{"id":21500,"date":"2009-10-07T07:24:30","date_gmt":"2009-10-07T05:24:30","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/blaise-cendrars-el-hombre-que-fue-cenizas\/"},"modified":"2009-10-07T07:24:30","modified_gmt":"2009-10-07T05:24:30","slug":"blaise-cendrars-el-hombre-que-fue-cenizas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/blaise-cendrars-el-hombre-que-fue-cenizas\/","title":{"rendered":"Blaise Cendrars, el hombre que fue cenizas"},"content":{"rendered":"<p> <\/p>\n<p>El 6 de abril de 1912 es domingo de resurrecci\u00f3n y, cuando ya contaba 24 a\u00f1os, nace Blaise Cendrars. Adi\u00f3s Freddy, hola Blaise. Curioso apellido del poeta neonato: combinaci\u00f3n del vocablo franc\u00e9s cendre, cenizas, que encuentra su plural latino en ars, arte. El arte de las cenizas: esta es la ecuaci\u00f3n que conjuga su signo m\u00e1s visible: vivir para escribir<\/p>\n<p>Henry Miller se\u00f1alaba que lo fundamental que debe saberse de Blaise Cendrars es que \u201dfue un hombre compuesto de muchas partes\u201d. Escribi\u00f3 una obra profusa, integrada por muchos libros y, a la vez, cada uno de ellos diferentes. Particip\u00f3 de las principales vanguardias que dieron color a este siglo y no pocas veces se anticip\u00f3 a ellas. Fue protagonista de algunas guerras -reales y ficticias-, y viaj\u00f3 incansablemente desde que era un adolescente por Europa, Asia, Africa y Am\u00e9rica.<\/p>\n<p>Escribir y vivir fueron un s\u00f3lo verbo para \u00e9l, dibujando un destino \u00fanico que marc\u00f3, a la vez, el destino de muchos otros. \u201cPara escribir hay que estar pose\u00eddo y obsesionado\u201d, dice Miller. \u00bfQu\u00e9 era lo que posesionaba y obsesionaba a Cendrars? \u201cLa vida. Es un hombre enamorado de la vida, et c\u00b4est tout\u201d, nos contesta su amigo Miller. Y la misma respuesta nos llega desde su obra.<\/p>\n<p>La vida es importante. Ni siquiera en sus momentos m\u00e1s oscuros, Blaise Cendrars dej\u00f3 de advertir esta aparente obviedad que pocos toman en cuenta. En m\u00e1s de una ocasi\u00f3n se\u00f1al\u00f3 que \u00e9l no mojaba su pluma en la tinta, sino en el r\u00edo de la vida. Tal vez por eso, sus bi\u00f3grafos m\u00e1s minuciosos buscaron los rastros de sus d\u00edas no s\u00f3lo en documentos y testimonios de testigos cercanos, sino en su obra. Y ambas, vida y obra, mostraron una exuberancia poco com\u00fan hasta construir una cosm\u00f3polis de mil paisajes, diversos y simult\u00e1neos.<\/p>\n<p>La vida de Cendrars est\u00e1 llena de acontecimientos dram\u00e1ticos y viajes a lugares ex\u00f3ticos, pero no siempre estos acontecimientos, viajes y lugares pueden explicar su literatura. La irrefrenable visi\u00f3n que ten\u00eda del mundo y de s\u00ed mismo quiz\u00e1s logren hacerlo. Su actitud abierta y generosa, su desenfreno y desmesura, descubren tambi\u00e9n el gesto t\u00edmido de una huida ante los convencionalismos de su tiempo.<\/p>\n<p>En uno de sus poemas, a la manera de Rimbaud, escribe: \u201cYo soy el otro\/ Demasiado sensible\u201d. \u00bfQui\u00e9n es el otro? En una obra posterior, insiste, al se\u00f1alar que s\u00f3lo existe una literatura, aquella que se ocupa de \u201cese hombre, ese Otro, el hombre que escribe\u201d.<\/p>\n<p>Cendrars tiene dos biograf\u00edas. Una trata sobre su vida \u201creal\u201d, la vida de un hombre que am\u00f3, so\u00f1\u00f3 y sufri\u00f3 con un nombre que no hab\u00eda pedido [1]. La otra no es menos real, y en absoluto menos fascinante y se ve atravesada por la fiebre de su fantas\u00eda. Cualquiera de las dos opera sobre ese otro, sobre Blaise Cendrars.<\/p>\n<h3>Apertura. En el transcurso del tiempo<\/h3>\n<p> En su libro The Culture of Time and Space 1880-1918 (Harvard University Press, 1983), el historiador cultural Stephen Kern analiza los cambios producidos en la concepci\u00f3n del tiempo y el espacio a comienzos de siglo. Para ello contribuyeron en gran medida la irrupci\u00f3n de innovaciones tecnol\u00f3gicas como el tel\u00e9grafo, el tel\u00e9fono, el gram\u00f3fono, el cine, el autom\u00f3vil y el cine. <\/p>\n<p>No obstante, Kern tampoco deja de lado el peso espec\u00edfico de la revoluci\u00f3n que provoc\u00f3 el r\u00e1pido desarrollo de las nuevas tendencias en el campo del conocimiento y el art\u00edstico. La teor\u00eda de la relatividad de Einstein, el psicoan\u00e1lisis, o movimientos como el cubismo, el futurismo, e incluso el ragtime, resultaron decisivos a la hora de definir una nueva sensibilidad frente a lo que nos rodea.<\/p>\n<p>El tel\u00e9grafo uni\u00f3 casi sin intervalos de tiempo lugares alejados en distintos puntos del globo. El crecimiento de las comunicaciones internacionales result\u00f3 fundamental para crear un sistema de mayor uniformidad en la percepci\u00f3n temporal. Hubo un momento en Francia -as\u00ed como en la mayor\u00eda de los pa\u00edses- en que estos cambios derivaron hacia un estado ca\u00f3tico en la percepci\u00f3n del tiempo.<\/p>\n<p>Cada ciudad ten\u00eda su propio huso horario local, mientras los ferrocarriles utilizaban la hora de Par\u00eds, nueve minutos y veinti\u00fan segundos antes de lo que indicaba el meridiano de Greenwich. Los desarreglos que esto provocaba fueron de tal magnitud, que Francia tom\u00f3 la iniciativa para proponer en la conferencia internacional de 1912 un ordenamiento m\u00e1s sistem\u00e1tico en la regulaci\u00f3n de los criterios temporales.<\/p>\n<p>Desde la Torre Eiffel se emitir\u00eda una nueva se\u00f1al de tiempo a todo el planeta a partir del 1 de julio de 1913. El tel\u00e9fono y los peri\u00f3dicos tambi\u00e9n contribuyeron en esta transformaci\u00f3n. El Ahora ya no estaba compuesto por una serie de acontecimientos locales, sino que era percibido como un conjunto de hechos simult\u00e1neos y dispersos en el espacio.<\/p>\n<p>Curiosamente, quien pudo reflejar mejor que nadie esta metamorfosis en relaci\u00f3n al tiempo y el espacio fue un hijo, nieto y bisnieto de relojeros llamado Fr\u00e9d\u00e9ric Sauser nacido en el principal centro relojero del mundo, la localidad suiza de Chaux-de-Fonds, el 1 de septiembre de 1887. No lejos de all\u00ed, en Berna, durante los primeros a\u00f1os del siglo, Albert Einstein trabajaba en su teor\u00eda de la relatividad.<\/p>\n<h3>Primer Movimiento. Freddy, la hora invertida<\/h3>\n<p>Nacido en el seno de una familia burguesa cuyo apellido se remonta a 1347, los Sauser llevan una vida juiciosa y serena, tan calculada y precisa como los minuteros que fabricaban. Freddy -as\u00ed lo llaman en sus c\u00edrculos \u00edntimos-, el menor de los tres hijos, fue en su infancia un muchacho retra\u00eddo que no terminaba de asimilar la puntillosa disciplina familiar con la fragil salud de su madre y la doble vida de su padre. En 1894, los Sauser parten hacia N\u00e1poles, donde se instalar\u00e1n durante dieciocho meses.<\/p>\n<p> La experiencia marcar\u00e1 al joven Freddy, quien en los ex\u00f3ticos jardines del Palazzo Scalesse dise\u00f1ar\u00e1 las aventuras m\u00e1s disparatadas. En 1896 vuelven a Suiza, y Freddy se transforma en Fritz en una pensi\u00f3n alemana de Bale, donde debe aprender el idioma. Se fuga de la primera, enferma en la segunda, y guardar\u00e1 por siempre una aversi\u00f3n absoluta por estas \u201cpensiones\/prisiones\u201d. <\/p>\n<p>En 1902 la familia se traslada a Neuchatel, y el adolescente Sauser es un muchacho demasiado sensible, algo triste y solitario, que gusta de los deportes (la nataci\u00f3n y el f\u00fatbol particularmente), pero por sobre todo se refugia obsesivamente en la lectura. Verne ser\u00e1 uno de sus autores predilectos, aunque tambi\u00e9n la Geograf\u00eda, de Elis\u00e9e Reclus. La astronom\u00eda popular, de Gustave Flammarion, y los tres gruesos vol\u00famenes ilustrados de Los viajes de Thomas Cook, de Johann W\u00e4ber. Consume diarios y revistas. Y tambi\u00e9n Las hijas del fuego, de Nerval. Sin embargo, algo no funciona.<\/p>\n<p>El 6 de julio de 1904 llega a la oficina de su padre el bolet\u00edn escolar que consigna 255 horas de ausencia, 347 horas de ausencia no justificadas, 20 horas de \u201carresto\u201d. Las notas son mediocres en casi todas las materias y las observaciones desastrosas: negligencia, indisciplina, desorden, insubordinaci\u00f3n. Es mucho m\u00e1s de lo que una familia suiza puede soportar. Encerrado en su habitaci\u00f3n, Freddy hace una amalgama de todas sus fugas anteriores y toma la decisi\u00f3n: \u201cPartir\u00e9. Lejos. No me queda m\u00e1s remedio que irme. Aqu\u00ed estoy de sobra\u201d.<\/p>\n<p>Toma alg\u00fan dinero, cigarrillos, por la ventana sale a un balc\u00f3n, pasa a otro, la calle, la estaci\u00f3n. El primer tren lo conduce a Alemania y de all\u00ed aborda otro que ser\u00e1 decisivo en la literatura de este siglo: el Transiberiano. La aventura de Freddy tendr\u00e1 la forma de un viaje inici\u00e1tico: el paso de la adolescencia a la adultez ser\u00e1 brutal. A su llegada a San Petersburgo el primer d\u00eda de 1905, se emplea en la joyer\u00eda de M.H.A. Leuba, pero son otros los acontecimientos que lo sorprenden. El 9 de enero, conocido como el \u201cdomingo rojo\u201d, testimonia los primeros signos de la revoluci\u00f3n: los manifestantes que marchan hacia el Palacio de Invierno para presentar sus s\u00faplicas al zar son masacrados por la caballer\u00eda de cosacos.<\/p>\n<p>Mientras prepara joyas para la burgues\u00eda, Freddy hace sus primeros contactos con los anarquistas. Su mejor amigo, el camarada que lo inicia en las t\u00e9cnicas revolucionarias, es encarcelado y condenado a muerte. Otro amigo se le revela inesperado: un bibliotecario a quien se conocer\u00e1 como R.R. Freddy demostrar\u00e1 una curiosidad insaciable, y el ruso se le doblegar\u00e1 sin dificultades. R. R. ve en este joven el germen de un poeta excepcional. Mientras revela el peso y los secretos de las gemas, Freddy da sus primeros pasos en la escritura. Abre un cuaderno con una cita de L\u00b4Atala de Chateaubriand: \u201cHombre, no eres m\u00e1s que un ensue\u00f1o r\u00e1pido, un sue\u00f1o doloroso\u201d.<\/p>\n<p>En 1907 Fr\u00e9d\u00e9ric Sauser publica su primera obra: Novgorod, La leyenda del oro gris y del silencio. En realidad, este libro alcanz\u00f3 dimensiones m\u00edticas porque durante casi 90 a\u00f1os nadie supo de \u00e9l. Se sab\u00eda, s\u00ed, que la edici\u00f3n alcanz\u00f3 catorce ejemplares, y que su edici\u00f3n fue debida a los fervores de su mentor, R.R. Cendrars lo hizo figurar en su bibliograf\u00eda como \u201cfuera de exhibici\u00f3n\u201d y nunca se preocup\u00f3 por reeditarlo. Muchos especulaban con que no fuera m\u00e1s que otra broma de su cinismo.<\/p>\n<p>En diciembre de 1995, en un anticuario de Sof\u00eda, el poeta Kiril Kadiiski (editor y traductor al b\u00falgaro de Baudelaire y Apollinaire) encontr\u00f3 en sus manos por azar un a\u00f1ejo cart\u00f3n que, en caracteres cir\u00edlicos, conten\u00eda un largo poema en versos libres de una modernidad in\u00e9dita para la \u00e9poca. En mayo del \u00b496, Miriam Cendrars, hija y bi\u00f3grafa, se enteraba de la existencia por la carta de un amigo enviada desde Skopje, Macedonia. El mito Cendrars desafiaba as\u00ed, por vez primera, las trampas del tiempo.<\/p>\n<h3>Andante. Perpetuum mobile<\/h3>\n<p>Un fragmento de los poemas \u201cel\u00e1sticos\u201d de Cendrars escritos en 1913, puede ilustrar con claridad la teor\u00eda de Kern sobre la nueva simultaneidad, concepto clave por otra parte de su m\u00e9todo po\u00e9tico. En 18 l\u00edneas, Cendrars consigue dar un panorama completo sobre la nueva funci\u00f3n de la Torre Eiffel, el tel\u00e9grafo, los trastornos temporales, las comunicaciones internacionales, los peri\u00f3dicos, el cielo y los reportes meteorol\u00f3gicos.<\/p>\n<p>Disonancias del arco iris en la telegraf\u00eda inal\u00e1mbrica de la Torre \/ Mediod\u00eda \/ Medianoche \/ En todos los rincones del universo se murmura: \u201cMerde\u201d \/ Rayos \/ Cromo amarillo \/ Nos hemos contactado \/ Los transatl\u00e1nticos se acercan desde todas las direcciones \/ Desaparecen \/ Todos est\u00e1n en movimiento \/ Y los relojes marchan \/ Paris-Midi informa que un profesor alem\u00e1n fue devorado por los can\u00edbales en el Congo\/ Bien hecho \/ L\u00b4Intransigeant public\u00f3 esta noche poemas para tarjetas postales\/ Es idiota que los astr\u00f3logos se roben las estrellas \/ Cuando ya no se pueden ver \/ Le pregunto al cielo \/ El servicio meteorol\u00f3gico indica que el tiempo empeorar\u00e1.<\/p>\n<p>Llegar a desentra\u00f1ar con exactitud la influencia de la poes\u00eda de Cendrars en los a\u00f1os inmediatamente anteriores a la Primera Guerra Mundial es complicado. Viv\u00eda en Par\u00eds, y entre sus amigos se encontraban muchos de quienes participaban en los principales c\u00edrculos vanguardistas de diversas artes. Pero fue fundamental la irrupci\u00f3n del cubismo para que los nuevos poetas escucharan con atenci\u00f3n lo que los pl\u00e1sticos ten\u00edan que decir. Cendrars manten\u00eda una fluida relaci\u00f3n con algunos de los principales artistas de su tiempo, como Chagall, L\u00e9ger, Modigliani y los esposos Robert y Sonia Delauny, quienes tuvieron un decisivo efecto sobre su producci\u00f3n.<\/p>\n<p>En lo que se refiere a su praxis po\u00e9tica, Cendrars fue quiz\u00e1s el mayor innovador de su \u00e9poca -algunos pasos por delante incluso del propio Apollinaire- al intentar trasladar la complejidad de las ideas simultane\u00edstas al poema.<\/p>\n<p>Entre los impulsos que directa o indirectamente influyeron a casi toda la actividad art\u00edstica en el Par\u00eds de la \u00e9poca, se encontraban las teor\u00edas del fil\u00f3sofo Henri Bergson sobre \u201cla dur\u00e9e\u201d, el fluir del ahora, el r\u00edo del presente, que se opon\u00eda de modo manifiesto a la comprensi\u00f3n del tiempo lineal. Esta corriente -aut\u00e9ntico flujo vital- conceb\u00eda al presente como una extensi\u00f3n que arrastraba al pasado consigo, a la vez que se desarrollaba y renovaba en forma constante. El ahora no s\u00f3lo incluye al pasado, sino tambi\u00e9n al futuro. Es como una melod\u00eda que, al ser ejecutada, da una idea aproximada del pr\u00f3ximo tono, pero al llegar a ser sonido, cada tono transforma retroactivamente el significado anterior.<\/p>\n<p>No existe la inmovilidad, nos dice Bergson. La realidad misma es movimiento. No obstante, cuando queremos crear una imagen del movimiento lo vemos pasar a trav\u00e9s de una serie de puntos, a pesar de que el movimiento nunca se encuentra en esa posici\u00f3n. En su apogeo, se desliza por esos puntos, y ese deslizamiento resulta, por supuesto, el negativo de la calma, la quietud, el silencio. Debemos pensar el movimiento como una construcci\u00f3n de inmovilidades, dice Bergson. Describir una realidad en permanente cambio, que cada minuto se metamorfosea en una nueva criatura, es apenas posible.<\/p>\n<p>El problema de capturar el movimiento representado por un presente que se escapa como un fugitivo eterno, fue uno de los puntos centrales del debate est\u00e9tico que se plante\u00f3 en los primeros a\u00f1os de la d\u00e9cada del \u00b410. Muchos artistas se cansaron con igual rapidez de los est\u00e1ticos esquemas formales del cubismo y su sumisi\u00f3n a la escala crom\u00e1tica.<\/p>\n<p>Los futuristas italianos predicaron, en consecuencia, un \u201cnuevo dinamismo\u201d, y su l\u00edder, Marinetti, en Manifiesto T\u00e9cnico para una Literatura Futurista (1912) proclam\u00f3 la necesidad de una poes\u00eda construida en im\u00e1genes y analog\u00edas simb\u00f3licas. \u201cDado que los aeroplanos multiplican nuestro conocimiento del mundo, es evidente que a trav\u00e9s de las analog\u00edas todo ser\u00e1 mucho m\u00e1s natural para nosotros\u201d. Marinetti quer\u00eda eliminar todas aquellas expresiones comparativas (\u201ccomo\u201d, \u201ca la manera de\u201d, \u201cde acuerdo con\u201d) para crear una secuencia continua de nuevas im\u00e1genes. Por supuesto, Marinetti neg\u00f3 la influencia de Bergson, as\u00ed como Cendrars neg\u00f3 cualquier lazo que lo asociara al \u201ca los comerciales ataques de nervios del se\u00f1or Marinetti\u201d.<\/p>\n<p>No obstante, no puede negarse que el italiano fue el primero en transformar las nuevas t\u00e9cnicas de la pl\u00e1stica al servicio de una teor\u00eda literaria, a\u00fan cuando su producci\u00f3n resulta algo penosa frente a la de otros creadores de la \u00e9poca que siguieron sus pasos, como por ejemplo Ezra Pound y su grupo vorticista.<\/p>\n<p>En 1919 Cendrars publica sus 19 Poemas El\u00e1sticos, todos excepto uno escritos antes de la Primera Guerra Mundial. \u201cNo se puede contemplar la realidad desde Sirius\u201d, dice Cendrars buscando diferenciarse de Marinetti. No se ve nada desde las alturas: hace falta un trampol\u00edn. Es preciso caer pesadamente sobre todo. Sin embargo, al igual que lo proclamaban Bergson y el te\u00f3rico italiano, no hay nada en esta realidad que describen sus poemas que permanezca inm\u00f3vil. \u201cNo debemos olvidar que no s\u00f3lo el presente, sino tambi\u00e9n el pasado est\u00e1 en continuo movimiento, que todo lo que ha vivido a\u00fan vive, cambia, se convierte, se traslada, se transforma, y la realidad se contradice a s\u00ed misma cien veces al d\u00eda como la vieja charlatana que es\u201d, afirma el poeta. Para Cendrars, el perpetuum mobile, el movimiento continuo, resume el \u00fanico trabajo creativo posible. Apollinaire describi\u00f3 su m\u00e9todo po\u00e9tico como \u201cla expresi\u00f3n m\u00e1s pura de la simultaneidad. Los colores contrastantes acostumbran al ojo a tomar todo el poema en una \u00fanica mirada\u201d.<\/p>\n<h3>Segundo movimiento. Vivir para escribir<\/h3>\n<p>La muerte de Marie-Louise, la madre de Blaise, el 12 de febrero de 1908, provoca la dispersi\u00f3n de la familia Sauser. La tragedia ya hab\u00eda mostrado sus cartas premonitorias. H\u00e9l\u00e8ne Kleinman, primer amor de Freddy con quien vivi\u00f3 una intensa relaci\u00f3n en San Petersburgo, muri\u00f3 quemada en su habitaci\u00f3n en un confuso episodio. Cendrars se dirige a Berna y se inscribe en la facultad de Medicina para estudiar \u201clas enfermedades de la voluntad, las causas de los disturbios nerviosos\u201d. Sin embargo, no encuentra respuestas para sus propios des\u00f3rdenes y cambia los objetivos de su curiosidad. Se inscribe en filosof\u00eda y profundiza los significados de la literatura y la prosodia, al tiempo que estudia m\u00fasica (armon\u00eda y contrapunto) con pasi\u00f3n, bajo la gu\u00eda del profesor Hess-Ruetchi, organista de la Catedral.<\/p>\n<p>Imaginemos: un muchacho que apenas sobrepasa los veinte a\u00f1os, de aspecto taciturno y largos cabellos, due\u00f1o de un saber enciclopedista, que habla con fluidez seis idiomas y vivi\u00f3 los \u00faltimos y agitados d\u00edas de la Rusia zarista, que conoce los secretos de la muerte y no tiene como due\u00f1o de su destino m\u00e1s que a s\u00ed mismo. Por supuesto, una figura as\u00ed llama la atenci\u00f3n en la circunspecta sociedad de Berna. Y a quien m\u00e1s llam\u00f3 la atenci\u00f3n fue a F\u00e9la Poznanska, una hermosa polaca de Lodz sola en Suiza que tambi\u00e9n estudia filosof\u00eda y busca su lugar en el mundo. Junto a ella, Cendrars sintetiza su amor con una apasionada b\u00fasqueda intelectual. En 1913 publica S\u00e9quences, un poemario todav\u00eda deudor de las sombras del simbolismo. Una vez publicados, Freddy se arrepiente de ellos: \u201cson un error de juventud\u201d, declara. Tiene 21 a\u00f1os.<\/p>\n<p>Atra\u00eddos por un grupo de intelectuales conocido como La Synth\u00e8se y el poeta Franz Hellens, Freddy y Fela parten hacia Bruselas. All\u00ed se aman, recorren los barrios bajos, se aman, toman contacto con los inmigrantes turcos, se aman, y sobre todo, Freddy escribe: \u201cDios y el Diablo son mis juguetes favoritos. A uno le he ofrecido mi coraz\u00f3n sangrante lleno de sue\u00f1os de amor, eternos, ilimitados. Al otro mi carne h\u00fameda, los deseos precisos y c\u00e1lidos. Me aburren los debates y peleas de este peque\u00f1o dios y este peque\u00f1o diablo, que se cuelgan a mis talones, uno buscando atrapar mi coraz\u00f3n, el otro mi sexo, mientras yo me r\u00edo de sus volteretas. Yo soy el Poeta\u201d.<\/p>\n<p>Freddy le confiesa a F\u00e9la que necesitar\u00e1 diez a\u00f1os para encontrar su lengua, su estilo. Exageraba. En tanto, viajan a Londres y luego se instalan en Par\u00eds. All\u00ed, Cendrars descubre un libro singular que lo marcar\u00e1: Le latin mystique, de Remy de Gourmont. Con muchos manuscritos por todo equipaje, espera interesar a alg\u00fan editor. El ajedrez y la miseria acechan. Explora el Par\u00eds popular, se entrena en los turbios ambientes de la Place Blanche y se vincula a los intelectuales anarquistas. Una vida tan dif\u00edcil no puede durar demasiado. F\u00e9la decide viajar a Nueva York para visitar a su hermana y buscar algo de aire nuevo. Freddy vuelve a partir a San Petersburgo tentado por exorcisar la muerte de H\u00e9l\u00e8ne. All\u00ed, encuentra en la lectura de Schopenhauer la confirmaci\u00f3n de sus intuiciones y trabajos: \u201cEscribir, de inmediato, sin retrasos, regularmente\u201d.<\/p>\n<p>El 14 de noviembre de 1911 recibe una sorpresa: F\u00e9la le env\u00eda un pasaje San Petersburgo-Nueva York a bordo del Birma. Una semana m\u00e1s tarde parte dispuesto a escribir un diario titulado Mi viaje a Am\u00e9rica. Antes, le escribir\u00e1 a su viejo compa\u00f1ero de clase August Sutter una carta donde confiesa: \u201cLo he derribado todo. He dejado atr\u00e1s mi vida anterior, todo lo que s\u00e9, todo lo que ignoro, mis ideas, mis creencias, mis vulgaridades, mis demencias, mis estupideces, la vida y la muerte. Es algo loco, inconformista, insensato. El vapor que se escapa\u201d.<\/p>\n<p> Cuando el Birma se aproxima a las luces de Nueva York, Freddy anota: \u201cEspero el punto del d\u00eda, el alba de mi vida\u201d. <\/p>\n<p>El 6 de abril de 1912 es domingo de resurrecci\u00f3n y, cuando ya contaba 24 a\u00f1os, nace Blaise Cendrars. Adi\u00f3s Freddy, hola Blaise. Curioso apellido del poeta neonato: combinaci\u00f3n del vocablo franc\u00e9s cendre, cenizas, que encuentra su plural latino en ars, arte. El arte de las cenizas: esta es la ecuaci\u00f3n que conjuga su signo m\u00e1s visible: vivir para escribir. Las palabras son las cenizas de la realidad. Dos meses despu\u00e9s de su bautismo de fuego, retorna a Europa a bordo del Volturno, donde convive con tuberculosos, prostitutas y criminales expulsados de los Estados Unidos. F\u00e9la no es de la partida. En Par\u00eds, Cendrars publica P\u00e2ques \u00e0 New York, cuyo manuscrito es enviado a Guillaume Apollinaire, poeta y cr\u00edtico de arte que intenta definir la sorpresa en el Mercure con una r\u00fabrica singular: \u201cLa vida anecd\u00f3tica\u201d.<\/p>\n<p>Pero era algo m\u00e1s que una an\u00e9cdota lo que se hallaba en el interior de la obra, y los c\u00edrculos vanguardistas parisinos parecen advertirlo. Tambi\u00e9n Apollinaire, quien confiesa a los cuatro vientos que es el mejor poema de la d\u00e9cada. Asimismo, le abre las puertas a Cendrars de los medios art\u00edsticos y le consigue trabajo como copista de viejos textos para la biblioteca Mazarine. Cendrars cultiva la amistad de los artistas pl\u00e1sticos Robert y Sonia Delauny. Con Sonia, adem\u00e1s de admirar su cocina y poder compartir el ruso, emprende un proyecto ambicioso que renovar\u00e1 toda la est\u00e9tica del momento: crear el primer poema simult\u00e1neo.<\/p>\n<p>Es decir, traducir en colores el ritmo y la emoci\u00f3n de un nuevo poema en el que trabaja e inventarle formas y tipograf\u00edas in\u00e9ditas. De la colaboraci\u00f3n entre los dos artistas nace un libro jam\u00e1s visto, un objeto extraordinario: La prosa del Transiberiano y de la peque\u00f1a Jehanne de Francia. Son poemas cuyas palabras hieren como cuchillos salvajes en la sensibilidad, en tanto los colores le confieren una textura nueva, matices que viran a la luz de un Par\u00eds que se debate entre los \u00faltimos soplos del simbolismo y las creaciones innovadoras en todos los dominios, entre la bohemia, la efervescencia popular de los nuevos aires del siglo y las pretensiones conservadoras de la burgues\u00eda. \u201cHe empleado la palabra `prosa\u00b4 en el Transiberiano en el sentido que el le da el lat\u00edn bajo, `dictu\u00b4. Utilizar `poema\u00b4 me parec\u00eda demasiado pretencioso, demasiado cerrado. Prosa es m\u00e1s abierto\u201d, declara Cendrars. El primer poema simult\u00e1neo ya hab\u00eda llegado. El nuevo tiempo tambi\u00e9n.<\/p>\n<h3>Andante capriccioso. La belleza b\u00e1rbara<\/h3>\n<p>Cendrars perteneci\u00f3 a una \u00e9poca que contemplaba al siglo XIX como un imposible a la vez que el futuro parec\u00eda acercarse avanzando a pasos m\u00e1s y m\u00e1s acelerados. Quiz\u00e1s en funci\u00f3n de ello, pens\u00f3 que lo m\u00e1s l\u00f3gico ser\u00eda que la poes\u00eda tambi\u00e9n buscara ese imposible. Muchos de los poemas de Cendrars se basan en citas de otros textos, aunque estos pr\u00e9stamos se diferencian en mucho a la t\u00e9cnica con la que los poetas modernistas anglosajones, como Eliot o Pound, asum\u00edan la cita. Cendrars no alude a la literatura que es capaz de despertar a la vida ecos olvidados para el lector ilustrado, no se trata de referencias literarias, sino de elementos que como en el collage o el pastiche, adquieren ambiciones art\u00edsticas a partir del mismo momento en que son organizados por el poeta. Todo esto ocurre, vale la pena recordarlo, varias d\u00e9cadas antes de que a nadie se le ocurriese hablar de los preceptos te\u00f3ricos del llamado posmodernismo.<\/p>\n<p>En Mee to boogi, un poema de 1914, muchos fragmentos han sido construidos a partir de un viejo libro de viaje a las islas Tonga, de John Martin, basado en las descripciones de William Mariner y publicado por primera vez en Francia en 1817. Aunque en la edici\u00f3n del poema aparecen algunos datos que arrojan cierta luz sobre los significados ocultos de algunas expresiones (Mee too boogie es una danza, fango-fango una flauta nasal, Bolotoo una isla y Papalangi el nombre que los nativos le daban a los europeos), la intenci\u00f3n de Cendrars era que el lector asociara libremente en funci\u00f3n de la musicalidad, el ritmo y el significado abierto de estos vocablos.<\/p>\n<p>No le interesa tanto una descripci\u00f3n po\u00e9tica de la vida de los habitantes de Tonga como una construcci\u00f3n m\u00e1s libre, un poco en el mismo sentido con que los pintores cubistas a\u00f1ad\u00edan materiales de la \u201crealidad\u201d (trozos de peri\u00f3dicos, cartas, afiches) para resignificarlos a trav\u00e9s de su obra, o bien, lo que suele hacer por ejemplo en la actualidad el pianista Keith Jarret cuando a partir de una pieza popular como Over the Raimbow la reconstruye en base a lo que marca su sentido musical en una improvisaci\u00f3n.<\/p>\n<h3>Liberado de su contexto, la cita adquiere una nueva funci\u00f3n.<\/h3>\n<p>Cendrars subraya el contraste entre el lenguaje abstracto de la \u201ccultura humana\u201d y el lenguaje concreto de los \u201cpueblos primitivos\u201d, basado en una cosmovisi\u00f3n m\u00e1gica. Afirma que un lenguaje racional nunca puede superar a uno \u201cconcreto y misterioso\u201d. El nuevo poeta se enfrenta ante la complejidad del mundo moderno \u201ctan pobre y desprovisto como el salvaje que s\u00f3lo cuenta con piedras como \u00fanica arma para defenderse de los peligrosos animales de la selva. Ha menudo nos hemos visto obligados a utilizar el lenguaje de los salvajes. Era necesario\u201d, nos dice Cendrars.<\/p>\n<p>De este modo, defiende la espontaneidad subjetiva del lenguaje y la libertad frente a las ataduras de la gram\u00e1tica. Es partidario de una poes\u00eda abierta a todos los lenguajes del nuevo tiempo: \u201cAmamos todos los neologismos, las lenguas b\u00e1rbaras y precisas de la t\u00e9cnica y las ciencias naturales, las lenguas extranjeras y las idioteces de los dialectos\u201d. Resumiendo: Cendrars prefiere la flauta nasal a la lira.<\/p>\n<h3>Tercer movimiento. Todas las guerras la guerra<\/h3>\n<p>El a\u00f1o \u00b413 se presenta plet\u00f3rico de acontecimientos para Blaise. Vuelve F\u00e9la de Nueva York y ambos se van a vivir a una granja. Escribe los 19 Poemas El\u00e1sticos y el esbozo de una nueva epopeya po\u00e9tica, El Panam\u00e1 o las aventuras de mis siete t\u00edos. Vuelven a Par\u00eds y sobre una cartulina doblada a modo de camisa imagina una novela inveros\u00edmil, titulada Moravagine. El 7 de abril de 1914 nace su hijo Odilon, en honor al artista Odilon Redon, a quien Blaise admira por la utilizaci\u00f3n de sus colores on\u00edricos. La familia vuelve al campo.<\/p>\n<p>Sin embargo, una sorpresa aguardaba a Europa: el 3 de agosto Alemania le declara la guerra a Francia. Cendrars, siendo suizo, pod\u00eda volver sano y salvo con los suyos a su tierra natal, pero toma una decisi\u00f3n inesperada: se alista en el Tercer Regimiento de la Legi\u00f3n Extranjera. Sus amigos no lo entienden. \u201cOdio a los alemanes\u201d, responde lac\u00f3nicamente. Cuando vuelve con tres d\u00edas de permiso en 1915, F\u00e9la ya casi no lo reconoce. Los horrores de la guerra lo hab\u00edan marcado, ya no es el mismo hombre de Berna, de Nueva York, del Par\u00eds feliz. Escribe un poema desgarrador, Yo he matado, donde describe la enorme maquinaria a escala mundial que desemboca en la m\u00e1s insoportables de las luchas, el cuerpo a cuerpo.<\/p>\n<p>Lo aguardaban a\u00fan otras l\u00e1grimas m\u00e1s amargas. Un martes lluvioso, su regimiento se lanza al ataque ante el fuego concentrado de los alemanes. Es una masacre. Las r\u00e1fagas de la metralla le arrancan el brazo derecho. Treinta a\u00f1os m\u00e1s tarde, en La mano cortada, Blaise evocar\u00e1: \u201cLegi\u00f3n o no legi\u00f3n. Me he comprometido y como muchas veces en mi vida, estaba listo para ir hasta el fondo de mis actos. Pero no sab\u00eda que la Legi\u00f3n me har\u00eda beber de ese c\u00e1liz hasta los excrementos para conquistar mi libertad como hombre. Ser. Ser un hombre. Y descubrir la soledad\u201d. Durante el resto de sus d\u00edas, Cendrars sufrir\u00eda de modo atroz la impalpabilidad de su brazo fantasma, aun cuando ironizaba sobre su desgracia. Sol\u00eda despedirse en sus cartas con \u201cavec ma main ami\u201d.<\/p>\n<p> En 1917, de vuelta a la vida civil con una medalla que no pod\u00eda suplir los atributos de su mano, Cendrars vuelve a entregarse al trabajo febril. En Nueva York se hab\u00eda sentido fascinado por los adelantos t\u00e9cnicos y, en particular, por ese nuevo lenguaje al que adivinaba como instrumento po\u00e9tico: el cine. Escribe un extra\u00f1o gui\u00f3n sobre la destrucci\u00f3n y la transfiguraci\u00f3n universal llamado El Fin del Mundo filmado por el \u00e1ngel de N\u00f4tre-Dame. El hecho de tener que aprender a escribir con la mano izquierda le descubre una metamorfosis no s\u00f3lo en su graf\u00eda, sino tambi\u00e9n en lo que hace a fondo y forma de sus composiciones. Conoce a Abel Gance y participa en su film J\u00b4accuse. El director queda fascinado con la cultura esot\u00e9rica y la perspectiva visionaria de Cendrars y le ofrece ser su asistente de direcci\u00f3n en La Roue (1920). Blaise escribe: \u201cLos \u00faltimos acontecimientos de las ciencias exactas, la guerra mundial, la concepci\u00f3n de la relatividad, las convulsiones pol\u00edticas, todo hace preveer que nos encaminamos hacia una nueva s\u00edntesis del esp\u00edritu humano, hacia una nueva humanidad, y que una nueva raza de hombres va a aparecer. Su lenguaje ser\u00e1 el cine\u201d. <\/p>\n<p>Publica poco despu\u00e9s L\u00b4ABC du Cin\u00e9ma, obra que marcar\u00e1 a su tiempo y a la que el joven realizador Jean Epstein le rendir\u00e1 homenaje. Por otra parte, adem\u00e1s de escribir guiones y firmar art\u00edculos sobre arte, Cendrars en lo que ser\u00e1 la primera recopilaci\u00f3n de una serie de relatos orales africanos y que se llamar\u00e1 Antolog\u00eda Negra.<\/p>\n<p>En lo personal, muchas cosas han cambiado. Separado de F\u00e9la, Blaise encuentra en una j\u00f3ven comediante campesina, Raymone Duchateau, el amor absoluto que siempre hab\u00eda so\u00f1ado. Por otra parte, el Par\u00eds de posguerra, con sus capillas literarias, sus teor\u00edas y sus intrigas, lo exaspera. Parte a Roma con la intenci\u00f3n de filmar su gui\u00f3n La Venus Negra. En el cine ve la posibilidad de encauzar su vida, pero a lo largo de un a\u00f1o no registra m\u00e1s que inconvenientes.<\/p>\n<p>Las dificultades del trabajo en equipo, vestuarios que no llegan, poco apoyo del estudio, limitaciones econ\u00f3micas, la enfermedad de su protagonista, Dourga, y por si todo esto fuese poco, el ascenso de Mussolini y el fascismo, lo hace retornar a Par\u00eds, otra vez en punto cero. Da conferencias en Espa\u00f1a y B\u00e9lgica, colabora con distintas revistas, pero Blaise se siente hastiado de Europa.<\/p>\n<p>En 1924 viaja por primera vez a lo que ser\u00e1 su aventura brasile\u00f1a, que marcar\u00e1 un encuentro crucial tanto para el vanguardismo de ese pa\u00eds como para el propio Cendrars. Un a\u00f1o antes hab\u00eda conocido a Oswald de Andrade y su mujer, la pintora Tarsila de Amaral, en casa de un extra\u00f1o mecenas, Paulo Prado, el rey del caf\u00e9, quien lo invit\u00f3 a Brasil. Cendrars, a bordo del Formosa, se siente \u201cfeliz como un rey, rico como un millonario, libre como un hombre\u201d. Durante la traves\u00eda escribe un nuevo cuaderno de viaje que tendr\u00e1 por t\u00edtulo Hojas de ruta, pero adem\u00e1s acumula en su equipaje el manuscrito de Moravagine, el de L\u00b4Equatoria, un paquete con relatos para construir un segundo volumen de cuentos negros, e incluso Plan de l\u00b4Aiguille, gui\u00f3n para un ballet de Erik Satie. La llegada a Santos tiene algo de gag c\u00f3mico. La polic\u00eda no permite descender al territorio nacional a un manco.<\/p>\n<p>Para ingresar al Brasil hacen falta los dos brazos. Paulo Prado interviene y a partir de all\u00ed todos ser\u00e1n honores para Cendrars. Los poetas modernistas lo saludan como a un nuevo dios. Mario de Andrade, el autor de Macuna\u00edma, afirma que su llegada los ilumina como \u201ccomo una granada en pleno d\u00eda\u201d y lo rebautizan: para ellos, Blaise ser\u00e1 Blaisil. Cendrars adopta al pa\u00eds como segunda patria espiritual y entre su primer viaje y 1929 volver\u00e1 cinco veces para recorrer sus r\u00edos y selvas, visita fazendas y plantaciones, viaja a Amazonia y tambi\u00e9n a otras ciudades sudamericanas, incluyendo a Buenos Aires. Asimismo, se lo ver\u00e1 en las corridas de San Ferm\u00edn de Pamplona, en Portugal, Alemania e Inglaterra.<\/p>\n<p>La experiencia brasile\u00f1a le permitir\u00e1 escribir El Oro. La maravillosa historia de Johann August Sutter, una novela innovadora por su estilo \u00e1gil, directo, incisivo, en presente del indicativo. \u201cUn punto de ruptura en la literatura francesa\u201d, dir\u00e1 Philipe Soupault. La aparici\u00f3n de Moravagine produce otra explosi\u00f3n. Los cr\u00edticos resaltan la mezcla de crueldad, sensualidad y lirismo, el poder alucinatorio de su obra.<\/p>\n<p>La d\u00e9cada del \u00b430 lo recibir\u00e1 con m\u00e1s viajes, m\u00e1s libros, y el volante de un Alfa Romeo que su mano izquierda doma a velocidades vertiginosas. Escribe Rhum, una novela en el estilo de El Oro sobre un diputado de la Guayana, un hombre que al morir la autopsia descubre que carec\u00eda de coraz\u00f3n. Pero comienza a tomar preponderancia tambi\u00e9n su labor como periodista. Para Paris-Soir cubre el viaje inaugural del Normandie, un transatl\u00e1ntico que estrena una nueva t\u00e9cnica de la comunicaci\u00f3n: todas las noches se lo puede escuchar en directo por una radio de Par\u00eds.<\/p>\n<p>En 1936 viaja a California para asistir al estreno de Sutter\u00b4s Gold, un film de James Cruze que est\u00e1 basado en El Oro.<\/p>\n<p>Cendrars aprovecha la ocasi\u00f3n para recolectar una serie de art\u00edculos que se publican diariamente en Par\u00eds sobre la vida de Hollywood donde mezcla el humor negro, an\u00e9cdotas de las stars del momento y \u00e1cidos comentarios sociales. El resultado final ser\u00e1 Hollywood. Meca del Cine, con dibujos de Jean Gu\u00e9rin, obra que muchos vieron como un antecedente de lo que luego ser\u00eda conocido como new jounalism.<\/p>\n<p>El estallido del nuevo conflicto mundial lo va a encontrar con uniforme de oficial brit\u00e1nico como corresponsal de guerra en Arras. Las primeras bombas alemanas sobre el lugar llevan al Comando General a replegarse otra vez en Gran Breta\u00f1a. Era demasiado: Francia ocupada por los alemanes le resultaba una carga excesivamente pesada. Blaise toma el volante de su Alfa Romeo y cruza toda Francia. Se exilia en Aix-en-Provence. Un alma en pena sobrevuela Europa.<\/p>\n<h3>Finale<\/h3>\n<p> \u00bfMentira? \u00bfVerdad? \u00bfD\u00f3nde comienzan y terminan los l\u00edmites de esos pa\u00edses imaginarios? La vida anecd\u00f3tica de la que hablaba Apollinaire se alimenta de esas part\u00edculas ficticias que nos rodean cotidianamente. La biograf\u00eda de Cendrars constituye asimismo la encarnadura de una novela fant\u00e1stica. En enero de 1961 dio su \u00faltimo suspiro luego de soportar una hemiplej\u00eda que lo dej\u00f3 \u201ccomo un buen rey olvidado\u201d. Pero se equivocaba: el olvido no es sin\u00f3nimo de Cendrars, el hombre capaz de hacer realidad el arte de las cenizas desde su propio apellido. \u201c\u00a1V\u00e9rtigo! La eternidad no es m\u00e1s que un breve instante en el espacio y el infinito lo atrapa a uno por los cabellos y lo fulmina en el acto. El tiempo no cuenta\u201d, escribi\u00f3. <\/p>\n<p>El tiempo no cuenta, ni los dogmas, ni las formas. Cendrars prest\u00f3 especial inter\u00e9s a esos destellos imperceptibles, al lenguaje de las sombras, a todo lo que escapa de la tiran\u00eda del cristalino. Entre ellos, los nuevos \u00edconos de la cultura popular fueron los elementos secretos para su alquimia po\u00e9tica. Vio en los folletines y el cine una apertura mayor que en la \u201calta cultura\u201d (a la que tampoco desde\u00f1\u00f3) para inducir los cambios e innovaciones de la modernidad. De hecho, condujo a Fantomas a un poema donde el h\u00e9roe deb\u00eda tomar acciones directas en el debate est\u00e9tico de la \u00e9poca. El poeta Henri-Martin Barzun se consider\u00f3 a s\u00ed mismo como el creador del simultane\u00edsmo franc\u00e9s y acus\u00f3 a Cendrars de haberlo plagiado.<\/p>\n<p>En su poema, el suizo cita un fragmento de Fantomas (la novela) donde se describe a un personaje cuyo nombre es casi id\u00e9ntico al de Barzun, y que debajo de su fachada, s\u00f3lo se esconde un pobre idiota. A la vez, responde a la acusaci\u00f3n con el ep\u00edteto \u201cel rey de los ladrones\u201d.<\/p>\n<p>Entre los escritores favoritos de Cendrars figuraba Gustave Le Rouge (1867-1938), un nombre que dif\u00edcilmente aparezca en alguna enciclopedia seria de literatura francesa. Fue un autor de novelas populares, conocido y apreciado fuera de los c\u00edrculo \u201ccultos\u201d, entre cuyos principales t\u00edtulos se destacan El Prisionero del Planeta Marte y La Guerra de los Vampiros.<\/p>\n<p>Su mayor obra fue una larga serie de novelas policiales conocidas bajo el t\u00edtulo gen\u00e9rico de El M\u00edstico Doctor Cornelius, pero tambi\u00e9n public\u00f3 en forma an\u00f3nima una cantidad de textos sumamente extra\u00f1os (El Arte de Adivinaci\u00f3n con Cartas, La Llave hacia una Vida So\u00f1ada, C\u00f3mo Expresar sus Sentimientos con Estampillas, etc.) que s\u00f3lo se vend\u00edan en kioscos y puestos de peri\u00f3dicos. En estos textos Le Rouge pudo expresar, seg\u00fan Cendrars, sus demonios interiores y dar a conocer sus bizarras ense\u00f1anzas. Blaise homenaje\u00f3 el estilo de Le Rouge, su intento de \u201cdestruir la imagen, no ceder al manierismo, expresar hechos, hechos, nada m\u00e1s que hechos, tantos hechos como palabras sean posibles, perseguirlos y alcanzarlos, desnudando cada sistema, aisl\u00e1ndolos de cualquier asociaci\u00f3n, vi\u00e9ndolos desde cien \u00e1ngulos distintos a la vez con ayuda de innumerables telescopios y microscopios, vi\u00e9ndolos desde afuera pero ilumin\u00e1ndolos en su interior\u201d.<\/p>\n<p>Consider\u00f3 a este ignoto autor como uno de los mayores representantes de la antipoes\u00eda, y confes\u00f3 cambiar gustoso las obras completas de Mallarm\u00e9 por un peque\u00f1o texto an\u00f3nimo de Le Rouge titulado 100 Recetas para la Preparaci\u00f3n de Restos.<\/p>\n<p>En L\u00b4Homme Foudroy\u00e9, una peculiar obra en prosa de 1945, Cendrars relata su primer encuentro con Gustave Le Rouge. Fue en 1907, cuando el poeta trabajaba en Meldois como apicultor. El tiempo libre que le dejaban las abejas, lo dedicaba a cortejar a Antoinette, una bella jovencita hija de un buzo del lugar. Como el cortejo se complicaba cada vez que el celoso padre emerg\u00eda del agua, Cendrars le ofrec\u00eda a la muchacha dar un paseo en auto junto a un viejo chatarrero de la zona, el padre Fran\u00ffois.<\/p>\n<p>En una ocasi\u00f3n, el auto se descompuso y Fran\u00e7ois intent\u00f3 arreglarlo con ayuda de un l\u00e1tigo, improperios y escupiendo tabaco. La escena fue presenciada por Le Rouge, quien de inmediato invit\u00f3 a esas extra\u00f1as figuras a su casa. All\u00ed pudieron encontrar a Marthe, la primera esposa de Le Rouge, una mujer de rostro deforme a decir de Cendrars, \u201ccomo si hubiese sido partido al medio por una tralla\u201d. No hizo falta demasiado para que Le Rouge y Cendrars se hicieran muy buenos amigos, y tambi\u00e9n sus mujeres congeniaron de inmediato. S\u00f3lo que fueron demasiado lejos. Marthe sedujo a Antoinette y ambas huyeron con destino incierto.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de la desilusi\u00f3n de los dos hombres, otras cat\u00e1strofes sucumbieron en la casa: el tuc\u00e1n de Le Rouge tambi\u00e9n se fug\u00f3, los peces dorados aparecieron muertos en el estanque y el jard\u00edn, en un par de d\u00edas, se convirti\u00f3 en un p\u00e1ramo.<\/p>\n<p>Por pura casualidad, en 1910, Cendrars volvi\u00f3 a encontrar a las dos mujeres. Fue en un cabaret de Londres donde actuaba un c\u00f3mico peque\u00f1ito y algo grotesco que ten\u00eda capturada a la concurrencia: Charles Chaplin. Se dice incluso que lleg\u00f3 a compartir con \u00e9l un barato cuarto de pensi\u00f3n. Las chicas, en tanto, estaban a cargo de un n\u00famero sadomasoquista que ejecutaban con un l\u00e1tigo de siete colas. Analizar qu\u00e9 hay de cierto o no en esta an\u00e9cdota autobiogr\u00e1fica de Cendrars resultar\u00eda una tarea in\u00fatil. Casi todos los episodios de su vida resultan tan inveros\u00edmiles, que realidad y ficci\u00f3n acaban por pertenecer a un mismo reino.<\/p>\n<p>Lo que en realmente importa, es que todo el relato del encuentro con Le Rouge en L\u00b4homme Foudroy\u00e9 es una aut\u00e9ntica obra maestra de la t\u00e9cnica narrativa. Lo que s\u00ed importa en definitiva, es la forma en que el autor refleja la humillaci\u00f3n del amor perdido en su juventud. Cuando nos relata la forma en que se marchitan las lilas, en realidad est\u00e1 hablando del car\u00e1cter ef\u00edmero de la inocencia.<\/p>\n<p>\u00bfMentira? \u00bfVerdad? Nunca he dicho la verdad. Pero nunca te he contado una mentira m\u00e1s real, podr\u00eda decirnos Cendrars.<\/p>\n<h3>Publicado por <a title=\"Rebeli\u00f3n\" href=\"http:\/\/www.rebelion.org\">Rebeli\u00f3n<\/a>-k argitaratua<\/h3>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>[1] V\u00e9ase Trotamundear, de Blaise Cendrars, Alianza Editorial (Madrid 2004). Traducci\u00f3n de Manuel Talens.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Fuente: http:\/\/www.amsterdamsur.nl\/Christian%20Kupchik.html<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>El autor de este art\u00edculo, Christian Kupchik naci\u00f3 en Buenos Aires y ha residido en Par\u00eds, Barcelona, Estocolmo y Montevideo. Estudi\u00f3 psicolog\u00eda en la Universidad de Buenos Aires y en Par\u00eds V (Vincennes), y posteriormente filolog\u00eda n\u00f3rdica en la Universidad de Estocolmo. Desde hace veinticinco a\u00f1os trabaja en el campo del periodismo cultural con diversos medios de Europa y Am\u00e9rica Latina. Ha publicado cinco libros de poes\u00eda (uno de ellos, Transatlantik, en sueco), uno de relatos (Fuera de Lugar, Cal y Canto, Montevideo, 1996), el ensayo sobre el fil\u00f3sofo y visionario sueco Emmanuel Swedenborg, La Arquitectura del Cielo (Adriana Hidalgo, Buenos Aires, 2003), y las antolog\u00edas de relatos En la V\u00eda \u2013 Cuentos desde un tren (Norma Editorial, Buenos Aires, 2004) y Relatos de Par\u00eds (C\u00e1ntaro, Buenos Aires, 2005). Dirigi\u00f3 la colecci\u00f3n Planeta N\u00f3made para Editorial Planeta Argentina, sobre literatura de viajes, y ha participado en diversos congresos sobre esta tem\u00e1tica (Universidad de Rosario, Argentina, 2002 \/ 2005, UNAM., M\u00e9xico, 2003). En 2005, su proyecto Sopa Paraguaya; Viaje por la piel de la Utop\u00eda, qued\u00f3 finalista del Premio Cr\u00f3nicas Seix Barral &#8211; Fundaci\u00f3n Nuevo Periodismo (Colombia).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El 6 de abril de 1912 es domingo de resurrecci\u00f3n y, cuando ya contaba 24 a\u00f1os, nace Blaise Cendrars. Adi\u00f3s Freddy, hola Blaise. Curioso apellido del poeta neonato: combinaci\u00f3n del vocablo franc\u00e9s cendre, cenizas, que encuentra su plural latino en ars, arte. El arte de las cenizas: esta es la ecuaci\u00f3n que conjuga su signo [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[79],"tags":[],"class_list":["post-21500","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-nabarmena"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v28.4 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>Blaise Cendrars, el hombre que fue cenizas - Nabarralde<\/title>\n<meta name=\"description\" content=\"Blaise Cendrars \u201dfue un hombre compuesto de muchas partes\u201d. Escribi\u00f3 una obra profusa, integrada por muchos libros y, a la vez, cada uno de ellos diferentes.\" \/>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/nabarralde.eus\/blaise-cendrars-el-hombre-que-fue-cenizas\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Blaise Cendrars, el hombre que fue cenizas - Nabarralde\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Blaise Cendrars \u201dfue un hombre compuesto de muchas partes\u201d. Escribi\u00f3 una obra profusa, integrada por muchos libros y, a la vez, cada uno de ellos diferentes.\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/nabarralde.eus\/blaise-cendrars-el-hombre-que-fue-cenizas\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"Nabarralde\" \/>\n<meta property=\"article:publisher\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/nabarraldefundazioa\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2009-10-07T05:24:30+00:00\" \/>\n<meta name=\"author\" content=\"Nabarralde\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:creator\" content=\"@Nabarralde\" \/>\n<meta name=\"twitter:site\" content=\"@Nabarralde\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"Christian Kupchik\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"36 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\\\/\\\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"Article\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/blaise-cendrars-el-hombre-que-fue-cenizas\\\/#article\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/blaise-cendrars-el-hombre-que-fue-cenizas\\\/\"},\"author\":{\"name\":\"Nabarralde\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/597064be2999f8f5251a2dd9bd90ac56\"},\"headline\":\"Blaise Cendrars, el hombre que fue cenizas\",\"datePublished\":\"2009-10-07T05:24:30+00:00\",\"mainEntityOfPage\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/blaise-cendrars-el-hombre-que-fue-cenizas\\\/\"},\"wordCount\":7127,\"commentCount\":0,\"articleSection\":[\"Nabarmena\"],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/blaise-cendrars-el-hombre-que-fue-cenizas\\\/\",\"url\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/blaise-cendrars-el-hombre-que-fue-cenizas\\\/\",\"name\":\"Blaise Cendrars, el hombre que fue cenizas - Nabarralde\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/#website\"},\"datePublished\":\"2009-10-07T05:24:30+00:00\",\"author\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/597064be2999f8f5251a2dd9bd90ac56\"},\"description\":\"Blaise Cendrars \u201dfue un hombre compuesto de muchas partes\u201d. Escribi\u00f3 una obra profusa, integrada por muchos libros y, a la vez, cada uno de ellos diferentes.\",\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/blaise-cendrars-el-hombre-que-fue-cenizas\\\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/blaise-cendrars-el-hombre-que-fue-cenizas\\\/\"]}]},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/blaise-cendrars-el-hombre-que-fue-cenizas\\\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Portada\",\"item\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/es\\\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"Blaise Cendrars, el hombre que fue cenizas\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/#website\",\"url\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/\",\"name\":\"Nabarralde\",\"description\":\"Kultur Ekimenak eta Sustapenak\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"Person\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/597064be2999f8f5251a2dd9bd90ac56\",\"name\":\"Nabarralde\",\"image\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/eb923fe5afac9095da877b906a6d3b9e9a55a2361912ca85b1232801e983cef8?s=96&d=mm&r=g\",\"url\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/eb923fe5afac9095da877b906a6d3b9e9a55a2361912ca85b1232801e983cef8?s=96&d=mm&r=g\",\"contentUrl\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/eb923fe5afac9095da877b906a6d3b9e9a55a2361912ca85b1232801e983cef8?s=96&d=mm&r=g\",\"caption\":\"Nabarralde\"},\"url\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/es\\\/author\\\/nagusia\\\/\"}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"Blaise Cendrars, el hombre que fue cenizas - Nabarralde","description":"Blaise Cendrars \u201dfue un hombre compuesto de muchas partes\u201d. Escribi\u00f3 una obra profusa, integrada por muchos libros y, a la vez, cada uno de ellos diferentes.","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/nabarralde.eus\/blaise-cendrars-el-hombre-que-fue-cenizas\/","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"Blaise Cendrars, el hombre que fue cenizas - Nabarralde","og_description":"Blaise Cendrars \u201dfue un hombre compuesto de muchas partes\u201d. Escribi\u00f3 una obra profusa, integrada por muchos libros y, a la vez, cada uno de ellos diferentes.","og_url":"https:\/\/nabarralde.eus\/blaise-cendrars-el-hombre-que-fue-cenizas\/","og_site_name":"Nabarralde","article_publisher":"https:\/\/www.facebook.com\/nabarraldefundazioa","article_published_time":"2009-10-07T05:24:30+00:00","author":"Nabarralde","twitter_card":"summary_large_image","twitter_creator":"@Nabarralde","twitter_site":"@Nabarralde","twitter_misc":{"Escrito por":"Christian Kupchik","Tiempo de lectura":"36 minutos"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"Article","@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/blaise-cendrars-el-hombre-que-fue-cenizas\/#article","isPartOf":{"@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/blaise-cendrars-el-hombre-que-fue-cenizas\/"},"author":{"name":"Nabarralde","@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/#\/schema\/person\/597064be2999f8f5251a2dd9bd90ac56"},"headline":"Blaise Cendrars, el hombre que fue cenizas","datePublished":"2009-10-07T05:24:30+00:00","mainEntityOfPage":{"@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/blaise-cendrars-el-hombre-que-fue-cenizas\/"},"wordCount":7127,"commentCount":0,"articleSection":["Nabarmena"],"inLanguage":"es"},{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/blaise-cendrars-el-hombre-que-fue-cenizas\/","url":"https:\/\/nabarralde.eus\/blaise-cendrars-el-hombre-que-fue-cenizas\/","name":"Blaise Cendrars, el hombre que fue cenizas - Nabarralde","isPartOf":{"@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/#website"},"datePublished":"2009-10-07T05:24:30+00:00","author":{"@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/#\/schema\/person\/597064be2999f8f5251a2dd9bd90ac56"},"description":"Blaise Cendrars \u201dfue un hombre compuesto de muchas partes\u201d. Escribi\u00f3 una obra profusa, integrada por muchos libros y, a la vez, cada uno de ellos diferentes.","breadcrumb":{"@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/blaise-cendrars-el-hombre-que-fue-cenizas\/#breadcrumb"},"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/nabarralde.eus\/blaise-cendrars-el-hombre-que-fue-cenizas\/"]}]},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/blaise-cendrars-el-hombre-que-fue-cenizas\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Portada","item":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"Blaise Cendrars, el hombre que fue cenizas"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/#website","url":"https:\/\/nabarralde.eus\/","name":"Nabarralde","description":"Kultur Ekimenak eta Sustapenak","potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/nabarralde.eus\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es"},{"@type":"Person","@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/#\/schema\/person\/597064be2999f8f5251a2dd9bd90ac56","name":"Nabarralde","image":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/eb923fe5afac9095da877b906a6d3b9e9a55a2361912ca85b1232801e983cef8?s=96&d=mm&r=g","url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/eb923fe5afac9095da877b906a6d3b9e9a55a2361912ca85b1232801e983cef8?s=96&d=mm&r=g","contentUrl":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/eb923fe5afac9095da877b906a6d3b9e9a55a2361912ca85b1232801e983cef8?s=96&d=mm&r=g","caption":"Nabarralde"},"url":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/author\/nagusia\/"}]}},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/21500","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=21500"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/21500\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=21500"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=21500"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=21500"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}