{"id":21708,"date":"2009-11-12T08:26:11","date_gmt":"2009-11-12T06:26:11","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/los-arrepentidos-de-facebook\/"},"modified":"2009-11-12T08:26:11","modified_gmt":"2009-11-12T06:26:11","slug":"los-arrepentidos-de-facebook","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/los-arrepentidos-de-facebook\/","title":{"rendered":"Los arrepentidos de Facebook"},"content":{"rendered":"<p>\u00a0<\/p>\n<p>  <!--more-->  <br \/>\u00bfComunicaci\u00f3n social del futuro o forma de control permanente? \u00bfMedio de expresi\u00f3n libre o instrumento para coartar la libertad personal? \u00bfEspacio estrictamente personal o portal de imagen p\u00fablica? En el imperio de las redes sociales en Internet quedan todav\u00eda muchas fronteras borrosas, fuente de graves problemas para los internautas. Con los beneficios de sitios como Facebook, MySpace, Twitter o Tuenti han llegado los efectos adversos: despidos, acosos, traspi\u00e9s y dem\u00e1s problemas en unas redes que, a veces, pueden llegar a convertirse en enredos de pesadilla.<\/p>\n<p>Al principio exist\u00eda MySpace, que populariz\u00f3 el uso de la p\u00e1gina personal. Despu\u00e9s de su comercializaci\u00f3n, en 2003, cualquiera pod\u00eda disponer de un foro online en el que dar rienda suelta a su vanidad y mezclar fotos, m\u00fasica e ideas. Todo aquello lo asumi\u00f3 y lo populariz\u00f3 Facebook, que adem\u00e1s uni\u00f3 la famosa l\u00ednea de \u00ab\u00bfQu\u00e9 est\u00e1s pensando?\u00bb, que se convirti\u00f3 en el centro del universo para Twitter.<\/p>\n<p>Twitter, por su parte, se ha convertido en algo ubicuo, una red en la que expresarse con l\u00edmite de 140 caracteres y que ha dado lugar al verbo twittear. Desde la pasada semana, adem\u00e1s, opera en espa\u00f1ol. Hoy en d\u00eda todos twittean, desde la presidenta madrile\u00f1a, Esperanza Aguirre, al papa Benedicto XVI o la estrella televisiva Oprah Winfrey.<\/p>\n<p>Espa\u00f1a dispone de su propia red. Se trata de Tuenti, creada en 2006 y a la que se accede exclusivamente por invitaci\u00f3n. Seg\u00fan su director de comunicaci\u00f3n, \u00cdcaro Moyano \u00abcuenta con 6,8 millones de usuarios y es la p\u00e1gina con m\u00e1s tr\u00e1fico de Espa\u00f1a seguida por Google\u00bb.<\/p>\n<p>El l\u00edder mundial en su terreno es Facebook. Dispone de 300 millones de perfiles, casi un 5% de la poblaci\u00f3n mundial. La mitad se conecta a esa red a diario. El usuario medio tiene una lista de 130 amigos. Ese grado de interconexi\u00f3n y omnisciencia la ha hecho inmensamente popular.<\/p>\n<p>Seg\u00fan BJ Fogg, director del Laboratorio de Tecnolog\u00edas de la Persuasi\u00f3n de la Universidad de Stanford (California), identificado como uno de los gur\u00fas tecnol\u00f3gicos del momento por la revista Forbes, todo eso se debe a que es \u00abla tecnolog\u00eda m\u00e1s persuasiva que ha existido\u00bb. Seg\u00fan este psic\u00f3logo, los creadores de ese portal lograron una de las armas de convencimiento e incitaci\u00f3n m\u00e1s perfectas del mundo online. \u00abFacebook persuade porque te notifica qu\u00e9 novedades te aguardan si te conectas. Te dice que tienes un mensaje, que han etiquetado una foto con tu nombre, que te han invitado a un evento. Entonces quieres verlo, quieres experimentarlo. Y te conectas. A otro nivel distinto, tus amigos en Facebook crean una red de centenares de personas que est\u00e1 presente en Facebook, de la que eres parte, en la que te sientes integrado\u00bb, explica.<\/p>\n<p>A veces, sin embargo, puede ser un arma peligrosa. Para Curtis Smith, teniente en el cuerpo de Marines de EE UU, ha sido una fuente de preocupaciones y ansiedad creciente. Cuando se alist\u00f3, en 2008, borr\u00f3 a casi todos sus amigos de Facebook. Iba a conocer a muchos soldados, llegados de todos los rincones del pa\u00eds. Sabr\u00eda casi todo de ellos, y ellos sabr\u00edan casi todo de \u00e9l.<\/p>\n<p>Como todo joven de 24 a\u00f1os, el teniente Smith, que ha preferido usar un pseud\u00f3nimo, hab\u00eda tenido hasta entonces una ajetreada vida en Facebook. Exhib\u00eda fotos, v\u00eddeos e ideas. Hab\u00eda mucha informaci\u00f3n en su perfil. Demasiada, pues quedaba claro que era gay. Y en el ej\u00e9rcito de EE UU impera una ley que proh\u00edbe a los homosexuales reconocer que lo son cuando prestan servicio en las fuerzas armadas, bajo riesgo de expulsi\u00f3n.<\/p>\n<p>Smith decidi\u00f3 prescindir de sus amigos de Facebook. Uno a uno, los fue borrando a todos. \u00abA los que me importaban, a mis amigos de verdad, se lo dije. A los conocidos, simplemente los elimin\u00e9 sin m\u00e1s\u00bb, explica. \u00abEra necesario. Es casi imposible estar en Facebook, ser gay y ocult\u00e1rselo a los dem\u00e1s soldados. Ellos est\u00e1n tambi\u00e9n en la red. Te a\u00f1aden. Y te preguntan por qu\u00e9 no les aceptas. Puede llegar a ser una pesadilla\u00bb.<\/p>\n<p>Las redes sociales suelen cumplir una buena funci\u00f3n. Seg\u00fan el psic\u00f3logo cl\u00ednico Michael Fenichel, las aplicaciones como Facebook \u00abofrecen muchas cosas valiosas en un solo paquete, por eso mucha gente acaba confiando en ellas como su hogar para toda la actividad online que no est\u00e9 relacionada con el trabajo\u00bb. \u00abFacebook puede satisfacer necesidades muy variadas. Proporciona la demostraci\u00f3n de que uno es popular con listas de amigos largas. Permite recobrar el contacto con amigos\u00bb, a\u00f1ade. \u00abIndividualmente, puede hacer cosas maravillosas, como permitir a un parapl\u00e9jico que debe permanecer en casa hacer amigos y conocidos con otros que comparten el mismo tipo de discapacidades, o que ni siquiera imaginan que \u00e9l pueda tener una discapacidad. Puede ser muy liberador\u00bb.<\/p>\n<p>Tanto, que uno puede escapar del lugar de trabajo en un solo clic, para comentar unas fotos del viaje de verano o para cultivar una granja online en aplicaciones l\u00fadicas. De hecho, el uso de redes sociales en el trabajo se ha convertido en un dolor de cabeza para las empresas. Una encuesta reciente de la consultora Nucleus Research revel\u00f3 que, cuando una empresa no proh\u00edbe el acceso de sus ordenadores a Facebook, acaba perdiendo un 1,5% en productividad laboral de sus empleados.<\/p>\n<p>En este mismo estudio, en el que se entrevist\u00f3 a 237 empleados, se descubri\u00f3 que un 77% de ellos ten\u00eda cuenta en Facebook, y que cada uno se pasaba, de media, unos 15 minutos diarios de horas de trabajo conectado a ese portal. Con un panorama semejante, no es de extra\u00f1ar que, a d\u00eda de hoy, un 54% de las empresas estadounidenses haya prohibido el acceso a las redes sociales a trav\u00e9s de sus servidores, seg\u00fan una investigaci\u00f3n de la consultora Robert Half Technology, que analiz\u00f3 unas 1.400 compa\u00f1\u00edas.<\/p>\n<p>Para aquellos a los que se les permite navegar por redes sociales, existe un riesgo, muy real, de ser despedido. No s\u00f3lo por conectarse simplemente a Facebook o MySpace, sino tambi\u00e9n por colgar en la Red informaci\u00f3n sensible o comprometida. La consultora Proofpoint acometi\u00f3 un an\u00e1lisis sobre la filtraci\u00f3n de informaci\u00f3n corporativa confidencial a trav\u00e9s de redes sociales en 75 empresas de m\u00e1s de 1.000 empleados. Un 8% de ellas despidi\u00f3, por lo menos, a uno de esos empleados por difusi\u00f3n de datos privados a trav\u00e9s de esos sitios web.<\/p>\n<p>En EE UU ha habido casos llamativos, bruscos finales de carreras brillantes a causa de enredos antol\u00f3gicos en una red social. Y si no, que se lo pregunten al jurista Jonathan MacArthur, que en 2007 perdi\u00f3 su puesto como juez sustituto en los Tribunales de Justicia del Norte de Las Vegas (Nevada) por la informaci\u00f3n publicada en su p\u00e1gina personal de MySpace. En ese sitio web, MacArthur destacaba uno de sus intereses personales: \u00abRomperme el pie estamp\u00e1ndoselo a los fiscales en el culo&#8230; y mejorar mi capacidad de romperme el pie estamp\u00e1ndoselo a los fiscales en el culo\u00bb.<\/p>\n<p>No hay evidencias ni acusaciones de que MacArthur haya agredido, jam\u00e1s, a un fiscal. Su comentario, hecho en una p\u00e1gina personal, suena a broma. Si se le pregunta, lo confirma: \u00abEra, obviamente, un comentario jocoso\u00bb. Este experto abogado criminalista, con un curr\u00edculo impecable, hab\u00eda anunciado que se presentar\u00eda a las elecciones para juez en 2008. El campo de su probable oponente comenz\u00f3 a investigar en su pasado. Otros compa\u00f1eros de profesi\u00f3n le comentaron que corr\u00edan por la Red correos electr\u00f3nicos con sus comentarios en una p\u00e1gina de MySpace. Finalmente, el fiscal del distrito David Roger present\u00f3 en el juzgado aquel fragmento de la p\u00e1gina personal de MacArthur, junto con otras muestras de su perfil de MySpace.<\/p>\n<p>\u00abRoger, envi\u00f3 un correo electr\u00f3nico al tribunal explicando que si yo volv\u00eda a trabajar como juez sustituto, presentar\u00eda mociones para recusarme en todos los casos, y presentar\u00eda una demanda \u00e9tica en mi contra\u00bb, explica MacArthur, que sigue trabajando en Las Vegas como abogado, despu\u00e9s de perder unas elecciones a juez hace un a\u00f1o. \u00abTodo fue una sandez sin fundamento, pero suficiente para convencer al juez titular de que utilizarme como juez sustituto era un riesgo para su imagen innecesario\u00bb.<\/p>\n<p>MacArthur destaca lo obvio. Que el comentario lo hab\u00eda hecho desde el punto de vista de su anterior ocupaci\u00f3n, como abogado defensor. Que se hab\u00eda sacado de contexto. Y que, adem\u00e1s, las duras limitaciones de imagen p\u00fablica que se aplican a los jueces titulares no sirven para los jueces sustitutos. \u00abEl 10 de agosto de 2007 se me inform\u00f3 de que no volver\u00eda a prestar servicio como juez sustituto. Nadie de la administraci\u00f3n de justicia me pidi\u00f3 una explicaci\u00f3n o el acceso a mi p\u00e1gina completa de MySpace\u00bb.<\/p>\n<p>Aquel ascenso frustrado es una prueba de que los oponentes -en el trabajo, en unas elecciones, en la pol\u00edtica- pueden buscar y buscar\u00e1n en las redes sociales informaci\u00f3n da\u00f1ina que usar a su antojo. \u00abDe momento no creo que regrese a la pol\u00edtica. Todo aquel proceso me cost\u00f3 un alto precio\u00bb, a\u00f1ade MacArthur.<\/p>\n<p>Es normal que, para analizar el rendimiento laboral y las capacidades de los trabajadores, los jefes y responsables utilicen no ya buscadores como Google, sino tambi\u00e9n las nuevas redes sociales. Seg\u00fan un reciente estudio de la p\u00e1gina web de informaci\u00f3n laboral CareerBuilder, participada, en parte, por Microsoft, un 29% de los empleadores usa Facebook para comprobar si un candidato a un puesto de trabajo es el adecuado o no. Un 21% prefiere MySpace y un 26%, la red profesional LinkedIn.<\/p>\n<p>Llaman la atenci\u00f3n las razones de las empresas para no contratar a candidatos, todo un manual de qu\u00e9 no hacer en Internet: \u00abEl candidato colg\u00f3 fotos o informaci\u00f3n provocativas o inapropiadas en un 53% de los casos&#8230; El candidato colg\u00f3 contenido en el que refer\u00eda beber alcohol o tomar drogas en un 44% de los casos&#8230; El candidato hizo comentarios discriminatorios en un 26% de los casos&#8230; El candidato minti\u00f3 sobre sus cualificaciones en un 24% de los casos\u00bb.<\/p>\n<p>Parecen cuestiones de sentido com\u00fan, pero en Facebook o MySpace el l\u00edmite entre lo estrictamente privado y personal y la imagen p\u00fablica es extremadamente borroso. \u00bfQui\u00e9n no tiene a un compa\u00f1ero de trabajo o a alg\u00fan jefe en la lista de amigos de Facebook? \u00bfA qui\u00e9n no le han etiquetado en una imagen con una copa en la mano? \u00bfQui\u00e9n controla a la perfecci\u00f3n los ajustes de seguridad para evitar que informaci\u00f3n privada est\u00e9 al alcance de cualquiera?<\/p>\n<p>Hay gente a la que esa interconexi\u00f3n le supone m\u00e1s un problema que un activo. Eugene Jones, trabajador del sector inmobiliario de Washington, de 28 a\u00f1os, no tiene Facebook, ni Twitter, ni MySpace. Cree que no le aportan nada a su trabajo y conf\u00eda en una forma de comunicaci\u00f3n m\u00e1s directa y sencilla. \u00abCuando tengo algo que decir, lo digo en persona o a trav\u00e9s del tel\u00e9fono o el correo electr\u00f3nico\u00bb.<\/p>\n<p>Parece algo l\u00f3gico. Generaciones enteras han vivido de ese modo. Pero hoy en d\u00eda, en EE UU, es una tarea muy ardua encontrar a un solo joven de 15 a 30 a\u00f1os que no tenga Facebook. Cualquiera tiene una cuenta, aunque sea s\u00f3lo testimonial. Tambi\u00e9n est\u00e1n los actualizadores compulsivos, los que cuelgan fotos, cultivan granjas virtuales, difunden los v\u00eddeos que m\u00e1s les gustan y lanzan ovejas, zombies, corazones y bolsos de marca a sus amigos. Jones lo confirma: \u00abCuando la gente me dice que me va a a\u00f1adir en Facebook y yo respondo que no tengo perfil, me miran como si estuviera loco, de verdad\u00bb.<\/p>\n<p>Seg\u00fan el doctor Fogg, de la Universidad de Stanford, la actitud de Jones es anacr\u00f3nica. \u00abNo conozco a nadie que se haya dado de baja en Facebook. Esa actitud ser\u00eda semejante a decidir abandonar la sociedad y vivir aislado en el desierto. Hay y ha habido, de siempre, gente que prefiere ese estilo de vida. Pero yo no lo veo como algo natural. Lo interpreto como una declaraci\u00f3n de principios, como una voluntad de no estar conectado a una amplia red social\u00bb.<\/p>\n<p>El teniente Smith, de hecho, ha decidido regresar a Facebook. Va a dejar el cuerpo de Marines el pr\u00f3ximo a\u00f1o. \u00abPor divergencias entre c\u00f3mo veo yo la vida y qu\u00e9 representan los marines\u00bb, explica. De momento, ha a\u00f1adido a algunos amigos. \u00abA los de hace tiempo los tengo en un perfil limitado seg\u00fan el cual no pueden escribir mensajes en mi pizarra ni pueden etiquetar fotos con mi nombre. Es una medida preventiva hasta que logre la baja definitiva del ej\u00e9rcito\u00bb.<\/p>\n<p>Hasta entonces, Smith seguir\u00e1 sin estar plenamente en Facebook. Y eso le seguir\u00e1 acarreando problemas con sus amigos, que pensar\u00e1n que est\u00e1 limitando su libertad de expresi\u00f3n. Puede que las redes sociales llegaran hace poco m\u00e1s de cinco a\u00f1os, pero en el cambio de d\u00e9cada son el campo en el que se juega la comunicaci\u00f3n del futuro. Y para la inmensa mayor\u00eda no hay vuelta atr\u00e1s. <\/p>\n<h3>Publicado por <a title=\"El Pa\u00eds\" href=\"ww.elpais.com\">El Pa\u00eds<\/a>-argitaratua-k<\/h3>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[79],"tags":[],"class_list":["post-21708","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-nabarmena"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v28.4 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>Los arrepentidos de Facebook - Nabarralde<\/title>\n<meta name=\"description\" content=\"Con los beneficios de sitios como Facebook, MySpace, Twitter o Tuenti han llegado los efectos adversos: despidos, acosos, traspi\u00e9s y dem\u00e1s problemas en unas redes que, a veces, pueden llegar a convertirse en enredos de pesadilla.\" \/>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/los-arrepentidos-de-facebook\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Los arrepentidos de Facebook - 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