{"id":21794,"date":"2009-11-26T10:33:45","date_gmt":"2009-11-26T08:33:45","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/el-paisaje-de-la-melancolia\/"},"modified":"2009-11-26T10:33:45","modified_gmt":"2009-11-26T08:33:45","slug":"el-paisaje-de-la-melancolia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/el-paisaje-de-la-melancolia\/","title":{"rendered":"El paisaje de la melancol\u00eda"},"content":{"rendered":"<p> <\/p>\n<p><strong>La relaci\u00f3n entre el oto\u00f1o y los estados de \u00e1nimo deca\u00eddos es de sobras conocida y parece cient\u00edficamente documentada; analizamos c\u00f3mo la construcci\u00f3n cultural asocia estos desasosiegos a determinados escenarios<\/strong><\/p>\n<p>La edad media ve\u00eda motivos religiosos, pero el Renacimiento volvi\u00f3 a la visi\u00f3n patol\u00f3gica de estas alteraciones<\/p>\n<p>El romanticismo se recrea en lo sublime, la nostalgia, el recuerdo, el desasosiego por el paso del tiempo<\/p>\n<p>Con el oto\u00f1o, llega la melancol\u00eda. La relaci\u00f3n entre este estado an\u00edmico y emocional y los meses de oto\u00f1o es de sobra conocida. Desde la psiquiatr\u00eda se ha demostrado que, en un porcentaje de poblaci\u00f3n nada despreciable, se observa en esta estaci\u00f3n del a\u00f1o cierta desincronizaci\u00f3n entre algunos sistemas neurofisiol\u00f3gicos y los ritmos diarios de luz-oscuridad, que, en oto\u00f1o, cambian sustancialmente en relaci\u00f3n con los del verano. Son tan evidentes las alteraciones an\u00edmicas que se producen en el individuo, que la propia psiquiatr\u00eda ha dado ya nombre a esta disfunci\u00f3n: trastorno afectivo estacional. Trastorno que puede combatirse a base de sesiones de fototerapia y con un tratamiento farmacol\u00f3gico. Por tanto, parece cient\u00edficamente verificado que una cierta sensaci\u00f3n de tristeza, de no identificada nostalgia, de melancol\u00eda, se apodera de algunos individuos al pasar de una estaci\u00f3n a otra, de verano a oto\u00f1o. Adem\u00e1s, debemos recordar que, en los manuales de psiquiatr\u00eda, la denominada \u00abdepresi\u00f3n melanc\u00f3lica\u00bb no se limita al trastorno aludido, sino que se describe como una de las depresiones con m\u00e1s graves consecuencias para los seres humanos que la padecen.<\/p>\n<p>As\u00ed pues, hace siglos que la melancol\u00eda est\u00e1 perfectamente estudiada desde el punto de vista m\u00e9dico. El t\u00e9rmino melancol\u00eda procede del griego melas (negro) y khol\u00e9 (bilis) y en la teor\u00eda de los cuatro humores de Hip\u00f3crates y de Galeno se refer\u00eda a uno de los humores producidos por el cuerpo humano, en concreto la denominada bilis negra. Este, considerado el peor de los cuatro humores, se asociaba a la tierra, al oto\u00f1o y a la edad adulta. La melancol\u00eda se percib\u00eda como una enfermedad vinculada a la tristeza, la depresi\u00f3n y la locura, a pesar de que Arist\u00f3teles la consideraba la \u00abenfermedad del genio\u00bb. En la edad media pervivi\u00f3 el inter\u00e9s por este estado an\u00edmico, entre otras razones por la necesidad que ten\u00edan los exorcistas de distinguir entre la enfermedad como tal y la melancol\u00eda en tanto que manifestaci\u00f3n de posesi\u00f3n diab\u00f3lica. La indiferencia, la tristeza sin aparente motivo, la dejadez y abandono del propio esp\u00edritu pod\u00edan provenir de la influencia del demonio, por lo que el remedio era claro: el trabajo, la plegaria&#8230; y, si fuere necesario, la hoguera.<\/p>\n<p>Habr\u00e1 que esperar al Renacimiento para dotar de otra dimensi\u00f3n, no estrictamente patol\u00f3gica, a la melancol\u00eda. Es entonces cuando se recupera el famoso comentario de Arist\u00f3teles que hab\u00eda ca\u00eddo en el olvido durante siglos: \u00abNo s\u00e9 por qu\u00e9 raz\u00f3n, pero todos los que han sobresalido en filosof\u00eda, pol\u00edtica, poes\u00eda o arte han sido seres manifiestamente melanc\u00f3licos\u00bb. La influencia de Saturno, planeta regente de los artistas, llegar\u00e1 tambi\u00e9n a los melanc\u00f3licos, que ser\u00e1n considerados a partir de ahora mentes especialmente agudas y sensibles. La melancol\u00eda ser\u00e1 vista como un estado que acerca al ser humano a la sabidur\u00eda y a la hiperconsciencia. La serie de tres grabados de Durero sobre la melancol\u00eda, dibujados entre 1513 y 1514 &#8211; a los que Erwin Panofsky y Fritz Saxl dedicaron un ensayo magistral en 1923-son clave en este sentido, porque consagran su intelectualizaci\u00f3n y su alianza con el arte y la creatividad, interpretaci\u00f3n que sigue vigente en nuestros d\u00edas. El romanticismo, por su parte, seguir\u00e1 en esa misma l\u00ednea y se recrear\u00e1 en lo sublime, la nostalgia, el recuerdo, el desasosiego producido por el paso del tiempo, en definitiva en la \u00abvoluptuosidad de la melancol\u00eda\u00bb, en palabras de uno de los grandes escritores rom\u00e1nticos, \u00c9tienne Pivert de Senancour. Es decir, la modernidad seguir\u00e1 entendiendo la melancol\u00eda en su doble vertiente patol\u00f3gica (desde la psiquiatr\u00eda) y creativa (desde el arte).<\/p>\n<p>Serenidad y desasosiego<\/p>\n<p>No puedo dejar de evocar, en este sentido, la fant\u00e1stica pintura de Edvard Munch, Melancol\u00eda y simult\u00e1neas-dosis de serenidad y de desasosiego. No olvidemos, por otra parte, que Paul Val\u00e9ry, conocedor de la obra de Freud, escribi\u00f3: \u00abLes m\u00e9lancoliques sont les malheureux qui pensent&#8230; mais l\u00b4esperit sait changer les douleurs en oeuvre\u00bb y, si uno se fija en los libros que se est\u00e1n publicando ahora mismo sobre el tema, este mensaje no s\u00f3lo se mantiene, sino que se refuerza. V\u00e9anse, por ejemplo, entre muchas otras, las obras Contra la felicidad. En defensa de la melancol\u00eda (2008), de Eric G. Wilson o La melancol\u00eda del ciborg (2009), de Fernando Broncano.<\/p>\n<p>Sea como fuere, lo cierto es que convivimos con la melancol\u00eda, bien porque la experimentamos en nuestra propia carne, bien porque la detectamos en conocidos y amigos. Y, adem\u00e1s, asociamos con relativa facilidad este estado a determinados paisajes, ya sean naturales o urbanos, lo cual nos lleva a preguntarnos si existen paisajes intr\u00ednsecamente melanc\u00f3licos o si somos nosotros, los seres humanos, quienes les hemos inculcado el car\u00e1cter de melanc\u00f3licos. El debate est\u00e1 servido y hay opiniones para todos los gustos, aunque hay que admitir que esta \u00faltima interpretaci\u00f3n parte de una s\u00f3lida argumentaci\u00f3n. En la cultura occidental, la riqu\u00edsima tradici\u00f3n iconogr\u00e1fica vinculada a la melancol\u00eda y esbozada a grandes rasgos en los p\u00e1rrafos anteriores ha podido generar una especie de clich\u00e9, de canon art\u00edstico melanc\u00f3lico &#8211; tambi\u00e9n de car\u00e1cter paisaj\u00edstico-,que acaba por influir tanto en nuestro sentir como en nuestra mirada. Es decir, podemos calificar de melanc\u00f3licos aquellos paisajes que se adaptan al arquetipo de paisaje melanc\u00f3lico que se nos ha inculcado hist\u00f3ricamente: paisajes en los que la niebla acecha cada dos por tres, entornos m\u00e1s bien h\u00famedos y fr\u00edos, con vegetaci\u00f3n caducifolia; en suma, los paisajes que podemos contemplar en oto\u00f1o, de una belleza algo m\u00f3rbida. Otorgamos en \u00e9l determinados atributos que est\u00e1n presentes en la iconograf\u00eda cultural asociada a la melancol\u00eda y que tenemos interiorizada. Se tratar\u00eda, por tanto, de una simple construcci\u00f3n cultural, como tantas otras.<\/p>\n<p>Siempre he pensado que, sin duda, nuestra percepci\u00f3n del paisaje est\u00e1 fuertemente condicionada por los patrones culturales y sociales dominantes y, por ello mismo, creo que esta interpretaci\u00f3n explica muchas de nuestras actitudes y comportamientos ante un paisaje arquet\u00edpicamente melanc\u00f3lico, pero poco m\u00e1s. Porque resulta que este estado an\u00edmico se experimenta tambi\u00e9n, dependiendo de las personas, en otro tipo de paisajes e incluso en otras estaciones del a\u00f1o. Vuelvo ah\u00ed a muchos de los cuadros de Hopper, melanc\u00f3licos con may\u00fasculas, pero bajo una luz solar radiante. Algo parecido sucede con la m\u00fasica, y ya no digamos con la combinaci\u00f3n paisaje-m\u00fasica, bien explotada en la historia del cine, pero aplicada a una variad\u00edsima tipolog\u00eda de paisajes. No: hay otra explicaci\u00f3n, que dejaremos para otro art\u00edculo. Mientras, bienvenida sea la melancol\u00eda, si la entendemos, simplemente, como un estado de hiperconsciencia, de sensibilidad a flor de piel, de serena inquietud existencial, de una cierta capacidad para situarse en los umbrales.<\/p>\n<h3>Publicado por <a title=\"La Vanguardia\" href=\"http:\/\/www.lavanguardia.es\">La Vanguardia<\/a>-k argitaratua<\/h3>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La relaci\u00f3n entre el oto\u00f1o y los estados de \u00e1nimo deca\u00eddos es de sobras conocida y parece cient\u00edficamente documentada; analizamos c\u00f3mo la construcci\u00f3n cultural asocia estos desasosiegos a determinados escenarios La edad media ve\u00eda motivos religiosos, pero el Renacimiento volvi\u00f3 a la visi\u00f3n patol\u00f3gica de estas alteraciones El romanticismo se recrea en lo sublime, la [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[79],"tags":[],"class_list":["post-21794","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-nabarmena"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v28.4 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>El paisaje de la melancol\u00eda - Nabarralde<\/title>\n<meta name=\"description\" content=\"La relaci\u00f3n entre el oto\u00f1o y los estados de \u00e1nimo deca\u00eddos es de sobras conocida y parece cient\u00edficamente documentada; 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