{"id":21699,"date":"2009-11-10T09:20:10","date_gmt":"2009-11-10T07:20:10","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/el-muro\/"},"modified":"2009-11-10T09:20:10","modified_gmt":"2009-11-10T07:20:10","slug":"el-muro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/el-muro\/","title":{"rendered":"El muro"},"content":{"rendered":"<p> <\/p>\n<p><strong>Rafael Poch<\/strong><\/p>\n<h1>El d\u00eda en el que el Muro se abri\u00f3<\/h1>\n<p>La ma\u00f1ana del 10 de noviembre de 1989, berlineses de ambos lados segu\u00edan encaramados frente a la puerta de Brandemburgo<\/p>\n<p>Con el r\u00e9gimen paralizado y la calle revuelta, en Berl\u00edn Este el poder estaba en el suelo. Depend\u00eda m\u00e1s de la calle que de los despachos, pero aun no se sab\u00eda. Desde principios de junio la apertura h\u00fangara propiciaba un multitudinario \u00e9xodo de ciudadanos hacia Austria, con embajadas de la RFA llenas de refugiados y un flujo creciente de manifestaciones y desaf\u00edos. El cancerbero moscovita no hac\u00eda nada contra aquello y aplicaba la Doctrina Sinatra (\u00abhaz lo que quieras\u00bb). En Berl\u00edn Este el poder estaba desconcertado, paralizado, deprimido.<\/p>\n<p>En julio Eric Honecker, 77 a\u00f1os, el jefe del Partido de Estado (SED), enferm\u00f3 y fue hospitalizado. Con el pa\u00eds hecho unos zorros, el 15 de agosto se fue de vacaciones para cinco semanas. Desde 1984 su compa\u00f1ero G\u00fcnter Mitag le supl\u00eda en esos casos. No en esa ocasi\u00f3n. Honecker prohibi\u00f3 toda discusi\u00f3n sobre la situaci\u00f3n pol\u00edtica en su ausencia. Regres\u00f3 de vacaciones con un \u00abbuen discurso\u00bb para celebrar el 40 aniversario de la RDA, como si nada, entre manifestaciones reprimidas que coreaban Gorby, Gorby al paso de Gorbachov, y una frase err\u00e1tica pero clara del l\u00edder sovi\u00e9tico, que luego fue muy distorsionada, y que dec\u00eda textualmente; \u00abel peligro s\u00f3lo amenaza a quien no reacciona a la vida\u00bb.<\/p>\n<p>Honecker no reaccionaba. El 17 de octubre fue destituido por una votaci\u00f3n un\u00e1nime del Politbur\u00f3, resultado de una tard\u00eda conjura animada por varios de sus compa\u00f1eros. En 1971, Honecker hab\u00eda arrebatado el poder a Walter Ulbricht en una maniobra igual. Egon Krenz, de 52 a\u00f1os, le sustituy\u00f3. Krenz hablaba de \u00abcambio\u00bb, pero carec\u00eda de toda credibilidad. La gente le recordaba como director de la comisi\u00f3n electoral que hab\u00eda falsificado las \u00faltimas elecciones municipales del 7 de mayo, y como el dirigente que en junio hab\u00eda loado el sangriento \u00abrestablecimiento del orden\u00bb en Pek\u00edn. Cuando se necesitaba poner al frente a alguien con credibilidad, se puso a un tipo cuya biograf\u00eda y forzada sonrisa de ratero evocaba todo lo contrario. Mientras tanto, las manifestaciones crec\u00edan; el 9 de octubre hab\u00edan sido 70.000 en Leipzig, el 4 de noviembre fueron medio mill\u00f3n en la Alexanderplatz de Berl\u00edn. El poder segu\u00eda en la calle, pero ahora la calle comenzaba a darse cuenta.<\/p>\n<p>El r\u00e9gimen ten\u00eda aun una gran carta que jugar: abrir el odiado e infame Muro. La jug\u00f3 tan mal que la convirti\u00f3 en una nueva prueba de su desbarajuste. Tras aprobar una nueva libertad de viajar, previa obtenci\u00f3n de un pasaporte ante la polic\u00eda, el portavoz y miembro del politbur\u00f3 G\u00fcnter Schabowski inform\u00f3, el 9 de noviembre, al t\u00e9rmino de una conferencia de prensa anodina de la nueva norma sobre libertad de viaje sin dar detalles. A las 18,53 el corresponsal de la agencia italiana Ansa le pregunt\u00f3, \u00ab\u00bfcuando entra en vigor?\u00bb. Schabowski, con las gafas puestas consult\u00f3 el desordenado mont\u00f3n de papeles que manejaba, y respondi\u00f3, como improvisando; \u00ab&#8230;tal como yo lo entiendo&#8230;, a partir de ya, inmeditamente\u00bb. Comenzaba la estampida.<\/p>\n<p>Bernd Wolterst\u00e4dt, 39 a\u00f1os, padre de familia y funcionario del ayuntamiento de Berl\u00edn Este, escuchaba aquella conferencia de prensa retransmitida en directo por la radio y la tele. Oy\u00f3, pero no comprendi\u00f3.\u00bbEra como si nos hubieran dicho que el Papa estaba embarazado, simplemente no pod\u00eda ser.\u00bb Una doctora en f\u00edsicas, cuatro a\u00f1os m\u00e1s joven que \u00e9l, tambi\u00e9n escuch\u00f3 aquello. Llam\u00f3 a su madre por tel\u00e9fono para comentarlo, y como cada jueves por la tarde se fue con una amiga a la sauna de la piscina del Th\u00e4lmann Park. Su nombre era \u00c1ngela Merkel. Regresaban las dos amigas a casa con la bolsa de ba\u00f1o y pasaron por delante de la Bornholmerstrasse, donde se hab\u00eda abierto el muro. \u00abMe mezcl\u00e9 enseguida con la gente para pasar a Berl\u00edn Oeste. Lo que sent\u00ed no se puede describir con palabras\u00bb, ha explicado al rememorarlo.<\/p>\n<p>Heinz Sch\u00e4fer, oficial guardafronteras, dice que fue su puesto de la Avenida Walterdorfer, en el sector sur este del Muro, y no el de la Bornholmer, el primero en abrir. Cuando oy\u00f3 la noticia en casa se fue corriendo a su puesto, confisc\u00f3 toda la munici\u00f3n a sus soldados y les instruy\u00f3 para que dejaran pasar a la gente\u00bb. Miles de personas se concentraban en los puestos fronterizos. Hab\u00eda gran confusi\u00f3n, pero al final el asunto se resolvi\u00f3 seg\u00fan el mejor escenario. Aquella noche se cant\u00f3 y se bail\u00f3 sobre el Muro y a ambos lados de el. La Kudamm, el paseo burgu\u00e9s de Berl\u00edn Oeste por excelencia se llen\u00f3 de \u00abTrabant\u00bb y Wartburg\u00bb, los utilitarios de la RDA, una estampa surrealista. El Canciller Kohl, que se encontraba en Varsovia, recibi\u00f3 incr\u00e9dulo la noticia e interrumpi\u00f3 su visita oficial.<\/p>\n<p>Al d\u00eda siguiente en las autopistas en direcci\u00f3n al Oeste hab\u00eda hasta cien kil\u00f3metros de cola, la gente se amontonaba ante los bancos y cajas para recibir los 100 marcos (50 euros) de \u00abdinero de bienvenida\u00bb que, astutamente, el gobierno federal de Bonn conced\u00eda a cualquier ciudadano de la RDA que presentara su pasaporte en el Oeste. En Weding, en el lado occidental de Berl\u00edn, hab\u00eda colas ante los camiones cargados de pl\u00e1tanos que repart\u00edan su carga gratuitamente entre los codazos de los parientes pobres del Este, escena que Wolterst\u00e4dt describe hoy como \u00ablamentable\u00bb. Por la tarde, Kohl era abucheado cuando se dirigi\u00f3 a 20.000 personas del Este y del Oeste, desde el balc\u00f3n del ayuntamiento de Sch\u00f6neberg. Hab\u00eda querido emular al Kennedy que un d\u00eda hab\u00eda dicho desde aquel mismo sitio, \u00absoy un berlin\u00e9s\u00bb, y hab\u00eda triunfado.<\/p>\n<p>Kohl ha pasado por ser un gran pol\u00edtico, el \u00abCanciller de la reunificaci\u00f3n\u00bb, obviando el hecho de que todo aquello, que gestion\u00f3 con habilidad, le cay\u00f3 regalado del cielo. Entonces se le conoc\u00eda como el \u00abSe\u00f1or Pera\u00bb, por la forma de su cabeza, y, por lo menos en Berl\u00edn, no se le ten\u00eda en gran estima. Soport\u00f3 el abucheo y el acto de Sch\u00f6neberg concluy\u00f3 cantando el himno alem\u00e1n, entre enormes desafinadas que los micr\u00f3fonos retransmit\u00edan, y una bronca fenomenal de parte del p\u00fablico.<\/p>\n<p>En la conciencia colectiva, un sue\u00f1o realizado y un general orgullo por lo que se viv\u00eda como gesta popular. Y lo era. Un raro movimiento social exitoso alem\u00e1n contra un r\u00e9gimen completamente deslegitimado, que se resolvi\u00f3 con la quiebra pac\u00edfica de \u00e9ste. En el contexto del sorprendente giro de los dirigentes de la URSS, una gran victoria popular se abri\u00f3 paso sobre la total incapacidad y par\u00e1lisis del r\u00e9gimen de la RDA y tuvo por consecuencia que el poder quedara en el suelo. La segunda parte tuvo mucho menos que ver con revoluci\u00f3n. El establishment conservador de la RFA recogi\u00f3 todo aquello, administr\u00f3 la situaci\u00f3n con habilidad, rellen\u00f3 todos los vac\u00edos, impuso su discurso y logr\u00f3 un triunfo impecable de su programa hist\u00f3rico: la disoluci\u00f3n de la RDA y su absorci\u00f3n por la RFA. La clara victoria de la conservadora \u00abAlianza por Alemania\u00bb en las elecciones del 18 de marzo de 1989 en la RDA hizo ineludible e indiscutible la reunificaci\u00f3n alemana del 3 de octubre de aquel a\u00f1o.<\/p>\n<p><strong>Pocos d\u00edas despu\u00e9s<\/strong><\/p>\n<p>A mediados de noviembre, pocos d\u00edas despu\u00e9s de la apertura del Muro, llegu\u00e9 a Berl\u00edn procedente de Mosc\u00fa. Hab\u00eda vivido en esta ciudad en la primera mitad de los ochenta, y lo que m\u00e1s me hab\u00eda cautivado hab\u00eda sido la minor\u00eda inconformista del Este, sin duda el grupo humano m\u00e1s atractivo de aquella ciudad dividida.<\/p>\n<p>En Prenzlauerberg el barrio de Berl\u00edn Este que concentraba m\u00e1s disconformes, hab\u00eda toda una vida paralela. Se organizaban conciertos de rock, seminarios, lectura de poes\u00edas, exposiciones art\u00edsticas en apartamentos privados. All\u00e1 hab\u00eda decenas de casas ocupadas, sin el ruido ni la parafernalia de Berl\u00edn Oeste. Una de ellas, en la Templiner strasse ten\u00eda por inquilina a una tal \u00c1ngela Merkel, seg\u00fan explica su bi\u00f3grafa Evelyn Roll. En las parroquias del barrio, algunos pastores protestantes amparaban muchas actividades independientes.<\/p>\n<p>Para quienes hab\u00edamos vivido la transici\u00f3n espa\u00f1ola, aquel ambiente nos era a la vez familiar. Anunciaba alg\u00fan tipo de cambio social, aunque fuera a medio o largo plazo, y tambi\u00e9n extra\u00f1o, por la tristeza y falta de risa de aquel escenario germ\u00e1nico, protestante y pol\u00edticamente desconcertante. Adem\u00e1s, porque los valores sobre los que reposaba aquella dictadura eran antag\u00f3nicos con los que nosotros hab\u00edamos padecido en Espa\u00f1a. Aquel r\u00e9gimen manifiestamente oxidado y aquella sociedad silenciosamente disconforme, el andar con la polic\u00eda secreta tras los talones, era muy estimulante, sobre todo para quienes est\u00e1bamos de paso y no sufr\u00edamos aquella vida cotidiana humanamente rica, pero gris hasta lo inimaginable y llena de carencias materiales.<\/p>\n<p>La autenticidad y generosidad de actitudes de quienes pretend\u00edan el cambio, el impulso \u00e9tico, ese era el punto de uni\u00f3n biogr\u00e1fico con Espa\u00f1a. Recuerdo una velada en casa de Jaceck Kuron, uno de los disidentes m\u00e1s l\u00facidos del Este, en Varsovia, en la que discutiendo apasionadamente sobre la comparaci\u00f3n de las dictaduras de Franco y del General Jaruszelky, me dijo; \u00abnuestra conversaci\u00f3n es c\u00f3mo el di\u00e1logo entre la v\u00edctima de un incendio y la v\u00edctima de una inundaci\u00f3n&#8230;\u00bb Ese no era el caso en Berl\u00edn Este, donde el programa mayoritario de la disidencia era marcadamente social y verde-ecol\u00f3gista.<\/p>\n<p>Gorbachov hab\u00eda llegado al poder en la URSS en marzo de 1985 y pronto se vio que aquello era un cambio, pero nadie se imaginaba que la gente pudiera salir a la calle masivamente a protestar, o que el Muro se abriera. \u00abLo que pase aqu\u00ed depender\u00e1 de lo que pase en Mosc\u00fa\u00bb, me dijo Gerd Poppe, el m\u00e1s conocido disidente de Berl\u00edn Este en nuestra \u00faltima entrevista, antes de que yo me fuera a Mosc\u00fa a abrir la primera corresponsal\u00eda permanente de &#8216;La Vanguardia&#8217; en la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, en marzo de 1988.<\/p>\n<p>Cuando el 9 de noviembre del a\u00f1o siguiente, recib\u00ed el despacho que anunciaba la apertura del Muro por el teletipo de la Agencia Tass en la oficina de La Vanguardia en Mosc\u00fa, la noticia me pareci\u00f3, no secundaria, pero si perif\u00e9rica. Para entenderlo hay que recordar el contexto en el que nos hall\u00e1bamos imbuidos en Mosc\u00fa. Dos d\u00edas antes, las manifestaciones y bloqueos de desfiles militares hab\u00edan marcado las celebraciones del 72 aniversario de la Revoluci\u00f3n de Octubre en Mosc\u00fa.<\/p>\n<p>En Armenia ten\u00edamos una guerra con Azerbaidj\u00e1n, en el B\u00e1ltico enormes protestas, en la capital de Moldavia, una rep\u00fablica de la que apenas se hab\u00eda o\u00eddo hablar, miles de nacionalistas bloqueban el desfile militar&#8230; Los mineros del carb\u00f3n de Siberia hab\u00edan iniciado un movimiento sin precedentes desde la Revoluci\u00f3n de 1917 que no sab\u00edamos a donde iba a llegar. En Afganist\u00e1n se estaba a punto de concluir la retirada militar sovi\u00e9tica. En Malta se preparaba una nueva cumbre Bush-Gorbachov, en el contexto de una completa y radical transformaci\u00f3n de las relaciones Este\/Oeste.<\/p>\n<p>En la cr\u00f3nica que &#8216;La Vanguardia&#8217; public\u00f3 en su p\u00e1gina tres el 8 de noviembre de 1989, la v\u00edspera de la ca\u00edda del Muro, escrib\u00ed lo siguiente sobre la situaci\u00f3n en la URSS; \u00abEn la calle un descontento creciente, por el desabastecimiento de las tiendas; en los medios pol\u00edticos las eternas especulaciones sobre la indecisi\u00f3n y las luchas internas en la c\u00faspide del poder. En todo el pa\u00eds, una delicada multiplicaci\u00f3n de fuerzas rupturistas de distinto signo\u00bb. \u00abPierde lustre la hier\u00e1tica conmemoraci\u00f3n oficial de un r\u00e9gimen que se cuestiona a s\u00ed mismo\u00bb, observaba en aquella misma p\u00e1gina Carlos Nadal, nuestro gran y fino analista internacional.<\/p>\n<p>En aquel contexto, consciente de que todo lo que pasaba en el Este de Europa era consecuencia directa de los cambios de Mosc\u00fa, aquel teletipo sobre la apertura del Muro de Berl\u00edn no pod\u00eda ser m\u00e1s que un asunto perif\u00e9rico. Y sin embargo&#8230;<\/p>\n<p>El recuerdo de aquellos amigos y conocidos de Berl\u00edn Este, de las veladas en sus casas vigiladas por la polic\u00eda, con micr\u00f3fonos de la Stasi \u2013la polic\u00eda de Estado-que lo grababan todo sobe la mesa del comedor, a pocos palmos de los borradores de panfletos y manifiestos que hablaban de un socialismo de verdad, sin dictadura, orientado ecol\u00f3gicamente, etc.,etc., lo que me impuls\u00f3 a tomar, pocos d\u00edas despu\u00e9s, un avi\u00f3n de Aeroflot en direcci\u00f3n a Berl\u00edn. Quer\u00eda ver aquello, fuera como fuera.<\/p>\n<p>El primer shock lleg\u00f3 nada m\u00e1s salir del aeropuerto de Sch\u00f6nefeld, de Berl\u00edn Este: circulaban autobuses de dos pisos de la BVG, la compa\u00f1\u00eda de transportes de Berl\u00edn Oeste, con sus anuncios de \u00abVodka Gorbatschow\u00bb bien a la vista en sus chasis. Era una imagen inaudita; \u00a1la BVG en Sch\u00f6nefeld!. Me fui directamente a Prenzlauerberg, a casa de Gerd Poppe, en el n\u00famero 28 de la Rykestrasse, y estaba ah\u00ed. El Muro llevaba varios d\u00edas abierto, pero \u00e9l aun no hab\u00eda cruzado. De peque\u00f1o su madre lo llevaba a pasear al Tiergarten, el gran parque de 210 hect\u00e1reas del centro de Berl\u00edn, que en 1961 qued\u00f3 en el otro lado, en el Oeste. Aun no hab\u00eda ido. La mesa de Poppe, que pocos meses despu\u00e9s ser\u00eda nombrado Ministro sin cartera del primer gobierno electo de la RDA, estaba llena de papeles y manifiestos. Entre ellos el programa de un nuevo Partido Socialdem\u00f3crata de la RDA, cuyo l\u00edder Ibrahim B\u00f6hme, luego se supo, result\u00f3 ser un confidente de la Stasi. Mas tarde me di cuenta de que muchos otros disidentes importantes de la RDA, la gente que m\u00e1s hab\u00eda hecho por abrir el Muro, fueron de los \u00faltimos en cruzar el muro&#8230;.<\/p>\n<p>Desde all\u00ed atraves\u00e9 la frontera por la estaci\u00f3n de Friedrichstrasse. Segundo shock. Hab\u00eda el mismo olor a desinfectante, las mismas manchas de v\u00f3mito de los marginales del Oeste, que ven\u00edan a comprar alcohol all\u00e1, m\u00e1s barato y sin impuestos, pero apenas hab\u00eda control. Los polic\u00edas que el pasado me hab\u00edan hecho hasta quitarme los calcetines en busca de papeles, no mostraron el m\u00e1s m\u00ednimo inter\u00e9s por mi pasaporte y mi bolsa. Un tr\u00e1mite de rutina. Tampoco hab\u00eda aquellas escenas de gente despidi\u00e9ndose llorando, que tantas veces hab\u00eda visto en las escaleras de la estaci\u00f3n, y que ilustraba el drama humano que para mucha gente significaba el Muro, con sus parentescos, amistades y amores separados&#8230;<\/p>\n<p>Una vez en Berl\u00edn Oeste, me encamin\u00e9 a la Potsdamerplatz, donde, junto a la puerta de Brandeburgo, hab\u00edan abierto una brecha en el Muro. Aun hab\u00eda escenas de j\u00fabilo, la gente del Oeste aplaud\u00eda a los del Este que entraban en el Oeste. Muchos eran ciudadanos de la RDA de provincias que llegaban desde sus pueblos a ver el \u00abotro lado\u00bb por primera vez. Llevaban bolsas de pl\u00e1stico con los nombres de los supermercados y grandes almacenes m\u00e1s econ\u00f3micos del Oeste, que ya hab\u00edan visitado. Hac\u00eda mucho fr\u00edo. En Mosc\u00fa ya era invierno, pero menospreciando el perruno tiempo berlin\u00e9s me hab\u00eda tra\u00eddo el abrigo ligero, que en Mosc\u00fa me pon\u00eda a partir de agosto.<\/p>\n<p>La imagen m\u00e1s viva de aquella jornada fue la de constatar la ligereza con la que caminaba la gente. Era como si hubieran marchado toda su vida con una mochila llena de piedras cargada en la espalda. Hab\u00eda alivio, alegr\u00eda, ligereza.<\/p>\n<p><strong>Qui\u00e9n construy\u00f3 el Muro y por qu\u00e9<\/strong><\/p>\n<p>La divisi\u00f3n de Alemania hab\u00eda sido resultado de la guerra de Hitler. Alemania fue responsable de su divisi\u00f3n. La ocupaci\u00f3n militar de su territorio, con los aliados occidentales en el Oeste, los sovi\u00e9ticos en el Este, y la capital dividida en cuatro sectores, tambi\u00e9n se hab\u00eda producido en Austria, pero all\u00ed los sovi\u00e9ticos accedieron a retirarse a cambio de la neutralidad del pa\u00eds. Ese trato no se acept\u00f3 en Alemania y la consecuencia fue la creaci\u00f3n de dos estados alemanes. En el Oeste se instaur\u00f3 una mezcla de capitalismo y democracia. En el Este se afirm\u00f3 una mezcla de socialismo y dictadura. Dos f\u00f3rmulas pol\u00edticas igualmente contradictorias de la misma civilizaci\u00f3n industrial.<\/p>\n<p>Entre las dos Alemanias hab\u00eda otras diferencias fundamentales. La sociedad alemana habr\u00eda abrazado el nazismo de forma casi un\u00e1nime. Se estima que s\u00f3lo unos 100.000 alemanes tomaron parte en alg\u00fan tipo de resistencia antifascista. La desnazificaci\u00f3n acordada en la Conferencia de Potsdam se aplic\u00f3 de forma mucho m\u00e1s suave en el Oeste. El anticomunismo pod\u00eda pervivir all\u00ed como \u00fanico vestigio de respetabilidad de los ex nazis, muchos de los cuales hicieron carrera ocupando cargos importantes en el gobierno, la judicatura, la polic\u00eda y el ej\u00e9rcito. En el Este, por el contrario, los sovi\u00e9ticos aplicaron una desnazificaci\u00f3n mucho m\u00e1s estricta, que incluy\u00f3 no pocas injusticias pero mucho m\u00e1s raramente impunidad.<\/p>\n<p>Los nuevos dirigentes del Estado comunista alem\u00e1n hab\u00edan sido en muchos casos antifascistas perseguidos o v\u00edctimas de los nazis, la mayor parte de ellos comunistas o socialdem\u00f3cratas, e hicieron del antifascismo una se\u00f1a de identidad del nuevo r\u00e9gimen. As\u00ed, si en el Oeste la sociedad ex nazi alemana encontr\u00f3 cierta continuidad psic\u00f3logica, en el Este la generaci\u00f3n ex fascista de la guerra, vivi\u00f3 bajo un r\u00e9gimen antifascista y estalinista que le era biogr\u00e1ficamente hostil y adverso. Fueron raros los casos de ex nazis que hicieron carrera en la RDA.<\/p>\n<p>Con 30 millones de muertos y la parte europea de su territorio devastada por la guerra, los sovi\u00e9ticos no estaban bien predispuestos hacia Alemania al fin de la guerra. Mientras en Estados Unidos el \u00abPlan Marshall\u00bb se conceb\u00eda como un incentivo a la propia econom\u00eda, que brind\u00f3 una asistencia masiva de 4000 millones de d\u00f3lares y un ej\u00e9rcito de t\u00e9cnicos al sector occidental de Alemania, en el sector oriental la URSS practicaba el ejercicio inverso: extra\u00eda medios, desmontando f\u00e1bricas y llev\u00e1ndose recursos para paliar su propia ruina.<\/p>\n<p>La vida en los cincuenta fue de una dureza extrema en las dos Alemanias, y no solo ah\u00ed, pero atendiendo a ese contexto, el verdadero \u00abmilagro\u00bb se produjo en la RDA.<\/p>\n<p>Aquel Estado estalinoide impuesto a una sociedad ex nazi, logr\u00f3 organizar el trabajo, los servicios y la cultura, entre las ruinas y sin ayudas. El nivel de vida, la oferta de consumo y alimentaci\u00f3n, los salarios y el pulso de la vida en general, eran m\u00e1s altos, m\u00e1s ricos y m\u00e1s atractivos en el Oeste. En ese contexto comenz\u00f3 un gran flujo de emigraci\u00f3n desde el Este al Oeste.<\/p>\n<p>\u00abLa RDA experimentaba una fuga de cerebros, de t\u00e9cnicos y de mano de obra, la mayor parte de los que se iban era gente que buscaba una vida mejor. La propaganda occidental los presentaba como huidos de la represi\u00f3n roja, pero no m\u00e1s del 5% pod\u00edan considerarse refugiados pol\u00edticos\u00bb, explica en sus memorias el periodista de la agencia Reuters John Peet, corresponsal en Berl\u00edn. Era la \u00e9poca en la que el Secretario de Estado norteamericano John Foster Dulles hablaba de \u00abdesalojar\u00bb al socialismo de Europa del Este, el Bundeswehr se reconstitu\u00eda en la RFA bajo el mando de generales de Hitler y cuando los principales partidos pol\u00edticos en Bonn reclamaban para Alemania el tercio occidental del territorio polaco y un trozo de la URSS, recuerda Peet. (en, The Long Engagement).<\/p>\n<p>Una \u00e9poca en la que la guerra fr\u00eda del Oeste hacia el Este inclu\u00eda aspectos bastante calientes hoy olvidados, como el sabotaje industrial, con explosivos, descarrilamientos, incendios provocados, etc., contra todo tipo de infraestructuras de la RDA a cargo de grupos como el de los \u00abCombatientes contra la inhumanidad\u00bb o el \u00abComit\u00e9 Nacional para una Europa Libre\u00bb, sostenidos por la CIA y la Fundaci\u00f3n Ford, bajo la propaganda de \u00abRadio Free Europe\u00bb, incomparable, por su eficacia, dotaci\u00f3n presupuestaria y efectos, respecto a sus hom\u00f3logos del Este.<\/p>\n<p>Para mediados de 1961, 300.000 ciudadanos de la RDA emigraban anualmente a la RFA. En Berl\u00edn se acumulaban aritm\u00e9ticamente los problemas econ\u00f3micos para el gobierno de la RDA. Mucha gente del Este cruzaba a los sectores occidentales para trabajar y luego regresaba al sector oriental y cambiaba el dinero en el mercado negro al precio de un marco occidental por cuatro del Este, lo que disparaba la inflaci\u00f3n. La frontera interalemana estaba m\u00e1s o menos cerrada desde 1952, pero Berl\u00edn, sometida a un acuerdo especial, era un desag\u00fce por el que la RDA se desangraba. La decisi\u00f3n de levantar el infame Muro de Berl\u00edn se tom\u00f3 en ese contexto, pensando en que la RDA se pod\u00eda ir al traste. Para el r\u00e9gimen estalinista de Walter Ulbricht, la \u00fanica manera de impedirlo fue algo tan kafkiano como encerrar con llave a su poblaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El polit\u00f3logo y pastor protestante Paul Oestreicher, que entonces era corresponsal de la BBC en Berl\u00edn, explica su entrevista de septiembre de 1961, un mes despues de que se erigiera el Muro, con el jefe militar del sector brit\u00e1nico de Berl\u00edn Oeste. \u00abOficialmente, su declaraci\u00f3n conden\u00f3 el levantamiento del Muro como violaci\u00f3n del acuerdo de las cuatro potencias sobre Berl\u00edn, violaci\u00f3n de los derechos humanos, etc., etc.\u00bb. A continuaci\u00f3n, \u00aboff the record\u00bb y con la condici\u00f3n de no escribir ni radiar una sola palabra sobre el asunto, el militar le explic\u00f3 la realidad: \u00abLas potencias occidentales hemos recibido el Muro como alivio. A medio plazo, Berl\u00edn Oeste se ha estabilizado. La corriente de emigrantes se estaba haciendo insoportable y desestabilizadora. Una quiebra econ\u00f3mica de Alemania del Este habr\u00eda desencadenado una reacci\u00f3n sovi\u00e9tica incalculable. Se ha despejado por fin de una vez el peligro de una guerra. Claro que nos ha sorprendido el momento de su construcci\u00f3n, pero no el Muro como tal. Los sovi\u00e9ticos sab\u00edan que no habr\u00eda ninguna contramedida occidental\u00bb. Y, finalmente; \u00abcon el Muro nos han dado una nueva arma de propaganda\u00bb.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Walter Ulbricht, el dirigente oriental que hab\u00eda declarado p\u00fablicamente poco antes, \u00abnadie tiene intenci\u00f3n de construir un muro\u00bb, acu\u00f1\u00f3 para su nefasta obra el t\u00e9rmino \u00abmuralla de protecci\u00f3n antifascista\u00bb (\u00abAntifaschistischer Schutzwall\u00bb). Poco despu\u00e9s, Ulbricht recibi\u00f3 a Oestreicher en su despacho de Berl\u00edn Este. Tambi\u00e9n en condiciones de \u00aboff the record\u00bb, sus declaraciones fueron igual de sinceras y reveladoras de la mentalidad de la \u00e9poca:<\/p>\n<p>\u00abMi Estado estaba en peligro. Nuestra poblaci\u00f3n educada en el mundo burgu\u00e9s que aun no ha desarrollado ninguna comprensi\u00f3n del socialismo, estaba huyendo en estampida. Los hospitales se vaciaban de m\u00e9dicos, toda nuestra econom\u00eda estaba amenazada. En aras de la salvaci\u00f3n del campo socialista y de la paz mundial, el Muro se ha hecho una tr\u00e1gica necesidad\u00bb.<\/p>\n<p>A Ulbricht se le pregunt\u00f3 si no se podr\u00eda haber conseguido lo mismo con una pol\u00edtica de paz como la que el deshielo de Jrushov apuntaba desde la URSS, explica Oestreicher. Su respuesta fue:<\/p>\n<p>\u00abClaro, los que est\u00e1n ah\u00ed detr\u00e1s pueden permit\u00edrselo todo. Yo estoy en primera l\u00ednea y el soldado que est\u00e1 en la trinchera ni siquiera puede encender un cigarrillo. Solo as\u00ed podemos salvar el socialismo, cuyos resultados disfrutar\u00e1n las futuras generaciones. Yo no vivir\u00e9 para verlo y tengo que acarrear con el odio de mis ciudadanos\u00bb. Preguntado por lo tiros contra la gente que intentaba cruzar el muro, a\u00f1adi\u00f3; \u00abTampoco en eso tengo elecci\u00f3n. Como la estad\u00edstica muestra, no se dispara siempre, pero sin la orden de disparar (contra los tr\u00e1nsfugas) el Muro no habr\u00eda tenido sentido. Cada disparo en el Muro es un disparo contra mi. Con ello damos al enemigo de clase el mejor recurso propagand\u00edstico, pero poner en juego el socialismo y la paz costar\u00eda infinitamente muchas mas muertes\u00bb. (En, Berliner Zeitung, 24\/25 octubre 2009).<\/p>\n<p>La historia la escriben los vencedores y estos hechos, naturalmente, se olvidan hoy, pero la realidad es que el Muro, construido por uno, fue un asunto de dos. Que la guerra fr\u00eda concluyera por la retirada incondicional y derrumbe de uno de esos dos matones, no altera la historia, m\u00e1s que en la manera en que la narra el otro, que todav\u00eda vive.<\/p>\n<h3>Publicado por <a title=\"La Vanguardia\" href=\"http:\/\/www.lavanguardia.es\">La Vanguardia<\/a>-k argitaratua<\/h3>\n<p><strong>Dominique Moisi<\/strong><\/p>\n<h1>El muro eterno<\/h1>\n<p>Los muros concebidos para mantener a personas dentro o fuera de ellos \u2013ya est\u00e9n en Berl\u00edn, Nicosia, Israel o Corea\u2013 son siempre producto del miedo: el de los dirigentes alemanes orientales a un \u00e9xodo en masa de sus ciudadanos en busca de libertad y dignidad; el de los dirigentes grecochipriotas y turcochipriotas a una guerra continua; el de los israel\u00edes al terrorismo o el de los dirigentes de Corea del Norte al \u201cabandono\u201d por parte de su martirizado pueblo. Paralizar un status quo , consolidar la posici\u00f3n propia o permanecer separado de otros, vistos como tentaciones o amenazas (o ambas cosas): \u00e9sos han sido siempre los objetivos de los pol\u00edticos que construyen muros.<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 hay semejante diferencia entre el destino de Berl\u00edn, ahora capital en la que el progreso del presente va cubriendo lentamente las cicatrices del pasado, y el destino de Nicosia, donde el tiempo ha quedado paralizado, o el de Israel, cuyo \u201cmuro de seguridad\u201d se ampl\u00eda como una cicatriz reciente, por no citar la improbable consolidaci\u00f3n del r\u00e9gimen norcoreano tras sus muros de paranoia y opresi\u00f3n?<\/p>\n<p>Para entender esas diferentes situaciones, hemos de tener en cuenta la voluntad de la gente de destruir sus muros en el caso de la Alemania Oriental, de ampliarlos en el caso de Israel y de paralizarlos en el de Chipre y del gobierno de Corea del Norte. Naturalmente, las cualidades \u2013o falta de ellas\u2013 de los dirigentes respectivos son tambi\u00e9n un factor importante.<\/p>\n<p>El Muro de Berl\u00edn se desplom\u00f3 en 1989 mucho m\u00e1s r\u00e1pidamente de lo que la mayor\u00eda de los alemanes orientales habr\u00edan so\u00f1ado (o temido). Hab\u00edan subestimado la fuerza del \u201csentimiento nacional alem\u00e1n\u201d en el Este y sobreestimaron enormemente la capacidad y la voluntad de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica de mantener su imperio a toda costa. Por encima de todo, Mijail Gorbachov quedar\u00e1 como el hombre que tuvo la visi\u00f3n y el valor de no oponerse al curso de la Historia. Puede que no entendiera enteramente lo que estaba sucediendo ante sus ojos y las fuerzas que hab\u00eda desencadenado, pero su moderaci\u00f3n constituye una aut\u00e9ntica grandeza.<\/p>\n<p>El milagro del Berl\u00edn reunificado de hoy es un desaf\u00edo \u2013una provocaci\u00f3n incluso\u2013 a todos los muros. Es una prueba de que en un mundo interdependiente, los muros son innaturales y artificiales y, por tanto, est\u00e1n condenados. Sin embargo, la verdad es mucho m\u00e1s compleja, pues los muros son una realidad con m\u00faltiples niveles y siempre es peligroso reescribir la Historia de forma maniquea y, adem\u00e1s, confundiendo las realidades del pasado con las del presente.<\/p>\n<p>Nicosia, la capital dividida de Chipre, es la ant\u00edtesis perfecta de Berl\u00edn y, como tal, la mejor ilustraci\u00f3n de lo que ocurre cuando se paraliza la Historia. En ella, ventanas vac\u00edas y rellenadas con sacos de arena siguen frente a frente desafiantemente, s\u00edmbolos de un pasado que no ha pasado durante decenios. Naturalmente, cruzar la L\u00ednea Verde que separa las zonas griega y turca de la ciudad no se parece en nada al cruce del infame Checkpoint Charlie de Berl\u00edn. Ya no es una experiencia traum\u00e1tica, sino s\u00f3lo una pesadez burocr\u00e1tica.<\/p>\n<p>Los alemanes orientales quer\u00edan unificar el Estado alem\u00e1n en pro de la unidad de su naci\u00f3n: \u201cSomos un solo pueblo\u201d era su lema. \u00bfEst\u00e1n los grecochipriotas interesados en serio en reunificar\u00a0 su isla? \u00bfDesean hacer extensivos a la zona septentrional turca de Chipre los evidentes beneficios que obtienen de su pertenencia a la Uni\u00f3n Europea, en la que ingresaron en 2004? Lo m\u00e1s probable es que no.<\/p>\n<p>En cuanto al Gobierno turco, su prioridad oficial sigue siendo su propio ingreso en la UE. No puede decir en voz alta y clara que no est\u00e1 interesado en serio en el destino de Chipre, pero probablemente no diste eso mucho de la verdad. En cualquier caso, los dos bandos han desaprovechado tantas oportunidades en los pasados decenios, en parte por culpa de dirigentes caracterizados por una \u201cmediocridad competitiva\u201d \u2013\u00e9sa es la mejor calificaci\u00f3n que podemos darle\u2013, que resulta dif\u00edcil ver un milagro en el horizonte.<\/p>\n<p>Israel est\u00e1 m\u00e1s pr\u00f3ximo a Nicosia que a Berl\u00edn, no s\u00f3lo geogr\u00e1ficamente, sino tambi\u00e9n desde el punto de vista pol\u00edtico, porque los sucesivos dirigentes israel\u00edes y palestinos no han dado muestras \u2013ni unos ni otros\u2013 de cualidades de visi\u00f3n e imaginaci\u00f3n. Un muro es un mal s\u00edmbolo internacional, en particular en el momento en que se conmemora la ca\u00edda del Muro de Berl\u00edn. Es tambi\u00e9n un s\u00edmbolo de futilidad, porque no constituye una soluci\u00f3n viable a largo plazo.<\/p>\n<p>Pero la situaci\u00f3n es, lamentablemente, m\u00e1s compleja. Con el paso del tiempo, los israel\u00edes y los palestinos cada vez quieren separarse m\u00e1s unos de otros e Israel, al contrario que Corea del Norte, cuyo r\u00e9gimen est\u00e1 condenado a desaparecer en una sola Corea unida por la libertad y el capitalismo, va a perdurar.<\/p>\n<p>El muro de Israel constituye un componente triste, pero probablemente inevitable, de su seguridad. Lo que se debe discutir es el innecesario y agresivo trazado del muro de seguridad, acompa\u00f1ado de la provocaci\u00f3n de nuevos asentamientos israel\u00edes en la Ribera Occidental, no el principio en que se basa. Al fin y al cabo, no hab\u00eda opciones substitutivas que impidieran nuevos derramamientos de sangre en el momento de la segunda Intifada.<\/p>\n<p>En \u00faltima instancia, los \u201cmuros\u201d representan realidades que subyacen a su construcci\u00f3n, realidades, que, lamentablemente, generaciones posteriores tal vez no puedan o no quieran cambiar.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Copyright: Project Syndicate, 2009.<\/p>\n<p>Traducido del ingl\u00e9s por Carlos Manzano<\/p>\n<p>Dominique Moisi es profesor visitante en la Universidad de Harvard y autor de The Geopolitics of Emotion (\u201cLa geopol\u00edtica de la emoci\u00f3n\u201d).<\/p>\n<p><a title=\"www.project-syndicate.org\" href=\"http:\/\/www.project-syndicate.org\">www.project-syndicate.org<\/a><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Rafael Poch El d\u00eda en el que el Muro se abri\u00f3 La ma\u00f1ana del 10 de noviembre de 1989, berlineses de ambos lados segu\u00edan encaramados frente a la puerta de Brandemburgo Con el r\u00e9gimen paralizado y la calle revuelta, en Berl\u00edn Este el poder estaba en el suelo. Depend\u00eda m\u00e1s de la calle que de [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[82],"tags":[],"class_list":["post-21699","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-munduanbarna"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v28.4 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>El muro - Nabarralde<\/title>\n<meta name=\"description\" content=\"Hemeroteca de art\u00edculos de prensa: 20 a\u00f1os de la caida del muro de Berl\u00edn\" \/>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/el-muro\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"El muro - 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