{"id":21405,"date":"2009-09-22T09:22:01","date_gmt":"2009-09-22T07:22:01","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/antologia-de-democracia-y-socialismo\/"},"modified":"2018-03-06T09:42:05","modified_gmt":"2018-03-06T08:42:05","slug":"antologia-de-democracia-y-socialismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/antologia-de-democracia-y-socialismo\/","title":{"rendered":"Antolog\u00eda de Democracia y Socialismo"},"content":{"rendered":"<p>Selecci\u00f3n de Alexandre Carrodeguas<\/p>\n<p><strong>\u00bfQu\u00e9 es la democracia?<\/strong><\/p>\n<p>Babeuf, el primer pol\u00edtico conscientemente socialista de la gran revoluci\u00f3n, expuso su programa en una importante carta a su amigo Bodson escrita a principios de 1796. En esta carta Babeuf se declara absolutamente seguidor de Robespierre. Es m\u00e1s, se propone la tarea de resucitar a Robespierre.<\/p>\n<p>\u00abResucita a Robespierre: significa resucitar a todos los en\u00e9rgicos patriotas de la rep\u00fablica y junto con ellos al pueblo [\u2026] El robespierrismo vive en toda la rep\u00fablica, vive en la clase entera de los hombres capaces de juzgar y pensar con claridad y naturalmente en el pueblo. La raz\u00f3n es simple: el robespierrismo es la democracia, y estas dos palabras son absolutamente id\u00e9nticas. Si se resucita al robespierrismo, se puede estar seguro de resucitar la democracia.\u00bb<\/p>\n<p>Si en la actualidad se preguntara a un pol\u00edtico medio o tan s\u00f3lo a un hombre culto qui\u00e9n considera que es la personificaci\u00f3n hist\u00f3rica de la democracia, ser\u00eda totalmente improbable que respondiera: \u00abRobespierre\u00bb. El hombre del terror, el jefe de la sangrienta dictadura de 1793, no es ciertamente un dem\u00f3crata para la generaci\u00f3n de nuestro tiempo. Pero para Babeuf, el sistema de Robespierre y la democracia son absolutamente la misma cosa. Este pasaje de la carta dice tambi\u00e9n algo m\u00e1s. Nos revela que en 1796, Babeuf consideraba democracia no solo a Robespierre sino a s\u00ed mismo. En ese per\u00edodo, Babeuf preparaba la violenta insurrecci\u00f3n del pueblo franc\u00e9s pobre para derrocar el corrupto gobierno capitalista del Directorio y para edificar en su lugar un nuevo orden estatal basado en el principio de la propiedad com\u00fan. Para Babeuf y su tiempo, estos esfuerzos son democr\u00e1ticos.<\/p>\n<p>Medio siglo m\u00e1s tarde, Marx y Engels publicaban el Manifiesto Comunista. En este documento no pretend\u00edan formular una construcci\u00f3n docta, sino expresarse de modo que todos los obreros los entendieran. En el Manifiesto comunista de 1848 se dice: \u00abcomo ya hemos visto arriba, el primer paso de la revoluci\u00f3n obrera es la elevaci\u00f3n del proletariado a clase dominante, la conquista de la democracia. El proletariado se valdr\u00e1 de su dominaci\u00f3n pol\u00edtica para ir arrancando gradualmente a la burgues\u00eda todo el capital.\u00bb<\/p>\n<p>Para los autores del Manifiesto comunista, pues, \u00abla elevaci\u00f3n del proletariado a clase dominante\u00bb coincide con la conquista de la democracia. Marx y Engels pod\u00edan escribir esto en ese entonces sin temor de provocar entre las masas equ\u00edvocos o confusiones. La democracia es la conquista del poder pol\u00edtico por parte del proletariado. Esto lo hubiera podido suscribir Babeuf sin ninguna vacilaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Con todo, alrededor de 1848, la democracia y el socialismo no coincid\u00edan completamente para Marx y Engels. El proletariado puede ejercer ciertamente el poder pol\u00edtico en el Estado; pero esto no basta todav\u00eda para poner en pr\u00e1ctica la comunidad de bienes correspondiente. No obstante esto, para la generaci\u00f3n de 1848 la democracia y el socialismo, eran fuertemente afines. En octubre de 1847, Engels escrib\u00eda en un art\u00edculo aparecido en la Deutsche Brusseler Zeitung:<\/p>\n<p>\u00abLos comunistas, lejos de provocar, en las actuales circunstancias, in\u00fatiles encuentros con los dem\u00f3cratas, se comportan como dem\u00f3cratas en todas las cuestiones pr\u00e1cticas del partido. La democracia tiene como consecuencia necesaria en todos los pa\u00edses avanzados el poder pol\u00edtico del proletariado, y el poder pol\u00edtico del proletariado es la primera condici\u00f3n previa de toda iniciativa comunista. Mientras no se haya conquistado la democracia, los comunistas y los dem\u00f3cratas combatir\u00e1n codo a codo, los intereses de los dem\u00f3cratas ser\u00e1n los de los comunistas. Hasta este momento, las diferencias de los dos partidos tienen una naturaleza te\u00f3rica y pueden discutirse perfectamente en forma te\u00f3rica, sin que la acci\u00f3n com\u00fan se vea perjudicada de alguna manera. Puede haber acuerdo tambi\u00e9n en algunas iniciativas que deber\u00e1n emprenderse sin ninguna demora para la consecuci\u00f3n de la democracia en beneficio de las clases oprimidas, tales como la gesti\u00f3n por parte del estado de la gran industria, de los ferrocarriles, de lea educaci\u00f3n de los ni\u00f1os por cuenta del estado, etc\u00e9tera\u00bb<\/p>\n<p>M\u00e1s adelante se ver\u00e1 con mayor exactitud todav\u00eda la diferencia entre democracia y comunismo, tal como la ve\u00edan los revolucionarios de 1848. Por ahora nos basta poner de relieve la estrecha afinidad y comunidad de intereses que las dos tendencias presentaban ante el gran p\u00fablico en 1847. La Deutsche Brusseler Zeitung no pretend\u00edan tampoco, por otra parte, dar una lecci\u00f3n de derecho p\u00fablico, sino solamente usar, y discutir los conceptos pol\u00edticos que estaban en boca de todos. Comp\u00e1rese ahora la relaci\u00f3n entre democracia y socialismo propia de la generaci\u00f3n actual. En Alemania, despu\u00e9s de la revoluci\u00f3n de noviembre de 1918 surgi\u00f3 un \u00abpartido democr\u00e1tico\u00bb. Era el partido de los republicanos burgueses, al cual pertenec\u00eda entre otros el gran industrial y m\u00e1s tarde ministro Rathenau. El partido democr\u00e1tico alem\u00e1n no ten\u00eda nada en com\u00fan con los comunistas, y se consider\u00f3 siempre como enemigo mortal del partido comunista alem\u00e1n. En eses mismo per\u00edodo, el presidente Wilson, que tambi\u00e9n se consideraba un buen dem\u00f3crata era, en Estados Unidos, el m\u00e1s encarnizado opositor de toda aspiraci\u00f3n comunistas en el interior de la clase obrera.<\/p>\n<p>Escuchemos ahora una voz del sector de los opositores de la revoluci\u00f3n de 1848-1849. En noviembre de 1849, el diputado conservador von Bismark declaraba en la Dieta prusiana:<\/p>\n<p>\u00abAspiran a la propiedad de la tierra no solo los que tienen temporalmente el usufructo de la misma, sino tambi\u00e9n los que no la tienen. Durante todo el pasado a\u00f1o las promesas de los dem\u00f3cratas agitaron a la numerosa clase de los jornaleros de las provincias orientales, de Pomerania y de Prusia, para formular esas exigencias. Las promesas de la posesi\u00f3n de la tierra hicieron posible, en las provincias que permanec\u00edan fieles, las elecciones, por ejemplo, del diputado Bucher y de sus amigos [\u2026]. Es un hecho deplorable que aumente la envidia de los jornaleros contra los campesinos poseedores, al ver que los frutos de la revoluci\u00f3n son cosechados \u00fanicamente por los que gozan de una posici\u00f3n desahogada, sin ninguna ventaja para ellos. Las exigencias de los jornaleros no se limitan, de hecho, a que se les concedan los terrenos, cuyo uso constituye una parte de su salario, ya que ninguno vive solo de eso. Van m\u00e1s all\u00e1: pretenden la completa repartici\u00f3n no solo de los feudos sino tambi\u00e9n de las haciendas.\u00bb<\/p>\n<p>El diputado von Bismark no quer\u00eda tampoco, en ese momento, anunciar desde la tribuna de la Dieta prusiana ning\u00fan descubrimiento de derecho pol\u00edtico. Utilizaba las expresiones pol\u00edticas que todo el mundo comprend\u00eda. Para el Junker prusiano, los dem\u00f3cratas eran los hombres de la revoluci\u00f3n agraria, los agitadores, rojos, que alborotaban a los trabajadores de la tierra para que se dividiera no solo la propiedad feudal sino tambi\u00e9n las propiedades m\u00e1s grandes. Para el Junker von Bismark, el diputado Lothar Bucher era un ejemplo t\u00edpico de rebelde agrario. La historia dispuso m\u00e1s tarde que el Junker von Bismark se convirtiera en el canciller del Reich, en el conde Bismark y el comunista Bucher, en el consejero real de Prusia y en el colaborador m\u00e1s fiel y valioso de Bismark.<\/p>\n<p>Una generaci\u00f3n m\u00e1s tarde, Friedrich Engels escribir\u00eda en una carta de diciembre de 1884:<\/p>\n<p>\u00abEn cuanto a la democracia pura y a su funci\u00f3n en el futuro, soy de la opini\u00f3n de que desempe\u00f1a una funci\u00f3n much\u00edsima m\u00e1s secundaria en Alemania que en pa\u00edses de desarrollo industrial m\u00e1s antiguo. Pero esto no impide la posibilidad de que, cuando llegue el momento de la revoluci\u00f3n. Adquiera una importancia pasajera en cuanto al m\u00e1s avanzado de los partidos burgueses como pretendi\u00f3 hacerlo en Francfort (en el partido alem\u00e1n de Francfort de 1848-1849) y en cuanto \u00faltima table de salvaci\u00f3n de la econom\u00eda totalmente burguesa e incluso feudal. En momentos como \u00e9ste, toda la masa reaccionaria se aferra a ella y la refuerza. Todo lo que era reaccionario pasa ahora por democr\u00e1tico [\u2026]. En todo caso, nuestro \u00fanico adversario el d\u00eda de la crisis y el siguiente, ser\u00e1 toda la reacci\u00f3n agrupada alrededor de la democracia pura y creo que no debe perderse de vista eso.\u00bb<\/p>\n<p>Es importante que Engels no hable aqu\u00ed de la \u00abdemocracia\u00bb sino siga refiri\u00e9ndose a la democracia \u00abpura\u00bb. Considera evidentemente un estado burgu\u00e9s en el que rige ciertamente el sufragio universal, pero en la que no se ha tocado la propiedad privada. Se podr\u00eda decir que ya en 1847 Engels hab\u00eda se\u00f1alado la diferencia entre democracia y comunismo. Sin embargo, es evidente el cambio en el concepto pol\u00edtico desde la \u00e9poca del art\u00edculo publicado en la revista de Bruselas hasta la carta de 1884. Para expresarlo en una forma muy sencilla: en 1847 los trabajadores socialistas y la democracia estaban del mismo lado de la barricada; en cambio en 1884, ya no. El Engels de 1884 ya no escribir\u00eda que la democracia, aun la no comunista, coincide con el poder pol\u00edtico del proletariado. Ahora considera la posibilidad de que la democracia pueda ser baluarte de defensa desde la cual todas las corrientes de la burgues\u00eda e incluso del feudalismo impiden juntas el poder pol\u00edtico del proletariado.<\/p>\n<p>En los a\u00f1os ochenta, Engels se ocup\u00f3 profundamente, como lo indican sus cartas, del problema de si &#8211; en caso de que se diera un proceso revolucionario en Alemania- era posible, despu\u00e9s de la ca\u00edda de la monarqu\u00eda feudal y militar de los Hohoenzollern, construir directamente un estado socialista o si se llegar\u00eda antes del gobierno del estado una democracia pura, es decir, una republica burguesa capitalista. Engels, crey\u00f3 que la decisi\u00f3n estaba en manos del ej\u00e9rcito prusiano. Los socialistas deb\u00edan tratar de conquistar al proletariado del campo con la consigna de la expropiaci\u00f3n de las grandes propiedades y de sus transferencia a cooperativas de trabajadores de la tierra. Los reclutas de los regimientos prusianos de la guardia proven\u00edan del este del Elba. Con la consigna de una expropiaci\u00f3n de la gran propiedad, se pod\u00edan poner en crisis los regimientos en los que se apoyaban el prusianismo y el dominio de la casa Hohenzollern, en cuyo caso se podr\u00eda evitar, en Alemania, la etapa intermedia de la democracia pura. Es sumamente significativo que la propuesta \u00abexpropiaci\u00f3n de la gran propiedad y transferencia de la tierra a los peones rurales\u00bb tuviera en 1848 un valor t\u00edpicamente democr\u00e1tico, y en cambio, la consigna deb\u00eda servir ahora para evitar la \u00abdemocracia pura\u00bb en Alemania.<\/p>\n<p>En la guerra mundial las potencias aliada, sobre todo los Estados Unidos y el presidente Wilson aseguraban que combat\u00edan por la victoria de la democracia. Ya para entonces se acostumbraba considerar como estado democr\u00e1tico un estado burgu\u00e9s, regido con el m\u00e9todo del sufragio universal. Se utilizaba como t\u00e1ctica democr\u00e1tica el camino de la reforma que deb\u00eda alcanzarse en forma pac\u00edfica mediante la persuasi\u00f3n de la mayor\u00eda del pueblo, contra toda tentativa de violencia revolucionaria. Como es sabido tambi\u00e9n, despu\u00e9s de 1918 los elementos radicales y activistas, insatisfechos con las condiciones existentes, empezaron a despreciar la democracia en todos los pa\u00edses. Baste recordar la propaganda bolchevique y fascista contra la democracia.<\/p>\n<p>En 1923, se lleg\u00f3, en Hamburgo, a una insurrecci\u00f3n de los obreros comunistas contra el orden estatal vigente, la rep\u00fablica democr\u00e1tico-burguesa. M\u00e1s tarde fue sometido a juicio el secretario del partido comunista Urbhans bajo la acusaci\u00f3n de haber provocado la insurrecci\u00f3n. \u00c9ste se defendi\u00f3 con un discurso eficaz que termin\u00f3 con las palabras: \u00abLas masas dir\u00e1n: es mejor arde en el fuego de la revoluci\u00f3n que reventar en el estercolero de la democracia\u00bb.<\/p>\n<p>\u00a1Qu\u00e9 cambio en la evaluaci\u00f3n de la democracia desde Babeuf hasta Urbhans! Se esgrim\u00eda en ese entonces el supuesto evidente de que una revoluci\u00f3n violenta era un hecho democr\u00e1tico, sin importar el derramamiento de sangre y el terror que entra\u00f1ara. En la actualidad, existe el desprecio profundo, el odio del socialista radical contra la democracia, que se le presenta como encarnaci\u00f3n de la condici\u00f3n capitalista con todos sus defectos. En el transcurso de los \u00faltimos ciento cincuenta a\u00f1os, el concepto de democracia cambi\u00f3 profundamente y es preciso se\u00f1alar el viraje ocurrido en el per\u00edodo comprendido entre 1850 y 1880.<\/p>\n<p>Nuestra investigaci\u00f3n se propone aclarar la relaci\u00f3n entre democracia y marxismo. Existen muchas definiciones contradictorias de marxismo. Para los fines de este libro adoptamos la m\u00e1s simple e irrefutable: la teor\u00eda y la pr\u00e1ctica pol\u00edtica de Marx y Engels mismos. \u00c9stos empezaron su actividad alrededor de 1845. Engels muri\u00f3 doce a\u00f1os despu\u00e9s de Marx, en 1895. El problema consiste, entonces, en la relaci\u00f3n entre democracia y marxismo durante los cincuenta a\u00f1os comprendidos entre 1845 y 1895.<\/p>\n<p>Como se ver\u00e1 en forma detallada m\u00e1s adelante, la pol\u00edtica obrera de Marx y Engels constituy\u00f3 un enfrentamiento incesante con la democracia. Los movimientos democr\u00e1ticos proporcionaron siempre los fundamentos sobre los que Marx y Engels deb\u00edan construir su pol\u00edtica; por otra parte, Marx y Engels trataban constantemente de influir en los partidos y en las tendencias democr\u00e1ticas y de transformarlas de acuerdo a su orientaci\u00f3n. Ser\u00eda necesario, por esta raz\u00f3n, hacer una r\u00e1pida descripci\u00f3n del movimiento democr\u00e1tico de 1845 a 1895 y en consecuencia comprobar que relaci\u00f3n guarda el marxismo con cada una de las fases de la democracia. En el siglo pasado Francia fue el campo m\u00e1s importante de la lucha de clases en Europa. Marx esperaba constantemente de Francia el impulso inicial para los cambios decisivos. Por lo mismo seguiremos, de acuerdo con la concepci\u00f3n de Marx, de una manera m\u00e1s amplia la historia de las luchas de clase francesas durante estos cincuenta a\u00f1os.<\/p>\n<p><strong>2. Contribuci\u00f3n a una cr\u00edtica de la democracia<\/strong><\/p>\n<p>La democracia como una cosa en s\u00ed, como una abstracci\u00f3n formal no existe en la vida hist\u00f3rica: la democracia es siempre un movimiento pol\u00edtico determinado, apoyado por determinadas fuerzas pol\u00edticas y clases que luchan por determinados fines. Un estado democr\u00e1tico es, por tanto, un estado en que el movimiento democr\u00e1tico detenta el poder. La democracia como movimiento pol\u00edtico se descompone en democracia socialista y democracia burguesa. La democracia social apunta al autogobierno de las masas, en el que los medios de producci\u00f3n socialmente importantes deben estar en manos de la colectividad. Los representantes de ese movimiento son los partidos socialistas de los siglos XIX y XX. La democracia socialista no ha sido, sin embargo, hasta ahora todav\u00eda capaz de apoderarse del poder en un estado.<\/p>\n<p>La democracia burguesa apunta igualmente al autogobierno de las masas populares pero manteniendo el principio de la propiedad privada. La democracia burguesa, a diferencia de la socialista ha conquistado en los tiempos modernos el poder en una serie de estados. La democracia burguesa no es homog\u00e9nea en s\u00ed misma, sino se presenta hist\u00f3ricamente bajo cuatro formas diversas. Por una parte est\u00e1 la democracia social: el movimiento que pretende mantener el principio de la propiedad privada, pero apunta al poder de las masas trabajadoras en el estado, en lucha con los estados superiores feudales y capitalistas. Los estados en los que prevaleci\u00f3 la democracia social fueron la Francia de la \u00e9poca de Robespierre y los Estados Unidos bajo la presidencia de Jefferson. En el pasado reciente, una formulaci\u00f3n cl\u00e1sica de la democracia social ha sido proporcionada por Lenin entre 1903 y 1914 con su doctrina de la dictadura democr\u00e1tica de los obreros y de los campesinos.<\/p>\n<p>En ant\u00edtesis con la democracia social -y naturalmente con la socialista- las otras tres formas de la democracia burguesa rechazan la lucha de clase y apuntan a un acuerdo entre el estado superior poseedor y las masas trabajadoras. Este compromiso debe buscarse en la forma imperialista y en la liberal. La democracia imperialista se propone crear, con la ayuda de una pol\u00edtica de gran potencia e imperial, los medios para hacer posible el acuerdo entre empresarios y trabajadores. El pa\u00eds modelo de la democracia imperialista fue Gran Breta\u00f1a a partir de Disraeli. La democracia liberal se propone, en cambio, precisamente con el abandono de la pol\u00edtica de potencia y de fuerza, con la paz y la libre competencia, asegurar el progreso econ\u00f3mico y cultural de la humanidad y junto con esto encontrar los medios para el compromiso entre clases. La democracia se desarroll\u00f3 en el mejor modo posible en las naciones peque\u00f1as, como Suiza y Noruega.<\/p>\n<p>La democracia colonial es, finalmente, la forma particular de la democracia burguesa en pa\u00edses de ultramar, en que la inmigraci\u00f3n blanca encuentra para su colonizaci\u00f3n gigantescos espacios completamente libres o s\u00f3lo escasamente habitados. El compromiso de clase se vuelve aqu\u00ed posible a causa del territorio libre. Los Estados Unidos hasta 1890 aproximadamente y Canad\u00e1 hasta la primera guerra mundial nos proporcionan ejemplos de democracia colonial.<\/p>\n<p>La diversidad de los distintos tipos de movimientos democr\u00e1ticos modernos es extraordinariamente grande. Pertenecen a la historia de la democracia moderna los bolcheviques de Lenin y los republicanos progresistas de Th. Roosevelt y el movimiento para la reforma aduanal de Chamberlain. Los movimientos democr\u00e1ticos Gobiernan en los cantones serranos suizos, en los poblados de pescadores de la costa de noruega y en los distritos industriales de Lancanshire. Esto permite ver la poca utilidad que tiene dar una formulaci\u00f3n uniforme y universal de la democracia. S\u00f3lo la investigaci\u00f3n individual precisa del tipo particular de democracia en cuesti\u00f3n puede facilitar la comprensi\u00f3n hist\u00f3rica y pol\u00edtica de la misma.<\/p>\n<p>Un estado democr\u00e1tico es, por consiguiente, una colectividad en la que una de las formas mencionadas de democracia burguesa moderna detenta el poder. Si se quiere evaluar correctamente la realidad social de un estado, no basta observar la constituci\u00f3n escrita o tradicional vigente, sino es preciso observar c\u00f3mo funcionan realmente las instituciones del estado, c\u00f3mo se relacionan entre s\u00ed las distintas clases y qui\u00e9n detenta verdaderamente el poder del estado en un momento dado. Arist\u00f3teles describi\u00f3 la forma cl\u00e1sica de semejante investigaci\u00f3n del estado. No se content\u00f3 nunca con explicar simplemente que un estado es oligarqu\u00eda o democracia, monarqu\u00eda o rep\u00fablica, sino indag\u00f3 de la manera m\u00e1s precisa posible en cada uno de los casos, las condiciones sociales reales y comprob\u00f3 qui\u00e9n ten\u00eda realmente el poder.<\/p>\n<p>El estado feudal medieval era un\u00edvoco en cuanta tipolog\u00eda. Del mismo modo, un estado socialista deber\u00eda ser una forma un\u00edvoca. Los estados democr\u00e1ticos modernos, en cambio, tienen en com\u00fan con las otras formas del estado burgu\u00e9s el hecho important\u00edsimo de la propiedad privada. No es pues de ninguna manera sencilla establecer en los estados que coinciden en este principio econ\u00f3mico fundamental d\u00f3nde termina la democracia y d\u00f3nde empieza la oligarqu\u00eda. El desarrollo social moderno produjo conexiones y fen\u00f3menos de compromiso tan complicados, que no siempre es f\u00e1cil emitir un juicio. Las fuerzas sociales cambian incesantemente, aun cuando los incisos de la constituci\u00f3n sigan siendo los mismos. La constituci\u00f3n de los Estados Unidos es igual, salvo pocos cambios, a la \u00e9poca de Washington, pero \u00a1qu\u00e9 n\u00famero tan grande de cambios se ha producido en la sociedad americana y por lo mismo en la constituci\u00f3n real americana desde entonces!<\/p>\n<p>Los estados en que domina la democracia social se pueden examinar de una manera relativamente f\u00e1cil. La guillotina de Robespierre y las medidas econ\u00f3micas de Jefferson contra el capital financiero son bastantes un\u00edvocas. Es mucho m\u00e1s dif\u00edcil el problema de los otros tres tipos de democracia burguesa, que se basan todos -o por lo menos intentan basarse- en el compromiso entre capital y trabajo, entre ricos y pobres.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 cosa tienen en com\u00fan estos tres tipos entre s\u00ed, y con la democracia social? Una definici\u00f3n que se apoye s\u00f3lo en los datos emp\u00edricos del desarrollo hist\u00f3rico podr\u00eda ser m\u00e1s o menos la siguiente: tambi\u00e9n en el estado burgu\u00e9s democr\u00e1tico la propiedad privada capitalistas, sin embargo, establecen un compromiso pol\u00edtico con los obreros y la libre voluntad de las dos partes y la concepci\u00f3n de la necesidad econ\u00f3mica sostienen este compromiso. No existe sin embargo ninguna constricci\u00f3n f\u00edsica determinante, fuera de la libre voluntad y del juicio sobre las necesidades econ\u00f3micas, que obligue a las masas al compromiso, Cuando los estratos superiores ponen en la mesa de las discusiones tambi\u00e9n un prepotente fuerza militar y policiaca, deja de existir el compromiso. Entonces la preponderancia de los estratos superiores es tan fuerte que las masas trabajadoras ya no pueden esperar una participaci\u00f3n equilibrada.<\/p>\n<p>No es ciertamente casual que todos los pa\u00edses que pudieron desarrollar formas estables de democracia burguesa, como los Estados Unidos, Inglaterra y sus dominios, Suiza y Noruega, tengan puntos en com\u00fan. Antes de 1914 y durante el per\u00edodo de paz todos ten\u00edan \u00fanicamente una modesta fuerza militar de paz todos ten\u00edan \u00fanicamente una modesta fuerza militar permanente y una administraci\u00f3n descentralizada altamente desarrollada. Si se comparan los Estados Unidos con la Francia de la generaci\u00f3n anterior a la guerra, las dos rep\u00fablicas presentan una mezcla de elementos democr\u00e1ticos y antidemocr\u00e1ticos. Si se piensa en la gesti\u00f3n corrompida de varias ciudades americanas y en lo que suced\u00eda durante algunas huelgas en los Estados Unidos, Se compuerta entonces el predominio absoluto de las fuerzas antidemocr\u00e1ticas. No obstante, en ese per\u00edodo la situaci\u00f3n de los Estados Unidos era totalmente distinta de la francesa. En una ciudad americana los pol\u00edticos corruptos pod\u00edan llegar al poder s\u00f3lo porque la masa de los habitantes era indiferente a los acontecimientos p\u00fablicos. Pero tan pronto como la corrupci\u00f3n y la mala administraci\u00f3n econ\u00f3mica llegaban y a ser exageradas, la mayor\u00eda de los obreros, de los comerciantes, etc., se sublevaba. Nac\u00eda un movimiento de reforma: en las siguientes elecciones se expulsaba a los pol\u00edticos corrompidos y empezaba un nuevo per\u00edodo de rigurosa \u00bb limpieza\u00bb para librar la ciudad o el estado de la corrupci\u00f3n. Esto suced\u00eda hasta que las energ\u00edas de la burgues\u00eda se adormec\u00edan nuevamente y los politiqueros sal\u00edan adelante. En todo caso, ninguno pod\u00eda contraponerse, en Norteam\u00e9rica, a la decidida voluntad de la mayor\u00eda de los ciudadanos, si \u00e9stos se un\u00edan y atacaban al enemigo. En esto no juega ning\u00fan papel el ej\u00e9rcito federal americano.<\/p>\n<p>En Francia, en cambio, el ej\u00e9rcito permanente hasta 1914 constituy\u00f3 siempre la gran inc\u00f3gnita en todas las luchas pol\u00edticas por el poder. Todas las crisis de la Tercera Rep\u00fablica, desde su comienzo hasta la guerra mundial, estaban ligadas al ej\u00e9rcito: la crisis de Mac Mahon, la crisis de Boulanger, el asunto Dreyfus, y finalmente tambi\u00e9n la lucha por el pacto de tres a\u00f1os. Para Francia la conservaci\u00f3n de un fuerte ej\u00e9rcito permanente era una necesidad frente al vecino alem\u00e1n, tan poderoso desde el punto de vista militar. Los Estados Unidos, en cambio, estaban en la situaci\u00f3n afortunada de no tener que temer en su continente a ning\u00fan enemigo. La situaci\u00f3n distinta de los Estados Unidos y de Francia, desde el punto de vista militar, acarre\u00f3 necesariamente consigo tambi\u00e9n una diversa constituci\u00f3n de las fuerzas sociales. A\u00f1\u00e1dase a esto la diferencia entre el blando federalismo que rige a los Estados Unidos y el duro centralismo tradicional de la m\u00e1quina estatal francesa. Ciertamente el capitalismo americano anterior a 1914 estaba mucho m\u00e1s fuertemente concentrado y era mucho m\u00e1s poderoso que el franc\u00e9s. Pero el gran capitalismo franc\u00e9s, fuera de la econom\u00eda en sentido estricto, ten\u00eda aliados de los que carec\u00eda el gran capital americano. Por esto, a pesar de los m\u00faltiples rasgos negativos individuales de la vida p\u00fablica americana, la democracia burguesa de los Estados Unidos era mucho m\u00e1s s\u00f3lida y segura que la francesa.<\/p>\n<p>Se descubre cierta afinidad entre la democracia y el tipo de estado que puede describirse como \u00abcomunal\u00bb. En los breves per\u00edodos de guerra abierta o de guerra civil tambi\u00e9n un movimiento democr\u00e1tico tiene necesidad de un fuerte poder centralizado, del mismo tipo que el de 1793, para consolidarse. En cambio en los per\u00edodos mas largos -como ense\u00f1a la experiencia hist\u00f3rica- una colectividad democr\u00e1tica solo se mantiene si los elementos locales de la autoadministraci\u00f3n tienen el predominio. Surgen notorias dificultades pr\u00e1cticas cuando se deben unir el principio democr\u00e1tico de la autonom\u00eda local con las exigencias de un gran estado moderno y el de la organizaci\u00f3n unitaria de la gran econom\u00eda moderna. El desarrollo del imperio brit\u00e1nico y de los Estados Unidos muestra, sin embargo, que estas dificultades no son insuperables.<\/p>\n<p>Una cuesti\u00f3n muy debatida es la relaci\u00f3n de la democracia con la llamada legalidad. \u00bfLa democracia en cuanto tal es una forma de estado que garantiza m\u00e1s que ninguna otra un desarrollo pac\u00edfico?\u00bfEs l\u00edcito hablar de un m\u00e9todo democr\u00e1tico. Todo estado, cualquiera que sea su constituci\u00f3n, se presenta como garante de la legalidad. Exige que sus leyes sean respetadas por todos los ciudadanos y persigue como traidor a cualquiera que pretenda modificar las leyes de una manera violenta. Esto es v\u00e1lido tanto para el estado democr\u00e1tico como para cualquier otro. Una monarqu\u00eda absoluta o una oligarqu\u00eda capitalista pueden conservar por largos per\u00edodos una legalidad ordenada en la misma forma que una democracia. La monarqu\u00eda absoluta de Prusia, por ejemplo, tuvo durante siglo y medio , desde su fundaci\u00f3n hasta la revoluci\u00f3n de 1848, un desarrollo interno absolutamente imperturbado y pac\u00edfico dentro del esp\u00edritu de la legalidad. Las reformas necesarias fueron introducidas por el monarca absoluto bajo la forma de nuevas leyes. Del mismo modo, Inglaterra tuvo un desarrollo legal absolutamente tranquilo, desde 1688 hasta 1867, bajo el poder de la minor\u00eda capitalista. El estado democr\u00e1tico no puede, por consiguiente, aducir ninguna pretensi\u00f3n de superioridad en lo referente a la legalidad, sobre las dem\u00e1s formas de estado. D\u00edgase lo mismo de la soluci\u00f3n de cuestiones controvertidas no por medio de la violencia sino con la votaci\u00f3n y la decisi\u00f3n de la mayor\u00eda. Esto vale tanto para la democracia como para cualquier otro estado que tengo un cuerpo represivo gobernante. Inglaterra, que fue la primera en convertirse en democracia burguesa, estuvo regida en tiempos de paz por deliberaciones mayoritarias de las c\u00e1maras altas y baja. Del mismo modo, Suiza goz\u00f3 de un desarrollo pac\u00edfico durante cuatrocientos a\u00f1os gracias a las decisiones de voto de una asamblea de los \u00f3rdenes feudales, que despu\u00e9s se transform\u00f3 org\u00e1nicamente en un parlamento moderno. Los opositores de una forma de estado existente tienden siempre a poner en duda su legalidad. Cuando el estado es atacado con violencia debe defenderse tambi\u00e9n con violencia. Esto vale tanto para el estado democr\u00e1tico como para cualquier otro, y desde este punto de vista no existe una peculiaridad de la democracia.<\/p>\n<p>El movimiento democr\u00e1tico, exactamente como cualquier otra tendencia pol\u00edtica, utiliza los medios m\u00e1s variados para realizar sus fines. La historia de la democracia francesa desde 1789 hasta 1871 est\u00e1 escrita literalmente con sangre. Los dem\u00f3cratas de Norteam\u00e9rica llevaron a cabo la guerra civil mas grande de todos los tiempos para consolidar su forma de estado. Los dem\u00f3cratas de Suiza se impusieron antes de 1847 con el uso de la fuerza sin miramientos tanto en los cantones como en la federaci\u00f3n. La democracia de Noruega debe su existencia a la revoluci\u00f3n de 1905, que puedo llevarse a cabo sin derramamiento de sangre, pero que no obstante represent\u00f3 una ruptura radical y unilateral de la legalidad constitucional. En Gran Breta\u00f1a finalmente los protestantes del Ulster permanecieron de 1912 a 1914 firmemente decididos a rechazar una decisi\u00f3n parlamentaria mayoritaria, que les parec\u00eda inaceptable, y se prepararon para rechazar con las armas las consecuencias de una ley brit\u00e1nica sobre la autonom\u00eda de Irlanda. Los obreros, agricultores y comerciantes de Ulster, que se reunieron bajo la direcci\u00f3n de Carson, estaban orgullosos de las tradiciones democr\u00e1ticas brit\u00e1nicas, sin embargo estaban convencidos de que no hab\u00eda otra salida que la violencia armada y la mitad de la poblaci\u00f3n inglesa simpatiz\u00f3 con ellos. La historia ense\u00f1a que la democracia ha utilizado, de acuerdo con las circunstancias de un determinado pa\u00eds o de un determinado per\u00edodo m\u00e9todos violentos o no violentos, exactamente como cualquier otro movimiento pol\u00edtico. El error de que la democracia sea la encarnaci\u00f3n de la no violencia surgi\u00f3 en tiempos mas recientes porque se confundi\u00f3 la democracia en general con un tipo particular de democracia, o sea con la democracia liberal del \u00faltimo siglo.<\/p>\n<p>Para un observador hist\u00f3rico es imposible hablar de la ruina de la \u00abdemocracia\u00bb en s\u00ed, en nuestros tiempos, por que no existe una \u00abdemocracia\u00bb en s\u00ed. S\u00f3lo se derrumb\u00f3 una forma particular de democracia, d\u00e9bil desde el principio, que en este libro se describi\u00f3 como democracia liberal. Para evitar cualquier equivocaci\u00f3n, hay que se\u00f1alar una vez m\u00e1s que con esto no se entiende el pensamiento liberal en su esquema general de valores. En cuanto tal -si se prescinde de cualquier pol\u00edtica particular de partido- expresa el derecho del individuo a su libre desarrollo, y pertenece al patrimonio m\u00e1s precios de la civilizaci\u00f3n humana.<\/p>\n<p>Pero en cierto modo se trata de una forma absolutamente determinada y limitada de democracia burguesa que esperaba , junto con la paz, la libre competencia , la libertad de comercio y la legalidad parlamentara para resolver todos los conflictos de la \u00e9poca. Esta forma particular de democracia ha llegado definitivamente a su fin. Como lo se\u00f1ala, sin embargo, la historia, a partir de la derrota de una tendencia democr\u00e1tica renacen siempre otras formas de autogobierno de las masas. No existe ning\u00fan motivo para que esto no suceda en el futuro. La masa trabajadora, o la gran mayor\u00eda de la humanidad, deber\u00e1 darse cuenta gradualmente, en todos los pa\u00edses, de que su autogobern\u00f3 es la condici\u00f3n previa necesaria para alcanzar un digno nivel de existencia. Se puede comparar en la actualidad la situaci\u00f3n de las masas trabajadoras de las ciudades y del campo, por ejemplo de Suiza y de Australia, con la condici\u00f3n de las masas de Italia y de Polonia para comprender el valor de la democracia.<\/p>\n<p>La investigaci\u00f3n hist\u00f3rica ense\u00f1a, finalmente, que ninguna de las colectividades democr\u00e1ticas que exist\u00edan antes de 1914 ha desaparecido en la crisis actual. Y muestra una gran fuerza de resistencia ah\u00ed donde la autodeterminaci\u00f3n democr\u00e1tica no ha sido decretada mec\u00e1nicamente por la proclamaci\u00f3n de la rep\u00fablica o por el sufragio universal, sino ha surgido hist\u00f3ricamente de la vida del pueblo trabajador. En nuestra \u00e9poca una democracia que sea verdaderamente tal, no ha ca\u00eddo hasta ahora en la ruina.<\/p>\n<p>[1] Publicada en 1926 por Revista de Occidente. Tambi\u00e9n se lo puede encontrar digitalizado en Espai Marx.<\/p>\n<p>2] Recientemente traducido al castellano por la editorial espa\u00f1ola El viejo topo, con un excelente prologo de Joaquin Miras. El pr\u00f3logo tambi\u00e9n se lo puede encontrar en Espai Marx<\/p>\n<p>3] N\u00famero 70\u00ba de la colecci\u00f3n de Pasado y Presente, editado en 1981 y traducido por Jos\u00e9 Aric\u00f3. Acompa\u00f1a una introducci\u00f3n de Ernesto Ragionieri<\/p>\n<p>4] Publicado por ed. Martinez Roca como: \u00abFascismo y Capitalismo\u00bb, Autores Varios, compilaci\u00f3n de Wolfang Abendrtoth. En el a\u00f1o 1976<\/p>\n<p>5] Conocemos tres ediciones distintas. La primera de ed. Claridad en el a\u00f1o 1966, traducido por Emmanuel Suda. Pasado y Presente vuelve a presentarlo, en una edici\u00f3n ampliada(n\u00ba86), en el a\u00f1o 1981, con traducci\u00f3n de Alfonso Garc\u00eda Ruiz y una introducci\u00f3n de Gian Enrico Rusconi. Ser\u00e1 editado pr\u00f3ximamente por ed. El Viejo Topo con una completa introducci\u00f3n de Antoni Dom\u00e8nech.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/reflexionesdelpaseante.blogspot.com\/2009\/04\/arthur-rosenberg-sobre-la-democracia.html\">http:\/\/reflexionesdelpaseante.blogspot.com\/2009\/04\/arthur-rosenberg-sobre-la-democracia.html<\/a><\/p>\n<h3>Publicado por reflexionesdelpaseante.blogspot.com argitaratua<\/h3>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Selecci\u00f3n de Alexandre Carrodeguas \u00bfQu\u00e9 es la democracia? Babeuf, el primer pol\u00edtico conscientemente socialista de la gran revoluci\u00f3n, expuso su programa en una importante carta a su amigo Bodson escrita a principios de 1796. En esta carta Babeuf se declara absolutamente seguidor de Robespierre. 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