{"id":21874,"date":"2009-12-15T13:38:59","date_gmt":"2009-12-15T11:38:59","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/la-imitacion-de-la-cordura\/"},"modified":"2009-12-15T13:38:59","modified_gmt":"2009-12-15T11:38:59","slug":"la-imitacion-de-la-cordura","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/la-imitacion-de-la-cordura\/","title":{"rendered":"La imitaci\u00f3n de la cordura"},"content":{"rendered":"<p> <\/p>\n<p><strong>\u201cToda la maquinaria se ha vuelto tan inhumana que se ha vuelto natural. Al volverse una segunda naturaleza se ha vuelto tan indiferente y cruel como la naturaleza. El caballero cabalga una vez m\u00e1s por el bosque. S\u00f3lo que est\u00e1 perdido en las ruedas en lugar de entre los \u00e1rboles. Han creado un sistema de muerte, en tan vasta escala, que ellos mismos no saben ahora d\u00f3nde ni c\u00f3mo act\u00faa. Esta es la paradoja. Las cosas se han hecho incalculables a fuerza de ser calculadas. Han atado a los hombres a herramientas tan gigantescas, que no saben sobre qui\u00e9n caen los golpes. Han justificado la pesadilla de D. Quijote. Los molinos son realmente gigantes.\u201d<\/strong><\/p>\n<p><strong><em>El regreso de D. Quijote<\/em><\/strong><strong>. Chesterton. <\/strong><\/p>\n<p>Hab\u00eda una vez un hombre muy bajito que ten\u00eda delirios de grandeza. Nacido en C\u00f3rcega en 1769, estudi\u00f3 la carrera militar en Brienne-le-Chateau y, tras algunas proezas b\u00e9licas durante el sitio de Tolon, se convirti\u00f3 en el general m\u00e1s joven de Francia. Encabez\u00f3 dos golpes de Estado, se nombr\u00f3 a s\u00ed mismo Primer C\u00f3nsul y luego C\u00f3nsul Vitalicio; y en 1804, victorioso en todas las batallas, se autocoron\u00f3 emperador ante el Papa en la catedral de Notre-Dame. Conquist\u00f3 Egipto, los Pa\u00edses Bajos, Malta, Italia; invadi\u00f3 Prusia, donde el fil\u00f3sofo Hegel lo vio entrar en Jena y lo describi\u00f3 como \u201c<st1:personname productid=\"la Raz\u00f3n\" w:st=\"on\">la  Raz\u00f3n<\/st1:personname> a caballo\u201d; invadi\u00f3 Espa\u00f1a, donde fue el responsable de la muerte de 300.000 personas; invadi\u00f3 Rusia, donde dej\u00f3 a sus espaldas un mill\u00f3n de muertos. Restableci\u00f3 la esclavitud en las colonias y combati\u00f3 a los independentistas americanos. Derrotado por una alianza de tiranos europeos, muri\u00f3 a los 51 a\u00f1os, emperador de una sola isla, despu\u00e9s de dictar a un secretario sus memorias.<\/p>\n<p>Ese hombre estaba loco: se cre\u00eda Napol\u00e9on.<\/p>\n<p>Adorado por las mujeres, temido o admirado por los hombres, respetado incluso por sus enemigos, celebrado por patriotas e historiadores, imitado por militares y estadistas, se le recuerda todav\u00eda como uno de los Grandes Genios de <st1:personname productid=\"la Humanidad.\" w:st=\"on\">la Humanidad.<\/st1:personname><\/p>\n<p>Hab\u00eda una vez un hombre muy bajito que ten\u00eda delirios de grandeza. Nacido en Marsella en 1871, hijo de un curtidor y una lavandera, fue rechazado en la escuela militar a causa de una incurable cojera del pie derecho. En 1897 luch\u00f3 heroicamente contra una jaur\u00eda de perros que le arrancaron las ropas y le desgarraron el cuello; en 1898 combati\u00f3 con denuedo contra un ej\u00e9rcito de ni\u00f1os que le arrojaban insultos, piedras y escupitajos. Dos a\u00f1os m\u00e1s tarde, en 1900, se nombr\u00f3 a s\u00ed mismo general y se autocoron\u00f3 Emperador ante el Papa de los mendigos de Par\u00eds. Vestido de uniforme imperial, luciendo enormes charreteras doradas y un gran sombrero bicorne con escarapela roja, conquist\u00f3 una baldosa, una mesa de caf\u00e9, un doloroso reuma. Invadi\u00f3 un jard\u00edn p\u00fablico en 1910; asesin\u00f3 a miles de pulgas en 1912. Un a\u00f1o despu\u00e9s, derrotado por una conjura universal -en la que participaron criaturas sobrenaturales-, fue encerrado en el manicomio de Charenton, donde am\u00f3 a una princesa catal\u00e9ptica y muri\u00f3 en 1921 tarareando el concierto para piano n\u00ba 5 de Beethoven.<\/p>\n<p>Ese hombre estaba loco: se cre\u00eda Napole\u00f3n.<\/p>\n<p>Despreciado por las mujeres, golpeado por los hombres, escarnecido por los ni\u00f1os, insultado por los taberneros y los polic\u00edas, ni siquiera merece ser recordado como uno de los Grandes Necios de <st1:personname productid=\"la Humanidad.\" w:st=\"on\">la  Humanidad.<\/st1:personname><\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;-<\/p>\n<p>Podemos decir que hay una locura de primer grado u original y una locura de segundo grado o replicante. La locura original se llama identidad; la replicante se llama precisamente \u00ablocura\u00bb. \u00bfCu\u00e1l es m\u00e1s da\u00f1ina? \u00bfCu\u00e1l m\u00e1s inofensiva? Si Napole\u00f3n cree ser Napole\u00f3n, acaba despatarrando Europa; si Pierre Lapin cree ser Napole\u00f3n acaba atado y sedado en la celda acolchada de un hospital psiqui\u00e1trico. Y si Pierre Lapin, el pobre, se cree sencillamente Pierre Lapin, lo m\u00e1s probable es que, al igual que todos los Pierre Lapin del mundo, acabe creyendo <em>en <\/em>Napole\u00f3n (el cual acab\u00f3 despatarrando Europa). \u00bfHay alguna otra combinaci\u00f3n posible? \u00bfLa posibilidad quiz\u00e1s de <em>creer en otra cosa<\/em>? \u00bfO siempre, s\u00f3lo, seamos Napole\u00f3n o uno de sus replicantes, Napol\u00e9on o uno de sus soldados, estemos cuerdos o locos, tenemos que creer en Napole\u00f3n?<\/p>\n<p>Pensemos por un momento en los cat\u00e1logos banales, convencionales, familiares, de la locura socialmente aceptada y localizaremos extravagantes criterios diagn\u00f3sticos.<\/p>\n<p>Si uno se hace pasar por Bill Gates, es un impostor.<\/p>\n<p>Si uno se hace pasar por Luis XIV, est\u00e1 loco.<\/p>\n<p>Si Napole\u00f3n se hace pasar por Napole\u00f3n es que es Napole\u00f3n.<\/p>\n<p>Si Pierre Lapin se hace pasar por Napol\u00e9on es que est\u00e1 loco.<\/p>\n<p>Si en <st1:personname productid=\"la Edad Media\" w:st=\"on\">la Edad Media<\/st1:personname> Pierre Lapin entra en contacto con Dios es que es un santo.<\/p>\n<p>Si Pierrre Lapin ha entrado esta ma\u00f1ana en contacto telep\u00e1tico con extraterrestres es que est\u00e1 loco.<\/p>\n<p>Si Pierre Lapin se hace pasar por Pierre Lapin es que es Pierre Lapin.<\/p>\n<p>Si Pierre Lapin adulto se hace pasar por Pierre Lapin ni\u00f1o es que est\u00e1 loco.<\/p>\n<p>Si Michael Jackson se cree Michael Jackson es que est\u00e1 loco.<\/p>\n<p>Si Pierre Lapin imita a Michael Jackson es que es un sensato joven de su tiempo.<\/p>\n<p>A la luz de estas oposiciones binarias, podemos decir que la locura es una cuesti\u00f3n de intensidad y colocaci\u00f3n: un exceso de identidad fuera de lugar y en un tiempo equivocado. Se cree demasiado en uno mismo, en otro, sin compa\u00f1\u00eda, en la casa de al lado, y siempre habr\u00e1 una p\u00e1gina de la historia en la que estaremos completamente chiflados. Hitler cre\u00eda intensamente en una criatura fant\u00e1stica que se llamaba Hitler, providencial, sobrehumano, omnipotente, pero millones de alemanes tambi\u00e9n cre\u00edan en \u00e9l y la fantas\u00eda general se convirti\u00f3 en una <em>\u00e9poca<\/em> dentro de la cual hab\u00eda que estar un poco loco para oponerse a sus leyes. Por eso Hitler tuvo que ser vencido y no psicoanalizado. En un mundo sin paro ni pobreza, sin guerras interimperialistas, sin colonialismo ni lucha de clases, sin antisemitismo ni racismo, Hitler habr\u00eda sido sencillamente una intensidad local, una erupci\u00f3n idiosincr\u00e1sica, objeto de burla y de compasi\u00f3n: su nombre, a\u00fan m\u00e1s, nos resultar\u00eda tan anodino como Smith o P\u00e9rez. Hoy tanto Napole\u00f3n como Pierre Lapin, por otro lado, estar\u00edan juntos en el manicomio por creer en una personalidad tan desmedida, en una desmesura tan extempor\u00e1nea. Si hay alguna diferencia entre creer en Dios, creer en los extraterrestres o creer en uno mismo es s\u00f3lo porque el orden de lo inexistente es tan rico, tan plural y tan variado como el orden de lo existente. Y porque las fuerzas materiales de la historia nos pueden obligar a creer incluso en Darwin, aunque sus tesis sean efectivamente reales y verdaderas.<\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<\/p>\n<p>Pero, \u00bfse puede creer en otra cosa? \u00bfHabr\u00e1 una creencia cuerda en <em>todas<\/em> las p\u00e1ginas de la historia?<\/p>\n<p>Digamos que, al contrario que Napole\u00f3n, que cre\u00eda ser Napole\u00f3n, San Francisco no se cre\u00eda San Francisco, el Che Guevara no se cre\u00eda el Che Guevara y \u2013exploremos la ficci\u00f3n m\u00e1s real del mundo- Alonso Quijano no se cre\u00eda Alonso Quijano.<\/p>\n<p>Para psiquiatras e inquisidores la dificultad ha estado siempre en diferenciar la impostura de la locura. Pero la posibilidad de la impostura es precisamente la posibilidad de la conciencia, la distancia, la objetividad; la posibilidad misma de localizar un foco de decisi\u00f3n y racionalidad en el que se puede elegir entre la cordura y la vesania, y tambi\u00e9n, por lo tanto, entre distintas formas de cordura (como entre distintas formas normativas de vesania). El loco se ensimisma; el impostor se extrovierte y centrifuga. El loco <em>es<\/em>; el impostor imita. La imitaci\u00f3n es la pr\u00e1ctica voluntaria mediante la cual un ser humano distingue radicalmente \u2013en la ra\u00edz- la realidad de la fantas\u00eda e intenta disciplinadamente <em>parecer real<\/em>. Un impostor que se finge Bill Gates es un imitador. Un escritor tambi\u00e9n: Leon Tolstoi imitaba a Anna Karenina, Dickens a Mr. Pickwick y James Joyce a Leopold Bloom. Lo mismo le sucede a un revolucionario: San Francisco imitaba a Cristo y el Che Guevara a Espartaco, Zapata y Sandino. Los imitadores, al contrario que los locos, trascienden su identidad intensa para reproducir y defender una identidad extensa, m\u00e1s all\u00e1 de sus fant\u00e1sticas narices, en la que caben tambi\u00e9n cosas muy diferentes \u2013como en el orden de la inexistencia- pero en el que es posible distinguir precisamente la existencia de la inexistencia, el todo de la nada, la raz\u00f3n de la irracionalidad, la justicia de la injusticia, y se puede tambi\u00e9n tomar partido en una u otra direcci\u00f3n. Por eso \u2013digamos- San Francisco y el Che Guevara, al contrario que Hitler y Napole\u00f3n (y sus replicantes y soldados), son igualmente <em>realistas<\/em>: no cre\u00edan ser ellos mismos (entidades puramente imaginarias), no cre\u00edan ser su propia y fantasiosa particularidad sino criaturas generales: seres humanos, sujetos de raz\u00f3n, depositarios de derechos.<\/p>\n<p>Como todos sabemos ya, D. Quijote no estaba loco; no cre\u00eda ser ni Alonso Quijano, ese pobre hidalguillo arrinconado por la historia, ni tampoco D. Quijote de <st1:personname productid=\"La Mancha\" w:st=\"on\">La Mancha<\/st1:personname>, el caballero imposible e inexistente que \u201cse representaba la realidad a la medida de un orden ya caduco\u201d. Era un impostor, un actor teatral, un literato demiurgo, un mimador de grandes gestas, un imitador de criaturas grandes y generales. Basta ver la minuciosa conciencia con la que en el cap\u00edtulo I el caballero de <st1:personname productid=\"La Mancha\" w:st=\"on\">La Mancha<\/st1:personname> escoge el nombre de sus personajes y la hechura de sus armas o el modo en que, en un cap\u00edtulo titulado precisamente \u201cDe la imitaci\u00f3n que hizo a la penitencia de Beltenebros\u201d (XXV), invoca con erudici\u00f3n y discernimiento los ejemplos por los que ha de guiar su conducta; bastan, digo, esos dos botones para comprender que el problema de D. Quijote no era de identidad errada sino de plagio concienzudo: imit\u00f3 de manera selectiva las corduras de Amad\u00eds, hizo una antolog\u00eda o cent\u00f3n de las sensateces justicieras de Beltenebros. Alonso Quijano no era un hombre que se cre\u00eda intensamente D. Quijote; era un hombre que se fing\u00eda loco para poder creer extensamente en la justicia.<\/p>\n<p>La duda es:<\/p>\n<p>Si un cuerdo se finge loco, \u00bfest\u00e1 completamente cuerdo?<\/p>\n<p>Si un loco se finge cuerdo, \u00bfest\u00e1 completamente loco?<\/p>\n<p>Da lo mismo. No se trata de ser sino de imitar: de imitar el bien, la sensatez, la justicia. Y si eso es hipocres\u00eda, seamos hip\u00f3critas las veinticuatro horas del d\u00eda.<\/p>\n<h3>Revista Bostezo n\u00ba 3<\/h3>\n<h3>Publicado por <a title=\"Rebeli\u00f3n\" href=\"http:\/\/www.rebelion.org\">Rebeli\u00f3n<\/a>-k argitaratua<\/h3>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cToda la maquinaria se ha vuelto tan inhumana que se ha vuelto natural. Al volverse una segunda naturaleza se ha vuelto tan indiferente y cruel como la naturaleza. El caballero cabalga una vez m\u00e1s por el bosque. S\u00f3lo que est\u00e1 perdido en las ruedas en lugar de entre los \u00e1rboles. 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