{"id":22345,"date":"2010-03-16T07:32:29","date_gmt":"2010-03-16T05:32:29","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/caracteristicas-del-horno-vasco-asociado-a-las-haizeolak-hornos-de-reduccion-de-gran-tamano\/"},"modified":"2010-03-16T07:32:29","modified_gmt":"2010-03-16T05:32:29","slug":"caracteristicas-del-horno-vasco-asociado-a-las-haizeolak-hornos-de-reduccion-de-gran-tamano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/caracteristicas-del-horno-vasco-asociado-a-las-haizeolak-hornos-de-reduccion-de-gran-tamano\/","title":{"rendered":"Caracter\u00edsticas del \u201chorno vasco\u201d asociado a las \u201chaizeolak\u201d: hornos de reducci\u00f3n de gran tama\u00f1o"},"content":{"rendered":"<p> <\/p>\n<p><em>X. Orue-Etxebarria, E. Apellaniz, J. Artaraz, A. Basterretxea, R. Berodia, J.M. Elosegi, E. Galarza, J.M. Lasa, E. Madina, J.M. Mintegui, K. Telleria<\/em><\/p>\n<h3>Introducci\u00f3n<\/h3>\n<p>La metalurgia del hierro en Vasconia es conocida desde \u00e9pocas  remotas. En las excavaciones realizadas en los poblados de la Edad del  Hierro, en los diferentes territorios del Pa\u00eds, est\u00e1n apareciendo  instrumentos variados que se utilizaron en la agricultura, en la  construcci\u00f3n, como armas, etc. (SAN JOSE, 2005; PE\u00d1ALVER, 2008). Parece  l\u00f3gico pensar que esta industria fuera conocida por nuestros  antepasados, teniendo en cuenta la abundancia de mineral de hierro en  algunas zonas del territorio y la gran calidad del mismo. No ser\u00eda de  extra\u00f1ar que los or\u00edgenes de esta actividad, en Euskal Herria, se  adelantaran en el tiempo, hasta convertirse en uno de los primeros  lugares de Europa en conocer las t\u00e9cnicas para obtener el hierro y  utilizarlo en beneficio del hombre.<\/p>\n<p>Apoyando esta idea, en lo que respecta a la \u00e9poca medieval, hay que  recordar que ya en 1150, en el Fuero de San Sebasti\u00e1n concedido por  Sancho el Sabio de Navarra, se habla de los derechos del \u201cfierro\u201d.  Adem\u00e1s, es bien conocida la industria de las ferrer\u00edas hidr\u00e1ulicas,  extendidas por toda Vasconia y que llegaron a ser tan abundantes que,  seg\u00fan la documentaci\u00f3n, solamente en Bizkaia y Gipuzkoa llegaron a  funcionar simult\u00e1neamente, en el siglo XVI, m\u00e1s de 300 ferrer\u00edas de este  tipo (MEDINA, 1548). Sin embargo, no ocurre lo mismo con los complejos  de tecnolog\u00eda prehidr\u00e1ulica, conocidos como \u201cferrer\u00edas de monte\u201d,  \u201chaizeolak\u201d, \u201cjentilolak\u201d o \u201cagorrolak\u201d, anteriores en el tiempo, aunque  se sabe que convivieron con aquellas durante algunos siglos. De hecho,  todos los trabajos que hacen referencia a este tipo de industria  mencionaban que, desgraciadamente, los hornos de reducci\u00f3n relacionados  con estas instalaciones se habr\u00edan destruido, como consecuencia del paso  del tiempo y su progresiva erosi\u00f3n, de las roturaciones de los  terrenos, etc. Sin embargo, en trabajos aparecidos recientemente,  ORUE-ETXEBARRIA <em>et al. <\/em>(2008a, b y 2009) ponen de manifiesto  que, a pesar de todos los factores que han influido negativamente en su  conservaci\u00f3n, los restos de hornos de este tipo de ferrer\u00edas son  numerosos, como consecuencia, probablemente, de la gran proliferaci\u00f3n de  los mismos, durante la \u00e9poca medieval.<\/p>\n<p>Los resultados que presentamos en este estudio, son una s\u00edntesis de  todos los datos de campo recogidos a lo largo de varios a\u00f1os de trabajo,  as\u00ed como tambi\u00e9n de los an\u00e1lisis estratigr\u00e1fico-sedimentol\u00f3gicos,  mineral\u00f3gicos y petrol\u00f3gicos llevados a cabo en los Dptos. de  Estratigraf\u00eda y Paleontolog\u00eda, y de Mineralog\u00eda y Petrolog\u00eda de la  UPV\/EHU, realizados sobre diferentes tipos de escorias, muestras de la  pared, etc., y de la informaci\u00f3n obtenida en las primeras excavaciones.<\/p>\n<h3>Trabajos de campo y antecedentes<\/h3>\n<p>En los \u00faltimos seis a\u00f1os de investigaci\u00f3n y despu\u00e9s de haber  realizado cerca de 200 jornadas de campo, hemos acumulado una  considerable informaci\u00f3n acerca de las caracter\u00edsticas de este tipo de  estructuras o cubetas de tecnolog\u00eda prehidr\u00e1ulica. Los primeros datos  acerca de hornos de ferrer\u00edas de monte proceden de un horno encontrado  en Galdakao (Bizkaia), que estaba considerado hasta entonces como un  calero antiguo (Fig. 1). Sin embargo, el estudio detallado de las  caracter\u00edsticas del mismo, as\u00ed como el an\u00e1lisis de muestras de la pared y  de las escorias encontradas en sus proximidades, nos permiti\u00f3 plantear  que se trataba de una \u201chaizeola\u201d. Este fue el inicio de una  investigaci\u00f3n que ha resultado muy prol\u00edfica en resultados. En una  primera fase nos circunscribimos al t\u00e9rmino de Galdakao (ORUE-ETXEBARRIA  <em>et al.<\/em>,2008a), donde encontramos m\u00e1s de 35 restos de estos  hornos, mejor o peor conservados, aunque actualmente disponemos de datos  para pensar que pudo haber m\u00e1s de trescientos.<\/p>\n<div class=\"der\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.euskonews.com\/0524zbk\/argazkiak\/gaia52401_01.jpg\" alt=\"Fig. 1. Cubeta de un horno de reducci\u00f3n en la ladera de un pinar  localizado en Isasi (Galdakao,Bizkaia). Falta gran parte de la pared  anterior del horno. Fotograf\u00eda X. Orue-Etxebarria.\" width=\"250\" height=\"333\" \/> <\/p>\n<p>Fig. 1. Cubeta de un horno de reducci\u00f3n en la ladera de un pinar        localizado en Isasi (Galdakao,Bizkaia). Falta gran parte de la  pared anterior        del horno. Fotograf\u00eda X. Orue-Etxebarria.<\/p>\n<\/p><\/div>\n<p>Antes de la publicaci\u00f3n de dicho trabajo, nuestra investigaci\u00f3n ya se  hab\u00eda extendido a otras zonas de Bizkaia, as\u00ed como al territorio de  Gipuzkoa, y los resultados de estos estudios aparecieron publicados  tambi\u00e9n en <em>Euskonews <\/em>(ORUE-ETXEBARRIA <em>et al.<\/em>, 2008b).  En todo este tiempo hemos recorrido una parte importante de Bizkaia y  otra m\u00e1s peque\u00f1a de Gipuzkoa, as\u00ed como algunas zonas del norte de Araba  y, en menor medida, del N. de Nafarroa. Como planteamiento general, se  han visitado, casi exclusivamente, las localidades que se encuentran  sobre rocas del periodo Cret\u00e1cico inferior, que ahora sabemos que han  sido los materiales m\u00e1s ricos en yacimientos de hierro. Es bien conocida  la abundancia de fuentes ferruginosas y aguas sulfurosas en relaci\u00f3n a  rocas, principalmente, de este periodo. Recientemente ha aparecido un  trabajo en el que ponemos de manifiesto el descubrimiento de este tipo  de hornos en diferentes zonas del norte de Araba (estribaciones del  Gorbea, Olaeta-Aramaio y Araia-Zalduondo-Asparrena), siendo  especialmente interesantes algunos de los hallazgos realizados en el  t\u00e9rmino de Olaeta, cerca de Otxandio (ORUE-ETXEBARRIA <em>et al., <\/em>2009).<\/p>\n<p>Dentro de los trabajos realizados acerca de estos hornos, hay que  mencionar tambi\u00e9n los efectuados acerca de la composici\u00f3n,  caracter\u00edsticas, etc., de los diferentes tipos de escorias y muestras  del revestimiento interno, realizados sobre restos recogidos en Galdakao  (GIL <em>et al.<\/em>, 2008).<\/p>\n<h3>El hierro en el Pa\u00eds Vasco<\/h3>\n<p>Uno de los rasgos en el que Vasconia ha sido beneficiada por la  naturaleza respecto a otras zonas, es en la existencia de abundantes y  ricos yacimientos de distintos tipos de mineral de hierro, as\u00ed como  tambi\u00e9n el hecho de que este hierro tuviera una muy baja concentraci\u00f3n  en azufre y f\u00f3sforo. Por otra parte, la existencia de hierro en grandes  cantidades en los montes vascos es algo conocido desde \u00e9pocas muy  antiguas. En el siglo I de nuestra era, Plinio public\u00f3 su famosa <em>Historia  Natural<\/em> en la que menciona que en la costa de Cantabria \u201c&#8230;hay  una monta\u00f1a escarpada y elevada que, cosa incre\u00edble es toda ella de  hierro&#8230;\u201d. Posiblemente se refer\u00eda al monte de Triano (Somorrostro) en  Bizkaia. De acuerdo con la documentaci\u00f3n, hoy sabemos que en la relaci\u00f3n  comercial existente desde la Edad Media entre los puertos vascos con  las Islas Brit\u00e1nicas, Flandes, Breta\u00f1a, Islas Canarias, el Mediterr\u00e1neo y  diferentes zonas de Espa\u00f1a, el producto de intercambio m\u00e1s importante  utilizado para conseguir a cambio cereales, vino , manufactura textil,  etc., era el hierro (ALBERDI y ARAG\u00d3N, 2005). Hay que tener en cuenta  que, desde \u00e9pocas muy antiguas, el hierro tuvo una importancia semejante  a la del petr\u00f3leo en la actualidad.<\/p>\n<p>Las zonas m\u00e1s importantes de Vasconia por la abundancia de  yacimientos de hierro son las de los Montes de Triano en Somorrostro,  Galdames, etc., en la margen izquierda del Nervi\u00f3n\/Ibaizabal, la del  complejo de Arditurri en Oiartzun y Aiako Harria en general, y la del  valle de Baigorri, todos ellos explotados, al menos, desde \u00e9poca romana.  Adem\u00e1s, hoy en d\u00eda sabemos que las rocas con un mayor contenido en  mineralizaciones de hierro son las del Cret\u00e1cico inferior y dentro de  estas las del Complejo Urgoniano y, en menor medida, el Supraurgoniano,  que abarcan rocas de edad Aptiense y Albiense inferior, todas ellas  formadas en el medio marino (GIL, 1991). Por lo que respecta a las rocas  pertenecientes al Aptiense, los yacimientos m\u00e1s importantes est\u00e1n  asociados a las calizas de plataforma urgonianas que, en muchas  ocasiones, dan lugar a algunos de los resaltes m\u00e1s conocidos como el  macizo de Itxina-Lekanda-Aldamin, las pe\u00f1as del Duranguesado, la Sierra  de Aralar, la Sierra de Elgea-Urkila, etc. En cuanto a los materiales  del Albiense inferior, el hierro se puede encontrar en relaci\u00f3n a  calcarenitas, margas y areniscas. Este hierro puede aparecer en forma de  capas m\u00e1s o menos potentes, como filones o rellenando grietas, pero  tambi\u00e9n en niveles con abundancia de n\u00f3dulos de hierro, ricos en  siderita.<\/p>\n<p>Los minerales de hierro m\u00e1s comunes en los yacimientos vascos son la  siderita, ankerita y algunos sulfuros, como la pirita y calcopirita, que  normalmente aparecen en zonas profundas. Sin embargo, como consecuencia  de la alteraci\u00f3n-oxidaci\u00f3n de los anteriores, en la parte superior de  los yacimientos, se pueden encontrar \u00f3xidos como el hematites,  hidr\u00f3xidos como la goethita (y limonita), as\u00ed como mezclas de ambos.  Estos oxi-hidr\u00f3xidos se han conocido popularmente como \u201cvena\u201d,  \u201ccampanil\u201d y \u201crubio\u201d. Hay que suponer que estos minerales, que  aparecer\u00edan en superficie, ser\u00edan los que utilizaron nuestros  antepasados para introducirlos en los hornos y obtener la \u201cesponja de  hierro\u201d.<\/p>\n<p>Aunque sean menos conocidos, hay otros yacimientos de hierro que han  sido muy importantes, como son los de los alrededores de la Villa de  Bilbao, sobre todo los criaderos de Ollargan, El Morro y Miravilla, con  varios niveles de galer\u00edas por debajo del nivel de la r\u00eda. Otras  explotaciones importantes han sido las del coto minero de  Zerain-Mutiloa, cuyo hierro se transportaba, a comienzos del siglo XX,  hasta el puerto de Pasaia para la exportaci\u00f3n, as\u00ed como los criaderos de  mineral de hierro en Axpe, Arrazola y estribaciones del Udala, los de  Legutiano y Asparrena o las explotaciones mineras en galer\u00edas o a cielo  abierto en Galdakao y Bedia (ADAN DE YARZA, 1916). Por otra parte, en  relaci\u00f3n a materiales paleozoicos, hay que citar los criaderos de  Berastegi, Lesaka, Goizueta, as\u00ed como los de Ustelegi y el monte Larla,  estos \u00faltimos en el valle de Baigorri y en sus cercan\u00edas, y los filones  de hematites y siderita en Luzaide, entre otros. Finalmente, habr\u00eda que  mencionar otros yacimientos de hierro, como los relacionados con rocas  volc\u00e1nicas submarinas en Rigoitia o en los alrededores de Salinas de  A\u00f1ana, o, en otro contexto, habr\u00eda que citar tambi\u00e9n los m\u00e1s modestos de  Etxebarre, en Zuberoa.<\/p>\n<p>En todos estos materiales ricos en concentraciones de mineral de  hierro, especialmente en las rocas del Cret\u00e1cico inferior y Paleozoico,  hemos encontrado una gran abundancia de hornos de ferrer\u00edas de monte. De  todos modos, y con cierta sorpresa por nuestra parte, tambi\u00e9n hemos  encontrado \u201chaizeolak\u201d en zonas sobre rocas del Cret\u00e1cico superior,  ligadas a niveles aislados con n\u00f3dulos de siderita, como es el caso de  los hornos de Deba y Erandio.<\/p>\n<h3>Localizaci\u00f3n de los hornos<\/h3>\n<p>Como hemos indicado anteriormente, a lo largo de todos estos a\u00f1os  hemos recorrido diferentes zonas de Vasconia y ello nos ha permitido  encontrar estas ferrer\u00edas o \u201chaizeolak\u201d en numerosos municipios:  Karrantza, Galdames, Erandio, Etxebarri, Zaratamo, Galdakao, Bedia,  Iurreta, Elantxobe, Busturia, Ea, Ma\u00f1aria?, Lemoa, Igorre, Dima,  Zeanuri, Otxandio en Bizkaia; Mutriku, Deba, Azpeitia, Legazpi, Zerain,  Mutiloa, Irun en Gipuzkoa; Gopegi, Manurga, Aramaio, Zalduondo, Araia y  los \u00faltimos, recientemente encontrados en Legutiano, Respalditza y  Menagarai en Araba, y los de Urdazubi, Elizondo, Leitza y Goizueta en  Nafarroa.<\/p>\n<p>Estas \u201chaizeolak\u201d o \u201cjentilolak\u201d tambi\u00e9n son conocidas con la  denominaci\u00f3n de \u201cferrer\u00edas de monte\u201d. Despu\u00e9s de la localizaci\u00f3n de m\u00e1s  de cien hornos, hemos comprobado que los lugares donde realmente se  ubican es en las laderas, nunca en zonas llanas ni de demasiada  pendiente, encontr\u00e1ndose tanto en zonas altas como en partes medias o  incluso en las partes bajas de los valles. \u201cHaizeola\u201d hace referencia a  que se trataban de ferrer\u00edas de aire o viento. Como manifestaba LABORDE  (1979), es un t\u00e9rmino sin\u00f3nimo a \u201cBlast furnace\u201d, \u201cGeblasofen\u201d o  \u201cWindofen\u201d, denominaciones utilizadas en otros lugares de Europa para  mencionar a los primitivos hornos para la obtenci\u00f3n del hierro. Adem\u00e1s,  seg\u00fan narra este autor, \u201cun anciano de Zerain le inform\u00f3 que sus  antepasados llamaban \u201cjentilolak\u201d o \u201chaizeolak\u201d a los hornos de  fundici\u00f3n del hierro existentes en el monte\u201d. El t\u00e9rmino \u201cjentilolak\u201d  aplicado a vestigios de antiguas ferrer\u00edas, tambi\u00e9n fue recogido por  MUGICA (1918). As\u00ed mismo PRADA (2008), aporta el testimonio de un  legazpiarra que hab\u00eda oido a sus padres y antepasados mencionar que los  gentiles labraban el hierro en Legazpi antes de la llegada del  cristianismo. Recientemente, un vecino de Zeanuri, Eusebio Zuluaga,  comentaba que \u201cjentilolak\u201d era un t\u00e9rmino que hab\u00eda o\u00eddo en su casa de  peque\u00f1o, pero que no recordaba con que se relacionaba.<\/p>\n<p>Las caracter\u00edsticas que definen la localizaci\u00f3n de estas \u201chaizeolak\u201d,  adem\u00e1s de su ubicaci\u00f3n en zonas de ladera, a lo que hac\u00edamos referencia  anteriormente, son las siguientes:<\/p>\n<blockquote>\n<p>a)\tSeg\u00fan hemos podido comprobar en la mayor parte de los casos,  en contra de lo manifestado por otras personas que han escrito acerca de  estas ferrer\u00edas, se encuentran cerca de los yacimientos de hierro,  peque\u00f1os o grandes, superficiales o explotados en profundidad. Es decir,  lo que condiciona, en nuestra opini\u00f3n, la localizaci\u00f3n de estas  ferrer\u00edas de ladera es la existencia de hierro y no la de madera, que  probablemente llegar\u00eda de zonas pr\u00f3ximas en forma de carb\u00f3n vegetal.  Adem\u00e1s, hemos podido comprobar que, cuanto m\u00e1s abundante es el hierro en  una zona, mayor es la concentraci\u00f3n de \u201chaizeolak\u201d encontradas en los  alrededores.<\/p>\n<p>b)\tOtro condicionante para la instalaci\u00f3n de estas ferrer\u00edas  parece ser la existencia de un peque\u00f1o curso de agua en las cercan\u00edas,  normalmente a una distancia menor de cien metros y muchas veces a pocos  metros del lugar en el que se encuentran las cubetas. Aunque es  suficiente con una peque\u00f1a cantidad de agua, tambi\u00e9n se encuentran cerca  de r\u00edos m\u00e1s caudalosos, y, en algunos casos, pr\u00f3ximas a cauces que,  aparentemente, solo disponen de agua en las \u00e9pocas de lluvia. Esto  \u00faltimo no sabemos si es realmente as\u00ed o, como hemos comprobado en  algunos casos, se trata de cursos de agua cuyo trazado ha sido alterado  por obras realizadas o por un desv\u00edo natural consecuencia de la erosi\u00f3n a  lo largo del tiempo. El hecho de encontrarse cerca de un cauce con  r\u00e9gimen de agua intermitente, quiz\u00e1s tambi\u00e9n podr\u00eda explicarse  considerando que la obtenci\u00f3n del hierro ser\u00eda, a veces, un trabajo  \u201cextra\u201d, que se realizaba cuando ya se hab\u00edan terminado las principales  faenas del campo, es decir desde oto\u00f1o a primavera, coincidiendo con las  \u00e9pocas de lluvias. En algunas ocasiones, tambi\u00e9n aparecen cerca de  zonas cenagosas o pantanosas (\u201czingirak\u201d) o de depresiones con agua. En  nuestra opini\u00f3n, utilizar\u00edan esta agua para limpiar el mineral de hierro  triturado, as\u00ed como tambi\u00e9n para mojar la mezcla de arcilla y arena con  la que revest\u00edan las paredes internas de los hornos.<\/p>\n<p>c) Otro de los factores que parece influir en la situaci\u00f3n que  ocupan estas construcciones es su orientaci\u00f3n respecto a los vientos  dominantes. M\u00e1s del 90% de las \u201cjentilolak\u201d encontradas se disponen con  la abertura orientada hacia el norte o el noroeste. Son muy pocas las  que presentan la abertura hacia otras orientaciones, no sabemos si  condicionadas por la existencia de hierro en ese lugar o si, a pesar de  su aparente inadecuada orientaci\u00f3n, exist\u00edan determinadas corrientes que  favorec\u00edan la combusti\u00f3n.<\/p>\n<\/blockquote>\n<h3>Relaci\u00f3n con la toponimia<\/h3>\n<p>Aunque, inicialmente, no fuera un hecho que tuvi\u00e9ramos en cuenta en  nuestra investigaci\u00f3n, pronto nos dimos cuenta de una posible relaci\u00f3n  entre la localizaci\u00f3n de las \u201cjentilolak\u201d y los top\u00f3nimos con el vocablo  <em>\u2013ola<\/em> y sus variantes. A pesar de que muchos de estos top\u00f3nimos  es probable que, con el paso del tiempo, se hayan perdido o  transformado en otros, tal como hemos podido comprobar en algunos casos,  el hecho de que sucesivos hallazgos parecieran confirmar la hip\u00f3tesis  inicial, hicieron que ya desde nuestro primer trabajo, basado \u00fanicamente  en datos del municipio de Galdakao, pusi\u00e9ramos de manifiesto esta  aparente relaci\u00f3n (ORUE-ETXEBARRIA <em>et al.,<\/em> 2008a).  Posteriormente, teniendo en cuenta nuevos datos obtenidos en otras zonas  de Bizkaia y de Gipuzkoa, esta relaci\u00f3n parece cada vez m\u00e1s evidente  (ORUE-ETXEBARRIA <em>et al.<\/em>, 2008b).<\/p>\n<p>Sin embargo, hay que decir que el vocablo <em>\u2013ola<\/em> ha recibido  distintas acepciones seg\u00fan los diferentes autores que han tratado este  tema. En su trabajo \u201cLos vascos\u201d BAROJA (1995) manifiesta al respecto  \u201cLa ferrer\u00eda era en una \u00e9poca el taller o f\u00e1brica por antonomasia:  \u201cola\u201d. Despu\u00e9s, al aumentar el n\u00famero de las industrias rurales, se  concret\u00f3 su nombre, llam\u00e1ndola \u201cburniola (burdinola)\u201d, para  diferenciarla de otras que iban apareciendo como \u201carriola\u201d, \u201contziola\u201d,  \u201carmaolea\u201d, etc\u201d. MICHELENA (1989) dice \u201col(h)a\u201d \u201cferrer\u00eda\u201d, en roncal\u00e9s  y suletino significa \u201ccaba\u00f1a\u201d y esta acepci\u00f3n, propia de una econom\u00eda  pastoril, hab\u00eda sido probablemente la primitiva en todo el pa\u00eds\u201d. En el  mismo texto se dice que \u201cel documento de Roncesvalles, a\u00f1o 1284, indica  que<em> ol(h)a<\/em> era \u201cbustaliza\u201d. AGUIRRE (1990), en relaci\u00f3n a las  ferrer\u00edas manifiesta \u201cEn Euskalherria, en zonas pr\u00f3ximas a minas y con  abundancia de madera encontramos abundantes top\u00f3nimos con el sufijo <em>\u2013OLA<\/em>,  que designan en su mayor\u00eda el emplazamiento de antiguas forjas y  talleres de fundici\u00f3n. Eran las \u201cferrer\u00edas machuqueras\u201d, \u201chaizeolak\u201d o  \u201cgentil olak\u201d.<\/p>\n<p>Otro autor como LECUONA (1973) tambi\u00e9n relaciona las ferrer\u00edas con  top\u00f3nimos con<em> \u2013ola<\/em>, pero distinguiendo de otros vocablos como <em>\u2013ol<\/em> que significar\u00eda tabla y <em>\u2013olha <\/em>en el sentido de txabola. Seg\u00fan  OLAIZOLA (2001), recogido de D. Manuel de Lekuona, \u201cel prefijo \u201cola\u201d es  sin\u00f3nimo de txabola o borda y m\u00e1s antiguo que esta\u201d, para manifestar  posteriormente que \u201ctodos los Olaizola proceden de una gran casona a  orillas del r\u00edo Oiartzun\u201d, que, curiosamente, se encuentra muy pr\u00f3xima a  las ruinas de la antigua ferrer\u00eda del mismo nombre\u201d. Lekuona prosigui\u00f3  \u201cno sabemos con certeza cuando comenzaron los Olaitz en el laboreo del  hierro, pero podr\u00edamos situarlo en la Edad Media, entre los siglos XI o  XII. Posteriormente con la entrada de la aplicaci\u00f3n de la energ\u00eda  hidr\u00e1ulica en las ferrer\u00edas, alg\u00fan Olaiz decidi\u00f3 modernizar su  industria, estableciendo una a orillas del r\u00edo Oiartzun, denomin\u00e1ndola  OLAITZ-OLA\u201d. El t\u00e9rmino \u201cola\u201d utilizado como sufijo significa, en este  caso, ferrer\u00eda (la Ferrer\u00eda de Olaitz).<\/p>\n<p>Un estudioso de las ferrer\u00edas hidr\u00e1ulicas como DIEZ DE SALAZAR (1983)  manifiesta que no hay que forzar demasiado el sentido de <em>\u2013ola<\/em>,  ya que significa tanto ferrer\u00eda como sel. En un trabajo m\u00e1s reciente de  ZALDUA (2006) se relacionan<em> ola<\/em> y<em> saroi<\/em> (korta) como  cosas semejantes pero con una distribuci\u00f3n geogr\u00e1fica distinta \u201cola  Euskal Herri osoan ageri den hitza da,<em> korta<\/em> edota <em>saroi<\/em> ez bezala. Alde eta aldi jakin batzuetan ola eta saroi parekoak izan  dira,&#8230; Ola guztiak <em>saroi<\/em> (edota <em>korta<\/em>) bihurtu ez  arren, saroi bihurtu ziren asko\u201d. Sin embargo, si bien es cierto que el  vocablo <em>\u2013ola<\/em> quiere decir en euskera ferrer\u00eda y taller, tambi\u00e9n  significa caba\u00f1a y choza en el valle de Erronkari y en Zuberoa.<\/p>\n<p>Como se puede apreciar, no hay unanimidad de criterios acerca del  significado de los diferentes t\u00e9rminos y creemos que el problema tampoco  estriba en diferenciar el vocablo <em>\u2013ola<\/em> como prefijo o sufijo,  sino que ser\u00eda m\u00e1s l\u00f3gico tratarlo como un vocablo que significa  ferrer\u00eda en ambos casos. Por otra parte, decir que en Galdakao hay una  zona que tiene el top\u00f3nimo<em> olakorta (olagorta)<\/em>, por lo que se  podr\u00eda pensar que es una redundancia, pero, por otra parte, sabemos que  en ese lugar hab\u00eda, al menos, dos escoriales.<\/p>\n<p>Como resultado de nuestras investigaciones hemos podido comprobar la  relaci\u00f3n directa entre la existencia de \u201chaizeolak\u201d y los top\u00f3nimos con  el vocablo <em>\u2013ola<\/em>. As\u00ed por ejemplo en Galdakao, aparecen estas  ferrer\u00edas en Artola, Jaurola, Padarrola (Padrola), Lupola (Lupaola),  Lekondiola, Azarola (Azabola), Olaeta (Oleta), Gomenzola, Antzuola,  Olazarreta, Olakorta (Olagorta), Azuola, Olaetako landa, etc., en  Zerain-Mutiloa aparecen en Aizpeolea, Estubiolatza, Teniola, Apaolatza,  Arrola, Apostolatza, Antsuolaras (Antzuolaras), Mantxola, Olatxipi,  etc., y en Olaeta-Aramaio las hemos encontrado en Olazar, Ametzola,  Inola, entre otras. Por otra parte, hay que tener cuidado con el nombre  de los caser\u00edos que poseen el vocablo <em>\u2013ola<\/em>, porque aunque es  l\u00f3gico que lo hayan adquirido del top\u00f3nimo del lugar, a veces no se  cumple esta premisa, tal como lo hemos podido comprobar en algunos  casos.<\/p>\n<p>Es dif\u00edcil diferenciar qu\u00e9 top\u00f3nimos corresponden a \u201cjentilolak\u201d y  cuales a ferrer\u00edas hidr\u00e1ulicas si bien dentro de las que expresan en el  nombre alguna caracter\u00edstica del lugar en el que se ubican, hay algunas  como<em> Artola, Iraola, Otaola, Ametzola, Urkiola,<\/em> etc., que es  m\u00e1s probable que correspondan a \u201chaizeolak\u201d, mientras que otras como <em>Goikola,  Barrenola, Bekolea (Behekola), Olaetxea, Erdikola,<\/em> etc., o las  relacionadas con nombres y apellidos de personas, <em>Lopeola,  Sarrikolea, Betrola (Betriola), Mirandaola, Larizolaeta, Mugikaolea,  Sautuola, Plazaola,<\/em> etc., tienen m\u00e1s posibilidades de que sean  ferrer\u00edas hidr\u00e1ulicas. Hay algunas como <em>Ibarrola, Zearrola,  Olaba(e)rri, Urola, Olaibar<\/em>, etc., que es muy probable que sean  \u201czearrolak\u201d (ferrer\u00edas de agua) o ferrer\u00edas hidr\u00e1ulicas, as\u00ed como las  relacionadas con nombres de villas o poblaciones <em>Lasartekola,  Rigoitiolea, Bediakolea, Mungiola, Segurola, Arrietaolea<\/em>, etc. Por  otra parte, hay un top\u00f3nimo muy corriente en muchos pueblos de todos los  territorios, <em>Mendiola<\/em>, que en casi todos los casos que hemos  investigado corresponde a \u201cferrer\u00edas de monte\u201d.<\/p>\n<p>De todos modos, hay un criterio discriminante que funciona muy bien y  es que cuando las palabras con el vocablo <em>\u2013ola<\/em> se encuentran  cerca de cursos de agua con poco caudal, peque\u00f1os riachuelos, etc., en  zonas m\u00e1s o menos altas, se trata de \u201chaizeolak\u201d y cuando aparecen al  lado de riachuelos con bastante caudal o de r\u00edos que transportan mucho  agua, normalmente corresponden a ferrer\u00edas hidr\u00e1ulicas, aunque en estos  lugares tambi\u00e9n se pueden encontrar \u201cjentilolak\u201d, en las partes bajas.<\/p>\n<h3>Caracter\u00edsticas del \u201chorno vasco\u201d<\/h3>\n<div class=\"der\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.euskonews.com\/0524zbk\/argazkiak\/gaia52401_02.jpg\" alt=\"Fig. 2. Cubeta interna del horno,parcialmente relleno, con base  redondeada, encontrado en Bedia (Bizkaia). La anchura en la parte  inferior es de unos 3,5 m. Fotograf\u00eda X. Orue-Etxebarria.\" width=\"250\" height=\"333\" \/> <\/p>\n<p>Fig. 2. Cubeta interna del horno,parcialmente relleno, con base  redondeada,        encontrado en Bedia (Bizkaia). La anchura en la parte inferior es  de unos        3,5 m. Fotograf\u00eda X. Orue-Etxebarria.<\/p>\n<\/p><\/div>\n<p>Al no haber encontrado descritos hasta ahora hornos de estas  caracter\u00edsticas en trabajos relacionados al \u00e1mbito m\u00e1s cercano, ni en  otros que hacen referencia a hornos medievales de otras zonas de Europa,  proponemos llamarles formalmente \u201chorno vasco\u201d, por ser el Pa\u00eds Vasco  el lugar donde se han caracterizado o definido por primera vez, con  independencia de que su distribuci\u00f3n pueda extenderse m\u00e1s all\u00e1 de los  l\u00edmites del \u00e1rea de influencia cultural vasca.<\/p>\n<p>Se trata de hornos de planta circular (Fig.2), en los que lo que m\u00e1s  llama la atenci\u00f3n es su tama\u00f1o, con una altura que alcanza normalmente  unos cuatro metros, aunque hay algunos que llegan a tener alrededor de  cinco metros. Seg\u00fan se puede comprobar en algunos que todav\u00eda conservan  la pared original en la parte delantera, lugar donde se encuentra la  abertura, estas cavidades corresponden a excavaciones realizadas en  zonas de ladera, de tal modo que el horno quedaba rodeado por todas  partes por el sustrato en el que ha sido excavado.<\/p>\n<p>De todos modos, hay que decir que tambi\u00e9n se han citado unos pocos  hornos de tama\u00f1o mucho m\u00e1s peque\u00f1o, menos de un metro de altura,  encontrados en las cercan\u00edas de los escoriales, pero de los que todav\u00eda  no sabemos, con seguridad, su edad ni cual era su funci\u00f3n.<\/p>\n<p>El di\u00e1metro m\u00e1ximo suele estar comprendido, normalmente, entre tres y  tres metros y medio, aunque algunos se acercan a los cuatro metros.  Esta m\u00e1xima dimensi\u00f3n no se da en la base, sino que suele estar a unos  70 cm. del fondo. En la parte inferior, el di\u00e1metro suele ser,  aproximadamente, un metro menor, dando lugar a una estructura semejante  al \u201ccrisol\u201d de los hornos modernos. Desde la parte m\u00e1s ancha hacia  arriba el horno se va estrechando, dando una forma troncoc\u00f3nica  piriforme. En algunas ocasiones se puede observar, en la parte m\u00e1s alta,  una zona con piedras o fragmentos de la pared con escorias de hierro  que, probablemente, se utilizaron para reparar problemas de deterioro.  La parte anterior suele estar reforzada de una pared de piedras,  normalmente areniscas. El grosor de esta parte reforzada suele ser de un  metro y medio aproximadamente, quedando el resto del horno incrustado  en el sustrato.<\/p>\n<p>Aunque son pocos los casos en los que se conserva la pared interna,  cuando esto ocurre, aparece revestida de una mezcla de arcilla y arena,  que llega a tener hasta 15 cm. de espesor (Fig. 3a). Como consecuencia  del calor de la combusti\u00f3n, esta mezcla qued\u00f3 fuertemente endurecida. En  los pocos casos en que se ha conservado este revestimiento, se pueden  observar en la pared interna fuertes impregnaciones de escorias de  hierro (Fig. 3b), normalmente m\u00e1s frecuentes en la mitad inferior del  horno. Tambi\u00e9n aparecen inclusiones y concentraciones locales de  escorias de hierro (magn\u00e9ticas) formando peque\u00f1os n\u00f3dulos en la arcilla  endurecida de la pared. Adem\u00e1s, aunque con menor frecuencia, se pueden  encontrar marcas dejadas por las personas que pusieron el revestimiento,  en forma de huellas de los dedos o de instrumentos parecidos a  esp\u00e1tulas.<\/p>\n<div class=\"centro\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.euskonews.com\/0524zbk\/argazkiak\/gaia52401_03.jpg\" alt=\"Fig. 3a. Aspecto de un fragmento del revestimiento de arcilla  endurecida de la pared de la cubeta, impregnada de escorias de hierro,  m\u00e1s concentradas en la zona en contacto con la carga del horno.  Fotograf\u00eda X. Orue-Etxebarria.\" width=\"610\" height=\"458\" \/> <\/p>\n<p>Fig. 3a. Aspecto de un fragmento del revestimiento de arcilla  endurecida        de la pared de la cubeta, impregnada de escorias de hierro, m\u00e1s  concentradas        en la zona en contacto con la carga del horno. Fotograf\u00eda X.  Orue-Etxebarria.<\/p>\n<\/p><\/div>\n<div class=\"centro\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.euskonews.com\/0524zbk\/argazkiak\/gaia52401_04.jpg\" alt=\"Fig. 3b. Aspecto del revestimiento interno de un horno de Amezola  (Araba), en el que se puede apreciar escorias de hierro impregnando la  pared de arcilla endurecida. Fotograf\u00eda J.Artaraz\" width=\"610\" height=\"458\" \/> <\/p>\n<p>Fig. 3b. Aspecto del revestimiento interno de un horno de  Amezola (Araba),          en el que se puede apreciar escorias de hierro impregnando la  pared de          arcilla endurecida. Fotograf\u00eda J.Artaraz.<\/p>\n<\/p><\/div>\n<div class=\"der\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.euskonews.com\/0524zbk\/argazkiak\/gaia52401_05.jpg\" alt=\"Fig. 4. Horno de Gomenzola (Galdakao), en el que se puede apreciar  la base de la pared de piedra (1) reforzando la pared anterior de la  cubeta, el arco de la abertura (2), el canal (3) y las losas de arenisca  cubriendo \u00e9ste \u00faltimo (4). Fotograf\u00eda H. Astibia\" width=\"250\" height=\"333\" \/> <\/p>\n<p>Fig. 4. Horno de Gomenzola (Galdakao), en el que se puede  apreciar la base        de la pared de piedra (1) reforzando la pared anterior de la  cubeta, el        arco de la abertura (2), el canal (3) y las losas de arenisca  cubriendo        \u00e9ste \u00faltimo (4). Fotograf\u00eda H. Astibia.<\/p>\n<\/p><\/div>\n<p>Lo habitual suele ser que la parte anterior est\u00e9 derruida, pero en  aquellos pocos casos en los que se conserva la pared, \u00e9sta presenta,  normalmente, una abertura de unos 60-70 cm. de altura, con forma de  par\u00e1bola. Un hecho interesante a resaltar es la presencia de un canal,  en la parte m\u00e1s baja del horno, desde la zona del \u201ccrisol\u201d hacia el  exterior. A pesar de la distancia y de las diferentes condiciones  clim\u00e1ticas y geomorfol\u00f3gicas, este conjunto tiene bastante semejanza con  un horno de reducci\u00f3n excavado en la llanura de Bandiagara, en Mali  (PERRET <em>et al.,<\/em> 2005). El canal, por lo que hemos visto hasta  ahora y a la espera de m\u00e1s datos obtenidos en nuevas excavaciones, tiene  una longitud de unos pocos metros, algo m\u00e1s estrecho en la base, donde  oscila entre 35 y 45 cm., una altura que var\u00eda entre 60 y 70 cm y suele  aparecer cubierto por losas de roca arenisca (Fig. 4). Es probable que  este canal sirviera para la salida de las escorias (tipo C de SERNEELS,  1993) y\/o para facilitar la entrada de aire, lograr un mejor tiro y  favorecer de este modo la combusti\u00f3n. De todos modos, parece menos  probable que sirviera para ambas funciones, dado que la entrada de aire  por el canal podr\u00eda contribuir a una m\u00e1s r\u00e1pida solidificaci\u00f3n de la  escoria, dificultando su salida. La forma general de estas \u201chaizeolak\u201d  se parece mucho a uno de los siete tipos de cubeta descritos por PELET  (1973).<\/p>\n<p>En todos los hornos descubiertos hasta ahora, no hemos encontrado ni  un solo caso en el que hayamos observado otra perforaci\u00f3n de la pared,  adem\u00e1s de la abertura, que pudiera hacer las funciones de tobera para la  introducci\u00f3n del fuelle. As\u00ed pues, pensamos que, en el caso de que  tuvieran fuelles, estos ten\u00edan que estar situados en la zona de la  abertura. Ahora bien, hay otra posible explicaci\u00f3n, de acuerdo con la  hip\u00f3tesis de PELET (1982), y es que teniendo en cuenta el aislamiento de  estos hornos (excavados en el sustrato y con la parte anterior  protegida por una pared de 1,5 m), su notable altura y capacidad, la  forma troncoc\u00f3nica, la probable riqueza del mineral de hierro utilizado y  la presencia de un canal cubierto en la parte baja de la abertura  frontal, es posible que estos hornos no necesitaran fuelles, ya que los  factores citados favorecer\u00edan los procesos de combusti\u00f3n a temperaturas  elevadas.<\/p>\n<p>Entre todos los descubrimientos realizados, los m\u00e1s sorprendentes  corresponden a los de Olaeta, Aramaio (Araba), donde hemos encontrado  tres hornos dobles. En estos casos, las dos cavidades, anterior y  posterior, est\u00e1n contiguas, una detr\u00e1s de otra, separadas por una pared  de, aproximadamente, 1 m. de espesor y comunicadas por una abertura.  Hasta ahora hemos encontrado dos hornos dobles de este tipo en Amezola  (Fig. 5) y uno en Inola. En uno de los encontrados en Amezola se puede  observar la parte final del canal correspondiente a la cavidad anterior,  rellena de un material diferente a las margas grises encajantes que se  pueden apreciar a ambos lados de dicho canal. De las dos cubetas,  solamente una de ellas, la anterior, est\u00e1 en comunicaci\u00f3n con el  exterior, mientras que la posterior est\u00e1 completamente encajada entre el  sustrato y la cavidad anterior. Analizando individualmente, cada una de  ellas cumple las caracter\u00edsticas de las cubetas de los otros hornos  encontrados hasta ahora. Recientemente, hemos encontrado otro horno  doble mal conservado en Menagarai, en el Valle de Aiara. Mientras no se  realice la excavaci\u00f3n de uno de estos hornos dobles, no podremos conocer  las posibles ventajas funcionales de los mismos.<\/p>\n<div class=\"centro\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.euskonews.com\/0524zbk\/argazkiak\/gaia52401_06.jpg\" alt=\"Fig. 5. Aspecto de un horno doble en Amezola,el anterior  parcialmente destru\u00eddo.En la parte baja de la cubeta anterior (A), se  puede observar parte de una abertura (se\u00f1alada con una flecha) que  comunica con la cubeta posterior (B), cubierta de vegetaci\u00f3n. Fotograf\u00eda  X. Orue-Etxebarria.\" width=\"610\" height=\"453\" \/> <\/p>\n<p>Fig. 5. Aspecto de un horno doble en Amezola,el anterior  parcialmente destru\u00eddo.En        la parte baja de la cubeta anterior (A), se puede observar parte  de una        abertura (se\u00f1alada con una flecha) que comunica con la cubeta  posterior        (B), cubierta de vegetaci\u00f3n. Fotograf\u00eda X. Orue-Etxebarria.<\/p>\n<\/p><\/div>\n<p>De todas las \u201chaizeolak\u201d que hemos visto en estos \u00faltimos a\u00f1os,  \u00fanicamente hemos encontrado otro caso con dos cavidades muy pr\u00f3ximas,  separadas por una pared, en el municipio de Aia, en Gipuzkoa, pero en  este caso se trata de dos cubetas situadas una al lado de la otra, cada  una de ellas con su salida al exterior. Hornos semejantes a estos  \u00faltimos, aunque de \u00e9pocas m\u00e1s antiguas, tambi\u00e9n han sido citados en  Suiza, \u201cfurnace pairs\u201d en Bo\u00e9court (ESCHENLOHR and SERNEELS, 1991) y  \u201cfours jumel\u00e9s\u201d en Bellaires (PELET, 1993). Por otra parte, tambi\u00e9n  hemos visto otros dos casos, uno en Dima y otro en Igorre, ambos en  Bizkaia, en el que aparecen dos hornos, en bater\u00eda, a muy poca distancia  uno del otro, separados entre s\u00ed unos 3 metros.<\/p>\n<p>Lo m\u00e1s llamativo de este \u201chorno vasco\u201d es el gran tama\u00f1o y notable  altura, comparado con las dimensiones de los hornos de reducci\u00f3n del  hierro de \u00e9poca romana, que unido a la forma de su estructura en la  parte interna hace que se asemeje a un horno alto.<\/p>\n<p>En cuanto a los an\u00e1lisis mineral\u00f3gicos por microscop\u00eda de luz  reflejada y transmitida, difracci\u00f3n de rayos X y an\u00e1lisis qu\u00edmicos por  fluorescencia de rayos X, hay que decir que los primeros resultados  correspondientes al municipio de Galdakao ya aparecieron publicados en  trabajos anteriores (ORUE-ETXEBARRIA <em>et al.<\/em>, 2008a; GIL <em>et  al.<\/em>, 2008). An\u00e1lisis posteriores realizados sobre muestras  recogidas en diferentes zonas de Vasconia, suministran datos muy  parecidos a los obtenidos hasta entonces. Por lo que respecta a las  muestras de escorias, corresponden sobre todo a escorias de tipo  fayalita (F2SiO4)-w\u00fcstita (FeO) y fayalita-magnetita (Fe3O4). Las  asociaciones minerales encontradas sugieren temperaturas, en los hornos,  superiores a 1100 grados cent\u00edgrados y condiciones reductoras. Estas  muestras se caracterizan por su alto contenido en FeO (58,6-80%).<\/p>\n<h3>\u00bfHornos de reducci\u00f3n del hierro o caleros?<\/h3>\n<p>Hasta ahora, tanto las personas que habitan en las zonas donde se  encuentran estas estructuras, como los arque\u00f3logos estudiosos de la  \u00e9poca medieval, consideran que estas estructuras, que fueron  interpretadas por primera vez como \u201chaizeolak\u201d por ORUE-ETXEBARRIA <em>et  al.<\/em> (2008a), corresponden a antiguos caleros. El hecho de que  numerosas personas de diferentes pueblos y territorios consideren a  estas estructuras como caleros, se debe a que algunos de ellos, despu\u00e9s  de haber sido abandonados en su funci\u00f3n de reducci\u00f3n de minerales  ferruginosos, fueron reutilizados como caleros. De hecho, hemos  encontrado algunos casos de \u201cjentilolak\u201d modificadas para su utilizaci\u00f3n  como caleros en Aia, Gopegi, Irun, Leitza, Urdazubi, Legazpi, etc.  Adem\u00e1s, tambi\u00e9n hemos observado acumulaciones de fragmentos de caliza de  peque\u00f1o tama\u00f1o cerca de algunas de ellas.<\/p>\n<p>El aumento demogr\u00e1fico de los siglos XVI y XVII oblig\u00f3 a aumentar la  superficie de las tierras dedicadas a la agricultura, para lo cual se  recuperaron tierras abandonadas y se roturaron otras nuevas, que nunca  hab\u00edan sido utilizadas para este fin. Este hecho coincidi\u00f3 con la  llegada y expansi\u00f3n del cultivo del ma\u00edz y las patatas, que se adaptaba  muy bien a las condiciones clim\u00e1ticas de la Vasconia atl\u00e1ntica. Todos  estos \u201cnovales\u201d, ligados a un r\u00e1pido proceso de deforestaci\u00f3n, requer\u00edan  un tratamiento del suelo para disminuir su acidez y de ah\u00ed la necesidad  de construir nuevos caleros o de reutilizar las viejas ferrer\u00edas, que  servir\u00edan para los mismos fines, utilizando su estructura original o  realizando peque\u00f1as modificaciones.<\/p>\n<p>En cualquier caso, despu\u00e9s de observar decenas de ferrer\u00edas y  caleros, ahora conocemos numerosas caracter\u00edsticas morfol\u00f3gicas que  permiten diferenciar, sin muchos problemas, cuando se trata de hornos de  reducci\u00f3n y cuando nos encontramos ante caleros. Para empezar, hay que  decir que mientras que las \u201cjentilolak\u201d \u00fanicamente presentan peque\u00f1as  diferencias de tama\u00f1o, siendo muy similares en el resto de sus  caracter\u00edsticas, no ocurre lo mismo con los caleros. Hay unos m\u00e1s  primitivos, con unas aberturas m\u00e1s sencillas, para sacar la cal, pero  incluso entre los m\u00e1s evolucionados la abertura puede ser m\u00e1s o menos  compleja y tener uno o dos arcos de entrada. Adem\u00e1s, hay caleros con una  cavidad interna ancha, de unos tres metros de di\u00e1metro o incluso m\u00e1s  (Fig. 6a) y otros con una abertura superior de aproximadamente un metro o  poco m\u00e1s, conocidos, estos \u00faltimos, como de \u201ctipo franc\u00e9s\u201d (Fig. 6b),  que se pueden estrechar hacia abajo. De todas las zonas visitadas, la  mayor abundancia de caleros la hemos encontrado en el norte de la  Nafarroa peninsular, donde reciben el nombre de \u201ckisulabeak\u201d o  \u201cgisu-labeak\u201d.<\/p>\n<p>Entre las caracter\u00edsticas m\u00e1s significativas que permiten diferenciar  ambas estructuras se pueden citar las siguientes:<\/p>\n<div class=\"centro\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.euskonews.com\/0524zbk\/argazkiak\/gaia52401_07.jpg\" alt=\"Fig. 6a. Aspecto de la parte superior de un calero de Leitza  (Nafarroa), con un di\u00e1metro aproximado de 3 m. Fotograf\u00eda X.  Orue-Etxebarria.\" width=\"610\" height=\"458\" \/> <\/p>\n<p>Fig. 6a. Aspecto de la parte superior de un calero de Leitza  (Nafarroa),        con un di\u00e1metro aproximado de 3 m. Fotograf\u00eda X. Orue-Etxebarria.<\/p>\n<\/p><\/div>\n<div class=\"centro\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.euskonews.com\/0524zbk\/argazkiak\/gaia52401_08.jpg\" alt=\"Fig. 6b. Imagen de la abertura superior de un calero &quot;tipo  franc\u00e9s&quot; de Leiza, con una abertura de alrededor de 1 m. Fotograf\u00eda  X. Orue-Etxebarria.\" width=\"610\" height=\"458\" \/> <\/p>\n<p>Fig. 6b. Imagen de la abertura superior de un calero \u201ctipo  franc\u00e9s\u201d        de Leiza, con una abertura de alrededor de 1 m. Fotograf\u00eda X.  Orue-Etxebarria.<\/p>\n<\/p><\/div>\n<blockquote>\n<p>a)\tPor lo que respecta a la forma y tama\u00f1o, los caleros tienen,  generalmente, una forma cil\u00edndrica, con un di\u00e1metro que var\u00eda entre uno y  varios metros. Sin embargo, las \u201chaizeolak\u201d son m\u00e1s anchas en el tercio  inferior de la estructura.  Estos hornos tienen un di\u00e1metro m\u00e1ximo de  unos tres metros y medio a cuatro, con peque\u00f1as variaciones de unas a  otras, pero se van cerrando hacia arriba, dando una secci\u00f3n longitudinal  troncoc\u00f3nica-piriforme.<\/p>\n<p>b)\tOtra diferencia importante estriba en el modo en que est\u00e1n  construidos. En la parte externa, ambos est\u00e1n reforzados por una pared  de piedra, pero internamente, mientras que los caleros tambi\u00e9n est\u00e1n  hechos de piedra, las \u201cjentilolak\u201d presentan un revestimiento de arcilla  y arena fina, y, en algunos casos, fragmentos de arenisca englobados en  la arcilla.<\/p>\n<p>c)\tCuando se conserva la pared interna del horno de las ferrer\u00edas  de monte, cosa poco frecuente, se pueden encontrar escorias de hierro  impregnando la arcilla, a diferentes alturas, cosa que no ocurre con los  caleros.<\/p>\n<p>d)\tLas entradas al horno, en ambas casos, tambi\u00e9n permiten  establecer diferencias, ya que las de los caleros son m\u00e1s complejas y  poseen unos resaltes a ambos lados de la entrada (Fig. 7). Adem\u00e1s, la  forma de la abertura suele ser diferente, siendo menos apuntada en el  caso los caleros.<\/p>\n<p>e)\tHay una caracter\u00edstica que diferencia claramente los caleros y  las jentilolak y es la existencia de un canal, justo debajo de la  abertura frontal, en comunicaci\u00f3n con el crisol, en el caso de las  \u201cjentilolak\u201d, algo que no suelen tener los caleros, excepto en los casos  que se han construido reutilizando una antigua ferrer\u00eda.<\/p>\n<p>f)\tPor \u00faltimo, otro de los datos que marca claramente las  diferencias es la existencia de escorias de hierro t\u00edpicas en los  alrededores de las ferrer\u00edas. De todos modos, este es un hecho poco  frecuente, ya que s\u00f3lo hemos encontrado esta asociaci\u00f3n en una decena de  casos.<\/p>\n<\/blockquote>\n<div class=\"centro\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.euskonews.com\/0524zbk\/argazkiak\/gaia52401_09.jpg\" alt=\"Fig. 7. Aspecto externo de un calero de Leiza, en el que se puede  observar la entrada con un doble arco y resaltes de piedra a ambos lados  de la entrada. Fotograf\u00eda X. Orue-Etxebarria\" width=\"610\" height=\"458\" \/> <\/p>\n<p>Fig. 7. Aspecto externo de un calero de Leiza, en el que se puede  observar        la entrada con un doble arco y resaltes de piedra a ambos lados de  la entrada.        Fotograf\u00eda X. Orue-Etxebarria.<\/p>\n<\/p><\/div>\n<p>Hay que decir que, aunque inicialmente era un hecho que nos llamaba  poderosamente la atenci\u00f3n, hoy conocemos varias razones que podr\u00edan  explicar los pocos casos de asociaci\u00f3n horno-escoria que hemos  encontrado en todos estos a\u00f1os. Se sabe que la alta concentraci\u00f3n en  hierro de las escorias desechadas de las \u201chaizeolak\u201d, hizo que en \u00e9pocas  posteriores se reutilizaran en las ferrer\u00edas hidr\u00e1ulicas (BOUTHIER,  1982). Pero tambi\u00e9n despertaron inter\u00e9s en \u00e9pocas m\u00e1s recientes, ya que  tenemos el testimonio de personas de la zona de Legazpi, as\u00ed como de  Leitza, que nos han contado como se recog\u00edan estas escorias, tanto en  zonas de monta\u00f1a como en los r\u00edos, para utilizarlas en los altos hornos  de fundiciones guipuzcoanas.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n sabemos que las escorias se han utilizado para el arreglo de  caminos y v\u00edas importantes desde \u00e9pocas antiguas, como hemos podido  comprobar en varios casos (Aia, Irun, Otxandio, etc.) y en otro de  Galdakao, en relaci\u00f3n con un \u201candabide\u201d. Es decir, la mayor parte de los  escoriales han desaparecido para ser reutilizados. Por otra parte,  tenemos que decir que casi todos los escoriales encontrados se ubican  cerca de cursos de agua o de peque\u00f1as zonas cenagosas o pantanosas,  deduciendo de ello que, por alguna raz\u00f3n, que actualmente no alcanzamos a  comprender, hab\u00eda una tendencia a acumular las escorias en estos  lugares.<\/p>\n<p>Por lo que respecta a los hornos, tenemos el testimonio de muchas  personas que nos han comentado, con m\u00e1s o menos detalle, como o porqu\u00e9  se han tapado los hornos de estas ferrer\u00edas. \u00danicamente vamos a citar  algunos de estos casos. Cuando se encontraban cerca de zonas habitadas,  pasaban a ser el lugar en el que se arrojaba todo tipo de basura,  incluyendo animales muertos tapados con cal, etc. Otro hecho muy  frecuente ha sido el de aprovechar el terreno de las cercan\u00edas de la  casa, arbolado o no, para destinar a pasto o para la agricultura.  \u00daltimamente, desde que ha entrado la maquinaria pesada en el monte, es  frecuente que se aproveche su presencia en un lugar, con el motivo de  abrir una pista por ejemplo, para tapar esas cavidades que llevaban ah\u00ed  tanto tiempo y que, aparentemente, no ten\u00edan una utilidad. Otra de las  justificaciones ha sido el peligro que pod\u00edan suponer para las personas y  animales. Nos han contado el caso de una ni\u00f1a que se cay\u00f3 en uno de  estos hornos y como consecuencia de ello se tap\u00f3 ese y otros dos que  estaban en los alrededores. Conocemos el caso de un pastor que tap\u00f3  varios hornos en una zona de Bedia, donde siguen existiendo otros, por  el peligro que supon\u00eda para el ganado vacuno y ovino que pastaba suelto  en ese monte. Incluso se han utilizado, una vez rellenados, como  \u201csementera\u201d (semillero) de plantas. Es relativamente frecuente encontrar  \u00e1rboles, a veces de gran porte, que han crecido en el interior de estas  cavidades, favorecidos por el relleno natural, a lo largo de los  siglos.<\/p>\n<p>Si a ello le a\u00f1adimos todas las roturaciones realizadas  anteriormente, pero, sobre todo, en las \u00faltimas d\u00e9cadas, solo en  aquellos casos en los que los hornos se construyeron a pocos metros de  un lugar con agua y se de la circunstancia afortunada de que no se hayan  retirado los escoriales ni tapado los hornos, podremos encontrar la  asociaci\u00f3n horno-escorias.<\/p>\n<p>As\u00ed pues, por una u otra raz\u00f3n, son much\u00edsimas las \u201chaizeolak\u201d que se  han destruido desde \u00e9poca antigua, de tal modo que actualmente es m\u00e1s  f\u00e1cil encontrarlas en los lugares m\u00e1s alejados de las zonas habitadas y  menos accesibles para las m\u00e1quinas destructoras de patrimonio. En los  a\u00f1os que llevamos investigando en este campo, son numerosas las  \u201cjentilolak\u201d que han sido destruidas por m\u00e1quinas que han realizado o  est\u00e1n realizando diferentes tipos de trabajos.<\/p>\n<p>A todo lo anterior, se suma un dato que para nosotros es muy  relevante y es que los caleros est\u00e1n cerca de los afloramientos de  caliza o pr\u00f3ximos a un caser\u00edo o zona habitada. Nunca se encuentran  alejados de estos dos puntos de referencia, a no ser que se deba a que  haya desaparecido el caser\u00edo que exist\u00eda en sus cercan\u00edas. Sin embargo,  son varios los casos de \u201chaizeolak\u201d que se hallan a gran distancia de  lugares con rocas calizas y\/o de zonas habitadas.<\/p>\n<h3>Conclusiones<\/h3>\n<p>El trabajo desarrollado a lo largo de estos a\u00f1os por diferentes zonas  de Vasconia, nos permite afirmar, en contra de lo que se ha venido  diciendo, que, a pesar de todas las que se han destruido, todav\u00eda quedan  gran cantidad de \u201chaizeolak\u201d, como testimonio de las que debieron de  existir en \u00e9pocas pasadas. Tambi\u00e9n podemos afirmar que actualmente se  est\u00e1n destruyendo a una gran velocidad, como consecuencia,  principalmente, de los trabajos de roturaci\u00f3n en los montes y de las  grandes obras de construcci\u00f3n de infraestructuras.<\/p>\n<p>Los hornos de estas ferrer\u00edas llaman la atenci\u00f3n por la forma de su  estructura en la parte interna, sus dimensiones y, particularmente, por  su altura, que llega a alcanzar los cinco metros. Adem\u00e1s, tanto la forma  como el tama\u00f1o difiere muy poco de unas zonas a otras y presentan unas  caracter\u00edsticas tan marcadas que permiten diferenciarlos claramente de  los caleros. La presencia de escorias de hierro en la pared interna del  horno, as\u00ed como la existencia de un canal, nos suministra una buena  informaci\u00f3n acerca de cual era la funci\u00f3n de estas cavidades.<\/p>\n<p>La localizaci\u00f3n de los \u201chornos vascos\u201d en zonas de ladera y su  cercan\u00eda a zonas con agua, se mantiene en todos los casos en los que  hemos encontrado estas estructuras. Hay que mencionar tambi\u00e9n la  relaci\u00f3n entre estas ferrer\u00edas y los top\u00f3nimos que poseen el vocablo <em>\u2013ola<\/em>,  bien sea como prefijo o como sufijo. Por otra parte, la gran abundancia  de \u201chaizeolak\u201d, en una \u00e9poca anterior al establecimiento de las  ferrer\u00edas hidr\u00e1ulicas, en aquellas zonas en las que el sustrato est\u00e1  constituido por rocas del Cret\u00e1cico inferior y, en menor medida, del  Paleozoico, nos da una idea de la gran riqueza de mineral de hierro que  se encontrar\u00eda en superficie en los materiales de esos periodos. El  mineral de hierro sigue existiendo en abundancia en el Pa\u00eds Vasco,  actualmente, en zonas m\u00e1s profundas, como lo atestiguan la gran cantidad  de fuentes ferruginosas, as\u00ed como de manantiales sulfurosos que  aparecen relacionados con estos materiales.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, teniendo en cuenta el n\u00famero de ferrer\u00edas de monte  encontradas en Galdakao, en relaci\u00f3n a su riqueza en hierro, as\u00ed como la  gran proliferaci\u00f3n de estos hornos en zonas concretas, ricas en hierro,  como el barrio de Utzirain (Bedia), al pie del Monte Mandoia; las  laderas del Monte Albertia, en Legutiano; el valle de Olaeta, en  Aramaio; en las laderas del Macizo de la Pe\u00f1a de Aia, en Irun, etc., nos  atrevemos a decir que, en \u00e9poca medieval, pudo haber en Vasconia varios  miles de este tipo de instalaciones, elaborando hierro, tanto para el  mercado interno como para la exportaci\u00f3n a los mercados m\u00e1s importantes  de Europa.<\/p>\n<h3>Consideraciones finales<\/h3>\n<p>Si tenemos en cuenta la abundancia de mineralizaciones de hierro en  Vasconia y la calidad del mismo; el control de la metalurgia de este  metal para fabricar todo tipo de utensilios, sobre todo, para su  utilizaci\u00f3n en la agricultura y para la fabricaci\u00f3n de armas, desde los  inicios de la edad del hierro; el comercio e intercambio de hierro, al  menos, desde comienzos de nuestra era; la gran abundancia de hornos de  reducci\u00f3n de dicho mineral, tanto de tecnolog\u00eda prehidr\u00e1ulica como  hidr\u00e1ulicos, desde \u00e9poca medieval, podemos llegar a unas consideraciones  muy interesantes, y m\u00e1s, si a todo lo anterior, se le a\u00f1aden otros  signos de riqueza que caracterizaban a este Pa\u00eds como:<\/p>\n<p>1) El control del comercio mar\u00edtimo (CHILDS, 2003; TENA, 2003) con  los centros comerciales m\u00e1s importantes de la Pen\u00ednsula, Islas Canarias,  Islas Brit\u00e1nicas, Flandes, Breta\u00f1a, el Mediterr\u00e1neo, etc., desde la  Edad Media.<\/p>\n<p>2) La construcci\u00f3n de todo tipo de armas para el mercado interno  (reino de Pamplona-Navarra primero) y posteriormente para el reino  Castilla, incluyendo las armas blancas de los famosos espaderos de  Bilbao y Tolosa (MILLER, 1995; DUE\u00d1AS, 2001), dedicadas, en gran parte, a  la exportaci\u00f3n, principalmente, a las Islas Brit\u00e1nicas.<\/p>\n<p>3) La abundancia de astilleros y la consiguiente construcci\u00f3n de todo  tipo de barcos, para el comercio y para la marina, sobre todo, de  Castilla, al menos desde el siglo XI, gracias a la difusi\u00f3n de las  t\u00e9cnicas n\u00f3rdicas de construcci\u00f3n (ALBERDI y ARAG\u00d3N, 1998).<\/p>\n<p>4) la tradici\u00f3n pesquera (BARKHAM, 2000; ARIZAGA, 2000) que ya en el  siglo XI suministraba pescado a los grandes monasterios dependientes del  reino de Pamplona-Navarra y el negocio de su exportaci\u00f3n a otros  mercados, junto con el comercio del bacalao y de la industria del  salaz\u00f3n en general.<\/p>\n<p>5) El control de la pesca y del comercio de la industria ballenera  (BARKHAM, 2000) desde, al menos, el siglo XI (un documento del a\u00f1o 1059  hace referencia a la venta de carne de ballena en el mercado de Baiona) y  sobre el que LABURU (1991) cita un documento del 670 por el cual los  \u201cvascos de Laburdi env\u00edan a la abad\u00eda de Jumi\u00e8ges, a orillas del Sena,  entre Rouen y El Havre, 40 moyos (medida de capacidad equivalente a 257  litros) de sain (aceite) para el alumbrado\u201d.<\/p>\n<p>6) La explotaci\u00f3n de salinas y el comercio de la sal (hay que tener  en cuenta la importancia que ten\u00eda la sal en la vida medieval), que ya  fue uno de los objetivos, junto con el hierro, de las expediciones  musulmanas a tierras del oeste de \u00c1lava desde el siglo IX (GARCIA de  CORTAZAR, 1994), as\u00ed como el hecho de que muchos grandes monasterios y  abad\u00edas como San Pedro de Arlanza, San Pedro de Berlangas y San Mill\u00e1n  de la Cogolla tuvieran intereses en Salinas de A\u00f1ana, obtenidos a partir  de compras o donaciones, siendo el de Carde\u00f1a, en el 902, el primer  monasterio del que se tiene constancia que recibe una donaci\u00f3n en A\u00f1ana  (LE\u00d3N-SOTELO, 1980).<\/p>\n<p>7) La gran riqueza en ganado vacuno y porcino, desde \u00e9poca medieval  (ARAGON RUANO, 2003; 2006), en la parte del pa\u00eds con influencia  atl\u00e1ntica, como queda reflejado en el tributo en bueyes que tienen que  pagar Bizkaia y Gipuzkoa al monasterio de San Mill\u00e1n, en el siglo XIII y<\/p>\n<p>8) La importancia agr\u00edcola (cereales, vino, etc.) de Aquitania y las  zonas media y meridional del pa\u00eds, unido a un fluido comercio terrestre y  mar\u00edtimo con Europa y la Pen\u00ednsula.<\/p>\n<p>Por todo ello, consideramos que, en contra de lo manifestado por los  historiadores e interesados en desvirtuar la realidad documental,  Vasconia ha sido, frente a la visi\u00f3n arcaizante que con frecuencia se ha  transmitido de ella, un pa\u00eds rico y avanzado desde \u00e9poca inmemorial.  Creemos, tambi\u00e9n, que un an\u00e1lisis detallado de todos estos datos  demuestra lo incorrecto del planteamiento que se ha venido manteniendo  acerca del aislamiento de estas tierras y de su falta de contacto con  las distintas corrientes culturales (baste recordar la influencia  econ\u00f3mica, cultural y militar del Reino de Navarra en Europa,  principalmente durante la Edad Media), ya que la relaci\u00f3n,  principalmente comercial, con otros pa\u00edses, ha sido una constante desde  \u00e9pocas remotas.<\/p>\n<p><strong>Agradecimientos<\/strong><\/p>\n<p>En primer lugar queremos agradecer a los Dres. H. Astibia, P.P. Gil,  J.M. Herrero, A. Elosegi, I. Yusta y F. Caballero de la Facultad de  Ciencia y Tecnolog\u00eda (UPV\/EHU), y a J.L. Ugarte, miembro de Burdinola  Elkartea, por la revisi\u00f3n cr\u00edtica del trabajo. Del mismo modo, quiero  agradecer al Dr. I. Garc\u00eda Camino, T\u00e9cnico del Servicio de Patrimonio  Hist\u00f3rico de la Diputaci\u00f3n Foral de Bizkaia, por sus consejos y por las  ayudas prestadas en determinados momentos. Por otra parte, es nuestra  obligaci\u00f3n mencionar a todos aquellos que con su contribuci\u00f3n, tanto en  lo que respecta a la informaci\u00f3n suministrada, como a la ayuda en el  campo, han permitido que hayamos podido acumular tal cantidad de datos:  J. Aiesta, J.M. Aiesta, J. Ajuriaguerra, M.A. Alvarado, S. Aranburu, V.  Aranburu, Gemma Azpiri, A. Barrenetxea, B. Belausteguigoitia, G.  Bernaola, A. Bernaola, I. Beitia, J. Bilbao, A. Bravo, I. Carde\u00f1o, F.  Dehesa, J.A. Elezgarai, A. Elorrieta, J.L. Elorrieta, J.M. Etxebarria,  A. Fagoaga, A. Gabiola, J. Gonz\u00e1lez de Durana, N. Jauregui (fallecido),  J. Korta, P. Korta, T. Madina, R. Mentxakatorre, R. Olano, J.A.  Salabarria, A. Santamar\u00eda, S. Sautua, J.M. Solana, I. Susperregui, G.  Ugarte, J. Uriarte, J. Urigoitia, E. Urquiza, B. Villanueva, J.  Zarandona, J. Zubiaga, E. Zuluaga. Por \u00faltimo, queremos hacer una  menci\u00f3n especial para Felix Uriarte y Millar Marcelo, por todas las  facilidades que nos han dado para llevar a cabo la excavaci\u00f3n de una  \u201chaizeola\u201d en terrenos de su propiedad.<\/p>\n<p><strong>Referencias:<\/strong><\/p>\n<p>R. Ad\u00e1n de Yarza (1916).- Pa\u00eds Vasco-Navarro. En: F. Carreras i  Candi. Geograf\u00eda General del Pa\u00eds Vasco-Navarro. Ed. A. Martin,  Barcelona: 998 ps.<\/p>\n<p>A. Aguirre (1990).- La moliner\u00eda y otros ingenios hidr\u00e1ulicos en  Euskalerria. Munibe (Antropolog\u00eda-Arkeolog\u00eda). 42: 423-428.<\/p>\n<p>X. Alberdi y A. Arag\u00f3n (1998).- La construcci\u00f3n naval en el Pa\u00eds  Vasco durante la Edad Media. Itsas Memoria. Revista de EstudiosMar\u00edtimos  del Pa\u00eds Vasco, 2, Untzi Museoa-Museo Naval, Donostia-San Sebasti\u00e1n:  13-33.<\/p>\n<p>X. Alberdi y A. 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Madina, J.I.  Baceta, J.M. Mintegui (2008a).- <a href=\"http:\/\/www.euskonews.com\/0422zbk\/gaia42201es.html\" target=\"_blank\">Primera  descripci\u00f3n de hornos de reducci\u00f3n (tipo ferrer\u00eda de monte) del Pa\u00eds  Vasco: hallazgos realizados en Galdakao<\/a>. Euskonews, 422: 1-6.<\/p>\n<p>X. Orue-Etxebarria, E. Madina, P.P. Gil, J. Ataraz, I. Yusta, J.I.  Baceta, J.M. Herrero, R. Berodia, J.M. Lasa, J.L. Ugarte, J.M. Mintegui,  E. Apellaniz, K. Telleria (2008b).- <a href=\"http:\/\/www.euskonews.com\/0458zbk\/gaia45803es.html\" target=\"_blank\">Hornos  de ferrer\u00eda de monte (haizeolak): nuevos datos en Bizkaia y primeros  hallazgos en territorio guipuzcoano<\/a>. Euskonews, 458: 1-3.<\/p>\n<p>X. Orue-Etxebarria, J. Artaraz, E. Madina, K. Telleria, E. Galarza,  E. Apellaniz, H. Astibia (2009).- <a href=\"http:\/\/www.euskonews.com\/0487zbk\/gaia48702es.html\" target=\"_blank\">Primera  cita de hornos de reducci\u00f3n del hierro prehidr\u00e1ulicos (haizeolak,  ferrer\u00edas de monte) en Araba<\/a>. Euskonews, 487: 1-4.<\/p>\n<p>P.-L. Pelet (1973).- Une industrie m\u00e9connue. Fer, charbon, acier dans  le Pays de Vaud, vol. 1. Les sources arch\u00e9ologiques, Lausanne. 272 pp.<\/p>\n<p>P.-L. Pelet (1982).- Recherches sur la metallurgie du fer dans le  Jura Vaudois. In: Mines et fonderies antiques de la Gaule. Centre  R\u00e9gional de Publications de Toulouse. \u00c9ditions du CNRS: 205-214.<\/p>\n<p>P.-L. Pelet (1993).- Une industrie reconnue: Fer Charbon Acier dans  le Pays de Vaud. 2\u00aa Edition. Cahiers d\u2019Arch\u00e9ologie Romande, 60,  Lausanne. 144 pp.<\/p>\n<p>X. Pe\u00f1alver (2008).- La EDAD DEL HIERRO. Los vascones y sus vecinos.  El \u00faltimo milenio anterior a nuestra era. Editorial Txertoa, Donostia.  286 p.<\/p>\n<p>S. Perret et al. (2005).- La m\u00e9tallurgie de Fiko, K\u00e9ma et Kakoli: un  premier bilan des interventions arch\u00e9ologiques et de l\u2019approche en  laboratoire. SLSA-Jahresbericht: 1-14.<\/p>\n<p>A. Prada (2008).- Historia eclesi\u00e1stica de Legazpi (en el obispado de  Pamplona) y nuevas aportaciones sobre la historia medieval de la  poblaci\u00f3n. Ed. Burdinola Elkartea. 368 p.<\/p>\n<p>S. San Jos\u00e9 (2005).- Los inicios de la metalurgia del hierro en la  protohistoria de Guip\u00fazcoa. I Congreso Internacional de Paleosiderurgia y  recuperaci\u00f3n de patrimonio industrial. Hierro, Historia y Patrimonio.  Inasmet: 65-76.<\/p>\n<p>V. Serneels (1993).- Arch\u00e9ometrie des scories de fer. Recherches sur  la siderurgie ancienne en Suisse occidentale. Cahiers d\u2019arch\u00e9ologie  Romande, 61, Lausanne. 240 pp.<\/p>\n<p>S. Tena (2003).- Comercio y transporte mar\u00edtimo en San Sebasti\u00e1n  durante la Edad Media (1180-1474). Itsas Memoria. Revista de Estudios  Mar\u00edtimos del Pa\u00eds Vasco, 4, Untzi Museoa-Museo Naval, Donostia-San  Sebasti\u00e1n: 129-142.<\/p>\n<p>L.M. Zaldua (2006).- <a href=\"http:\/\/www.saroiaketakortak.com\/\" target=\"_blank\">Saroiak eta kortak<\/a>. Ed. L.M. Zaldua, Urnieta: 218 p.  Disponible en PDF.<\/p>\n<div class=\"notas\">\n<p>X. Orue-Etxebarria (1), E. Apellaniz (1), J. Artaraz, A.  Basterretxea (2), R. Berodia, J.M. Elosegi, E. Galarza, J.M. Lasa, E.  Madina, J.M. Mintegui, K. Telleria<\/p>\n<p>(1) Dpto. Estratigraf\u00eda y Paleontolog\u00eda, Facultad de Ciencia y  Tecnolog\u00eda. (2) Euskal Museoa. Bilbao. Museo Vasco.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><a title=\"Euskonews\" href=\"http:\/\/www.euskonews.com\/0524zbk\/gaia52401es.html\">http:\/\/www.euskonews.com\/0524zbk\/gaia52401es.html<\/a><\/p>\n<\/p><\/div>\n<div style=\"position: absolute; left: -10000px; top: 0px; width: 1px; height: 1px; overflow: hidden;\" id=\"_mcePaste\"> <meta http-equiv=\"Content-Type\" content=\"text\/html; charset=utf-8\" \/> <meta name=\"ProgId\" content=\"Word.Document\" \/> <meta name=\"Generator\" content=\"Microsoft Word 11\" \/> <meta name=\"Originator\" content=\"Microsoft Word 11\" \/> <link rel=\"File-List\" href=\"file:\/\/\/C:%5CWindows%5CTemp%5Cmsohtml1%5C01%5Cclip_filelist.xml\" \/> <link rel=\"Edit-Time-Data\" href=\"file:\/\/\/C:%5CWindows%5CTemp%5Cmsohtml1%5C01%5Cclip_editdata.mso\" \/> <!--[if !mso]> <![endif]--><o:smarttagtype namespaceuri=\"urn:schemas-microsoft-com:office:smarttags\" name=\"metricconverter\"><\/o:smarttagtype><o:smarttagtype namespaceuri=\"urn:schemas-microsoft-com:office:smarttags\" name=\"PersonName\"><\/o:smarttagtype><!--[if gte mso 9]><xml> <w:WordDocument> <w:View>Normal<\/w:View> <w:Zoom>0<\/w:Zoom> <w:HyphenationZone>21<\/w:HyphenationZone> <w:PunctuationKerning \/> <w:ValidateAgainstSchemas \/> <w:SaveIfXMLInvalid>false<\/w:SaveIfXMLInvalid> <w:IgnoreMixedContent>false<\/w:IgnoreMixedContent> <w:AlwaysShowPlaceholderText>false<\/w:AlwaysShowPlaceholderText> <w:Compatibility> <w:BreakWrappedTables \/> <w:SnapToGridInCell \/> <w:WrapTextWithPunct \/> <w:UseAsianBreakRules \/> <w:DontGrowAutofit \/> <\/w:Compatibility> <w:BrowserLevel>MicrosoftInternetExplorer4<\/w:BrowserLevel> <\/w:WordDocument> <\/xml><![endif]--><!--[if gte mso 9]><xml> <w:LatentStyles DefLockedState=\"false\" LatentStyleCount=\"156\"> <\/w:LatentStyles> <\/xml><![endif]--><!--[if !mso]><span class=\"mceItemObject\"   classid=\"clsid:38481807-CA0E-42D2-BF39-B33AF135CC4D\" id=ieooui><\/span> <![endif]--><!--[if gte mso 10]> <![endif]--> <\/p>\n<div style=\"border-width: medium medium 1pt; border-style: none none solid; border-color: -moz-use-text-color -moz-use-text-color white; padding: 0cm;\">\n<h3><span style=\"font-size: 18pt; color: #333333;\" lang=\"ES\">Introducci\u00f3n<o:p><\/o:p><\/span><\/h3>\n<\/p><\/div>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\" lang=\"ES\">La metalurgia del hierro en Vasconia es conocida desde \u00e9pocas remotas. En las excavaciones realizadas en los poblados de <st1:personname productid=\"la Edad\" w:st=\"on\">la Edad<\/st1:personname> del Hierro, en los diferentes territorios del Pa\u00eds, est\u00e1n apareciendo instrumentos variados que se utilizaron en la agricultura, en la construcci\u00f3n, como armas, etc. (SAN JOSE, 2005; PE\u00d1ALVER, 2008). Parece l\u00f3gico pensar que esta industria fuera conocida por nuestros antepasados, teniendo en cuenta la abundancia de mineral de hierro en algunas zonas del territorio y la gran calidad del mismo. No ser\u00eda de extra\u00f1ar que los or\u00edgenes de esta actividad, en Euskal Herria, se adelantaran en el tiempo, hasta convertirse en uno de los primeros lugares de Europa en conocer las t\u00e9cnicas para obtener el hierro y utilizarlo en beneficio del hombre.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\" lang=\"ES\">Apoyando esta idea, en lo que respecta a la \u00e9poca medieval, hay que recordar que ya en 1150, en el Fuero de San Sebasti\u00e1n concedido por Sancho el Sabio de Navarra, se habla de los derechos del \u201cfierro\u201d. Adem\u00e1s, es bien conocida la industria de las ferrer\u00edas hidr\u00e1ulicas, extendidas por toda Vasconia y que llegaron a ser tan abundantes que, seg\u00fan la documentaci\u00f3n, solamente en Bizkaia y Gipuzkoa llegaron a funcionar simult\u00e1neamente, en el siglo XVI, m\u00e1s de 300 ferrer\u00edas de este tipo (MEDINA, 1548). Sin embargo, no ocurre lo mismo con los complejos de tecnolog\u00eda prehidr\u00e1ulica, conocidos como \u201cferrer\u00edas de monte\u201d, \u201chaizeolak\u201d, \u201cjentilolak\u201d o \u201cagorrolak\u201d, anteriores en el tiempo, aunque se sabe que convivieron con aquellas durante algunos siglos. De hecho, todos los trabajos que hacen referencia a este tipo de industria mencionaban que, desgraciadamente, los hornos de reducci\u00f3n relacionados con estas instalaciones se habr\u00edan destruido, como consecuencia del paso del tiempo y su progresiva erosi\u00f3n, de las roturaciones de los terrenos, etc. Sin embargo, en trabajos aparecidos recientemente, ORUE-ETXEBARRIA <em><span style=\"font-family: Arial;\">et al. <\/span><\/em>(2008a, b y 2009) ponen de manifiesto que, a pesar de todos los factores que han influido negativamente en su conservaci\u00f3n, los restos de hornos de este tipo de ferrer\u00edas son numerosos, como consecuencia, probablemente, de la gran proliferaci\u00f3n de los mismos, durante la \u00e9poca medieval. <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\" lang=\"ES\">Los resultados que presentamos en este estudio, son una s\u00edntesis de todos los datos de campo recogidos a lo largo de varios a\u00f1os de trabajo, as\u00ed como tambi\u00e9n de los an\u00e1lisis estratigr\u00e1fico-sedimentol\u00f3gicos, mineral\u00f3gicos y petrol\u00f3gicos llevados a cabo en los Dptos. de Estratigraf\u00eda y Paleontolog\u00eda, y de Mineralog\u00eda y Petrolog\u00eda de <st1:personname productid=\"la UPV\" w:st=\"on\">la UPV<\/st1:personname>\/EHU, realizados sobre diferentes tipos de escorias, muestras de la pared, etc., y de la informaci\u00f3n obtenida en las primeras excavaciones.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<div style=\"border-width: medium medium 1pt; border-style: none none solid; border-color: -moz-use-text-color -moz-use-text-color white; padding: 0cm;\">\n<h3><span style=\"font-size: 18pt; color: #333333;\" lang=\"ES\">Trabajos de campo y antecedentes<o:p><\/o:p><\/span><\/h3>\n<\/p><\/div>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\" lang=\"ES\">En los \u00faltimos seis a\u00f1os de investigaci\u00f3n y despu\u00e9s de haber realizado cerca de 200 jornadas de campo, hemos acumulado una considerable informaci\u00f3n acerca de las caracter\u00edsticas de este tipo de estructuras o cubetas de tecnolog\u00eda prehidr\u00e1ulica. Los primeros datos acerca de hornos de ferrer\u00edas de monte proceden de un horno encontrado en Galdakao (Bizkaia), que estaba considerado hasta entonces como un calero antiguo (Fig. 1). Sin embargo, el estudio detallado de las caracter\u00edsticas del mismo, as\u00ed como el an\u00e1lisis de muestras de la pared y de las escorias encontradas en sus proximidades, nos permiti\u00f3 plantear que se trataba de una \u201chaizeola\u201d. Este fue el inicio de una investigaci\u00f3n que ha resultado muy prol\u00edfica en resultados. En una primera fase nos circunscribimos al t\u00e9rmino de Galdakao (ORUE-ETXEBARRIA <em><span style=\"font-family: Arial;\">et al.<\/span><\/em>,2008a), donde encontramos m\u00e1s de 35 restos de estos hornos, mejor o peor conservados, aunque actualmente disponemos de datos para pensar que pudo haber m\u00e1s de trescientos.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-size: 7.5pt; font-family: Arial; color: #333333;\" lang=\"ES\"><!--[if gte vml 1]><v:shapetype id=\"_x0000_t75\" coordsize=\"21600,21600\"  o:spt=\"75\" o:preferrelative=\"t\" path=\"m@4@5l@4@11@9@11@9@5xe\" filled=\"f\"  stroked=\"f\"> <v:stroke joinstyle=\"miter\" \/> <v:formulas> <v:f eqn=\"if lineDrawn pixelLineWidth 0\" \/> <v:f eqn=\"sum @0 1 0\" \/> <v:f eqn=\"sum 0 0 @1\" \/> <v:f eqn=\"prod @2 1 2\" \/> <v:f eqn=\"prod @3 21600 pixelWidth\" \/> <v:f eqn=\"prod @3 21600 pixelHeight\" \/> <v:f eqn=\"sum @0 0 1\" \/> <v:f eqn=\"prod @6 1 2\" \/> <v:f eqn=\"prod @7 21600 pixelWidth\" \/> <v:f eqn=\"sum @8 21600 0\" \/> <v:f eqn=\"prod @7 21600 pixelHeight\" \/> <v:f eqn=\"sum @10 21600 0\" \/> <\/v:formulas> <v:path o:extrusionok=\"f\" gradientshapeok=\"t\" o:connecttype=\"rect\" \/> <o:lock v:ext=\"edit\" aspectratio=\"t\" \/> <\/v:shapetype><v:shape id=\"_x0000_i1025\" type=\"#_x0000_t75\" alt=\"Fig. 1. Cubeta de un horno de reducci\u00f3n en la ladera de un pinar localizado en Isasi (Galdakao,Bizkaia). Falta gran parte de la pared anterior del horno. Fotograf\u00eda X. Orue-Etxebarria.\"  style='width:187.5pt;height:249.75pt'> <v:imagedata src=\"file:\/\/\/C:\\Windows\\Temp\\msohtml1\\01\\clip_image001.jpg\"    o:href=\"http:\/\/www.euskonews.com\/0524zbk\/argazkiak\/gaia52401_01.jpg\" \/> <\/v:shape><![endif]--><!--[if !vml]--><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"file:\/\/\/C:\/Windows\/Temp\/msohtml1\/01\/clip_image001.jpg\" alt=\"Fig. 1. Cubeta de un horno de reducci\u00f3n en la ladera de un pinar localizado en Isasi (Galdakao,Bizkaia). Falta gran parte de la pared anterior del horno. Fotograf\u00eda X. Orue-Etxebarria.\" v:shapes=\"_x0000_i1025\" width=\"250\" height=\"333\" \/><!--[endif]--><o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\" lang=\"ES\">Fig. 1. Cubeta de un horno de reducci\u00f3n en la ladera de un pinar localizado en Isasi (Galdakao,Bizkaia). Falta gran parte de la pared anterior del horno. Fotograf\u00eda X. Orue-Etxebarria.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\" lang=\"ES\">Antes de la publicaci\u00f3n de dicho trabajo, nuestra investigaci\u00f3n ya se hab\u00eda extendido a otras zonas de Bizkaia, as\u00ed como al territorio de Gipuzkoa, y los resultados de estos estudios aparecieron publicados tambi\u00e9n en <em><span style=\"font-family: Arial;\">Euskonews <\/span><\/em>(ORUE-ETXEBARRIA <em><span style=\"font-family: Arial;\">et al.<\/span><\/em>, 2008b). En todo este tiempo hemos recorrido una parte importante de Bizkaia y otra m\u00e1s peque\u00f1a de Gipuzkoa, as\u00ed como algunas zonas del norte de Araba y, en menor medida, del N. de Nafarroa. Como planteamiento general, se han visitado, casi exclusivamente, las localidades que se encuentran sobre rocas del periodo Cret\u00e1cico inferior, que ahora sabemos que han sido los materiales m\u00e1s ricos en yacimientos de hierro. Es bien conocida la abundancia de fuentes ferruginosas y aguas sulfurosas en relaci\u00f3n a rocas, principalmente, de este periodo. Recientemente ha aparecido un trabajo en el que ponemos de manifiesto el descubrimiento de este tipo de hornos en diferentes zonas del norte de Araba (estribaciones del Gorbea, Olaeta-Aramaio y Araia-Zalduondo-Asparrena), siendo especialmente interesantes algunos de los hallazgos realizados en el t\u00e9rmino de Olaeta, cerca de Otxandio (ORUE-ETXEBARRIA <em><span style=\"font-family: Arial;\">et al., <\/span><\/em>2009).<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\" lang=\"ES\">Dentro de los trabajos realizados acerca de estos hornos, hay que mencionar tambi\u00e9n los efectuados acerca de la composici\u00f3n, caracter\u00edsticas, etc., de los diferentes tipos de escorias y muestras del revestimiento interno, realizados sobre restos recogidos en Galdakao (GIL <em><span style=\"font-family: Arial;\">et al.<\/span><\/em>, 2008).<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<div style=\"border-width: medium medium 1pt; border-style: none none solid; border-color: -moz-use-text-color -moz-use-text-color white; padding: 0cm;\">\n<h3><span style=\"font-size: 18pt; color: #333333;\" lang=\"ES\">El hierro en el Pa\u00eds Vasco<o:p><\/o:p><\/span><\/h3>\n<\/p><\/div>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\" lang=\"ES\">Uno de los rasgos en el que Vasconia ha sido beneficiada por la naturaleza respecto a otras zonas, es en la existencia de abundantes y ricos yacimientos de distintos tipos de mineral de hierro, as\u00ed como tambi\u00e9n el hecho de que este hierro tuviera una muy baja concentraci\u00f3n en azufre y f\u00f3sforo. Por otra parte, la existencia de hierro en grandes cantidades en los montes vascos es algo conocido desde \u00e9pocas muy antiguas. En el siglo I de nuestra era, Plinio public\u00f3 su famosa <em><span style=\"font-family: Arial;\">Historia Natural<\/span><\/em> en la que menciona que en la costa de Cantabria \u201c&#8230;hay una monta\u00f1a escarpada y elevada que, cosa incre\u00edble es toda ella de hierro&#8230;\u201d. Posiblemente se refer\u00eda al monte de Triano (Somorrostro) en Bizkaia. De acuerdo con la documentaci\u00f3n, hoy sabemos que en la relaci\u00f3n comercial existente desde <st1:personname productid=\"la Edad Media\" w:st=\"on\">la Edad Media<\/st1:personname> entre los puertos vascos con las Islas Brit\u00e1nicas, Flandes, Breta\u00f1a, Islas Canarias, el Mediterr\u00e1neo y diferentes zonas de Espa\u00f1a, el producto de intercambio m\u00e1s importante utilizado para conseguir a cambio cereales, vino , manufactura textil, etc., era el hierro (ALBERDI y ARAG\u00d3N, 2005). Hay que tener en cuenta que, desde \u00e9pocas muy antiguas, el hierro tuvo una importancia semejante a la del petr\u00f3leo en la actualidad.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\" lang=\"ES\">Las zonas m\u00e1s importantes de Vasconia por la abundancia de yacimientos de hierro son las de los Montes de Triano en Somorrostro, Galdames, etc., en la margen izquierda del Nervi\u00f3n\/Ibaizabal, la del complejo de Arditurri en Oiartzun y Aiako Harria en general, y la del valle de Baigorri, todos ellos explotados, al menos, desde \u00e9poca romana. Adem\u00e1s, hoy en d\u00eda sabemos que las rocas con un mayor contenido en mineralizaciones de hierro son las del Cret\u00e1cico inferior y dentro de estas las del Complejo Urgoniano y, en menor medida, el Supraurgoniano, que abarcan rocas de edad Aptiense y Albiense inferior, todas ellas formadas en el medio marino (GIL, 1991). Por lo que respecta a las rocas pertenecientes al Aptiense, los yacimientos m\u00e1s importantes est\u00e1n asociados a las calizas de plataforma urgonianas que, en muchas ocasiones, dan lugar a algunos de los resaltes m\u00e1s conocidos como el macizo de Itxina-Lekanda-Aldamin, las pe\u00f1as del Duranguesado, <st1:personname productid=\"la Sierra\" w:st=\"on\">la Sierra<\/st1:personname> de Aralar, <st1:personname productid=\"la Sierra\" w:st=\"on\">la Sierra<\/st1:personname> de Elgea-Urkila, etc. En cuanto a los materiales del Albiense inferior, el hierro se puede encontrar en relaci\u00f3n a calcarenitas, margas y areniscas. Este hierro puede aparecer en forma de capas m\u00e1s o menos potentes, como filones o rellenando grietas, pero tambi\u00e9n en niveles con abundancia de n\u00f3dulos de hierro, ricos en siderita.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\" lang=\"ES\">Los minerales de hierro m\u00e1s comunes en los yacimientos vascos son la siderita, ankerita y algunos sulfuros, como la pirita y calcopirita, que normalmente aparecen en zonas profundas. Sin embargo, como consecuencia de la alteraci\u00f3n-oxidaci\u00f3n de los anteriores, en la parte superior de los yacimientos, se pueden encontrar \u00f3xidos como el hematites, hidr\u00f3xidos como la goethita (y limonita), as\u00ed como mezclas de ambos. Estos oxi-hidr\u00f3xidos se han conocido popularmente como \u201cvena\u201d, \u201ccampanil\u201d y \u201crubio\u201d. Hay que suponer que estos minerales, que aparecer\u00edan en superficie, ser\u00edan los que utilizaron nuestros antepasados para introducirlos en los hornos y obtener la \u201cesponja de hierro\u201d.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\" lang=\"ES\">Aunque sean menos conocidos, hay otros yacimientos de hierro que han sido muy importantes, como son los de los alrededores de <st1:personname productid=\"la Villa\" w:st=\"on\">la Villa<\/st1:personname> de Bilbao, sobre todo los criaderos de Ollargan, El Morro y Miravilla, con varios niveles de galer\u00edas por debajo del nivel de la r\u00eda. Otras explotaciones importantes han sido las del coto minero de Zerain-Mutiloa, cuyo hierro se transportaba, a comienzos del siglo XX, hasta el puerto de Pasaia para la exportaci\u00f3n, as\u00ed como los criaderos de mineral de hierro en Axpe, Arrazola y estribaciones del Udala, los de Legutiano y Asparrena o las explotaciones mineras en galer\u00edas o a cielo abierto en Galdakao y Bedia (ADAN DE YARZA, 1916). Por otra parte, en relaci\u00f3n a materiales paleozoicos, hay que citar los criaderos de Berastegi, Lesaka, Goizueta, as\u00ed como los de Ustelegi y el monte Larla, estos \u00faltimos en el valle de Baigorri y en sus cercan\u00edas, y los filones de hematites y siderita en Luzaide, entre otros. Finalmente, habr\u00eda que mencionar otros yacimientos de hierro, como los relacionados con rocas volc\u00e1nicas submarinas en Rigoitia o en los alrededores de Salinas de A\u00f1ana, o, en otro contexto, habr\u00eda que citar tambi\u00e9n los m\u00e1s modestos de Etxebarre, en Zuberoa.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\" lang=\"ES\">En todos estos materiales ricos en concentraciones de mineral de hierro, especialmente en las rocas del Cret\u00e1cico inferior y Paleozoico, hemos encontrado una gran abundancia de hornos de ferrer\u00edas de monte. De todos modos, y con cierta sorpresa por nuestra parte, tambi\u00e9n hemos encontrado \u201chaizeolak\u201d en zonas sobre rocas del Cret\u00e1cico superior, ligadas a niveles aislados con n\u00f3dulos de siderita, como es el caso de los hornos de Deba y Erandio.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<div style=\"border-width: medium medium 1pt; border-style: none none solid; border-color: -moz-use-text-color -moz-use-text-color white; padding: 0cm;\">\n<h3><span style=\"font-size: 18pt; color: #333333;\" lang=\"ES\">Localizaci\u00f3n de los hornos<o:p><\/o:p><\/span><\/h3>\n<\/p><\/div>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\" lang=\"ES\">Como hemos indicado anteriormente, a lo largo de todos estos a\u00f1os hemos recorrido diferentes zonas de Vasconia y ello nos ha permitido encontrar estas ferrer\u00edas o \u201chaizeolak\u201d en numerosos municipios: Karrantza, Galdames, Erandio, Etxebarri, Zaratamo, Galdakao, Bedia, Iurreta, Elantxobe, Busturia, Ea, Ma\u00f1aria?, Lemoa, Igorre, Dima, Zeanuri, Otxandio en Bizkaia; Mutriku, Deba, Azpeitia, Legazpi, Zerain, Mutiloa, Irun en Gipuzkoa; Gopegi, Manurga, Aramaio, Zalduondo, Araia y los \u00faltimos, recientemente encontrados en Legutiano, Respalditza y Menagarai en Araba, y los de Urdazubi, Elizondo, Leitza y Goizueta en Nafarroa.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\" lang=\"ES\">Estas \u201chaizeolak\u201d o \u201cjentilolak\u201d tambi\u00e9n son conocidas con la denominaci\u00f3n de \u201cferrer\u00edas de monte\u201d. Despu\u00e9s de la localizaci\u00f3n de m\u00e1s de cien hornos, hemos comprobado que los lugares donde realmente se ubican es en las laderas, nunca en zonas llanas ni de demasiada pendiente, encontr\u00e1ndose tanto en zonas altas como en partes medias o incluso en las partes bajas de los valles. \u201cHaizeola\u201d hace referencia a que se trataban de ferrer\u00edas de aire o viento. Como manifestaba LABORDE (1979), es un t\u00e9rmino sin\u00f3nimo a \u201cBlast furnace\u201d, \u201cGeblasofen\u201d o \u201cWindofen\u201d, denominaciones utilizadas en otros lugares de Europa para mencionar a los primitivos hornos para la obtenci\u00f3n del hierro. Adem\u00e1s, seg\u00fan narra este autor, \u201cun anciano de Zerain le inform\u00f3 que sus antepasados llamaban \u201cjentilolak\u201d o \u201chaizeolak\u201d a los hornos de fundici\u00f3n del hierro existentes en el monte\u201d. El t\u00e9rmino \u201cjentilolak\u201d aplicado a vestigios de antiguas ferrer\u00edas, tambi\u00e9n fue recogido por MUGICA (1918). As\u00ed mismo PRADA (2008), aporta el testimonio de un legazpiarra que hab\u00eda oido a sus padres y antepasados mencionar que los gentiles labraban el hierro en Legazpi antes de la llegada del cristianismo. Recientemente, un vecino de Zeanuri, Eusebio Zuluaga, comentaba que \u201cjentilolak\u201d era un t\u00e9rmino que hab\u00eda o\u00eddo en su casa de peque\u00f1o, pero que no recordaba con que se relacionaba.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\" lang=\"ES\">Las caracter\u00edsticas que definen la localizaci\u00f3n de estas \u201chaizeolak\u201d, adem\u00e1s de su ubicaci\u00f3n en zonas de ladera, a lo que hac\u00edamos referencia anteriormente, son las siguientes:<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=\"NormalWeb1\" style=\"margin: 0cm 54pt 0.0001pt;\"><span style=\"font-size: 9pt;\" lang=\"ES\">a) Seg\u00fan hemos podido comprobar en la mayor parte de los casos, en contra de lo manifestado por otras personas que han escrito acerca de estas ferrer\u00edas, se encuentran cerca de los yacimientos de hierro, peque\u00f1os o grandes, superficiales o explotados en profundidad. Es decir, lo que condiciona, en nuestra opini\u00f3n, la localizaci\u00f3n de estas ferrer\u00edas de ladera es la existencia de hierro y no la de madera, que probablemente llegar\u00eda de zonas pr\u00f3ximas en forma de carb\u00f3n vegetal. Adem\u00e1s, hemos podido comprobar que, cuanto m\u00e1s abundante es el hierro en una zona, mayor es la concentraci\u00f3n de \u201chaizeolak\u201d encontradas en los alrededores.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=\"NormalWeb1\" style=\"margin: 0cm 54pt 0.0001pt;\"><span style=\"font-size: 9pt;\" lang=\"ES\">b) Otro condicionante para la instalaci\u00f3n de estas ferrer\u00edas parece ser la existencia de un peque\u00f1o curso de agua en las cercan\u00edas, normalmente a una distancia menor de cien metros y muchas veces a pocos metros del lugar en el que se encuentran las cubetas. Aunque es suficiente con una peque\u00f1a cantidad de agua, tambi\u00e9n se encuentran cerca de r\u00edos m\u00e1s caudalosos, y, en algunos casos, pr\u00f3ximas a cauces que, aparentemente, solo disponen de agua en las \u00e9pocas de lluvia. Esto \u00faltimo no sabemos si es realmente as\u00ed o, como hemos comprobado en algunos casos, se trata de cursos de agua cuyo trazado ha sido alterado por obras realizadas o por un desv\u00edo natural consecuencia de la erosi\u00f3n a lo largo del tiempo. El hecho de encontrarse cerca de un cauce con r\u00e9gimen de agua intermitente, quiz\u00e1s tambi\u00e9n podr\u00eda explicarse considerando que la obtenci\u00f3n del hierro ser\u00eda, a veces, un trabajo \u201cextra\u201d, que se realizaba cuando ya se hab\u00edan terminado las principales faenas del campo, es decir desde oto\u00f1o a primavera, coincidiendo con las \u00e9pocas de lluvias. En algunas ocasiones, tambi\u00e9n aparecen cerca de zonas cenagosas o pantanosas (\u201czingirak\u201d) o de depresiones con agua. En nuestra opini\u00f3n, utilizar\u00edan esta agua para limpiar el mineral de hierro triturado, as\u00ed como tambi\u00e9n para mojar la mezcla de arcilla y arena con la que revest\u00edan las paredes internas de los hornos.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=\"NormalWeb1\" style=\"margin: 0cm 54pt 0.0001pt;\"><span style=\"font-size: 9pt;\" lang=\"ES\">c) Otro de los factores que parece influir en la situaci\u00f3n que ocupan estas construcciones es su orientaci\u00f3n respecto a los vientos dominantes. M\u00e1s del 90% de las \u201cjentilolak\u201d encontradas se disponen con la abertura orientada hacia el norte o el noroeste. Son muy pocas las que presentan la abertura hacia otras orientaciones, no sabemos si condicionadas por la existencia de hierro en ese lugar o si, a pesar de su aparente inadecuada orientaci\u00f3n, exist\u00edan determinadas corrientes que favorec\u00edan la combusti\u00f3n. <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<div style=\"border-width: medium medium 1pt; border-style: none none solid; border-color: -moz-use-text-color -moz-use-text-color white; padding: 0cm;\">\n<h3><span style=\"font-size: 18pt; color: #333333;\" lang=\"ES\">Relaci\u00f3n con la toponimia<o:p><\/o:p><\/span><\/h3>\n<\/p><\/div>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\" lang=\"ES\">Aunque, inicialmente, no fuera un hecho que tuvi\u00e9ramos en cuenta en nuestra investigaci\u00f3n, pronto nos dimos cuenta de una posible relaci\u00f3n entre la localizaci\u00f3n de las \u201cjentilolak\u201d y los top\u00f3nimos con el vocablo <em><span style=\"font-family: Arial;\">\u2013ola<\/span><\/em> y sus variantes. A pesar de que muchos de estos top\u00f3nimos es probable que, con el paso del tiempo, se hayan perdido o transformado en otros, tal como hemos podido comprobar en algunos casos, el hecho de que sucesivos hallazgos parecieran confirmar la hip\u00f3tesis inicial, hicieron que ya desde nuestro primer trabajo, basado \u00fanicamente en datos del municipio de Galdakao, pusi\u00e9ramos de manifiesto esta aparente relaci\u00f3n (ORUE-ETXEBARRIA <em><span style=\"font-family: Arial;\">et al.,<\/span><\/em> 2008a). Posteriormente, teniendo en cuenta nuevos datos obtenidos en otras zonas de Bizkaia y de Gipuzkoa, esta relaci\u00f3n parece cada vez m\u00e1s evidente (ORUE-ETXEBARRIA <em><span style=\"font-family: Arial;\">et al.<\/span><\/em>, 2008b).<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\" lang=\"ES\">Sin embargo, hay que decir que el vocablo <em><span style=\"font-family: Arial;\">\u2013ola<\/span><\/em> ha recibido distintas acepciones seg\u00fan los diferentes autores que han tratado este tema. En su trabajo \u201cLos vascos\u201d BAROJA (1995) manifiesta al respecto \u201cLa ferrer\u00eda era en una \u00e9poca el taller o f\u00e1brica por antonomasia: \u201cola\u201d. Despu\u00e9s, al aumentar el n\u00famero de las industrias rurales, se concret\u00f3 su nombre, llam\u00e1ndola \u201cburniola (burdinola)\u201d, para diferenciarla de otras que iban apareciendo como \u201carriola\u201d, \u201contziola\u201d, \u201carmaolea\u201d, etc\u201d. MICHELENA (1989) dice \u201col(h)a\u201d \u201cferrer\u00eda\u201d, en roncal\u00e9s y suletino significa \u201ccaba\u00f1a\u201d y esta acepci\u00f3n, propia de una econom\u00eda pastoril, hab\u00eda sido probablemente la primitiva en todo el pa\u00eds\u201d. En el mismo texto se dice que \u201cel documento de Roncesvalles, a\u00f1o 1284, indica que<em><span style=\"font-family: Arial;\"> ol(h)a<\/span><\/em> era \u201cbustaliza\u201d. AGUIRRE (1990), en relaci\u00f3n a las ferrer\u00edas manifiesta \u201cEn Euskalherria, en zonas pr\u00f3ximas a minas y con abundancia de madera encontramos abundantes top\u00f3nimos con el sufijo <em><span style=\"font-family: Arial;\">\u2013OLA<\/span><\/em>, que designan en su mayor\u00eda el emplazamiento de antiguas forjas y talleres de fundici\u00f3n. Eran las \u201cferrer\u00edas machuqueras\u201d, \u201chaizeolak\u201d o \u201cgentil olak\u201d.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\" lang=\"ES\">Otro autor como LECUONA (1973) tambi\u00e9n relaciona las ferrer\u00edas con top\u00f3nimos con<em><span style=\"font-family: Arial;\"> \u2013ola<\/span><\/em>, pero distinguiendo de otros vocablos como <em><span style=\"font-family: Arial;\">\u2013ol<\/span><\/em> que significar\u00eda tabla y <em><span style=\"font-family: Arial;\">\u2013olha <\/span><\/em>en el sentido de txabola. Seg\u00fan OLAIZOLA (2001), recogido de D. Manuel de Lekuona, \u201cel prefijo \u201cola\u201d es sin\u00f3nimo de txabola o borda y m\u00e1s antiguo que esta\u201d, para manifestar posteriormente que \u201ctodos los Olaizola proceden de una gran casona a orillas del r\u00edo Oiartzun\u201d, que, curiosamente, se encuentra muy pr\u00f3xima a las ruinas de la antigua ferrer\u00eda del mismo nombre\u201d. Lekuona prosigui\u00f3 \u201cno sabemos con certeza cuando comenzaron los Olaitz en el laboreo del hierro, pero podr\u00edamos situarlo en <st1:personname productid=\"la Edad Media\" w:st=\"on\">la Edad Media<\/st1:personname>, entre los siglos XI o XII. Posteriormente con la entrada de la aplicaci\u00f3n de la energ\u00eda hidr\u00e1ulica en las ferrer\u00edas, alg\u00fan Olaiz decidi\u00f3 modernizar su industria, estableciendo una a orillas del r\u00edo Oiartzun, denomin\u00e1ndola OLAITZ-OLA\u201d. El t\u00e9rmino \u201cola\u201d utilizado como sufijo significa, en este caso, ferrer\u00eda (<st1:personname productid=\"la Ferrer\u00eda\" w:st=\"on\">la Ferrer\u00eda<\/st1:personname> de Olaitz).<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\" lang=\"ES\">Un estudioso de las ferrer\u00edas hidr\u00e1ulicas como DIEZ DE SALAZAR (1983) manifiesta que no hay que forzar demasiado el sentido de <em><span style=\"font-family: Arial;\">\u2013ola<\/span><\/em>, ya que significa tanto ferrer\u00eda como sel. En un trabajo m\u00e1s reciente de ZALDUA (2006) se relacionan<em><span style=\"font-family: Arial;\"> ola<\/span><\/em> y<em><span style=\"font-family: Arial;\"> saroi<\/span><\/em> (korta) como cosas semejantes pero con una distribuci\u00f3n geogr\u00e1fica distinta \u201cola Euskal Herri osoan ageri den hitza da,<em><span style=\"font-family: Arial;\"> korta<\/span><\/em> edota <em><span style=\"font-family: Arial;\">saroi<\/span><\/em> ez bezala. Alde eta aldi jakin batzuetan ola eta saroi parekoak izan dira,&#8230; Ola guztiak <em><span style=\"font-family: Arial;\">saroi<\/span><\/em> (edota <em><span style=\"font-family: Arial;\">korta<\/span><\/em>) bihurtu ez arren, saroi bihurtu ziren asko\u201d. Sin embargo, si bien es cierto que el vocablo <em><span style=\"font-family: Arial;\">\u2013ola<\/span><\/em> quiere decir en euskera ferrer\u00eda y taller, tambi\u00e9n significa caba\u00f1a y choza en el valle de Erronkari y en Zuberoa.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\" lang=\"ES\">Como se puede apreciar, no hay unanimidad de criterios acerca del significado de los diferentes t\u00e9rminos y creemos que el problema tampoco estriba en diferenciar el vocablo <em><span style=\"font-family: Arial;\">\u2013ola<\/span><\/em> como prefijo o sufijo, sino que ser\u00eda m\u00e1s l\u00f3gico tratarlo como un vocablo que significa ferrer\u00eda en ambos casos. Por otra parte, decir que en Galdakao hay una zona que tiene el top\u00f3nimo<em><span style=\"font-family: Arial;\"> olakorta (olagorta)<\/span><\/em>, por lo que se podr\u00eda pensar que es una redundancia, pero, por otra parte, sabemos que en ese lugar hab\u00eda, al menos, dos escoriales.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\" lang=\"ES\">Como resultado de nuestras investigaciones hemos podido comprobar la relaci\u00f3n directa entre la existencia de \u201chaizeolak\u201d y los top\u00f3nimos con el vocablo <em><span style=\"font-family: Arial;\">\u2013ola<\/span><\/em>. As\u00ed por ejemplo en Galdakao, aparecen estas ferrer\u00edas en Artola, Jaurola, Padarrola (Padrola), Lupola (Lupaola), Lekondiola, Azarola (Azabola), Olaeta (Oleta), Gomenzola, Antzuola, Olazarreta, Olakorta (Olagorta), Azuola, Olaetako landa, etc., en Zerain-Mutiloa aparecen en Aizpeolea, Estubiolatza, Teniola, Apaolatza, Arrola, Apostolatza, Antsuolaras (Antzuolaras), Mantxola, Olatxipi, etc., y en Olaeta-Aramaio las hemos encontrado en Olazar, Ametzola, Inola, entre otras. Por otra parte, hay que tener cuidado con el nombre de los caser\u00edos que poseen el vocablo <em><span style=\"font-family: Arial;\">\u2013ola<\/span><\/em>, porque aunque es l\u00f3gico que lo hayan adquirido del top\u00f3nimo del lugar, a veces no se cumple esta premisa, tal como lo hemos podido comprobar en algunos casos.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\" lang=\"ES\">Es dif\u00edcil diferenciar qu\u00e9 top\u00f3nimos corresponden a \u201cjentilolak\u201d y cuales a ferrer\u00edas hidr\u00e1ulicas si bien dentro de las que expresan en el nombre alguna caracter\u00edstica del lugar en el que se ubican, hay algunas como<em><span style=\"font-family: Arial;\"> Artola, Iraola, Otaola, Ametzola, Urkiola,<\/span><\/em> etc., que es m\u00e1s probable que correspondan a \u201chaizeolak\u201d, mientras que otras como <em><span style=\"font-family: Arial;\">Goikola, Barrenola, Bekolea (Behekola), Olaetxea, Erdikola,<\/span><\/em> etc., o las relacionadas con nombres y apellidos de personas, <em><span style=\"font-family: Arial;\">Lopeola, Sarrikolea, Betrola (Betriola), Mirandaola, Larizolaeta, Mugikaolea, Sautuola, Plazaola,<\/span><\/em> etc., tienen m\u00e1s posibilidades de que sean ferrer\u00edas hidr\u00e1ulicas. Hay algunas como <em><span style=\"font-family: Arial;\">Ibarrola, Zearrola, Olaba(e)rri, Urola, Olaibar<\/span><\/em>, etc., que es muy probable que sean \u201czearrolak\u201d (ferrer\u00edas de agua) o ferrer\u00edas hidr\u00e1ulicas, as\u00ed como las relacionadas con nombres de villas o poblaciones <em><span style=\"font-family: Arial;\">Lasartekola, Rigoitiolea, Bediakolea, Mungiola, Segurola, Arrietaolea<\/span><\/em>, etc. Por otra parte, hay un top\u00f3nimo muy corriente en muchos pueblos de todos los territorios, <em><span style=\"font-family: Arial;\">Mendiola<\/span><\/em>, que en casi todos los casos que hemos investigado corresponde a \u201cferrer\u00edas de monte\u201d.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\" lang=\"ES\">De todos modos, hay un criterio discriminante que funciona muy bien y es que cuando las palabras con el vocablo <em><span style=\"font-family: Arial;\">\u2013ola<\/span><\/em> se encuentran cerca de cursos de agua con poco caudal, peque\u00f1os riachuelos, etc., en zonas m\u00e1s o menos altas, se trata de \u201chaizeolak\u201d y cuando aparecen al lado de riachuelos con bastante caudal o de r\u00edos que transportan mucho agua, normalmente corresponden a ferrer\u00edas hidr\u00e1ulicas, aunque en estos lugares tambi\u00e9n se pueden encontrar \u201cjentilolak\u201d, en las partes bajas.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<div style=\"border-width: medium medium 1pt; border-style: none none solid; border-color: -moz-use-text-color -moz-use-text-color white; padding: 0cm;\">\n<h3><span style=\"font-size: 18pt; color: #333333;\" lang=\"ES\">Caracter\u00edsticas del \u201chorno vasco\u201d<o:p><\/o:p><\/span><\/h3>\n<\/p><\/div>\n<p class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-size: 7.5pt; font-family: Arial; color: #333333;\" lang=\"ES\"><!--[if gte vml 1]><v:shape id=\"_x0000_i1026\" type=\"#_x0000_t75\"  alt=\"Fig. 2. Cubeta interna del horno,parcialmente relleno, con base redondeada, encontrado en Bedia (Bizkaia). La anchura en la parte inferior es de unos 3,5 m. Fotograf\u00eda X. Orue-Etxebarria.\"  style='width:187.5pt;height:249.75pt'> <v:imagedata src=\"file:\/\/\/C:\\Windows\\Temp\\msohtml1\\01\\clip_image002.jpg\"    o:href=\"http:\/\/www.euskonews.com\/0524zbk\/argazkiak\/gaia52401_02.jpg\" \/> <\/v:shape><![endif]--><!--[if !vml]--><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"file:\/\/\/C:\/Windows\/Temp\/msohtml1\/01\/clip_image002.jpg\" alt=\"Fig. 2. Cubeta interna del horno,parcialmente relleno, con base redondeada, encontrado en Bedia (Bizkaia). La anchura en la parte inferior es de unos 3,5 m. Fotograf\u00eda X. Orue-Etxebarria.\" v:shapes=\"_x0000_i1026\" width=\"250\" height=\"333\" \/><!--[endif]--><o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\" lang=\"ES\">Fig. 2. Cubeta interna del horno,parcialmente relleno, con base redondeada, encontrado en Bedia (Bizkaia). La anchura en la parte inferior es de unos <st1:metricconverter productid=\"3,5 m\" w:st=\"on\">3,5 m<\/st1:metricconverter>. Fotograf\u00eda X. Orue-Etxebarria.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\" lang=\"ES\">Al no haber encontrado descritos hasta ahora hornos de estas caracter\u00edsticas en trabajos relacionados al \u00e1mbito m\u00e1s cercano, ni en otros que hacen referencia a hornos medievales de otras zonas de Europa, proponemos llamarles formalmente \u201chorno vasco\u201d, por ser el Pa\u00eds Vasco el lugar donde se han caracterizado o definido por primera vez, con independencia de que su distribuci\u00f3n pueda extenderse m\u00e1s all\u00e1 de los l\u00edmites del \u00e1rea de influencia cultural vasca.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\" lang=\"ES\">Se trata de hornos de planta circular (Fig.2), en los que lo que m\u00e1s llama la atenci\u00f3n es su tama\u00f1o, con una altura que alcanza normalmente unos cuatro metros, aunque hay algunos que llegan a tener alrededor de cinco metros. Seg\u00fan se puede comprobar en algunos que todav\u00eda conservan la pared original en la parte delantera, lugar donde se encuentra la abertura, estas cavidades corresponden a excavaciones realizadas en zonas de ladera, de tal modo que el horno quedaba rodeado por todas partes por el sustrato en el que ha sido excavado.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\" lang=\"ES\">De todos modos, hay que decir que tambi\u00e9n se han citado unos pocos hornos de tama\u00f1o mucho m\u00e1s peque\u00f1o, menos de un metro de altura, encontrados en las cercan\u00edas de los escoriales, pero de los que todav\u00eda no sabemos, con seguridad, su edad ni cual era su funci\u00f3n.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\" lang=\"ES\">El di\u00e1metro m\u00e1ximo suele estar comprendido, normalmente, entre tres y tres metros y medio, aunque algunos se acercan a los cuatro metros. Esta m\u00e1xima dimensi\u00f3n no se da en la base, sino que suele estar a unos <st1:metricconverter productid=\"70 cm\" w:st=\"on\">70 cm<\/st1:metricconverter>. del fondo. En la parte inferior, el di\u00e1metro suele ser, aproximadamente, un metro menor, dando lugar a una estructura semejante al \u201ccrisol\u201d de los hornos modernos. Desde la parte m\u00e1s ancha hacia arriba el horno se va estrechando, dando una forma troncoc\u00f3nica piriforme. En algunas ocasiones se puede observar, en la parte m\u00e1s alta, una zona con piedras o fragmentos de la pared con escorias de hierro que, probablemente, se utilizaron para reparar problemas de deterioro. La parte anterior suele estar reforzada de una pared de piedras, normalmente areniscas. El grosor de esta parte reforzada suele ser de un metro y medio aproximadamente, quedando el resto del horno incrustado en el sustrato.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\" lang=\"ES\">Aunque son pocos los casos en los que se conserva la pared interna, cuando esto ocurre, aparece revestida de una mezcla de arcilla y arena, que llega a tener hasta <st1:metricconverter productid=\"15 cm\" w:st=\"on\">15 cm<\/st1:metricconverter>. de espesor (Fig. 3a). Como consecuencia del calor de la combusti\u00f3n, esta mezcla qued\u00f3 fuertemente endurecida. En los pocos casos en que se ha conservado este revestimiento, se pueden observar en la pared interna fuertes impregnaciones de escorias de hierro (Fig. 3b), normalmente m\u00e1s frecuentes en la mitad inferior del horno. Tambi\u00e9n aparecen inclusiones y concentraciones locales de escorias de hierro (magn\u00e9ticas) formando peque\u00f1os n\u00f3dulos en la arcilla endurecida de la pared. Adem\u00e1s, aunque con menor frecuencia, se pueden encontrar marcas dejadas por las personas que pusieron el revestimiento, en forma de huellas de los dedos o de instrumentos parecidos a esp\u00e1tulas.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-size: 7.5pt; font-family: Arial; color: #333333;\" lang=\"ES\"><!--[if gte vml 1]><v:shape id=\"_x0000_i1027\" type=\"#_x0000_t75\"  alt=\"Fig. 3a. Aspecto de un fragmento del revestimiento de arcilla endurecida de la pared de la cubeta, impregnada de escorias de hierro, m\u00e1s concentradas en la zona en contacto con la carga del horno. Fotograf\u00eda X. Orue-Etxebarria.\"  style='width:457.5pt;height:343.5pt'> <v:imagedata src=\"file:\/\/\/C:\\Windows\\Temp\\msohtml1\\01\\clip_image003.jpg\"    o:href=\"http:\/\/www.euskonews.com\/0524zbk\/argazkiak\/gaia52401_03.jpg\" \/> <\/v:shape><![endif]--><!--[if !vml]--><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"file:\/\/\/C:\/Windows\/Temp\/msohtml1\/01\/clip_image003.jpg\" alt=\"Fig. 3a. Aspecto de un fragmento del revestimiento de arcilla endurecida de la pared de la cubeta, impregnada de escorias de hierro, m\u00e1s concentradas en la zona en contacto con la carga del horno. Fotograf\u00eda X. Orue-Etxebarria.\" v:shapes=\"_x0000_i1027\" width=\"610\" height=\"458\" \/><!--[endif]--><o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\" lang=\"ES\">Fig. 3a. Aspecto de un fragmento del revestimiento de arcilla endurecida de la pared de la cubeta, impregnada de escorias de hierro, m\u00e1s concentradas en la zona en contacto con la carga del horno. Fotograf\u00eda X. Orue-Etxebarria.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-size: 7.5pt; font-family: Arial; color: #333333;\" lang=\"ES\"><!--[if gte vml 1]><v:shape id=\"_x0000_i1028\" type=\"#_x0000_t75\"  alt=\"Fig. 3b. Aspecto del revestimiento interno de un horno de Amezola (Araba), en el que se puede apreciar escorias de hierro impregnando la pared de arcilla endurecida. Fotograf\u00eda J.Artaraz\"  style='width:457.5pt;height:343.5pt'> <v:imagedata src=\"file:\/\/\/C:\\Windows\\Temp\\msohtml1\\01\\clip_image004.jpg\"    o:href=\"http:\/\/www.euskonews.com\/0524zbk\/argazkiak\/gaia52401_04.jpg\" \/> <\/v:shape><![endif]--><!--[if !vml]--><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"file:\/\/\/C:\/Windows\/Temp\/msohtml1\/01\/clip_image004.jpg\" alt=\"Fig. 3b. Aspecto del revestimiento interno de un horno de Amezola (Araba), en el que se puede apreciar escorias de hierro impregnando la pared de arcilla endurecida. Fotograf\u00eda J.Artaraz\" v:shapes=\"_x0000_i1028\" width=\"610\" height=\"458\" \/><!--[endif]--><o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\" lang=\"ES\">Fig. 3b. Aspecto del revestimiento interno de un horno de Amezola (Araba), en el que se puede apreciar escorias de hierro impregnando la pared de arcilla endurecida. Fotograf\u00eda J.Artaraz.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-size: 7.5pt; font-family: Arial; color: #333333;\" lang=\"ES\"><!--[if gte vml 1]><v:shape id=\"_x0000_i1029\" type=\"#_x0000_t75\"  alt=\"Fig. 4. Horno de Gomenzola (Galdakao), en el que se puede apreciar la base de la pared de piedra (1) reforzando la pared anterior de la cubeta, el arco de la abertura (2), el canal (3) y las losas de arenisca cubriendo \u00e9ste \u00faltimo (4). Fotograf\u00eda H. Astibia\"  style='width:187.5pt;height:249.75pt'> <v:imagedata src=\"file:\/\/\/C:\\Windows\\Temp\\msohtml1\\01\\clip_image005.jpg\"    o:href=\"http:\/\/www.euskonews.com\/0524zbk\/argazkiak\/gaia52401_05.jpg\" \/> <\/v:shape><![endif]--><!--[if !vml]--><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"file:\/\/\/C:\/Windows\/Temp\/msohtml1\/01\/clip_image005.jpg\" alt=\"Fig. 4. Horno de Gomenzola (Galdakao), en el que se puede apreciar la base de la pared de piedra (1) reforzando la pared anterior de la cubeta, el arco de la abertura (2), el canal (3) y las losas de arenisca cubriendo \u00e9ste \u00faltimo (4). Fotograf\u00eda H. Astibia\" v:shapes=\"_x0000_i1029\" width=\"250\" height=\"333\" \/><!--[endif]--><o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\" lang=\"ES\">Fig. 4. Horno de Gomenzola (Galdakao), en el que se puede apreciar la base de la pared de piedra (1) reforzando la pared anterior de la cubeta, el arco de la abertura (2), el canal (3) y las losas de arenisca cubriendo \u00e9ste \u00faltimo (4). Fotograf\u00eda H. Astibia.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\" lang=\"ES\">Lo habitual suele ser que la parte anterior est\u00e9 derruida, pero en aquellos pocos casos en los que se conserva la pared, \u00e9sta presenta, normalmente, una abertura de unos 60-<st1:metricconverter productid=\"70 cm\" w:st=\"on\">70 cm<\/st1:metricconverter>. de altura, con forma de par\u00e1bola. Un hecho interesante a resaltar es la presencia de un canal, en la parte m\u00e1s baja del horno, desde la zona del \u201ccrisol\u201d hacia el exterior. A pesar de la distancia y de las diferentes condiciones clim\u00e1ticas y geomorfol\u00f3gicas, este conjunto tiene bastante semejanza con un horno de reducci\u00f3n excavado en la llanura de Bandiagara, en Mali (PERRET <em><span style=\"font-family: Arial;\">et al.,<\/span><\/em> 2005). El canal, por lo que hemos visto hasta ahora y a la espera de m\u00e1s datos obtenidos en nuevas excavaciones, tiene una longitud de unos pocos metros, algo m\u00e1s estrecho en la base, donde oscila entre 35 y <st1:metricconverter productid=\"45 cm\" w:st=\"on\">45 cm<\/st1:metricconverter>., una altura que var\u00eda entre 60 y <st1:metricconverter productid=\"70 cm\" w:st=\"on\">70 cm<\/st1:metricconverter> y suele aparecer cubierto por losas de roca arenisca (Fig. 4). Es probable que este canal sirviera para la salida de las escorias (tipo C de SERNEELS, 1993) y\/o para facilitar la entrada de aire, lograr un mejor tiro y favorecer de este modo la combusti\u00f3n. De todos modos, parece menos probable que sirviera para ambas funciones, dado que la entrada de aire por el canal podr\u00eda contribuir a una m\u00e1s r\u00e1pida solidificaci\u00f3n de la escoria, dificultando su salida. La forma general de estas \u201chaizeolak\u201d se parece mucho a uno de los siete tipos de cubeta descritos por PELET (1973).<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\" lang=\"ES\">En todos los hornos descubiertos hasta ahora, no hemos encontrado ni un solo caso en el que hayamos observado otra perforaci\u00f3n de la pared, adem\u00e1s de la abertura, que pudiera hacer las funciones de tobera para la introducci\u00f3n del fuelle. As\u00ed pues, pensamos que, en el caso de que tuvieran fuelles, estos ten\u00edan que estar situados en la zona de la abertura. Ahora bien, hay otra posible explicaci\u00f3n, de acuerdo con la hip\u00f3tesis de PELET (1982), y es que teniendo en cuenta el aislamiento de estos hornos (excavados en el sustrato y con la parte anterior protegida por una pared de <st1:metricconverter productid=\"1,5 m\" w:st=\"on\">1,5 m<\/st1:metricconverter>), su notable altura y capacidad, la forma troncoc\u00f3nica, la probable riqueza del mineral de hierro utilizado y la presencia de un canal cubierto en la parte baja de la abertura frontal, es posible que estos hornos no necesitaran fuelles, ya que los factores citados favorecer\u00edan los procesos de combusti\u00f3n a temperaturas elevadas.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\" lang=\"ES\">Entre todos los descubrimientos realizados, los m\u00e1s sorprendentes corresponden a los de Olaeta, Aramaio (Araba), donde hemos encontrado tres hornos dobles. En estos casos, las dos cavidades, anterior y posterior, est\u00e1n contiguas, una detr\u00e1s de otra, separadas por una pared de, aproximadamente, <st1:metricconverter productid=\"1 m\" w:st=\"on\">1  m<\/st1:metricconverter>. de espesor y comunicadas por una abertura. Hasta ahora hemos encontrado dos hornos dobles de este tipo en Amezola (Fig. 5) y uno en Inola. En uno de los encontrados en Amezola se puede observar la parte final del canal correspondiente a la cavidad anterior, rellena de un material diferente a las margas grises encajantes que se pueden apreciar a ambos lados de dicho canal. De las dos cubetas, solamente una de ellas, la anterior, est\u00e1 en comunicaci\u00f3n con el exterior, mientras que la posterior est\u00e1 completamente encajada entre el sustrato y la cavidad anterior. Analizando individualmente, cada una de ellas cumple las caracter\u00edsticas de las cubetas de los otros hornos encontrados hasta ahora. Recientemente, hemos encontrado otro horno doble mal conservado en Menagarai, en el Valle de Aiara. Mientras no se realice la excavaci\u00f3n de uno de estos hornos dobles, no podremos conocer las posibles ventajas funcionales de los mismos.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-size: 7.5pt; font-family: Arial; color: #333333;\" lang=\"ES\"><!--[if gte vml 1]><v:shape id=\"_x0000_i1030\" type=\"#_x0000_t75\"  alt=\"Fig. 5. Aspecto de un horno doble en Amezola,el anterior parcialmente destru\u00eddo.En la parte baja de la cubeta anterior (A), se puede observar parte de una abertura (se\u00f1alada con una flecha) que comunica con la cubeta posterior (B), cubierta de vegetaci\u00f3n. Fotograf\u00eda X. Orue-Etxebarria.\"  style='width:457.5pt;height:339.75pt'> <v:imagedata src=\"file:\/\/\/C:\\Windows\\Temp\\msohtml1\\01\\clip_image006.jpg\"    o:href=\"http:\/\/www.euskonews.com\/0524zbk\/argazkiak\/gaia52401_06.jpg\" \/> <\/v:shape><![endif]--><!--[if !vml]--><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"file:\/\/\/C:\/Windows\/Temp\/msohtml1\/01\/clip_image006.jpg\" alt=\"Fig. 5. Aspecto de un horno doble en Amezola,el anterior parcialmente destru\u00eddo.En la parte baja de la cubeta anterior (A), se puede observar parte de una abertura (se\u00f1alada con una flecha) que comunica con la cubeta posterior (B), cubierta de vegetaci\u00f3n. Fotograf\u00eda X. Orue-Etxebarria.\" v:shapes=\"_x0000_i1030\" width=\"610\" height=\"453\" \/><!--[endif]--><o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\" lang=\"ES\">Fig. 5. Aspecto de un horno doble en Amezola,el anterior parcialmente destru\u00eddo.En la parte baja de la cubeta anterior (A), se puede observar parte de una abertura (se\u00f1alada con una flecha) que comunica con la cubeta posterior (B), cubierta de vegetaci\u00f3n. Fotograf\u00eda X. Orue-Etxebarria.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\" lang=\"ES\">De todas las \u201chaizeolak\u201d que hemos visto en estos \u00faltimos a\u00f1os, \u00fanicamente hemos encontrado otro caso con dos cavidades muy pr\u00f3ximas, separadas por una pared, en el municipio de Aia, en Gipuzkoa, pero en este caso se trata de dos cubetas situadas una al lado de la otra, cada una de ellas con su salida al exterior. Hornos semejantes a estos \u00faltimos, aunque de \u00e9pocas m\u00e1s antiguas, tambi\u00e9n han sido citados en Suiza, \u201cfurnace pairs\u201d en Bo\u00e9court (ESCHENLOHR and SERNEELS, 1991) y \u201cfours jumel\u00e9s\u201d en Bellaires (PELET, 1993). Por otra parte, tambi\u00e9n hemos visto otros dos casos, uno en Dima y otro en Igorre, ambos en Bizkaia, en el que aparecen dos hornos, en bater\u00eda, a muy poca distancia uno del otro, separados entre s\u00ed unos <st1:metricconverter productid=\"3 metros\" w:st=\"on\">3 metros<\/st1:metricconverter>.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\" lang=\"ES\">Lo m\u00e1s llamativo de este \u201chorno vasco\u201d es el gran tama\u00f1o y notable altura, comparado con las dimensiones de los hornos de reducci\u00f3n del hierro de \u00e9poca romana, que unido a la forma de su estructura en la parte interna hace que se asemeje a un horno alto.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\" lang=\"ES\">En cuanto a los an\u00e1lisis mineral\u00f3gicos por microscop\u00eda de luz reflejada y transmitida, difracci\u00f3n de rayos X y an\u00e1lisis qu\u00edmicos por fluorescencia de rayos X, hay que decir que los primeros resultados correspondientes al municipio de Galdakao ya aparecieron publicados en trabajos anteriores (ORUE-ETXEBARRIA <em><span style=\"font-family: Arial;\">et al.<\/span><\/em>, 2008a; GIL <em><span style=\"font-family: Arial;\">et al.<\/span><\/em>, 2008). An\u00e1lisis posteriores realizados sobre muestras recogidas en diferentes zonas de Vasconia, suministran datos muy parecidos a los obtenidos hasta entonces. Por lo que respecta a las muestras de escorias, corresponden sobre todo a escorias de tipo fayalita (F2SiO4)-w\u00fcstita (FeO) y fayalita-magnetita (Fe3O4). Las asociaciones minerales encontradas sugieren temperaturas, en los hornos, superiores a 1100 grados cent\u00edgrados y condiciones reductoras. Estas muestras se caracterizan por su alto contenido en FeO (58,6-80%).<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<div style=\"border-width: medium medium 1pt; border-style: none none solid; border-color: -moz-use-text-color -moz-use-text-color white; padding: 0cm;\">\n<h3><span style=\"font-size: 18pt; color: #333333;\" lang=\"ES\">\u00bfHornos de reducci\u00f3n del hierro o caleros?<o:p><\/o:p><\/span><\/h3>\n<\/p><\/div>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\" lang=\"ES\">Hasta ahora, tanto las personas que habitan en las zonas donde se encuentran estas estructuras, como los arque\u00f3logos estudiosos de la \u00e9poca medieval, consideran que estas estructuras, que fueron interpretadas por primera vez como \u201chaizeolak\u201d por ORUE-ETXEBARRIA <em><span style=\"font-family: Arial;\">et al.<\/span><\/em> (2008a), corresponden a antiguos caleros. El hecho de que numerosas personas de diferentes pueblos y territorios consideren a estas estructuras como caleros, se debe a que algunos de ellos, despu\u00e9s de haber sido abandonados en su funci\u00f3n de reducci\u00f3n de minerales ferruginosos, fueron reutilizados como caleros. De hecho, hemos encontrado algunos casos de \u201cjentilolak\u201d modificadas para su utilizaci\u00f3n como caleros en Aia, Gopegi, Irun, Leitza, Urdazubi, Legazpi, etc. Adem\u00e1s, tambi\u00e9n hemos observado acumulaciones de fragmentos de caliza de peque\u00f1o tama\u00f1o cerca de algunas de ellas.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\" lang=\"ES\">El aumento demogr\u00e1fico de los siglos XVI y XVII oblig\u00f3 a aumentar la superficie de las tierras dedicadas a la agricultura, para lo cual se recuperaron tierras abandonadas y se roturaron otras nuevas, que nunca hab\u00edan sido utilizadas para este fin. Este hecho coincidi\u00f3 con la llegada y expansi\u00f3n del cultivo del ma\u00edz y las patatas, que se adaptaba muy bien a las condiciones clim\u00e1ticas de <st1:personname productid=\"la Vasconia\" w:st=\"on\">la Vasconia<\/st1:personname> atl\u00e1ntica. Todos estos \u201cnovales\u201d, ligados a un r\u00e1pido proceso de deforestaci\u00f3n, requer\u00edan un tratamiento del suelo para disminuir su acidez y de ah\u00ed la necesidad de construir nuevos caleros o de reutilizar las viejas ferrer\u00edas, que servir\u00edan para los mismos fines, utilizando su estructura original o realizando peque\u00f1as modificaciones.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\" lang=\"ES\">En cualquier caso, despu\u00e9s de observar decenas de ferrer\u00edas y caleros, ahora conocemos numerosas caracter\u00edsticas morfol\u00f3gicas que permiten diferenciar, sin muchos problemas, cuando se trata de hornos de reducci\u00f3n y cuando nos encontramos ante caleros. Para empezar, hay que decir que mientras que las \u201cjentilolak\u201d \u00fanicamente presentan peque\u00f1as diferencias de tama\u00f1o, siendo muy similares en el resto de sus caracter\u00edsticas, no ocurre lo mismo con los caleros. Hay unos m\u00e1s primitivos, con unas aberturas m\u00e1s sencillas, para sacar la cal, pero incluso entre los m\u00e1s evolucionados la abertura puede ser m\u00e1s o menos compleja y tener uno o dos arcos de entrada. Adem\u00e1s, hay caleros con una cavidad interna ancha, de unos tres metros de di\u00e1metro o incluso m\u00e1s (Fig. 6a) y otros con una abertura superior de aproximadamente un metro o poco m\u00e1s, conocidos, estos \u00faltimos, como de \u201ctipo franc\u00e9s\u201d (Fig. 6b), que se pueden estrechar hacia abajo. De todas las zonas visitadas, la mayor abundancia de caleros la hemos encontrado en el norte de <st1:personname productid=\"la Nafarroa\" w:st=\"on\">la  Nafarroa<\/st1:personname> peninsular, donde reciben el nombre de \u201ckisulabeak\u201d o \u201cgisu-labeak\u201d.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\" lang=\"ES\">Entre las caracter\u00edsticas m\u00e1s significativas que permiten diferenciar ambas estructuras se pueden citar las siguientes:<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-size: 7.5pt; font-family: Arial; color: #333333;\" lang=\"ES\"><!--[if gte vml 1]><v:shape id=\"_x0000_i1031\" type=\"#_x0000_t75\"  alt=\"Fig. 6a. Aspecto de la parte superior de un calero de Leitza (Nafarroa), con un di\u00e1metro aproximado de 3 m. Fotograf\u00eda X. Orue-Etxebarria.\"  style='width:457.5pt;height:343.5pt'> <v:imagedata src=\"file:\/\/\/C:\\Windows\\Temp\\msohtml1\\01\\clip_image007.jpg\"    o:href=\"http:\/\/www.euskonews.com\/0524zbk\/argazkiak\/gaia52401_07.jpg\" \/> <\/v:shape><![endif]--><!--[if !vml]--><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"file:\/\/\/C:\/Windows\/Temp\/msohtml1\/01\/clip_image007.jpg\" alt=\"Fig. 6a. Aspecto de la parte superior de un calero de Leitza (Nafarroa), con un di\u00e1metro aproximado de 3 m. Fotograf\u00eda X. Orue-Etxebarria.\" v:shapes=\"_x0000_i1031\" width=\"610\" height=\"458\" \/><!--[endif]--><o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\" lang=\"ES\">Fig. 6a. Aspecto de la parte superior de un calero de Leitza (Nafarroa), con un di\u00e1metro aproximado de <st1:metricconverter productid=\"3 m\" w:st=\"on\">3 m<\/st1:metricconverter>. Fotograf\u00eda X. Orue-Etxebarria.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-size: 7.5pt; font-family: Arial; color: #333333;\" lang=\"ES\"><!--[if gte vml 1]><v:shape id=\"_x0000_i1032\" type=\"#_x0000_t75\"  alt=\"Fig. 6b. Imagen de la abertura superior de un calero &quot;tipo franc\u00e9s&quot; de Leiza, con una abertura de alrededor de 1 m. Fotograf\u00eda X. Orue-Etxebarria.\"  style='width:457.5pt;height:343.5pt'> <v:imagedata src=\"file:\/\/\/C:\\Windows\\Temp\\msohtml1\\01\\clip_image008.jpg\"    o:href=\"http:\/\/www.euskonews.com\/0524zbk\/argazkiak\/gaia52401_08.jpg\" \/> <\/v:shape><![endif]--><!--[if !vml]--><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"file:\/\/\/C:\/Windows\/Temp\/msohtml1\/01\/clip_image008.jpg\" alt=\"Fig. 6b. Imagen de la abertura superior de un calero &quot;tipo franc\u00e9s&quot; de Leiza, con una abertura de alrededor de 1 m. Fotograf\u00eda X. Orue-Etxebarria.\" v:shapes=\"_x0000_i1032\" width=\"610\" height=\"458\" \/><!--[endif]--><o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\" lang=\"ES\">Fig. 6b. Imagen de la abertura superior de un calero \u201ctipo franc\u00e9s\u201d de Leiza, con una abertura de alrededor de <st1:metricconverter productid=\"1 m\" w:st=\"on\">1 m<\/st1:metricconverter>. Fotograf\u00eda X. Orue-Etxebarria.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=\"NormalWeb1\" style=\"margin: 0cm 54pt 0.0001pt;\"><span style=\"font-size: 9pt;\" lang=\"ES\">a) Por lo que respecta a la forma y tama\u00f1o, los caleros tienen, generalmente, una forma cil\u00edndrica, con un di\u00e1metro que var\u00eda entre uno y varios metros. Sin embargo, las \u201chaizeolak\u201d son m\u00e1s anchas en el tercio inferior de la estructura. Estos hornos tienen un di\u00e1metro m\u00e1ximo de unos tres metros y medio a cuatro, con peque\u00f1as variaciones de unas a otras, pero se van cerrando hacia arriba, dando una secci\u00f3n longitudinal troncoc\u00f3nica-piriforme.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=\"NormalWeb1\" style=\"margin: 0cm 54pt 0.0001pt;\"><span style=\"font-size: 9pt;\" lang=\"ES\">b) Otra diferencia importante estriba en el modo en que est\u00e1n construidos. En la parte externa, ambos est\u00e1n reforzados por una pared de piedra, pero internamente, mientras que los caleros tambi\u00e9n est\u00e1n hechos de piedra, las \u201cjentilolak\u201d presentan un revestimiento de arcilla y arena fina, y, en algunos casos, fragmentos de arenisca englobados en la arcilla.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=\"NormalWeb1\" style=\"margin: 0cm 54pt 0.0001pt;\"><span style=\"font-size: 9pt;\" lang=\"ES\">c) Cuando se conserva la pared interna del horno de las ferrer\u00edas de monte, cosa poco frecuente, se pueden encontrar escorias de hierro impregnando la arcilla, a diferentes alturas, cosa que no ocurre con los caleros.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=\"NormalWeb1\" style=\"margin: 0cm 54pt 0.0001pt;\"><span style=\"font-size: 9pt;\" lang=\"ES\">d) Las entradas al horno, en ambas casos, tambi\u00e9n permiten establecer diferencias, ya que las de los caleros son m\u00e1s complejas y poseen unos resaltes a ambos lados de la entrada (Fig. 7). Adem\u00e1s, la forma de la abertura suele ser diferente, siendo menos apuntada en el caso los caleros.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=\"NormalWeb1\" style=\"margin: 0cm 54pt 0.0001pt;\"><span style=\"font-size: 9pt;\" lang=\"ES\">e) Hay una caracter\u00edstica que diferencia claramente los caleros y las jentilolak y es la existencia de un canal, justo debajo de la abertura frontal, en comunicaci\u00f3n con el crisol, en el caso de las \u201cjentilolak\u201d, algo que no suelen tener los caleros, excepto en los casos que se han construido reutilizando una antigua ferrer\u00eda.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=\"NormalWeb1\" style=\"margin: 0cm 54pt 0.0001pt;\"><span style=\"font-size: 9pt;\" lang=\"ES\">f) Por \u00faltimo, otro de los datos que marca claramente las diferencias es la existencia de escorias de hierro t\u00edpicas en los alrededores de las ferrer\u00edas. De todos modos, este es un hecho poco frecuente, ya que s\u00f3lo hemos encontrado esta asociaci\u00f3n en una decena de casos.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-size: 7.5pt; font-family: Arial; color: #333333;\" lang=\"ES\"><!--[if gte vml 1]><v:shape id=\"_x0000_i1033\" type=\"#_x0000_t75\"  alt=\"Fig. 7. Aspecto externo de un calero de Leiza, en el que se puede observar la entrada con un doble arco y resaltes de piedra a ambos lados de la entrada. Fotograf\u00eda X. Orue-Etxebarria\"  style='width:457.5pt;height:343.5pt'> <v:imagedata src=\"file:\/\/\/C:\\Windows\\Temp\\msohtml1\\01\\clip_image009.jpg\"    o:href=\"http:\/\/www.euskonews.com\/0524zbk\/argazkiak\/gaia52401_09.jpg\" \/> <\/v:shape><![endif]--><!--[if !vml]--><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"file:\/\/\/C:\/Windows\/Temp\/msohtml1\/01\/clip_image009.jpg\" alt=\"Fig. 7. Aspecto externo de un calero de Leiza, en el que se puede observar la entrada con un doble arco y resaltes de piedra a ambos lados de la entrada. Fotograf\u00eda X. Orue-Etxebarria\" v:shapes=\"_x0000_i1033\" width=\"610\" height=\"458\" \/><!--[endif]--><o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\" lang=\"ES\">Fig. 7. Aspecto externo de un calero de Leiza, en el que se puede observar la entrada con un doble arco y resaltes de piedra a ambos lados de la entrada. Fotograf\u00eda X. Orue-Etxebarria.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\" lang=\"ES\">Hay que decir que, aunque inicialmente era un hecho que nos llamaba poderosamente la atenci\u00f3n, hoy conocemos varias razones que podr\u00edan explicar los pocos casos de asociaci\u00f3n horno-escoria que hemos encontrado en todos estos a\u00f1os. Se sabe que la alta concentraci\u00f3n en hierro de las escorias desechadas de las \u201chaizeolak\u201d, hizo que en \u00e9pocas posteriores se reutilizaran en las ferrer\u00edas hidr\u00e1ulicas (BOUTHIER, 1982). Pero tambi\u00e9n despertaron inter\u00e9s en \u00e9pocas m\u00e1s recientes, ya que tenemos el testimonio de personas de la zona de Legazpi, as\u00ed como de Leitza, que nos han contado como se recog\u00edan estas escorias, tanto en zonas de monta\u00f1a como en los r\u00edos, para utilizarlas en los altos hornos de fundiciones guipuzcoanas.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\" lang=\"ES\">Tambi\u00e9n sabemos que las escorias se han utilizado para el arreglo de caminos y v\u00edas importantes desde \u00e9pocas antiguas, como hemos podido comprobar en varios casos (Aia, Irun, Otxandio, etc.) y en otro de Galdakao, en relaci\u00f3n con un \u201candabide\u201d. Es decir, la mayor parte de los escoriales han desaparecido para ser reutilizados. Por otra parte, tenemos que decir que casi todos los escoriales encontrados se ubican cerca de cursos de agua o de peque\u00f1as zonas cenagosas o pantanosas, deduciendo de ello que, por alguna raz\u00f3n, que actualmente no alcanzamos a comprender, hab\u00eda una tendencia a acumular las escorias en estos lugares.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\" lang=\"ES\">Por lo que respecta a los hornos, tenemos el testimonio de muchas personas que nos han comentado, con m\u00e1s o menos detalle, como o porqu\u00e9 se han tapado los hornos de estas ferrer\u00edas. \u00danicamente vamos a citar algunos de estos casos. Cuando se encontraban cerca de zonas habitadas, pasaban a ser el lugar en el que se arrojaba todo tipo de basura, incluyendo animales muertos tapados con cal, etc. Otro hecho muy frecuente ha sido el de aprovechar el terreno de las cercan\u00edas de la casa, arbolado o no, para destinar a pasto o para la agricultura. \u00daltimamente, desde que ha entrado la maquinaria pesada en el monte, es frecuente que se aproveche su presencia en un lugar, con el motivo de abrir una pista por ejemplo, para tapar esas cavidades que llevaban ah\u00ed tanto tiempo y que, aparentemente, no ten\u00edan una utilidad. Otra de las justificaciones ha sido el peligro que pod\u00edan suponer para las personas y animales. Nos han contado el caso de una ni\u00f1a que se cay\u00f3 en uno de estos hornos y como consecuencia de ello se tap\u00f3 ese y otros dos que estaban en los alrededores. Conocemos el caso de un pastor que tap\u00f3 varios hornos en una zona de Bedia, donde siguen existiendo otros, por el peligro que supon\u00eda para el ganado vacuno y ovino que pastaba suelto en ese monte. Incluso se han utilizado, una vez rellenados, como \u201csementera\u201d (semillero) de plantas. Es relativamente frecuente encontrar \u00e1rboles, a veces de gran porte, que han crecido en el interior de estas cavidades, favorecidos por el relleno natural, a lo largo de los siglos.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\" lang=\"ES\">Si a ello le a\u00f1adimos todas las roturaciones realizadas anteriormente, pero, sobre todo, en las \u00faltimas d\u00e9cadas, solo en aquellos casos en los que los hornos se construyeron a pocos metros de un lugar con agua y se de la circunstancia afortunada de que no se hayan retirado los escoriales ni tapado los hornos, podremos encontrar la asociaci\u00f3n horno-escorias.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\" lang=\"ES\">As\u00ed pues, por una u otra raz\u00f3n, son much\u00edsimas las \u201chaizeolak\u201d que se han destruido desde \u00e9poca antigua, de tal modo que actualmente es m\u00e1s f\u00e1cil encontrarlas en los lugares m\u00e1s alejados de las zonas habitadas y menos accesibles para las m\u00e1quinas destructoras de patrimonio. En los a\u00f1os que llevamos investigando en este campo, son numerosas las \u201cjentilolak\u201d que han sido destruidas por m\u00e1quinas que han realizado o est\u00e1n realizando diferentes tipos de trabajos.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\" lang=\"ES\">A todo lo anterior, se suma un dato que para nosotros es muy relevante y es que los caleros est\u00e1n cerca de los afloramientos de caliza o pr\u00f3ximos a un caser\u00edo o zona habitada. Nunca se encuentran alejados de estos dos puntos de referencia, a no ser que se deba a que haya desaparecido el caser\u00edo que exist\u00eda en sus cercan\u00edas. Sin embargo, son varios los casos de \u201chaizeolak\u201d que se hallan a gran distancia de lugares con rocas calizas y\/o de zonas habitadas. <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<div style=\"border-width: medium medium 1pt; border-style: none none solid; border-color: -moz-use-text-color -moz-use-text-color white; padding: 0cm;\">\n<h3><span style=\"font-size: 18pt; color: #333333;\" lang=\"ES\">Conclusiones<o:p><\/o:p><\/span><\/h3>\n<\/p><\/div>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\" lang=\"ES\">El trabajo desarrollado a lo largo de estos a\u00f1os por diferentes zonas de Vasconia, nos permite afirmar, en contra de lo que se ha venido diciendo, que, a pesar de todas las que se han destruido, todav\u00eda quedan gran cantidad de \u201chaizeolak\u201d, como testimonio de las que debieron de existir en \u00e9pocas pasadas. Tambi\u00e9n podemos afirmar que actualmente se est\u00e1n destruyendo a una gran velocidad, como consecuencia, principalmente, de los trabajos de roturaci\u00f3n en los montes y de las grandes obras de construcci\u00f3n de infraestructuras.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\" lang=\"ES\">Los hornos de estas ferrer\u00edas llaman la atenci\u00f3n por la forma de su estructura en la parte interna, sus dimensiones y, particularmente, por su altura, que llega a alcanzar los cinco metros. Adem\u00e1s, tanto la forma como el tama\u00f1o difiere muy poco de unas zonas a otras y presentan unas caracter\u00edsticas tan marcadas que permiten diferenciarlos claramente de los caleros. La presencia de escorias de hierro en la pared interna del horno, as\u00ed como la existencia de un canal, nos suministra una buena informaci\u00f3n acerca de cual era la funci\u00f3n de estas cavidades.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\" lang=\"ES\">La localizaci\u00f3n de los \u201chornos vascos\u201d en zonas de ladera y su cercan\u00eda a zonas con agua, se mantiene en todos los casos en los que hemos encontrado estas estructuras. Hay que mencionar tambi\u00e9n la relaci\u00f3n entre estas ferrer\u00edas y los top\u00f3nimos que poseen el vocablo <em><span style=\"font-family: Arial;\">\u2013ola<\/span><\/em>, bien sea como prefijo o como sufijo. Por otra parte, la gran abundancia de \u201chaizeolak\u201d, en una \u00e9poca anterior al establecimiento de las ferrer\u00edas hidr\u00e1ulicas, en aquellas zonas en las que el sustrato est\u00e1 constituido por rocas del Cret\u00e1cico inferior y, en menor medida, del Paleozoico, nos da una idea de la gran riqueza de mineral de hierro que se encontrar\u00eda en superficie en los materiales de esos periodos. El mineral de hierro sigue existiendo en abundancia en el Pa\u00eds Vasco, actualmente, en zonas m\u00e1s profundas, como lo atestiguan la gran cantidad de fuentes ferruginosas, as\u00ed como de manantiales sulfurosos que aparecen relacionados con estos materiales.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\" lang=\"ES\">Por \u00faltimo, teniendo en cuenta el n\u00famero de ferrer\u00edas de monte encontradas en Galdakao, en relaci\u00f3n a su riqueza en hierro, as\u00ed como la gran proliferaci\u00f3n de estos hornos en zonas concretas, ricas en hierro, como el barrio de Utzirain (Bedia), al pie del Monte Mandoia; las laderas del Monte Albertia, en Legutiano; el valle de Olaeta, en Aramaio; en las laderas del Macizo de <st1:personname productid=\"la Pe\u00f1a\" w:st=\"on\">la  Pe\u00f1a<\/st1:personname> de Aia, en Irun, etc., nos atrevemos a decir que, en \u00e9poca medieval, pudo haber en Vasconia varios miles de este tipo de instalaciones, elaborando hierro, tanto para el mercado interno como para la exportaci\u00f3n a los mercados m\u00e1s importantes de Europa.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<div style=\"border-width: medium medium 1pt; border-style: none none solid; border-color: -moz-use-text-color -moz-use-text-color white; padding: 0cm;\">\n<h3><span style=\"font-size: 18pt; color: #333333;\" lang=\"ES\">Consideraciones finales<o:p><\/o:p><\/span><\/h3>\n<\/p><\/div>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\" lang=\"ES\">Si tenemos en cuenta la abundancia de mineralizaciones de hierro en Vasconia y la calidad del mismo; el control de la metalurgia de este metal para fabricar todo tipo de utensilios, sobre todo, para su utilizaci\u00f3n en la agricultura y para la fabricaci\u00f3n de armas, desde los inicios de la edad del hierro; el comercio e intercambio de hierro, al menos, desde comienzos de nuestra era; la gran abundancia de hornos de reducci\u00f3n de dicho mineral, tanto de tecnolog\u00eda prehidr\u00e1ulica como hidr\u00e1ulicos, desde \u00e9poca medieval, podemos llegar a unas consideraciones muy interesantes, y m\u00e1s, si a todo lo anterior, se le a\u00f1aden otros signos de riqueza que caracterizaban a este Pa\u00eds como:<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\" lang=\"ES\">1) El control del comercio mar\u00edtimo (CHILDS, 2003; TENA, 2003) con los centros comerciales m\u00e1s importantes de <st1:personname productid=\"la Pen\u00ednsula\" w:st=\"on\">la Pen\u00ednsula<\/st1:personname>, Islas Canarias, Islas Brit\u00e1nicas, Flandes, Breta\u00f1a, el Mediterr\u00e1neo, etc., desde <st1:personname productid=\"la Edad Media.\" w:st=\"on\">la Edad Media.<\/st1:personname><o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\" lang=\"ES\">2) La construcci\u00f3n de todo tipo de armas para el mercado interno (reino de Pamplona-Navarra primero) y posteriormente para el reino Castilla, incluyendo las armas blancas de los famosos espaderos de Bilbao y Tolosa (MILLER, 1995; DUE\u00d1AS, 2001), dedicadas, en gran parte, a la exportaci\u00f3n, principalmente, a las Islas Brit\u00e1nicas.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\" lang=\"ES\">3) La abundancia de astilleros y la consiguiente construcci\u00f3n de todo tipo de barcos, para el comercio y para la marina, sobre todo, de Castilla, al menos desde el siglo XI, gracias a la difusi\u00f3n de las t\u00e9cnicas n\u00f3rdicas de construcci\u00f3n (ALBERDI y ARAG\u00d3N, 1998).<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\" lang=\"ES\">4) la tradici\u00f3n pesquera (BARKHAM, 2000; ARIZAGA, 2000) que ya en el siglo XI suministraba pescado a los grandes monasterios dependientes del reino de Pamplona-Navarra y el negocio de su exportaci\u00f3n a otros mercados, junto con el comercio del bacalao y de la industria del salaz\u00f3n en general.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\" lang=\"ES\">5) El control de la pesca y del comercio de la industria ballenera (BARKHAM, 2000) desde, al menos, el siglo XI (un documento del a\u00f1o 1059 hace referencia a la venta de carne de ballena en el mercado de Baiona) y sobre el que LABURU (1991) cita un documento del 670 por el cual los \u201cvascos de Laburdi env\u00edan a la abad\u00eda de Jumi\u00e8ges, a orillas del Sena, entre Rouen y El Havre, 40 moyos (medida de capacidad equivalente a <st1:metricconverter productid=\"257 litros\" w:st=\"on\">257 litros<\/st1:metricconverter>) de sain (aceite) para el alumbrado\u201d.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\" lang=\"ES\">6) La explotaci\u00f3n de salinas y el comercio de la sal (hay que tener en cuenta la importancia que ten\u00eda la sal en la vida medieval), que ya fue uno de los objetivos, junto con el hierro, de las expediciones musulmanas a tierras del oeste de \u00c1lava desde el siglo IX (GARCIA de CORTAZAR, 1994), as\u00ed como el hecho de que muchos grandes monasterios y abad\u00edas como San Pedro de Arlanza, San Pedro de Berlangas y San Mill\u00e1n de <st1:personname productid=\"la Cogolla\" w:st=\"on\">la Cogolla<\/st1:personname> tuvieran intereses en Salinas de A\u00f1ana, obtenidos a partir de compras o donaciones, siendo el de Carde\u00f1a, en el 902, el primer monasterio del que se tiene constancia que recibe una donaci\u00f3n en A\u00f1ana (LE\u00d3N-SOTELO, 1980).<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\" lang=\"ES\">7) La gran riqueza en ganado vacuno y porcino, desde \u00e9poca medieval (ARAGON RUANO, 2003; 2006), en la parte del pa\u00eds con influencia atl\u00e1ntica, como queda reflejado en el tributo en bueyes que tienen que pagar Bizkaia y Gipuzkoa al monasterio de San Mill\u00e1n, en el siglo XIII y<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\" lang=\"ES\">8) La importancia agr\u00edcola (cereales, vino, etc.) de Aquitania y las zonas media y meridional del pa\u00eds, unido a un fluido comercio terrestre y mar\u00edtimo con Europa y <st1:personname productid=\"la Pen\u00ednsula.\" w:st=\"on\">la Pen\u00ednsula.<\/st1:personname><o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\" lang=\"ES\">Por todo ello, consideramos que, en contra de lo manifestado por los historiadores e interesados en desvirtuar la realidad documental, Vasconia ha sido, frente a la visi\u00f3n arcaizante que con frecuencia se ha transmitido de ella, un pa\u00eds rico y avanzado desde \u00e9poca inmemorial. Creemos, tambi\u00e9n, que un an\u00e1lisis detallado de todos estos datos demuestra lo incorrecto del planteamiento que se ha venido manteniendo acerca del aislamiento de estas tierras y de su falta de contacto con las distintas corrientes culturales (baste recordar la influencia econ\u00f3mica, cultural y militar del Reino de Navarra en Europa, principalmente durante <st1:personname productid=\"la Edad Media\" w:st=\"on\">la Edad Media<\/st1:personname>), ya que la relaci\u00f3n, principalmente comercial, con otros pa\u00edses, ha sido una constante desde \u00e9pocas remotas.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p><strong><span style=\"font-size: 10pt; font-family: Arial;\" lang=\"ES\">Agradecimientos<\/span><\/strong><span style=\"font-size: 10pt;\" lang=\"ES\"><o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\" lang=\"ES\">En primer lugar queremos agradecer a los Dres. H. Astibia, P.P. Gil, J.M. Herrero, A. Elosegi, I. Yusta y F. Caballero de <st1:personname productid=\"la Facultad\" w:st=\"on\">la Facultad<\/st1:personname> de Ciencia y Tecnolog\u00eda (UPV\/EHU), y a J.L. Ugarte, miembro de Burdinola Elkartea, por la revisi\u00f3n cr\u00edtica del trabajo. Del mismo modo, quiero agradecer al Dr. I. Garc\u00eda Camino, T\u00e9cnico del Servicio de Patrimonio Hist\u00f3rico de <st1:personname productid=\"la Diputaci\u00f3n Foral\" w:st=\"on\">la Diputaci\u00f3n Foral<\/st1:personname> de Bizkaia, por sus consejos y por las ayudas prestadas en determinados momentos. Por otra parte, es nuestra obligaci\u00f3n mencionar a todos aquellos que con su contribuci\u00f3n, tanto en lo que respecta a la informaci\u00f3n suministrada, como a la ayuda en el campo, han permitido que hayamos podido acumular tal cantidad de datos: J. Aiesta, J.M. Aiesta, J. Ajuriaguerra, M.A. Alvarado, S. Aranburu, V. Aranburu, Gemma Azpiri, A. Barrenetxea, B. Belausteguigoitia, G. Bernaola, A. Bernaola, I. Beitia, J. Bilbao, A. Bravo, I. Carde\u00f1o, F. Dehesa, J.A. Elezgarai, A. Elorrieta, J.L. Elorrieta, J.M. Etxebarria, A. Fagoaga, A. Gabiola, J. Gonz\u00e1lez de Durana, N. Jauregui (fallecido), J. Korta, P. Korta, T. Madina, R. Mentxakatorre, R. Olano, J.A. Salabarria, A. Santamar\u00eda, S. Sautua, J.M. Solana, I. Susperregui, G. Ugarte, J. Uriarte, J. Urigoitia, E. Urquiza, B. Villanueva, J. Zarandona, J. Zubiaga, E. Zuluaga. Por \u00faltimo, queremos hacer una menci\u00f3n especial para Felix Uriarte y Millar Marcelo, por todas las facilidades que nos han dado para llevar a cabo la excavaci\u00f3n de una \u201chaizeola\u201d en terrenos de su propiedad. <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p><strong><span style=\"font-size: 10pt; font-family: Arial;\" lang=\"ES\">Referencias:<\/span><\/strong><span style=\"font-size: 10pt;\" lang=\"ES\"><o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\" lang=\"ES\">R. Ad\u00e1n de Yarza (1916).- Pa\u00eds Vasco-Navarro. En: F. Carreras i Candi. Geograf\u00eda General del Pa\u00eds Vasco-Navarro. Ed. A. Martin, Barcelona: 998 ps.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\" lang=\"ES\">A. Aguirre (1990).- La moliner\u00eda y otros ingenios hidr\u00e1ulicos en Euskalerria. Munibe (Antropolog\u00eda-Arkeolog\u00eda). 42: 423-428.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\" lang=\"ES\">X. Alberdi y A. Arag\u00f3n (1998).- La construcci\u00f3n naval en el Pa\u00eds Vasco durante <st1:personname productid=\"la Edad Media.\" w:st=\"on\">la Edad Media.<\/st1:personname> Itsas Memoria. Revista de EstudiosMar\u00edtimos del Pa\u00eds Vasco, 2, Untzi Museoa-Museo Naval, Donostia-San Sebasti\u00e1n: 13-33.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\" lang=\"ES\">X. Alberdi y A. Arag\u00f3n (2005).- \u201c&#8230;Sin su licencia nadie pueda&#8230;\u201d Monopolizaci\u00f3n y subordinaci\u00f3n. Reflexiones en torno a las causas de la emigraci\u00f3n en el litoral guipuzcoano. II Seminario Euskal Herria Mugaz Gaindi. Vitoria-Gasteiz. En: EuskoSare \u2013 Euskomedia \/ Eusko Ikaskuntza: 1-24.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\" lang=\"ES\">A. Arag\u00f3n Ruano (2003).- La importancia de los montes comunales en el desarrollo de la sociedad urbana vasca en el tr\u00e1nsito del medievo a la modernidad (siglos XV y XVI). Bolet\u00edn de <st1:personname productid=\"la R.S\" w:st=\"on\">la R.S<\/st1:personname>.B.A.P., 1: 59-104.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\" lang=\"ES\">A. Arag\u00f3n Ruano (2006).- Ganader\u00eda, trasterminancia y trashumancia en los territorios vascos en el tr\u00e1nsito del medievo a la modernidad (siglos XV y XVI). Cuadernos de Historia Moderna, 31: 39-61.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\" lang=\"ES\">B. Arizaga (2000).- La pesca en el Pa\u00eds Vasco en <st1:personname productid=\"la Edad Media.\" w:st=\"on\">la Edad  Media.<\/st1:personname> Itsas Memoria. Revista de Estudios Mar\u00edtimos del Pa\u00eds Vasco, 3, Untzi Museoa-Museo Naval, Donostia-San Sebasti\u00e1n: 13-28.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\" lang=\"ES\">M. Barkham (2000).- La industria pesquera en el Pa\u00eds Vasco peninsular al principio de <st1:personname productid=\"la Edad Moderna\" w:st=\"on\">la Edad Moderna<\/st1:personname>: \u00bfuna edad de oro?.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\" lang=\"ES\">Itsas Memoria. Revista de Estudios Mar\u00edtimos del Pa\u00eds Vasco, 3, Untzi Museoa-Museo Naval, Donostia-San Sebasti\u00e1n: 29-75.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\" lang=\"ES\">A. Bouthier (1982).- Donn\u00e9es nouvelles sur l\u2019utilisation du mineral de fer dans le Nord-Ouest de <st1:personname productid=\"la Nievre\" w:st=\"on\">la Nievre<\/st1:personname> \u00e0 l\u2019\u00e9poque Gallo-Romaine. <\/span><span style=\"font-size: 10pt;\" lang=\"EN-GB\">\u00c9ditions du CNRS, 139-156.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\" lang=\"ES\">J. Caro Baroja (1995).- Los Vascos (9\u00aa Edici\u00f3n). Ediciones ISTMO. Madrid. <\/span><span style=\"font-size: 10pt;\" lang=\"EN-GB\">384 p.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\" lang=\"EN-GB\">W.R. Childs (2003).- Commercial relations between the Basque Provinces and England in the Later Middle Ages, c. 1200-c. <\/span><span style=\"font-size: 10pt;\" lang=\"ES\">1500.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\" lang=\"ES\">Itsas Memoria. Revista de Estudios Mar\u00edtimos del Pa\u00eds Vasco, 4, Untzi Museoa-Museo Naval, Donostia-San Sebasti\u00e1n: 55-64.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\" lang=\"ES\">L.M. Diez de Salazar (1983).- Ferrer\u00edas en Guipuzkoa siglos XIV-XVI. Aspectos hist\u00f3ricos e institucionales. Tesis Doctoral. Tomo I-II. Donosti.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\" lang=\"ES\">G. Due\u00f1as (2001).- La producci\u00f3n de armas blancas en Bilbao durante el siglo XVI. <\/span><span style=\"font-size: 10pt;\" lang=\"EN-GB\">Gladius XXI: 269-290.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\" lang=\"EN-GB\">L. Eschenlohr, V. Serneels (1991).- <\/span><span style=\"font-size: 10pt;\" lang=\"ES\">Les bas fourneaux m\u00e9rovingiennes de Bo\u00e9court, Les Boulies, (Ju\/Suisse). Cahier d\u00b4arch\u00e9ologie jurassienne, 3. Porrentruy. 144 pp.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\" lang=\"ES\">J.A. Garc\u00eda de Cortazar (1994).- Crecimiento econ\u00f3mico y s\u00edntomas de transformaci\u00f3n en las estructuras de la sociedad y del h\u00e1bitat en el reino de Alfonso III de Asturias. En: F.J. Fern\u00e1ndez Conde: \u201cLa \u00e9poca de Alfonso III y San Salvador de Valdedi\u00f3s\u201d. Congreso de Historia Medieval, Oviedo, 1993: 27-53.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\" lang=\"EN-GB\">P.P. Gil (1991).- <\/span><span style=\"font-size: 10pt;\" lang=\"ES\">Las mineralizaciones de hierro en el anticlinal de Bilbao: mineralog\u00eda, geoqu\u00edmica y metalogenia. Tesis Doctoral, in\u00e9d., Univ. Pa\u00eds Vasco, 343 pp.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\" lang=\"ES\">P.P. Gil, I. Yusta, X. Orue-Etxebarria, J.M. Herrero, J.I. Baceta, J. Artaraz, E. Madina, J.M. Mintegui (2008).- Caracterizaci\u00f3n mineral\u00f3gica y qu\u00edmica de escorias de ferrer\u00edas de monte (\u201chaizeolas\u201d) en el entorno de Galdakao (Vizcaya). Macla, 9: 117-118.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\" lang=\"ES\">M. Laborde (1979).- Ferrones. En: Euskaldunak II, Ed. Etor, San Sebastian: 297-360.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\" lang=\"ES\">M. Laburu (1991).- Vascos y Am\u00e9rica. Edici\u00f3n del autor. San Sebasti\u00e1n. 34 p.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\" lang=\"ES\">M. Lecuona (1973).- El nombre vasco de la ferrer\u00eda, \u201cola\u201d, en la toponimia. Dos casos t\u00edpicos de Oyarzun. En: III Semana de Antropolog\u00eda Vasca: 125-134. Bilbao.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\" lang=\"ES\">M.C. de Le\u00f3n-Sotelo (1980).- Formaci\u00f3n y primera expansi\u00f3n del dominio mon\u00e1stico de San Pedro de Arlanza. Siglo X. 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Oroitzapenak: 1883-1969, recuerdos de una \u00e9poca. Fundaci\u00f3n Kutxa, San Sebasti\u00e1n.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\" lang=\"ES\">X. Orue-Etxebarria, I. Yusta, J. Artaraz, P.P. Gil, E. Madina, J.I. Baceta, J.M. Mintegui (2008a).- <a href=\"http:\/\/www.euskonews.com\/0422zbk\/gaia42201es.html\" target=\"_blank\"><span>Primera descripci\u00f3n de hornos de reducci\u00f3n (tipo ferrer\u00eda de monte) del Pa\u00eds Vasco: hallazgos realizados en Galdakao<\/span><\/a>. Euskonews, 422: 1-6.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\" lang=\"ES\">X. Orue-Etxebarria, E. Madina, P.P. Gil, J. Ataraz, I. Yusta, J.I. Baceta, J.M. Herrero, R. Berodia, J.M. Lasa, J.L. Ugarte, J.M. Mintegui, E. Apellaniz, K. Telleria (2008b).- <a href=\"http:\/\/www.euskonews.com\/0458zbk\/gaia45803es.html\" target=\"_blank\"><span>Hornos de ferrer\u00eda de monte (haizeolak): nuevos datos en Bizkaia y primeros hallazgos en territorio guipuzcoano<\/span><\/a>. Euskonews, 458: 1-3.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\" lang=\"ES\">X. Orue-Etxebarria, J. Artaraz, E. Madina, K. Telleria, E. Galarza, E. Apellaniz, H. Astibia (2009).- <a href=\"http:\/\/www.euskonews.com\/0487zbk\/gaia48702es.html\" target=\"_blank\"><span>Primera cita de hornos de reducci\u00f3n del hierro prehidr\u00e1ulicos (haizeolak, ferrer\u00edas de monte) en Araba<\/span><\/a>. <\/span><span style=\"font-size: 10pt;\" lang=\"EN-GB\">Euskonews, 487: 1-4.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\" lang=\"EN-GB\">P.-L. Pelet (1973).- Une industrie m\u00e9connue. Fer, charbon, acier dans le Pays de Vaud, vol. 1. 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Pe\u00f1alver (2008).- <st1:personname productid=\"La EDAD DEL\" w:st=\"on\">La EDAD DEL<\/st1:personname> HIERRO. Los vascones y sus vecinos. El \u00faltimo milenio anterior a nuestra era. Editorial Txertoa, Donostia. 286 p.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\" lang=\"ES\">S. Perret et al. (2005).- La m\u00e9tallurgie de Fiko, K\u00e9ma et Kakoli: un premier bilan des interventions arch\u00e9ologiques et de l\u2019approche en laboratoire. SLSA-Jahresbericht: 1-14.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\" lang=\"ES\">A. Prada (2008).- Historia eclesi\u00e1stica de Legazpi (en el obispado de Pamplona) y nuevas aportaciones sobre la historia medieval de la poblaci\u00f3n. Ed. Burdinola Elkartea. 368 p.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\" lang=\"ES\">S. San Jos\u00e9 (2005).- Los inicios de la metalurgia del hierro en la protohistoria de Guip\u00fazcoa. 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Revista de Estudios Mar\u00edtimos del Pa\u00eds Vasco, 4, Untzi Museoa-Museo Naval, Donostia-San Sebasti\u00e1n: 129-142.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\" lang=\"ES\">L.M. Zaldua (2006).- <a href=\"http:\/\/www.saroiaketakortak.com\/\" target=\"_blank\"><span>Saroiak eta kortak<\/span><\/a>. Ed. L.M. Zaldua, Urnieta: 218 p. Disponible en PDF.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES\"><o:p> <\/o:p><\/span><\/p>\n<\/p><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>X. Orue-Etxebarria, E. Apellaniz, J. Artaraz, A. Basterretxea, R. Berodia, J.M. Elosegi, E. Galarza, J.M. Lasa, E. Madina, J.M. Mintegui, K. Telleria Introducci\u00f3n La metalurgia del hierro en Vasconia es conocida desde \u00e9pocas remotas. 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