{"id":21315,"date":"2009-09-21T11:04:55","date_gmt":"2009-09-21T09:04:55","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/la-problematica-del-sujeto-y-los-desafios-para-la-teoria-de-la-educacion\/"},"modified":"2009-09-21T11:04:55","modified_gmt":"2009-09-21T09:04:55","slug":"la-problematica-del-sujeto-y-los-desafios-para-la-teoria-de-la-educacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/la-problematica-del-sujeto-y-los-desafios-para-la-teoria-de-la-educacion\/","title":{"rendered":"La problem\u00e1tica del sujeto y los desaf\u00edos para la teor\u00eda de la educaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p>  <!--more-->  <br \/>El concepto de educaci\u00f3n es m\u00e1s amplio que el de ense\u00f1anza. No apunta s\u00f3lo al aprendizaje de conocimientos, sino al an\u00e1lisis del conjunto de todas las estructuras e instituciones que condicionan la formaci\u00f3n de la subjetividad de las personas, sus procesos de socializaci\u00f3n e individuaci\u00f3n, el desarrollo de sus potencialidades y capacidades. El objetivo de la educaci\u00f3n, entendida en esta acepci\u00f3n abarcadora, es el de contribuir a la formaci\u00f3n de seres humanos imbuidos de aquellos valores que consideramos positivos. La siguiente formulaci\u00f3n de Federico Mayor es indicativa al respecto: Educar es m\u00e1s que informar e instruir; es forjar la mente y el car\u00e1cter de un ser humano y dotarlo de autonom\u00eda suficiente para que alcance a razonar y decidir con la mayor libertad posible, prescindiendo de influencias ajenas, de t\u00f3picos y lugares comunes. Es fomentar el desarrollo de una vida espiritual propia y diferenciada, de gustos y criterios aut\u00e9nticos. [1] <\/p>\n<p>Es evidente que esta concepci\u00f3n sobre la educaci\u00f3n parte de un supuesto que convencionalmente podemos llamar \u00abfilos\u00f3fico\u00bb: asumir al individuo como un ente dotado de la capacidad de actuar, de determinar racionalmente los objetivos y modos de su actividad, y de conformarse a s\u00ed mismo en la medida en que conforma su entorno. Actividad, racionalidad y auto-creaci\u00f3n son tres principios b\u00e1sicos sin los cuales ser\u00eda imposible fundamentar una teor\u00eda de la educaci\u00f3n. Los mismos que se han intentado expresar en forma sistematizada por la filosof\u00eda con la categor\u00eda de sujeto desde hace m\u00e1s de 300 a\u00f1os. La problem\u00e1tica del sujeto, por lo tanto, resulta ser un punto de confluencia entre la teor\u00eda de la educaci\u00f3n y el pensamiento filos\u00f3fico. Esta confluencia encontr\u00f3 clara expresi\u00f3n en la Ilustraci\u00f3n, que se pens\u00f3 a s\u00ed misma como un movimiento filos\u00f3fico encaminado al perfeccionamiento del individuo y la sociedad. La definici\u00f3n presentada por Kant es bien clara al respecto: Ilustraci\u00f3n es la liberaci\u00f3n del hombre de su culpable incapacidad. La incapacidad significa la imposibilidad de servirse de su propia inteligencia sin la gu\u00eda de otro. Esta incapacidad es culpable porque su causa no reside en la falta de inteligencia sino de decisi\u00f3n y valor para servirse de s\u00ed mismo de ella sin la tutela de otro. \u00a1Sapere aude! \u00a1Ten el valor de servirte de tu propio conocimiento! Este es, pues, el tema de la Ilustraci\u00f3n. [2] Las similitudes entre este pasaje de Kant y el anteriormente citado de Federico Mayor, pese a los dos siglos que separan a sus autores, demuestran que la pretensi\u00f3n a la madurez [3] del individuo (entendida como autodeterminaci\u00f3n racional) se ha mantenido como un principio irrenunciable, que funciona como elemento com\u00fan que articula la reflexi\u00f3n filos\u00f3fica con la educativa, y convierte al tema del sujeto en un aspecto de com\u00fan atenci\u00f3n. <\/p>\n<p>Kant reformul\u00f3 la filosof\u00eda en t\u00e9rminos de teor\u00eda cr\u00edtica precisamente al redefinir el objeto de estudio de la filosof\u00eda en torno a la problem\u00e1tica del sujeto. La famosa \u00abrevoluci\u00f3n copernicana\u00bb, operada por este pensador a fines del siglo XVIII, implic\u00f3 la convicci\u00f3n de que la filosof\u00eda, para dejar de ser especulaci\u00f3n, ten\u00eda que centrar su reflexi\u00f3n en el an\u00e1lisis de las condiciones de posibilidad y los l\u00edmites de las facultades racionales del sujeto. Desde entonces, la problem\u00e1tica del sujeto se convirti\u00f3 en el centro de una reflexi\u00f3n filos\u00f3fica de nuevo tipo. <\/p>\n<p>Pero el sujeto no es s\u00f3lo bien com\u00fan a la filosof\u00eda y la teor\u00eda de la educaci\u00f3n. En los \u00faltimos a\u00f1os, el recurso al sujeto forma parte sustancial no s\u00f3lo del universo conceptual de ciencias sociales como la psicolog\u00eda y la \u00e9tica, sino tambi\u00e9n de la teor\u00eda pol\u00edtica y del discurso pol\u00edtico de izquierda. Desde este se invoca la necesidad de que las masas populares se conviertan en sujetos pol\u00edticos y sociales, de contribuir a la estructuraci\u00f3n de estos sujetos, etc. Curiosamente, sin embargo, ahora que el t\u00e9rmino sujeto, que fue creado por la filosof\u00eda, goza de una aceptaci\u00f3n y utilizaci\u00f3n que la trasciende a ella e incluso al campo del pensamiento te\u00f3rico, existe otra vertiente de la producci\u00f3n filos\u00f3fica contempor\u00e1nea que lo rechaza, acumulando sobre \u00e9l todo tipo de acusaciones. Las as\u00ed llamadas \u00abteor\u00edas de la postmodernidad\u00bb impugnan la categor\u00eda de sujeto, identificando este instrumento conceptual con el pensamiento totalitario y con pr\u00e1cticas pol\u00edticas represivas y uniformizadoras. \u00bfPor qu\u00e9 este ataque desde la filosof\u00eda (o por mejor decir, desde una cierta filosof\u00eda) al sujeto, y qu\u00e9 consecuencias tiene para esa \u00abpretensi\u00f3n a la madurez\u00bb, tan cara a la teor\u00eda cr\u00edtica y a la teor\u00eda de la educaci\u00f3n? <\/p>\n<p><strong>La problem\u00e1tica del sujeto en la teor\u00eda cr\u00edtica.<\/strong> <\/p>\n<p>La categor\u00eda de sujeto es el resultado m\u00e1s significativo de la filosof\u00eda moderna. Entendemos por filosof\u00eda moderna la que surge a fines del siglo XVI como expresi\u00f3n espec\u00edfica de los intereses de la naciente burgues\u00eda. Al crear la figura conceptual del sujeto, esta filosof\u00eda manifestaba su rechazo a la ideolog\u00eda clerical-feudal y su interpretaci\u00f3n del hombre como ser pasivo y subordinado a un orden invariable por divino. Con el t\u00e9rmino sujeto se quiso expresar la capacidad activa y transformadora del ser humano, el car\u00e1cter racional de su actividad y su pensamiento. M\u00e1s que hablar de la categor\u00eda de sujeto, debemos referirnos a la problem\u00e1tica del sujeto, pues en este concepto se anudan e interrelacionan un conjunto de temas fundamentales del filosofar moderno, tales como la cuesti\u00f3n de la raz\u00f3n y la racionalidad, de la actividad y la pr\u00e1ctica, de la totalidad y de la enajenaci\u00f3n. <\/p>\n<p>La concepci\u00f3n de Descartes puede ser tomada como paradigm\u00e1tica de la interpretaci\u00f3n cl\u00e1sica del sujeto que se fij\u00f3 inicialmente en la filosof\u00eda moderna: el sujeto como ente autocentrado, incondicionado, omnipotente, transperente, absolutamente racional. La filosof\u00eda moderna estableci\u00f3 como cometido el estudio de la relaci\u00f3n de apropiaci\u00f3n cognoscitiva del objeto por el sujeto. Kant marc\u00f3 un hito al destacar que para poder aprehender la esencia de ese proceso, era preciso abandonar la concepci\u00f3n cartesiana del sujeto autocentrado para reflexionar sobre los elementos que condicionan la actividad gnoseol\u00f3gica del individuo. Con ello elev\u00f3 la reflexi\u00f3n filos\u00f3fica sobre el sujeto a un estadio superior. La filosof\u00eda para poder realizar su cometido, ten\u00eda que convertirse en filosof\u00eda cr\u00edtica. Hegel retom\u00f3 esta idea, y la concretiz\u00f3 a\u00fan m\u00e1s. A diferencia de Kant, que entend\u00eda las estructuras que condicionaban la actividad racional del hombre como estructuras a priori, existentes desde siempre en la raz\u00f3n humana, Hegel las interpret\u00f3 como estructuras hist\u00f3ricas, que cambiaban con la evoluci\u00f3n de la sociedad. Esas estructuras hist\u00f3ricas condicionaban no s\u00f3lo la actividad cognoscitiva, sino toda las formas de subjetividad social. El programa filos\u00f3fico hegeliano constituy\u00f3 un parteaguas en la historia del pensamiento te\u00f3rico: la filosof\u00eda cr\u00edtica deb\u00eda estudiar la totalidad de los modos de objetivaci\u00f3n de los individuos para poder aprehender las determinaciones esenciales de sus formas de subjetivaci\u00f3n. Toda la historia posterior de la filosof\u00eda ha sido un debate en torno a la pertinencia o no de este programa, y de sus v\u00edas de realizaci\u00f3n. <\/p>\n<p>Marx asumi\u00f3 este programa, y lo desarroll\u00f3 reformulando los t\u00e9rminos de su planteamiento. Destac\u00f3 el car\u00e1cter no s\u00f3lo hist\u00f3rico, sino tambi\u00e9n social de las estructuras condicionadoras de la actividad humana. Entendi\u00f3 esta actividad no s\u00f3lo como actividad espiritual, sino como actividad material, como pr\u00e1ctica, y coloc\u00f3 la interpretaci\u00f3n dial\u00e9ctico-materialista de la producci\u00f3n en el centro de su teor\u00eda. Esas estructuras sociales que condicionan la actividad humana son, a la vez, resultado de esta. Al producir su vida material, los hombres establecen entre ellos una red de relaciones sociales, que condicionan a la vez sus formas de subjetividad. Esas relaciones sociales son tanto (y simult\u00e1neamente) relaciones de los hombres con los objetos (relaciones objetuales) como relaciones de los hombres entre s\u00ed (relaciones intersubjetivas). Con esto, se transit\u00f3 un escal\u00f3n decisivo en la conceptualizaci\u00f3n cr\u00edtica sobre el sujeto: en primer lugar, se pas\u00f3 de la concepci\u00f3n sobre El Sujeto (con may\u00fascula y en singular) a la conceptualizaci\u00f3n sobre los sujetos (en min\u00fascula y en plural); en segundo lugar, la superaci\u00f3n de la trascendencia y a la vez la despersonalizaci\u00f3n de la imagen del sujeto. Marx no entendi\u00f3 al sujeto como un principio ideal (al estilo del Esp\u00edritu Absoluto hegeliano) ni lo identific\u00f3 con el individuo. Los sujetos no son simplemente los individuos, entendiendo por tales a entes dados de una vez para siempre, creadores demi\u00fargicos de la realidad, sino los individuos entendidos como nudos de relaciones sociales, productos a la vez que productores, creadores de esas relaciones sociales a la vez que objetos de la acci\u00f3n de esas fuerzas. <\/p>\n<p>La teor\u00eda marxiana signific\u00f3 un momento importante en el ataque a la concepci\u00f3n cartesiana del sujeto autocentrado, pero ataque que se mantuvo dentro de los marcos de una teor\u00eda cr\u00edtica que se entend\u00eda a s\u00ed misma no como negaci\u00f3n sino como superaci\u00f3n de los objetivos de la filosof\u00eda moderna y de la Ilustraci\u00f3n. Albrecht Wellmer destaca otros tres embates importantes al cartesianismo en la cuesti\u00f3n del sujeto: la cr\u00edtica psicoanal\u00edtica, la cr\u00edtica ling\u00fc\u00edstica y la cr\u00edtica a la raz\u00f3n instrumental. [4] Todas estas cr\u00edticas intentaban superar la especulaci\u00f3n en la interpretaci\u00f3n del sujeto, concretizar su conceptualizaci\u00f3n, pero no negar su importancia como instrumento te\u00f3rico. Pero en los \u00faltimos decenios se ha manifestado en la filosof\u00eda otro tipo de embate, dirigido no a la interpretaci\u00f3n cartesiana del sujeto, sino al rechazo total de este concepto &#8211; o por mejor decir, a la problem\u00e1tica expresada en forma concentrada en el mismo. <\/p>\n<p><strong>El ataque de las teor\u00edas de la postmodernidad.<\/strong> <\/p>\n<p>Postmodernidad y postmodernismo son conceptos muy utilizados en la actualidad. Com\u00fanmente se entiende por \u00abpostmodernismo\u00bb a un conjunto de proposiciones, valores o actitudes que, independientemente del grado de su validez te\u00f3rica, no puede negarse que existen y funcionan ideol\u00f3gicamente como parte de la cultura, la sensibilidad o la situaci\u00f3n espiritual de nuestro tiempo. [5] El rechazo a la totalidad y a los \u00abgrandes relatos\u00bb, el culto al fragmento y a la diferencia, los usos del desorden, la iron\u00eda, el relativismo, la actitud l\u00fadica, el des\u00e1nimo, son rasgos de esta sensibilidad. \u00bfA qu\u00e9 se debe la existencia y difusi\u00f3n de esta situaci\u00f3n espiritual? Para algunos, el postmodernismo se corresponde con la existencia de una nueva \u00e9poca, la postmodernidad, por la que entienden a un per\u00edodo hist\u00f3rico distinto a la modernidad en el sentido de que los nuevos tiempos se sustraen a la l\u00f3gica de desarrollo que imperaba en aquella. <\/p>\n<p>Para poder dirimir si realmente la existencia del postmodernismo como fen\u00f3meno cultural implica la muerte de la modernidad y la existencia de la postmodernidad, es preciso aclarar el concepto de modernidad. Aqu\u00ed encontramos dos interpretaciones diferentes. Una, muy extendida, arranca de Weber, y se afianz\u00f3 en una lectura selectiva de las ideas expresadas por Adorno y Horkheimer en Dial\u00e9ctica de la Ilustraci\u00f3n. Entiende a la modernidad exclusivamente como racionalizaci\u00f3n creciente, normalizaci\u00f3n y dominio de estructuras sociales represivas, como expansi\u00f3n ilimitada de una racionalidad hostil al individuo. Pero esta es una interpretaci\u00f3n unilateral, que toma en cuenta solamente un aspecto de la modernidad. Considero m\u00e1s adecuada una segunda l\u00ednea interpretativa, que arranca con Hegel y se continu\u00f3 con Marx, y m\u00e1s recientemente con pensadores como Karl Polanyi, Anthony Giddens y Alain Touraine [6] , y en la que se entiende a la modernidad tomando como punto de partida su ambivalencia y su tensionalidad interna. La modernidad es entendida como la \u00e9poca hist\u00f3rica que se abre con el desarrollo del modo de producci\u00f3n capitalista y que tiene como su acta de nacimiento a la Ilustraci\u00f3n y a la Revoluci\u00f3n Industrial. La l\u00f3gica de la explotaci\u00f3n capitalista impone el car\u00e1cter dual de la modernidad: por un lado impone la racionalizaci\u00f3n y por el otro provoca el desarrollo de la subjetividad. <\/p>\n<p>Es evidente que podemos negar la existencia de una \u00e9poca postmoderna, animada por una l\u00f3gica diferente a la del capitalismo. Como convincentemente argumenta Giddens, no vivimos el fin de la modernidad, sino la agudizacion de sus caracter\u00edsticas y contradicciones. [7] Es interesante apuntar que el m\u00e1ximo difusor del concepto de postmodernidad, el franc\u00e9s J. F. Lyotard, ha destacado siempre que entiende la postmodernidad no como una \u00e9poca hist\u00f3rica posterior y diferente a la modernidad, sino como un fen\u00f3meno cultural dentro de la modernidad. En 1987 afirm\u00f3 que &#8230;el t\u00e9rmino postmodernidad es un falso nombre, un seud\u00f3nimo que tom\u00e9 inicialmente de los arquitectos italianos y de una determinada corriente de la cr\u00edtica literaria norteamericana. &#8230; Yo dir\u00eda que se trata de algo que ha estado siempre inscrito en la modernidad&#8230; Y un a\u00f1o m\u00e1s tarde agregar\u00eda: La postmodernidad no es una nueva edad, sino la reescritura de algunos de los rasgos de que se reclama la modernidad, y ante todo de su pretensi\u00f3n de fundar su legitimidad en el proyecto de liberar a la humanidad como un todo a trav\u00e9s de la ciencia y la tecnolog\u00eda. Excepto que, como ya he dicho, este reescribirse a s\u00ed misma lo viene practicando la propia modernidad desde hace mucho tiempo. [8] <\/p>\n<p>Esta segunda cita me parece importante. M\u00e1s all\u00e1 de su valoraci\u00f3n sobre el car\u00e1cter de la \u00e9poca actual, las teor\u00edas de la postmodernidad rechazan a la modernidad (y en ocasiones proclaman su fin) debido al fracaso de su proyecto de liberaci\u00f3n de la humanidad mediante el alcance de la autonom\u00eda racional. El concepto de sujeto, punto central de ese proyecto, es tambi\u00e9n v\u00e9rtice en el que concentran sus ataques. Las ideolog\u00edas de la modernizaci\u00f3n cifraron en el despliegue de la capacidad cognoscitiva y productiva del sujeto la garant\u00eda del advenimiento de una sociedad mejor. Pero ocurri\u00f3 todo lo contrario: el desarrollo de la ciencia y la t\u00e9cnica no trajeron la felicidad, sino la destrucci\u00f3n y la alienaci\u00f3n del individuo. Las teor\u00edas postmodernas se consideraron legitimadas a proceder a la demolici\u00f3n de todas aquellas nociones mayest\u00e1ticas (tales como las de Verdad, Sujeto, Fundamento) que han protegido siempre los flancos de los discursos y las pr\u00e1cticas totalitarias. Al rechazar estas ideolog\u00edas, procedieron a impugnar lo que consideraban los fundamentos conceptuales de la represi\u00f3n, olvidando que estas figuras conceptuales, tratadas y entendidas de otro modo, constitu\u00edan tambi\u00e9n los pilares te\u00f3ricos de cualquier proyecto liberador. S\u00e1nchez V\u00e1zquez ha se\u00f1alado que el car\u00e1cter de las teor\u00edas de las postmodernidad se capta sobre todo a trav\u00e9s de aquello que rechazan, [9] y hace un recuento de sus negaciones fundamentales: ellas niegan el proyecto de emancipaci\u00f3n, a los que califican de \u00abmetarrelatos carente de legitimaci\u00f3n\u00bb; niegan el concepto mismo de fundamento, planteando la imposibilidad de fundamentar racionalmente cualquier proyecto de reconstrucci\u00f3n de lo social; por \u00faltimo, descalifican la acci\u00f3n, con lo que niegan al sujeto, pues el sujeto es acci\u00f3n (y viceversa) y proclaman la muerte del sujeto. <\/p>\n<p>Al proclamar la \u00abmuerte del sujeto\u00bb, las teor\u00edas de la postmodernidad contin\u00faan los ataques de las corrientes del postestructuralismo franc\u00e9s al sujeto. Pero aqu\u00ed es preciso hacer dos salvedades. En primer lugar, las numerosas teor\u00edas producidas en Francia entre fines del cincuenta y mediados de los setenta de este siglo, y denominadas convencionalmente como \u00abestructuralismo\u00bb y \u00abpostestructuralismo\u00bb, ten\u00edan como objetivo retomar una idea tan vieja como la teor\u00eda cr\u00edtica misma: destacar el car\u00e1cter condicionante de las estructuras sociales objetivas sobre la actividad de los hombres. Al atacar al sujeto, buscaban impugnar (con mayor o menor fortuna) una utilizaci\u00f3n de esta figura conceptual que estaba presente y reinante en las ciencias sociales (sobre todo la historia), que asum\u00eda al individuo como \u00absujeto constituyente transhist\u00f3rico\u00bb. [10] Pero no todo el estructuralismo o postestructuralismo asumi\u00f3 las posiciones irracionalistas que fueron despu\u00e9s t\u00edpicas de las teor\u00edas de la postmodernidad. Y esta es la segunda salvedad hacia la que quiero llamar la atenci\u00f3n. Alex Callinicos ha destacado con toda raz\u00f3n que con el t\u00e9rmino \u00abpostestructuralismo\u00bb agrupamos dos l\u00edneas distintas pero relacionadas de pensamiento. Una, \u00abtextualista\u00bb, representada por Derrida, que estudia solamente las pr\u00e1cticas discursivas y que considera que los discursos constituyen al sujeto (con lo que el sujeto termina siendo una simple invenci\u00f3n narrativa), y otra, llamada \u00abpostestructuralismo mundano\u00bb (concepto que Callinicos toma de Edward Said) que estudia la articulaci\u00f3n de las pr\u00e1cticas discursivas y las no discursivas, y que tiene su m\u00e1s conspicuo representante en Michel Foucault. [11] Las teor\u00edas de la postmodernidad son herederas solamente de la primera forma, \u00abtextualista\u00bb, del postestructuralismo. <\/p>\n<p>Es preciso destacar el car\u00e1cter esencialmente reaccionario y desmovilizador de la actividad transformadora que tienen las teor\u00edas de la postmodernidad. La critica postmodernista absolutiza el potencial destructivo de la modernidad. No tienen en cuenta que las cr\u00edticas que se le hacen a la modernidad arrancan de la ambivalencia de esta, de su car\u00e1cter liberador a la vez que instrumentalizador. Su rechazo al concepto de sujeto (y a toda la problem\u00e1tica asociada a la misma) se apoya en procesos reales: la disoluci\u00f3n de la subjetividad, la fragmentaci\u00f3n del individuo, provocadas por la modernizaci\u00f3n capitalista, la divisi\u00f3n del trabajo y la disoluci\u00f3n de la individualidad por la cosificaci\u00f3n de su existencia. Pero s\u00f3lo tienen en cuenta el aspecto alienante de la modernidad, olvidando sus elementos constructivos de subjetividad. <\/p>\n<p><strong>La superaci\u00f3n del planteamiento postmoderno.<\/strong> <\/p>\n<p>Pero afirmar el car\u00e1cter unilateral de la ideolog\u00eda postmoderna no nos autoriza a ignorar la significaci\u00f3n de su rechazo a la modernidad y sus consecuencias para la interpretaci\u00f3n del sujeto. Es preciso asumir cr\u00edticamente su cr\u00edtica de la modernidad, y no desecharla a la ligera. Por eso es importante hacer la distinci\u00f3n entre \u00abpostmodernismo\u00bb, como fen\u00f3meno espiritual, y las teor\u00edas de la postmodernidad, como rechazo a la modernidad desde la derecha. David Harvey se\u00f1al\u00f3 que es preciso entender al postmodernismo como una forma de cultura, como una sensibilidad y una pr\u00e1ctica social que a la postre dimanan de las caracter\u00edsticas del nuevo capitalismo multinacional. [12] Por su parte, Jameson situ\u00f3 al posmodernismo dentro de la reestructuraci\u00f3n general de la cultura que se ha producido con el desarrollo del capitalismo tard\u00edo, como nota dominante de una cultura capitalista avanzada que ha tematizado aspectos cr\u00edticos de la vida moderna. [13] Despoj\u00e1ndola de su falsa auto-percepci\u00f3n, el postmodernismo puede sernos \u00fatil para el desarrollo de la tematizaci\u00f3n del sujeto. Como afirma Zygmunt Bauman, &#8230; la condici\u00f3n postmoderna puede ser descrita, de una parte, como una modernidad emancipada de la falsa conciencia, y de la otra, como una nueva clase de condici\u00f3n social marcada por la institucionalizaci\u00f3n de los rasgos que la modernidad &#8211; en sus dise\u00f1os y pr\u00e1cticas directivas &#8211; ha tratado de eliminar y, al no poder lograrlo, ha pretendido ocultar. [14] <\/p>\n<p>Si bien las concepciones del postmodernismo han de ser tenidas en cuenta en tanto expresan el rechazo a una l\u00f3gica cultural que impone la homogeneizaci\u00f3n desde arriba, y como forma de concientizaci\u00f3n del car\u00e1cter unilateral y opresivo de los procesos de modernizaci\u00f3n capitalista, es indispensable destacar que ellas carecen, por s\u00ed mismas, del vigor suficiente para servir como fundamento para articular una teor\u00eda de la educaci\u00f3n que, por su adecuaci\u00f3n a las nuevas demandas de nuestro momento hist\u00f3rico, permita eslabonar estrategias efectivas no ya de mera resistencia a aquella l\u00f3gica cultural, sino de construcci\u00f3n de una contrahegemon\u00eda eficaz. \u00bfC\u00f3mo entonces establecer con ellas esa relaci\u00f3n de rechazo a la vez que de utilizaci\u00f3n de sus momentos racionales? Axel Honneth propone un m\u00e9todo para dialogar con las teor\u00edas sociales postmodernas: tomar seriamente sus contenidos referidos al diagn\u00f3stico de la era presente, pero confront\u00e1ndolos cr\u00edticamente con el sistema de referencia normativo dentro del cual describen y eval\u00faan los nuevos procesos. [15] Honneth destaca que ellas observan correctamente las tendencias de desarrollo, pero estas s\u00f3lo pueden ser entendidas si se abandona la perspectiva postestructuralista. Las teor\u00edas sociales postmodernas reaccionan ante todo a los cambios que se han efectuado en los \u00faltimos a\u00f1os en la infraestructura comunicativa de las relaciones intersubjetivas, cambios que conducen a la anomia y la alienaci\u00f3n humanas. Estas teor\u00edas mantienen el diagn\u00f3stico pesimista propuesto por Adorno y Horkheimer en Dial\u00e9ctica de la Ilustraci\u00f3n. Pero, parad\u00f3jicamente, le conceden a la diagnosticada combinaci\u00f3n de erosi\u00f3n cultural y p\u00e9rdida individual de autenticidad una interpretaci\u00f3n positiva, y a menudo afirmativa. Esto se debe a que analizan estos procesos sobre el trasfondo de lo que Honneth llama \u00abun concepto est\u00e9tico de libertad personal\u00bb, de corte t\u00edpicamente nietzscheano. Ven en la desintegraci\u00f3n de todas las formas hasta ahora existentes de cohesi\u00f3n (familia, patria, identidad \u00e9tnica, etc.) la posibilidad de un despliegue de las peculiaridades individuales, que han sido reprimidas por aquellas formas tradicionales de identidad. Ven en la destrucci\u00f3n de los lazos sociales humanos hasta ahora existentes, la posibilidad de expansi\u00f3n de la libertad del individuo. La referencia a Nietzsche por parte de Honneth no es casual, pues como acertadamente se\u00f1ala, esta interpretaci\u00f3n se basa en una idea de la auto-creaci\u00f3n individual influida fuertemente por las concepciones de aquel fil\u00f3sofo alem\u00e1n. <\/p>\n<p>Es indudable que las formas tradicionales de identidad contienen elementos que traban el desarrollo libre de la subjetividad individual, y que los procesos de ruptura de las mismas provocados por el despliegue del capitalismo ejercen en este sentido una influencia positiva, pero no es menos cierto que los seres humanos no pueden encontrar formas liberadoras de recomposici\u00f3n de su identidad exclusivamente en si mismos y en sus procesos individuales de apropiaci\u00f3n est\u00e9tica de la realidad, sino \u00fanicamente en la reconstrucci\u00f3n efectiva de sus lazos sociales con formas de vida colectiva signadas no por la asimetr\u00eda y la dominaci\u00f3n, sino por la justicia y la igualdad. Por ello es preciso remontar el fundamento conceptual de estas teor\u00edas postmodernas, y repensar las complejas relaciones entre sujeto, individuo y subjetividad. <\/p>\n<p>La cuesti\u00f3n filos\u00f3fica decisiva debe entonces plantearse as\u00ed: \u00bfcu\u00e1les conclusiones han de extraerse del hecho de que el ser humano no puede seguirse entendiendo como sujeto completamente autodeterminado? A esta pregunta solo es posible encontrar una respuesta adecuada si se abandona el rechazo absoluto de las teor\u00edas postmodernas a la modernidad y se tienen en cuenta los procesos contradictorios, pero org\u00e1nicamente vinculados que ella trajo aparejados para el despliegue de la subjetividad. Las cr\u00edticas justas a los efectos alienadores de los procesos de modernizaci\u00f3n capitalista no nos pueden llevar a ignorar el car\u00e1cter dial\u00e9ctico de la modernidad y a abandonar la problem\u00e1tica del sujeto. Ni la renuncia al sujeto ni el retorno a la concepci\u00f3n acr\u00edtica del mismo que lo asum\u00eda como ente transhist\u00f3rico son soluciones sostenibles. Es preciso tematizar al sujeto apoy\u00e1ndonos en dichas cr\u00edticas, en vez de en contra de las mismas. \u00bfC\u00f3mo ha de ser este replanteamiento de la cuesti\u00f3n del sujeto? <\/p>\n<p><strong>Los desaf\u00edos para una retematizaci\u00f3n del sujeto.<\/strong> <\/p>\n<p>Cornelius Castoriadis escribi\u00f3 una vez lo siguiente: El sujeto no tiene que regresar, porque nunca ha partido. Siempre ha estado ah\u00ed, no como substancia, sino como cuesti\u00f3n y como proyecto. Pese a toda la artiller\u00eda conceptual desplegada en su contra por el irracionalismo postmoderno, la centralidad de la problem\u00e1tica del sujeto sigue siendo, ahora como antes, principio irrecusable de toda reflexi\u00f3n animada por la pretensi\u00f3n de madurez, pretensi\u00f3n sin la que, a su vez, es impensable, desde la \u00e9poca de la Ilustraci\u00f3n, una teor\u00eda que tenga por objetivo la liberaci\u00f3n del ser humano. Para una teor\u00eda de la educaci\u00f3n que incorpore el impulso cr\u00edtico presente en la reflexi\u00f3n sobre el hombre y su mundo, el planteamiento del tema del sujeto es elemento constitutivo. Pero no puede asumirse en la forma cl\u00e1sica, entendiendo al sujeto como substancia, es decir, como ente dotado de significaci\u00f3n por s\u00ed mismo, autocentrado y transhist\u00f3rico. Pero el rechazo a esta interpretaci\u00f3n del sujeto (que arranc\u00f3 con Marx y continu\u00f3 con el psicoan\u00e1lisis, la ling\u00fc\u00edstica, la cr\u00edtica a la raz\u00f3n instrumental y las b\u00fasquedas del estructuralismo y el postestructuralismo) nos puede conducir, si no es tomada adecuadamente, por tres sendas equivocadas. Una es la tomada por la ideolog\u00eda de la postmodernidad, que concluye rechazando la problem\u00e1tica del sujeto. Una segunda v\u00eda es la de aquellos que, intentando evitar el abismo postmodernista, dan un rodeo evadiendo a la teor\u00eda cr\u00edtica y retoman la figura del sujeto fuerte, del sujeto-substancia. Por este camino s\u00f3lo llegamos a los fundamentalismos, tanto de derecha como de izquierda. Como los extremos siempre se tocan, es una posici\u00f3n com\u00fan, ir\u00f3nicamente, tanto al neoconservadurismo contempor\u00e1neo como a ciertas posiciones de un romanticismo revolucionario caracterizadas acertadamente por Heinrich Sch\u00e4fer como \u00abizquierda cartesiana\u00bb. [16] La tercera senda errada es la que pudi\u00e9ramos bautizar como la de la \u00abdesmedulaci\u00f3n del sujeto\u00bb. Se asume la figura del sujeto, pero se le identifica sin m\u00e1s con el individuo. Se trata tambi\u00e9n de una salida falsa, que tiene sus ra\u00edces en la actual eclosi\u00f3n individualista que el propio desarrollo del capitalismo provoca. Se hace coincidir la \u00abmuerte del sujeto\u00bb con la apoteosis del individualismo. Se despide al homo politicus y se intenta sustituirlo por el homo psychologicus. Una posici\u00f3n que, en esencia, coincide con la concepci\u00f3n estetizada del individuo sobre la que nos alertara Honneth. <\/p>\n<p>El reto entonces se nos presenta as\u00ed: \u00bfC\u00f3mo recomponer la figura del sujeto y de su autonom\u00eda sin que ello implique el regreso a una metaf\u00edsica de la subjetividad? No pretendo dar una respuesta exhaustiva y definitiva a esta cuesti\u00f3n (no creo que nadie pueda ni desee darla). Pero en la medida en que conozcamos como no se puede enfrentar adecuadamente este desaf\u00edo, ya hemos avanzado un trecho importante. Como afirmara Marx en 1842, la verdadera cr\u00edtica &#8230; no analiza las respuestas, sino las preguntas. [17] Y lo hace problematizando la pregunta, convirti\u00e9ndola en una serie de cuestiones que han de servir como puntos de partida para una reflexi\u00f3n siempre abierta e inacabada, como desaf\u00edos al pensamiento. Identificar los desaf\u00edos ya es un primer paso hacia su adecuado planteamiento. <\/p>\n<p>Una primera cuesti\u00f3n apunta a la necesidad de diferenciar entre sujeto, subjetividad e individuo. Es un momento indispensable, si queremos evitar lo que m\u00e1s arribe denomin\u00e9 como \u00abdesmedulaci\u00f3n del sujeto\u00bb. Todo individuo tiene subjetividad, pero no todo individuo es un sujeto. Una interpretaci\u00f3n no positivista, sino dial\u00e9ctica del sujeto, tiene que asumir el contenido de esta categor\u00eda como funci\u00f3n y expresi\u00f3n de una totalidad (en este caso, la totalidad social), no como ente fijo, conformado de una vez, identificable con un conjunto r\u00edgido de caracter\u00edsticas o propiedades, cosificado, asumido como substancia, sino como plasmaci\u00f3n fluida y cambiante de un sistema de relaciones sociales caracterizada por su capacidad de acci\u00f3n y de autoproducci\u00f3n. Ni el sujeto es algo situado por encima del individuo y de la historia, ni es el individuo. Precisamente la intenci\u00f3n de la filosof\u00eda cr\u00edtica y de una teor\u00eda cr\u00edtica de la educaci\u00f3n ha de ser la de revestir a todo individuo con la capacidad de ser sujeto, es decir, de conformar consciente y aut\u00f3nomamente su vida, capacidad de la que usualmente no disfruta, o lo logra s\u00f3lo en un sentido muy limitado. Es preciso reconstruir la subjetividad de modo tal que incluya esos poderes trascendentes al individuo como condiciones constitutivas de la individualizaci\u00f3n y a la vez como resultados de la interacci\u00f3n de los individuos. La autonom\u00eda de los individuos ha de entenderse no en oposici\u00f3n a, sino como forma organizacional particular de las fuerzas sociales que, por otro lado, condicionan su subjetividad. Ello implica la necesidad de desarrollar un concepto de sujeto basado en una teor\u00eda de la intersubjetividad [18] (lo que, por otra parte, no es otra cosa que continuar el programa marxiano, aunque algunos no quieran admitirlo). <\/p>\n<p>Una segunda cuesti\u00f3n se desprende de la anterior. Si los individuos no logran ser autores aut\u00f3nomos de sus vidas, ello se debe a que determinados objetos sociales asumen el papel de sujetos, y conforman la vida de las personas, alz\u00e1ndose ante ellos como entes cosificados que los dominan y los subyugan. En esta direcci\u00f3n se mueven las ideas formuladas por J\u00fcrgen Habermas en su op\u00fasculo \u00abLas tareas de una teor\u00eda cr\u00edtica de la sociedad\u00bb, publicado en 1981 a manera de conclusiones en su extenso libro Teor\u00eda de la Acci\u00f3n Comunicativa. Si bien no comparto los elementos fundamentales de la teor\u00eda habermasiana, creo que las tareas que all\u00ed se se\u00f1alan siguen siendo esenciales. Fundamentalmente son cuatro, que presento brevemente: necesidad de especificar el concepto de reificaci\u00f3n; realizaci\u00f3n del an\u00e1lisis de los potenciales de resistencia a la reificaci\u00f3n de la conciencia; diferenciar los potenciales emancipatorios de los potenciales de resistencia; reflexionar sobre la construcci\u00f3n de constrainstituciones que desarrollen esos potenciales. Estas cuatro tareas giran en torno al problema de la cosificaci\u00f3n de la realidad social y de la conciencia del sujeto, y la necesidad de establecer constelaciones de relaciones sociales que no se limiten a resistirse a la dominaci\u00f3n, sino que sean capaces de enfrentarse adecuadamente a esta, estableciendo y ampliando espacios que, usando una terminolog\u00eda gramsciana, podemos calificar de espacios de contrahegemon\u00eda. La referencia que hago aqu\u00ed a Gramsci no es casual, sino porque creo que las concepciones de Gramsci sobre la hegemon\u00eda y la construcci\u00f3n de la contrahegemon\u00eda contribuyen, mucho mejor que las teor\u00edas habermasianas, a cumplimentar estas tareas. <\/p>\n<p>Establecer con claridad el perfil de la autonom\u00eda del sujeto constituye un tercer desaf\u00edo a tener en cuenta. Ello s\u00f3lo es posible si se toma el principio de la intersubjetividad &#8211; tal como se apunt\u00f3 m\u00e1s arriba &#8211; como elemento rector de la reflexi\u00f3n sobre el sujeto. Es preciso romper con un pensamiento de corte \u00abidentificador\u00bb, que busca definir al sujeto identific\u00e1ndolo con un correlato ontol\u00f3gico dado, fijo, transhist\u00f3rico (el individuo, el esp\u00edritu absoluto, la etnia, la naci\u00f3n, etc.), y aprehenderlo &#8211; desde una perspectiva dial\u00e9ctica &#8211; como un sistema de relaciones sociales. La esencia social de las relaciones en las que existen los individuos viene dada porque estas son relaciones con objetos y relaciones con otros individuos a la vez. Este a la vez no significa una mera coincidencia espacial y\/o temporal, sino una unidad org\u00e1nica. Los individuos se relacionan entre si no en forma directa, sino mediada. Mediada por las relaciones que establecen con objetos. Objetos que no son cosas (aunque las apreciemos como tales) sino el producto de la actividad de los individuos, y en tanto tales expresan la subjetividad socialmente existente y no son m\u00e1s que la cristalizaci\u00f3n del sistema de relaciones sociales que condiciona esa subjetividad social. Esos objetos, expresi\u00f3n de la intersubjetividad social, funcionan a al vez como elementos mediadores y condicionadores de esa intersubjetividad y de las subjetividades individuales. Objetos reificados y reificadores, condicionar\u00e1n la existencia de un modo de subjetividad social que obstruya el camino hacia la consecuci\u00f3n de la autonom\u00eda, objetivo esencial de la teor\u00eda cr\u00edtica (filos\u00f3fica o educativa, a estas alturas de la reflexi\u00f3n ya esa distinci\u00f3n no es esencial). Es en este punto donde los aportes te\u00f3ricos de Gramsci y de Foucault &#8211; dos autores que, pese a sus diferencias epocales, de historias de vida, etc., tienen muchos puntos en com\u00fan [19] &#8211; devienen indispensables. Tanto la teor\u00eda de la hegemon\u00eda como la del saber\/poder confluyen en el inter\u00e9s de entender a los individuos no como elementos dados de antemano, sino siempre como resultados &#8211; nunca definitivos &#8211; de procesos hist\u00f3ricos particulares. Es preciso entender el episteme hegem\u00f3nico desde el que se condiciona nuestra subjetividad. A la luz de estas concepciones, y de la propia experiencia hist\u00f3rica de este siglo que termina, pensar a los sujetos como intersubjetividad y precisar el perfil de su autonom\u00eda significa necesariamente reconsiderar el modo cl\u00e1sico en el que, hasta ahora, entend\u00edamos la relaci\u00f3n entre educaci\u00f3n y estructuras de poder. El ser humano se objetiva a trav\u00e9s de un conjunto de pr\u00e1cticas, discursivas y no discursivas. Estas pr\u00e1cticas est\u00e1n siempre mediadas por \u00abinstancias de verdad\u00bb, estructuras que valoran, le dan un sentido y una orientaci\u00f3n a las diversas formas de objetivaci\u00f3n de la persona. Esas \u00abinstancias de verdad\u00bb son la esencia del poder, y por lo tanto de su reproducci\u00f3n. Estas tesis constituyen una importante plataforma para reflexionar en torno al tan llevado y tra\u00eddo tema de las identidades. Con toda raz\u00f3n, hemos hecho de la cuesti\u00f3n de la identidad un tema central en nuestra lucha contra un modo de dominaci\u00f3n que no es s\u00f3lo econ\u00f3mico, sino sobre todo cultural. Pero debemos tener en cuenta que la tarea de fondo no es la de defender las identidades ya existentes, sino la de reconstruirlas en consonancia con un proceso liberador y desenajenante. La teor\u00eda cr\u00edtica ha de contribuir al esfuerzo de producir nuevas formas de subjetividad, irreductibles a los efectos de la dominaci\u00f3n, lo que implica desprenderse de las formas de subjetividad (y por ende de identidad) que las instituciones enajenantes (el Estado, el mercado capitalista, etc) impusieron a los individuos, reproblematizando las t\u00e9cnicas de producci\u00f3n de las identidades. Y ello conduce a un cuarto desaf\u00edo, que voy a identificar utilizando el concepto acu\u00f1ado por Douglas Kellner: la necesidad de la repolitizar a la teor\u00eda cr\u00edtica, [20] tesis con la que apuntaba a la necesidad de superar el d\u00e9ficit pol\u00edtico que ha aquejado a la teor\u00eda cr\u00edtica y desarrollarla en el sentido de la realizaci\u00f3n de an\u00e1lisis concretos que tributen a la formaci\u00f3n de constelaciones de pr\u00e1cticas liberadoras. <\/p>\n<p>Como se\u00f1alara Alain Touraine, la superaci\u00f3n de la dominaci\u00f3n total exige la movilizaci\u00f3n de sujetos totales. Una teor\u00eda cr\u00edtica educativa que trabaje en el sentido de enfrentar los desaf\u00edos se\u00f1alados no puede menos que proporcionar una significativa contribuci\u00f3n a este objetivo. <\/p>\n<p><strong>Notas<\/strong> <\/p>\n<p>[1] Pr\u00f3logo de Federico Mayor a La educaci\u00f3n superior en el siglo XXI. Visi\u00f3n de Am\u00e9rica Latina y el Caribe. Ediciones CRESALC \/ UNESCO. Caracas, 1997, p\u00e1g. 7. <\/p>\n<p>[2] Ver de este autor su texto \u00ab\u00bfQu\u00e9 es la Ilustraci\u00f3n?\u00bb, en: Immanuel Kant, Filosof\u00eda de la Historia, Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, Madrid, 1989, p. 25. <\/p>\n<p>[3] Concepto que tomo de Hans Heinz Holz. Ver de este autor su art\u00edculo \u00abZeichen der Gegenaufkl\u00e4rung\u00bb, en: Manfred Buhr (ed), Enzyklop\u00e4die zur b\u00fcrgerlichen Philosophie im 19 und 20 Jahrhundert, Bibliographisches Institut, Leipzig, 1988. <\/p>\n<p>[4] V\u00e9ase: Albrecht Wellmer, \u00abLa dial\u00e9ctica de la modernidad y la postmodernidad\u00bb, en: Modernidad y Postmodernidad, compilaci\u00f3n de Josep Pic\u00f3, Alianza Editorial, Madrid, l992; en especial de la p. 116 a la 131. <\/p>\n<p>[5] Adolfo S\u00e1nchez V\u00e1zquez, \u00abPosmodernidad, posmodernismo y socialismo\u00bb, en: Revista Casa de las Am\u00e9ricas, a\u00f1o 30, nr. 175, julio-agosto 1989, p. 137. <\/p>\n<p>[6] Para un conocimiento de las concepciones fundamentales de esta segunda l\u00ednea interpretativa sobre la modernidad cons\u00faltese: Karl Marx: El Manifiesto Comunista y los Grundrisse; Karl Polanyi, La Gran Transformaci\u00f3n; Alain Touraine, Cr\u00edtica de la Modernidad; Anthony Giddens, Consecuencias de la Modernidad; Marshall Berman, Todo lo s\u00f3lido se disuelve en el aire. <\/p>\n<p>[7] Ver: Anthony Giddens, Consecuencias de la modernidad, Alianza Editorial, Madrid, 1993. \t\t<\/p>\n<p>[8] Citado en: Jos\u00e9 Luis Pinillos, El coraz\u00f3n del laberinto. Cr\u00f3nica del fin de una \u00e9poca. Espasa Calpe, Madrid, 1997, p. 227 y 243. <\/p>\n<p>[9] Adolfo S\u00e1nchez V\u00e1zquez, ob. cit., p. 140-141). \t\t<\/p>\n<p>[10] El Prefacio escrito por Louis Althusser en marzo de 1963 a su libro Por Marx es altamente ilustrativo del significado que para la \u00e9poca revest\u00eda el rechazo al Sujeto (con may\u00fascula). Ver: Louis Althusser, Por Marx, Edici\u00f3n Revolucionaria, La Habana, 1965, p. 9-28. <\/p>\n<p>[11] V\u00e9ase: Alex Callinicos: \u00ab\u00bfPostmodernidad, post-estructuralismo, post-marxismo?\u00bb, en: Josep Pic\u00f3 (comp.), Modernidad y Postmodernidad, Alianza Editorial, Madrid, 1992. <\/p>\n<p>[12] V\u00e9ase: David Harvey, The Condition of Postmodernity, Basil Blackwell, Londres, 1989.  \t\t<\/p>\n<p>[13] L\u00e9ase el ya cl\u00e1sico art\u00edculo de Frederic Jameson \u00abEl postmodernismo o la l\u00f3gica cultural del capitalismo tard\u00edo\u00bb, publicado en la revista Casa de las Am\u00e9ricas, nr. 155-156, marzo-junio de 1986. <\/p>\n<p>[14] Citado en: Jos\u00e9 Luis Pinillos, ob cit, p. 313. \t\t<\/p>\n<p>[15] Axel Honneth, The Fragmented World of the Social. Essays in Social and Political Philosophy, State University of New York Press, 1995, en especial de la p. 220 a la 230. <\/p>\n<p>[16] L\u00e9ase su muy interesante art\u00edculo en el volumen colectivo Perfiles Teol\u00f3gicos para un Nuevo Milenio, editado por Jos\u00e9 Duque, DEI, San Jos\u00e9 de Costa Rica, 1997. <\/p>\n<p>[17] En: Marx-Engels-Werke, Erg\u00e4nzungsband 1, Berlin, p. 379.  \t\t<\/p>\n<p>[18] V\u00e9anse adem\u00e1s de los ya citados Honneth y Touraine, las reflexiones de Alain Renaut (La era del individuo, Destino, Barcelona, 1993). Tambi\u00e9n el volumen colectivo compilado por Manuel Cruz Tiempo de subjetividad, Paid\u00f3s, Barcelona, 1996. <\/p>\n<p>[19] En ocasi\u00f3n de celebrarse en junio de 1999 el 15to aniversario de la muerte de Foucault, la C\u00e1tedra de Estudios Antonio Gramsci de La Habana celebr\u00f3 un taller cient\u00edfico en el que los puntos de contacto entre la obra de ambos pensadores ocup\u00f3 parte importante de la atenci\u00f3n. Pr\u00f3ximamente ser\u00e1n publicadas las memorias de dicho taller. <\/p>\n<p>[20] Douglas Kellner, Critical Theory, Marxism and Modernity, The Johns Hopkins University Press, Baltimore , 1989, especialmente el cap\u00edtulo 8.<\/p>\n<h3>Publicado por <a title=\"Rebeli\u00f3n\" href=\"http:\/\/www.rebelion.org\/\">Rebeli\u00f3n<\/a>-k argitaratua<\/h3>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[81],"tags":[],"class_list":["post-21315","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-eztabaida"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v28.4 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>La problem\u00e1tica del sujeto y los desaf\u00edos para la teor\u00eda de la educaci\u00f3n - Nabarralde<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/nabarralde.eus\/la-problematica-del-sujeto-y-los-desafios-para-la-teoria-de-la-educacion\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"La problem\u00e1tica del sujeto y los desaf\u00edos para la teor\u00eda de la educaci\u00f3n - 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