacrist\u00e1n en este mismo art\u00edculo:<\/p>\n<p>\u201c[\u2026] Aunque tambi\u00e9n epistemol\u00f3gico -puesto que significa creaci\u00f3n de significatividad- y ontol\u00f3gico -puesto que significa ser del hombre- el concepto de libertad es b\u00e1sico en \u00e9tica. La concepci\u00f3n de la libertad como anonadamiento, separaci\u00f3n del ser y deficiencia de ser, hace del principio de P\u00edndaro -\u201dllega a ser lo que eres\u201d- el primer postulado \u00e9tico del existencialismo de Sartre y de todos los dem\u00e1s fil\u00f3sofos de la existencia. En Sartre ese dinamismo moral y ontol\u00f3gico llega a ser muy radical: la libertad es hasta tal punto futurici\u00f3n, que puede describirse como \u201cel ser humano al poner su pasado fuera del juego y segregar su propia nada\u201d. La libertad sigue siendo elecci\u00f3n, como lo es en la tradici\u00f3n filos\u00f3fica y para el sentido com\u00fan. Pero puesto que no hay ser que preexista a la libertad -ella, como nada que es, pone la posibilidad de ser y el ser mismo proyectado-, la elecci\u00f3n no puede ser aut\u00e9nticamente tranquila adhesi\u00f3n a nada, ya fuera esa adhesi\u00f3n a algo justo y fundamental, ya lo fuera a algo torcido e inconsistente: \u201cLa libertad es elecci\u00f3n de su ser. Esa elecci\u00f3n es absurda\u201d en el sentido de que no hay fundamento sobre el cual hacerla. Pues la elecci\u00f3n misma es posici\u00f3n de fundamento, daci\u00f3n de significatividad. Intentar escapar a este absurdo, fingiendo un fundamento previo a la elecci\u00f3n es lo que constituye la \u201cmala conciencia\u201d que quiere eludir \u201cla responsabilidad del ser\u201d. Sobre la base de esa total arbitrariedad se hace dif\u00edcil entender la postulaci\u00f3n sartriana de elecciones concretas. \u00bfPor qu\u00e9 una elecci\u00f3n, y no otra? \u00bfPor que practicarla de tal modo que \u201ccomprometa\u201d al hombre en la realidad en vez de elegir en forma art\u00edstico-po\u00e9tica o fabuladora?\u201d.<\/p>\n<p>Unos a\u00f1os m\u00e1s tarde, el s\u00e1bado 13 de marzo de 1965, Sacrist\u00e1n imparti\u00f3 una conferencia en <st1:personname productid=\"la Facultad\" w:st=\"on\">la Facultad<\/st1:personname> de Medicina de <st1:personname productid=\"la Universidad\" w:st=\"on\">la Universidad<\/st1:personname> de Barcelona con el t\u00edtulo: \u201cLa noci\u00f3n de proyecto existencial en la obra reciente de Sartre\u201d [3]. S\u00f3lo se conserva el esquema de su intervenci\u00f3n y las fichas de textos por \u00e9l elaboradas. El quinto y \u00faltimo apartado, el balance de su intervenci\u00f3n, desarrollaba los puntos siguientes:<\/p>\n<p>\u201c1. Inutilidad de la intervenci\u00f3n de Sartre para la teor\u00eda general:<\/p>\n<p>1.1. Porque comprensi\u00f3n no es conocimiento cient\u00edfico.<\/p>\n<p>1.2. Porque la teor\u00eda general no es ni puede ser conocimiento<em> total<\/em> de lo concreto. Idealismo.<\/p>\n<p>2. Enorme utilidad para recordar la tarea del conocimiento de lo singular, tan importante para una dial\u00e9ctica hist\u00f3rica. Pero:<\/p>\n<p>2.1. Si proyecto no es plan consciente entonces es mucho menos revelador subjetivamente de lo que creen los existencialistas: es el resultado de moci\u00f3n viva m\u00e1s situaci\u00f3n. Aqu\u00ed hay que ser m\u00e1s subjetivistas y recoger el valor de las ideas.<\/p>\n<p>2.2. No todo singular concreto que hay que entender es personal.<\/p>\n<p>3. Utilidad general de la actitud, porque lo general se descubre en lo singular.<\/p>\n<p>4. Final: comentario al texto. \u201cEl m\u00e9todo dial\u00e9ctico&#8230; se niega a reducir; sigue la marcha inversa: rebasa conservando, pero los t\u00e9rminos de la contradicci\u00f3n no pueden dar cuenta ni del rebasamiento mismo ni de la s\u00edntesis posterior [MSL: Por tanto, cuando la s\u00edntesis sea el mundo, hace falta Dios o el Weltgeist [Esp\u00edritu del mundo]. Pero es que para Sartre no hay mundo objetivo]&#8230; Hay que interrogar a la elecci\u00f3n si se quiere explicar [los posibles] en su detalle, despertar su singularidad y comprender c\u00f3mo han sido vividos [MSL: magnifico para esto]. La obra o el acto del individuo es lo que nos revela el secreto de su condicionamiento\u201d [MSL: esto \u00faltimo, magn\u00edfico para todo] (95-96).<\/p>\n<p>Entre las anotaciones de lecturas fechadas el 24 de marzo de 1965 [4], Sacrist\u00e1n comentaba un paso del Sartre de <em>Cuesti\u00f3n de M\u00e9todo <\/em>(pp. 76-77) a prop\u00f3sito de la categor\u00eda alienaci\u00f3n en los t\u00e9rminos siguientes:<\/p>\n<p>\u201cEste paso, caracter\u00edstico del uso contempor\u00e1neo de \u2018alienaci\u00f3n\u2019, puede leerse de dos modos. 1\u00ba) En uno de ellos, es de lo m\u00e1s recusable y t\u00edpicamente metaf\u00edsico, porque supone una esencia humana individual dada con anterioridad a la objetivaci\u00f3n -es decir, a la vida-. Frente a esta concepci\u00f3n, es clara la confusi\u00f3n positiva marxiana inmediata: alienaci\u00f3n del producto econ\u00f3mico, que no presupone al \u201cHombre\u201d m\u00e1s que como productor f\u00edsico, aunque consciente y en sociedad. 2\u00aa) La otra lectura es de m\u00e1s inter\u00e9s: alienaci\u00f3n ser\u00eda la idea confusa porque el sujeto no podr\u00eda <em>dominarla<\/em>. El sabr\u00eda \u201cm\u00e1s que su idea expresi\u00f3n\u201d, por as\u00ed decirlo. Esto es posible a cierto nivel hist\u00f3rico de la consciencia de clase, del lenguaje y de la cultura. \u00bfEs esto, empero, alienaci\u00f3n? Quiz\u00e1s en parte -hay que verlo en cada caso concreto, especialmente en la militancia. Pero quiz\u00e1s es ante todo insuficiencia del conocimiento y del dominio de la naturaleza\u201d.<\/p>\n<p>Tres a\u00f1os m\u00e1s tarde, en 1968, Sacrist\u00e1n escrib\u00eda un nuevo art\u00edculo, \u201cCorrientes principales del pensamiento filos\u00f3fico\u201d, para <st1:personname productid=\"la Enciclopedia Labor\" w:st=\"on\">la Enciclopedia Labor<\/st1:personname>, volumen X [5]. As\u00ed presentaba el existencialismo filos\u00f3fico: \u201c(&#8230;) En un sentido t\u00e9cnico filos\u00f3fico, la acepci\u00f3n que m\u00e1s plausiblemente podr\u00eda darse al t\u00e9rmino <em>existencialismo<\/em> ser\u00eda: afirmaci\u00f3n de la preeminencia y prioridad de la existencia sobre la esencia. Es muy f\u00e1cil comprobar que ese sentido t\u00e9cnico no responde a la significaci\u00f3n social de la corriente de cultura filos\u00f3fica que hoy se suele llamar existencialismo. En efecto, en el sentido t\u00e9cnico indicado habr\u00eda que llamar existencialistas, por ejemplo, a los fil\u00f3sofos que han considerado la existencia como el factor real de la inteligibilidad de las cosas: as\u00ed quedar\u00edan clasificados como existencialistas la filosof\u00eda de Su\u00e1rez, y las de todos los fil\u00f3sofos empiristas, que se niegan a reconocer que el peso del ser est\u00e1 en esencias universales. Es obvio que \u00e9se no es el sentido cultural de <em>existencialismo<\/em>. Pese a la resuelta resistencia de algunos de los afectados por esa clasificaci\u00f3n, el t\u00e9rmino se aplica en la pr\u00e1ctica a filosof\u00edas contempor\u00e1neas -con alguna excepci\u00f3n, se\u00f1aladamente la de Kierkegaard-, como las de Gabriel Marcel, Karl Jaspers, Martin Heidegger y J.-P. Sartre. En los \u00faltimos a\u00f1os son sobre todo influyentes las tres \u00faltimas, y sus obras recientes manifiestan cambios de mayor o menor importancia respecto de sus primitivos planteamientos.\u201d<\/p>\n<p>Sobre el Sartre de esos \u00faltimos a\u00f1os, se\u00f1alaba Sacrist\u00e1n en este mismo escrito:<\/p>\n<p>\u201c[\u2026] Jean-Paul Sartre es un pensador convencido de que el \u00fanico filosofar fecundo es el inspirado por los problemas reales del d\u00eda y tendente a resolverlos. Esa orientaci\u00f3n de su esfuerzo filos\u00f3fico tiene en los \u00faltimos a\u00f1os una nueva manifestaci\u00f3n en <st1:personname productid=\"la Cuesti\u00f3n\" w:st=\"on\">la <em>Cuesti\u00f3n<\/em><\/st1:personname><em> del m\u00e9todo<\/em> y <st1:personname productid=\"la Cr\u00edtica\" w:st=\"on\">la <em>Cr\u00edtica<\/em><\/st1:personname><em> de la raz\u00f3n dial\u00e9ctica<\/em>. Esos dos escritos tratan aspectos de una nueva hip\u00f3tesis de Sartre acerca del existencialismo que \u00e9l profesa y de las relaciones de \u00e9ste con el marxismo.<\/p>\n<p>El Sartre de estos \u00faltimos a\u00f1os ha llegado a la convicci\u00f3n de que el marxismo es el saber concreto del hombre contempor\u00e1neo acerca de s\u00ed mismo. Pero el saber de una \u00e9poca no puede ser la motivaci\u00f3n espiritual directa de todo los sujetos que viven en ella. El saber de la \u00e9poca no puede evitar la presencia de <em>ideolog\u00edas<\/em>, para-saberes, por as\u00ed decirlo, que median entre el saber y la motivaci\u00f3n individual. El existencialismo habr\u00eda sido -o ser\u00eda a\u00fan- una privilegiada ideolog\u00eda (en ese sentido) de la \u00e9poca cuyo saber real es el marxismo. Todo esto constituye el tema principal e inicial de <st1:personname productid=\"la Cuesti\u00f3n\" w:st=\"on\">la <em>Cuesti\u00f3n<\/em><\/st1:personname><em> del m\u00e9todo<\/em>.<\/p>\n<p>Por otra parte, Sartre piensa que el enquistamiento de tesis cientificistas o positivistas en el marxismo -se\u00f1aladamente la tesis de que la naturaleza es tan cognoscible como el hombre- deteriora la relaci\u00f3n entre el saber marxista y su aplicaci\u00f3n, complicando tambi\u00e9n las relaciones entre saber e ideolog\u00eda. Ese cienticificismo, o positivismo, o naturalismo que Sartre ve y critica en el marxismo de tradici\u00f3n cl\u00e1sica ha producido, seg\u00fan el fil\u00f3sofo, una pobreza del marxismo en cuanto a la comprensi\u00f3n del individuo y no individual o singular. La correcci\u00f3n de esa pobreza es el segundo tema principal de las obras aludidas.<\/p>\n<p>No se conocen m\u00e1s textos de Sacrist\u00e1n sobre Sartre hasta el a\u00f1o del fallecimiento de este \u00faltimo. Fue entonces cuando Sacrist\u00e1n intervino en dos meses redondas y cuando escribi\u00f3 una nota necrol\u00f3gica que apareci\u00f3 en el n\u00famero 3 de la revista <em>mientras tanto<\/em>.<\/p>\n<p>El primero de estos encuentros fue organizado por el ICE de <st1:personname productid=\"la UB\" w:st=\"on\">la UB<\/st1:personname> y de <st1:personname productid=\"la Universidad Aut\u00f3noma\" w:st=\"on\">la Universidad Aut\u00f3noma<\/st1:personname> de Barcelona. Participaron en \u00e9l Luis Cuellar, Gabriel Oliver, J. Alsina y el propio Sacrist\u00e1n. Francisco Tauste y Maria Rosa Borr\u00e0s, su recientemente fallecida amiga, compa\u00f1era de lucha y disc\u00edpula, fueron dos de los organizadores. Sacrist\u00e1n centr\u00f3 su intervenci\u00f3n en la amplia entrevista concedida por Sartre a su secretario \u201cPierre Victor\u201d (Benny L\u00e9vy) un mes ante de su muerte. En su opini\u00f3n, la conversaci\u00f3n era, en gran parte, una revisi\u00f3n del pensamiento sartriano y, al mismo tiempo, de su pr\u00e1ctica, \u201caunque con conciencia de su continuidad\u201d. El profesor Cuellar hab\u00eda explicado que en la \u201cdistribuci\u00f3n de papeles\u201d a Sacrist\u00e1n se le hab\u00eda encargado la explicaci\u00f3n del pensamiento filos\u00f3fico del \u00faltimo Sartre, a\u00f1os sesenta y setenta.<\/p>\n<p>En la producci\u00f3n filos\u00f3fica de Sartre, \u201cdicho sea muy brevemente y sin mayor justificaci\u00f3n\u201d, coment\u00f3 Sacrist\u00e1n, pod\u00edan distinguirse, adem\u00e1s de los a\u00f1os de aprendizaje, tres grandes \u00e9pocas: la que propiamente podr\u00eda llamarse existencialista (pura), y que durar\u00eda hasta los a\u00f1os cuarenta; una segunda etapa existencialista te\u00f1ida de marxismo (\u201co marxismo existencialista\u201d), que durar\u00eda desde finales de <st1:personname productid=\"la II Guerra\" w:st=\"on\">la II Guerra<\/st1:personname> hasta alrededor de los a\u00f1os 70, y una tercera fase, la de la d\u00e9cada de los setenta, que era el punto de vista desde el que Sartre hac\u00eda esta revisi\u00f3n, \u00e9poca en la que romp\u00eda abierta, clara y expl\u00edcitamente con el marxismo al que Sartre entender\u00eda desde entonces no como lo hab\u00eda interpretado en su etapa anterior sino de modo hegeliano y determinista, como \u201cuna filosof\u00eda de la historia economicista y determinista\u201d.<\/p>\n<p>Revisi\u00f3n, en primer lugar, del modo de hacer del fil\u00f3sofo joven, muy influido por las categor\u00edas en las que se ha educado que \u201crepite en forma extremada, a veces muy dogm\u00e1tica\u201d, incluso sin creer en ellas. Sacrist\u00e1n ilustraba este \u00faltimo punto de la forma siguiente: su secretario hac\u00eda alusi\u00f3n en un momento de la entrevista a la importancia del concepto de \u201cdesesperaci\u00f3n\u201d en el existencialismo y Sartre contesta que nunca lo estuvo, que lo que ocurri\u00f3 fue que, como estaba de moda por aquellos a\u00f1os el pensamiento de Kierkegaard, en cuyas reflexiones s\u00ed que era central este concepto, \u00e9l hab\u00eda escrito p\u00e1ginas y p\u00e1ginas sobre este tema sin que supiera vitalmente lo que era.<\/p>\n<p>Sacrist\u00e1n apunt\u00f3 inmediatamente que se trataba de un fen\u00f3meno com\u00fan \u201cy no necesariamente malo\u201d. Era frecuente encontrar en fil\u00f3sofos, en grandes fil\u00f3sofos, en algunas de sus etapas, una afirmaci\u00f3n de sus ideas-base, de sus ideas-fuerza, mucho m\u00e1s categ\u00f3rica que la pod\u00eda encontrarse en textos de su madurez intelectual. A lo que a\u00f1ad\u00eda: \u201cEsto se puede encontrar no s\u00f3lo en fil\u00f3sofos con un filosofar tirando a rom\u00e1ntico, como el de los existencialistas, sino incluso en fil\u00f3sofos logicistas, del tipo de Popper, cuyas formulaciones de juventud, incluso conservadas en sus libros maduros, est\u00e1n contradichas a pie de p\u00e1gina diez a\u00f1os despu\u00e9s, o, por lo menos, limitadas\u201d.<\/p>\n<p>La segunda caracter\u00edstica revisada afectaba a su trayectoria inicial de fil\u00f3sofo constructor de sistemas, de fil\u00f3sofo especulativo (<em>Cr\u00edtica de la raz\u00f3n dial\u00e9ctica<\/em>, <em>El Ser y <st1:personname productid=\"la Nada\" w:st=\"on\">la  Nada<\/st1:personname><\/em>). Este modo de hacer del fil\u00f3sofo cl\u00e1sico, \u201cque construye una gran obra sistem\u00e1tica, est\u00e1 ausente en la tercera fase\u201d. No hay en el tercer estadio de la evoluci\u00f3n filos\u00f3fica de Sartre un intento de visi\u00f3n sistem\u00e1tica general, \u201csino penetraciones\u201d, por profundas y centrales que se quieran.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de estas dos revisiones generales -mayor autenticidad, ausencia de sistematicidad-, exist\u00edan revisiones de puntos o de temas concretos. Sacrist\u00e1n se\u00f1al\u00f3 que \u00e9l cre\u00eda que \u201cla m\u00e1s importante es la revisi\u00f3n del tema de la esperanza\u201d. Ni en la primera ni en la segunda fase de su obra hab\u00eda usado Sartre este concepto, le hab\u00eda parecido pura ilusi\u00f3n ideol\u00f3gica. Por el contrario, el pensamiento que emerge en la entrevista estaba basado en esa noci\u00f3n, \u201ccosa muy peculiar precisamente en la \u00faltima vejez y a un mes de la muerte\u201d.<\/p>\n<p>La idea de que la esperanza era un factor muy importante para la comprensi\u00f3n de la vida humana, prosigue Sacrist\u00e1n, hab\u00eda surgido en Sartre en el a\u00f1o 1945. Era, lo segu\u00eda siendo, una fecha decisiva: el final de <st1:personname productid=\"la II Guerra\" w:st=\"on\">la II Guerra<\/st1:personname>, el a\u00f1o de la derrota del nazismo.\u201cY aunque algunas inteligencias muy previsoras sintieron oscurecerse su alegr\u00eda por el final de la guerra por la explosi\u00f3n de las dos primeras bombas at\u00f3micas, sin embargo es un hecho que la mayor\u00eda de los europeos vivieron un momento de intensa esperanza y hasta de euforia en la tristeza\u201d.<\/p>\n<p>En todo caso, la noci\u00f3n de esperanza defendida por Sartre en la tercera fase, de la que habla como concepto central, \u201cno es la misma esperanza que \u00e9l dice que le naci\u00f3 en 1945 o en la resistencia\u201d. La primera era una esperanza en la transformaci\u00f3n pol\u00edtica, \u201cconfianza en factores sociales identificados en mayor o menor medida como agentes posibles de ese cambio revolucionario, se\u00f1aladamente el movimiento obrero\u201d con el que Sartre mantuvo una relaci\u00f3n de amor-odio. En cambio, su concepto \u00faltimo no era la esperanza en una transformaci\u00f3n revolucionaria sino una esperanza compatible con una \u201ctranquila desesperaci\u00f3n\u201d, con lo que aquel sentimiento de desesperaci\u00f3n, del que carec\u00eda realmente en su juventud, aparece al final de su vida, \u201cacompa\u00f1ado adem\u00e1s, contradictoriamente, en una contradicci\u00f3n y una tensi\u00f3n muy interesantes\u201d con el sentimiento de esperanza. En opini\u00f3n de Sacrist\u00e1n, \u201cla clave de esta contradictoria esperanza en la desesperaci\u00f3n tranquila o serena es la revisi\u00f3n que hace [Sartre] de su anterior moral\u201d, de su moral impl\u00edcita aunque no explicitada, nunca publicada de forma sistem\u00e1tica.<\/p>\n<p>Por ejemplo, en la entrevista comentada, Sartre respeta como factor positivo decisivo, como el m\u00e1s esencial y destacado de la conciencia humana, el concepto de seriedad, cuando, por el contrario, en<em> El Ser y <st1:personname productid=\"la Nada\" w:st=\"on\">la Nada<\/st1:personname><\/em>, se afirmaba \u201cque el esp\u00edritu de seriedad era el origen\u201d de la falsa y mala conciencia, de la mala fe\u201d. El Sartre \u00faltimo sostiene que la seriedad puede fundamentar la moral \u201cen la consciencia de la obligaci\u00f3n\u201d. La revisi\u00f3n llevaba a Sartre a situar la conciencia de la obligaci\u00f3n, y con ella la moral, \u201cen el centro de su nuevo pensamiento\u201d, era la clave de la contradictoria esperanza desesperada: era desesperada por la situaci\u00f3n del mundo, pero segu\u00eda siendo esperanza porque la moral era obligaci\u00f3n, \u201cporque hay obligaci\u00f3n de esperar\u201d. Puesto que los seres humanos obraban, en ello iba impl\u00edcito una esperanza objetiva, \u201caunque no se vaya a cumplir la finalidad de la acci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>Sin embargo, esta esperanza, que es desesperada, no es una esperanza pr\u00e1ctica, revolucionaria, sino escatol\u00f3gica, mesi\u00e1nica. De ah\u00ed que los jud\u00edos, o, si se quiere, la cultura jud\u00eda -la idea del Mes\u00edas, la idea del Juicio Final por ejemplo- se convierta para el \u00faltimo Sartre en \u201cuna instancia de mucho inter\u00e9s\u201d y ah\u00ed hay tambi\u00e9n un cambio, una alteraci\u00f3n de importancia: hasta entonces el problema jud\u00edo era para Sartre el problema del antisemitismo, el problema de explicar el misterio por el que \u201cunos europeos cultivados hab\u00edan sido capaces de asesinar a seis millones de seres s\u00f3lo -al menos en su consciencia, en el plano consciente- por su inspiraci\u00f3n antisemita\u201d. Ahora, el tema jud\u00edo se convert\u00eda en el sustituto de \u201cla anterior motivaci\u00f3n revolucionaria\u201d. Esta era la nueva esperanza sartriana: no la esperanza de un revolucionario, sino de un rebelde, de uno que est\u00e1 disconforme, que est\u00e1 en contra, \u201cpero no piensa que haya ninguna posibilidad de cambio sustantivo, de cambio cualitativo\u201d.<\/p>\n<p>Con eso se llegaba al segundo momento de la reflexi\u00f3n sartriana, el an\u00e1lisis de la situaci\u00f3n, an\u00e1lisis en el que \u201clo que \u00e9l identifica con la moralidad, que es la izquierda, no s\u00f3lo est\u00e1 en crisis sino que ha desaparecido\u201d. El uso de t\u00e9rminos tan vagos como \u201cizquierda\u201d y \u201cderecha\u201d le parec\u00eda a Sacrist\u00e1n indicativo de uso no ya pol\u00edtico sino estrictamente moral, en un plano \u201ctan de final de los tiempos, tan sin esperanza pr\u00e1ctica\u201d, que conllevaba un rechazo no s\u00f3lo de los programas, sino de las mismas intenciones pol\u00edticas al igual que de los mismos partidos. Por ello, \u201ctodo termina con una visi\u00f3n de extremado pesimismo con la que termina la entrevista y su pensamiento social\u201d.<\/p>\n<p>Sacrist\u00e1n comentaba cr\u00edticamente un cierto particularismo -\u201crasgo muy caracter\u00edstico de la cultura filos\u00f3fica francesa de siempre\u201d- en este \u00faltimo Sartre: afirmaciones como las relativas a la muerte de la izquierda, pod\u00edan tener sentido, si era el caso, en <st1:personname productid=\"la Francia\" w:st=\"on\">la Francia<\/st1:personname> de finales de los setenta; no lo ten\u00edan si uno miraba el mundo de entonces con una dimensi\u00f3n m\u00e1s planetaria, menos francesa, menos euroc\u00e9ntrica.<\/p>\n<p>El particularismo no era s\u00f3lo geogr\u00e1fico y cultural sino tambi\u00e9n tem\u00e1tico. El Sartre \u00faltimo hace filosof\u00eda general y social, pero apenas aparecen problemas acaso no te\u00f3ricos, pero \u201cs\u00ed de acuciante presencia emp\u00edrica\u201d como los de la problem\u00e1tica ecol\u00f3gica o los relativos a la vida cotidiana, aunque Sacrist\u00e1n admit\u00eda una cierta aunque limitada presencia de estas \u00faltimas cuestiones por la sensibilidad de siempre del existencialismo ante problem\u00e1ticas an\u00e1logas.<\/p>\n<p>En el coloquio que sigui\u00f3 a su intervenci\u00f3n, pueden verse algunas precisiones de inter\u00e9s sobre su lectura de la idea sartriana de la esperanza desesperada:<\/p>\n<p>De su an\u00e1lisis, se\u00f1al\u00f3 Sacrist\u00e1n, no deb\u00eda inferirse que \u00e9l pensara que Sartre hab\u00eda renunciado a la pr\u00e1ctica, ya que la pr\u00e1ctica del rebelde era tambi\u00e9n, sin duda, una pr\u00e1ctica. A lo que a\u00f1ad\u00eda: \u201cY precisamente pocas cosas se pueden agradecer m\u00e1s al viejo Sartre como aquella visita a Stammheim, a la c\u00e1rcel donde estaban todav\u00eda vivos los \u00faltimos [miembros] del grupo dirigente del Ej\u00e9rcito Rojo. Yo no me olvido\u201d. Con todo, insist\u00eda Sacrist\u00e1n, la pr\u00e1ctica adyacente a la esperanza desesperada era m\u00e1s bien una pr\u00e1ctica rebelde que una pr\u00e1ctica revolucionaria en sentido cl\u00e1sico, inserta en un plan de transformaci\u00f3n, inserta en una intenci\u00f3n, en palabras del propio Sartre.<\/p>\n<p>Por otra parte, el contexto del \u00faltimo Sartre es un contexto contradictorio. Si se quer\u00eda hablar s\u00f3lo de Sartre, hab\u00eda que quedarse en ese punto, pero s\u00ed se hablaba de \u00e9l para seguir adelante, para aprender de \u00e9l, entonces Sartre ofrec\u00eda una interpretaci\u00f3n plausible centrada en el paso de la pr\u00e1ctica revolucionaria a la pr\u00e1ctica rebelde, que era la clave de que esa esperanza fuese desesperada. \u201cNo es esperanza en la propia acci\u00f3n, ni en la acci\u00f3n de los semejantes, sino si acaso una esperanza sin nombre, una esperanza escatol\u00f3gica, en un m\u00e1s all\u00e1 de la historia sobre el cual no sea puede actuar con intenciones\u201d.<\/p>\n<p>Sacrist\u00e1n se refiri\u00f3 tambi\u00e9n a las relaciones entre Sartre y el marxismo. En su opini\u00f3n, el autor de <st1:personname productid=\"la Cr\u00edtica\" w:st=\"on\">la <em>Cr\u00edtica<\/em><\/st1:personname><em> de la raz\u00f3n dial\u00e9ctica <\/em>tuvo que encontrarse inevitablemente con el marxismo cuanto menos por un par de razones. Una era de historia externa, de historia pol\u00edtica y social y ten\u00eda mucha importancia para entender todo el desarrollo del pensamiento sartriano. \u201cEn esa constelaci\u00f3n hist\u00f3rica y en un pa\u00eds como Francia, con una tradici\u00f3n marxista pr\u00e1ctica muy fuerte, con un partido socialista que todav\u00eda se llamaba entonces Secci\u00f3n Francesa de <st1:personname productid=\"la Internacional Obrera\" w:st=\"on\">la Internacional Obrera<\/st1:personname> (SFIO) y con un partido comunista que era en aquel momento, seguramente, el mayor y m\u00e1s fuerte de Occidente, las condiciones externas preparaban el encuentro de Sartre con la tradici\u00f3n marxista o con algunas de las tradiciones marxistas\u201d. Exist\u00edan, adem\u00e1s, razones filos\u00f3ficas. Todo existencialismo, en sentido estricto, \u201cno el de Heidegger pero s\u00ed el de los fil\u00f3sofos a los que llamamos existencialistas con menos discusi\u00f3n, principalmente, Jaspers y Sartre\u201d, cultivan filosof\u00edas centradas en el inter\u00e9s -m\u00e1s o menos antropol\u00f3gico, o psicol\u00f3gico, o m\u00e1s o menos expl\u00edcitamente humanista- por el ser humano. \u201cEn este sentido, siempre se ha esperado de los fil\u00f3sofos existencialistas, en sentido propio, y, sobre todo, de Sartre, que su filosof\u00eda desembocara en alg\u00fan gran tratado de antropolog\u00eda o en alg\u00fan gran tratado de \u00e9tica\u201d.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo se hab\u00eda producido el encuentro entre Sartre y el marxismo, como ha desembocado en \u00e9l, se preguntaba Sacrist\u00e1n? Cuando lo que se esperaba, despu\u00e9s de la publicaci\u00f3n de<em> El Ser y <st1:personname productid=\"la Nada\" w:st=\"on\">la Nada<\/st1:personname><\/em> era un libro de \u00e9tica, que Sartre adem\u00e1s hab\u00eda anunciado en las p\u00e1ginas finales del libro, se encontraba uno con un intelectual muy combativo, que funda una revista (<em>Les Temps Modernes<\/em>), que deja la ense\u00f1anza para centrarse en esta publicaci\u00f3n de la que no hay duda que era una revista de intervenci\u00f3n cultural, pero que \u201cen gran parte, tambi\u00e9n es de intervenci\u00f3n pol\u00edtica y, a veces, muy directa. Por ejemplo, por citar un caso que hac\u00eda mucho honor a la memoria de Sartre, la guerra de Argelia. En la guerra de Argelia, que ha sido un momento de extremado nacionalismo en ambientes culturales y de poder franceses, Sartre, en cambio, ha tenido la dignidad y el coraje de aguantar todo su movimiento, y en cabeza su revista, en posiciones antifrancesas, en posiciones proargelinas, por razones morales y pol\u00edticas obvias, por adoptar una posici\u00f3n anticolonialista y antiimperialista\u201d. As\u00ed pues, prosegu\u00eda Sacrist\u00e1n, en esa fase en la que no apareci\u00f3 nunca la \u00e9tica que de \u00e9l se esperaba, lo que s\u00ed pod\u00eda verse era un constante forcejeo con el marxismo te\u00f3rico y, \u201csobre todo y al principio, con el marxismo pr\u00e1ctico, es decir, con los partidos marxistas. Principalmente, cosa muy natural dada la situaci\u00f3n pol\u00edtica francesa, con el partido comunista franc\u00e9s\u201d.<\/p>\n<p>Se\u00f1alaba Sacrist\u00e1n a continuaci\u00f3n que bastante antes de que se publicaran los primeros escritos de Sartre que eran importantes para la historia del marxismo, entendido \u00e9ste como tradici\u00f3n cultural y pol\u00edtica amplia, \u201chay un largo camino de encuentros, choques, alianzas, coincidencias, discrepancias, pol\u00e9micas, con la pr\u00e1ctica marxista y tambi\u00e9n con los representantes te\u00f3ricos de esa pr\u00e1ctica (&#8230;) con Kanapa, con Garaudy, o, en algunos momentos, con Aragon, el poeta. Es una historia muy complicada que no se puede resumir aqu\u00ed, en los pocos momentos de que disponemos. Baste definirla diciendo que es una historia dif\u00edcil, de alianzas y de choques, de momentos en los cuales Sartre est\u00e1 convencido de que su posici\u00f3n moral, su pr\u00e1ctica, su conducta, tiene que ser la definida pol\u00edticamente por el partido comunista franc\u00e9s y otras ocasiones en las cuales piensa, por el contrario, que su sentido moral le obliga a oponerse a lo que est\u00e1 haciendo el PCF, algunas veces de un modo muy tajante, otras veces, a trav\u00e9s de matices m\u00e1s delicados\u201d.<\/p>\n<p>La hip\u00f3tesis que Sacrist\u00e1n sugiri\u00f3 era que la funci\u00f3n que parec\u00eda que iba a tener en el desarrollo del pensamiento de Sartre un tratado de \u00e9tica, lo hab\u00eda ocupado en este largo per\u00edodo, los a\u00f1os cincuenta, unas relaciones \u201cde roce, de choque y de discusi\u00f3n con el marxismo, menos en la teor\u00eda que en la pr\u00e1ctica\u201d. En el plano te\u00f3rico, el momento en el que el marxismo se presenta a Sartre como el horizonte en el que tiene que ordenar o reordenar sus ideas, era el final de la d\u00e9cada de los cincuenta y, si se quer\u00eda fechar en alguna obra ese comienzo, habr\u00eda que recordar principalmente <st1:personname productid=\"la Cr\u00edtica\" w:st=\"on\">la<em> Cr\u00edtica<\/em><\/st1:personname><em> de <st1:personname productid=\"la Raz\u00f3n Dial\u00e9ctica\" w:st=\"on\">la Raz\u00f3n Dial\u00e9ctica<\/st1:personname>,<\/em> y, \u201ctambi\u00e9n, m\u00e1s manejable y, tal vez, m\u00e1s logrado literariamente como texto, una conferencia que pronunci\u00f3 en Polonia y que luego puso como una especie de introducci\u00f3n a la<strong><em> <\/em><\/strong> <em>Cr\u00edtica de <st1:personname productid=\"la Raz\u00f3n Dial\u00e9ctica\" w:st=\"on\">la Raz\u00f3n Dial\u00e9ctica<\/st1:personname><\/em> y que se llama <em>Cuesti\u00f3n de m\u00e9todo<\/em>. As\u00ed como la<strong><em> <\/em><\/strong> <em>Cr\u00edtica de <st1:personname productid=\"la Raz\u00f3n Dial\u00e9ctica\" w:st=\"on\">la Raz\u00f3n  Dial\u00e9ctica<\/st1:personname> <\/em>es una especie de esos libros monstruos que a veces escriben los fil\u00f3sofos de cierto estilo rom\u00e1ntico -son 800 y pico de p\u00e1ginas, y eso era s\u00f3lo la mitad de la obra, a\u00fan ten\u00eda que haber otra mitad de la misma extensi\u00f3n, en mi opini\u00f3n bastante mal escrito, bastante precipitado, yo siempre he sospechado que es un borrador, que es un borrador que no lleg\u00f3 a corregir-, en cambio, el peque\u00f1o texto que le puso al final delante, <st1:personname productid=\"la Cuesti\u00f3n\" w:st=\"on\">la<em> Cuesti\u00f3n<\/em><\/st1:personname><em> de m\u00e9todo<\/em>, es un texto filos\u00f3fico muy bonito, muy completo, muy redondo\u201d.<\/p>\n<p>Esta desembocadura de Sartre en el marxismo te\u00f3rico se produjo de un modo que no implic\u00f3 un abandono de su existencialismo anterior, sino, m\u00e1s bien, se\u00f1alaba Sacrist\u00e1n, un replanteamiento de esas mismas ideas marxistas. En esquema, se pod\u00eda decir que el punto de vista sartriano, a partir de 1960 0 1961, era que el marxismo ser\u00eda el horizonte del saber de la \u00e9poca. \u201cCon eso quiere decir Sartre que, en el marxismo, incluso en sus partes m\u00e1s pasadas de moda o m\u00e1s caracter\u00edsticas de la revoluci\u00f3n industrial inglesa, incluso en ellas, est\u00e1 expuesto como se ha engendrado la \u00e9poca moderna. El marxismo contiene, para \u00e9l, la explicaci\u00f3n de c\u00f3mo ha sido posible la cultura y la sociedad en la cual vivimos todav\u00eda y, por consiguiente, \u00e9l ve en esta fase en el marxismo un marco intelectual que s\u00f3lo puede ser rebasado en el momento en que esta misma sociedad sea rebasada. Pero ese marco es, precisamente, un marco. En su opini\u00f3n, el marxismo adolece de muchas lagunas. La principal, piensa Sartre, es una laguna muy adecuada para que la rellene su existencialismo. \u00c9l piensa que el principal hueco intelectual del marxismo consiste en que habiendo construido y desarrollado de un modo no superable en esta \u00e9poca hist\u00f3rica el marco objetivo en el que vivimos, los hechos, las instituciones, el conjunto de relaciones interhumanas que en el marxismo se llama \u201cel modo de producci\u00f3n\u201d -la manera de producir y reproducir la vida social-, sin embargo, no hay en la tradici\u00f3n marxista, piensa Sartre, una atenci\u00f3n an\u00e1logamente lograda a c\u00f3mo ese marco repercute en la vida individual. Dicho con sus palabras, la dial\u00e9ctica marxista no ha llegado a subjetivizarse suficientemente, no ha llegado a recoger suficientemente el desarrollo de los sujetos que viven dentro de ese marco objetivo que el marxismo ha trazado, descubierto y reconstruido de forma no superable. Entonces la misi\u00f3n de su nuevo pensamiento va a ser asumir ese saber que \u00e9l considera insuperable, en lo objetivo, y completarlo mediante una dial\u00e9ctica de la subjetividad, por hablar con sus palabras, rellenando lo que en su opini\u00f3n falta en el marxismo de atenci\u00f3n a la individualidad humana\u201d.<\/p>\n<p>Se\u00f1ala Sacrist\u00e1n que Sartre expon\u00eda esta idea adoptando el mismo l\u00e9xico marxista: \u201cel existencialismo es la ideolog\u00eda que articula o que organiza para esta \u00e9poca el Saber\u201d. El saber ser\u00eda el marxismo, pero este saber era un horizonte objetivo que el sujeto humano no pod\u00eda vivir directamente en su vida. Por ello necesitaba que una instancia intermedia, entre aquel marco y su pr\u00e1ctica cotidiana, le organice, le oriente, y eso era el existencialismo en opini\u00f3n de Sartre.<\/p>\n<p>El \u00faltimo Sartre, se\u00f1alaba finalmente Sacrist\u00e1n, revis\u00f3 no s\u00f3lo algunos conceptos fundamentales de su primera fase, como el de desesperaci\u00f3n<strong> <\/strong> o el de<strong> <\/strong>angustia, introduciendo incluso conceptos contrapuestos como el de esperanza desesperada o el de una serena desesperaci\u00f3n, \u201cpara calificar o describir su posici\u00f3n de vejez, sino que revisa tambi\u00e9n su fase marxista\u201d. Era una revisi\u00f3n que m\u00e1s bien era una p\u00e9rdida de esperanza en las perspectivas de la izquierda marxista tal como entonces exist\u00eda. Por lo que hac\u00eda a su pensamiento \u00e9tico y social, Sartre se refugi\u00f3, \u201cen estos \u00faltimos meses de su vida, en una idea muy gen\u00e9rica de la izquierda y se propone entonces la tarea, para rehacer su pensamiento social y \u00e9tico, que es la base de todo de su pensamiento siempre, (&#8230;) de empezar a buscar <em>de nuevo el principio<\/em> de la izquierda, qu\u00e9 es el principio de la izquierda, por lo que debe entenderse, sin duda, un principio moral\u201d.<\/p>\n<p>Consiguientemente, conclu\u00eda Sacrist\u00e1n, Sartre hab\u00eda muerto \u201cen una forma filos\u00f3ficamente muy joven, plante\u00e1ndose una nueva tarea en el mes de enero de este a\u00f1o y muriendo en febrero, o a principios de marzo, lo que quiere decir que yo mismo al hacer el resumen de su \u00faltimo pensamiento filos\u00f3fico y social no tengo m\u00e1s remedio que acabar tambi\u00e9n como el romance del conde Arnaldos, en suspensi\u00f3n, sin decir ad\u00f3nde iba\u201d [7].<\/p>\n<p>Sacrist\u00e1n intervino igualmente en un segundo encuentro que se celebr\u00f3 el 29 de abril de 1980 en <st1:personname productid=\"la Facultad\" w:st=\"on\">la Facultad<\/st1:personname> de Derecho de <st1:personname productid=\"la Universidad\" w:st=\"on\">la  Universidad<\/st1:personname> de Barcelona. El acto estuvo organizado por la \u201cComisi\u00f3n de <st1:personname productid=\"la Cultura\" w:st=\"on\">la Cultura<\/st1:personname>\u201d de la citada facultad y en \u00e9l tambi\u00e9n intervino el malogrado Ricard Salvat [8].<\/p>\n<p>El esquema de la intervenci\u00f3n de Sacrist\u00e1n, que ha sido trascrita por Juan-Ram\u00f3n Capella, lleva por t\u00edtulo \u201cSartre desde el final\u201d. Como no se trata de agotar la paciencia del lector o lectora, vale aqu\u00ed reproducir las palabras con las que Sacrist\u00e1n cerraba su intervenci\u00f3n. La reflexi\u00f3n no tiene desperdicio incuso ahora, treinta a\u00f1os despu\u00e9s:<\/p>\n<p>\u201c[\u2026] Hay, quiz\u00e1 como precio de la extremada honradez y autonom\u00eda de su pensamiento, un particularismo que llega a aislarse, en este \u00faltimo Sartre. Es verdad que el aislarse puede ser f\u00e1cilmente tentaci\u00f3n, palabra que \u00e9l mismo usa, para una consciencia que vive la esperanza como obligaci\u00f3n ontol\u00f3gica y en cambio vive la empiria con desesperaci\u00f3n. Es verdad que el aislarse puede ser una respuesta a esto, el aislarse incluso intelectualmente, pero tengo la impresi\u00f3n de que eso se enmarca en un fen\u00f3meno bastante m\u00e1s general que estamos viviendo. A saber, el desligarse muy visible, y ya ni siquiera paulatino sino acelerado, de grandes grupos de intelectuales respecto de otras capas de poblaci\u00f3n y clases sociales, entender las cuales y comunicarse con ellas hab\u00eda sido precisamente una motivaci\u00f3n muy importante en el mundo intelectual en la \u00e9poca de mayor predicamento de Sartre. Lo que \u00e9l llam\u00f3 <em>engagement<\/em>, compromiso. Hay en toda Europa por lo menos, y tambi\u00e9n en Am\u00e9rica, una cierta tendencia del intelectual de estos \u00faltimos cinco o seis a\u00f1os a considerarse decepcionado por su intento de entrar en comunicaci\u00f3n y hasta insertarse en las actividades de otras clases sociales, generalmente la obrera entre los intelectuales de izquierda, que se traduce por una reafirmaci\u00f3n que unos, en los intelectuales m\u00e1s j\u00f3venes que Sartre, en algunos de ellos, toma la apariencia ya abierta de una afirmaci\u00f3n del intelectual incluso a veces como clase -en la obra de Gouldner, por ejemplo-, y sino como clase, otras veces como instancia juez. Entre nosotros Aranguren est\u00e1 diciendo eso todos los d\u00edas. En Sartre no se llega a tanto. A \u00e9l, que ha protagonizado la idea de que el intelectual ten\u00eda que <em>comprometerse<\/em> entre las clases en pugna, le era dif\u00edcil llegar a tanto, pero me parece que en ese camino a lo que \u00e9l llega es a un aislamiento bastante tr\u00e1gico al final, \u00e9ste de la esperanza serenamente desesperada\u201d.<\/p>\n<p>En el coloquio se le pregunt\u00f3 a Ricard Salvat por qu\u00e9 hab\u00eda dejado Sartre de escribir teatro a partir de finales de los cincuenta. Salvat concluy\u00f3 su respuesta apuntando que el lenguaje teatral sartriano era todav\u00eda del siglo XIX aunque sus contenidos intelectuales fueran altamente representativos del siglo XX. Sacrist\u00e1n intervino a continuaci\u00f3n:<\/p>\n<p>\u201cA m\u00ed me gustar\u00eda tambi\u00e9n decir algo a prop\u00f3sito de esta intervenci\u00f3n, sin que con esto quiera decir que esto sea una r\u00e9plica. No estoy seguro de que pensaras eso. Pero lo que quiero decir es lo siguiente: aqu\u00ed nos hemos reunido para reflexionar sobre una persona reci\u00e9n muerta, muerta hace poco. Deber\u00edamos desprendernos de la actitud de jueces. Dicho sea de paso, la idea de que la vida de Sartre y su obra es un fracaso a \u00e9l le parecer\u00eda natural\u00edsima, porque desde joven est\u00e1 sosteniendo que <em>toda<\/em> vida humana es un fracaso. Le parecer\u00eda una confirmaci\u00f3n espl\u00e9ndida de su pensamiento. Y en una versi\u00f3n de sentido com\u00fan de su frase, todas las personas razonables tenemos que estar de acuerdo. Eso primero, pero, sobre todo, lo m\u00e1s decente que se puede hacer sobre un autor recientemente muerto, cuando la que se le considera es en su muerte, es meditar sobre \u00e9l, no juzgarle. Aprender de \u00e9l, no ponerse a juzgar.<\/p>\n<p>Una \u00faltima observaci\u00f3n. En el supuesto de que uno no crea que toda vida humana es un fracaso, como Sartre, tal como est\u00e1 las cosas en nuestra cultura, el de \u00e9xito no es precisamente un concepto que me parezca de mucho inter\u00e9s ni nada entusiasmante para seguir adelante. Prefiero un fracasado honrado, claro y sin opresi\u00f3n ni agresi\u00f3n. Todo esto me ha suscitado la idea del fracaso de Sartre. No creo que t\u00fa estuvieras pensando lo contrario y no lo entiendo como r\u00e9plica, pero creo que est\u00e1bamos obligados a decirlo. Cuando se analiza si hay una contradicci\u00f3n o no, no es para juzgar, es para aprender de ello\u201d.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de estas dos intervenciones orales, Sacrist\u00e1n, como se ha apuntado, escribi\u00f3 una necrol\u00f3gica titulada: \u201cEn la muerte de Jean-Paul Sartre, con un recuerdo de Heidegger\u201d. Apareci\u00f3 en el n\u00famero 3 de <em>mientras tanto<\/em>, marzo, abril de 1980, pp. 3-4, y ha sido recogida recientemente por Albert Domingo Curto en su excelente edici\u00f3n de M. Sacrist\u00e1n, <em>Lecturas de filosof\u00eda moderna y contempor\u00e1nea<\/em>, Editorial Trotta, Madrid, 2007, pp. 203-204. Dice as\u00ed:<\/p>\n<p>\u201cIntentemos ser lo menos corvinos posible al honrar al fil\u00f3sofo muerto. Evitemos los trenos de los cuervos rojos, repitiendo el recuerdo de que Sartre ha dicho que el marxismo es el horizonte del saber de nuestra \u00e9poca. No nos refocilemos, como los cuervos negros (o cuervos propiamente dichos), saboreando la ruptura final del fil\u00f3sofo con el PCF y acaso con el marxismo (sobre eso ya habr\u00e1 impreso a esas alturas la redacci\u00f3n cultural de <em>El Pa\u00eds<\/em> alg\u00fan mill\u00f3n de caracteres). Intentemos s\u00f3lo acompa\u00f1arle en su muerte.<\/p>\n<p>El \u201cpsicoan\u00e1lisis existencial\u201d de Sartre fue su r\u00e9plica de disc\u00edpulo rebelde a la \u201canal\u00edtica existencial\u201d heideggeriana. Pese al innegable paralelismo -a veces calco-, Sartre no plagia nunca a su odiado inspirador: parece pensar que la clave, al menos, del instrumental fenomenol\u00f3gico heideggeriano es de validez universal y que, por consiguiente, est\u00e1 a disposici\u00f3n obligada de todo el que pretenda adentrarse filos\u00f3ficamente en la existencia. Pero desde el primer arranque de su verdadero filosofar (que es el posterior a su encuentro con el de Heidegger), Sartre est\u00e1 separ\u00e1ndose del otro: mientras que la anal\u00edtica existencial heideggeriana quiere ser una fundamentaci\u00f3n de la ontolog\u00eda, una proped\u00e9utica hacia la cuesti\u00f3n \u201c\u00bfpor qu\u00e9 el Ser, y no m\u00e1s bien <st1:personname productid=\"la Nada\" w:st=\"on\">la Nada<\/st1:personname>?\u201d, el <em>psico<\/em>-an\u00e1lisis existencial<em>ista<\/em> sartriano busca una desembocadura emp\u00edrica o normativa. La existencia de Heidegger es el ser de un ente al que nunca se le reconoce un nombre que se encuentre en la sistem\u00e1tica zool\u00f3gica; la existencia de Sartre es de modo expl\u00edcito la del ser humano. Lo fundamentado habr\u00eda de ser, entonces, una filosof\u00eda del ser humano.<\/p>\n<p>En las dos anal\u00edticas ocupa la muerte un lugar central y ejerce una funci\u00f3n eminentemente filos\u00f3fica: ella es el fundamento \u00faltimo de la posibilidad de conocimiento \u201cpropio\u201d o \u201caut\u00e9ntico\u201d. Esta doctrina es mucho menos visible en Sartre que en Heidegger, porque Sartre era por entonces muy pobre en religiosidad y Heidegger fue siempre muy rico en ella. Pero Sartre oculta en este punto, pues el saber sartriano m\u00e1s cr\u00edtico y resolutivo en su fase m\u00e1s dilatada, aquel saber que se expresa po\u00e9ticamente en la frase \u201cel hombre es una pasi\u00f3n in\u00fatil\u201d, no puede tener otro fundamento que el \u201cexistencial\u201d ser-hacia-la-muerte.<\/p>\n<p>Ninguna de las dos anal\u00edticas cumpli\u00f3 su promesa. Heidegger no escribi\u00f3 nunca la prometida segunda parte de <em>El Ser y el Tiempo<\/em>, ni tampoco una ontolog\u00eda; al difuminarse el hilo de la anal\u00edtica existencial, Heidegger fue precipitado hacia la imponente teolog\u00eda en blanco de su \u00faltima \u00e9poca. Sartre no desarroll\u00f3 la antropolog\u00eda emp\u00edrica ni la \u00e9tica que se pod\u00edan esperar de su anal\u00edtica. En vez de eso, crey\u00f3 ver en el marxismo algo tan enorme que ni el mismo Zdanov se habr\u00eda atrevido a mandar escribirlo: el Saber de la \u00e9poca, Saber del que su propio existencialismo ser\u00eda s\u00f3lo una articulaci\u00f3n ideol\u00f3gica posible. Esta convicci\u00f3n y, m\u00e1s tarde, abandonada ya semejante noci\u00f3n del marxismo, la persistente creencia en el \u201cprogreso\u201d moral por obra de algo vago llamado \u201cla izquierda\u201d, robustecieron su tendencia espont\u00e1nea a la intervenci\u00f3n pol\u00edtica directa.<\/p>\n<p>No se puede esperar de esa vida mucha reflexi\u00f3n sobre la muerte ni mucha contemplaci\u00f3n de la muerte. De joven, en <em>El Ser y <st1:personname productid=\"la Nada\" w:st=\"on\">la  Nada<\/st1:personname><\/em>, hab\u00eda rehuido intencionadamente el reconocer la central funci\u00f3n gnoseol\u00f3gica de la muerte en su antropolog\u00eda filos\u00f3fica. De viejo \u201cactivista\u201d vel\u00f3, ciertamente, la muerte de otros (muchos no dejaremos nunca de agradecerle infinitamente su rid\u00edcula visita a los muros de la c\u00e1rcel de Stammheim), pero es poco veros\u00edmil que proyectara la suya\u201d.<\/p>\n<p>Heidegger, finalizaba Sacrist\u00e1n, hab\u00eda muerto a la espera del \u201cnuevo dios\u201d o la \u201cnueva epifan\u00eda\u201d del Ser para la humanidad; Sartre nos hab\u00eda sugerido hasta el final, \u201cy a\u00fan eso s\u00f3lo de paso\u201d, que su muerte acabar\u00eda una pasi\u00f3n nunca enfriada pero siempre sabedora de su inanidad. \u201cDesde esa muerte se tiene que haber visto con un enfoque de claridad tajante la apor\u00eda del pensar subjetivista, sin verdadera Naturaleza, y el milagro tr\u00e1gico del activismo sin creencia material, del activismo que se podr\u00eda llamar \u201ctranscendental\u201d\u201d<\/p>\n<p><strong>Notas:<\/strong><\/p>\n<p>[1] Fue la c\u00e1rcel en la que estuvieron encarcelados los militantes detenidos de <st1:personname productid=\"la Fracci\u00f3n\" w:st=\"on\">la Fracci\u00f3n<\/st1:personname> del Ej\u00e9rcito Rojo, Ulrike Meinhof entre ellos. Capturada en 1972, Meinhof fue condenada a ocho a\u00f1os de encarcelamiento cautelar. Mientras se desarrollaba el juicio definitivo en el que se ped\u00eda su cadena perpetua, la encontraron muerta en su celda, ahorcada, colgada del techo. Era el 9 de mayo de 1976.<\/p>\n<p>El gobierno alem\u00e1n, socialdem\u00f3crata, mantuvo que se hab\u00eda suicidado, conjetura que fue apoyada posteriormente por una comisi\u00f3n de investigaci\u00f3n parlamentaria. Las dudas al respecto siguen vivas.<\/p>\n<p>A\u00f1os m\u00e1s tarde, un cuarto de siglo despu\u00e9s de su muerte, en 2002, se supo que su cerebro hab\u00eda sido extra\u00eddo de su cr\u00e1neo sin el consentimiento de su familia. Se hicieron varias \u201cinvestigaciones\u201d con y sobre \u00e9l. Finalidad cient\u00edfico-pol\u00edtica: probar, demostrar, que su trayectoria pol\u00edtica ten\u00eda suelo en una alteraci\u00f3n neurol\u00f3gica tras una operaci\u00f3n a la que fue sometida muchos a\u00f1os antes.<\/p>\n<p>Sacrist\u00e1n, que la conoci\u00f3 durante su estancia en el Instituto de l\u00f3gica de M\u00fcnster, escribi\u00f3 dos art\u00edculos sobre ella: \u201cCuando empiece la vista\u201d (julio de 1974), mientras estaba detenida en Stammheim, y \u201cNota a <st1:personname productid=\"la Peque\u00f1a Antolog\u00eda\" w:st=\"on\">la <em>Peque\u00f1a Antolog\u00eda<\/em><\/st1:personname> de Ulrike Marie Meinhof\u201d, una presentaci\u00f3n fechada el 8 de junio de 1976, un mes despu\u00e9s de su muerte. Ambos textos est\u00e1n recogidos ahora en Manuel Sacrist\u00e1n, <em>Intervenciones pol\u00edticas<\/em>. Icaria, Barcelona, 1985, pp. 158-177 y 178-195 respectivamente.<\/p>\n<p>El segundo escrito, la presentaci\u00f3n de la antolog\u00eda de Meinhof se abr\u00eda con las siguientes palabras: \u201cCon esta reducida y apresurada antolog\u00eda no se pretende mucho m\u00e1s que facilitar el recuerdo de una v\u00edctima en verdad nada t\u00edpica, pero s\u00ed muy caracter\u00edstica, de esta sociedad, intentando ayudar a la comprensi\u00f3n de lo que hizo, documentando brevemente el desarrollo de sus motivaciones y de su pensamiento hasta la etapa final de su vida\u201d.<\/p>\n<p>En la que fuera su pen\u00faltima conferencia (\u201cSobre Luk\u00e1cs\u201d, abril de 1985), Sacrist\u00e1n pronunci\u00f3 unas palabras de recuerdo. Al referirse a Adorno y a sus disc\u00edpulos, el que fuera su traductor castellano, hizo esta sentida referencia a la directora de <em>konkret<\/em>,: \u201c(&#8230;) algunos otros personajes, sobre todo uno que a m\u00ed me conmueve mucho -y supongo que cuando sea muy viejo y ya me est\u00e9 muriendo todav\u00eda la recordar\u00e9 con dolor- que es Ulrike Meinhof, a la que yo conoc\u00ed en M\u00fcnster, cuando empezaba a ser roja. Todav\u00eda no lo era mucho. Tambi\u00e9n fue alumna de Adorno\u201d.<\/p>\n<p>Seis a\u00f1os antes, en una conversaci\u00f3n con Jordi Guiu y A. Munn\u00e9 Sacrist\u00e1n apuntaba el nudo esencial. Lo hac\u00eda con las palabras siguientes: \u201c(\u2026) En <st1:personname productid=\"la Meinhof\" w:st=\"on\">la Meinhof<\/st1:personname>, lo que me ha llamado la atenci\u00f3n es que <em>no era una intelectual, era una cient\u00edfica, iba en serio, quer\u00eda conocer las cosas<\/em>, aunque acabara en la locura. Cosa manifiesta que acab\u00f3 en la locura, en la insensatez, como Meinz, como los dem\u00e1s, pero eran gente que iba en serio\u201d [la cursiva es m\u00eda].<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 era eso, que \u00e9s eso de ir en serio? Sacrist\u00e1n lo explicaba del modo siguiente: \u201cPor \u201cir en serio\u201d entiendo no precisamente tener necesariamente ideas ciegas -la ceguera nunca es seria: es hist\u00e9rica, que es distinto- ni tampoco necesariamente ideas radicales. Con las mismas f\u00f3rmulas te\u00f3ricas de Ulrike Meinhof se puede ser perfectamente un botarate. No es nada serio, no se trata de eso. Se trata de la concreci\u00f3n de su vida, del fen\u00f3meno singular. No se trata de las tesis, que pueden ser, por un lado, disparatadas y, por otro, objeto de profesi\u00f3n perfectamente inaut\u00e9ntica, a lo intelectual\u201d.<\/p>\n<p>\u00bfY de d\u00f3nde su inter\u00e9s por Meinhof y su grupo pol\u00edtico? Sacrist\u00e1n apuntaba dos motivaciones: \u201c(&#8230;) En mi ocupaci\u00f3n con Ulrike Meinhof, con el grupo de Baader-Meinhof en concreto, supongo que mi motivaci\u00f3n es doble. Por un lado est\u00e1 el hecho de que yo no puedo evitar ser germanista. Yo tengo mucho amor a la cultura alemana y al pueblo alem\u00e1n, me interesa mucho todo lo alem\u00e1n. Entre los rojos espa\u00f1oles estoy en minor\u00eda, soy german\u00f3filo al mil por mil&#8230; Una de las motivaciones era \u00e9sta: entender cosa alemana, cosa que les pasa a los alemanes. Entender cosa que les pasa a los alemanes es entender cosa que me pasa a m\u00ed, porque tengo un buen elemento de cultura alemana asimilada&#8230; Esta motivaci\u00f3n estaba, pero sobre todo la otra, la presente, la consciente, era una motivaci\u00f3n cr\u00edtica. Intentaba entender la locura pol\u00edtica del grupo Baader-Meinhof como negativo de la locura satisfecha de los partidos comunistas occidentales. Era otra clase de locura, pero era s\u00f3lo el negativo de la misma locura, de la misma falta de sentido com\u00fan\u201d.<\/p>\n<p>[2] Puede verse ahora en Manuel Sacrist\u00e1n, <em>Papeles de filosof\u00eda<\/em>, Icaria, Barcelona, 1984, pp. 90-219.<\/p>\n<p>[3] Carpeta \u201cConferencias\u201d depositada en Reserva de <st1:personname productid=\"la Biblioteca Central\" w:st=\"on\">la Biblioteca Central<\/st1:personname> de <st1:personname productid=\"la Universidad\" w:st=\"on\">la Universidad<\/st1:personname> de Barcelona, fondo Sacrist\u00e1n [BCUB].<\/p>\n<p>[4] Carpeta \u201cRes\u00famenes\u201d depositada en Reserva de <st1:personname productid=\"la BCUB.\" w:st=\"on\">la BCUB.<\/st1:personname><\/p>\n<p>[5] Parcialmente recogido en Manuel Sacrist\u00e1n, <em>Papeles de filosof\u00eda<\/em>, ed cit, pp. 381-410.<\/p>\n<p>[6] La intervenci\u00f3n de Sacrist\u00e1n permanece in\u00e9dita. Se conserva una grabaci\u00f3n, de calidad no excelente, la mejor que entonces fue posible, de este encuentro en el que tambi\u00e9n particip\u00f3 Luis Cu\u00e9llar y otros invitados.<\/p>\n<p>[7] En el coloquio de esta misma conferencia, se le pregunt\u00f3 a Sacrtist\u00e1n por la posible influencia de Simone de Beauvoir en las posiciones pol\u00edtico-filos\u00f3ficas y en la obra de Sartre. En su opini\u00f3n, y en un plano estrictamente filos\u00f3fico, De Beauvoir no hab\u00eda influido sustancialmente en Sartre. La relaci\u00f3n hab\u00eda sido, sobre todo al comienzo, m\u00e1s bien inversa. Al inicio de su relaci\u00f3n \u201chay<em> demasiado peso<\/em> de Sartre\u201d. Pero, lo principal \u201cde Simone de Beauvoir que, en mi opini\u00f3n, es la investigaci\u00f3n, que luego tom\u00f3 forma de libro en <em>El segundo sexo,<\/em> es independiente de Sartre en gran parte, salvo en el uso de categor\u00edas filos\u00f3ficas que hasta creo que no son esenciales en el libro de Simone de Beauvoir\u201d.<\/p>\n<p>Ello obligaba, en su opini\u00f3n, a hacer una peque\u00f1a indiscreci\u00f3n, pensar un poco en ellos como pareja, no como pareja de intelectuales, sino como pareja amorosa. A Sacrist\u00e1n le parec\u00eda que en este \u00e1mbito resid\u00eda la explicaci\u00f3n de la exterioridad intelectual entre los dos. \u201cSon una pareja que, desde bastante pronto, se ha organizado en una forma no corriente entre parejas, viviendo casi constantemente cada uno por su cuenta, salvo quiz\u00e1 al final. Simone de Beauvoir ha hecho de lazarillo en los meses de ceguera de Sartre. Le ha acompa\u00f1ado, le ha llevado, le ha protegido mucho, pero yo creo que lo dif\u00edcil que es encontrar entre sus obras puntos de contacto tiene que ver con la preocupaci\u00f3n por mantener cada uno su libertad, el hecho que han vivido una forma de pareja rar\u00edsima, con mucha distancia el uno del otro. Todav\u00eda en la \u00e9poca en que muri\u00f3 la madre de Simone de Beauvoir, cuando Simone de Beauvoir escribi\u00f3 aquella especie de informe sobre la muerte de su madre que se titula <em>Una muerte dulce<\/em>, todav\u00eda ah\u00ed, por algunos momentos en que ella transcribe conversaci\u00f3n con Sartre, nota uno que Sartre le llama de <em>vous<\/em>, la habla de usted\u201d.<\/p>\n<p>Empero, prosigue Sacrist\u00e1n, no hab\u00eda duda de que en algo se parec\u00edan. Los dos hab\u00edan sido, indudablemente, autores de enorme importancia, cada uno en su \u00e1mbito.\u201c<em>El segundo sexo<strong> <\/strong><\/em> de Simone de Beauvoir ha sido de gran importancia para la reflexi\u00f3n sobre los problemas de la mujer y del feminismo, pero, al igual que en la obra literaria, e incluso que en la filos\u00f3fica, con un cierto y curioso anacronismo. <em>El segundo sexo<strong> <\/strong><\/em> subraya sobre todo la constelaci\u00f3n de subordinaci\u00f3n, de dependencia, de inseguridad, de la mujer en esta cultura y es todav\u00eda muy pobre en lo que ya estaba rebrotando en cambio en otros ambientes, a saber, en la reivindicaci\u00f3n feminista abierta que en <em>El segundo sexo <\/em>es pobre, en mi opini\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>Finalizaba Sacrist\u00e1n se\u00f1alando que era la biograf\u00eda de ambos y los ideales que la presid\u00edan, lo que explicaba lo dif\u00edcil que era encontrar puntos de contacto en sus obras, salvo similitudes muy globales, \u201ccomo eso de que son, a la vez, autores muy creativos, con mucha influencia espiritual y cultural y, sin embargo, un poco anticuados los dos, en su manera de plantear problemas\u201d.<\/p>\n<p>[8] V\u00e9anse sus declaraciones sobre Sacrist\u00e1n para los documentales de Xavier Juncosa, \u201cIntegral Sacrist\u00e1n\u201d, El Viejo Topo, Barcelona, 2006.<\/p>\n<p>[9] La primera pregunta del coloquio hizo referencia al significado del compromiso revolucionario sartriano. La estudiante terminaba su intervenci\u00f3n aludiendo al hecho de que <st1:personname productid=\"la Universidad\" w:st=\"on\">la Universidad<\/st1:personname> de Barcelona todav\u00eda le estaba negando a Sacrist\u00e1n una c\u00e1tedra, asunto del que se hab\u00eda hecho eco la prensa recientemente, haciendo suya la exigencia de que se le concediera a Sacrist\u00e1n una c\u00e1tedra a la que ten\u00eda derecho en su opini\u00f3n \u201cdesde hace m\u00e1s de veinte a\u00f1os\u00bb. Esta fue la respuesta de Sacrist\u00e1n:<\/p>\n<p>\u201cAun agradeciendo mucho la buena voluntad, no tengo m\u00e1s remedio que hacer una intervenci\u00f3n puntualizadora. Estas historias universitarias son mucho menos inocentes de lo que pod\u00e9is creer, lo cual dice mucho en honor vuestro como es natural, pero en s\u00ed estas historias acad\u00e9micas son tan poco limpias que lo mejor que pod\u00e9is hacer gente limpia es no tomar posici\u00f3n. Yo ya ni la tomo. No estoy ni a favor de los que quieren hacerme ni a favor de los que est\u00e1n en contra, porque uno acaba siendo una especie de pelota de ping-pong entre n\u00facleos de poder acad\u00e9mico. Siento tener que decirlo, no lo habr\u00eda dicho nunca, porque no he dicho ni una palabra sobre este asunto, sino fuera que veo que una intervenci\u00f3n tan bienintencionada es s\u00edntoma de que se puede ser muy manipulado. A estas horas, t\u00fa con esa opini\u00f3n, y yo como objeto, como objeto cada vez m\u00e1s esf\u00e9rico, como una pelota, somos juguete de quien quiere ser rector, quien no es rector, quien s\u00ed es rector. D\u00e9jalos, que no nombren catedr\u00e1tico a nadie, y que dejen en paz a la gente que estudiemos tranquilos y hacemos nuestras aparte\u201d.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<h3>Publicado por <a title=\"Rebeli\u00f3n\" href=\"http:\/\/www.rebelion.org\">Rebeli\u00f3n<\/a>-k argitaratua<\/h3>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jean-Paul Sartre (1905-1980), 30 a\u00f1os despu\u00e9s. Una necrol\u00f3gica de Manuel Sacrist\u00e1n Un fil\u00f3sofo existencialista y comprometido que visit\u00f3 la c\u00e1rcel de Stammheim [1] Tras su vuelta del Instituto de l\u00f3gica y fundamentos de la ciencia de M\u00fcntser, en Westfalia, Sacrist\u00e1n escribi\u00f3 un largo art\u00edculo sobre \u201cLa filosof\u00eda desde la terminaci\u00f3n de la Segunda Guerra Mundial [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[79],"tags":[],"class_list":["post-22498","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-nabarmena"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v28.7 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>Jean-Paul Sartre (1905-1980), 30 a\u00f1os despu\u00e9s. - Nabarralde<\/title>\n<meta name=\"description\" content=\"Tras su vuelta del Instituto de l\u00f3gica y fundamentos de la ciencia de M\u00fcntser, en Westfalia, Sacrist\u00e1n escribi\u00f3 un largo art\u00edculo sobre \u201cLa filosof\u00eda desde la terminaci\u00f3n de la Segunda Guerra Mundial hasta 1958\u201d\" \/>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/jean-paul-sartre-1905-1980-30-anos-despues\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Jean-Paul Sartre (1905-1980), 30 a\u00f1os despu\u00e9s. - 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