{"id":21383,"date":"2009-09-22T07:00:26","date_gmt":"2009-09-22T05:00:26","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/desafio-al-tiempo\/"},"modified":"2009-09-22T07:00:26","modified_gmt":"2009-09-22T05:00:26","slug":"desafio-al-tiempo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/desafio-al-tiempo\/","title":{"rendered":"Desaf\u00edo al tiempo"},"content":{"rendered":"<p>  <!--more-->  <\/p>\n<p><strong>Antoni Mar\u00ed<\/strong><\/p>\n<h1>Desaf\u00edo al tiempo<\/h1>\n<p>El sentido original de monumento, es monumentum, t\u00e9rmino que deriva de monere (advertir, recordar) y se refiere a lo que la memoria interroga. Un monumento es un artefacto edificado por una comunidad de individuos para conmemorar y recordar a otras generaciones los acontecimientos, ritos, creencias o personas que por su ejemplo no pueden ser olvidadas. El monumento debe activar la memoria haciendo presente el pasado, actualizando las figuras, los acontecimientos o las propuestas que pueden contribuir a mantener y preservar la identidad de una comunidad, religiosa, nacional o familiar. El monumento asegura la pervivencia frente a la desaparici\u00f3n, y desaf\u00eda al tiempo imponi\u00e9ndose como una memoria obstinada y pertinaz.<\/p>\n<p>Sin embargo, el tiempo pasa y todo lo revuelve y resulta improbable que una idea o la significaci\u00f3n de una persona se mantenga inc\u00f3lume y conserve la vigencia que tuvo en el momento en que se decidi\u00f3 recordarlo para siempre. Por esta raz\u00f3n, la demolici\u00f3n de los monumentos es tan representativa como su erecci\u00f3n, y una y otra han venido sucedi\u00e9ndose y altern\u00e1ndose, sobre todo, desde la Revoluci\u00f3n Francesa; es decir, desde la m\u00e1s estricta modernidad hasta casi hoy mismo. Hemos visto pasar frente a nosotros las efigies de Lenin y Stalin igual que los ciudadanos de Par\u00eds contemplaron como rodaban por los suelos las de Enrique IV, Luis XIV o Richelieu. En Barcelona se desmantel\u00f3 el monumento al doctor Robert, pero se conserv\u00f3 Col\u00f3n. En la Alemania nacionalsocialista se derrib\u00f3 el monumento a Rosa Luxemburgo, pero se conserv\u00f3 el Walhalla. Y en Par\u00eds, en la revuelta del 68, se pintaron de rojo las ninfas y los faunos de las Tuller\u00edas, pero se conservaron limp\u00edsimos el Diderot y el Danton del bulevar Saint-Germain.<\/p>\n<p>Apenas hoy se erigen monumentos y, si acaso, se disimulan bajo formas minimalistas y en absoluto metaf\u00f3ricas. Los monumentos de nuestra modernidad o son erigidos en memoria de uno mismo o son un juego sin trascendencia ni significaci\u00f3n. Y es que tenemos poco que recordar como colectividad, y lo que es necesario recordar son las tragedias o las vilezas, para impedirlas. Como los monumentos erigidos en los mismos campos de batalla de Metz y Verd\u00fan, sublimes catafalcos repletos de miles y miles de nombres, inabarcables. O la presencia de la iglesia Kayser Wilhelm Ged\u00e4chtnis, arruinada en el centro de Berl\u00edn, que construida a la memoria del k\u00e1iser Guillermo, preserva ahora otra memoria que no necesita ninguna invocaci\u00f3n para su recuerdo.<\/p>\n<p>Sin embargo, la historia es tan larga, la tradici\u00f3n tan extensa y los acontecimientos tan r\u00e1pidos, que la propia historia nos ofrece m\u00faltiples ejemplos contradictorios que nos obligan a pensar y reconstruir las razones que llevaron a la destrucci\u00f3n o al mantenimiento de los monumentos. Durante la Revoluci\u00f3n Francesa se orden\u00f3, por decreto, destruir todos los que se inscribieran por razones pol\u00edticas, religiosas e ideol\u00f3gicas en la tradici\u00f3n del Antiguo R\u00e9gimen. Pero \u00bfqu\u00e9 monumento no conmemoraba la expresi\u00f3n del poder o los valores infames representados por la monarqu\u00eda y la Iglesia? Ninguno. El entusiasmo destructor era tan desaforado y voraz que no dejar\u00eda ning\u00fan vestigio de la historia, de tal modo que un a\u00f1o m\u00e1s tarde otro decreto prohib\u00eda \u00abdestruir, mutilar y alterar (los monumentos) con el pretexto de hacer desaparecer los signos del feudalismo y la monarqu\u00eda en las bibliotecas, las colecciones, los libros, los dibujos, los cuadros, las estatuas, los bajorrelieves, las antig\u00fcedades y otros objetos que interesan a las artes, a la historia o a la ense\u00f1anza\u00bb.<\/p>\n<p>Esta defensa conservadora de los monumentos antiguos realizada por artistas, arquitectos y sabios ilustrados transform\u00f3 la idea del monumento y permiti\u00f3 que se consolidara la idea del monumento hist\u00f3rico como la consideraci\u00f3n de aquellos edificios y ornamentos urbanos que por su significado o por valor art\u00edstico deb\u00edan ser preservados del vandalismo revolucionario. Alo\u00efsRiegl, en su obra El culto moderno a los monumentos (1903), se refiri\u00f3 a los valores que permitir\u00edan analizarlos por su valor hist\u00f3rico o art\u00edstico, aplic\u00e1ndoles el concepto de Kunstwollen (voluntad art\u00edstica), distinguiendo los monumentos cuyo destino y funci\u00f3n eran establecidos de antemano de aquellos otros que adquir\u00edan valor por s\u00ed mismos, ya fuera un valor hist\u00f3rico, est\u00e9tico o art\u00edstico.<\/p>\n<p>No es necesario (ni suficiente) abolir la memoria ni destruir los monumentos para romper con el pasado. Se habr\u00edan de conservar ambos, con juicio cr\u00edtico sobre su valor hist\u00f3rico o art\u00edstico, para establecer un di\u00e1logo que permitiera asumir y trascender su significaci\u00f3n hist\u00f3rica e integrarlos en un orden nuevo de significaci\u00f3n y representaci\u00f3n. Una dif\u00edcil tarea. Dif\u00edcil, y sin embargo, necesaria.<\/p>\n<h3>Publicado por <a title=\"La Vanguardia\" href=\"http:\/\/www.lavanguardia.es\/\">La Vanguardia<\/a>-k argitaratua<\/h3>\n<p><strong>Carles Guerra<\/strong><\/p>\n<h1>\u00bfDerribamos la historia?<\/h1>\n<p>Es medianoche y en esos momentos la orquesta del programa es la protagonista. La c\u00e1mara corre en contrapicado hasta las gradas donde se encuentra el p\u00fablico y el aplauso desganado de los asistentes pone fin a la pausa. Helena Garcia-Melero y David Bassa, los presentadores de Hora Q,retoman la entrevista. Entre ellos dos se sienta un hombre peque\u00f1o, de avanzada edad y pelo totalmente blanco. La presentadora recuerda la pregunta: \u00abQu\u00e8 se\u00b4n far\u00e0, de les restes del monument franquista a Primo de Rivera?\u00bb. Pero Jordi Puiggal\u00ed, el anciano acomodado entre los dos j\u00f3venes, parece sentirse m\u00e1s atra\u00eddo por el bullicio del plat\u00f3. La pregunta queda en el aire.<\/p>\n<p>Este hombre de 86 a\u00f1os, que la noche del 18 de febrero fue entrevistado en el late show de TV3, es autor de los bajorrelieves que hasta el d\u00eda anterior decoraban el conjunto monumental situado en el cruce de las avenidas Josep Tarradellas y de Sarri\u00e0, en Barcelona. Si alguien pasa ahora por ese punto no ver\u00e1 m\u00e1s que la huella del monumento que ha sido derribado. Se ha hecho t\u00e1bula rasa. Nadie dir\u00eda que ah\u00ed se alzaba un monolito de m\u00e1s de 18 metros de altura. La esbelta losa recubierta de m\u00e1rmol oscuro recordaba aquel objeto negro, liso y de forma rectangular que Stanley Kubrick hac\u00eda volar en 2001: una odisea del espacio (1968). Sin embargo, su significado no era tan neutro como el de la pel\u00edcula, sino que estaba ligado a la memoria del fundador de la Falange Espa\u00f1ola.<\/p>\n<p>El 29 de octubre de 1964, coincidiendo con la fecha en que se fund\u00f3 el partido fascista, se inaugur\u00f3 el monumento. Al d\u00eda siguiente, La Vanguardia recog\u00eda el acontecimiento. En su portada aparecen el alcalde de entonces, Jos\u00e9 Mar\u00eda de Porcioles, el ministro secretario general del Movimiento, Jos\u00e9 Sol\u00eds Ruiz, Pilar Primo de Rivera, que estaba all\u00ed para evocar la figura de su hermano, y el gobernador civil, Antonio Ib\u00e1\u00f1ez Freire. Bajo el titular, una foto muestra a la multitud congregada. A juzgar por otras im\u00e1genes de la \u00e9poca, la est\u00e9tica del monumento a Jos\u00e9 Antonio sugiere una modernidad que su carga ideol\u00f3gica desdice. Parece dise\u00f1ado para convivir con los modernos edificios de pisos que en aquellos mismos d\u00edas se constru\u00edan en las esquinas contiguas. Quiz\u00e1s viviendas y mausoleo acabaran hechos del mismo forjado y cemento.<\/p>\n<p>El 23 de julio de 1981, en plena democracia, el Ayuntamiento de Barcelona procedi\u00f3 a retirar el yugo, las flechas y el retrato en relieve de Jos\u00e9 Antonio. Obedec\u00eda a una petici\u00f3n popular encabezada por escritores y artistas como Manuel de Pedrolo, Antoni T\u00e0pies o Joan Brossa. Desde aquella fecha, el monumento &#8211; que b\u00e1sicamente segu\u00eda siendo el mismo-qued\u00f3 suspendido en un limbo ideol\u00f3gico. De no ser por algunas pintadas que exig\u00edan su desaparici\u00f3n y recordaban su filiaci\u00f3n fascista, el baluarte en cuesti\u00f3n podr\u00eda haber seguido all\u00ed para sustentar cualquier otra causa. Pero de acuerdo con el art\u00edculo 15 de la ley de Memoria Hist\u00f3rica, el pasado 17 de febrero se procedi\u00f3 a su retirada, lo que el Ayuntamiento de Barcelona interpret\u00f3 como la destrucci\u00f3n del soporte arquitect\u00f3nico y la preservaci\u00f3n de los relieves. A primera hora de la ma\u00f1ana la piqueta empez\u00f3 a morder la construcci\u00f3n.<\/p>\n<p>La noticia que m\u00e1s circul\u00f3 aquel d\u00eda aseguraba que los relieves ser\u00edan devueltos a su autor. Para eso fue invitado aquella misma noche a un programa de televisi\u00f3n el se\u00f1or Puiggal\u00ed, para aclarar d\u00f3nde los depositar\u00eda: si en su propia casa de Matar\u00f3 o en una finca propiedad de su hijo. La presentadora, Helena Garcia-Melero, sugiere que la titularidad de este bien p\u00fablico es del Estado, por lo que se pregunta si es l\u00edcito que el autor se lleve asucasa una obra por la que recibi\u00f3 800.000 pesetas de la \u00e9poca. El presentador, David Bassa, ayuda a concluir que en realidad su destino final ser\u00e1 el almac\u00e9n del Ayuntamiento, al que &#8211; se dice a s\u00ed mismo-tal vez habr\u00eda que dedicarle un reportaje. Ese hangar ser\u00eda lo m\u00e1s parecido a un purgatorio donde exp\u00edan sus culpas los restos de los monumentos franquistas. La estatua ecuestre de Franco retirada de Montju\u00efcse guarda all\u00ed. Y la alegor\u00eda de la Victoria esculpida por Frederic Mar\u00e8s, que se erige a los pies del obelisco situado en el cruce del paseo de Gr\u00e0cia y la avenida Diagonal, tambi\u00e9n acabar\u00e1 con toda probabilidad en el mismo lugar.<\/p>\n<p>Hasta aqu\u00ed, los procedimientos descritos parecen adaptarse a las obligaciones de la ley. No obstante, hay ejemplos del legado franquista que han exigido un cap\u00edtulo aparte en la ley de Memoria Hist\u00f3rica. La purificaci\u00f3n del espacio p\u00fablico mediante la pol\u00edtica de t\u00e1bula rasa no es susceptible de aplicarse en todos los casos. El Valle de los Ca\u00eddos, en concreto, queda recogido en el art\u00edculo 16 de la citada ley. Nadie se imagina destruirlo dados los elevados costes que ello supondr\u00eda, por eso la ley se limita a la prohibici\u00f3n de llevar a cabo \u00abactos de naturaleza pol\u00edtica\u00bb en el recinto. El dilema se plantear\u00e1 cuando el edificio muestre signos de deterioro y nos preguntemos si hay que restaurarlo o dejarlo caer a pedazos. Entonces, si alguien afirma que restaurar al enemigo es moralmente inaceptable, habr\u00e1 que darle toda la raz\u00f3n. La disyuntiva entre una soluci\u00f3n moral u otra de corte legal casi siempre favorecer\u00e1 a la segunda. La ley nos exime de dudas, pero el pasado no se liquida con tanta facilidad.<\/p>\n<h3>Publicado por <a title=\"La Vanguardia\" href=\"http:\/\/www.lavanguardia.es\/\">La Vanguardia<\/a>-k argitaratua<\/h3>\n<p><strong>Hito Steyerl<\/strong><\/p>\n<h1>El presente del fascismo<\/h1>\n<p>Hay dos formas de enfrentarse a un edificio nazi: derribarlo o conservarlo.<\/p>\n<p>En realidad, ninguna de las dos es viable. Dejar semejante edificio tal como est\u00e1 significa estar impl\u00edcitamente de acuerdo con su est\u00e9tica y su mensaje pol\u00edtico. Por otra parte, derribarlo supone borrar un testimonio de un per\u00edodo hist\u00f3rico del que muchos &#8211; por diferentes razones-prefieren hacer caso omiso. Derruirlo no s\u00f3lo equivale a quitar importancia a la historia fascista sino que &#8211; de modo m\u00e1s importante-minimiza su legado en el presente. \u00bfEcharlo abajo o conservarlo? Las dos opciones son p\u00e9simas. \u00bfY entonces qu\u00e9? Analicemos una obra de arte que he instalado hace poco en Linz, El edificio,en los edificios Br\u00fcckenkopf.<\/p>\n<p>Construidos entre 1939 y 1942, constituyen uno de los pocos proyectos que llegaron a realizarse de los ambiciosos planes urban\u00edsticos de Hitler para Linz. Es sabido que Hitler intent\u00f3 convertir la ciudad en una capital cultural de la Europa fascista. Linz iba a albergar un museo de arte (con contenidos en parte procedentes del saqueo de los territorios ocupados o arrebatados a colecciones jud\u00edas) y otras instituciones culturales. Sin embargo, a medida que avanzaba la Segunda Guerra Mundial, esos esfuerzos urban\u00edsticos quedaron paralizados. S\u00f3lo se completaron unos pocos de todos aquellos edificios grandiosos; entre ellos, una oficina de Hacienda bastante anodina en la principal plaza de la ciudad. Construidos en un estilo h\u00edbrido barroco-administrativo, el dise\u00f1o es obra del arquitecto b\u00e1varo Roderich Fick, cuyo nombre es sin\u00f3nimo del programa est\u00e9tico de nacionalsocialismo: pomposamente germ\u00e1nico y, a la vez, obsceno y rid\u00edculo.<\/p>\n<p>Cuando Linz fue nombrada capital cultural de Europa para el 2009, los comisarios Martin Heller y Ulrich Fuchs decidieron enfrentarse a esa herencia nazi. Tras un concurso, me encargaron que concibiera un proyecto para esos edificios, que hab\u00edan acabado por fundirse casi a la perfecci\u00f3n con el paisaje urbano. Ya nadie se fijaba en su presencia. Se hab\u00edan normalizado por completo.<\/p>\n<p>Mi propuesta: arrancar algunas partes del revoque de la fachada y mostrar los ladrillos para llamar la atenci\u00f3n sobre la realidad material de la construcci\u00f3n. En febrero del 2009, tras muchos debates con los conservadores, se cincel\u00f3 un gran dibujo en la fachada que daba a la plaza principal. Ahora bien, ese dibujo no es resultado de un proceso aleatorio de destrucci\u00f3n, sino que condensa la investigaci\u00f3n hist\u00f3rica realizada en torno a los edificios. Se investigaron varias cuestiones clave (una labor realizada sobre todo por el historiador Sebastian Markt): \u00bfQui\u00e9n construy\u00f3 los edificios Br\u00fcckenkopf? \u00bfQui\u00e9nes fueron los obreros? \u00bfQu\u00e9 materiales se utilizaron? \u00bfQui\u00e9n hab\u00eda vivido ah\u00ed antes?<\/p>\n<p>Tras una investigaci\u00f3n bastante laboriosa, empezaron a surgir varias historias. Por ejemplo, la suerte de la familia jud\u00eda Samuely, que hab\u00eda vivido en el lugar antes de 1938. De los cincos miembros de la familia, tres se dispersaron a causa del exilio y dos fueron asesinados por los nazis. El padre, Emil, consigui\u00f3 abandonar Austria en el barco de vapor Sch\u00f6nbrunn tras pasar un tiempo internado en los campos de concentraci\u00f3n de Dachau y Buchenwald. Descendi\u00f3 por el Danubio y cruz\u00f3 el Mediterr\u00e1neo junto con otros 3.800 jud\u00edos. Al final, consiguieron llegar a Haifa. Sin embargo, las autoridades brit\u00e1nicas no les permitieron desembarcar y quisieron enviarlos a diferentes colonias para no alentar la inmigraci\u00f3n ilegal. En se\u00f1al de protesta, la organizaci\u00f3n Hagan\u00e1 coloc\u00f3 una bomba en uno de los barcos, pero se calcul\u00f3 mal la cantidad de explosivos, y murieron unas 250 personas. Posteriormente, Emil Samuely fue deportado a un campo de internamiento brit\u00e1nico en la isla Mauricio, donde pas\u00f3 el resto de la guerra. Samuely no regres\u00f3 a Linz, a diferencia del Sch\u00f6nbrunn,que se encuentra hoy anclado en el Danubio, justo enfrente de los edificios Br\u00fcckenkopf. Su mantenimiento corre a cargo de un grupo de cordiales entusiastas tan poco conscientes del suplicio de Emil Samuely como el resto de habitantes de Linz.<\/p>\n<p>Otra de las muchas historias que apareci\u00f3 durante la labor de investigaci\u00f3n: seg\u00fan un extendido rumor, en la construcci\u00f3n de los edificios Br\u00fcckenkopf se utilizaron piedras procedentes de las canteras del campo de concentraci\u00f3n de Mauthausen (situado cerca de Linz). Miles de prisioneros murieron en esas canteras. El granito que extrajeron se integr\u00f3 en diferentes construcciones de Linz, Nuremberg y Berl\u00edn, donde en su mayor parte pasa inadvertido. El historiador Markt encontr\u00f3 a un antiguo cantero que logr\u00f3 identificar muchas de las piedras. Sin embargo, el v\u00ednculo m\u00e1s escalofriante con Mauthausen se refiere a los accesorios interiores del edificio. En 1948, se sacaron los radiadores del campo para reinstalarlos en Br\u00fcckenkopf. No hab\u00eda radiadores en los barracones de los prisioneros, por supuesto, pero el campo dispon\u00eda de algunos; por ejemplo, en el burdel situado en su interior. Puede que a\u00fan calienten esos edificios.<\/p>\n<p>La investigaci\u00f3n hist\u00f3rica constituy\u00f3 la base para la intervenci\u00f3n en la fachada de los edificios. En ella se superpusieron y cincelaron las rutas de la deportaci\u00f3n, el exilio y el desplazamiento de varias personas relacionadas con el edificio. A lo largo de varios d\u00edas, se fue ara\u00f1ando y marcando lentamente en la superficie un dibujo que expone y a la vez inscribe ese contexto de trabajos forzados, desplazamientos y pol\u00edticas fascistas de exterminio. El dibujo puede contemplarse desde el otro lado de la plaza; en la planta baja del edificio, unas videoinstalaciones narran las historias de la familia Samuely y de otros protagonistas. Las l\u00edneas abstractas y las historias concretas presentan diferentes versiones del mismo material documental. Con ello, el edificio es desconstruido, expuesto y, al mismo tiempo, dejado estructuralmente intacto. Su mensaje queda negado; aunque la estructura no s\u00f3lo se ve purgada o limpiada, ya que eso habr\u00eda replicado sin m\u00e1s un gesto fascista de borrado.<\/p>\n<p>Como era de prever, la obra suscit\u00f3 reacciones intensas. Al fin y al cabo, se trata de Austria, donde los populistas de derecha obtienen una y otra vez un tercio de los votos. El Partido de la Libertad protest\u00f3 contra la obra de arte; sin embargo, tambi\u00e9n muchas personas salieron en su defensa.<\/p>\n<p>\u00bfSignifica todo esto que la arquitectura fascista no deber\u00eda derruirse nunca? No. Despu\u00e9s de todo, nadie la necesita. Ahora bien, no habr\u00eda que hacerlo hasta agotarla como dep\u00f3sito de huellas; no antes de leerla como documento que condensa las tensiones hist\u00f3ricas, como testimonio que nos cuenta tanto del presente como del pasado.<\/p>\n<p>Existe en la actualidad un debate en torno al futuro de los edificios Br\u00fcckenkopf. La academia de arte local se har\u00e1 cargo del espacio; y son muchos los actores y funcionarios municipales partidarios de coronarlos con remates luminosos al estilo de Las Vegas. De ese modo, responder\u00eda a la arquitectura posmoderna que caracteriza el reciente auge inmobiliario de Linz en el \u00e1mbito de los museos y las instituciones culturales. La ret\u00f3rica de los sectores culturales y creativos se ver\u00eda injertada en la vieja estructura fascista. Imaginemos el resultado: un centro posindustrial de creaci\u00f3n y producci\u00f3n art\u00edstica que rebosa de la fuerza productiva de la imaginaci\u00f3n, que emite coloridos rayos de luz por encima del Danubio&#8230; y que todav\u00eda est\u00e1 calentado con radiadores de un campo de concentraci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo vamos a enfrentarnos con ese edificio nazi? No hay una soluci\u00f3n sencilla al problema que plantea, pero al menos podemos exponer de modo radical el dilema.<\/p>\n<p>(*) Hito Steyerl (Munich, 1966) es autora de v\u00eddeos documentales, entre los que destacan \u00b4November\u00b4 (2003) y \u00b4Lovely Andrea\u00b4 (2007) con los que ha participado en numerosas exposiciones. Recientemente ha publicado un libro que recoge sus ensayos, \u00b4Die Farbe der Wahrheit\u00b4 (El color de la verdad, Turia + Kant, 2008)<\/p>\n<h3>Publicado por <a title=\"La Vanguardia\" href=\"http:\/\/www.lavanguardia.es\/\">La Vanguardia<\/a>-k argitaratua<\/h3>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[81],"tags":[],"class_list":["post-21383","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-eztabaida"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v28.4 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>Desaf\u00edo al tiempo - Nabarralde<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/nabarralde.eus\/desafio-al-tiempo\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Desaf\u00edo al tiempo - 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