{"id":22413,"date":"2010-03-29T09:16:48","date_gmt":"2010-03-29T07:16:48","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/sexo-a-la-antigua\/"},"modified":"2010-03-29T09:16:48","modified_gmt":"2010-03-29T07:16:48","slug":"sexo-a-la-antigua","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/sexo-a-la-antigua\/","title":{"rendered":"Sexo a la antigua"},"content":{"rendered":"<p>  <!--more-->  <\/p>\n<p><strong>Las relaciones entre hombres eran corrientes\u00a0 |\u00a0 La mujer ten\u00eda un papel distinto en Roma y Atenas\u00a0 |\u00a0 Los burdeles eran un lugar de diversi\u00f3n popular | El mayor tab\u00fa era el sexo oral y asumir el rol de pasivo<\/strong><\/p>\n<p><em>Una reciente exposici\u00f3n en Atenas ha reabierto el debate: \u00bfla vida sexual de los romanos y de los griegos era realmente tan diferente de la nuestra? Detr\u00e1s de la aparente desinhibici\u00f3n y desenfreno, tambi\u00e9n exist\u00eda una doble moral y hab\u00eda tab\u00faes<\/em><\/p>\n<p>Acaba de aterrizar en el Foro Romano, en la \u00e9poca dorada de la Roma imperial: al pasearse por las calles empedradas de la capital, colocados en las tiendas y en el inmobiliario urbano, ve unos s\u00edmbolos f\u00e1licos, pinturas er\u00f3ticas y esculturas un tanto expl\u00edcitas. Y al entrar en la domus\u00a0 donde se aloja, se le invita a pasar a un cuarto trasero y apartado. Ah\u00ed unos cuantos esclavos j\u00f3venes se le insin\u00faan, mientras usted est\u00e1 esperando a su anfitri\u00f3n, que ha ido a pasar unas horas en un prost\u00edbulo\u2026<\/p>\n<p><strong>Desinhibidos<\/strong> Es una imagen de lo que podr\u00eda ocurrir si el sue\u00f1o de viajar en el tiempo se hiciera realidad. Es cierto que desde la \u00f3ptica actual las costumbres sexuales romanas pueden parecer excesivamente desinhibidas y hasta depravadas. F\u00edjense, a t\u00edtulo de ejemplo, en estos versos del poeta Catulo: \u00ab\u00a1Qu\u00e9 situaci\u00f3n m\u00e1s c\u00f3mica, Cat\u00f3n, m\u00e1s divertida y apropiada para tus o\u00eddos y carcajadas! Hace un momento sorprend\u00ed a un chiquillo intentando tirarse a una chica. Yo, que Venus le perdone, de un solo golpe lo he atravesado con mi r\u00edgida verga\u00bb. Ante una situaci\u00f3n parecida, m\u00e1s que re\u00edrse, lo normal hoy en d\u00eda, al menos para algunos, ser\u00eda escandalizarse. \u00abA pesar de que nos creemos totalmente libres, estamos cargados de tab\u00fas y limitaciones. Los antiguos romanos habr\u00edan considerado la mayor\u00eda de nuestras actitudes con respecto al sexo algo inaudito e incluso absurdas. Y muchas de las normas que nosotros solemos dar por sentadas nada tienen que ver con las que ellos segu\u00edan. A los ciudadanos de Roma, el sentimiento de culpa que nosotros solemos asociar con el goce sexual les habr\u00eda parecido raro\u00bb, escribe John R. Clarke, catedr\u00e1tico de la Historia del Arte de la Universidad de Texas y autor del libro Sexo en Roma, (Oceano Ed.). \u00bfEs realmente as\u00ed? \u00bfQu\u00e9 peso ten\u00eda el sexo en la vida diaria en la \u00e9poca antigua?<\/p>\n<p><strong>Promiscuos<\/strong> Una reciente exposici\u00f3n en Atenas, en el Museo de Arte de las Cicladas, nos permite contestar en parte a la pregunta que se acaba de formular: el erotismo no s\u00f3lo era un elemento decorativo (su representaci\u00f3n en esculturas y pinturas serv\u00eda, entre otras cosas, para alejar la mala suerte) sino parte integrante de la vida ciudadana, tanto en la esfera privada como en la p\u00fablica. \u00abNuestros antepasados no eran mojigatos\u00bb, dice el director del museo Nicholaos Stampolidis. \u00abEran muy tolerantes; su sociedad era abierta. Y el sexo era una fuerza unificadora de la sociedad\u00bb.<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9? Venus, la diosa del placer y del amor, era la madre de Eneas, fundador del linaje romano, con lo que siempre goz\u00f3 en Roma de especial veneraci\u00f3n. A su vez, el falo representaba y simbolizaba las misteriosas fuerzas creadoras y fecundadoras del universo, el poder generativo de la naturaleza que proteg\u00eda la vida contra las fuerzas que pudiesen amenazarlas. De ah\u00ed que formara parte del inmobiliario urbano y dom\u00e9stico.<\/p>\n<p><strong>De clase <\/strong>Los h\u00e1bitos sexuales en Roma se heredan en parte de la cultura griega, aunque con unas cuantas diferencias. Los hel\u00e9nicos eran igual de deshinibidos, pero todo se centraba en una cuesti\u00f3n de g\u00e9nero: el hombre ten\u00eda derecho a disfrutar (con hombres, esencialmente), mientas que la mujer serv\u00eda para dar a luz a atenienses y poco m\u00e1s. En Roma, en cambio, los patrones de comportamiento sexual estaban organizados en funci\u00f3n de la clase social. La \u00e9lite ten\u00eda las manos libres: no hab\u00eda ning\u00fan problema si se frecuentaban prostitutas o esclavos, sea de sexo masculino o femenino, porque se consideraban que estos pertenec\u00edan a una categor\u00eda inferior. \u00abEn esa \u00e9poca, un ciudadano libre pod\u00eda hacer pr\u00e1cticamente de todo en lo referente al sexo\u00bb resume Alfonso Cuatrecasas, doctor en filolog\u00eda cl\u00e1sica y autor de Amor y sexualidad en la antigua Roma, (Ed Letras difusi\u00f3n), un libro muy documentado con una traducci\u00f3n de textos antiguos fiel al esp\u00edritu de la \u00e9poca. Por ejemplo, un ciudadano romano pod\u00eda tranquilamente acostarse con su mujer en la cama, con un hombre en las termas, con la prostituta en un burdel y con un esclavo en el patio de su casa. Para \u00e9l exist\u00edan dos tipos de mujeres: las que serv\u00edan para casarse, a fin de tener alg\u00fan hijo, y las que serv\u00edan para gozar. Al primer grupo pertenec\u00edan las ciudadanas romanas. Al segundo grupo, esclavas, extranjeras, prostitutas. Como escribe Plauto, \u00abmientras te abstengas de mujeres casadas, viudas, v\u00edrgenes o muchachitos de libre cuna, haz el amor con quien te d\u00e9 la gana\u00bb. Al ciudadano romano s\u00f3lo les estaban vedadas las relaciones con otra mujer de su clase: en ocasiones pod\u00eda incluso llegar a sufrir la castraci\u00f3n. Por lo dem\u00e1s, un miembro de la \u00e9lite de Roma hasta pod\u00eda jactarse p\u00fablicamente de sus amores o lamentarse de sus infortunios amorosos, sin que nadie se sorprendiera ni lo criticara por ello. No se le pod\u00eda, en ning\u00fan caso, acusar de adulterio.<\/p>\n<p><strong>Emperadores <\/strong>Los emperadores eran los primeros en dar ejemplo. Tiberio, amante del sexo, mand\u00f3 decorar todas las alcobas destinadas a este fin con m\u00faltiples pinturas ilustrando las distintas posturas sexuales. Cal\u00edgula llev\u00f3 la teor\u00eda a la pr\u00e1ctica: se acostaba con su hermana\u2026 y hay m\u00e1s: un d\u00eda lo invitaron a una boda, se present\u00f3 y lo primero que hizo fue violar al novio y la novia. Julio C\u00e9sar, adem\u00e1s de practicar la homosexualidad, se acost\u00f3 con pr\u00e1cticamente todas las mujeres de sus amigos senadores y generales. Ner\u00f3n, gran amante de los bacanales, hizo castrar a un chico, lo visti\u00f3 de mujer. y se cas\u00f3 con \u00e9l. El sexo desinhibido no s\u00f3lo era un privilegio masculino: Julia, la hija de Augusto, y Mesalina, esposa del emperador Claudio, eran asiduas frecuentadoras de prost\u00edbulos. Las clases m\u00e1s humildes eran las que, de cierta manera, pagaban factura de este sistema social. En particular, si uno era esclavo, lo ten\u00eda crudo: pr\u00e1cticamente estaba a la merced (sexual) de su amo (y, a veces, de la esposa de este). En Roma todo el mundo daba por sentado que cualquier hombre que perteneciera a la \u00e9lite pose\u00eda un joven y bello esclavo con el que se pod\u00edan entablar relaciones sin problema alguno. \u00abEn t\u00e9rminos legales, se trataba de sexo entre el propietario y su propiedad. Teniendo en cuenta que un joven costaba lo que cuesta un coche de lujo hoy en d\u00eda, no mantener relaciones sexuales con esclavos ser\u00eda como comprarse un Mercedes y no conducirlo nunca\u00bb, escribe Clarke.<\/p>\n<p><strong>Matrimonio<\/strong> En esa \u00e9poca no hab\u00eda muchos espacios para el romanticismo de pareja ya que, como hemos visto, los romanos no ligaban, sino fornicaban. En Roma se cre\u00eda que el amor disminu\u00eda la capacidad de pensamiento racional y era visto como algo rid\u00edculo. La edad n\u00fabil de la mujer era los doce a\u00f1os y la del hombre los diecisiete. La uni\u00f3n matrimonial \u2013s\u00f3lo heterosexual\u2013 era un mero tr\u00e1mite burocr\u00e1tico. \u00abEra una instituci\u00f3n aberrante, un acuerdo pactado con mujeres j\u00f3venes, que pasaban directamente de ser adolescentes a convertirse en matronas, con el \u00fanico objetivo de procrear. Procurar la satisfacci\u00f3n a la mujer no era concebible. No se contemplaba la satisfacci\u00f3n mutua\u00bb, recuerda Cuatrecasas. El fil\u00f3sofo y poeta Lucrecio sosten\u00eda que a la mujer \u00abno le son necesarios los movimientos lascivos\u2026las putas son las que, por su propio inter\u00e9s, suelen realizar estos movimientos y para que el placer del coito les resulte a los hombres m\u00e1s intenso: lo cual no parece en modo alguno que sea necesario a nuestras esposas\u00bb. La liberaci\u00f3n sexual femenina, tal como la entendemos hoy en d\u00eda, no estaba contemplada. Para que se tenga una idea, Ovidio fue condenado al destierro porque en Ars amandi se atrevi\u00f3 a expresar unos conceptos intolerables para la moral de aquel entonces. \u00abOdio el coito en que el orgasmo no es mutuo. Me gusta la mujer que con gritos expresa su placer y me pide que no corra tanto y me retenga\u00bb, escribi\u00f3. Estas frases acabaron cost\u00e1ndole la vida.<\/p>\n<p><strong>Mujer <\/strong>Con todo, hay que introducir un cierto matiz. Entre Grecia y Roma hab\u00eda una diferencia fundamental: en la civilizaci\u00f3n hel\u00e9nica, las mujeres no ten\u00edan ninguna influencia. \u00abTenemos chicos para nuestro placer, concubinas para nuestras necesidades sexuales y esposas para llevar la casa y darnos hijos\u00bb, rezaba un proverbio griego de la \u00e9poca. De hecho, en Atenas la homosexualidad entre hombres estaba al orden del d\u00eda y estaba casi mejor vista que las relaciones heterosexuales (se puede citar la c\u00e9lebre la frase de Oscar Wilde: \u00abYo hago lo mismo que S\u00f3crates\u00bb). La mujer en la antigua Grecia serv\u00eda \u00fanicamene para la procreaci\u00f3n. El hombre era su guardi\u00e1n legal. Eur\u00edpides lleg\u00f3 a decir que \u00absi la mujer se dejara llevar por sus instintos ser\u00eda un peligro para el hombre\u00bb. En Atenas exist\u00eda la creencia de que ellas ten\u00edan una capacidad sexual inagotable y que, por lo tanto, el hombre la ten\u00eda que controlar y hasta reprimir. Su subyugaci\u00f3n, unida al hecho de que contra\u00edan matrimonio a los diez a\u00f1os, hac\u00eda que su papel en la vida p\u00fablica fuera escaso. En cambio, la mujer en Roma, adquiere un m\u00ednimo de emancipaci\u00f3n. \u00abEn Grecia la mujer no ten\u00eda ning\u00fan peso y era un tanto servil. En Roma segu\u00eda estando reprimida sexualmente en el matrimonio, pero ten\u00eda vida social, participaba en cenas y conversaciones\u00bb, dice Cuatrecasas.<\/p>\n<p><strong>Doble moral<\/strong> Adem\u00e1s, como ocurre a menudo cuando se habla de costumbres sociales, hab\u00eda una cierta diferencia entre la doctrina oficial y la realidad. Por ejemplo, incluso ellas no ten\u00edan demasiados problemas para satisfacer sus necesidades sexuales. \u00abLa mujer que quer\u00eda tener sexo ten\u00eda que hacer un poco como Dr. Jekylll y Mister Hyde. Algunas pod\u00edan prostituirse ocasionalmente o frecuentaban burdeles para conocer el placer. Sal\u00edan a la calle, se arreglaban de forma atractiva, se pon\u00edan pelucas, se maquillaban. Cambiaban de identidad: hab\u00eda que disimular\u00bb, destaca Antonio Poveda profesor de Historia Antigua de la Universidad de Alicante y comisario de la exposici\u00f3n Sexo y erotismo: Roma en Hispania, que se celebr\u00f3 el a\u00f1o pasado en el Museo Arqueol\u00f3gico de Murcia. La vida de pareja en aquel entonces no estaba basada en la fidelidad mutua. \u00abLa mujer pod\u00eda ir con otra mujer, no era un problema, no era un infidelidad propiamente dicha. Como el hombre que iba con otro hombre. A partir del imperio, la bisexualidad estaba aceptada y el adulterio era algo normal\u00bb, afirma Cuatrecasas.<\/p>\n<p><strong>Liberaci\u00f3n<\/strong> Con la llegada del imperio, los derechos de la mujer romana experimentan un notable avance, y no s\u00f3lo gracias a la posibilidad de un divorcio expr\u00e9s. En efecto, \u00abdurante el siglo I, el matrimonio tradicional, que somet\u00eda la mujer a la autoridad de su marido, desapareci\u00f3 para ser substituido por un v\u00ednculo que la supeditaba a la autoridad de su padre, con lo que cuando este mor\u00eda, la mujer ten\u00eda derecho a heredar la parte que le correspond\u00eda del patrimonio paterno\u00bb, se\u00f1ala Clarke. Esto les permiti\u00f3 a ellas una mayor autonom\u00eda, primero financiera y luego en t\u00e9rminos de costumbres sexuales, lo que le permiti\u00f3 gozar del erotismo reinante entre los varones. Es muy indicativo, en este sentido, el comentario del poeta Marcial: \u00ab\u00bfMe pregunt\u00e1is por qu\u00e9 no quiero casarme con una mujer rica? No quiero ser la mujer de mi mujer\u00bb.<\/p>\n<p><strong>Homosexualidad<\/strong> Era una caracter\u00edstica sobre todo de la civilizaci\u00f3n griega. En Atenas los hombres s\u00f3lo se divert\u00edan, en referente al sexo, entre hombres. El culto al cuerpo y a la belleza del mismo a trav\u00e9s del deporte (gimnasio viene de gimnos y significa desnudo) serv\u00eda a tal fin. Plat\u00f3n consideraba que el amor entre dos hombres era incluso superior y ten\u00eda una carga espiritual. Era frecuente que la relaci\u00f3n homosexual formara parte del proceso de iniciaci\u00f3n del adolescente griego. En cambio, la \u00e9poca romana se caracterizaba por la ausencia de categor\u00edas y etiquetas. \u00abNuestra concepci\u00f3n de que un hombre es heterosexual, homosexual o bisexual no cabr\u00eda en la mente de un ciudadano de la antigua Roma. Para \u00e9l, \u00fanico objetivo era alcanzar el placer sexual introduciendo el pene en una vagina, en un ano o en la boca de cualquier objeto sexual deseable\u00bb, escribe Clarke. Eso s\u00ed, la homosexualidad se aceptaba sin problemas, pero siempre que el que adoptara una postura pasiva perteneciera a una clase inferior. \u00abNo se pod\u00eda humillar a un ciudadano romano con una penetraci\u00f3n anal\u00bb, recuerda Poveda. No hay que olvidar que en Roma el homosexual pasivo estaba considerado como un infame. Si un romano no ca\u00eda en este error, entonces, y s\u00f3lo entonces, como afirma Suetonio, podr\u00eda decirse \u00abcasto\u00bb. S\u00e9neca el Rector lo expresa de forma tajante: \u00abla pasividad es un crimen en un hombre libre por nacimiento; en un esclavo es \u00fanicamente su deber\u00bb.<\/p>\n<p><strong>Prostitucion<\/strong> Los prost\u00edbulos desempe\u00f1aban en la antigua Roma un papel esencial, como plataforma de desahogo de los instintos. Como escribi\u00f3 Cat\u00f3n el Viejo: \u00abes bueno que los j\u00f3venes pose\u00eddos por la lujuria vayan a los burdeles en vez de tener que molestar a las esposas de otros hombres\u00bb. Las prostitutas pagaban impuestos, ten\u00edan que inscribirse en registros para llevar a cabo su actividad (llegaron a contabilizarse m\u00e1s de 30.000) y hasta celebraban su propio d\u00eda de festividad el 23 de diciembre. El precio de un servicio era relativamente barato (las tarifas equival\u00edan a las de una copa en un taberna) con lo que los burdeles se convirtieron eran lugares id\u00f3neos para la clase media. Aparte de los lupanares, comparables a los prost\u00edbulos, el sexo pod\u00eda tambi\u00e9n tener lugar en las calles (la palabra prostituta viene de pro statuere y significa estar colocado delante, mostrarse), en los p\u00f3rticos de los antiguos teatros, en los cementerios y en las termas, que en la edad imperial se convierten en un lugar promiscuo gracias a la desaparici\u00f3n de la separaci\u00f3n entre sexos. \u00abEn Pompeya se observan prostitutos. De hecho, las prostitutas romanas llegan a quejarse de la competencia de estos \u00faltimos\u00bb, dice Poveda. En efecto, contratar a un chico agraciado sal\u00eda bastante m\u00e1s caro al cliente porque se consideraba una mercanc\u00eda de gran calidad.<\/p>\n<p><strong>Tab\u00faes<\/strong> Pese a este aparente desenfreno, Roma tambi\u00e9n cultivaba sus tab\u00faes. Ya hemos mencionado el tema del sexo pasivo en las relaciones homosexuales. El otro tab\u00fa (en teor\u00eda, porque en la pr\u00e1ctica la regla se saltaba) era el sexo oral. \u00abEntre los romanos exist\u00eda el concepto de boca pura. La boca era s\u00edmbolo de responsabilidad y deber social\u00bb, recuerda Clarke. Atrav\u00e9s de ella se hac\u00edan discursos y el arte de la oratoria estaba muy considerada en Roma, con lo que la felaci\u00f3n era vista como algo sucio. Para un hombre, era una infamia, e incluso para la mujer \u2013siempre que no fuera esclava o prostituta\u2013. Seg\u00fan Clarke, \u00absi el esc\u00e1ndalo Clinton- Lewinsky hubiera estallado en la antigua Roma la \u00fanica culpable habr\u00eda sido la ex becaria por haber incurrido en un delito de impureza oral\u00bb. S\u00f3lo contaba el orgasmo masculino: procurar placer era un acto de sumisi\u00f3n sexual, para el hombre, algo impensable en esa \u00e9poca. En cuanto al cunnilungus, era tal vez la desgracia mayor, porque, como dijimos antes, era inconcebible pensar que el hombre romano se rebajara al punto de querer procurar placer a una mujer.<br \/><strong><br \/>Cristianismo<\/strong> Aunque a nuestros ojos los h\u00e1bitos sexuales romanos nos pueden parecer un caos o derivar hacia la anarqu\u00eda, la civilizaci\u00f3n de Roma dur\u00f3 1.229 a\u00f1os (en Occidente). Esto demuestra que estas costumbres laxas no eran incompatibles con la gobernabilidad. Los ciudadanos las aceptaban de buen grado y rehu\u00edan cualquier forma de represi\u00f3n o reglamentaci\u00f3n. \u00abDe hecho, el cristianismo apenas consigui\u00f3 hacer mella en Roma y su influencia al comienzo fue m\u00ednima\u00bb, recuerda Cuatrecasas. En su opini\u00f3n \u00abel cristianismo era un problema para Roma: defend\u00eda la igualdad de costumbres, los mismos derechos hombre y mujer, y promov\u00eda un dios \u00fanico y antiesclavista\u00bb. Era una aut\u00e9ntica bomba contra las instituciones romanas y era popular \u00fanicamente entre la clase m\u00e1s humilde. \u00bfPor qu\u00e9 entonces la represi\u00f3n de la sexualidad tuvo tanto \u00e9xito en los a\u00f1os posteriores? \u00abEn el fondo algunos preceptos del cristianismo, como la abstinencia fuera del matrimonio eran la mejor forma de liberaci\u00f3n de la humillaci\u00f3n que sufr\u00eda la mujer. Era una forma de rebeld\u00eda contra el orden existente\u00bb, se\u00f1ala Poveda. La ca\u00edda del Imperio hizo que el cristianismo consiguiera imponer su credo y poco a poco se abandon\u00f3 la promiscuidad.<br \/><strong><br \/>\u00bfModernos?<\/strong> En conclusi\u00f3n, si bien los romanos (y antes de ellos, los griegos) viv\u00edan la sexualidad de una forma muy diferente, es innegable que, en ciertos \u00e1mbitos, nos parecemos un poco a ellos. \u00abTambi\u00e9n en nuestra sociedad rige una cierta doble moral: tenemos sexo antes de casarnos, socialmente condenamos en teor\u00eda los prost\u00edbulos y la infidelidad, aunque luego los toleramos. Y la homosexualidad ahora est\u00e1 m\u00e1s aceptada. La aut\u00e9ntica diferencia con la antig\u00fcedad es que afortunadamente no hay esclavos y existe el delito de pederastia\u00bb, sostiene Cuatrecasas. Y no hace falta ir muy atr\u00e1s para darse cuenta de que, incluso en nuestro pa\u00eds, el derecho al placer de la mujer ha sido una conquista relativamente reciente. \u00abEn la Espa\u00f1a de los a\u00f1os 50 son pocos los hombres que hubieran aceptado esta idea\u00bb, asegura Cuatrecasas. Como en la antigua Roma.<\/p>\n<h3><\/h3>\n<h3>Publicado por <a title=\"La Vanguardia\" href=\"http:\/\/www.lavanguardia.es\">La Vanguardia<\/a>-k argitaratua<\/h3>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[84],"tags":[],"class_list":["post-22413","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-bitxia"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v28.4 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>Sexo a la antigua - Nabarralde<\/title>\n<meta name=\"description\" content=\"Una reciente exposici\u00f3n en Atenas ha reabierto el debate: \u00bfla vida sexual de los romanos y de los griegos era realmente tan diferente de la nuestra? 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