{"id":21293,"date":"2009-09-21T10:01:05","date_gmt":"2009-09-21T08:01:05","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/leer-ipara-que\/"},"modified":"2009-09-21T10:01:05","modified_gmt":"2009-09-21T08:01:05","slug":"leer-ipara-que","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/leer-ipara-que\/","title":{"rendered":"Leer, \u00bfpara qu\u00e9?"},"content":{"rendered":"<p>  <!--more-->  <br \/>La necesidad de renovar una y otra vez los llamados a la lectura -de promover, estimular y colorear las letras- revela una doble angustia. Los lectores -primera- sentimos los libros amenazados. Los lectores -segunda- nunca encontramos argumentos convincentes a favor de nuestro vicio. <\/p>\n<p>Es verdad que los hombres se han quejado siempre de las inclemencias del tiempo, pero s\u00f3lo hoy podemos hablar de cambio clim\u00e1tico. Es verdad que ya Cicer\u00f3n se lamentaba de la escasa pasi\u00f3n por la lectura de los j\u00f3venes romanos, pero s\u00f3lo hoy podemos hablar de un cambio de paradigma. Instrumento de dominio y de liberaci\u00f3n, la escritura est\u00e1 en peligro como lugar de construcci\u00f3n y decisi\u00f3n de los destinos humanos. Algunos datos sumarios as\u00ed lo expresan. Mientras aumenta el n\u00famero de t\u00edtulos y las cifras de ventas, disminuye el de lectores efectivos. Mientras se mantiene el analfabetismo real en los pa\u00edses pobres, aumenta el analfabetismo funcional en los pa\u00edses ricos. Mientras se multiplican los medios tecnol\u00f3gicos de registro y archivo de la humanidad, flaquea y agoniza la memoria individual de los humanos. Pocos somos capaces ya de recordar un poema, una canci\u00f3n, una cita de memoria; pocos somos capaces de recordar -como un fuego vivo bajo nuestros pies- los acontecimientos m\u00e1s recientes: la ca\u00edda del muro de Berl\u00edn es para las nuevas generaciones tan antigua, tan inexpresiva, tan irrelevante, como la ca\u00edda de Roma; incluso la invasi\u00f3n de Iraq es tan remota y est\u00e1 tan desprovista de sentido como la conquista de Granada o las Cruzadas. La Historia ha desaparecido en el instant\u00e1neo y sucesivo consumo de im\u00e1genes muy intensas, muy solubles, que no dejan m\u00e1s rastro que el apetito de una imagen nueva, de una visualidad ininterrumpida: la mirada se ha convertido en una extensi\u00f3n del sistema digestivo. <\/p>\n<p>En estas condiciones, los libros no hace falta ni quemarlos: se descatalogan solos a medida que salen de la imprenta. En estas condiciones, los libros -pobrecitos- no pueden denfenderse a s\u00ed mismos. En la mitad pobre del mundo son inalcanzables; en la mitad rica se distinguen ya mal de una chocolatina o de un electrodom\u00e9stico. Si queremos salvarlos -junto a los elefantes, los glaciares y los ni\u00f1os- habr\u00e1, por tanto, que cuestionarse el modelo en su conjunto. Si queremos salvar a Joyce y a Garc\u00eda Lorca -aunque s\u00f3lo queramos salvar a Joyce y a Garc\u00eda Lorca- tendremos que salvar los elefantes; si queremos salvar La Iliada y el Quijote -aunque s\u00f3lo queramos salvar la Il\u00edada y el Quijote- tendremos que salvar tambi\u00e9n los glaciares y los ni\u00f1os. <\/p>\n<p>Pero, \u00bfpor qu\u00e9 salvar los libros? \u00bfPara qu\u00e9 leer? Es verdad que la lectura ense\u00f1a, pero tambi\u00e9n ense\u00f1a cosas erradas o perjudiciales. La lectura libera, pero tambi\u00e9n ata a prejuicios y sinsentidos. La lectura entretiene, pero es m\u00e1s entretenido el sexo, la monta\u00f1a rusa o la televisi\u00f3n. La lectura informa, pero tambi\u00e9n manipula. La lectura hace pensar, pero, \u00bfqui\u00e9n quiere pensar? La lectura puede cambiar el mundo, pero hoy casi nos conformar\u00edamos con conservarlo. La lectura ayuda a conservar el mundo, pero mucho me temo que no podremos conservarlo sino con las manos y todos juntos. Entonces, \u00bfpara qu\u00e9 leer? <\/p>\n<p>El cr\u00edtico y escritor George Steiner sostiene que precisamente en esta indeterminaci\u00f3n -anfibia entre el bien y el mal- radica la fuerza de la literatura. Yo dir\u00eda que radica m\u00e1s bien en el hecho de que esta indeterminaci\u00f3n es absolutamente determinada. Es decir, en que esta indeterminaci\u00f3n luce una caperuza roja o una barba azul; o se nos presenta \u00abpeque\u00f1a, peluda, suave, tan blanda por fuera que se dir\u00eda toda de algod\u00f3n\u00bb; o parece \u00abverde que te quiero verde\u00bb; o tiene cincuenta a\u00f1os y es \u00abde complexi\u00f3n recia, seco de carnes, enjuto de rostro, gran madrugador y amigo de la caza\u00bb; o ha nacido en un lugar concreto llamado Macondo. <\/p>\n<p>La vida, dec\u00eda Kafka, es un enigma del que hemos olvidado la clave. Los libros, al contrario, son claves -llaves- cuyo enigma no hemos localizado todav\u00eda. Las grandes novelas, los grandes relatos, los buenos poemas, dan respuesta a preguntas que a\u00fan no no nos hemos hecho, que todav\u00eda no hemos encontrado. La vida es un cuaderno de ejercicios; los vamos haciendo sin saber jam\u00e1s si hemos dado o no con la soluci\u00f3n justa. Frente a ella, los buenos libros proporcionan siempre soluciones justas -precis\u00edsimas- a problemas que luego hay que reconocer y plantear. Sabemos que est\u00e1 ah\u00ed la soluci\u00f3n, pero no sabemos cu\u00e1l es ni a qu\u00e9 dilema responde. Sabemos, en todo caso, que se trata de problemas radicales y generales cuya soluci\u00f3n es una flor concreta de retama agarrada a la falda del Etna, una ni\u00f1a concreta que quiere tocar el viol\u00edn y acaba trabajando de cajera en unos almacenes, un pirata concreto con una pata de palo concreta y un loro concreto posado en el hombro; o una concreta ma\u00f1ana de mayo en que un viejo lama concreto llega a la concreta ciudad de Lahore. Cada vez que leemos a Leopardi o a Carson McCullers o a Stevenson o a Kipling nos embarga la certidumbre maravillosa de haber llegado a alguna parte, aunque no sepamos a d\u00f3nde, y de haber resuelto alguna adivinanza, aunque no sepamos cu\u00e1l. El enigma de una soluci\u00f3n concreta -una flor concreta, una ni\u00f1a concreta, un pirata concreto, un lama concreto- es que no sabemos a qu\u00e9 enigma responde. Por eso, la maravillosa satisfacci\u00f3n, la apaciguadora certidumbre de los buenos libros va acompa\u00f1ada enseguida de una insatisfacci\u00f3n no menos intensa: porque una clave sin enigma es un nuevo enigma cuya soluci\u00f3n habr\u00e1 que buscar en un nuevo libro. De ah\u00ed que leer sea tan peligroso; empezar es azaroso, imprevisible, incoercible; terminar es imposible. Hay un cuentecito en el que un sabio oriental trata de concentrar toda la sabidur\u00eda humana en una p\u00e1gina, luego en una frase, por fin en una palabra; y acaba por sumirse en el silencio e imponer silencio a todo el mundo. Hay escritores que sue\u00f1an con escribir el \u00faltimo libro, el libro definitivo, el libro despu\u00e9s del cual ya no habr\u00e1 que leer m\u00e1s libros. Y est\u00e1n las religiones llamadas del Libro, que consideran que la Biblia o el Cor\u00e1n vuelven ociosos o redundantes todos los libros y que, a fuerza de imponer la lectura de un solo libro, acaban por impedir precisamente la lectura. El monoteismo, el monobiblismo, es el silencio del mundo antes del big-bang de la creaci\u00f3n. <\/p>\n<p>La lectura no tiene fin porque se compone de muchos comienzos y s\u00f3lo podemos comenzar algunos de ellos antes de que nuestra vida termine. No es un proceso, como la reproducci\u00f3n de la vida o la acumulaci\u00f3n de riqueza, sino una sucesi\u00f3n, s\u00ed, de paradas y comienzos (como el recorrido de un tren o la l\u00ednea de un autob\u00fas). S\u00f3lo los ni\u00f1os muy peque\u00f1os, los militares y los capitalistas cuentan los n\u00fameros. Las cosas finitas, los hombres concretos, son incontables. Por eso no los contamos sino que los contamos. No hacemos cuentas con ellos sino cuentos. Por eso, al mismo tiempo, la literatura es lo contrario de la tecnolog\u00eda: podemos decir que el ordenador ha suprimido la m\u00e1quina de escribir, pero no que Coetzee ha suprimido a Balzac o Roberto Bola\u00f1o a Dickens. En todos ellos encontramos por igual la emoci\u00f3n alboral de ese nuevo comienzo contenido en el hab\u00eda una vez de los relatos: el placer cardinal, el suspense local -localizador- de que haya algo en lugar de nada (o de yo mismo); la excitaci\u00f3n subracional de que ocurran cosas que no hemos decidido nosotros y que pueden cambiar una vida concreta en un espacio concreto -quiz\u00e1s tambi\u00e9n nuestra vida y nuestro espacio. <\/p>\n<p>Pero, \u00bfqui\u00e9n puede querer dedicar su vida -un solo minuto de su vida- a acumular soluciones para las que hay que buscar luego un enigma? \u00bfA encadenar respuestas a las que a\u00fan les falta la pregunta? Cualquier ser humano que tenga problemas; es decir, cualquier ser humano digno de ese nombre. <\/p>\n<p>\u00bfY qui\u00e9n puede querer concentrar su atenci\u00f3n -un solo minuto de atenci\u00f3n- en un terreno en el que hay innovaciones y descubrimientos pero no progreso? Cualquier ser humano que tenga antepasados; es decir, cualquier ser humano digno de ese nombre. <\/p>\n<p>Entonces, \u00bfpara qu\u00e9 leer? Marcel Proust escrib\u00eda que, de la misma forma que no percibimos la rotaci\u00f3n de la tierra, tampoco percibimos el paso del tiempo y que las novelas son por eso -y la suya m\u00e1s que ninguna otra- relojes parad\u00f3jicos que, al acelerar el tiempo, lo introducen all\u00ed donde habitualmente no sentimos su movimiento. Se dir\u00e1 que no tenemos tiempo para la lectura. Pero esto es como decir que no tenemos tiempo para el tiempo; que no tenemos tiempo para la duraci\u00f3n. Tenemos tiempo, en cambio, para ignorarlo durante horas, para abolirlo ilusoriamente durante d\u00edas; para despreciarlo durante toda una vida. Tenemos tiempo para ir a Australia, pero no para llegar hasta la cocina o hasta la casa de enfrente; tenemos tiempo para fotografiar un mill\u00f3n de veces las Pir\u00e1mides, pero no para levantar en la playa un castillo de arena; tenemos tiempo para dar la vuelta al mundo en una pantalla, pero no para pelar una patata. Tenemos, claro, ese minuto que basta para la destrucci\u00f3n de un mundo, pero ya no los siete d\u00edas que hacen falta para crear uno. Tenemos tiempo, en fin, para la digesti\u00f3n y para la televisi\u00f3n, pero no para la duraci\u00f3n. <\/p>\n<p>Los libros no quitan sino que dan tiempo, nos devuelven el tiempo; nos devuelven precisamente el tiempo geol\u00f3gico que necesitan las monta\u00f1as para formarse, los ni\u00f1os para crecer, la atenci\u00f3n para fijar la mirada, las manos para prestar cuidados, la lengua para conservar su riqueza, los cuerpos para conocerse, la inteligencia y la imaginaci\u00f3n para interesarse por un objeto o un ser humano concretos. En ese tiempo -que el reloj del relato nos restituye y que es el tiempo propiamente humano- pueden ocurrir cosas terribles. Pero sin ese tiempo, las buenas, las mejores, aquellas de las que dependen la salvaci\u00f3n de los elefantes, los ni\u00f1os y los glaciares, son imposibles. El problema hoy no es el desprecio por la realidad sino el desprecio por el relato, la degradaci\u00f3n de esa trabajada ficci\u00f3n -aprendizaje del tiempo- desde la que hemos venido juzgando durante los \u00faltimos siglos la consistencia real del mundo exterior. Se puede leer y abandonar a los propios hijos; se puede leer y conquistar a sangre y fuego otro pa\u00eds; se puede leer y colaborar en un genocidio. Pero, \u00bfc\u00f3mo va a impresionarnos la muerte de Aischa y Omar en Bagdad si no nos impresiona la muerte de Jo en Casa Desolada? \u00bfC\u00f3mo va a afectarnos el dolor de los palestinos si no nos afecta el de los liliputienses? \u00bfC\u00f3mo vamos a interesarnos por el destino de la humanidad si no nos interesamos por el de los unicornios o el de los mulefas? <\/p>\n<p>De la misma manera que ning\u00fan argumento de un ateo sensato podr\u00e1 jam\u00e1s persuadir a un fan\u00e1tico religioso para que use la raz\u00f3n, tampoco ning\u00fan argumento a favor de la lectura podr\u00e1 jam\u00e1s persuadir a un fan\u00e1tico fugitivo del tiempo, disuelto en sus im\u00e1genes intensas, para que lea a Stendhal, a Jack London o a Proust. Creo que en un mundo menos injusto habr\u00eda m\u00e1s gente razonable; y creo que en un mundo m\u00e1s lento la lectura tendr\u00eda a\u00fan una oportunidad. La justicia y la lentitud habr\u00e1 que defenderlas a la intemperie. Entre tanto, por misteriosas razones que tienen que ver con el fracaso parcial de la l\u00f3gica en los cuerpos concretos, siguen siendo posibles, como en los cuentos, las conversiones: bajo el contacto de un beso inesperado -un aburrimiento desarmado, un maestro heroico, un rev\u00e9s movilizador- algunas ranas se convierten todav\u00eda a la conciencia y a la literatura. Por eso, aunque sea en las catacumbas, tenemos que seguir pronunciando en voz alta el nombre de la justicia y la libertad: por eso, aunque sea en las catacumbas, tenemos que seguir pronunciando en voz alta los t\u00edtulos de nuestras obras preferidas. Para salvar los elefantes, los glaciares y los ni\u00f1os -si conseguimos salvar los elefantes, los glaciares y los ni\u00f1os- estas palabras y estos libros nos ser\u00e1n indispensables. <\/p>\n<p>* Manifiesto por la lectura. II Jornada de reflexi\u00f3n sobre la lectura. Cuenca 22 abril 2008.<\/p>\n<h3>Publicado por <a title=\"Rebeli\u00f3n\" href=\"http:\/\/www.rebelion.org\">Rebeli\u00f3n<\/a>-k argitaratua<\/h3>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[81],"tags":[],"class_list":["post-21293","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-eztabaida"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v28.4 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>Leer, \u00bfpara qu\u00e9? - Nabarralde<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/leer-ipara-que\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Leer, \u00bfpara qu\u00e9? 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