{"id":21306,"date":"2009-09-21T10:56:49","date_gmt":"2009-09-21T08:56:49","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/el-mensaje-de-octavio\/"},"modified":"2009-09-21T10:56:49","modified_gmt":"2009-09-21T08:56:49","slug":"el-mensaje-de-octavio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/el-mensaje-de-octavio\/","title":{"rendered":"El mensaje de Octavio"},"content":{"rendered":"<p>  <!--more-->  <br \/>Octavio Paz se preguntaba porqu\u00e9, despu\u00e9s de la Segunda Mundial y a pesar de la ausencia de revoluciones obreras en el mundo, miles de intelectuales segu\u00edan aferrados a la quimera de la revoluci\u00f3n mundial. M\u00e1s se asombrar\u00eda hoy si viera que, ca\u00eddo el Muro de Berl\u00edn, que \u00e9l felizmente vio derrumbarse, persiste esa utop\u00eda revolucionaria, ese ensue\u00f1o igualitarista que, especialmente en Am\u00e9rica Latina, lejos de construir sociedades m\u00e1s justas, ha sido fuente y causa de autoritarismos populistas o revoluciones transformadas en tiran\u00edas. <\/p>\n<p>A 10 a\u00f1os de su muerte, acaecida en M\u00e9xico a los 84 a\u00f1os, viene a cuento evocar su respuesta: \u00abArrancados de la totalidad y de los antiguos absolutos religiosos, sentimos nostalgia de totalidad y absoluto. Esto explica, quiz\u00e1, el impulso que los llev\u00f3 a convertirse al comunismo y defenderlo. Fue una perversa parodia de la comuni\u00f3n religiosa. Sin embargo, \u00bfc\u00f3mo explicar su silencio ante la mentira y el crimen? Baudelaire cant\u00f3 a Sat\u00e1n y habl\u00f3 de la orgullosa conciencia en el mal. El suyo fue un mal metaf\u00edsico, un vano simulacro de la libertad. En el caso de los intelectuales del siglo XX no hubo ni rebeld\u00eda ni soberbia: hubo abyecci\u00f3n. Es duro decirlo pero hay que decirlo\u00bb. <\/p>\n<p>Esta dureza ten\u00eda detr\u00e1s el vituperio organizado que lo hab\u00eda acompa\u00f1ado desde que en 1949 descubri\u00f3 los campos de concentraci\u00f3n sovi\u00e9ticos, los cuestion\u00f3 y, en los a\u00f1os cincuenta, claramente afirm\u00f3 que el futuro jam\u00e1s estar\u00eda por ese sendero. \u00c9l hab\u00eda pensado en el comunismo desde la perspectiva de un desarrollo de la revoluci\u00f3n mexicana a la que buscaba destino. Ante la evidencia hist\u00f3rica del error, tuvo el coraje de proclamarlo sin reticencias y fue en Par\u00eds, en la cercan\u00eda de su amistad con Albert Camus, compa\u00f1ero de ruta en ese itinerario de la verdad, que encontr\u00f3 el desaf\u00edo de emprender el siempre dif\u00edcil camino de la sociedad abierta. Eran los a\u00f1os en que en la rive gauche parisina, como un axioma, se repet\u00eda ir\u00f3nicamente que m\u00e1s val\u00eda equivocarse con Sartre que acertar con Raymond Aron, otro formidable pensador de la libertad al que se eclipsara detr\u00e1s de las luces vedettistas de los intelectuales mal comprometidos. Su combate, entonces, ser\u00e1 el de apartar la pol\u00edtica del dogma, el razonamiento c\u00edvico del mundo del pensamiento religioso, despojarlos de esa b\u00fasqueda de absolutos que con ropaje de izquierda o de derecha s\u00f3lo hab\u00eda llevado, en el tr\u00e1gico siglo XX, a los goulags y las c\u00e1maras de gas del nazismo. <\/p>\n<p>Naturalmente, Octavio fue un formidable poeta, que junto a Borges llev\u00f3 las letras de habla hisp\u00e1nica a su dimensi\u00f3n m\u00e1xima, conjugando forma y fondo, estilo y concepto. Y tambi\u00e9n un ensayista de altura, que comien-za en El Laberinto de la Soledad, explicaci\u00f3n profunda de M\u00e9xico, pero mucho m\u00e1s que ello, revelaci\u00f3n de la angustia de soledad y espacio que recorre el alma latinoamericana, hasta culminar en Sor Juana In\u00e9s de la Cruz. <\/p>\n<p>Esta obra, mucho m\u00e1s que una biograf\u00eda, es un ensayo sobre el barroco en nuestro hemisferio, el feminismo, el oscurantismo de nuestra vida colonial y aun el criollismo, esa nueva identidad que mestizaba el car\u00e1cter espa\u00f1ol con el ancestro ind\u00edgena o africano. Ella est\u00e1 en la profundidad de su explicaci\u00f3n de la revoluci\u00f3n mexicana, que en su visi\u00f3n no fue ideol\u00f3gica sino \u00abpopular e instintiva\u00bb, con una pasi\u00f3n igualitarista cuyos or\u00edgenes no est\u00e1n \u00aben las ideas modernas sino en la tradici\u00f3n de las comunidades ind\u00edgenas anteriores a la conquista y en el cristianismo evang\u00e9lico de los misioneros\u00bb. <\/p>\n<p>Pensando en nuestro confuso presente, escribi\u00f3: \u00abHoy nadie cree que el secreto de la construcci\u00f3n de la sociedad perfecta est\u00e9 en Adam Smith, o en Carlos Marx, en Locke o en Rousseau. Sin embargo, las preguntas que ellos hicieron no han envejecido. Necesitamos nuevas respuestas a las viejas preguntas\u00bb. Felipe Gonz\u00e1lez suele introducir sus respuestas a trav\u00e9s de este valedero razonamiento. Valedero y profundo. Porque el mensaje de los derechos individuales de Locke no ha podido ser superado, pero no alcanza para configurar sociedades democr\u00e1ticas, adolecidas todav\u00eda de tantas profundas desigualdades sociales. Tampoco nadie puede negar en Marx su visi\u00f3n de la globalizaci\u00f3n capitalista y sus riesgos sobre los trabajadores, pero la evidencia de que la propiedad colectivista s\u00f3lo ha engendrado pobreza y tiran\u00eda derrumb\u00f3 su construcci\u00f3n. Por cierto, Rousseau est\u00e1 en la esencia del criterio mayoritario de la democracia, pero demasiadas tiran\u00edas han nacido de las masas -aun votando- como para no enfrentarlo con el humanismo jusnaturalista. Acaso Adam Smith, el profeta del mercado libre como sustento de La riqueza de las naciones, sea el que todav\u00eda se mantenga como proyecto, sin que la realidad lo haya desvanecido del todo, pero luego de advenido este tiempo de mundializaci\u00f3n comercial nadie se atrever\u00eda con raz\u00f3n a desconocer el imprescindible valor armonizador del Estado. <\/p>\n<p>Las respuestas de Octavio, como balizas que marcan los l\u00edmites laterales del camino a construir, se basan en dos tradiciones. La cl\u00e1sica, de Kant y Arist\u00f3teles, que reclama para \u00abtrazar un puente entre la reflexi\u00f3n filos\u00f3fica y el saber cient\u00edfico\u00bb, entre los avances descomunales de la biolog\u00eda y la f\u00edsica y los principios \u00e9ticos que deben regularlos para que la raz\u00f3n no engendre monstruos. La otra tradici\u00f3n invocada es la m\u00e1s reciente, la del liberalismo y el socialismo: \u00abAmbos son irrenunciables y est\u00e1n presentes en el nacimiento de la Edad Moderna: uno encarna la aspiraci\u00f3n hacia la libertad y el otro hacia la igualdad. El puente entre ellas es la fraternidad, herencia cristiana, al menos para nosotros, hijos de Occidente. Un tercer elemento: la herencia de nuestros grandes poetas y novelistas. Nadie deber\u00eda atreverse a escribir sobre temas de filosof\u00eda y teor\u00eda pol\u00edtica sin antes haber le\u00eddo y meditado a los tr\u00e1gicos griegos y a Shakespeare, a Dante y a Cervantes, a Balzac y a Dostoievski\u00bb. <\/p>\n<p>Esta s\u00edntesis serena y medular sigue resonando a diez a\u00f1os de la muerte de ese Octavio que prestigi\u00f3 al Nobel y al Cervantes con la altura de su creaci\u00f3n. Del mismo modo que alumbr\u00f3 a M\u00e9xico, compartiendo con Carlos Fuentes, m\u00e1s all\u00e1 de tiempos de cercan\u00eda y distancia, un magisterio del debate intelectual que en la Am\u00e9rica Latina a\u00fan sigue reclamando m\u00e1s comprensi\u00f3n para los desaf\u00edos que la historia nos puso delante. No es posible seguir creyendo que pueden consolidarse democracias con puebladas callejeras, ni que crecer\u00e1n las econom\u00edas con nacionalizaciones ineficientes, ni que combatiremos la pobreza en su ra\u00edz con clientelismos paternalistas, ni que llevaremos adelante la reclamada integraci\u00f3n manteniendo vivos conflictos fronterizos, hijos de arcaicas historias o de no menos arcaicas guerrillas, s\u00f3lo sostenidas en la actualidad por la miseria del narcotr\u00e1fico. <\/p>\n<p>El homenaje a Octavio que todav\u00eda le debemos es el de rescatar la raz\u00f3n, para que sirva a la libertad, como \u00e9l mismo dec\u00eda, aqu\u00e9lla como instrumento, \u00e9sta como finalidad \u00faltima de los desvelos de la organizaci\u00f3n social. <\/p>\n<p>* Julio Mar\u00eda Sanguinetti fue presidente de Uruguay.<\/p>\n<h4>Publicado por <a title=\"El Pa\u00eds\" href=\"http:\/\/www.elpais.com\/\">El Pa\u00eds<\/a>-k argitaratua<\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[81],"tags":[],"class_list":["post-21306","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-eztabaida"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v28.4 - 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