{"id":21298,"date":"2009-09-21T10:34:09","date_gmt":"2009-09-21T08:34:09","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/hijos-de-la-prisa\/"},"modified":"2009-09-21T10:34:09","modified_gmt":"2009-09-21T08:34:09","slug":"hijos-de-la-prisa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/hijos-de-la-prisa\/","title":{"rendered":"Hijos de la prisa"},"content":{"rendered":"<p>  <!--more-->  <br \/>Los griegos cl\u00e1sicos condensaron las caracter\u00edsticas distintivas de los humanos en el mito de Prometeo y Zeus (recogido en el di\u00e1logo Prot\u00e1goras de Plat\u00f3n). Los dioses encargan a los hermanos Prometeo y Epimeteo que distribuyan capacidades a los animales y a los hombres para que puedan desarrollar sus vidas. Epimeteo pide hacer la distribuci\u00f3n. A unos les concede fuerza, a otros velocidad o alas para huir, etc\u00e9tera, de forma que ninguna especie corra el riesgo de ser aniquilada. Cuando ya hab\u00eda distribuido todas las capacidades, a\u00fan quedaba la especie humana sin asignaci\u00f3n alguna. Y ya era el d\u00eda en que expiraba el encargo de los dioses. Prometeo, tratando de hallar alguna r\u00e1pida protecci\u00f3n para los hombres, roba a Hefesto y a Atenea el fuego y la sabidur\u00eda profesional (por lo que luego ser\u00e1 castigado). Los hombres poseyeron esas capacidades, pero siguieron careciendo de la \u00abciencia pol\u00edtica\u00bb, ya que esta depend\u00eda de Zeus. Los hombres perfeccionaban sus tecnolog\u00edas, pero cuando se reun\u00edan se atacaban entre ellos. <\/p>\n<p>Temiendo que la especie humana se extinguiera, Zeus envi\u00f3 a Hermes a que \u00abtrajera a los hombres el sentido moral y la justicia, para que hubiera orden en las ciudades\u00bb. <\/p>\n<p>Visto el desarrollo de la humanidad, parece claro que en las cantidades distribuidas de los saberes, Prometeo fue bastante m\u00e1s generoso que Zeus. <\/p>\n<p>Se nos da mejor la tecnolog\u00eda que la pol\u00edtica y la justicia. Este mito se\u00f1ala bien que los humanos somos hijos de la prisa y la improvisaci\u00f3n. Un enfoque que hoy sabemos acertado a trav\u00e9s de los estudios sobre la evoluci\u00f3n de la vida en el planeta. La evoluci\u00f3n no responde a ning\u00fan plan, sino que m\u00e1s bien supone la selecci\u00f3n de un conjunto de azarosas improvisaciones que han resultado adaptativas. <\/p>\n<p>Sabemos que las ideolog\u00edas pol\u00edticas, tomadas unilateralmente, distorsionan la realidad. Pero junto a las distorsiones ideol\u00f3gicas existen otras de las que somos menos conscientes: aquellas asociadas a c\u00f3mo pensamos, a c\u00f3mo usamos el lenguaje cuando tratamos de analizar e intervenir en el mundo. Veamos tres de ellas. <\/p>\n<p>1. La tendencia a usar categor\u00edas muy abstractas con el fin de incluir un m\u00e1ximo de casos de la realidad. En cierto modo, ello resulta inevitable. Nombrar una cosa ya supone crear una abstracci\u00f3n. \u00abHablar es una exageraci\u00f3n\u00bb, dec\u00eda el dramaturgo Thomas Bernhard. Pero a veces tendemos hacia lo que podemos llamar la falacia de la abstracci\u00f3n: creer que entendemos mejor alg\u00fan fen\u00f3meno cuanto m\u00e1s abstracto es el lenguaje que utilizamos para describirlo, explicarlo o transformarlo. Y muchas veces lo que ocurre es exactamente lo contrario: cuanto m\u00e1s abstracto es el lenguaje, m\u00e1s pobre y alejado est\u00e1 de los casos emp\u00edricos a los que pretende referirse. Hegel sab\u00eda bastante de todo esto. Algunos marxistas, por ejemplo, adolec\u00edan de este tipo de distorsi\u00f3n cuando a trav\u00e9s de unas pocas categor\u00edas &#8211; \u00ablucha de clases\u00bb, \u00abbase econ\u00f3mica\u00bb, etc\u00e9tera-, pretend\u00edan explicar desde el imperio de los sumerios hasta las revoluciones anticoloniales. <\/p>\n<p>2. La tendencia a diseccionar dicot\u00f3micamente la realidad. Dado lo general de esta tendencia, parece que nuestro cerebro muestra un apego hacia contraposiciones conceptuales del tipo raz\u00f3n-emociones, materia-esp\u00edritu, gen\u00e9tica-cultura, Oriente-Occidente, yin-yang, eros-tanathos, etc\u00e9tera. Muchas veces sabemos que la realidad est\u00e1 llena de interrelaciones, de zonas grises, de complejidades que exigen introducir matices o pensar directamente en t\u00e9rminos distintos, por ejemplo, hablar de cultura en la gen\u00e9tica, de emociones en la raz\u00f3n, etc\u00e9tera. Pero ello siempre es m\u00e1s costoso. Necesitamos usar muchas m\u00e1s palabras para superar la tendencia hacia la contraposici\u00f3n entre unos t\u00e9rminos que, de hecho, no son l\u00f3gicamente excluyentes y pueden combinarse en diferentes formas e intensidades. <\/p>\n<p>3. La tendencia del pensamiento occidental a no pensar bien la pluralidad. Hoy reconocemos que el pluralismo pol\u00edtico y moral no es s\u00f3lo un hecho insuperable, sino tambi\u00e9n un valor irrenunciable. Sabemos que frente a una determinada situaci\u00f3n no hay una sola manera de actuar correctamente en t\u00e9rminos morales, y que no hay una sola decisi\u00f3n pol\u00edtica adecuada en un momento concreto. Casi siempre hay distintas opciones igualmente razonables. Pero en la historia de la filosof\u00eda se ha pensado de otra manera, se ha pensado en t\u00e9rminos \u00abmonistas\u00bb m\u00e1s que en t\u00e9rminos \u00abpluralistas\u00bb. Se ha pensado en el \u00abhombre\u00bb, en alg\u00fan tipo un\u00edvoco de \u00abdeber\u00bb, en alg\u00fan sistema pol\u00edtico ideal \u00fanico (cada ideolog\u00eda el suyo). Hannah Arendt e Isaiah Berlin ya se\u00f1alaron que la falta de pluralismo recorre el pensamiento occidental desde Plat\u00f3n. Pero a pesar de que reconozcamos el pluralismo de valores y de estilos de vida equiparables, con frecuencia a\u00fan seguimos pensando que s\u00f3lo hay una respuesta correcta y que todas las dem\u00e1s son incorrectas. <\/p>\n<p>Las distorsiones abstractas, dicot\u00f3micas y monistas est\u00e1n presentes en concepciones actuales. Pi\u00e9nsese, por ejemplo, en la simplificaci\u00f3n que constituye pensar el contraste entre culturas, como un \u00abchoque de civilizaciones\u00bb (S. Huntington). Una clave para pensar y actuar mejor est\u00e1 en controlar cr\u00edticamente esa tr\u00edada de distorsiones que vive en nuestros lenguajes. Hacerlo no siempre es f\u00e1cil, requiere esfuerzo, pero resulta necesario para refinar tanto nuestras capacidades anal\u00edticas como nuestras acciones pol\u00edticas y morales. <\/p>\n<p>* FERRAN REQUEJO, catedr\u00e1tico de Ciencia Pol\u00edtica en la UPF y autor de \u00b4Las democracias\u00b4 (Ariel, 2008).<\/p>\n<h4>Publicado por <a title=\"La Vanguardia\" href=\"http:\/\/www.lavanguardia.es\/\">La Vanguardia<\/a>-k argitaratua<\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[81],"tags":[],"class_list":["post-21298","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-eztabaida"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v28.4 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>Hijos de la prisa - Nabarralde<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/hijos-de-la-prisa\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Hijos de la prisa - 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