{"id":21648,"date":"2009-11-03T09:34:08","date_gmt":"2009-11-03T07:34:08","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/berlin-el-cielo-reunificado\/"},"modified":"2009-11-03T09:34:08","modified_gmt":"2009-11-03T07:34:08","slug":"berlin-el-cielo-reunificado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/berlin-el-cielo-reunificado\/","title":{"rendered":"Berl\u00edn, el cielo reunificado"},"content":{"rendered":"<p> <\/p>\n<p>Veinte a\u00f1os despu\u00e9s de la ca\u00edda del muro y sesenta y tres desde el fin de la guerra, la capital alemana se ha convertido en una ciudad prodigiosa, reviviendo la potencia cultural y art\u00edstica que tuvo durante <st1:personname productid=\"la Rep\u00fablica\" w:st=\"on\">la Rep\u00fablica<\/st1:personname> de Weimar<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<h3>OLIVER DE ROS<\/h3>\n<p>Salvo excepciones, el pulso callejero de Berl\u00edn es pausado y relajado. La ciudad conoce poco estr\u00e9s y sus calles llaman la atenci\u00f3n m\u00e1s por el vac\u00edo que por la animaci\u00f3n1234567<\/p>\n<p>Hay tres opiniones extremas sobre Berl\u00edn que ayudan a comprender y situar a esta prodigiosa ciudad en el contexto alem\u00e1n y europeo. Una es la del fr\u00edvolo personaje femenino de la novela \u00abCrematorio\u00bb del escritor valenciano Rafael Chirbes, que describe una visita invernal a la capital alemana:<\/p>\n<p>Una ciudad, \u00aben la que no se puede pasear; descampados, casas sin la menor gracia, y las tiendas de ropa, todo como para punkies, \u00a1lo que les gusta el color negro a estos alemanes!, como si no tuvieran un paisaje suficientemente oscuro\u00bb, dice. \u00abLa ciudad parece el patio arbolado de un seminario, la ciudad entera un seminario, un convento, claro, poco gusto por la vida. El clima y el paisaje gris te encierra en casa, te desespera durante meses (&#8230;) no hay nada en Berl\u00edn que pueda decirse elegante, que te anime la vista, severidad, sequedad, dicen que es la capital europea de la marcha, de la movida, de la m\u00fasica, del arte de vanguardia, de la moda (de qu\u00e9 moda: ropa deslavazada, sin gracia, como de mendigos ricos; de qu\u00e9 m\u00fasica: ruidos disonantes) y sin embargo tan desabrida, tan desarm\u00f3nica. S\u00ed, puedes perderte entre bosques, canales, r\u00edos y lagos, es ecol\u00f3gico, pero \u00bfdonde est\u00e1n esas calles de Par\u00eds, ciudad cerrada, acabada desde hace dos siglos, con kil\u00f3metros de escaparates que en pleno invierno llenan de colorido el paisaje&#8230;?.\u00bb<\/p>\n<p>El escritor alem\u00e1n Peter Schneider, que ha vivido largas temporadas en Freiburg, una bonita ciudad g\u00f3tica del sur de Alemania, y reside en Berl\u00edn, dice algo parecido sobre la capital, pero le da la vuelta; no hay en Berl\u00edn, dice, \u00abun solo paisaje bello en el que la vista pueda pararse a reposar\u00bb. Los espacios vac\u00edos dejados por las bombas de la guerra y por la divisi\u00f3n de la ciudad hacen de Berl\u00edn una ciudad \u00abincompleta\u00bb en la que echa ra\u00edces una manera de vivir excepcional en Alemania, un cierto esp\u00edritu entre liberal, bohemio y dejado, que contrasta con la rigidez germana. Curiosamente, esa se\u00f1a de identidad berlinesa, \u00abno ha podido ser alterada por el traslado a Berl\u00edn de la clase pol\u00edtica o de los estados mayores de las grandes empresas que sigui\u00f3 a la reunificaci\u00f3n\u00bb. Los espacios de la ciudad contin\u00faan escap\u00e1ndose, en su amplitud, a los designios de pol\u00edticos y planificadores, en su intento de hacer cuadrar su intangible realidad. El resultado es una cierta sensaci\u00f3n de libertad y rebeld\u00eda, en un contexto cultural tradicionalmente liberticida y cuadriculado.<\/p>\n<h3>UNA CIUDAD AN\u00d3MALA<\/h3>\n<p>Pol\u00edticamente, Berl\u00edn es an\u00f3mala. Si en Alemania es la derecha sociol\u00f3gica la que tiene la hegemon\u00eda, Berl\u00edn es \u00abrojo\u00bb, con los tres partidos de la izquierda, socialdem\u00f3cratas, postcomunistas y verdes, casi empatados en un 20% y sumando casi un 60% en la ciudad, frente a un 45% a nivel federal. Ya lo era as\u00ed antes de 1990, pero la reunificaci\u00f3n, con la incorporaci\u00f3n de la cultura social-dictatorial del sector oriental de la ciudad, a\u00fan ha incrementado m\u00e1s la diferencia. La capital tiene el \u00fanico gobierno de coalici\u00f3n entre socialdem\u00f3cratas y postcomunistas del pa\u00eds, y su alcalde gay, Klaus Wowereit, ser\u00eda inimaginable en otra ciudad alemana.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Wowereit es un personaje, sonriente, accesible y democr\u00e1tico. En su magnifico reportaje sobre Berl\u00edn presentado en la \u00faltima Berlinalle (\u00abIn Berlin\u00bb), el cineasta Ciro Cappellari retrata al alcalde inaugurando una sede, en medio de una sonada protesta corporativa de polic\u00edas que le abuchean. Mientras Wowereit habla con la prensa, se acerca una mujer. Le dice que dej\u00f3 de ser del SPD, el partido del alcalde, cuando se top\u00f3 con \u00e9l. Wowereit encaja tranquilo el creciente torrente de improperios que la mujer le lanza ante las c\u00e1maras y micr\u00f3fonos. En un momento, le corta con suavidad y le pregunta con una sonrisa:<\/p>\n<p>-Usted es polic\u00eda, \u00bfverdad?<\/p>\n<p>-Si, responde la mujer.<\/p>\n<p>-Se le nota, por su predisposici\u00f3n a la violencia&#8230;<\/p>\n<p>La salida del alcalde es reveladora de que hay rastros del esp\u00edritu de la cultura del sesenta y ocho alem\u00e1n, de la contestaci\u00f3n y cr\u00edtica hacia el obediente automatismo prusiano, en las mismas instituciones berlinesas. A eso se le suma la correcta y civilizada segregaci\u00f3n, con muy poca comunicaci\u00f3n entre comunidades, pero sin guetos manifiestos ni estridencias, que define la convivencia entre berlineses y emigrantes, sobre todo turcos. La suma de esos factores, el virus izquierdista, esa segregaci\u00f3n integrada, y la indolencia que rezuma Berl\u00edn, es algo que pone, literalmente, de los nervios, al \u00abestablishment\u00bb tradicional alem\u00e1n.<\/p>\n<p>En Alemania viven alrededor de un mill\u00f3n 900 mil inmigrantes turcos, y en Berl\u00edn est\u00e1n radicados casi 125 mil de ellos. Lo que el personaje de Chirbes expresa fr\u00edvolamente y Schneider en positivo, lo ha articulado como discurso pol\u00edtico retr\u00f3grado el ex ministro de finanzas de Berl\u00edn, Thilo Sarrazin, que dirigi\u00f3 las siempre deficitarias cuentas de la ciudad entre 2002 y 2009, y que hoy es miembro de la presidencia del Bundesbank. Sarrazin, un socialdem\u00f3crata, ha dicho en voz alta lo que un amplio sector de <st1:personname productid=\"la Alemania\" w:st=\"on\">la Alemania<\/st1:personname> bienpensante opina sobre Berl\u00edn, en unas declaraciones a la revista \u00abLettre International\u00bb que han causado esc\u00e1ndalo por su claridad; \u00abBerl\u00edn no podr\u00e1 ser salvada por los berlineses\u00bb, ha dicho. \u00abLa ciudad est\u00e1 lastrada por la tradici\u00f3n del sesenta y ocho, y la dejadez\u00bb. A eso se suma la fecundidad, de las capas bajas, pobres y emigrantes; \u00abel 40% de todos los nacimientos se registra en las capas bajas\u00bb, lo que, \u00abbaja continuamente el nivel de la educaci\u00f3n, en lugar de subirlo\u00bb. \u00ab\u00c1rabes y turcos son dos o tres veces m\u00e1s prol\u00edficos que la media y muchos de ellos ni quieren, ni son capaces de integrarse\u00bb. El ex ministro recuerda que en Berl\u00edn el 20% de la poblaci\u00f3n vive de los subsidios sociales, m\u00e1s del doble del nivel general alem\u00e1n, que ronda el 8% o el 10%. \u00abQuienes sean capaces de hacer cosas o aspiren a hacerlas, bienvenidos, los dem\u00e1s que se vayan a otra parte\u00bb, dice. El problema es que la ciudad no respira en esa direcci\u00f3n, reconoce Sarrazin. \u00abLa prensa berlinesa est\u00e1 orientada hacia los problemas sociales\u00bb, se queja, \u00abpero los hogares calientes para turcos no sacar\u00e1n adelante a la ciudad\u00bb.<\/p>\n<h3>EL LUJO DEL VAC\u00cdO<\/h3>\n<p>Veinte a\u00f1os despu\u00e9s de la ca\u00edda del muro y sesenta y tres desde el fin de la guerra que destruy\u00f3 en diverso grado tres de cada cuatro casas, Berl\u00edn a\u00fan no ha rellenado los tremendos agujeros y vac\u00edos dejados por las bombas y la divisi\u00f3n. En 1990, cuando se hizo el plan urban\u00edstico y de infraestructuras de la capital de <st1:personname productid=\"la Alemania\" w:st=\"on\">la Alemania<\/st1:personname> reunificada, los planificadores contaban con una ciudad de m\u00e1s de cinco millones de habitantes, pero Berl\u00edn se ha mantenido en sus actuales 3,4 millones, lo que ha arruinado a los presupuestos municipales (as\u00ed hay que leer lo de \u00abpobre pero sexy\u00bb, que dice el alcalde, Wowereit) y seguir\u00e1 ah\u00ed en los pr\u00f3ximos quince o veinte a\u00f1os. Su industria, como la natalidad general de la naci\u00f3n, ha menguado y, como tantas otras, la ciudad ha explotado su \u00absector servicios\u00bb, convirtiendo con gran \u00e9xito la memoria del Muro, de la guerra y del nazismo en reclamo tur\u00edstico.<\/p>\n<p>El esfuerzo econ\u00f3mico del gobierno federal a partir de 1989 se dirigi\u00f3 a lo fundamental, la integraci\u00f3n del Este, sin preocuparse en exceso por lo que habr\u00eda sido prioritario en el Mediterr\u00e1neo: gastarse los cuartos en epatar con una nueva capital llena de florituras. Berl\u00edn no es espectacular, ni por esos efectismos, ni por una arquitectura rompedora-ostentosa, sino por cualidades y ventajas que se derivan de sus defectos. Gracias al vac\u00edo y a su amplia y verde extensi\u00f3n, Berl\u00edn es, como dice Schneider, \u00abm\u00e1s un pueblo grande que una ciudad\u00bb.<\/p>\n<p>La ciudad dispone de una de las mejores redes de transporte urbano de Europa, eficaz, sin agobios, r\u00e1pida y completa, con excelente integraci\u00f3n entre metro, ferrocarril urbano y autob\u00fas. La capital apenas conoce atascos, el uso de la bici es general, el taxi superfluo y el autom\u00f3vil privado no es necesario como medio de transporte. La calidad del aire, bastante notable, ha mejorado mucho con la reducci\u00f3n del uso de carb\u00f3n, que hace veinte a\u00f1os alimentaba el grueso de su calefacci\u00f3n y de la industria del Este. La ciudad es manifiestamente superior a los caos circulatorios europeo-meridionales, y se convierte en esplendorosa y magn\u00edfica en primavera, cuando el clima permite disfrutar de sus enormes parques, bosques y lagos, con 39 playas y gran oportunidad de esparcimiento.<\/p>\n<p>Todo lo que en invierno se sufre como defecto; demasiado extensa, mortecina, triste y despoblada para llegar a ser la \u00abville-lumi\u00e8re\u00bb, lo que echa de menos el personaje de Chirbes, es decir una ciudad, org\u00e1nica, compacta y vibrante, se agradece cuando llega el buen tiempo por el sinf\u00edn de oportunidades tranquilas al aire libre que abre; desde las terrazas que proliferan por todos los barrios, cada uno un microcosmos independiente en s\u00ed mismo, hasta las excursiones urbanas. La gastronom\u00eda no es excepcional, pero siempre hay sitio en restaurantes y locales que sirven a todas horas.<\/p>\n<p>En lo art\u00edstico y cultural, la vitalidad actual de Berl\u00edn es seguramente comparable a la que conoci\u00f3 en el periodo de entreguerras, durante <st1:personname productid=\"la Rep\u00fablica\" w:st=\"on\">la  Rep\u00fablica<\/st1:personname> de Weimar. En algunos aspectos se ha producido un intercambio de papeles con Par\u00eds, porque mientras la filosof\u00eda m\u00e1s bien ha deca\u00eddo en Alemania, las artes pl\u00e1sticas, la m\u00fasica, la fotograf\u00eda y el cine, en las que Par\u00eds siempre domin\u00f3, han emigrado a Berl\u00edn. El fen\u00f3meno tiene que ver con las oportunidades que el vac\u00edo berlin\u00e9s brinda a los artistas. La falta de poblaci\u00f3n y la abundancia de espacio diminuyen y moderan la especulaci\u00f3n inmobiliaria, por lo menos en el sentido espa\u00f1ol. Los alquileres son m\u00e1s baratos y el coste de la vida tambi\u00e9n. Los precios m\u00e1s razonables. Se vive con menos agobio y es m\u00e1s f\u00e1cil vivir tu vida al d\u00eda y realizar proyectos, sin los agobios de las hipotecas y los cutrepisos a precios estratosf\u00e9ricos de Barcelona, Valencia o Madrid. Eso es lo que atrae a los artistas y a mucha gente joven.<\/p>\n<p>Seg\u00fan Marta Giralt, una germanista de Barcelona que vivi\u00f3 en Berl\u00edn en los ochenta y ha ido viniendo regularmente a esta ciudad desde entonces, Berl\u00edn sigue siendo hoy atractiva para los j\u00f3venes, pero en un sentido diferente del de los a\u00f1os ochenta.<\/p>\n<p>\u00abHace veinticinco a\u00f1os, los j\u00f3venes ven\u00edan a Berl\u00edn por \u00abideas\u00bb, o inspirados por ellas, ahora es sobre todo por la facilidad de establecerse, por los precios relativamente baratos de alquileres de apartamentos y locales que permiten realizar todo tipo de proyectos\u00bb, explica.<\/p>\n<p>Observadores, como la pintora Danielle Picciotto, llaman la atenci\u00f3n sobre la falta de estr\u00e9s en el paisaje berlin\u00e9s; \u00abel berlin\u00e9s camina por la calle despacio, bastante relajado, no tiene prisa\u00bb. Frente al t\u00f3pico de ciudad rompedora y juvenil, Berl\u00edn tambi\u00e9n es, por su ritmo vital tranquilo, una ciudad ideal para jubilados. Schneider apunta que la anomal\u00eda berlinesa logra pervivir en el contexto alem\u00e1n, \u00abpese al esfuerzo de las autoridades que remodelan, sanean e intentan poner orden\u00bb, pero este pueblo grande les puede. La hierbas selv\u00e1ticas y los reto\u00f1os de \u00e1rboles todav\u00eda crecen sin control en los abandonados trazados de <st1:personname productid=\"la S-Bahn\" w:st=\"on\">la S-Bahn<\/st1:personname>, el ferrocarril urbano berlin\u00e9s.<\/p>\n<h3>Publicado por <a title=\"La Vanguardia\" href=\"http:\/\/www.lavanguardia.es\">La Vanguardia<\/a>-k argitaratua<\/h3>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Veinte a\u00f1os despu\u00e9s de la ca\u00edda del muro y sesenta y tres desde el fin de la guerra, la capital alemana se ha convertido en una ciudad prodigiosa, reviviendo la potencia cultural y art\u00edstica que tuvo durante la Rep\u00fablica de Weimar \u00a0 OLIVER DE ROS Salvo excepciones, el pulso callejero de Berl\u00edn es pausado y [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[82],"tags":[],"class_list":["post-21648","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-munduanbarna"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v28.4 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>Berl\u00edn, el cielo reunificado - Nabarralde<\/title>\n<meta name=\"description\" content=\"Observadores, como la pintora Danielle Picciotto, llaman la atenci\u00f3n sobre la falta de estr\u00e9s en el paisaje berlin\u00e9s; el berlin\u00e9s camina por la calle despacio, bastante relajado, no tiene prisa. 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