{"id":22059,"date":"2010-01-22T06:54:32","date_gmt":"2010-01-22T04:54:32","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/misterios-de-auschwitz\/"},"modified":"2010-01-22T06:54:32","modified_gmt":"2010-01-22T04:54:32","slug":"misterios-de-auschwitz","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/misterios-de-auschwitz\/","title":{"rendered":"Misterios de Auschwitz"},"content":{"rendered":"<p> <\/p>\n<p><strong>El mi\u00e9rcoles pr\u00f3ximo se cumplen 65 a\u00f1os de la liberaci\u00f3n del campo de exterminio de Auschwitz. Las reflexiones imborrables de Primo Levi plantean por qu\u00e9 los hombres pueden \u201cquerer no saber\u201d, por qu\u00e9 los que iban a la muerte no se rebelaban, por qu\u00e9 los que se sublevan son los que menos sufren y por qu\u00e9, \u201caunque comprender es imposible, conocer es necesario\u201d.<\/strong><\/p>\n<p>Primo Levi *<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Esconder del pueblo alem\u00e1n el enorme aparato de los campos de concentraci\u00f3n no era posible, y adem\u00e1s (desde el punto de vista de los nazis), no era deseable. Crear y mantener en el pa\u00eds una atm\u00f3sfera de indefinido terror formaba parte de los fines del nazismo: era bueno que el pueblo supiese que oponerse a Hitler era extremadamente peligroso. Efectivamente, cientos de miles de alemanes fueron encerrados en los Lager desde los comienzos del nazismo: comunistas, socialdem\u00f3cratas, liberales, jud\u00edos, protestantes, cat\u00f3licos, el pa\u00eds entero lo sab\u00eda, y sab\u00eda que en los Lager se sufr\u00eda y se mor\u00eda.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>No obstante, es cierto que la gran masa de alemanes ignor\u00f3 siempre los detalles m\u00e1s atroces de lo que m\u00e1s tarde ocurri\u00f3 en los Lager: el exterminio met\u00f3dico e industrializado en escala de millones, las c\u00e1maras de gas t\u00f3xico, los hornos crematorios, el abyecto uso de los cad\u00e1veres, todo esto no deb\u00eda saberse y, de hecho, pocos lo supieron antes de terminada la guerra. Para mantener el secreto, entre otras medidas de precauci\u00f3n, en el lenguaje oficial s\u00f3lo se usaban eufemismos cautos y c\u00ednicos: no se escrib\u00eda \u201cexterminaci\u00f3n\u201d sino \u201csoluci\u00f3n final\u201d, no \u201cdeportaci\u00f3n\u201d sino \u201ctraslado\u201d, no \u201cmatanza con gas\u201d sino \u201ctratamiento especial\u201d, etc\u00e9tera. No sin raz\u00f3n, Hitler tem\u00eda que estas horrorosas noticias, una vez divulgadas, comprometieran la fe ciega que le tributaba el pa\u00eds, como as\u00ed la moral de las tropas de combate; adem\u00e1s, los aliados se habr\u00edan enterado y las habr\u00edan utilizado como instrumento de propaganda: cosa que, por otra parte, ocurri\u00f3, si bien a causa de la enormidad de los horrores de los Lager, descriptos repetidamente por la radio de los aliados, no ganaron el cr\u00e9dito de la gente.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>El resumen m\u00e1s convincente de la situaci\u00f3n de entonces en Alemania la he hallado en el libro Der SS Staat (El Estado de <st1:personname productid=\"la SS\" w:st=\"on\">la SS<\/st1:personname>), de Eugen Kogon, ex prisionero en Buchenwald y luego profesor de Ciencias Pol\u00edticas en <st1:personname productid=\"la Universidad\" w:st=\"on\">la Universidad<\/st1:personname> de Munich: \u201c\u00bfQu\u00e9 sab\u00edan los alemanes acerca de los campos de concentraci\u00f3n? A m\u00e1s del hecho concreto de su existencia, casi nada. Sin embargo, no hab\u00eda un alem\u00e1n que no supiese de la existencia de los campos. Pocos eran los alemanes que no ten\u00edan un pariente o un conocido en un campo, o que al menos no supiesen que tal o cual persona all\u00ed hab\u00eda sido enviada. Todos los alemanes eran testigos de la multiforme barbarie antisemita: millones de ellos hab\u00edan presenciado, con indiferencia o con curiosidad, con desd\u00e9n o quiz\u00e1 con maligna alegr\u00eda, el incendio de las sinagogas o la humillaci\u00f3n de los jud\u00edos y jud\u00edas obligados a arrodillarse en el fango de la calle. Muchos hombres de negocios ten\u00edan relaciones de proveedores con <st1:personname productid=\"la SS\" w:st=\"on\">la SS<\/st1:personname> de los Lager, muchos industriales solicitaban mano de obra de trabajadores-esclavos a <st1:personname productid=\"la SS\" w:st=\"on\">la SS<\/st1:personname>, y muchos empleados estaban al corriente. No eran pocos los trabajadores que desarrollaban su actividad cerca de los campos de concentraci\u00f3n o incluso dentro de los mismos. Profesores universitarios colaboraban con los centros de investigaci\u00f3n m\u00e9dica\u201d.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Pese a las varias posibilidades de informarse, la mayor parte de los alemanes no sab\u00eda porque no quer\u00eda saber, o m\u00e1s: porque quer\u00eda no saber. Es cierto que el terrorismo de Estado es un arma muy fuerte a la que es muy dif\u00edcil resistir, pero tambi\u00e9n es cierto que el pueblo alem\u00e1n, globalmente, ni siquiera intent\u00f3 resistir. En <st1:personname productid=\"la Alemania\" w:st=\"on\">la Alemania<\/st1:personname> de Hitler se hab\u00eda difundido una singular forma de urbanidad: quien sab\u00eda no hablaba, quien no sab\u00eda no preguntaba, quien preguntaba no obten\u00eda respuesta. De esta manera, el ciudadano alem\u00e1n t\u00edpico conquistaba y defend\u00eda su ignorancia, que le parec\u00eda suficiente justificaci\u00f3n de su adhesi\u00f3n al nazismo: cerrando la boca, los ojos y las orejas se constru\u00eda la ilusi\u00f3n de no estar al corriente de nada, y por consiguiente de no ser c\u00f3mplice de todo lo que ocurr\u00eda ante su puerta.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Saber, y hacer saber, era un modo (quiz\u00e1 tampoco tan peligroso) de tomar distancia con respecto al nazismo; pienso que el pueblo alem\u00e1n, globalmente, no ha usado de ello, y de esta deliberada omisi\u00f3n lo considero plenamente culpable.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Perros adiestrados<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>En algunos Lager hubo efectivamente insurrecciones: en Treblinka, en Sobibor y tambi\u00e9n en Birkenau, uno de los campos dependientes de Auschwitz. No tuvieron gran peso num\u00e9rico: como la parecida insurrecci\u00f3n del ghetto de Varsovia, fueron m\u00e1s bien ejemplos de extraordinaria fuerza moral. En todos los casos fueron planeadas y dirigidas por prisioneros de alguna manera privilegiados, por lo tanto en condiciones f\u00edsicas y espirituales mejores que las de los prisioneros comunes. Esto no debe sorprender: s\u00f3lo a primera vista puede parecer parad\u00f3jico que se subleve quien menos sufre. Tambi\u00e9n fuera de los Lager, las luchas raramente son lideradas por el subproletariado. Los \u201charapientos\u201d no se rebelan.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>En los campos para prisioneros pol\u00edticos, o en donde \u00e9stos prevalec\u00edan, la experiencia conspiradora de \u00e9stos demostr\u00f3 ser preciosa, y a menudo se lleg\u00f3, m\u00e1s que a rebeliones abiertas, a actividades de defensa bastante eficientes. Seg\u00fan el Lager y seg\u00fan las \u00e9pocas, se logr\u00f3 por ejemplo chantajear o corromper a <st1:personname productid=\"la SS\" w:st=\"on\">la  SS<\/st1:personname>, frenando as\u00ed sus poderes indiscriminados; se logr\u00f3 sabotear el trabajo para las industrias de guerra alemanas; se logr\u00f3 organizar evasiones; se logr\u00f3 comunicar por radio con los aliados, d\u00e1ndoles noticias acerca de las horribles condiciones de los campos; se logr\u00f3 mejorar el tratamiento de los enfermos, sustituyendo a los m\u00e9dicos de las SS con m\u00e9dicos prisioneros; se logr\u00f3 \u201ccondicionar\u201d las selecciones, mandando a la muerte a esp\u00edas o traidores y salvando a prisioneros cuya supervivencia ten\u00eda, por alg\u00fan motivo, particular importancia; se logr\u00f3 preparar, incluso militarmente, una resistencia en caso de que, al acercarse el frente, los nazis decidieran (como de hecho a menudo lo hicieron) liquidar totalmente los Lager.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>En los campos en los que los jud\u00edos eran mayor\u00eda, como los de la zona de Auschwitz, una defensa activa o pasiva era particularmente dif\u00edcil. Aqu\u00ed los prisioneros, en general, carec\u00edan de casi toda experiencia organizativa o militar; proven\u00edan de todos los pa\u00edses de Europa, hablaban lenguas diferentes, y por ello no se entend\u00edan entre s\u00ed: sobre todo, ten\u00edan m\u00e1s hambre, estaban m\u00e1s d\u00e9biles y cansados que los dem\u00e1s, porque sus condiciones de vida eran m\u00e1s duras y porque ten\u00edan frecuentemente tras de s\u00ed un largo historial de hambre, persecuciones y humillaciones en los ghe-ttos. Por ende, la duraci\u00f3n de su estancia en el Lager era tr\u00e1gicamente breve, constitu\u00edan en definitiva una poblaci\u00f3n fluctuante, continuamente disminuida por la muerte y renovada por las incesantes llegadas de nuevos cargamentos. Es comprensible que en un tejido humano tan deteriorado e inestable no prendiese f\u00e1cilmente el germen de la rebeli\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Podr\u00edamos preguntarnos por qu\u00e9 no se rebelaban los prisioneros no bien bajaban del tren, que esperaban horas (\u00a1a veces d\u00edas!) antes de entrar a las c\u00e1maras de gas. Adem\u00e1s de todo lo que he dicho, debo agregar que los alemanes hab\u00edan perfeccionado, en esta empresa de muerte colectiva, una estrategia diab\u00f3licamente astuta y vers\u00e1til. En la mayor parte de los casos, los reci\u00e9n llegados no sab\u00edan qu\u00e9 se les ten\u00eda preparado: se los recib\u00eda con fr\u00eda eficiencia pero sin brutalidad, se los invitaba a desnudarse \u201cpara la ducha\u201d, a veces se les entregaba una toalla y jab\u00f3n, y se les promet\u00eda un caf\u00e9 para despu\u00e9s del ba\u00f1o. Las c\u00e1maras de gas, en efecto, estaban camufladas como salas de duchas, con tuber\u00edas, grifos, vestuarios, perchas, bancos, etc\u00e9tera. Cuando, por el contrario, un prisionero daba la menor muestra de saber o sospechar su destino inminente, las SS y sus colaboradores actuaban por sorpresa, interven\u00edan con extremada brutalidad, gritando, amenazando, pateando, disparando y azuzando \u2013contra esa gente perpleja y desesperada, marinada por cinco o diez d\u00edas de viajes en vagones sellados\u2013 a sus perros adiestrados para despedazar hombres.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Siendo as\u00ed las cosas, parece absurda y ofensiva la afirmaci\u00f3n a veces formulada seg\u00fan la cual los jud\u00edos no se rebelaron por cobard\u00eda. Nadie se rebelaba. Baste recordar que las c\u00e1maras de gas de Auschwitz fueron puestas a prueba con un grupo de trescientos prisioneros de guerra rusos, j\u00f3venes, con entrenamiento militar, preparados pol\u00edticamente y sin el freno que representan mujeres y ni\u00f1os; tampoco ellos se rebelaron.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Frente al olvido<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Cada uno de nosotros, los sobrevivientes, se comporta de manera distinta, pero se distinguen dos grandes categor\u00edas. Pertenecen a la primera categor\u00eda los que reh\u00fasan regresar, o incluso hablar del tema; los que querr\u00edan olvidar pero no pueden, y viven atormentados por pesadillas; los que, al contrario, han olvidado, han extirpado todo y han vuelto a vivir a partir de cero. He notado que, en general, todos estos individuos fueron a parar al Lager \u201cpor desgracia\u201d, es decir sin un compromiso pol\u00edtico preciso; para ellos el sufrimiento ha sido una experiencia traum\u00e1tica pero privada de significado y de ense\u00f1anza, como una calamidad o una enfermedad: el recuerdo es para ellos algo extra\u00f1o, un cuerpo doloroso que se inmiscuy\u00f3 en sus vidas y han tratado (o a\u00fan tratan) de eliminarlo.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>La segunda categor\u00eda, en cambio, est\u00e1 constituida por los ex prisioneros \u201cpol\u00edticos\u201d, o en todo caso con preparaci\u00f3n pol\u00edtica, o con una convicci\u00f3n religiosa, o con una fuerte conciencia moral. Para estos sobrevivientes, recordar es un deber: \u00e9stos no quieren olvidar, y sobre todo no quieren que el mundo olvide, porque han comprendido que su experiencia ten\u00eda sentido y que los Lager no fueron un accidente, un hecho imprevisto de <st1:personname productid=\"la Historia.\" w:st=\"on\">la Historia.<\/st1:personname><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Los Lager nazis han sido la cima, la culminaci\u00f3n del fascismo en Europa, su manifestaci\u00f3n m\u00e1s monstruosa; pero el fascismo exist\u00eda antes que Hitler y Mussolini, y ha sobrevivido, abierto o encubierto, a su derrota en <st1:personname productid=\"la Segunda Guerra\" w:st=\"on\">la Segunda Guerra<\/st1:personname> Mundial. En todo el mundo, en donde se empieza negando las libertades fundamentales del Hombre y la igualdad entre los hombres, se va hacia el sistema concentracionario, y es \u00e9ste un camino en el que es dif\u00edcil detenerse. Conozco muchos ex prisioneros que han comprendido bien la terrible lecci\u00f3n impl\u00edcita en su experiencia, y que cada a\u00f1o vuelven a \u201csu\u201d campo llevando de la mano peregrinajes de j\u00f3venes: yo mismo lo har\u00eda de buen grado si el tiempo me lo permitiese y si no supiera que logro el mismo fin escribiendo libros y aceptando comentarlos ante los estudiantes.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Comprender es imposible<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Como se sabe, la obra de exterminaci\u00f3n fue muy lejos. Los nazis, que a la vez estaban empe\u00f1ados en una guerra dur\u00edsima, manifestaron en ello una prisa inexplicable: los cargamentos de v\u00edctimas destinadas al gas o a ser trasladadas de los Lager cercanos al frente ten\u00edan precedencia sobre los transportes militares. No lleg\u00f3 a su culminaci\u00f3n s\u00f3lo porque Alemania fue derrotada, pero el testamento pol\u00edtico de Hitler, dictado pocas horas antes de su suicidio y con los rusos a pocos metros de distancia, conclu\u00eda as\u00ed: \u201cSobre todo, ordeno al gobierno y al pueblo alem\u00e1n que mantengan plenamente vigentes las leyes raciales y que combatan inexorablemente contra el envenenador de todas las naciones, el juda\u00edsmo internacional\u201d.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Se puede afirmar que el antisemitismo es un caso particular de intolerancia; que durante siglos ha tenido un car\u00e1cter principalmente religioso; que en el tercer Reich fue exacerbado por la explosi\u00f3n nacionalista y militarista del pueblo alem\u00e1n, y por la peculiar \u201cdiferencia\u201d del pueblo jud\u00edo; que se disemin\u00f3 f\u00e1cilmente por toda Alemania y buena parte de Europa, gracias a la eficacia de la propaganda de los fascistas y de los nazis que ten\u00edan necesidad de un chivo emisario sobre quien descargar todas las culpas y todos los resentimientos; y que el fen\u00f3meno fue llevado a su paroxismo por Hitler, dictador man\u00edaco.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Debo conceder, sin embargo, que estas explicaciones com\u00fanmente aceptadas no me satisfacen: son diminutas, no tienen com\u00fan medida ni proporci\u00f3n con los hechos que pretenden explicar. Releyendo las cr\u00f3nicas del nazismo, desde sus turbios inicios hasta su fin convulsionado, no logro quitarme de encima la impresi\u00f3n de una atm\u00f3sfera general de locura descontrolada que me parece ser \u00fanica en la historia. Esta locura colectiva, este descarr\u00edo, suele explicarse postulando la combinaci\u00f3n de muchos factores distintos, insuficientes uno a uno. El m\u00e1s importante ser\u00eda la misma personalidad de Hitler y su profunda interacci\u00f3n con el pueblo alem\u00e1n. Es verdad que sus obsesiones personales, su capacidad de odiar, su pr\u00e9dica de la violencia, hallaban una resonancia desenfrenada en la frustraci\u00f3n del pueblo alem\u00e1n, y de \u00e9l le volv\u00edan multiplicadas, confirm\u00e1ndole su convicci\u00f3n delirante de ser \u00e9l mismo quien encarnaba al H\u00e9roe de Nietzsche, el Superhombre redentor de Alemania.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Mucho se ha escrito acerca de su odio hacia el pueblo jud\u00edo. Se ha dicho que Hitler volcaba sobre los jud\u00edos su odio hacia todo el g\u00e9nero humano; que reconoc\u00eda en los jud\u00edos algunos de sus propios defectos, y que al odiar a los jud\u00edos se odiaba a s\u00ed mismo; que la violencia de su aversi\u00f3n proven\u00eda del temor de tener \u201csangre jud\u00eda\u201d en las venas.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Insisto: no me parecen explicaciones adecuadas. No me parece l\u00edcito explicar un fen\u00f3meno hist\u00f3rico cargando todas las culpas sobre un individuo (\u00a1los ejecutores de \u00f3rdenes horrendas no son inocentes!), y adem\u00e1s siempre es arduo interpretar las motivaciones profundas de un individuo. Las hip\u00f3tesis propuestas justifican los hechos s\u00f3lo parcialmente, explican la calidad pero no la cantidad. Debo admitir que prefiero la humildad con que algunos historiadores entre los m\u00e1s serios (Bullock, Schramm, Bracher) confiesan no comprender el antisemitismo furibundo de Hitler y, detr\u00e1s de \u00e9l, de Alemania.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Quiz\u00e1 no se pueda comprender todo lo que sucedi\u00f3, o no se deba comprender, porque comprender casi es justificar. Me explico: \u201ccomprender\u201d una proposici\u00f3n o un comportamiento humano significa (incluso etimol\u00f3gicamente) contenerlo, contener al autor, ponerse en su lugar, identificarse con \u00e9l. Pero ning\u00fan hombre normal podr\u00e1 jam\u00e1s identificarse con Hitler, Himmler, Goebbels, Eichmann e infinitos otros. Esto nos desorienta y a la vez nos consuela: porque quiz\u00e1 sea deseable que sus palabras (y tambi\u00e9n, por desgracia, sus obras) no lleguen nunca a resultarnos comprensibles. Son palabras y actos no humanos, o peor: contrahumanos, sin precedentes hist\u00f3ricos, dif\u00edcilmente comparables con los hechos m\u00e1s crueles de la lucha biol\u00f3gica por la existencia. A esta lucha podemos asimilar la guerra: pero Auschwitz nada tiene que ver con la guerra, no es un episodio, no es una forma extremada. La guerra es un hecho terrible desde siempre: podemos execrarlo pero est\u00e1 en nosotros, tiene su racionalidad, lo \u201ccomprendemos\u201d.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Pero en el odio nazi no hay racionalidad: es un odio que no est\u00e1 en nosotros, est\u00e1 fuera del hombre, es un fruto venenoso nacido del tronco funesto del fascismo, pero est\u00e1 fuera y m\u00e1s all\u00e1 del propio fascismo. No podemos comprenderlo; pero podemos y debemos comprender d\u00f3nde nace y estar en guardia. Si comprender es imposible, conocer es necesario, porque lo sucedido puede volver a suceder, las conciencias pueden ser seducidas y obnubiladas de nuevo: las nuestras tambi\u00e9n.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>* Fragmentos del postfacio, escrito en 1976, en \u2018Si esto es un hombre\u2019 (ed. Muchnik; totalmente agotado en Buenos Aires).<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<h3>Publicado por P\u00e1gina 12-k argitaratua<\/h3>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El mi\u00e9rcoles pr\u00f3ximo se cumplen 65 a\u00f1os de la liberaci\u00f3n del campo de exterminio de Auschwitz. 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