{"id":21609,"date":"2009-10-27T08:53:50","date_gmt":"2009-10-27T06:53:50","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/salir-de-la-torre-a-la-plaza\/"},"modified":"2009-10-27T08:53:50","modified_gmt":"2009-10-27T06:53:50","slug":"salir-de-la-torre-a-la-plaza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/salir-de-la-torre-a-la-plaza\/","title":{"rendered":"Salir de la torre a la plaza"},"content":{"rendered":"<p> <\/p>\n<p>En el proceso de muchas ciudades y villas se diferencian dos fases. En la primera, surge una torre y controla las casas que puedan levantarse a su alrededor. Si observamos, por ejemplo, la zona media o ribera de Nafarroa, comprobaremos que, efectivamente, iniciaron su asentamiento como torre o castillo Torralba, Dicastillo, Valtierra, Peralta, Rada, Milagro, Falces&#8230; En el proceso posterior el vecindario se emancipa de la torre, y entonces crece como poblado. Peralta, por ejemplo, fue bajando desde la torre, por la ladera, hacia el r\u00edo Arga, y se hizo poblaci\u00f3n importante cuando se liber\u00f3 de la primitiva zona defensiva, la pietra alta. Parecidamente se observa en torres y castillos de otras zonas vascas. Hubo, incluso, fortalezas que, ancladas en su entidad defensiva, no llegaron a generar una poblaci\u00f3n. Por ejemplo, Sanchabarqua en las Bardenas, Montjard\u00edn frente a <st1:personname productid=\"la Berrueza\" w:st=\"on\">la Berrueza<\/st1:personname>, torre de los Mendoza, castillo de Gometxa, torre Martiola en Araba, o lo hicieron de forma muy exigua, como Gorraiz en Eguesibar. Debe a\u00f1adirse que el desarrollo m\u00e1s pujante ten\u00eda lugar cuando se creaba una zona de comercio, una plaza. En Lizarra -la primera poblaci\u00f3n que tuvo fueros en Nafarroa- se hallaba el castillo roquero de Zalatambor, que hab\u00edan construido aprovechando la fisonom\u00eda de la pe\u00f1a sobre la que se alzaba, rodeado por cinco anillos defensivos aterrazados. Pero Lizarra empez\u00f3 a desarrollarse cuando se convirti\u00f3 en zona de ferias, y se abrieron las plazas del Mercado y de Santiago.<\/p>\n<p>En pol\u00edtica sucede parecidamente con las ideolog\u00edas y proyectos pol\u00edticos que surgen en \u00e9pocas de guerra. Tras un inicio intenso y no articulado, que brota de profundas heridas y emociones en una sociedad, los riesgos llevan a constituirse en torre, castillo o ciudad amurallada, precisamente para no ser destruidos.<\/p>\n<p>As\u00ed sucedi\u00f3 con la reacci\u00f3n que emergi\u00f3 en el Pa\u00eds Vasco en la d\u00e9cada de los 50, y que se convirti\u00f3 posteriormente en una serie de organizaciones estructuradas y gestionadas desde ese concepto. Si uno se acerca a esa tensi\u00f3n percibe los important\u00edsimos elementos que subyac\u00edan en ella, y que han continuado hasta hoy. Impacta en primer lugar la misma autopercepci\u00f3n como torre o castillo, o sea, como lucha y resistencia. Esa identidad tiene el enorme efecto de encauzar y fomentar una gran energ\u00eda y actividad. Se trata, asimismo, de una din\u00e1mica sin maleza cortesana, ya que no es pesebre para ego\u00edsmos e hipocres\u00edas. Y, por \u00faltimo, posee una claridad meridiana para quienes se apropian de ella. Cada uno sabe a d\u00f3nde se quiere llegar, es decir, lo lejos y lo alto que se halla el final. No hay un objetivo que se desflora con los primeros logros.<\/p>\n<p>Si observamos, por otra parte, el discurrir cotidiano de miles de personas adosadas de un modo u otro en ese proyecto, puede incluso afirmarse que, a pesar de una fachada de normalidad, una parte de ellos han sentido y sienten su vida como puja entre la vida y la muerte, otros como caminar entre la dureza de no ceder y el profundo sabor de ser fiel a s\u00ed mismo y a su tierra, y el resto como un transcurrir abierto a mil escalones de amargura y de alegr\u00eda. Todo ello vigoriza la conciencia de la propia identidad y posibilitaba la supervivencia del proyecto.<\/p>\n<p>La necesidad de llegar a la fase siguiente, o sea, de no quedar confinados en esa estructuraci\u00f3n de lucha y resistencia, empieza a vislumbrarse al cabo de los a\u00f1os, cuando se percibe la necesidad de alcanzar mayor extensi\u00f3n social. La insuficiencia de ser torre que resiste y la urgencia de ser plaza y vecindario. As\u00ed sucedi\u00f3 tras los episodios de fracaso en las negociaciones de Argel en los primeros meses del 89. Por ello se formul\u00f3, al tiempo, <st1:personname productid=\"la Alternativa Democr\u00e1tica\" w:st=\"on\">la Alternativa Democr\u00e1tica<\/st1:personname>, que derivaba el protagonismo de los defensores de la torre al vecindario que se hallaba en el exterior. Al Pueblo Vasco. Y en los a\u00f1os y circunstancias siguientes, se regres\u00f3 una y otra vez a parecidas determinaciones<\/p>\n<p>Suced\u00eda, sin embargo, un hecho sorprendente. Al mismo tiempo que se asum\u00edan aquellas nuevas formulaciones y propuestas, punzaba el miedo a perder la certeza de la torre y castillo. Se optaba por esperar a ma\u00f1ana en vez de asumir desde hoy el riesgo de convertir al vecindario y la plaza en sujetos principales del proceso. No era una duda met\u00f3dica de intelectuales revolviendo sus libros, sino que se trataba de una inseguridad \u00edntima y profunda que deseaba y a la vez tem\u00eda aquellas expectativas de crecimiento menos tangibles. Esa angustia no s\u00f3lo ha estado ardiendo en las v\u00edsceras de un sector dirigente, sino que recorr\u00eda la mente de miles de personas adheridas al deseo de autoafirmaci\u00f3n como pueblo, pero curtidas en el par\u00e1metro de lucha y resistencia.<\/p>\n<p>En estos momentos, sin embargo, ha tomado cuerpo en la sociedad vasca la demanda de abandonar torres, sedes, e intereses de partido, y juntarse en la plaza todos los afectos al pa\u00eds. Es una mezcla de clamor y queja que interpela a todo tipo de dirigentes. La ciudadan\u00eda no quiere seguir fragmentada en o\u00f1acinos o gamboinos, beamonteses o agramonteses, ni disfruta ya diciendo: yo soy del PNV, yo de EA, yo de AB, yo de Aralar, yo de la ilegalizada Batasuna, de EB, de HamaikaBat, de Alternatiba, de Batzarre, o yo soy socialista como mi padre. Frente a los miedos de unos y la adici\u00f3n al poder de otros, la mayor\u00eda vasca expone una voluntad de acci\u00f3n ensamblada. Una tarea enorme, por otra parte, pues en estas d\u00e9cadas nos hemos ignorado y malquerido mucho tanto los proyectos pol\u00edticos y sociales como las zonas geogr\u00e1ficas.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 lograr\u00e1 esa dif\u00edcil acumulaci\u00f3n de personas y comarcas? El primer resultado impactante ser\u00e1 la modificaci\u00f3n en el mapa de fuerzas. La segunda consecuencia consistir\u00e1 en que se podr\u00e1 ir con firmeza a las puertas del Estado. No para pedir unas conversaciones en unas fechas concretas, entre unas personas determinadas. Para entrar en un pulso y negociaci\u00f3n progresiva, avalada y alimentada desde todos los parajes de la ciudadan\u00eda. En los intentos precedentes de negociaci\u00f3n con el Estado, el pueblo se limitaba a ser un curioso que ni siquiera consegu\u00eda atisbar por las ventanas. Por el contrario, desde ahora el pueblo ha de funcionar como protagonista imprescindible de esa negociaci\u00f3n y proceso democr\u00e1tico.<\/p>\n<p>Desde luego, una vez que el vecindario se despoje de la actitud de clientes de la torre o veneradores de salones, aportar\u00e1 representantes y voluntades debatidas entre todos. Pero el pueblo seguir\u00e1 siendo la \u00fanica garant\u00eda y el protagonista de lo que vaya proces\u00e1ndose. \u00bfSe puede reconocer al pueblo ese rol? Vamos a los hechos. Si miramos las \u00faltimas 50 generaciones de vascos, por quedarnos en la historia documentada, el conjunto de individuos no ha conformado una masa yerta. Ha sido sujeto herido y vehemente. Siglo a siglo. Y si observamos la actualidad, la gente-del-pueblo sigue funcionando con parecida din\u00e1mica. Ha puesto en marcha con un entusiasmo ciego las ikastolas, ha restituido a la sociedad a los homosexuales, ha abierto con firmeza la paridad de la mujer, est\u00e1 reinsertando a personas con incapacidades, grita por la ecolog\u00eda, cuida a los presos, denuncia las hipocres\u00edas del sistema educativo y penal, destapa fraudes y crea representantes que no abandonan la plaza. El vecindario de este pa\u00eds, el pueblo, no es pasivo. Miles de vascos siguen experimentando la existencia como dureza mezclada con el profundo sabor de ser fiel a s\u00ed mismo y a su tierra.<\/p>\n<p>De todo ello resulta como verdad clave de la pol\u00edtica vasca que el pueblo es el \u00fanico protagonista fiable de Euskal Herria. Cada vez o \u00e9poca que sus dirigentes lo han retenido como mero espectador y pe\u00f3n, por muy h\u00e1biles, honestos o valientes que fueran, hasta los logros derivaban en frustraciones. Y es que el pueblo no debe ser guiado-conducido-manejado-ani\u00f1ado. Su identidad es ejercer de gu\u00eda. No est\u00e1 hecho para acatar decisiones, sino para impulsarlas.<\/p>\n<h3>Publicado por <a title=\"Gara\" href=\"http:\/\/www.gara.net\">Gara<\/a>-k argitaratua<\/h3>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En el proceso de muchas ciudades y villas se diferencian dos fases. En la primera, surge una torre y controla las casas que puedan levantarse a su alrededor. 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