{"id":21379,"date":"2009-09-22T06:55:59","date_gmt":"2009-09-22T04:55:59","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/gramsci-una-perspectiva-ineludible\/"},"modified":"2009-09-22T06:55:59","modified_gmt":"2009-09-22T04:55:59","slug":"gramsci-una-perspectiva-ineludible","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/gramsci-una-perspectiva-ineludible\/","title":{"rendered":"Gramsci, una perspectiva ineludible"},"content":{"rendered":"<p>En los cuadernos que escribe en la c\u00e1rcel, a partir de 1929, Gramsci dedica varios apartados a la tem\u00e1tica de los intelectuales; tema que hoy llama nuestra atenci\u00f3n. Las l\u00edneas vertebrales de estos cuadernos podr\u00edan sintetizarse en: la teor\u00eda de la hegemon\u00eda y la filosof\u00eda de la praxis; dimensi\u00f3n filos\u00f3fica y dimensi\u00f3n pol\u00edtica, encontradas por y en su historicidad. [1] <\/p>\n<p>Para poder pensar a los intelectuales, Gramsci plantea la necesidad de un criterio que no se encuentre en sus pr\u00e1cticas intr\u00ednsecas; ubica al fen\u00f3meno de lo ideol\u00f3gico en el \u00abconjunto del sistema de relaciones en el cual dichas actividades (y, por tanto, los grupos que las personifican) se encuentran en el complejo general de las relaciones sociales\u00bb [2] . <\/p>\n<p>Para entender lo que esto supone, nos aproximaremos a las ideas de Gramsci a trav\u00e9s de los conceptos de hegemon\u00eda e, inevitablemente, los de sociedad civil y sociedad pol\u00edtica, para luego poder acercarnos a los intelectuales y su rol en el bloque hist\u00f3rico. Por \u00faltimo, intentaremos comprender la importancia que otorga a lo superestructural en la noci\u00f3n de crisis org\u00e1nica. <\/p>\n<p><strong>Tras los pasos de una estrella. Hegemon\u00eda <\/strong> <\/p>\n<p>El concepto de hegemon\u00eda (gegemoniya) fue retomado como consigna pol\u00edtica en los debates del POSDR (Partido Obrero Socialdem\u00f3crata Ruso) entre 1890 y 1917. Si bien previamente era utilizado para pensar las relaciones de predominio de un Estado sobre otro, en estos debates fue utilizado para plantear las relaciones entre las diferentes clases al interior de un mismo Estado. <\/p>\n<p>En el II Congreso Socialdem\u00f3crata en 1903, tanto mencheviques como bolcheviques coincid\u00edan en plantear a la hegemon\u00eda (primac\u00eda, dirigencia) del proletariado en la revoluci\u00f3n burguesa. Posteriormente, tal coincidencia se fue diluyendo por las diferencias entre ambos sectores. Despu\u00e9s del fracaso de la revoluci\u00f3n en Rusia en 1905, Lenin escribe varios art\u00edculos reafirmando los postulados a favor de la hegemon\u00eda proletaria. En oposici\u00f3n a los mencheviques, sosten\u00eda que el proletariado como \u00fanica clase revolucionaria deb\u00eda dirigir la lucha de todos los explotados, como aliados, en pos del socialismo; \u00abEl proletariado es revolucionario s\u00f3lo cuando tienen conciencia de esta hegemon\u00eda y la realiza\u00bb. [3] <\/p>\n<p>Fue de los debates del movimiento socialista, cristalizados en los documentos de la III Internacional, de donde Gramsci retom\u00f3 la idea de hegemon\u00eda como parte de la dictadura del proletariado. En ellos tambi\u00e9n, aunque de forma breve y aislada, se lleg\u00f3 a utilizar el concepto para pensar el dominio de la burgues\u00eda sobre el proletariado, cuando \u00e9sta lograba confinarlo a un rol corporativo. <\/p>\n<p>En los escritos de Gramsci, la noci\u00f3n de hegemon\u00eda se refiere, en un principio, a la alianza de clases entre grupos explotados, dirigida \u00e9tico-pol\u00edtica y econ\u00f3micamente por el proletariado [4] . Dirigencia que no except\u00faa concesiones y compromisos, y de la cual subraya su aspecto cultural: la unidad intelectual y moral, ya no planteada en t\u00e9rminos de intereses corporativos, sino \u00abuniversales\u00bb. [5] Tal coalici\u00f3n conforma lo que \u00e9l denomin\u00f3 nuevo bloque hist\u00f3rico. <\/p>\n<p><strong>Los sostenido que sostiene<\/strong> <\/p>\n<p>El recorrido contin\u00faa y la novedad aparece al Gramsci extender la noci\u00f3n de hegemon\u00eda de la perspectiva obrera en una revoluci\u00f3n burguesa, al an\u00e1lisis de las estructuras del poder burgu\u00e9s en las sociedades capitalistas occidentales (con el fin de repensar el fracaso de la revoluci\u00f3n socialista en su pa\u00eds, y las dificultades que se daban en occidente, diferentes respecto a las del caso ruso, en pos de la misma). Lo presenta en una serie de duplas de opuestos, ubicados en el plano superestructural: Dominaci\u00f3n-Hegemon\u00eda, Fuerza-Consenso, Violencia-Civilizaci\u00f3n; siendo el primer momento para los sectores enemigos, y el segundo para los afines. En palabras de J. Aric\u00f3: \u00abEl concepto de hegemon\u00eda define las relaciones entre la clase dirigente y el conjunto de las clases aliadas, mientras que el de dictadura hace referencia a las relaciones de enfrentamiento entre estas clases y las reaccionarias que es necesario destruir.\u00bb [6] <\/p>\n<p>Avancemos entonces sobre la idea de sociedad civil, para ello retomamos lo que Portelli nos aporta: \u00abEncontramos en los Cuadernos numerosas definiciones de sociedad civil, todas ellas concordantes: all\u00ed se entiende generalmente a la sociedad civil como &#8216;el conjunto de los organismos vulgarmente llamados privados\u2026 y que corresponden a la funci\u00f3n de hegemon\u00eda que el grupo dominante ejerce en toda la sociedad&#8217;. Gramsci la contrapone a la sociedad pol\u00edtica (el Estado en el sentido estricto del t\u00e9rmino) del cual ella constituye su &#8216;base&#8217; y su &#8216;contenido \u00e9tico&#8217;)\u00bb. [7] Aquellas instituciones privadas son las escuelas, los partidos pol\u00edticos, los sindicatos, las iglesias, generadoras de consenso. El segundo elemento que comprende la superestructura es el Estado en el sentido estricto son sus aparatos coercitivos (polic\u00eda, ej\u00e9rcito, c\u00e1rceles, tribunales, legislaci\u00f3n\u2026) que ejercen la de dominaci\u00f3n. <\/p>\n<p>A lo largo de sus escritos, las relaciones y caracterizaciones de la dupla superestructural no permanecen inalteradas, al contrario. Diversas son las aplicaciones que hace del concepto de hegemon\u00eda en sus cuadernos, y por ende de las relaciones entre la sociedad civil y la sociedad pol\u00edtica; P. Anderson nos permite contemplar tales variaciones y acercarnos a una s\u00edntesis, que \u00e9l propone coherente, y nosotros retomamos como v\u00e1lida: <\/p>\n<p>l En una primera disposici\u00f3n, la hegemon\u00eda (radicada en la sociedad civil) prevalece sobre la coerci\u00f3n (Estado); considerando entonces, como forma fundamental del poder burgu\u00e9s en el capitalismo occidental, la subordinaci\u00f3n cultural de las clases subalternas a las dirigentes [8] . El sistema persistir\u00eda, no por coerci\u00f3n, sino por consenso. <\/p>\n<p>Pero, el lugar ocupado por el Estado parlamentario occidental en s\u00ed, como eje de los aparatos ideol\u00f3gicos capitalistas, desmiente esta primera soluci\u00f3n. La sociedad pol\u00edtica tambi\u00e9n brinda elementos para el consenso; pues \u00e9l mismo alimenta \u00abla creencia en la igualdad democr\u00e1tica de todos los ciudadanos en el gobierno de una naci\u00f3n, o dicho de otra manera, incredulidad en la existencia de una clase dirigente\u00bb [9] . <\/p>\n<p>l En una segunda configuraci\u00f3n, la relaci\u00f3n entre sociedad pol\u00edtica y sociedad civil es equilibrada: la hegemon\u00eda se distribuye entre ambos y la sociedad civil combina coerci\u00f3n y consenso. Si bien Gramsci ampl\u00eda el \u00e1mbito de la hegemon\u00eda al Estado (prestando atenci\u00f3n a sus funciones ideol\u00f3gicas a trav\u00e9s del sistema educativo y penal), tambi\u00e9n agrega al ejercicio de la hegemon\u00eda por parte de la sociedad civil el uso de la fuerza. <\/p>\n<p>Al ampliarse las categor\u00edas, la peculiaridad de la hegemon\u00eda se desdibuja puesto que ahora a\u00fana fuerza y consenso. \u00abExiste siempre una asimetr\u00eda estructural en la distribuci\u00f3n de las funciones consens\u00faales y coercitivas de este poder. La ideolog\u00eda es compartida por la sociedad civil y el Estado pero la violencia pertenece s\u00f3lo al Estado.\u00bb [10] \u00abEl resultado es una falta de distinci\u00f3n estructural entre ley y costumbre, reglas jur\u00eddicas y normas convencionales, que dificulta cualquier demarcaci\u00f3n precisa de las respectivas provincias de la sociedad civil o el Estado en una formaci\u00f3n social capitalista.\u00bb [11] <\/p>\n<p>l En la tercera versi\u00f3n, el Estado incluye tanto a la sociedad pol\u00edtica como a la sociedad civil; pues ambas se identifican en la realidad. Tal aplicaci\u00f3n pierde la distinci\u00f3n entre Estado y sociedad civil, como as\u00ed tambi\u00e9n la especificidad de la democracia burguesa occidental. \u00c9sta radica en el grado de autonom\u00eda en que se sostienen dichas instituciones, que oculta su real pertenencia al poder capitalista. [12] <\/p>\n<p>Tras la identificaci\u00f3n de estos tres movimientos en las categorizaciones gramscianas, P. Anderson sostiene que la distribuci\u00f3n clave \u00abes una asimetr\u00eda entre la sociedad civil y el Estado en Occidente: la coerci\u00f3n se ubica solamente en uno de los t\u00e9rminos y el consenso en ambos\u00bb. \u00ab\u2026la estructura normal del poder pol\u00edtico capitalista en los estados democr\u00e1tico-burgueses est\u00e1 en efecto, simult\u00e1nea e indivisiblemente dominada por la cultura y determinada por la coerci\u00f3n.\u00bb [13] El dominio de la cultura es constituyente del poder burgu\u00e9s. \u00c9ste, apoyado sobre todo en el consenso de las masas en su propia explotaci\u00f3n y en su creencia en el autogobierno a trav\u00e9s de un Estado democr\u00e1tico representativo (Estado que no reprimir\u00eda a las masas, sino que las integrar\u00eda). En ese plano, las divisiones de clase, de origen econ\u00f3mico, quedan relegadas en pos de una igualdad y libertad jur\u00eddicas, de \u00edndole pol\u00edticas. De todas formas, las condiciones para tal hegemon\u00eda las da, silenciosamente, el monopolio de la violencia leg\u00edtima en el Estado. \u00abPrivado de \u00e9l, el sistema de control cultural se volver\u00eda fr\u00e1gil al instante puesto que desaparecer\u00edan los l\u00edmites de las posibles acciones en su contra\u00bb [14] . <\/p>\n<p><strong>Una esencia com\u00fan: la totalidad<\/strong> <\/p>\n<p>La supremac\u00eda de un grupo social se manifiesta, as\u00ed, en la dominaci\u00f3n y en la direcci\u00f3n que ejerce sobre el conjunto de la sociedad. El an\u00e1lisis de la superestructura no se termina en la conceptualizaci\u00f3n de sus partes, sino que requiere reconsiderar su v\u00ednculo con lo estructural. [15] Para pensar la integraci\u00f3n de ambos planos Gramsci utiliza el concepto de bloque hist\u00f3rico; t\u00e9rmino, retomado de Sorel, que conserva la noci\u00f3n de totalidad. \u00abLa hegemon\u00eda tiende a construir un bloque hist\u00f3rico, o sea, a realizar una unidad de fuerzas sociales y pol\u00edticas diferentes y tiende a mantenerlo unido a trav\u00e9s de la concepci\u00f3n del mundo que ella ha trazado y difundido\u00bb [16] . Es el encuentro de la estructura y la superestructura, su orientaci\u00f3n com\u00fan. <\/p>\n<p>Para poder significar esta relaci\u00f3n de totalidad que implica el bloque hist\u00f3rico, retomemos la proposici\u00f3n de unidad entre filosof\u00eda e historia que plantea Gramsci en sus cr\u00edticas a Benedetto Croce. <\/p>\n<p>\u00abLa proposici\u00f3n de Croce sobre la identidad de historia y filosof\u00eda es la m\u00e1s rica de consecuencias cr\u00edticas: 1) est\u00e1 mutilada si no lleva a la identidad de historia y de pol\u00edtica (y deber\u00e1 entenderse por pol\u00edtica la que se realiza y no s\u00f3lo las diversas y repetidas tentativas de realizaci\u00f3n, algunas de las cuales, tomadas en s\u00ed, fracasan); 2) y tambi\u00e9n a la identidad de pol\u00edtica y filosof\u00eda. Pero si es necesario admitir esta identidad, \u00bfc\u00f3mo es posible distinguir las ideolog\u00edas (iguales, seg\u00fan Croce, a instrumentos de acci\u00f3n pol\u00edtica) de la filosof\u00eda? Es decir, que la distinci\u00f3n ser\u00e1 posible pero s\u00f3lo por grados (cuantitativamente) y no cualitativamente. Las ideolog\u00edas, por lo tanto, ser\u00e1n la &#8216;verdadera&#8217; filosof\u00eda porque son las &#8216;vulgarizaciones&#8217; que llevan a las masas a la acci\u00f3n concreta, a la transformaci\u00f3n de la realidad. Ser\u00e1n, por consiguiente, el aspecto de masa de toda concepci\u00f3n del mundo, que en el &#8216;fil\u00f3sofo&#8217; adquiere car\u00e1cter de universalidad abstracta, fuera del tiempo y del espacio; caracteres peculiares de origen literario y antihist\u00f3rico.\u00bb [17] <\/p>\n<p>Antonio afirma la \u00abhistoricidad de las filosof\u00edas\u00bb y la b\u00fasqueda de una \u00abexplicaci\u00f3n realista de todas las concepciones subjetivistas de la realidad.\u00bb. \u00abLa teor\u00eda de la superestructura no es m\u00e1s que la soluci\u00f3n hist\u00f3rica y filos\u00f3fica del idealismo subjetivo\u00bb. [18] Es a partir de la filosof\u00eda de la praxis que se dilucidan las relaciones entre y desde la superestructura a la base estructural, dadas en el proceso real, negadas por la filosof\u00eda idealista. Lo superestructural es por su relaci\u00f3n con la estructura (distinto, pero no diferente), y por ello mismo, no constituye meras apariencias o falsificaciones, sino una realidad objetiva, activa y operante. Es desde donde se toma conciencia de las relaciones sociales (de clase), desde donde se definen sus objetivos, desde donde se piensa el pasado y se construye la Historia. <\/p>\n<p>Esta \u00edntima relaci\u00f3n condicionante entre lo superestructural y lo estructural, es dilucidada por la filosof\u00eda de la praxis, que le devuelve a lo ideol\u00f3gico y lo pol\u00edtico su car\u00e1cter de concreto-hist\u00f3rico, y por ende, parte del bloque hist\u00f3rico. [19] <\/p>\n<p><strong>Los que llevan y traen\u2026 concepciones de la realidad<\/strong> <\/p>\n<p>Si pensamos a la estructura social, en una situaci\u00f3n hist\u00f3rica determinada, en ella se incluir\u00edan las relaciones entre las clases, dependientes de las relaciones de las fuerzas productivas, y respecto a la superestructura, en ella las relaciones pol\u00edticas e ideol\u00f3gicas (sociedad pol\u00edtica &#8211; sociedad civil). Seg\u00fan Gramsci, la vinculaci\u00f3n entre ambas ser\u00eda realizada desde el nivel superestructural por los intelectuales. <\/p>\n<p>La caracterizaci\u00f3n que Gramsci hace de los intelectuales org\u00e1nicos [20] , tiene que ver con la convicci\u00f3n de que cada clase crea consigo y desarrolla en respectivas especialidades parciales y funcionales a su actividad primitiva y a su ideolog\u00eda, \u00abuna o m\u00e1s capas de intelectuales que le dan homogeneidad y conciencia de su propia funci\u00f3n, no s\u00f3lo en el campo econ\u00f3mico sino tambi\u00e9n en el social y pol\u00edtico\u00bb [21] . Por ello: \u00abS\u00f3lo las ideolog\u00edas &#8216;org\u00e1nicas&#8217;, vale decir ligadas a una clase fundamental, son esenciales. Limitada en una primera instancia al nivel econ\u00f3mico de esa clase, con el desarrollo de la hegemon\u00eda, la ideolog\u00eda se extiende a todas las actividades del grupo dirigente. (\u2026) En apariencia independientes, las distintas ramas de la ideolog\u00eda no son m\u00e1s que los diferentes aspectos de un mismo todo: la concepci\u00f3n del mundo de la clase fundamental.\u00bb [22] <\/p>\n<p>Gramsci reinscribe a los intelectuales de manera inseparable del conjunto de las relaciones sociales; lo intelectual, lo ideol\u00f3gico, no ser\u00eda relativo sencillamente a una actividad social espec\u00edfica. [23] <\/p>\n<p>La centralidad y amplitud del concepto de ideolog\u00eda que Gramsci utiliza, en tanto \u00abverdaderas filosof\u00edas\u00bb, permite \u00e9sta reinscripci\u00f3n y muestra la importancia de los intelectuales en la sociedad. \u00c9sta, se manifiesta en el conjunto de la vida colectiva y de los individuos. Cada hombre, m\u00e1s all\u00e1 de la funci\u00f3n social espec\u00edfica (y de d\u00f3nde recaiga en mayor cuant\u00eda el esfuerzo de las actividades que realice) participa de una concepci\u00f3n del mundo a trav\u00e9s de su intelectualidad. [24] <\/p>\n<p>La sociedad est\u00e1 atravesada por la diversidad de \u00e1mbitos de acci\u00f3n en que participan, en diversos grados, especialistas de lo intelectual, que elaboran, vehiculizan y realizan la \u00abvisi\u00f3n del mundo\u00bb dominante. Podemos distinguir ciertas organizaciones que ellos conforman seg\u00fan si incorporan parcialmente a su actividad general cuestiones ideol\u00f3gicas, o si su funci\u00f3n principal es la de difundir la ideolog\u00eda. Entre las primeras podemos incluir a aquellas que componen a la sociedad pol\u00edtica (en las que act\u00faan polic\u00edas, pol\u00edticos, jueces, abogados, militares\u2026). Entre las organizaciones culturales propiamente dichas est\u00e1n: las instituciones educativas, las Iglesias, los medios de comunicaci\u00f3n, museos, sindicatos (\u2026), propias de la sociedad civil. <\/p>\n<p>Tendiendo a organizar y dirigir a los grupos sociales en conformidad con las relaciones socio-econ\u00f3micas, dando coherencia y homogeneidad a la clase regente, los intelectuales son los \u00abfuncionarios de la superestructura\u00bb. <\/p>\n<p>\u00abCada una de estas funciones -hegem\u00f3nica, coercitiva, econ\u00f3mica- contribuye a la unidad de la clase fundamental y a su hegemon\u00eda en el seno del bloque hist\u00f3rico. Comparando la situaci\u00f3n de la clase hegem\u00f3nica con la de las clases subalternas, Gramsci muestra c\u00f3mo una clase adquiere realmente su homogeneidad s\u00f3lo despu\u00e9s de la creaci\u00f3n de una capa de intelectuales que ejercen la hegemon\u00eda y la coerci\u00f3n.\u00bb [25] <\/p>\n<p><strong>P\u00e9rdida de sentido<\/strong> <\/p>\n<p>Ahora veamos a trav\u00e9s del concepto de crisis org\u00e1nica la posibilidad de gestaci\u00f3n de un nuevo bloque hist\u00f3rico. \t\t\t<\/p>\n<p>La crisis revolucionaria, para Gramsci (y a diferencia de Marx que la sit\u00faa en las relaciones socio-econ\u00f3micas) aparece como crisis de la hegemon\u00eda. Gracias al concepto de bloque hist\u00f3rico, el pensar la crisis revolucionaria como hegem\u00f3nica abarca al total de las relaciones sociales. <\/p>\n<p>Para que un bloque hist\u00f3rico desaparezca, la crisis estructural debe devenir en crisis de hegemon\u00eda; esto es lo que caracteriza a una crisis org\u00e1nica. \u00abEn la medida en que la clase dirigente deja de cumplir su funci\u00f3n econ\u00f3mica y cultural, afirma Gramsci, es decir, cuando cesa de empujar &#8216;realmente a la sociedad entera hacia delante, satisfaciendo no s\u00f3lo sus exigencias existenciales, sino tambi\u00e9n la tendencia a la ampliaci\u00f3n de sus cuadros para la toma de posesi\u00f3n de nuevas esferas de la actividad econ\u00f3mico-productiva&#8217;, el bloque ideol\u00f3gico que le da cohesi\u00f3n y hegemon\u00eda tiende a disgregarse.\u00bb [26] Las clases dirigentes pierden la direcci\u00f3n ideol\u00f3gica sobre las clases subordinadas, que llegan a cuestionar no s\u00f3lo su quehacer pol\u00edtico sino a toda la sociedad civil. Para mantenerse como tal, la clase dominante apela a la sociedad pol\u00edtica y fortalece su posici\u00f3n coactivamente. <\/p>\n<p>La crisis [27] y \u00abla toma de consciencia de las masas\u00bb, no implica necesariamente una consciencia revolucionaria: \u00abEstos movimientos espont\u00e1neos son inorg\u00e1nicos porque los estratos sociales pasan bruscamente del estadio econ\u00f3mico-corporativo al estadio pol\u00edtico sin la intermediaci\u00f3n de los intelectuales\u00bb [28] ; pero esta intermediaci\u00f3n es necesaria. Acompa\u00f1ando a la ruptura con la clase dirigente, debe haber un \u00abproyecto alternativo\u00bb, un sistema hegem\u00f3nico opuesto al regente, organizado por la clase subalterna fundamental. Pero adem\u00e1s para que, tras la crisis, surja un nuevo sistema hegem\u00f3nico, es preciso que las clases subalternas puedan organizarse en pos de una direcci\u00f3n pol\u00edtica e ideol\u00f3gica propia. <\/p>\n<p>La crisis org\u00e1nica, al ser una crisis de hegemon\u00eda afecta a la sociedad civil; los aparatos de poder de la sociedad pol\u00edtica permanecen en manos de la clase dominante. Pero el elemento clave es que si no existe un proyecto antag\u00f3nico lo m\u00e1s probable es que la situaci\u00f3n y los movimientos que se han generado sean reabsorbidos y reordenados. En este sentido, bajo la fachada (real) del \u00abdesorden\u00bb y el \u00abcuestionamiento social\u00bb la posici\u00f3n de la clase dominante contin\u00faa siendo muy favorable, y puede optar por varias estrategias para darle fin a la situaci\u00f3n cr\u00edtica: desde la recomposici\u00f3n de la sociedad civil, a la plena utilizaci\u00f3n de la sociedad pol\u00edtica, e incluso una soluci\u00f3n \u00abcesarista\u00bb o bonapartista. <\/p>\n<p>Creando intelectuales propios (y excluyendo a los org\u00e1nicos subalternos de las clases dominantes), las clases subalternas deben organizarse. Su toma de consciencia y la organizaci\u00f3n de su propio sistema hegem\u00f3nico, o visi\u00f3n del mundo, permite buscar el consenso y alianza de la clase fundamental con las dem\u00e1s clases subalternas. A partir de all\u00ed, podr\u00e1 tender a conformar un nuevo bloque hist\u00f3rico econ\u00f3mico, pol\u00edtico e ideol\u00f3gico, que s\u00f3lo ser\u00e1 una vez que est\u00e9n a su cargo el sistema hegem\u00f3nico y el Estado. <\/p>\n<p>\u00abUn grupo social puede y hasta tiene que ser dirigente ya antes de conquistar el poder gubernativo (\u00e9sta es una de las condiciones principales para la conquista del poder); luego, cuando ejerce el poder y aunque lo tenga firmemente en las manos, se hace dominante, pero tiene que seguir siendo tambi\u00e9n &#8216;dirigente&#8217;.\u00bb [29] <\/p>\n<p><strong>Conclusi\u00f3n e ideas finales<\/strong> <\/p>\n<p>Este peque\u00f1o ensayo forma parte de nuestro espacio de formaci\u00f3n. Desde hace casi dos a\u00f1os comenzamos una trayectoria colectiva en la que surgi\u00f3 entre otras cosas la pregunta por el rol de los historiadores (intelectuales), su funci\u00f3n social, su \u00e9tica, su relaci\u00f3n con la pol\u00edtica, etc. Para todo ello comenzamos a trabajar con los escritos de Gramsci y de otros autores vinculados en especial a lo que puede pensarse como \u00abmarxismo heterodoxo\u00bb. El acercamiento a Gramsci en particular no s\u00f3lo dilucid\u00f3 nuestras preguntas referidas al problema de los intelectuales, sino que complejiz\u00f3 nuestra perspectiva y gener\u00f3 nuevos interrogantes. Nos hizo por ejemplo debatir m\u00e1s profundamente el problema del \u00abEstado\u00bb, las diferentes formas de interpretarlo, el problemas de las relaciones entre las clases (\u00abalianzas\u00bb), las fuerzas sociales, y a\u00fan m\u00e1s el c\u00f3mo pensar la cuesti\u00f3n de lo que se denomina \u00absuperestructural\u00bb. Se trata de diversos asuntos que, en tanto futuros \u00abhistoriadores\u00bb, nos resultan fundamentales. Consideramos las reflexiones en torno a Gramsci como un momento de nuestras definiciones metodol\u00f3gicas, conceptuales y pol\u00edticas. <\/p>\n<p>Presentaremos finalmente algunas reflexiones y aperturas. Al considerar a las actividades de reproducci\u00f3n del mundo f\u00edsico y social, como a las de pensamiento y cr\u00edtica de las mismas, articuladas en el conjunto de la sociedad y en cada hombre, digamos: <\/p>\n<p>&#8211; que las funciones sociales est\u00e1n subsumidas a las determinaciones de las relaciones sociales de producci\u00f3n. Descartando as\u00ed, clasificaciones e incluso jerarquizaciones meramente a partir de ellas, y buscando en las relaciones de producci\u00f3n el punto de partida tanto de su necesidad, como de sus caracter\u00edsticas y existencia. <\/p>\n<p>&#8211; que la intelectualidad sea constituyente en cada hombre, explica el asidero de los mecanismos de dominaci\u00f3n planteados en torno al concepto de hegemon\u00eda. Por ende, posiciona a las visiones del mundo como un espacio de tensi\u00f3n y lucha entre las clases sociales. Lo que hace que, no s\u00f3lo la cr\u00edtica al modelo hegem\u00f3nico vigente, sino tambi\u00e9n la b\u00fasqueda, en tanto construcci\u00f3n, de un modelo diferente, sea necesario para un proyecto pol\u00edtico de transformaci\u00f3n de las relaciones sociales de producci\u00f3n. <\/p>\n<p>&#8211; que la supuesta autonom\u00eda o independencia que supone la profesionalizaci\u00f3n o especializaci\u00f3n de los intelectuales, da cabida al planteo de un conocimiento a-pol\u00edtico, un conocimiento objetivo, que mantiene el postulado de la filosof\u00eda idealista. La historicidad de la producci\u00f3n de conocimiento nos permite vincular sus diferentes instancias a las relaciones de clase en que est\u00e1n inmersas. La situaci\u00f3n de \u00abexterioridad\u00bb en que se ubican las instituciones de formaci\u00f3n e investigaci\u00f3n de las ciencias sociales se condice con que sus objetivos se encaminan en pos de una carrera profesional o \u00abespecializaci\u00f3n\u00bb con el fin de lograr hip\u00f3tesis cada vez m\u00e1s refinadas para comprender la realidad. De nuevo, el conocer se restringe al observar, al pensar, e incluso, a un saber t\u00e9cnico sobre c\u00f3mo hacer (escribir, narrar) historia. <\/p>\n<p>&#8211; que, teniendo en cuenta la ampliaci\u00f3n del concepto de \u00ablo intelectual\u00bb de Gramsci, \u00e9sta no puede ser pensada como un \u00e1mbito espec\u00edfico en el que participan ciertos grupos, ciertas instituciones y es caracterizado por ciertas pr\u00e1cticas. El conjunto de la sociedad participa de la intelectualidad (si bien la minor\u00eda en tanto productores y difusores). Y esto se expresa continuamente en la forma en que los individuos creen organizar sus propias. En ese \u00abcreer\u00bb, en esa \u00abexplicaci\u00f3n\u00bb de la relaci\u00f3n con los dem\u00e1s en la sociedad est\u00e1 presente lo ideol\u00f3gico y lo cultural; en cuyos momentos m\u00e1s destacados est\u00e1n la libertad de elecci\u00f3n de gobernantes a trav\u00e9s del voto, la libertad de elecci\u00f3n de los objetos de consumo, la libertad de elecci\u00f3n de las ocupaciones\/profesiones, la libertad de elegir ser quien se es. <\/p>\n<p>En el \u00e1mbito del consenso, donde la mano se dice magn\u00e1nima, el jactarse como antag\u00f3nica a la temible mano de hierro, no logra ocultar en su juego el ser su contraparte. Manos que se nombran y definen por oposici\u00f3n, en una escala que va desde el aterciopelado blanco al atemorizante negro, queri\u00e9ndose olvidar de lo innombrable, aquella que se dice invisible. <\/p>\n<p>Ciertas voces al nombrar, descubren, revelan, rebelan, hacen\u2026 nombran, descubren, revelan, rebelan, hacen&#8230;  \t\t\t<\/p>\n<h3>BIBLIOGRAF\u00cdA<\/h3>\n<p>\u00b7 Antonio Gramsci; Antolog\u00eda; Editorial Siglo XXI, Buenos Aires, 2006. \t\t\t<\/p>\n<p>\u00b7 Antonio Gramsci; El materialismo hist\u00f3rico y la filosof\u00eda de Benedetto Croce; Ediciones Nueva Visi\u00f3n, Buenos Aires, 1972 \t\t\t<\/p>\n<p>\u00b7 Antonio Gramsci; Notas sobre Maquiavelo, sobre pol\u00edtica y sobre el Estado Moderno; edici\u00f3n digital, s\/d. \t\t\t<\/p>\n<p>\u00b7 Hugues Portelli; Gramsci y el bloque hist\u00f3rico; Editorial Siglo XXI, Buenos Aires, 1973. \t\t\t<\/p>\n<p>\u00b7 Jos\u00e9 Aric\u00f3; \u00abPr\u00f3logo\u00bb a Notas sobre Maquiavelo, sobre pol\u00edtica y sobre el Estado Moderno; C\u00f3rdoba, 1962. \t\t\t<\/p>\n<p>\u00b7 Perry Anderson; \u00abLas antinomias de Antonio Gramsci\u00bb en Cuadernos del Sur N\u00ba 6 y N\u00ba7; Editorial Tierra del Fuego; Buenos Aires, 1987-88. <\/p>\n<p>\u00b7 Luciano Gruppi; El concepto de Hegemon\u00eda en Gramsci, Ediciones de Cultura Popular, M\u00e9xico, 1978. (Versi\u00f3n digital). \t\t\t<\/p>\n<p>\u00b7 Juan Carlos Portantiero; Los usos de Gramsci; Editorial Siglo XXI, M\u00e9xico, 1977. \t\t\t<\/p>\n<p>\u00b7 N\u00e9stor Kohan; \u00abGramsci y Marx. Hegemon\u00eda y poder en la teor\u00eda marxista\u00bb; C\u00e1tedra Libre Antonio Gramsci; UBA. \t\t\t<\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211; \t\t\t<\/p>\n<p>[1] \u00ab\u2026la parte de ellos que puede llamarse hist\u00f3rica es a menudo m\u00ednima y est\u00e1 sumergida por un complejo de abstracciones de origen puramente racionalizador y abstracto. Puede decirse que el valor hist\u00f3rico de una filosof\u00eda es \u00abcalculable\u00bb a partir de la eficacia \u00abpr\u00e1ctica\u00bb que ha conquistado (\u2026). Si es verdad que toda filosof\u00eda es expresi\u00f3n de una sociedad, tendr\u00eda que reaccionar sobre la sociedad, determinar ciertos efectos positivos y negativos; la medida en la cual reacciona es precisamente la medida de su alcance hist\u00f3rico, de no ser \u00abelucubraci\u00f3n\u00bb individual, sino \u00abhecho hist\u00f3rico\u00bb. Gramsci, Antonio, Antolog\u00eda, Ed. Siglo XXI, Buenos Aires, 2006. <\/p>\n<p>2] Gramsci, Antonio, Antolog\u00eda, Op. Cit., p\u00e1g. 391.  \t\t\t<\/p>\n<p>[3] Lenin, citado en Anderson, Perry, \u00abLas antinomias de Gramsci\u00bb, Cuadernos del Sur, N\u00ba 6, Buenos Aires, 1987, p\u00e1g. 75. \u00abSi no lograba conducir a las masas fatigadas a todos los campos de la actividad social, restringi\u00e9ndose a sus propios objetivos econ\u00f3micos particularistas, caer\u00eda en el corporativismo\u00bb Anderson, Perry, Op. Cit., p\u00e1g. 76. <\/p>\n<p>4] \u00abLos comunistas torineses se hab\u00edan planteado concretamente la cuesti\u00f3n de la \u00abhegemon\u00eda del proletariado\u00bb, o sea, de la base social de la dictadura proletaria y del Estado obrero. El proletariado puede convertirse en clase dirigente y dominante en la medida en que consigue crear un sistema de alianzas de clase que le permita movilizar contra el capitalismo y el Estado burgu\u00e9s a la mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n trabajadora, lo cual quiere decir en Italia, dadas las reales relaciones de clase existentes en Italia, en la medida en que consigue obtener el consenso de las amplias masas campesinas.\u00bb Cuest Med. Ant. 192 <\/p>\n<p>5] \u00abestaba determinando de nuevo la oposici\u00f3n tradicional entre \u00abdictadura del proletariado\u00bb (sobre la burgues\u00eda) y \u00abhegemon\u00eda del proletariado\u00bb (sobre el campesinado) tan arduamente recordada por Trotsky\u00bb. Anderson, Perry, Op. Cit., p\u00e1g. 78. <\/p>\n<p>6] Aric\u00f3, Jos\u00e9, \u00abPr\u00f3logo a Notas sobre Maquiavelo, sobre la pol\u00edtica y sobre el Estado Moderno\u00bb, C\u00f3rdoba, 1962.  \t\t\t<\/p>\n<p>[7] Portelli, Hugues, Gramsci y el bloque hist\u00f3rico, Ed. Siglo XXI, Buenos Aires, 1973, P\u00e1g. 17. la cita es de Gramsci de Los Intelectuales. <\/p>\n<p>[8] Adoctrinamiento que se sostendr\u00eda sobre el aparato cultural (los medios de comunicaci\u00f3n por ejemplo) como sobre el aparato econ\u00f3mico (por ejemplo el fetichismo de la mercanc\u00eda). <\/p>\n<p>9] Anderson, Perry, Op. Cit., p\u00e1g. 89.  \t\t\t<\/p>\n<p>10] \u00cddem, p\u00e1g. 91.  \t\t\t<\/p>\n<p>11] \u00cddem, p\u00e1g. 93.  \t\t\t<\/p>\n<p>12] Esta extensi\u00f3n de la idea de Estado est\u00e1 relacionada con las influencias de B. Croce en Gramsci. \u00abLas fronteras del Estado no son objeto de indiferencia para la teor\u00eda marxista o la pr\u00e1ctica revolucionaria. Es esencial poder trazarlas con precisi\u00f3n. Confundirlas es de hecho comprender mal el papel y la eficacia espec\u00edficas de las superestructuras fuera del Estado en el seno de la democracia burguesa.\u00bb \u00cddem, p\u00e1g. 96. <\/p>\n<p>[13] \u00cddem, p\u00e1g. 99 y 101.  \t\t\t<\/p>\n<p>14] Anderson, Perry, Op. Cit., p\u00e1g. 101. Planteo que completa la perspectiva de W. Benjamin en \u00abPara una cr\u00edtica de la violencia\u00bb. En este libro, Benjamin sostiene que la violencia es constitutiva y constituyente de cualquier Estado: el Derecho se sostiene por el monopolio estatal de la fuerza que \u00e9l mismo sanciona; violencia, que un momento anterior, posibilit\u00f3 su propia gesta. <\/p>\n<p>15] Respecto a la separaci\u00f3n entre estructura y superestructura que utilizamos, cabe decir, que si es pensada como sin\u00f3nimo de separaci\u00f3n entre lo objetivo y lo subjetivo, y de lo econ\u00f3mico de lo pol\u00edtico e ideol\u00f3gico como compartimentos estancos, no consideramos que sea \u00fatil. Si la mantenemos como esquema en el trabajo es porque los autores que tuvimos en cuenta las utilizan, y por ello hacemos expl\u00edcito que los v\u00ednculos entre una y otra son de determinaci\u00f3n parcial y mutua. \u00abLa pol\u00edtica es de hecho en cada caso reflejo de las tendencias de desarrollo de la estructura, pero no est\u00e1 dicho que esas tendencias vayan a realizarse necesariamente. (\u2026) El materialismo hist\u00f3rico mec\u00e1nico no considera la posibilidad de error, sino que entiende todo acto pol\u00edtico como determinado por la estructura de un modo inmediato, o sea, como reflejo de una modificaci\u00f3n real y permanente de la estructura\u00bb. Gramsci, Antonio, Antolog\u00eda, Op. Cit., p\u00e1g. 277. Aclaremos adem\u00e1s que P. Anderson utiliza, al nombrar a la sociedad pol\u00edtica y a la sociedad civil, el t\u00e9rmino de componentes superestructurales. H. Portelli habla de la superestructura del bloque hist\u00f3rico cuando se refiere a \u00e9stas. <\/p>\n<p>[16] Gruppi, Luciano, El concepto de Hegemon\u00eda en Gramsci, Ediciones de Cultura Popular, M\u00e9xico, 1978. (Versi\u00f3n digital).  \t\t\t<\/p>\n<p>17] Gramsci, Antonio, El materialismo hist\u00f3rico y la filosof\u00eda de Benedetto Croce, Ediciones Nueva Visi\u00f3n, Buenos Aires, 1972, en el apartado: \u00abIdentidad de historia y de filosof\u00eda\u00bb. <\/p>\n<p>18] \u00cddem, en el apartado: \u00abReligi\u00f3n filosof\u00eda y pol\u00edtica\u00bb.  \t\t\t<\/p>\n<p>19] \u00abHay, sin embargo, una diferencia fundamental entre la filosof\u00eda de la praxis y las otras filosof\u00edas: las otras ideolog\u00edas son creaciones inorg\u00e1nicas en tanto que contradictorias, porque est\u00e1n dirigidas a conciliar intereses opuestos y contradictorios; su &#8216;historicidad&#8217; ser\u00e1 breve porque la contradicci\u00f3n aflora despu\u00e9s de cada acontecimiento del que han sido instrumento. La filosof\u00eda de la praxis, en cambio, no trata de resolver pac\u00edficamente las contradicciones existentes en la historia y la sociedad; antes bien, es la teor\u00eda de tales contradicciones\u00bb en cuanto no tiende a esconder o encubrir la realidad. \u00cddem, en el apartado: \u00abLa doctrina de las ideolog\u00edas pol\u00edticas\u00bb. <\/p>\n<p>[20] \u00c9stos se diferencian de los tradicionales, que son aquellas categor\u00edas intelectuales relacionadas con la estructura econ\u00f3mica anterior a la vigente; como por ejemplo los eclesi\u00e1sticos. Para no perder de vista la incidencia de funciones intelectuales por fuera de las ideol\u00f3gicas en el orden feudal, agregamos el ejemplo de la capacidad t\u00e9cnica militar que era detentada por los se\u00f1ores feudales. Esto nos permite recordar que adem\u00e1s de las funciones de generaci\u00f3n de consenso, los intelectuales tambi\u00e9n participan activamente en los espacios coercitivos o de dominaci\u00f3n. <\/p>\n<p>21] Gramsci, Antonio, Antolog\u00eda, Op. Cit., p\u00e1g. 388. El \u00abprimer grado de especializaci\u00f3n no sobrepasa el nivel econ\u00f3mico. (\u2026) Pero una clase fundamental no se limita a este nivel: en la medida en que esta clase aspire a la direcci\u00f3n de la sociedad, la principal funci\u00f3n de sus intelectuales ser\u00e1 el ejercicio de la hegemon\u00eda y de la dominaci\u00f3n\u2026\u00bb Portelli, Hugues, Gramsci y el bloque hist\u00f3rico, Op. Cit., p\u00e1g. 98. <\/p>\n<p>22] Portelli, Hugues, Gramsci y el bloque hist\u00f3rico, Op. Cit., p\u00e1g. 18  \t\t\t<\/p>\n<p>23] Ubica al pensamiento humano fuera de un plano ideal y aut\u00f3nomo, en contraposici\u00f3n con la perspectiva de la filosof\u00eda idealista. La base para pensar a los intelectuales como un sector independiente se sustenta en caracterizarlo a partir de sus actividades espec\u00edficas; en este caso, las pr\u00e1cticas para la producci\u00f3n de conocimiento. Para Gramsci el criterio debe ser el lugar que ocupan en las relaciones sociales generales; \u00aby en verdad el obrero o proletario, por ejemplo, no se caracteriza espec\u00edficamente por el trabajo manual o instrumental, sino por la situaci\u00f3n de ese trabajo en determinadas condiciones y en determinadas relaciones sociales\u00bb. \u00ab\u2026no existe una clase independiente de intelectuales, sino que cada grupo social tiene su propia capa de intelectuales o tiende a form\u00e1rsela; pero los intelectuales de la clase hist\u00f3ricamente (y realistamente) progresiva, en las condiciones dadas, ejercen una tal atracci\u00f3n que acaban por someter, en \u00faltimo an\u00e1lisis, como subordinados, a los intelectuales de los dem\u00e1s grupos sociales\u2026\u00bb Gramsci, Antonio, Antolog\u00eda, Op. Cit., p\u00e1g. 487 <\/p>\n<p>24] El diferente grado de esfuerzo muscular y mental hace que se den \u00ab\u2026varios grados de actividad intelectual espec\u00edfica. No hay actividad humana de la que se pueda excluirse toda intervenci\u00f3n intelectual: no se puede separar al homo faber del homo sapiens. Al cabo, todo hombre, fuera de su profesi\u00f3n, despliega alguna actividad intelectual, es un &#8216;fil\u00f3sofo&#8217;, un artista, un hombre de buen gusto, participa de una concepci\u00f3n del mundo, tiene una l\u00ednea conciente de conducta moral y contribuye, por tanto, a sostener o a modificar una concepci\u00f3n del mundo, o sea, a suscitar nuevos modos de pensar.\u00bb Gramsci, Antonio, Antolog\u00eda, Op. Cit., p\u00e1gina 391-2. <\/p>\n<p>[25] Portelli, Hugues, Gramsci y el bloque hist\u00f3rico, Op. Cit., p\u00e1gs. 98-99  \t\t\t<\/p>\n<p>[26] Portelli, Hugues, Gramsci y el bloque hist\u00f3rico, Op. Cit., p\u00e1g. 121. La cita completa de Gramsci es: \u00abAqu\u00ed se aprecia la solidez metodol\u00f3gica de un criterio de investigaci\u00f3n hist\u00f3rico-pol\u00edtica: no existe una clase independiente de intelectuales, sino que cada grupo social tiene su propia capa de intelectuales o tiende a form\u00e1rsela; pero los intelectuales de la clase hist\u00f3ricamente (y realistamente) progresiva, en las condiciones dadas, ejercen una tal atracci\u00f3n que acaban por someter, en \u00faltimo an\u00e1lisis, como subordinados, a los intelectuales de los dem\u00e1s grupos sociales y, por tanto, llegan a crear un sistema de solidaridad entre todos los intelectuales, con v\u00ednculos de orden sociol\u00f3gico (vanidad, etc.) y a menudo de casta (t\u00e9cnico-jur\u00eddicos, corporativos, etc.). Este hecho ocurre \u00abespont\u00e1neamente\u00bb en los per\u00edodos hist\u00f3ricos en los cuales el grupo social dado es realmente progresivo, o sea, empuja realmente la sociedad entera hacia adelante, satisfaciendo no s\u00f3lo sus exigencias existenciales, sino tambi\u00e9n la tendencia a la ampliaci\u00f3n de sus cuadros para la toma de posesi\u00f3n de nuevas esferas de la actividad econ\u00f3mico-productiva. Apenas el grupo social dominante ha agotado su funci\u00f3n, el bloque ideol\u00f3gico tiende a desintegrarse, y entonces la \u00abespontaneidad\u00bb puede ser sustituida por la \u00abcoacci\u00f3n\u00bb, en formas cada vez menos disimuladas e indirectas, hasta llegar a las medidas de polic\u00eda propiamente dichas y a los golpes de Estado.\u00bb Gramsci, Antonio, Antolog\u00eda, Op. Cit., p\u00e1g. 487-488. <\/p>\n<p>27] Gramsci da dos ejemplos de crisis org\u00e1nica: la primera se refiere a situaciones en las cuales la clase dirigente fracasa en alguna \u00abgran empresa pol\u00edtica\u00bb (por ejemplo una guerra), la segunda est\u00e1 marcada por el paso a la actividad pol\u00edtica de grandes grupos de las clases subalternas (particularmente campesinos y peque\u00f1o-burgueses intelectuales). <\/p>\n<p>28] Portelli, Hugues, Gramsci y el bloque hist\u00f3rico, Op. Cit., p\u00e1g. 126  \t\t\t<\/p>\n<p>29] Gramsci, Antonio, Antolog\u00eda, Op. Cit., p\u00e1g 486  \t\t\t<\/p>\n<p>Los autores de este texto son Integrantes del GEH (Grupo de Estudiantes de Historia) de Rosario.<\/p>\n<h3>Publicado por <a title=\"Rebeli\u00f3n\" href=\"http:\/\/www.rebelion.org\">Rebeli\u00f3n<\/a>-k argitaratua<\/h3>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En los cuadernos que escribe en la c\u00e1rcel, a partir de 1929, Gramsci dedica varios apartados a la tem\u00e1tica de los intelectuales; tema que hoy llama nuestra atenci\u00f3n. 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