{"id":21318,"date":"2009-09-21T11:09:34","date_gmt":"2009-09-21T09:09:34","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/como-resistir-la-prision-mundo\/"},"modified":"2009-09-21T11:09:34","modified_gmt":"2009-09-21T09:09:34","slug":"como-resistir-la-prision-mundo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/como-resistir-la-prision-mundo\/","title":{"rendered":"C\u00f3mo resistir la prisi\u00f3n-mundo"},"content":{"rendered":"<p>  <!--more-->  <br \/>La maravillosa poeta estadunidense Adrienne Rich apunt\u00f3, en una conferencia reciente, que: \u00abEste a\u00f1o, un informe del Bureau of Justice Statistics (oficina de estad\u00edsticas judiciales) revela que uno de cada 136 residentes en Estados Unidos est\u00e1 tras las rejas -muchos en c\u00e1rceles, sin que se les haya dictado condena.\u00bb <\/p>\n<p>En la misma conferencia, cit\u00f3 al poeta griego Yannis Ritsos: \t\t\t<\/p>\n<p>En el campo, la \u00faltima \t\t\t<\/p>\n<p>golondrina se dilata en partir, y  \t\t\t<\/p>\n<p>se mece en el aire como list\u00f3n  \t\t\t<\/p>\n<p>negro en la manga del oto\u00f1o. \t\t\t<\/p>\n<p>No queda nadie m\u00e1s. \t\t\t<\/p>\n<p>S\u00f3lo las casas quemadas \t\t\t<\/p>\n<p>que arden quietas. \t\t\t<\/p>\n<p>* * * \t\t\t<\/p>\n<p>Descolgu\u00e9 el tel\u00e9fono y supe de inmediato que eras t\u00fa que me llamabas desde tu departamento en la v\u00eda Paolo Sarpi. (Dos d\u00edas despu\u00e9s de que los resultados electorales anunciaran el retorno de Berlusconi.) La velocidad con que identificamos una voz familiar que llega de la nada es algo que conforta pero tambi\u00e9n tiene algo de misterioso. Porque las medidas, las unidades que utilizamos en calcular la clara distinci\u00f3n entre una voz y otra, no pueden formularse y son innombrables. No tienen c\u00f3digo. En estos d\u00edas hay m\u00e1s y m\u00e1s c\u00f3digos. <\/p>\n<p>As\u00ed que me pregunto si no habr\u00e1 otras medidas, igualmente sin c\u00f3digo y no obstante precisas, con las cuales calcular otros supuestos. <\/p>\n<p>Por ejemplo, el monto de la libertad circunstancial que existe en una situaci\u00f3n dada, su rango y sus l\u00edmites estrictos. Los prisioneros se vuelven expertos en esto. Desarrollan una sensibilidad particular hacia la libertad, no en tanto principio sino en tanto sustancia \u00e1spera y granular. Casi de inmediato detectan los fragmentos de libertad cuando ocurren. <\/p>\n<p>* * * \t\t\t<\/p>\n<p>En un d\u00eda ordinario, cuando nada sucede y las crisis que se anuncian hora tras hora son ya nuestras viejas conocidas -y mientras los pol\u00edticos se presentan a s\u00ed mismos como \u00fanica alternativa a la cat\u00e1strofe-, las personas intercambian miradas al cruzarse unas con otras para cotejar si los dem\u00e1s entienden lo mismo cuando murmuran: as\u00ed es la vida. <\/p>\n<p>Es frecuente que otros contemplen lo mismo y en ese instante compartan un cierto tipo de cercan\u00eda ante algo que no han dicho ni discutido. <\/p>\n<p>Busco palabras para describir el periodo de la historia en que vivimos. Decir que no tiene precedentes significa muy poco, porque ning\u00fan periodo tiene precedentes desde que se descubri\u00f3 lo que llamamos historia. <\/p>\n<p>No busco una definici\u00f3n compleja para el periodo que atravesamos -hay algunos pensadores, como Zygmunt Bauman, que han asumido esta esencial tarea. S\u00f3lo busco una figura que sirva como coordenada, como hito o mojonera. Las mojoneras no se explican plenamente por s\u00ed mismas, pero ofrecen un punto de referencia que se puede compartir. En eso son parecidas a las suposiciones t\u00e1citas contenidas en los proverbios populares. Sin referentes hay un gran riesgo de que los humanos demos vueltas y vueltas. <\/p>\n<p>* * * \t\t\t<\/p>\n<p>El referente que encontr\u00e9 es \u00e9se de la prisi\u00f3n. Nada menos. Por todo el planeta vivimos en una prisi\u00f3n. \t\t\t<\/p>\n<p>La palabra nosotros, cuando se imprime o se pronuncia en las pantallas, se ha vuelto sospechosa. Todo el tiempo la usan los que, detentando el poder, con demagogia dicen hablar por aquellos a quienes les niegan ese poder. Hablemos de nosotros pronunciando ellos. Ellos viven en una prisi\u00f3n. <\/p>\n<p>Qu\u00e9 clase de prisi\u00f3n, c\u00f3mo se construy\u00f3, d\u00f3nde est\u00e1 situada, \u00bfo acaso utilizo la palabra \u00fanicamente como figura del lenguaje? \t\t\t<\/p>\n<p>No, no es met\u00e1fora, el encarcelamiento es real, pero para describirlo tiene uno que pensar hist\u00f3ricamente. \t\t\t<\/p>\n<p>Qu\u00e9 tipo de prisi\u00f3n \t\t\t<\/p>\n<p>Michel Foucault ha mostrado gr\u00e1ficamente que la penitenciar\u00eda fue una invenci\u00f3n de fines del siglo XVIII, principios del XIX, vinculada de cerca con la producci\u00f3n industrial y sus f\u00e1bricas y su filosof\u00eda utilitaria. Antes hubo c\u00e1rceles que eran extensiones de las jaulas y los calabozos. Lo que distingue a la penitenciar\u00eda es el n\u00famero de presos que puede empacar, y el hecho de que todos ellos se encuentren bajo continua vigilancia -gracias al modelo del pan\u00f3ptico, seg\u00fan lo concibiera Jeremy Bentham, que introdujo el principio de la contabilidad a la \u00e9tica. <\/p>\n<p>La contabilidad exige que toda transacci\u00f3n se anote. Por eso las paredes circulares de las penitenciar\u00edas, las celdas dispuestas en c\u00edrculos y la torre de vigilancia como tornillo en el centro. Bentham, quien fuera el tutor de John Stuart Mill a principios del siglo XIX, fue el fil\u00f3sofo utilitarista que m\u00e1s justific\u00f3 el capitalismo industrial. <\/p>\n<p>Hoy, en la era de la globalizaci\u00f3n, el mundo est\u00e1 dominado por el capital financiero, no el capital industrial, y los dogmas que definen la criminalidad y la l\u00f3gica del encarcelamiento han cambiado radicalmente. Las penitenciar\u00edas existen a\u00fan y se construyen m\u00e1s y m\u00e1s. Pero los muros de la prisi\u00f3n sirven ahora para un prop\u00f3sito diferente. Lo que constituye una \u00e1rea carcelaria se ha transformado. <\/p>\n<p>* * * \t\t\t<\/p>\n<p>Hace veinticinco a\u00f1os, Nella Bielski y yo escribimos A Question of Geography, una obra acerca del gulag. En el acto dos un zek (un prisionero pol\u00edtico) habla con un ni\u00f1o que acaba de llegar acerca de las opciones, de los l\u00edmites a los que puede elegirse en un campo de trabajo. <\/p>\n<p>Cuando te arrastras de regreso, despu\u00e9s de un d\u00eda de laborar en la taiga, cuando te hacen marchar de regreso, medio muerto de fatiga y de hambre, te dan una raci\u00f3n de sopa y pan. En cuanto a la sopa, no hay opci\u00f3n -tienes que comerla mientras todav\u00eda est\u00e9 caliente, o por lo menos tibia. Y en cuanto a los 400 gramos de pan, tienes una opci\u00f3n. Por ejemplo, puedes cortarlo en tres pedazos: uno para comerlo junto con la sopa, otro para chuparlo antes de dormir en tu camastro y el tercero para guardarlo hasta la ma\u00f1ana siguiente a las diez, cuando trabajes en la taiga y el vac\u00edo de tu est\u00f3mago se sienta como una piedra. <\/p>\n<p>Te hacen vaciar una carretilla llena de rocas. En cuanto a empujar la carretilla hacia el tiradero no hay opci\u00f3n alguna. Ahora que est\u00e1 vac\u00eda hay una opci\u00f3n. Puedes llevar tu carretilla de regreso en la misma posici\u00f3n en que la trajiste o -si eres listo, y la sobrevivencia te aviva- puedes empujarla casi parada. Si eliges el segundo modo le das un descanso a los hombros. <\/p>\n<p>Si eres un zek y te vuelven l\u00edder de un equipo, tienes la opci\u00f3n de jugar a ser un cabr\u00f3n o no olvidar nunca que eres un zek. \t\t\t<\/p>\n<p>El gulag ya no existe. Sin embargo, hay millones que trabajan en condiciones no muy diferentes. Lo que ha cambiado es la l\u00f3gica policiaca aplicada a los obreros y a los criminales. <\/p>\n<p>En los gulag, los prisioneros pol\u00edticos, categorizados como criminales, fueron reducidos a trabajadores esclavos. Hoy, millones de obreros explotados brutalmente son reducidos al estatus de criminales. <\/p>\n<p>La ecuaci\u00f3n del gulag, que igual\u00f3 criminal con trabajador esclavo, la redact\u00f3 de nuevo el neoliberalismo igualando al trabajador con un criminal oculto. Todo el drama de la migraci\u00f3n global est\u00e1 expresada en esta nueva f\u00f3rmula: aquellos que trabajan son criminales en potencia. Cuando los acusan, son hallados culpables de intentar sobrevivir a toda costa. <\/p>\n<p>Quince millones de mujeres y hombres mexicanos trabajan en Estados Unidos sin papeles y en consecuencia son ilegales. En la frontera entre M\u00e9xico y aquel pa\u00eds se est\u00e1 construyendo un muro de concreto de mil 200 kil\u00f3metros y un muro \u00abvirtual\u00bb de mil 800 torres de vigilancia. Pero, por supuesto, se hallar\u00e1n caminos -todos ellos peligrosos- para darles la vuelta. <\/p>\n<p>Entre el capitalismo industrial -dependiente de la manufactura y las f\u00e1bricas- y el capitalismo financiero -dependiente de la especulaci\u00f3n de libre mercado y los mercachifles de mostrador- el \u00e1rea carcelaria cambi\u00f3. (Hoy, las transacciones financieras especulativas suman diario un bill\u00f3n 300 mil millones de d\u00f3lares; cincuenta veces la suma de los intercambios comerciales.) <\/p>\n<p>La prisi\u00f3n es ahora tan grande como el planeta y sus zonas asignadas var\u00edan. A veces se les dice sitio de trabajo, o campo de refugiados, centro comercial, periferia, guetto, conjunto de oficinas, favela, suburbio\u2026 Lo esencial es que en estas zonas todos est\u00e1n igualmente encarcelados y, por ende, son los compa\u00f1eros presos. <\/p>\n<p>* * * \t\t\t<\/p>\n<p>Es la primera semana de mayo y en las laderas de colinas y monta\u00f1as, a lo largo de las avenidas que circundan las rejas, en el hemisferio norte, se renuevan las hojas de la mayor\u00eda de los \u00e1rboles. No s\u00f3lo son distintas todas sus variedades de verde, sino que la gente tiene la impresi\u00f3n de que cada una de las hojas es distinta, por lo que se confronta no con billones (la palabra la corrompieron los d\u00f3lares) sino con una multitud infinita de hojas nuevas. <\/p>\n<p>Para los prisioneros, los peque\u00f1os signos de la continuidad de la naturaleza han sido siempre, y siguen siendo, un acicate encubierto para la confianza. <\/p>\n<p>* * * \t\t\t<\/p>\n<p>Hoy, el prop\u00f3sito de casi todos los muros de la prisi\u00f3n (de concreto, electr\u00f3nicos, de patrullaje o de interrogatorio) no es mantener a los prisioneros dentro para corregirlos, sino mantenerlos fuera y excluirlos. <\/p>\n<p>Casi todos los excluidos son an\u00f3nimos -por eso hay la obsesi\u00f3n de las fuerzas de seguridad con el asunto de la identidad. Tambi\u00e9n son incontables. Por dos razones. Primero, porque su cantidad fluct\u00faa: cada hambruna, desastre natural e intervenci\u00f3n militar (hoy llamadas acciones policiacas) disminuye o incrementa la multitud de excluidos. Segundo, porque evaluar su n\u00famero es confrontar la verdad de que ellos constituyen la mayor\u00eda de los que viven sobre la tierra, y para el poder asumir esto implica hundirse en el absurdo absoluto. <\/p>\n<p>* * * \t\t\t<\/p>\n<p>\u00bfHan notado que cada vez es m\u00e1s dif\u00edcil sacar las mercanc\u00edas peque\u00f1as de sus empaques? Algo semejante ocurre con las vidas de quienes tienen un empleo que les brinda ganancias. Quienes tienen empleo legal y no son pobres viven en un espacio muy reducido que les permite menos y menos opciones -excepto la opci\u00f3n binaria y continua entre obedecer y la desobediencia. Sus horas laborales, su lugar de residencia, sus habilidades pasadas, su experiencia, su salud, el futuro de sus ni\u00f1os -todo lo que queda fuera de su funci\u00f3n como empleados- ha tenido que asumir un peque\u00f1o segundo lugar ante las imprevisibles y vastas exigencias de la ganancia en efectivo. Es m\u00e1s, la rigidez de esta regla de la casa se conoce como flexibilidad. En prisi\u00f3n las palabras se voltean de cabeza. <\/p>\n<p>La alarmante presi\u00f3n de las condiciones del trabajo muy calificado obligaron recientemente a las cortes japonesas a reconocer y definir una nueva categor\u00eda propuesta por los m\u00e9dicos forenses: \u00abmuerte por trabajo excesivo\u00bb. <\/p>\n<p>Ning\u00fan otro sistema es posible, le dicen a los empleados bien remunerados. No hay alternativa. Tomen el elevador. El elevador es tan diminuto como una celda. <\/p>\n<p>* * * \t\t\t<\/p>\n<p>Los pueblos no tienen sino el \t\t\t<\/p>\n<p>grado de libertad que su audacia  \t\t\t<\/p>\n<p>le conquista al miedo. \t\t\t<\/p>\n<p>Stendhal \t\t\t<\/p>\n<p>Observo a una ni\u00f1a de cinco a\u00f1os mientras toma su clase de nataci\u00f3n en la piscina municipal techada. Lleva un traje de ba\u00f1o azul oscuro. Puede nadar y sin embargo le falta la confianza para nadar sola sin ayuda alguna. La instructora la lleva al lado profundo de la alberca. La ni\u00f1a est\u00e1 por brincar al agua y mientras se aferra a la barra larga que le extiende su maestra. Es una manera de que le pierda el miedo al agua. Lo mismo hicieron ayer. <\/p>\n<p>Hoy, ella quiere que la ni\u00f1a brinque sin tomarse de la barra. \u00a1Uno, dos, tres! La ni\u00f1a brinca, pero en el \u00faltimo momento se prende de la barra. No se profieren palabras. Una leve sonrisa cruza entre la mujer y la ni\u00f1a. La ni\u00f1a se apena, la mujer es paciente. <\/p>\n<p>La ni\u00f1a sale de la piscina trepando por la escala y regresa al borde. Voy a brincar otra vez, dice. La mujer asiente. La ni\u00f1a inhala, expele el aire y brinca, con las manos a los lados, sin sostenerse de nada. Cuando sale a la superficie, la punta de la barra est\u00e1 ah\u00ed enfrente de su nariz. De dos brazadas llega a la escala sin tocar la barra. \u00a1Bravo! <\/p>\n<p>En el momento en que la ni\u00f1a brinc\u00f3 sin prenderse de la barra, ninguna de las dos mujeres estaba en prisi\u00f3n. \t\t\t<\/p>\n<p>* * * \t\t\t<\/p>\n<p>Miremos la estructura del poder del mundo sin precedentes que nos circunda y c\u00f3mo funciona su autoridad. Toda tiran\u00eda encuentra e improvisa su propia serie de controles. Es por eso que al principio uno no los identifica como los crueles controles que son. <\/p>\n<p>Las fuerzas demercado que dominan al mundo aseguran que son inevitablemente m\u00e1s fuertes que cualquier Estado-naci\u00f3n. Su afirmaci\u00f3n la corroboran minuto a minuto eventos que van de la llamada no solicitada que intenta persuadir a quien contesta de comprar una nueva p\u00f3liza de seguro m\u00e9dico o pensi\u00f3n, al m\u00e1s reciente ultim\u00e1tum de la Organizaci\u00f3n Mundial de Comercio. <\/p>\n<p>El resultado es que la mayor\u00eda de los gobiernos no gobierna m\u00e1s. Un gobierno ya no maniobra hacia su destino escogido. El t\u00e9rmino horizonte, con su promesa de un futuro esperado, se desvaneci\u00f3 como discurso pol\u00edtico -en la derecha y en la izquierda. Lo que queda es debatir c\u00f3mo medir los restos. Las encuestas de opini\u00f3n remplazan el rumbo, remplazan el deseo. <\/p>\n<p>La mayor\u00eda de los gobiernos pastorean en lugar de proponer un rumbo. (En la jerga carcelaria estadunidense, pastor es uno de las muchos apodos usados para los carceleros.) <\/p>\n<p>En el siglo XVIII, al encarcelamiento de largo plazo se le defin\u00eda, con gran aprobaci\u00f3n, como \u00abmuerte civil\u00bb. Tres siglos m\u00e1s tarde, los gobiernos imponen, por ley, por fuerza y mediante el ajetreo de las amenazas econ\u00f3micas, reg\u00edmenes masivos de \u00abmuerte civil\u00bb. <\/p>\n<p>* * * \t\t\t<\/p>\n<p>\u00bfNo era una forma de prisi\u00f3n vivir bajo cualquiera de las tiran\u00edas del pasado? S\u00ed, pero no en el modo que describo. Lo que se vive hoy es nuevo por su relaci\u00f3n con el espacio. <\/p>\n<p>Es aqu\u00ed donde el pensamiento de Zygmunt Bauman es iluminador. \u00c9l apunta que las fuerzas corporativas de mercado que ahora gobiernan el mundo son extraterritoriales, es decir, \u00absin restricciones territoriales, sin restricciones de localidad\u00bb. Son perpetuamente remotas, an\u00f3nimas y nunca toman en cuenta las consecuencias f\u00edsicas, territoriales, de sus acciones. Y cita a Hans Tietmeyer, presidente del Banco Federal de Alemania: \u00abEl reto de hoy es crear condiciones favorables para dar confianza a los inversionistas\u00bb. La prioridad suprema y \u00fanica. <\/p>\n<p>En seguimiento de esto, la tarea que le asignan a los obedientes gobiernos nacionales es controlar las poblaciones mundiales de productores, consumidores y pobres marginados. <\/p>\n<p>El planeta es una prisi\u00f3n y los gobiernos obedientes, sean de derecha o de izquierda, son los pastores, los guardias. \t\t\t<\/p>\n<p>* * * \t\t\t<\/p>\n<p>El sistema-prisi\u00f3n opera gracias al ciberespacio. \u00c9ste ofrece al mercado una velocidad de intercambio que lo vuelve casi instant\u00e1neo, y que se usa, d\u00eda y noche, para comerciar por todo el mundo. A partir de esta velocidad la tiran\u00eda del mercado obtiene su licencia extraterritorial. Tal velocidad, sin embargo, tiene un efecto patol\u00f3gico sobre sus usuarios: los anestesia. Pase lo que pase, el Negocio como de Costumbre. <\/p>\n<p>No hay lugar para el dolor en tal velocidad: quiz\u00e1 existan anuncios de la existencia de un dolor, pero no alcanzan para hacer sentir su sufrimiento. En consecuencia, la condici\u00f3n humana se desvanece, es excluida de la operaci\u00f3n del sistema. Los operadores, los estafadores, est\u00e1n solos porque son ruines en extremo. <\/p>\n<p>Antes, los tiranos eran inmisericordes e inaccesibles pero eran vecinos, gente sujeta al dolor. \u00c9ste ya no es el caso, lo que a largo plazo ser\u00e1 el error fatal del sistema. <\/p>\n<p>* * * \t\t\t<\/p>\n<p>Las altas puertas se vuelven a cerrar  \t\t\t<\/p>\n<p>Estamos dentro del patio carcelario  \t\t\t<\/p>\n<p>en una nueva temporada \t\t\t<\/p>\n<p>Tomas Transt\u00f6mer \t\t\t<\/p>\n<p>Ellos son (nosotros somos) compa\u00f1eros presos. Reconocer eso, en cualquier tono de voz que se declare, contiene una negativa. En ning\u00fan lugar como en la prisi\u00f3n se calcula y se espera tanto el futuro, como algo tan rotundamente opuesto al presente. Los encarcelados nunca aceptan el presente como algo definitivo. <\/p>\n<p>Entre tanto, c\u00f3mo vivir este presente. Qu\u00e9 conclusiones sacar. Qu\u00e9 decisiones tomar. C\u00f3mo actuar. Tengo algunas sugerencias, ahora que la mojonera qued\u00f3 establecida. <\/p>\n<p>De este lado de los muros las experiencias son escuchadas, no hay experiencias que se consideren obsoletas. Aqu\u00ed se respeta la supervivencia y es un lugar com\u00fan que con frecuencia la supervivencia dependa de la solidaridad entre los compa\u00f1eros presos. Las autoridades saben esto -por eso recurren al confinamiento en solitario, sea por medio del aislamiento f\u00edsico o mediante su manipulador lavado de cerebro, con los cuales los individuos quedan aislados de la historia, con sus legados, de la tierra, y por encima de todo, de un futuro en com\u00fan. <\/p>\n<p>Ignoren el parloteo de los carceleros. Hay por supuesto carceleros malos y menos malos. En ciertas condiciones es \u00fatil distinguir la diferencia. Pero lo que dicen -aun los menos malvados- es pura mierda. Sus himnos, sus consignas, sus f\u00f3rmulas para encantar, como la seguridad, la democracia, la identidad, la civilizaci\u00f3n, la flexibilidad, la productividad, los derechos humanos, la integraci\u00f3n, el terrorismo, la libertad, se repiten y se repiten con el fin de confundir, dividir, distraer y sedar a los compa\u00f1eros presos. En este lado de los muros, las palabras que profieren los carceleros carecen de sentido y ya no son \u00fatiles para pensar. Cortan la nada. Hay que rechazarlas aun cuando se piensa en silencio. <\/p>\n<p>En contraste, los prisioneros tienen su propio vocabulario con el que piensan. Muchas palabras se mantienen en secreto y muchas son locales, con incontables variaciones. Frases y palabras diminutas que contienen un mundo: \u00abte muestro mi modo\u00bb, \u00abalgunas veces me pregunto\u00bb, \u00abpajarillo\u00bb, \u00abalgo pasa en el ala B\u00bb, \u00abencuerado\u00bb, \u00abtoma este arete peque\u00f1o\u00bb, \u00abmuri\u00f3 por nosotros\u00bb, \u00abanda, ll\u00e9gale, dale nom\u00e1s\u00bb, etc\u00e9tera. <\/p>\n<p>* * * \t\t\t<\/p>\n<p>Entre los compa\u00f1eros presos hay conflictos, algunas veces violentos. Todos los prisioneros est\u00e1n privados, aunque hay diversos grados de privaci\u00f3n y las diferencias de grado provocan envidias. De este lado de los muros la vida vale muy poco. Que la tiran\u00eda global no tenga rostro alienta cacer\u00edas para hallar chivos expiatorios, para hallar enemigos definibles en lo instant\u00e1neo entre los otros prisioneros. Las asfixiantes celdas se tornan entonces una casa de locos. Los pobres atacan a los pobres, los invadidos saquean a los invadidos. No hay que idealizar a los compa\u00f1eros presos. <\/p>\n<p>Al no idealizar, tomen nota de lo que guardan en com\u00fan -su sufrimiento, su entereza, su astucia- que son m\u00e1s significativas, m\u00e1s reveladoras, que aquello que los separa. Y de esto, nacen nuevas formas de solidaridad. Las nuevas solidaridades comienzan con el reconocimiento mutuo de las diferencias y la multiplicidad. \u00c9sa es la vida. Una solidaridad, no de masas, sino de interconectividad, mucho m\u00e1s apropiada para las condiciones de la vida en prisi\u00f3n. <\/p>\n<p>* * * \t\t\t<\/p>\n<p>Las autoridades sistematizan lo m\u00e1s posible sus acciones con tal de mantener mal informados a los compa\u00f1eros presos de lo que ocurre en otras partes de la prisi\u00f3n mundial. En el sentido agresivo del t\u00e9rmino estas autoridades no indoctrinan. El indoctrinamiento est\u00e1 reservado para entrenar a la peque\u00f1a \u00e9lite de mercaderes y de expertos gerenciales de mercado. Para la enorme poblaci\u00f3n de presos, no es el prop\u00f3sito activarlos, sino mantenerlos en incertidumbre pasiva, recordarles sin cesar que no hay nada en la vida sino riesgos, y que la tierra es un lugar inseguro. <\/p>\n<p>Esto se logra con una informaci\u00f3n cuidadosamente seleccionada, con desinformaci\u00f3n, con comentarios, rumores y ficciones. Al funcionar, esta operaci\u00f3n propone y mantiene una alucinante paradoja porque enga\u00f1a a la poblaci\u00f3n de la c\u00e1rcel haci\u00e9ndola creer que la prioridad de cada uno es hacer arreglos para conseguir su propia protecci\u00f3n personal y adquirir de alg\u00fan modo, aun estando en la c\u00e1rcel, su propia exenci\u00f3n particular del destino com\u00fan. <\/p>\n<p>La imagen de la humanidad, seg\u00fan la transmite esta visi\u00f3n del mundo, es nuevamente algo sin precedentes. La humanidad es presentada como cobarde. S\u00f3lo los ganadores son valientes. Adem\u00e1s, no hay dones, s\u00f3lo hay premios. <\/p>\n<p>Los prisioneros siempre han encontrado formas de comunicarse unos con otros. En la prisi\u00f3n global de hoy el ciberespacio puede ser usado en contra de los intereses de quienes primero lo instalaron. As\u00ed, los prisioneros se informan entre ellos acerca de lo que el mundo hace d\u00eda tras d\u00eda, y persiguen las historias suprimidas del pasado con tal de erguirse hombro con hombro con los muertos. <\/p>\n<p>Al hacerlo as\u00ed, redescubren peque\u00f1os dones, ejemplos de valent\u00eda, una rosa en una cocina donde no hay suficiente qu\u00e9 comer, penas indelebles, lo infatigable de las madres, la risa, la ayuda mutua, el silencio, la resistencia que se agranda siempre, el sacrificio voluntario, m\u00e1s risa. <\/p>\n<p>Los mensajes son breves pero se esparcen en la soledad de sus (nuestras) noches. \t\t\t<\/p>\n<p>* * * \t\t\t<\/p>\n<p>La \u00faltima sugerencia no es t\u00e1ctica sino estrat\u00e9gica. \t\t\t<\/p>\n<p>El hecho de que los tiranos del mundo sean extraterritoriales explica la extensi\u00f3n de su poder de vigilancia, pero anuncia tambi\u00e9n una debilidad pr\u00f3xima. Operan en el ciberespacio y se alojan en condominios resguardados. No tienen conocimiento alguno de la tierra que los circunda. Aun m\u00e1s, desprecian ese conocimiento por considerarlo superficial, sin profundidad. \u00danicamente cuentan los recursos extra\u00eddos. No pueden escuchar a la tierra. En el terreno son ciegos. En lo local, est\u00e1n perdidos. <\/p>\n<p>Para los compa\u00f1eros presos lo contrario es cierto. Las celdas tienen muros que toc\u00e1ndose cruzan todo el mundo. Los actos efectivos de resistencia sostenida est\u00e1n incrustados en lo local, cerca y lejos. La resistencia m\u00e1s remota es escuchar a la tierra. <\/p>\n<p>Poco a poco, la libertad no se encuentra fuera, sino en las profundidades de la prisi\u00f3n. \t\t\t<\/p>\n<p>* * * \t\t\t<\/p>\n<p>No s\u00f3lo reconoc\u00ed tu voz que me hablaba desde tu departamento en la v\u00eda Paolo Sarpi. Pude tambi\u00e9n adivinar, gracias a tu voz, lo que estabas sintiendo. Sent\u00ed la exasperaci\u00f3n o, m\u00e1s bien, la exasperada entereza que se mezclaba -y eso es tan t\u00edpico de ti- con los r\u00e1pidos pasos encaminados a la esperanza siguiente. <\/p>\n<p>Traducci\u00f3n: Ram\u00f3n Vera<\/p>\n<h3>Publicado por La Jornada-k argitaratua<\/h3>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[81],"tags":[],"class_list":["post-21318","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-eztabaida"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v28.4 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>C\u00f3mo resistir la prisi\u00f3n-mundo - Nabarralde<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/nabarralde.eus\/como-resistir-la-prision-mundo\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"C\u00f3mo resistir la prisi\u00f3n-mundo - Nabarralde\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/nabarralde.eus\/como-resistir-la-prision-mundo\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"Nabarralde\" \/>\n<meta property=\"article:publisher\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/nabarraldefundazioa\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2009-09-21T09:09:34+00:00\" \/>\n<meta name=\"author\" content=\"Nabarralde\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:creator\" content=\"@Nabarralde\" \/>\n<meta name=\"twitter:site\" content=\"@Nabarralde\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"John Berger\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"19 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\\\/\\\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"Article\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/como-resistir-la-prision-mundo\\\/#article\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/como-resistir-la-prision-mundo\\\/\"},\"author\":{\"name\":\"Nabarralde\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/597064be2999f8f5251a2dd9bd90ac56\"},\"headline\":\"C\u00f3mo resistir la prisi\u00f3n-mundo\",\"datePublished\":\"2009-09-21T09:09:34+00:00\",\"mainEntityOfPage\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/como-resistir-la-prision-mundo\\\/\"},\"wordCount\":3828,\"commentCount\":0,\"articleSection\":[\"Ez da \\\/ bai da\"],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/como-resistir-la-prision-mundo\\\/\",\"url\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/como-resistir-la-prision-mundo\\\/\",\"name\":\"C\u00f3mo resistir la prisi\u00f3n-mundo - Nabarralde\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/#website\"},\"datePublished\":\"2009-09-21T09:09:34+00:00\",\"author\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/597064be2999f8f5251a2dd9bd90ac56\"},\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/como-resistir-la-prision-mundo\\\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/como-resistir-la-prision-mundo\\\/\"]}]},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/como-resistir-la-prision-mundo\\\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Portada\",\"item\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/es\\\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"C\u00f3mo resistir la prisi\u00f3n-mundo\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/#website\",\"url\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/\",\"name\":\"Nabarralde\",\"description\":\"Kultur Ekimenak eta Sustapenak\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"Person\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/597064be2999f8f5251a2dd9bd90ac56\",\"name\":\"Nabarralde\",\"image\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/eb923fe5afac9095da877b906a6d3b9e9a55a2361912ca85b1232801e983cef8?s=96&d=mm&r=g\",\"url\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/eb923fe5afac9095da877b906a6d3b9e9a55a2361912ca85b1232801e983cef8?s=96&d=mm&r=g\",\"contentUrl\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/eb923fe5afac9095da877b906a6d3b9e9a55a2361912ca85b1232801e983cef8?s=96&d=mm&r=g\",\"caption\":\"Nabarralde\"},\"url\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/es\\\/author\\\/nagusia\\\/\"}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"C\u00f3mo resistir la prisi\u00f3n-mundo - Nabarralde","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/nabarralde.eus\/como-resistir-la-prision-mundo\/","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"C\u00f3mo resistir la prisi\u00f3n-mundo - Nabarralde","og_url":"https:\/\/nabarralde.eus\/como-resistir-la-prision-mundo\/","og_site_name":"Nabarralde","article_publisher":"https:\/\/www.facebook.com\/nabarraldefundazioa","article_published_time":"2009-09-21T09:09:34+00:00","author":"Nabarralde","twitter_card":"summary_large_image","twitter_creator":"@Nabarralde","twitter_site":"@Nabarralde","twitter_misc":{"Escrito por":"John Berger","Tiempo de lectura":"19 minutos"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"Article","@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/como-resistir-la-prision-mundo\/#article","isPartOf":{"@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/como-resistir-la-prision-mundo\/"},"author":{"name":"Nabarralde","@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/#\/schema\/person\/597064be2999f8f5251a2dd9bd90ac56"},"headline":"C\u00f3mo resistir la prisi\u00f3n-mundo","datePublished":"2009-09-21T09:09:34+00:00","mainEntityOfPage":{"@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/como-resistir-la-prision-mundo\/"},"wordCount":3828,"commentCount":0,"articleSection":["Ez da \/ bai da"],"inLanguage":"es"},{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/como-resistir-la-prision-mundo\/","url":"https:\/\/nabarralde.eus\/como-resistir-la-prision-mundo\/","name":"C\u00f3mo resistir la prisi\u00f3n-mundo - Nabarralde","isPartOf":{"@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/#website"},"datePublished":"2009-09-21T09:09:34+00:00","author":{"@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/#\/schema\/person\/597064be2999f8f5251a2dd9bd90ac56"},"breadcrumb":{"@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/como-resistir-la-prision-mundo\/#breadcrumb"},"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/nabarralde.eus\/como-resistir-la-prision-mundo\/"]}]},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/como-resistir-la-prision-mundo\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Portada","item":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"C\u00f3mo resistir la prisi\u00f3n-mundo"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/#website","url":"https:\/\/nabarralde.eus\/","name":"Nabarralde","description":"Kultur Ekimenak eta Sustapenak","potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/nabarralde.eus\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es"},{"@type":"Person","@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/#\/schema\/person\/597064be2999f8f5251a2dd9bd90ac56","name":"Nabarralde","image":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/eb923fe5afac9095da877b906a6d3b9e9a55a2361912ca85b1232801e983cef8?s=96&d=mm&r=g","url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/eb923fe5afac9095da877b906a6d3b9e9a55a2361912ca85b1232801e983cef8?s=96&d=mm&r=g","contentUrl":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/eb923fe5afac9095da877b906a6d3b9e9a55a2361912ca85b1232801e983cef8?s=96&d=mm&r=g","caption":"Nabarralde"},"url":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/author\/nagusia\/"}]}},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/21318","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=21318"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/21318\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=21318"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=21318"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=21318"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}