{"id":22278,"date":"2010-03-03T08:57:12","date_gmt":"2010-03-03T06:57:12","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/inmigracion-e-integracion-nacional\/"},"modified":"2010-03-03T08:57:12","modified_gmt":"2010-03-03T06:57:12","slug":"inmigracion-e-integracion-nacional","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/inmigracion-e-integracion-nacional\/","title":{"rendered":"Inmigraci\u00f3n e integraci\u00f3n nacional"},"content":{"rendered":"<p> <\/p>\n<p>Ante la oleada migratoria de los \u00faltimos a\u00f1os, el discurso p\u00fablico ha oscilado en Catalu\u00f1a (y, en general, en Europa) entre dos polos igualmente preocupantes. Por un lado, la inmigraci\u00f3n ha sido acogida con un silencio pragm\u00e1tico: c\u00f3mo que los reci\u00e9n llegados han representado una fuente de mano de obra barata y un paliativo para el estancamiento demogr\u00e1fico del pa\u00eds, han sido muy pocos los que han querido interrogarse sobre su encaje social y cultural. Por otro lado, se ha agitado la bandera del cosmopolitismo liberal: en nombre de la solidaridad, se han condenado todo tipo de cuotas migratorias; y, en nombre de la libertad individual, se ha considerado ileg\u00edtimo todo intento de asimilar los reci\u00e9n llegados a la cultura receptora. <\/p>\n<p> El primer discurso,\u00a0 el del pragmatismo silencioso, dominante en la calle, deja a los inmigrantes en una posici\u00f3n subordinada, de una grande debilidad. Cuando las cosas van bien, se suspende todo debate porque se supone que la situaci\u00f3n del inmigrante, incluso cuando no es muy satisfactoria, es mejor que la de su pa\u00eds de origen. Cuando las vacas gordas se acaban, sin embargo, los reci\u00e9n llegados pasan a ser un estorbo y entonces se aprueban paquetes econ\u00f3micos para incentivar su salida. Si\u00a0se quedan, corren el peligro de ser ciudadanos de segunda, quebrantados por el paro, hacinados en \u00e1reas urbanas guetizadas. <\/p>\n<p> El discurso cosmopolita, con su insistencia en la identidad individual y con su negaci\u00f3n de una identidad colectiva que vaya m\u00e1s all\u00e1 de la suma aritm\u00e9tica de muchas identidades culturales diferentes, es un producto de fil\u00f3sofos de sal\u00f3n, de catedr\u00e1ticos que un d\u00eda fueron mao\u00edstas y ahora predican un liberalismo edulcorado. Al cosmopolita la fascina la met\u00e1fora de la sociedad como arca de No\u00e8, exuberante en su variedad de especies y a la vez hecha de una especie de leones, ovejas, pitones y bonobos ilustrados, capaces de dialogar y respetarse autom\u00e1ticamente. El ciudadano normal y corriente sabe que esto no es en absoluto posible: una sociedad estable y democr\u00e1tica necesita valores compartidos, una identidad com\u00fan, un acuerdo sobre los principios que tienen que marcar todo tipo de interacciones sociales. <\/p>\n<p> Los inmigrantes tambi\u00e9n saben esto: si algo les ha hecho marchar de casa ha sido la promesa de vivir en una sociedad m\u00e1s din\u00e1mica y m\u00e1s pr\u00f3spera. Y este dinamismo s\u00f3lo se produce en las sociedades donde sus miembros cooperan entre s\u00ed de una manera efectiva, cumplen la palabra dada y trabajan de una manera eficaz y predecible, donde el esfuerzo individual (y de equipo) domina sobre los contactos y las clientelas personales, donde las instituciones p\u00fablicas son transparentes y eficientes, y donde los contribuyentes pagan los impuestos que les corresponde. En una palabra, sostener un cierto progreso humano exige tener, por encima de todo, un cierto poso cultural, un conjunto de h\u00e1bitos c\u00edvicos, una estructura com\u00fan de valores y expectativas sobre lo que es aceptable y sobre lo que no es permisible. <\/p>\n<p> No todas las sociedades cuentan, sin embargo, con estas herramientas culturales. En las sociedades m\u00e1s atrasadas sus miembros viven atrapados, como se\u00f1alaba Joan F. Mira hace pocos d\u00edas en este diario, en una telara\u00f1a de relaciones en absoluto c\u00edvica, en un contexto social que apoyado en los intereses privados, particulares y cortoplacistas. Por esto, mientras en las econom\u00edas m\u00e1s avanzadas cerca de los dos tercios de los encuestados declaran tener confianza en la gente en general, en los pa\u00edses menos desarrollados menos de una tercera parte de la opini\u00f3n p\u00fablica conf\u00eda en los dem\u00e1s. La confianza en las instituciones p\u00fablicas e incluso en el sector empresarial y la percepci\u00f3n del nivel de corrupci\u00f3n siguen pautas similares en todas partes. <\/p>\n<p> Estas diferencias no tienen nada que ver con determinados atributos gen\u00e9ticos o \u00e9tnicos o con ciertos gustos individuales. Sabemos, gracias a encuestas id\u00e9nticas hechas en todo el mundo, que, independientemente de las condiciones reales de su pa\u00eds, todo el mundo prefiere vivir en un lugar con instituciones y comportamientos c\u00edvicos. Sabemos tambi\u00e9n que los mismos individuos, una vez han emigrado a sociedades m\u00e1s c\u00edvicas, son capaces de adoptar los valores de las sociedades de acogida. Salvo una minor\u00eda ligada a la mafia, la mayor\u00eda de los emigrantes sicilianos y calabreses que marcharon a los Estados Unidos ahora hace cien a\u00f1os se integraron completamente en las pautas y formas de vida norteamericanas. En una escala menor, este es el mensaje central de \u00abCuando hice las maletas: un paseo por el ayer\u00bb, un libro autobiogr\u00e1fico, injustamente olvidado en mi opini\u00f3n, de Jos\u00e9 Luis L\u00f3pez Hierva, sobre la emigraci\u00f3n andaluza a Catalu\u00f1a. <\/p>\n<p> No hay duda de que la emigraci\u00f3n es una de las grandes soluciones a la trampa del subdesarrollo en que todav\u00eda vive una gran parte de la humanidad. Aun as\u00ed, es este hecho precisamente el que obliga a las sociedades receptoras a gestionar los flujos migratorios de acuerdo con tres principios fundamentales: <\/p>\n<p> 1. C\u00f3mo\u00a0el progreso econ\u00f3mico y humano del pa\u00eds receptor descansa en algo tan delicado como por ejemplo la estructura de h\u00e1bitos que hace posible la cooperaci\u00f3n y la confianza sociales, es necesario asegurarse que tales normas de comportamiento no se resquebrajen con la llegada de nuevas poblaciones. Esto obliga a apostar por una pol\u00edtica de asimilaci\u00f3n de los reci\u00e9n llegados. Por lo tanto, mientras que en el \u00e1mbito privado, como por ejemplo la lengua en la familia, la pr\u00e1ctica religiosa o las costumbres alimentarias, el inmigrante tiene que disponer de plena autonom\u00eda, en la arena p\u00fablica hay que reforzar los valores comunes de la sociedad: una sola lengua vehicular, un conjunto de expectativas claras en las relaciones contractuales y en la vida social, y la adhesi\u00f3n a un conjunto de principios de tolerancia democr\u00e1tica estrictas. <\/p>\n<p> 2. Incluso las sociedades m\u00e1s abiertas tienen que regular el flujo migratorio e imponer l\u00edmites (razonables) a la entrada de reci\u00e9n llegados. Aceptar, por ejemplo, una emigraci\u00f3n masiva que ponga en peligro todos los v\u00ednculos sociales y culturales en que se basa el \u00e9xito de la sociedad receptora perjudica tanto a los nativos como los reci\u00e9n llegados. Y hace un mal servicio incluso a los que se han quedado en su pa\u00eds de origen a la espera de poder emigrar en un futuro no muy lejano. <\/p>\n<p> 3. Finalmente, los receptores tienen el deber activo de hacer que la inmigraci\u00f3n no fracase. Esto les obliga a mantener una sociedad abierta, exenta de discriminaciones de cualquier tipo. Por eso las segregaciones geogr\u00e1fica y educativa son peligrosas. La segregaci\u00f3n laboral y la carencia de movilidad social son, sin embargo, mucho peores. De hecho, es aqu\u00ed donde el mercado de trabajo dualizado que existe en el Estado espa\u00f1ol (y, en parte, en otras zonas del continente europeo) se tiene que reformar, porque plantea una de las amenazas m\u00e1s graves a la posibilidad de crear una sociedad plenamente integrada.\u00a0<\/p>\n<p> * Carles Boix \/ Catedr\u00e1tico de pol\u00edtica y asuntos p\u00fablicos de <st1:personname productid=\"la Universidad\" w:st=\"on\">la Universidad<\/st1:personname> de Princeton<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<h3>Publicado por <a title=\"Avui\" href=\"http:\/\/www.avui.cat\/\">Avui<\/a>-k argitaratua<\/h3>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ante la oleada migratoria de los \u00faltimos a\u00f1os, el discurso p\u00fablico ha oscilado en Catalu\u00f1a (y, en general, en Europa) entre dos polos igualmente preocupantes. 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