{"id":21658,"date":"2009-11-04T08:11:49","date_gmt":"2009-11-04T06:11:49","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/sin-permisos-para-matar\/"},"modified":"2009-11-04T08:11:49","modified_gmt":"2009-11-04T06:11:49","slug":"sin-permisos-para-matar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/sin-permisos-para-matar\/","title":{"rendered":"Sin permisos para matar"},"content":{"rendered":"<p> <\/p>\n<p>En el \u00faltimo a\u00f1o hemos pasado por una experiencia ins\u00f3lita: despu\u00e9s de la quiebra de Lehman Brothers en septiembre de 2008, los mercados financieros llegaron a desplomarse y fue necesario un apoyo para mantenerlos con vida artificialmente. Nada as\u00ed hab\u00eda ocurrido desde <st1:personname productid=\"la Gran Depresi\u00f3n\" w:st=\"on\">la Gran Depresi\u00f3n<\/st1:personname> del decenio de 1930.<\/p>\n<p>Ese desplome result\u00f3 tan ins\u00f3lito porque no lo caus\u00f3 un factor exterior, sino que se origin\u00f3 dentro del sistema financiero y desde \u00e9l se propag\u00f3 a toda la econom\u00eda mundial. Fue algo casi complemente inesperado, pues prevalec\u00eda la opini\u00f3n de que los mercados financieros eran autocorrectivos.<\/p>\n<p>Ahora sabemos que no lo son, pero, al haber llegado tan lejos en la desregulaci\u00f3n de los mercados, debemos oponer resistencia a la tendencia natural a caer en una compensaci\u00f3n excesiva. Si bien los mercados son imperfectos, los reguladores no s\u00f3lo son humanos, sino tambi\u00e9n burocr\u00e1ticos y est\u00e1n sujetos a la influencia pol\u00edtica. As\u00ed, pues, se deben reducir al m\u00ednimo las nuevas regulaciones.<\/p>\n<p>Tres principios deben guiar la reforma. En primer -y principal- lugar, las autoridades financieras deben aceptar el cometido de impedir que las burbujas de activos crezcan demasiado. El ex Presidente de <st1:personname productid=\"la Reserva Federal\" w:st=\"on\">la  Reserva Federal<\/st1:personname> de los Estados Unidos Alan Greenspan y otros han sostenido que, si los mercados no pueden reconocer las burbujas, tampoco pueden hacerlo los reguladores. Aun as\u00ed, las autoridades financieras deben aceptar ese cometido: aunque est\u00e9n condenadas a equivocarse, las reacciones de los mercados les indicar\u00e1n si han exagerado o se han quedado cortas. Entonces pueden corregir sus errores.<\/p>\n<p>En segundo lugar, para controlar las burbujas de activos, hay que controlar no s\u00f3lo la masa monetaria, sino tambi\u00e9n la disponibilidad de cr\u00e9dito. Los m\u00e1s conocidos instrumentos para ello son los m\u00e1rgenes prescritos y los coeficientes m\u00ednimos de reserva. Asimismo, las autoridades financieras deben variar la relaci\u00f3n entre el principal y el valor del activo de los pr\u00e9stamos comerciales y las hipotecas de viviendas para fines de ponderaci\u00f3n de riesgos a fin de prevenir las burbujas inmobiliarias.<\/p>\n<p>Los reguladores pueden tener tambi\u00e9n que dar nueva vida a instrumentos antiguos: por ejemplo, cuando los bancos centrales ordenaban a los bancos comerciales que limitaran sus pr\u00e9stamos a determinados sectores econ\u00f3micos que consideraban recalentados, como, por ejemplo, el inmobiliario o los prestamos al consumo, no hab\u00eda crisis financieras. Las autoridades chinas lo hacen ahora y fijan los dep\u00f3sitos m\u00ednimos que los bancos deben mantener en el banco central.<\/p>\n<p>O pensemos en la burbuja de Internet, que Greenspan no tard\u00f3 en reconocer, pero despu\u00e9s no hizo nada para abordarla. Consider\u00f3 \u2013y con raz\u00f3n\u2013 que el de la reducci\u00f3n de la masa monetaria habr\u00eda sido un instrumento demasiado contundente, pero podr\u00eda haber ideado medidas m\u00e1s espec\u00edficas, como,\u00a0 por ejemplo, pedir a <st1:personname productid=\"la Comisi\u00f3n\" w:st=\"on\">la Comisi\u00f3n<\/st1:personname> del Mercado de Valores que congelara las nuevas emisiones de acciones, porque el apalancamiento de los recursos propios estaba alimentando la burbuja.<\/p>\n<p>La burbuja de Internet fue poco habitual a ese respecto. Lo que crea el apalancamiento suele ser el cr\u00e9dito y \u00e9ste es por naturaleza reflexivo, es decir, que un aumento de la disposici\u00f3n a prestar suele aumentar el valor de la garant\u00eda y tambi\u00e9n mejora el rendimiento de los prestatarios, lo que fomenta la relajaci\u00f3n de los criterios para la concesi\u00f3n de cr\u00e9ditos. Las burbujas son recurrentes en particular en el sector inmobiliario, porque una y otra vez no se tiene en cuenta esa relaci\u00f3n reflexiva.<\/p>\n<p>Con esto paso al tercer principio: debemos reconceptualizar el significado del riesgo de mercado. Seg\u00fan la teor\u00eda tradicional, los mercados tienen tendencia a recuperar el equilibrio, funcionan sin discontinuidad en la secuencia de los precios y las desviaciones se producen de forma aleatoria. A consecuencia de ello, se pueden equiparar los riesgos de mercado con los riesgos que afrontan los participantes individuales en los mercados.\u00a0 Mientras administren sus riesgos adecuadamente, los reguladores deben estar contentos.<\/p>\n<p>Pero los mercados pueden estar sujetos a desequilibrios que los participantes individuales pueden pasar por alto, si creen que pueden deshacerse de posiciones y encaj\u00e1rselas a otros. En cambio, los reguladores no pueden pasar por alto esos desequilibrios, porque, si demasiados participantes adoptan la misma postura, no se pueden liquidar las posiciones sin causar una discontinuidad o \u2013lo que es peor\u2013. un desplome financiero.<\/p>\n<p>As\u00ed, pues, existe un riesgo sistem\u00e1tico de mercado y la titulizaci\u00f3n no regulada de los activos bancarios, que fue la causa principal del desplome reciente, contribuye a \u00e9l. Para evitar una repetici\u00f3n, los valores de los que sean titulares los bancos deben recibir una clasificaci\u00f3n crediticia de mucho mayor riesgo que en la actualidad. Los bancos deben pagar por la impl\u00edcita garant\u00eda estatal con la que cuentan recurriendo menos al apalancamiento y aceptando restricciones de sus inversiones con el dinero de los depositantes.<\/p>\n<p>Como m\u00ednimo, se deben financiar las operaciones de propietario con el capital propio de los bancos. Si un banco es demasiado grande para quebrar, los reguladores deben ir a\u00fan m\u00e1s lejos y regular las indemnizaciones por despido de los operadores propietarios para velar por que los riesgos y las recompensas est\u00e9n adecuadamente equilibrados. Tambi\u00e9n se deben supervisar estrechamente los fondos de cobertura y otros grandes inversores para velar por que no\u00a0 creen peligrosos desequilibrios.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, la emisi\u00f3n y contrataci\u00f3n de derivados debe estar al menos tan estrictamente regulada como la de las acciones. Los reguladores deben insistir en que los derivados contratados sean homog\u00e9neos, normalizados y transparentes. En ning\u00fan caso se deben contratar algunos derivados, en particular las permutas de cobertura por incumplimiento crediticio.<\/p>\n<p>Para entender por qu\u00e9, conviene saber que permanecer mucho tiempo y vender a la baja presenta un car\u00e1cter asim\u00e9trico en materia de riesgo y recompensa. Perder con una posici\u00f3n larga reduce la exposici\u00f3n al riesgo, mientras que perder con una posici\u00f3n corta lo aumenta, por lo que se puede tener m\u00e1s paciencia en una posici\u00f3n larga y err\u00f3nea que en una corta y err\u00f3nea.<\/p>\n<p>Ahora bien, el mercado de permutas de cobertura por incumplimiento crediticio ofrece una forma oportuna de vender bonos al descubierto, pero la asimetr\u00eda riesgo\/recompensa funciona en el sentido opuesto. Vender bonos al descubierto mediante la compra de un contrato de permuta de cobertura por incumplimiento crediticio entra\u00f1a un riesgo limitado, pero una posibilidad de beneficio casi ilimitado, mientras que la venta de un contrato de permuta de cobertura por incumplimiento crediticio ofrece beneficios limitados, pero riesgos pr\u00e1cticamente ilimitados, lo que fomenta la especulaci\u00f3n a corto plazo, que presiona a la baja a los bonos subyacentes.<\/p>\n<p>El efecto negativo resulta intensificado por el hecho de que, como los contratos de permutas de cobertura por incumplimiento crediticio son negociables, suelen adquirir un precio propio de garant\u00edas, que se pueden vender en cualquier momento, en lugar del de opciones, que requerir\u00edan un incumplimiento real para poder cobrarse. El p\u00fablico no compra contratos de permutas de cobertura por incumplimiento crediticio porque espere un incumplimiento, sino porque espera que, en caso de evoluci\u00f3n adversa de los acontecimientos, se aprecien dichos contratos.<\/p>\n<p>Eso es lo que destruy\u00f3 a AIG y lo que provoc\u00f3 la reciente quiebra de Abitibi-Bowater y la quiebra pendiente de General Motors. En ambos casos, como algunos titulares de bonos pose\u00edan contratos de permutas de cobertura por incumplimiento crediticio, ten\u00edan la posibilidad de ganar m\u00e1s con la quiebra que con la reorganizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Comprar contratos de permutas de cobertura por incumplimiento crediticio es como comprar un seguro de vida de otra persona y contar con un permiso para matarla. Corresponde a los reguladores velar por que nunca se conceda a nadie semejante permiso.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Copyright: Project Syndicate, 2009.<\/p>\n<p><a title=\"www.project-syndicate.org\" href=\"http:\/\/www.project-syndicate.org\">www.project-syndicate.org<\/a><\/p>\n<p>Traducido del ingl\u00e9s por Carlos Manzano.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>George Soros es Presidente de Soros Fund Management.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En el \u00faltimo a\u00f1o hemos pasado por una experiencia ins\u00f3lita: despu\u00e9s de la quiebra de Lehman Brothers en septiembre de 2008, los mercados financieros llegaron a desplomarse y fue necesario un apoyo para mantenerlos con vida artificialmente. Nada as\u00ed hab\u00eda ocurrido desde la Gran Depresi\u00f3n del decenio de 1930. 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