{"id":21591,"date":"2009-10-22T05:33:24","date_gmt":"2009-10-22T03:33:24","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/1989-el-ano-en-que-todo-ocurrio\/"},"modified":"2009-10-22T05:33:24","modified_gmt":"2009-10-22T03:33:24","slug":"1989-el-ano-en-que-todo-ocurrio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/1989-el-ano-en-que-todo-ocurrio\/","title":{"rendered":"1989 El a\u00f1o en que todo ocurri\u00f3"},"content":{"rendered":"<p> <\/p>\n<p>Qu\u00e9 necesita un a\u00f1o para adquirir el valor de lo decisivo? Uno dir\u00eda que en \u00e9l debe producirse algo inesperado, pero victorioso. Es decir, algo que no estaba en la agenda y que responde a la voluntad de alguno de los contendientes. Lo de victorioso es independiente de para qui\u00e9n: 1989 lo fue; el 2001 tambi\u00e9n. Los a\u00f1os decisivos sirven tambi\u00e9n para jalonar la escaleta de la historia. Tratada como un gui\u00f3n audiovisual, la historia necesita de lugares comunes, de escenas de paso ineludibles, donde se da por descontado que all\u00ed termina algo, o que all\u00ed empieza todo. El asesinato de Kennedy es un hecho que cerr\u00f3 una \u00e9poca, y as\u00ed se asume en todas las ficciones que lo citan en su traves\u00eda. Lo mismo ocurre, pero a la inversa, con el a\u00f1o del hundimiento de los reg\u00edmenes del Este. Su ca\u00edda abr\u00eda una nueva era, que se construy\u00f3 con la voracidad de disponer como fuera de fundamentos ic\u00f3nicos que ahora, en el momento de su revisi\u00f3n, se tambalean. Pero que nos hablan JORDI BALL\u00d3<\/p>\n<p><strong>CARLES GUERRA<\/strong><\/p>\n<p>Conectamos acontecimientos para crear sentido, a riesgo de pervertir el significado que tuvieron por separado<\/p>\n<p>El a\u00f1o pasado celebramos mayo de 1968. Cuarenta a\u00f1os despu\u00e9s lo revivimos con la ayuda de im\u00e1genes, textos, opiniones y an\u00e1lisis. Dentro de pocos d\u00edas los medios invocar\u00e1n la ca\u00edda el muro de Berl\u00edn. M\u00e1s im\u00e1genes, textos, opiniones y an\u00e1lisis acerca de aquel acontecimiento volver\u00e1n a inundar los medios. Recordaremos los hechos y cumpliremos con el deber de la memoria. Ayudados por las im\u00e1genes del momento volveremos a ser testigos de un giro radical en la historia. Y as\u00ed, un a\u00f1o tras otro. De manera que la m\u00e1quina de las celebraciones hist\u00f3ricas siempre tendr\u00e1 algo que recuperar.<\/p>\n<p>El archivo de nuestro pasado s\u00f3lo necesita esperar a una coincidencia de fechas o a un lapso de tiempo suficiente para despertar los hechos que dejamos atr\u00e1s. El calor del acontecimiento se reaviva con interpretaciones, debates y elucubraciones. Se pondera sobre las consecuencias de aquel instante decisivo, como ahora al volver la mirada hacia 1989. El orden espont\u00e1neo de los acontecimientos que nos llevaron de Tiananmen a la apertura del muro, y de la revoluci\u00f3n rumana al desmembramiento de la antigua URSS, deja lugar a pocas dudas. Parafraseando al historiador brit\u00e1nico Eric Hobsbawm, el siglo XX lleg\u00f3 a su fin el a\u00f1o 1989.<\/p>\n<p>La revuelta de la plaza de Tiananmen, desencadenada por la muerte del l\u00edder reformista chino, Hu Yaobang, el 15 de abril de 1989, alent\u00f3 una secuencia de momentos ic\u00f3nicos que se prolongaron hasta el d\u00eda 25 de diciembre del mismo a\u00f1o, cuando Nicolae Ceaucescu y su mujer fueron ejecutados ante las c\u00e1maras. La imagen de un hombre deteniendo los tanques que se dirig\u00edan hacia las concentraciones de la plaza de Tiananmen, la multitud subida al muro de Berl\u00edn, o la retransmisi\u00f3n de la interrupci\u00f3n del discurso de Ceaucescu jalonan la historia de ese a\u00f1o que simboliza un punto de inflexi\u00f3n. Todo queda empaquetado en una fecha, a pesar de la heterogeneidad de los lugares, las causas y los protagonistas.<\/p>\n<p>Fred Kaplan, acaba de publicar un libro de notable \u00e9xito. Se titula 1959: The Year Everything Changed.Aquel fue el a\u00f1o en que Castro tom\u00f3 Cuba, Miles Davis grab\u00f3 Kind of Blue,la empresa Texas Instruments anunci\u00f3 la invenci\u00f3n de algo llamado microchip, Martin Luther King viaj\u00f3 a <st1:personname productid=\"la India\" w:st=\"on\">la India<\/st1:personname> para estudiar los m\u00e9todos de resistencia de Gandhi, John Kennedy se preparaba para la carrera presidencial y la p\u00edldora anticonceptiva revolucionaba la vida sexual. La espiral de conexiones hace que todo cobre un sentido ins\u00f3lito. Pero el efecto que produce esta extraordinaria s\u00edntesis corre el riesgo de pervertir el significado que tuvieron cada una de estas manifestaciones por separado. Las determinaciones locales se obliteran en beneficio de una l\u00f3gica que satisface al espectador global, m\u00e1s preocupado por la coherencia del relato universal que componen las noticias diarias que por las particularidades insondables de cada acontecimiento. Dicha inercia, que obedece al deseo de participar en una opini\u00f3n p\u00fablica de escala planetaria, acaba por generar su propia versi\u00f3n de los hechos. Cuando Ir\u00e1n se convirti\u00f3 en una Rep\u00fablica Isl\u00e1mica tras la revoluci\u00f3n de 1979, Occidente qued\u00f3 sumido en un shock profundo. Nadie lo esperaba.<\/p>\n<p>Ahora ser\u00eda interesante comparar el seguimiento medi\u00e1tico de las manifestaciones tras las \u00faltimas elecciones en Ir\u00e1n, a principios de verano, con los acontecimientos de 1989, entonces transmitidos por televisi\u00f3n. En el caso de Ir\u00e1n, las redes sociales tuvieron un papel destacado creando un espacio pol\u00edtico que confund\u00eda la imagen y la participaci\u00f3n en los hechos. Twitter se convirti\u00f3 en una herramienta crucial. La distinci\u00f3n entre el acontecimiento o la manifestaci\u00f3n, el testimonio y la circulaci\u00f3n de la informaci\u00f3n qued\u00f3 en entredicho. Los tweets encierran todos esos momentos en uno. Los ojos de Neda Agha-Soltan &#8211; la mujer que muri\u00f3 de un disparo en el pecho y cuya imagen circul\u00f3 sin obst\u00e1culos-colapsaban la distancia habitual entre el observador y lo ocurrido. En ese momento Ir\u00e1n era un asunto de incumbencia global.<\/p>\n<p>El an\u00e1lisis que Harun Farocki y Andrei Ujica hicieron de las im\u00e1genes de la televisi\u00f3n rumana durante la revoluci\u00f3n de 1989 revel\u00f3 que la interrupci\u00f3n de la transmisi\u00f3n del discurso de Ceaucescu abr\u00eda la brecha a un espacio de creatividad pol\u00edtica. Los figurantes de la ceremonia irrumpieron a gritos y las c\u00e1maras bajaron a la calle. La avalancha de im\u00e1genes sin orden que muchos medios hegem\u00f3nicos lamentan son, a menudo, rebautizadas de la forma m\u00e1s kitsch. Al hombre que detuvo el tanque en Tiananmen lo llaman \u00abel rebelde desconocido\u00bb y a Neda Agha-Soltan \u00abel \u00e1ngel de Ir\u00e1n\u00bb. Esos medios ansiosos de imponer sentido al caos informativo apelan, una y otra vez, al contexto de las im\u00e1genes. Temen que estas produzcan efectos indeseados.<\/p>\n<p>9 de octubre de 1989, el d\u00eda que lo cambi\u00f3 todo<\/p>\n<p><strong>INGO SCHULZE<\/strong><\/p>\n<p>En la manifestaci\u00f3n de Leipzig la multitud gritaba: \u00ab\u00a1Elecciones libres!\u00bb y \u00ab\u00a1el pueblo somos nosotros!\u00bb<\/p>\n<p>A menudo me corrigen ben\u00e9volamente:<\/p>\n<p>&#8211; Querr\u00e1 decir el 9 de noviembre.<\/p>\n<p>&#8211; No, el d\u00eda decisivo fue el 9 de octubre.<\/p>\n<p>&#8211; \u00bfPor qu\u00e9? \u00a1Pero si el Muro cay\u00f3 el 9 de noviembre!<\/p>\n<p>&#8211; S\u00ed, precisamente porque antes se hab\u00eda producido el 9 de octubre.<\/p>\n<p>La ma\u00f1ana del 9 de noviembre no hab\u00eda casi nadie que pensara que aquel mismo d\u00eda iba a caer el Muro. El 9 de octubre, en cambio, sab\u00edamos (y no s\u00f3lo en Leipzig) que aquella noche marcar\u00eda un punto de inflexi\u00f3n tras el cual, de un modo u otro, todo iba a cambiar.<\/p>\n<p>El 9 de octubre era lunes, el primer lunes despu\u00e9s del 7 de octubre, fecha de la conmemoraci\u00f3n del 40. \u00ba aniversario de <st1:personname productid=\"la RDA. Semana\" w:st=\"on\">la RDA. Semana<\/st1:personname> tras semana, la manifestaci\u00f3n de los lunes, que ten\u00eda lugar despu\u00e9s de la oraci\u00f3n por la paz,en <st1:personname productid=\"la Nikolaikirche\" w:st=\"on\">la  Nikolaikirche<\/st1:personname> de Leipzig, se hab\u00eda ido volviendo m\u00e1s multitudinaria. La semana anterior hab\u00eda reunido a casi treinta mil manifestantes.<\/p>\n<p>Yo ten\u00eda miedo y, al mismo tiempo, estaba euf\u00f3rico. Motivos para tener miedo hab\u00eda de sobra. Una semana antes se hab\u00eda producido una verdadera batalla campal entre uniformados y manifestantes en la estaci\u00f3n, donde se esperaba la llegada de los trenes con los refugiados de la embajada de Praga. El fin de semana anterior, los uniformados hab\u00edan cargado violentamente contra manifestantes y curiosos tambi\u00e9n en Berl\u00edn, Leipzig y otras ciudades. En aquellos momentos a\u00fan no est\u00e1bamos al corriente de la violencia brutal, realmente s\u00e1dica, con que las fuerzas del orden se hab\u00edan empleado en muchos casos. Hasta entonces, pensaba yo, la inminente celebraci\u00f3n del 40. \u00ba aniversario de <st1:personname productid=\"la RDA\" w:st=\"on\">la RDA<\/st1:personname> nos hab\u00eda librado de lo peor. Lo peor habr\u00eda sido la soluci\u00f3n china, tal como se hab\u00eda puesto en pr\u00e1ctica hac\u00eda cuatro meses en Pek\u00edn. El gobierno de <st1:personname productid=\"la RDA\" w:st=\"on\">la RDA<\/st1:personname> hab\u00eda aplaudido esa intervenci\u00f3n.<\/p>\n<p>Y, sin embargo, no nos quedaba otra opci\u00f3n. \u00bfCu\u00e1ndo si no \u00edbamos a salir a la calle? Si en aquel momento me hubiera acobardado, habr\u00eda perdido toda credibilidad ante mis amigos y ante m\u00ed mismo. Adem\u00e1s, nos hab\u00edamos quedado en <st1:personname productid=\"la RDA\" w:st=\"on\">la  RDA<\/st1:personname> por eso, para cambiar las cosas. Antes de subir al coche para dirigirnos a Leipzig, mi compa\u00f1era y yo, que por aquel entonces trabaj\u00e1bamos en el teatro de Altenburg, llenamos la nevera para su hija de trece a\u00f1os. Le dimos a la hija un sobre con dinero y un buen pu\u00f1ado de monedas de veinte pfennig para el tel\u00e9fono. Adem\u00e1s, le apuntamos el n\u00famero de una amiga, por si a la ma\u00f1ana siguiente a\u00fan no hab\u00edamos regresado.<\/p>\n<p>En Polonia, el gobierno del Solidarnosc reg\u00eda ya los destinos del pa\u00eds, en Hungr\u00eda el 10 de septiembre hab\u00edan abierto las fronteras con Austria y al d\u00eda siguiente, en <st1:personname productid=\"la RDA\" w:st=\"on\">la RDA<\/st1:personname>, se hab\u00eda fundado el Neues Forum, el primer partido de la oposici\u00f3n. Desde finales de septiembre, el grito de \u00ab\u00a1queremos salir!\u00bb se hab\u00eda convertido en un \u00ab\u00a1nos quedamos aqu\u00ed!\u00bb. Desde el lunes anterior, el clamor popular era \u00ab\u00a1el pueblo somos nosotros!\u00bb.<\/p>\n<p>Llegamos a Leipzig y aparcamos frente al Georgi Dimitroff Museum, donde actualmente se encuentra el Tribunal Contencioso-Administrativo. En el centro de la ciudad todo parec\u00eda estar como siempre, pero de pronto nos encontramos frente a una larga hilera de furgones policiales. Se oyeron unos ladridos. Los oficiales iban apresuradamente de un veh\u00edculo a otro. Desde la plaza situada entre la \u00d3pera y <st1:personname productid=\"la Gewandhaus\" w:st=\"on\">la Gewandhaus<\/st1:personname>, <st1:personname productid=\"la Karl Marx\" w:st=\"on\">la Karl Marx<\/st1:personname> Platz, vimos como de detr\u00e1s del Grassi Museum aparec\u00edan cada vez m\u00e1s furgones, que se dirig\u00edan hacia la avenida de circunvalaci\u00f3n de Leipzig. Los conductores los increpaban haciendo sonar el claxon y los peatones los silbaban.<\/p>\n<p>A las 4 de la tarde, una hora antes de la oraci\u00f3n por la paz, una multitud se hab\u00eda congregado ya frente a <st1:personname productid=\"la Nikolaikirche. No\" w:st=\"on\">la Nikolaikirche. No<\/st1:personname> sab\u00edamos a\u00fan que, siguiendo las \u00f3rdenes del Partido Socialista Unificado de Alemania, cientos de camaradas del partido se hab\u00edan reunido en el interior de la iglesia con el fin de ocupar todos los asientos disponibles. Nos dirigimos hacia <st1:personname productid=\"la Iglesia Reformada\" w:st=\"on\">la Iglesia  Reformada<\/st1:personname>, que se encontraba junto a la avenida de circunvalaci\u00f3n y que tambi\u00e9n estaba llena hasta los topes. All\u00ed, alguien inform\u00f3 acerca de las detenciones del d\u00eda anterior y ley\u00f3 (\u00bfo acaso eso sucedi\u00f3 m\u00e1s tarde, a trav\u00e9s de los altavoces municipales?) el manifiesto a favor de la no violencia que hab\u00edan suscrito conjuntamente el secretario de la direcci\u00f3n regional del PSUA, Kurt Meyer; Jochen Pommert; Roland W\u00f6tzel; el entonces director de <st1:personname productid=\"la Orquesta\" w:st=\"on\">la Orquesta<\/st1:personname> de <st1:personname productid=\"la Gewandhaus\" w:st=\"on\">la Gewandhaus<\/st1:personname>, Kurt Masur; el cabaretista Bernd-Lutz Lange y el te\u00f3logo Peter Zimmermann. Los seis firmantes hab\u00edan asumido, de forma bastante realista, que iba a haber una manifestaci\u00f3n. As\u00ed, aquel manifiesto, que no en vano llevaba la firma de los tres m\u00e1s altos funcionarios de Leipzig, supon\u00eda poco menos que la legalizaci\u00f3n de la manifestaci\u00f3n del lunes.<\/p>\n<p>Desde <st1:personname productid=\"la Iglesia Reformada\" w:st=\"on\">la Iglesia Reformada<\/st1:personname> regresamos a <st1:personname productid=\"la Karl Marx\" w:st=\"on\">la Karl Marx<\/st1:personname> Platz. Las calles y los callejones del centro de la ciudad estaban repletos de gente. Entonces o\u00edmos los gritos procedentes de la plaza de <st1:personname productid=\"la Nikolaikirche. El\" w:st=\"on\">la Nikolaikirche. El<\/st1:personname> lunes anterior, al o\u00edr por primera vez los gritos de \u00ab\u00a1fuera <st1:personname productid=\"la Stasi\" w:st=\"on\">la Stasi<\/st1:personname>!\u00bb, me sent\u00ed como si me hubiera alcanzado un rayo. Me pareci\u00f3 asombroso que aquello fuera posible sin que, al instante, varias cuadrillas de <st1:personname productid=\"la Staatssicherheit\" w:st=\"on\">la Staatssicherheit<\/st1:personname> se abatieran sobre los manifestantes. Una semana m\u00e1s tarde, los gritos hab\u00edan adquirido mucha m\u00e1s confianza. Si nadie ha borrado las grabaciones de las dos c\u00e1maras que hab\u00eda situadas encima del edificio de correos de <st1:personname productid=\"la Karl Marx\" w:st=\"on\">la Karl Marx<\/st1:personname> Platz, en ellas debe de verse c\u00f3mo se origin\u00f3 la manifestaci\u00f3n. Para m\u00ed, sin embargo, fue como si esta se formara de un momento a otro. La muchedumbre reunida ante <st1:personname productid=\"la Nikolaikirche\" w:st=\"on\">la Nikolaikirche<\/st1:personname> ech\u00f3 a andar hacia la plaza de la \u00d3pera entre gritos de \u00ab\u00a1en marcha, en marcha!\u00bb y, de repente, de todas partes, empez\u00f3 a llegar m\u00e1sy m\u00e1s gente. Ante la mirada de las dos c\u00e1maras, nos dirigimos hacia el Georgiring, el paseo del edificio de correos, y nos quedamos asombrados al ver que nadie nos lo imped\u00eda. Charlando de amistades comunes, llegamos y nos detuvimos en el sem\u00e1foro para peatones. Unos instantes m\u00e1s tarde, los coches que esperaban en el sem\u00e1foro quedaron inmovilizados por la oleada de manifestantes. Era impensable que pudieran seguir circulando. La calle era nuestra.<\/p>\n<p>La tensi\u00f3n me ayud\u00f3 a participar en los c\u00e1nticos. A\u00fan me resultaba dif\u00edcil \u00abpegar gritos\u00bb con otras personas. \u00abCorear lemas\u00bb pertenec\u00eda al otro mundo, que tanto menospreci\u00e1bamos. Sin embargo, en aquel momento gritar tuvo la virtud de alejar el miedo y unir m\u00e1s a los presentes: \u00abEl Neues Forum es legal\u00bb, \u00abelecciones libres\u00bb, \u00ab\u00a1nos quedamos aqu\u00ed!\u00bb, \u00absin violencia\u00bb y, cada vez m\u00e1s, \u00abel pueblo somos nosotros\u00bb. \u00bfD\u00f3nde estaban los uniformados? Tuve la sensaci\u00f3n de que las fuerzas de seguridad se hab\u00edan esfumado. Cada vez eran m\u00e1s las personas que se asomaban a las ventanas de las viviendas y de los restaurantes. \u00ab\u00a1Un\u00edos a nosotros!\u00bb, \u00ab\u00a1fuera <st1:personname productid=\"la Stasi\" w:st=\"on\">la Stasi<\/st1:personname>!\u00bb, \u00ab<st1:personname productid=\"la Stasi\" w:st=\"on\">la Stasi<\/st1:personname> que se busque trabajo\u00bb y \u00abGorbi, Gorbi\u00bb. Este \u00faltimo fue el \u00fanico grito en el que no particip\u00e9. Todos sab\u00edamos que sin Gorbachov nunca se habr\u00eda producido un movimiento de aquel calibre, peroam\u00edme irritaba su actitud en relaci\u00f3n con las rep\u00fablicas b\u00e1lticas, donde, al parecer, la fuerza de las armas no estaba ni mucho menos descartada. Doblamos la esquina y entonces vimos que en el Georgiring no cab\u00eda ni un alfiler. En aquel momento se produjo un estallido de j\u00fabilo. \u00bfQui\u00e9n iba a frenar a aquella multitud? Nuestra victoria consisti\u00f3 en el hecho de reunir a tanta gente y de que no hubiera ning\u00fan idiota \u00fatil que se dedicara a tirar piedras. Contra aquella multitud s\u00f3lo cab\u00eda interponer la fuerza de las armas. Y, sin embargo, yo era incapaz de imaginarme que realmente fueran a dispararnos.<\/p>\n<p>Hoy se sabe que durante un buen rato rein\u00f3 la incertidumbre sobre si alguien iba a ordenar \u00abaplastar la contrarrevoluci\u00f3n\u00bb, lo que habr\u00eda significado una orden de disparar. No obstante, la central de antidisturbios consider\u00f3 que cualquier intervenci\u00f3n habr\u00eda sido est\u00e9ril. Esperaban la aprobaci\u00f3n de su decisi\u00f3n desde el Berl\u00edn Este, pero Egon Krenz no se pronunci\u00f3. Poco despu\u00e9s de las 18.30, el primer secretario de la direcci\u00f3n regional del PSUA, Helmut Hackenberg, dio la orden de \u00abpermitir el avance de los manifestantes y aguardar en las sombras\u00bb siempre y cuando \u00abno se produzcan ataques contra los efectivos, edificios e instalaciones de las fuerzas de seguridad\u00bb. As\u00ed, mientras unos aguardaban en las sombras, otros emerg\u00edan de estas.<\/p>\n<p>Pasamos frente a la estaci\u00f3n, pero las puertas estaban cerradas. Quienes llegaban en tren ve\u00edan como les imped\u00edan la entrada a la ciudad. Los tranv\u00edas, que aguardaban en las paradas, abrieron las puertas. \u00ab\u00a1Un\u00edos a nosotros!\u00bb. Pasamos bajo los puentes para peatones hasta <st1:personname productid=\"la Friedrich Engels\" w:st=\"on\">la Friedrich Engels<\/st1:personname> Platz, que parec\u00eda adormilada. Ante el edificio conocido como Runde Ecke, el cuartel general de <st1:personname productid=\"la Staatssicherheit\" w:st=\"on\">la  Staatssicherheit<\/st1:personname>, esperaban los uniformados, con sus cascos y sus escudos. Durante las dos \u00faltimas semanas nos hab\u00edamos llevado una sorpresa al constatar que nuestros polic\u00edas pod\u00edan tener el mismo aspecto que los del oeste. Frente a la entrada hab\u00eda apostada una falange de aproximadamente cincuenta agentes. \u00bfQu\u00e9 debieron de pensar aquellos chavales a quienes hab\u00edan ordenado guardar las puertas al ver que la muchedumbre se les acercaba al grito de \u00ab\u00a1el pueblo somos nosotros!\u00bb? \u00bfPerdieron el miedo al ver que una columna de manifestantes les daba la espalda? Los manifestantes depositaron velas encendidas en los escalones de la entrada. El Runde Ecke hac\u00eda tambi\u00e9n las veces de prisi\u00f3n y en sus calabozos hab\u00eda a\u00fan encerrados varios de los detenidos durante los \u00faltimos d\u00edas y semanas.<\/p>\n<p>La propia ciudad nos ofrec\u00eda la ruta que deb\u00edamos seguir: a trav\u00e9s de la avenida de circunvalaci\u00f3n, siempre recto hasta <st1:personname productid=\"la Gewandhaus. Rodeamos\" w:st=\"on\">la Gewandhaus. Rodeamos<\/st1:personname> la ciudad y el c\u00edrculo se cerr\u00f3; est\u00e1bamos de nuevo en <st1:personname productid=\"la Karl Marx\" w:st=\"on\">la Karl Marx<\/st1:personname> Platz. Aquella hora nos hab\u00eda transformado. \u00c9ramos m\u00e1s libres y m\u00e1s felices que nunca. Pero no s\u00f3lo nosotros hab\u00edamos cambiado: en las \u00faltimas horas, la ciudad y todo el pa\u00eds hab\u00edan sufrido una metamorfosis. Nuestra alegr\u00eda, nuestro alivio y nuestro j\u00fabilo eran m\u00e1s ruidosos que las trompetas de Jeric\u00f3. Todo iba a ser distinto, todos los muros iban a caer (\u00a1libertad de visado hasta Shanghai!) y el sue\u00f1o de la primavera de Praga de 1968 se har\u00eda realidad: un socialismo con rostro humano.<\/p>\n<p>TRADUCCI\u00d3N: CARLES ANDREU<\/p>\n<p>* Ingo Schulze Novelista y dramaturgo alem\u00e1n nacido en Dresde en 1962, entre sus obras m\u00e1s destacadas figura \u00b433 momentos de felicidad\u00b4. Su pr\u00f3ximo libro, \u00b4Adam y Evelyn\u00b4 (Destino en castellano, Proa en catal\u00e1n), aparece el 11 de noviembre<\/p>\n<h3>Publicado por <a title=\"La Vanguardia\" href=\"http:\/\/www.lavanguardia.es\">La Vanguardia<\/a>-k argitaratua-k<\/h3>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Qu\u00e9 necesita un a\u00f1o para adquirir el valor de lo decisivo? Uno dir\u00eda que en \u00e9l debe producirse algo inesperado, pero victorioso. 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