{"id":21356,"date":"2009-09-21T14:11:37","date_gmt":"2009-09-21T12:11:37","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/origenes-comunes-de-la-crisis-economica-y-la-crisis-ecologica\/"},"modified":"2009-09-21T14:11:37","modified_gmt":"2009-09-21T12:11:37","slug":"origenes-comunes-de-la-crisis-economica-y-la-crisis-ecologica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/origenes-comunes-de-la-crisis-economica-y-la-crisis-ecologica\/","title":{"rendered":"Or\u00edgenes comunes de la crisis econ\u00f3mica y la crisis ecol\u00f3gica"},"content":{"rendered":"<p>1. Uno de los rasgos m\u00e1s importantes de la situaci\u00f3n que se abri\u00f3 en el 2007, es la conjunci\u00f3n entre la crisis econ\u00f3mica mundial y la profundizaci\u00f3n de la crisis clim\u00e1tica con grav\u00edsimos efectos sociales de impacto mundial. Se suma la crisis alimenticia, en gran medida provocada directamente por las pol\u00edticas comerciales que se pusieron en marcha hace ya 20 a\u00f1os. La rapidez con que avanza la crisis clim\u00e1tica, afectando a las poblaciones de los pa\u00edses m\u00e1s pobres y vulnerables, nos indica sufrir\u00e1n los impactos combinados de la recesi\u00f3n mundial, del calentamiento y de los efectos de las pol\u00edticas agr\u00edcolas que se impusieron a muchos pa\u00edses. Todo esto implica un cuestionamiento a la civilizaci\u00f3n en cuanto tal, pero es seguro que los gobiernos lo abordar\u00e1n como si se tratase de manatener el orden, tanto a nivel nacional como internacional (v\u00e9anse las medidas de la Uni\u00f3n Europea contra la inmigraci\u00f3n). Los efectos de los cambios clim\u00e1ticos, as\u00ed como tambi\u00e9n la resistencia popular que ellos provocar\u00e1n en algunas partes del mundo, pueden ser tan fuertes que indudablemente repercutir\u00e1n sobre la econom\u00eda y agravar\u00e1n la recesi\u00f3n. <\/p>\n<p>2. La conjunci\u00f3n entre la crisis econ\u00f3mica mundial y el avance de la crisis clim\u00e1tica (con toda su gravedad) no es algo fortuito. Las ra\u00edces de ambas crisis son las mismas: la naturaleza del capital y de la producci\u00f3n capitalista. Pero esto es algo que s\u00f3lo pudo verse claramente con la liberalizaci\u00f3n y la desreglamentaci\u00f3n del capital y, consecuentemente, su completa mundializaci\u00f3n y exacerbada financiarizaci\u00f3n. Estos son los procesos los que explican, por un lado los rasgos originales de la crisis (en la que la subproducci\u00f3n de mercanc\u00edas y la sobreacumulaci\u00f3n de capacidades de producci\u00f3n, se combinan con el desmoronamiento de un monto gigantesco de capital ficticio), y por el otro lado la aceleraci\u00f3n de las emisiones mundiales de CO2, despu\u00e9s y a despecho de que los efectos de esto sobre el clima fueran claramente establecidos.<\/p>\n<p>3. Los tiempos del cambio clim\u00e1tico a consecuencia de las emisiones de CO2 (que \u00e9stas sean la \u00fanica causa, o que vengan desde hace algunas d\u00e9cadas acelerando y agravando cualitativamente un ciclo clim\u00e1tico multisecular, no modifica en nada la naturaleza del hecho) son muy diferentes al tiempo de la acumulaci\u00f3n a largo plazo del capital, que es tambi\u00e9n el de la acumulaci\u00f3n de sus contradicciones internas hasta que ya no pueden ser contenida. Puede considerarse que la larga acumulaci\u00f3n a la que puso fin la crisis comenz\u00f3 a fines de los a\u00f1os 1950, mientras que a la producci\u00f3n de gas de efecto invernadero y su concentraci\u00f3n en la atm\u00f3sfera, se los hace remontar generalmente al momento de difusi\u00f3n internacional de la revoluci\u00f3n industrial y la utilizaci\u00f3n de carb\u00f3n a muy grande escala, a fines del siglo XIX. Son tiempos de maduraci\u00f3n muy distintos.<\/p>\n<p>4. Pero cabe hacer dos observaciones. En primer lugar, las emisiones comenzaron a incrementarse hacia el fin de los \u201c30 gloriosos\u201d, en los a\u00f1os 1970. Y sobre todo a partir de los a\u00f1os 1990. Prec\u00edsamente cuando se public\u00f3 el primer informe del Grupo Intergubernamental de Expertos en el Cambio clim\u00e1tico (en adelante, GIEC) comenz\u00f3 esta especie de \u201ccarrera hacia el abismo\u201d a nivel del cambio clim\u00e1tico, cuyas consecuencias son cada vez m\u00e1s evidentes. Y fue tambi\u00e9n desde el comienzo de los a\u00f1os 1990 cuando comenzaron a utilizarse cada vez m\u00e1s sistem\u00e1ticamente todos los mecanismos dirigidos a mantener la acumulaci\u00f3n y detener la crisis financiera: los mecanismos que retardaron la crisis hasta su estallido en agosto de 2007 y que explican ahora su profundidad. Volveremos sobre esto m\u00e1s adelante, se\u00f1alando sus implicaciones a nivel ecol\u00f3gico (Nota Bene: en este art\u00edculo no abordaremos espec\u00edficamente la pesada contribuci\u00f3n que hicieron la URSS y los pa\u00edses del \u201csocialismo real\u201d del centro y este de Europa al da\u00f1o ecol\u00f3gico. Con Claude Serfaty hemos escrito un cap\u00edtulo sobre esto, en el libro colectivo coordinado por Michael L\u00f6wy y J-M. Harribey, Capital contre nature, Actuel Marx Confrontations, Par\u00eds, 2003).<\/p>\n<p>Dos crisis con ra\u00edces comunes y consustanciales al capital<\/p>\n<p>5. Las ra\u00edces est\u00e1n en lo que se puede considerar \u201cla esencia\u201d del capital. El dinero que deviene capital debe crecer, reproducirse con ganancias, aumentar, en un movimiento que no puede tener ni fin ni l\u00edmites. Recordemos a Marx, que en los Manuscritos de 1857-58 (los Grundrisse) escribi\u00f3 que \u201cel capital, en tanto representa la forma universal de la riqueza -el dinero-, es la tendencia sin l\u00edmite y sin medida de sobrepasar su propio l\u00edmite. Si no dejar\u00eda de ser capital, dinero que se produce a si mismo\u201d. O tambi\u00e9n en El Capital cuando insiste en decir qu\u00e9 \u201cla producci\u00f3n no es m\u00e1s que la producci\u00f3n para el capital y no a la inversa, los medios de producci\u00f3n no se ampl\u00edan en beneficio de la sociedad de los productores\u201d (subrayados de Marx). Para crecer, el capital debe producir y apropiarse indefinidamente del valor y de la plusval\u00eda. Lo que tambi\u00e9n significa que debe sacar los recursos del suelo y el subsuelo ilimitadamente, tal y como ha hecho desde que se constituy\u00f3 como modo de producci\u00f3n abarcando pa\u00edses enteros y, m\u00e1s a\u00fan, cuando comenz\u00f3 su expansi\u00f3n mundial.<\/p>\n<p>6. La expresi\u00f3n \u201cproducci\u00f3n por la producci\u00f3n\u201d que ahora se escucha con frecuencia, requiere algunas precisi\u00f3nes. Para poner fin al \u201cproductivismo\u201d, en primer lugar hay que comprender bien su naturaleza y resortes. Est\u00e1 en la esencia del capital apropiarse de la plusval\u00eda. Lo que supone primero reunir trabajadores en empresas, organizar la actividad productiva lo mas eficazmente que se pueda y aumentar la productividad, al mismo tiempo que se limita al m\u00e1ximo la suba de los salarios. Y supone luego vender el producto en de mercanc\u00eda, haciendo todo lo posible por convencer a la gente para que las compre. El \u201cproductivismo\u201d se asienta en muy fuertes mecanismos que buscan la \u201caprobaci\u00f3n\u201d social:<\/p>\n<p>* Algunos de estos mecanismos tienen que ver con la venta y la compra de la fuerza de trabajo, con el hecho de que son las empresas (y m\u00e1s all\u00e1 de ellas, el funcionamiento general del capitalismo) las que deciden quien tiene o no trabajo, con qu\u00e9 grado de seguridad y con qu\u00e9 nivel salarial. La mejor manera de obtener la \u201caprobaci\u00f3n\u201d a este nivel, vale decir, de garantizar la docilidad de los trabajadores, siempre fue actuar de modo tal que las empresas entren en competencia, en lo posible aguda. Mientras m\u00e1s compitan las empresas, m\u00e1s en competencia estar\u00e1n tambi\u00e9n los trabajadores por los puestos de trabajo. Efectivamente, para cada n\u00facleo diferenciado de producci\u00f3n y de apropiaci\u00f3n de plusval\u00eda, para cada empresa, la competitividad pasa por la reducci\u00f3n de lo que se llama \u201ccosto del trabajo\u201d. Y la mayor garant\u00eda de que estos dos niveles interconectados de competencia \u201cfuncionen bien\u201d es liberalizar los intercambios. Esto es lo que el capital viene haciendo desde hace 40 a\u00f1os en el marco de la Uni\u00f3n Europea y a nivel mundial con el tratado de Marrakech y la cooptaci\u00f3n de China a la Organizaci\u00f3n Mundial de Comercio.<\/p>\n<p>* Los otros mecanismos de creaci\u00f3n de \u201caprobaci\u00f3n\u201d (aprobaci\u00f3n forzada) tienen que ver con el acondicionamiento de los asalariados y de toda la poblaci\u00f3n para que compren. Es preciso que las mercanc\u00edas que encierran la plusval\u00eda sean vendidas y lanzadas al mercado en la mayor cantidad posible. Para eso deben ser \u201ccosas \u00fatiles\u201d: pueden ser aut\u00e9nticamente \u00fatiles para quienes las compran, mercanc\u00edas que responden a sus necesidades&#8230; Pero es preciso que sean \u201c\u00fatiles\u201d por sobre todo en el sentido de que permitan la realizaci\u00f3n de la plusval\u00eda. En realidad, un conjunto de factores (simplificando, digamos la repartici\u00f3n desigual de los ingresos entre clases sociales y pa\u00edses y tambi\u00e9n sencillamente la saturaci\u00f3n) hacen que la dimensi\u00f3n del mercado tenga l\u00edmites. Es preciso entonces que el capitalismo haga de todo para correrlos. Lo que le importa es que las mercanc\u00edas que contienen plusvalor tengan la apariencia de \u201ccosas \u00fatiles\u201d, pues para el capital la \u201cutilidad\u201d es lo que permite obtener ganancias y proseguir el proceso infinito de valorizaci\u00f3n. Las empresas se han convertidos en maestras en el arte de demostrar (a quienes tienen poder de compra) que las mercanc\u00edas que les proponen son \u201c\u00fatiles\u201d.<\/p>\n<p>7. Ya avanzamos bastante en la comprensi\u00f3n de las ra\u00edces comunes de la crisis en tanto crisis de sobreacumulaci\u00f3n y sobreproducci\u00f3n y del agotamiento de los recursos del planeta. Y de todo lo que acabamos de explicar se desprende que el movimiento de acumulaci\u00f3n, cuyo motor es la necesidad de valorizaci\u00f3n infinita e ilimitada del capital conduce simult\u00e1neamente:<\/p>\n<p>* a la sobreacumulaci\u00f3n de medios de producci\u00f3n (la sobre inversi\u00f3n) y a la resultante superproducci\u00f3n de mercanc\u00edas;<\/p>\n<p>* a la existencia de una situaci\u00f3n de desocupaci\u00f3n end\u00e9mica;<\/p>\n<p>* a un inmenso desperdicio de recursos no renovables, desperdicio continuado porque es tan consustancial al capitalismo como la superproducci\u00f3n.<\/p>\n<p>8. La racionalidad propia del capital conduce a distintas expresiones de profunda irracionalidad social y ambiental entre las cuales se conforman procesos interactivos agravantes. Citemos uno. Cada empresa ve a los asalariados como un costo que es preciso reducir, pero al hacerlo \u201cserruchan la rama\u201d en la que estas empresas est\u00e1n colectivamente sentadas. Mucho antes que Keynes, Marx escribi\u00f3:<\/p>\n<p>Cada capitalista sabiendo que no ocupa frente a su obrero la posici\u00f3n del productor frente al consumidor, busca limitar al m\u00e1ximo su capacidad de cambio, su salario, pero desea naturalmente que los trabajadores de los otros capitalistas consuman tanto como sea posible su mercanc\u00eda.<\/p>\n<p>El movimiento del capital agrava el problema de la realizaci\u00f3n de la plusval\u00eda y simult\u00e1neamente debe acentuar los esfuerzos para hacer que quienes tienen sus necesidades saturadas, compren productos socialmente in\u00fatiles. Esta contradicci\u00f3n alojada en el coraz\u00f3n de la relaci\u00f3n entre el capital y el trabajo, es una de las expresiones del hecho de que \u201cla verdadera barrera de capital es el capital mismo\u201d. Quienes son las personificaciones del capital no pueden comprenderlo, mucho menos aceptarlo en caso de llegar a presentirlo. Tampoco pueden sacar la conclusi\u00f3n de que un sistema cuyo coraz\u00f3n es la ilimitada valorizaci\u00f3n del dinero, es un sistema mort\u00edfero.<\/p>\n<p>Aspectos espec\u00edficos de la configuraci\u00f3n del capital y el \u201ccrecimiento\u201d desde los a\u00f1os 1990<\/p>\n<p>El primer informe del GIEC es de 1990. Plante\u00f3 una constataci\u00f3n y formul\u00f3 una serie de previsiones, que no fueron posteriormente desmentidas. Confirm\u00f3 las informaciones sobre cambio clim\u00e1tico ya conocidas por los cient\u00edficos desde hac\u00eda varios a\u00f1os. En 1992 las Naciones Unidas adoptaron una \u201cConvenci\u00f3n sobre los cambios clim\u00e1ticos\u201d, que entr\u00f3 en vigor en marzo de 1994. Posteriormente, cada nuevo informe del GIEC no hizo m\u00e1s que confirmar las conclusiones de los precedentes y achicar los l\u00edmites temporales. Sin embargo, poco o nada se hizo. Y los hechos que vinieron a \u201cdesmentir\u201d las previsiones de los cient\u00edficos, lo hicieron siempre en el sentido de la aceleraci\u00f3n de los procesos, sobre todo en lo relativo al derretimiento de los glaciares africanos y andinos, y de la banca \u00e1rtica y ant\u00e1rtica. A pesar de las advertencias, ninguna medida de alcance real fue adoptada e implementada por los gobiernos ni, por supuesto, los grupos industriales y financieros con mayor responsabildiad directa en las decisiones econ\u00f3micas que influyen en la intensidad y estructura del consumo energ\u00e9tico. Esto se explica parcialmente por el fuerte inter\u00e9s de estos grupos en prolongar sus actuales fuentes de ganancia. Pero la explicaci\u00f3n m\u00e1s profunda de la \u201ccarrera hacia el abismo\u201d est\u00e1 dada por los desarrollos que vinieron a exacerbar los procesos b\u00e1sicos que acabamos de presentar.<\/p>\n<p>10. Es obligatorio considerar la esencia de el capital al nivel de abstracci\u00f3n que antes utilizamos. Pero es preciso tambi\u00e9n aprehenderlo en las configuraciones organizativas que en cada momento esboza. En el actual estadio del capitalismo, estas configuraciones son por supuesto los grandes grupos de la energ\u00eda, la industria y la gran distribuci\u00f3n: todas son sociedades transnacionales (SNT). Sin embargo, desde hace 30 a\u00f1os, son tambi\u00e9n y sobre todo las sociedades financieras, los grandes bancos, las sociedades de seguros, los fondos de pensi\u00f3n por capitalizaci\u00f3n y los fondos de colocaci\u00f3n financiera (Mutual funds o SICAV), los llamados \u201cinversores institucionales\u201d. Su poder\u00edo est\u00e1 basado en la centralizaci\u00f3n de dinero que busca valorizarse con la forma de pr\u00e9stamos y colocaciones, la forma llamada \u201ccapital con inter\u00e9s\u201d. Una parte de tal dinero proviene de ganancias no invertidas, otra de las ventas (la m\u00e1s importante de las cuales es la renta petrolera) y finalmente de obligaciones institucionales, como es el caso de los fondos de pensi\u00f3n por capitalizaci\u00f3n. Sea cual fuere su origen, el dinero centralizado se conf\u00eda a los gestionarios de fondos. Se convirtieron en un componente central del capital contempor\u00e1neo gracias a un conjunto de instituciones, en primer lugar los mercados financieros y especialmente la Bolsa, y gracias tambi\u00e9n a mecanismos tales como la \u201cgobernancia de empresas\u201d en provecho de los accionistas. Es preciso ver lo que esto implica.<\/p>\n<p>11. El punto de partida del ciclo de valorizaci\u00f3n del capital es el dinero D y su punto de llegada es m\u00e1s dinero D\u2019. Quienes por as\u00ed decirlo personifican D (el dinero en toda su \u201cpureza\u201d) fueron siempre quienes lo pose\u00edan, lo centralizaban o lo \u201ccreaban\u201d mediante el cr\u00e9dito. Luego de un par\u00e9ntesis de aproximadamente 40 a\u00f1os (entre mediados de los a\u00f1os 1930 y mediados de los 1970), se volvi\u00f3 a esa situaci\u00f3n. El poder capitalista decisivo pas\u00f3 nuevamente a manos de los financistas, de los poderosos gestionarios de los fondos de pensiones y de colocaci\u00f3n financiero. La liberalizaci\u00f3n, la desreglamentaci\u00f3n y la mundializaci\u00f3n contempor\u00e1nea les abrieron un espacio de valorizaci\u00f3n planetaria. Los fondos son la materializaci\u00f3n de un capital que posee, m\u00e1s que en cualquier momento anterior, los atributos de una fuerza impersonal dirigida exclusivamente hacia su auto valorizaci\u00f3n y su auto reproducci\u00f3n. Extrema movilidad de los flujos de capital, gran flexibilidad en las operaciones de valorizaci\u00f3n, exterioridad en relaci\u00f3n a las constricciones de producci\u00f3n y venta qen que opera el capital industrial. Y tambi\u00e9n una radical indiferencia en cuanto a los mecanismos pol\u00edticos y sociales para la producci\u00f3n y apropiaci\u00f3n de la plusval\u00eda o a sus consecuencias sociales y ecol\u00f3gicas.<\/p>\n<p>12. Los gestionarios financieros ocupan gran parte de los puesto de mando del capitalismo \u201coccidental\u201d. En el caso de los Estados Unidos, que no lo oculta, sus nombres son muy conocidos, comenzando por los PDG de Goldman Sachs, Robert Rub\u00edn y Henry Paulson: el primero fue Secretario del Tesoro de Clinton, el segundo de G.W. Bush. Ellos personifican un capitalismo que crey\u00f3 haber desplazado \u201csus l\u00edmites inherentes\u201d por mucho tiempo, y lo hicieron como siempre recurriendo a \u201cmedios que levantan nuevamente estas barreras frente a ella, a una escala a\u00fan m\u00e1s formidable\u201d. La burgues\u00eda alineada detr\u00e1s de los Estados Unidos durante los \u00faltimos 30 a\u00f1os trat\u00f3 de superar los l\u00edmites inherentes al capital esencialmente a trav\u00e9s de tres medios: a) la liberalizaci\u00f3n de los flujos financieros, del comercio y de las inversiones directas; b) el recurso en una escala jam\u00e1s vista a la creaci\u00f3n de capital ficticio en su forma m\u00e1s vulnerable, el cr\u00e9dito, sobre todo hipotecario; c) finalmente y como respuesta a la penuria de plusval\u00eda creada por la p\u00e9rdida de velocidad de la inversi\u00f3n en los pa\u00edses centrales del sistema, un nuevo e importante salto en las inversiones exteriores, cuyo destino principal fue China.<\/p>\n<p>13. La creaci\u00f3n de capital ficticio en dimensiones desconocidas y tambi\u00e9n con la forma de cr\u00e9dito al consumo, tuvo el objetivo de ampliar artificialmente el mercado dom\u00e9stico de los pa\u00edses que recurrieron a este procedimiento. Especialmente despu\u00e9s del 2001, y durante alg\u00fan tiempo este artilugio construido mediante la constante extensi\u00f3n de las t\u00e9cnicas de \u201ctitulizaci\u00f3n\u201d fue capaz de contrarrestar los efectos de una demanda insuficiente. As\u00ed ocult\u00f3 entonces situaci\u00f3nes de superproducci\u00f3n cr\u00f3nica, como en el caso de la industria automotriz. Un monto extraordinariamente importante de acreencias insolventes \u201cescondidas\u201d en t\u00edtulos fue asentado en el activo de capital de los bancos, de la sociedad de seguros y los fondos de colocaci\u00f3n. Despu\u00e9s de agosto del 2007 (de hecho despu\u00e9s de julio), todo el edificio comenz\u00f3 a hundirse, pedazo por pedazo, a trav\u00e9s de sucesivos episodios cada vez m\u00e1s espectaculares.<\/p>\n<p>14. La crisis financiera desgarr\u00f3 el velo que ocultaba la superproducci\u00f3n en los Estados Unidos, en Europa y de rebote en el Jap\u00f3n, que es terriblemente dependiente de las exportaciones. Lo que ahora est\u00e1 en juego es si la extensi\u00f3n de la crisis de sobreacumulaci\u00f3n y de superproducci\u00f3n se producir\u00e1 de modo tal que alcance o n\u00f3 a China. Desde comienzos de los a\u00f1os 1990, el flujo del capital productor de plusvalor hacia el exterior no tom\u00f3 solamente la forma de una extensi\u00f3n de las relaciones imperialistas de apropiaci\u00f3n-expropiaci\u00f3n de recursos b\u00e1sicos de los pa\u00edses subordinados o de producci\u00f3n monop\u00f3lica en esos pa\u00edses para la venta en sus mercados dom\u00e9sticos, como ocurriera en las fases precedentes. Ahora se trat\u00f3, particularmente en lo que concierne a China, de la extensi\u00f3n de relaciones de producci\u00f3n entre capital y trabajo en el sentido fuerte, es decir, relaciones cuyo objetivo es la creaci\u00f3n de valor y plusvalor en la industria manufacturera. China no es solamente un mercado. Es \u201cthe factory of the world\u201d, una de las m\u00e1s importantes bases de producci\u00f3n manufacturera del mundo, sino la principal. Esto implica que es una base productiva que exige una esfera de realizaci\u00f3n, es decir un mercado, de dimensi\u00f3n proporcional al monto de las mercanc\u00edas producidas. La extensi\u00f3n de las relaciones productoras de valor y plusvalor fue alentada por la direcci\u00f3n del Partido Comunista Chino, que convoc\u00f3 al capital extranjero a participar y hacer ganancias. Las empresas extranjeras, encabezadas por las estadounidenses y japonesas, se desplazaron desde mediados de los a\u00f1os 1990 hacia China, para aprovechar una mano de obra disciplinada, bien formada y barata. El incremento de la capacidad productiva debido al flujo de inversiones extranjeras fue acentuado por mecanismos pol\u00edtico-econ\u00f3micos espec\u00edficos que propiciaron la s\u00faper acumulaci\u00f3n. Por todas estas razones, China es el terreno en el que se decidir\u00e1n la dimensi\u00f3n y duraci\u00f3n de la crisis, y tal vez su desenlace.<\/p>\n<p>15. Volvamos a la aceleraci\u00f3n de los procesos de utilizaci\u00f3n de los recursos no renovables hasta su agotamiento, del desgaste de la capacidad productiva de los suleos por largos per\u00edodos en cada vez mas lugares del planeta, y del incremento de las emisiones de gas con efecto invernadero. En el primer caso, la cuesti\u00f3n est\u00e1 abundantemente documentada. La destrucci\u00f3n de las selvas primarias en \u00c1frica, en el Amazonas y el archipi\u00e9lago indonesio, para vender maderas raras, para cultivar especies que sirvan para los agro carburantes o posibilitar los cultivos extensivos y la quimificaci\u00f3n cada vez m\u00e1s pronunciada de la gran agricultura, tienen lazos estrechos con el pago de la deuda, con la liberalizaci\u00f3n del comercio y la acentuada penetraci\u00f3n en el sector agr\u00edcola ganadero del capital concentrado y los accionistas de los fondos de colocaci\u00f3n financiera.<\/p>\n<p>16. En el caso de la aceleraci\u00f3n de las emisiones de gas con efecto invernadero, el lazo no es ciertamente tan directo, pero existen al menos un \u201cramillete de indicadores\u201d. Cabe la hip\u00f3tesis de que sea, al menos parcialmente, una consecuencia de muchos procesos ligados a la liberalizaci\u00f3n de intercambios, a la desreglamentaci\u00f3n y la mundializaci\u00f3n de las inversiones y las privatizaciones: el salto salto cualitativo en el transporte de carretera con camiones, as\u00ed como los transportes mar\u00edtimos y a\u00e9reos ligados a la tercerizaci\u00f3n y el \u201cjusto-a-tiempo\u201d, a las mercanc\u00edas chinas baratas, a los gastos de invierno, etc.; las deliberadas subinversiones en los transportes p\u00fablicos; la urbanizaci\u00f3n que tiende a hacer obligatorio el uso del autom\u00f3vil (para todos los que pueden pagarlo&#8230;), etc. (\u00bfser\u00e1 realmente una casualidad que Renault y Peugeot, Bouygues y cia. sean los principales destinatarios y beneficiarios del \u201cplan de relanzamiento\u201d?).<\/p>\n<p>Dos cuestiones pol\u00edticas a tratar<\/p>\n<p>17. La primera es la del \u201cdecrecimiento\u201d. Estamos en un sistema que tiene como n\u00facleo y racionalidad caracter\u00edstica, la valorizaci\u00f3n del dinero devenido capital, en un movimiento infinito. Valorizaci\u00f3n que se hace (y no puede dejar de hacerce) mediante dos procedimientos: 1\u00ba) una relaci\u00f3n intr\u00ednsecamente antag\u00f3nica con el trabajo, de la que nacen (excepto en situaciones pol\u00edticas excepcionales y transitorias que las aten\u00faan como ocurriera durante los \u201c30 gloriosos\u201d) la polarizaci\u00f3n social, la pobreza, la miseria; y 2\u00ba) la venta infinita de mercanc\u00edas, hasta la saturaci\u00f3n, con las implicaciones ecol\u00f3gicas que antes vimos. La liberalizaci\u00f3n y la mundializaci\u00f3n hicieron saltar los mecanismo que conten\u00edan el primer procedimiento y han acentuado terriblemente al segundo. El \u00fanico momento en que este sistema \u201cdecrece\u201d es durante las crisis, como ocurre actualmente.<\/p>\n<p>18 . Otro sorprendente error de los te\u00f3ricos del decrecimiento es colocarse pol\u00edticamente en un terreno de s\u00faplica al capital: que sea m\u00e1s razonable, que tome conciencia de sus intereses \u201cbien entendidos\u201d a largo plazo&#8230; Son sensibles a la pobreza, pero no colocan en el centro la lucha de clases. Pueden unirse a las luchas en el punto de intersecci\u00f3n entre las consecuencias de la explotaci\u00f3n y tal o cual cuesti\u00f3n de orden ecol\u00f3gico, y sienten la presi\u00f3n popular cuando se desarrolla. Pero la b\u00fasqueda sistem\u00e1tica de puentes entre ambas les es ajena, porque no comprenden la naturaleza del sistema capitalista o porque piensan que \u201cya gan\u00f3\u201d, como los social-liberales.<\/p>\n<p>19. Una segunda cuesti\u00f3n pol\u00edtica tiene que ver con la utilizaci\u00f3n del t\u00e9rmino \u201cecosocialismo\u201d, en vez de socialismo a secas. Tengo la impresi\u00f3n de que, en definitiva, los \u00fanicos argumentos reales en tal sentido son a) el descr\u00e9dito de la palabra socialismo a causa del estalinismo y de la socialdemocracia y b) la poca importancia concedida a las cuestiones ecol\u00f3gicas por los marxistas, incluyendo los revolucionarios, al punto que se \u201credescubri\u00f3\u201d a Marx en esta cuesti\u00f3n reci\u00e9n en los a\u00f1os 1990 y gracias sobre todo a gente como Bellamy Foster.<\/p>\n<p>20. Por lo tanto, mis dos respuestas son (invirtiendo el orden): 1) la cuesti\u00f3n ecol\u00f3gica no es la \u00fanica que subestimada por los marxistas, inclu\u00eddos los revolucionarios (ver el texto de Jean-Louis Marchetti para la reuni\u00f3n del 13-14 de diciembre); 2) el contenido de la palabra socialismo puede y debe ser repensado a partir de los jalones puesto por Max en relaci\u00f3n a los \u201cproductores asociados\u201d y sus relaciones con la naturaleza. En uno de los \u00faltimos cap\u00edtulos de El capital Marx asigna a los hombres socializados, devenido \u201cproductores asociados\u201d, la perspectiva de \u201ccombinar racionalmente y controlar sus intercambios materiales con la naturaleza, de modo tal de realizarlo con el menor gasto de fuerza y en las condiciones m\u00e1s dignas y m\u00e1s acordes a la naturaleza humana\u201d. Esto nos indica que la protecci\u00f3n de la naturaleza contra la mercantilizaci\u00f3n capitalista es inseparable del hombre en tanto parte de la naturaleza. Dicho otra manera, toda pol\u00edtica que asuma la cuesti\u00f3n ecol\u00f3gica deber\u00e1 combatir tambi\u00e9n la alienaci\u00f3n -la alienaci\u00f3n mercantil, pero tambi\u00e9n la alienaci\u00f3n en el trabajo- y esto con verdadera eficacia, y no como esas campa\u00f1as en \u201cdefensa del empleo\u201d donde vemos a los sindicatos aliados a los empleadores en torno a cuestiones como las normas en materia de poluci\u00f3n. De lo que se trata es de actuar de tal manera que el individuo \u201cindividual\u201d, creaci\u00f3n del capitalismo escindido en productor y consumidor y privado de toda instancia que pueda ayudarlo a comprender las principales determinaciones de su experiencia social, pueda devenir un productor asociado, en condiciones de administrar sus relaciones con el medio natural seg\u00fan una racionalidad colectiva. El socialismo, as\u00ed redefinido, es la palabra que debemos reaprender a defender.<\/p>\n<p>1\u00a8 Texto preparado para una reuni\u00f3n de las estructuras provisorias del Nuevo Partido Anticapitalista (Francia) los d\u00edas 13 y 14 de diciembre de 2008.<\/p>\n<h3>Publicado por Herramienta.org-k argitaratua<\/h3>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>1. 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