{"id":21286,"date":"2009-09-21T09:40:50","date_gmt":"2009-09-21T07:40:50","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/la-ataraxia-del-economista-contemporaneo\/"},"modified":"2009-09-21T09:40:50","modified_gmt":"2009-09-21T07:40:50","slug":"la-ataraxia-del-economista-contemporaneo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/la-ataraxia-del-economista-contemporaneo\/","title":{"rendered":"La ataraxia del economista contempor\u00e1neo"},"content":{"rendered":"<p>La dedicatoria del monumento levantado en la localidad de Annede contiene embrionariamente un programa de investigaci\u00f3n interdisciplinar sobre el oscurantismo cient\u00edfico (intolerancia que deriva en fanatismo, ignorancia que deriva en inter\u00e9s, fanatismo interesado que deriva en violencia): \u00abA Miguel Servet, ap\u00f3stol de la libre creencia y m\u00e1rtir del libre pensamiento, nacido el 29 de septiembre de 1511 en Villanueva de Arag\u00f3n, quemado en efigie por la Inquisici\u00f3n cat\u00f3lica el 17 de junio de 1551, y quemado vivo en Ginebra por instigaci\u00f3n de Calvino el 27 de octubre de 1553.\u00bb <\/p>\n<p>Desde Giordano Bruno y Miguel Servet, la hoguera result\u00f3 ser un escenario com\u00fan de debate filos\u00f3fico donde se intent\u00f3 ahogar la heterodoxia cient\u00edfica con las piras encendidas por oficiantes de la inquisici\u00f3n cat\u00f3lica o por alguaciles calvinistas. No obstante, el conservadurismo demostrado en la r\u00edgida defensa de paradigmas extenuados no es privativo del medievo. La historia del progreso de la ciencia, con sus luces y sombras, est\u00e1 repleta de ejemplos de cient\u00edficos -inquietos, curiosos, aventureros, siempre contra la corriente- que contribuyen a las ceremonias de resistencia ante las concepciones ideol\u00f3gicas dominantes hasta que las nuevas ideas, en algunos casos, se convierten en ortodoxia y sus autores en personajes integrados -respetables, acomodados, autoritarios-, siempre imantados por el poder. <\/p>\n<p>No es extra\u00f1o, por tanto, que muchos traductores apresurados de obras sobre historia de la filosof\u00eda de la ciencia no expongan s\u00f3lo las \u00abtramas\u00bb sino, m\u00e1s bien, las \u00abintrigas\u00bb de un desarrollo hist\u00f3rico en cuyas p\u00e1ginas nos encontramos, con harta frecuencia, el olvido interesado de aquellos mandatos que podr\u00edamos sintetizar en los conocidos aforismos de J.N. Keynes y de J.H. Poincar\u00e9: si bien es cierto que el noventa por ciento de las discusiones se resuelven con un diccionario, tambi\u00e9n lo es el que todo problema cient\u00edfico bien planteado es un problema cincuenta por ciento resuelto. <\/p>\n<p>De forma sorprendente, del segundo aforismo se ha resuelto una conjetura matem\u00e1tica presente a lo largo del siglo XX. Si seguimos el itinerario aritm\u00e9tico de acotaci\u00f3n del objeto econ\u00f3mico, el restante cinco por ciento -\u00a1solamente la veinteava parte del problema inicialmente planteado!- se transforma en el referente primordial de debate te\u00f3rico aunque se trata de evitar constantemente y por distintas v\u00edas. Pero es preciso avanzar las siguientes reflexiones en torno a la potencialidad del an\u00e1lisis econ\u00f3mico actual frente a los principales desaf\u00edos socioecon\u00f3micos planteados para descubrir no s\u00f3lo las fisuras del ejercicio prepotente y endog\u00e1mico del economista como gestor del status quo vigente sino, tambi\u00e9n, la servidumbre del economista como v\u00edctima (y, con frecuencia, c\u00f3mplice) de un peculiar proceso de colonizaci\u00f3n del pensamiento econ\u00f3mico dominante que convierte al economista acad\u00e9mico o profesional en los pa\u00edses en v\u00edas de desarrollo no en protagonista del cambio sino en un mero transmisor (y, tambi\u00e9n con harta frecuencia, en activista) de la ideolog\u00eda econ\u00f3mica dominante a trav\u00e9s de variadas f\u00f3rmulas educativas\/medi\u00e1ticas\/profesionales, desde instituciones de influencia internacional. <\/p>\n<p>1. El haber otorgado la dignidad de categor\u00eda gnoseol\u00f3gica a la actividad reflexiva sobre la estructura de los objetos hacia los que el conocimiento se dirige de un modo inquisitivo es uno de los grandes \u00e9xitos de la fenomenolog\u00eda de Husserl. Pero, como escribi\u00f3 Marx en una de las tesis sobre Feuerbach, la cuesti\u00f3n de si el pensamiento humano puede alcanzar la verdad objetiva no es una cuesti\u00f3n te\u00f3rica sino una cuesti\u00f3n que se debate en el terreno de la pr\u00e1ctica, y es en la pr\u00e1ctica donde es necesario probar el poder y la plasmaci\u00f3n material del pensamiento econ\u00f3mico. <\/p>\n<p>2. En este sentido, no podemos eludir la respuesta de S. Gordon cuando se cuestiona si los economistas prestan la debida atenci\u00f3n a los fil\u00f3sofos. Not much, contesta Gordon. \u00bfPor qu\u00e9?. Seg\u00fan el autor, los economistas como criaturas m\u00edticas no atienden a la filosof\u00eda, buena o mala, mientras que la filosof\u00eda de la ciencia apuesta por la econom\u00eda, buena y mala ( ). <\/p>\n<p>En este sentido, las p\u00e1ginas en las que se escribe la trayectoria del pensamiento econ\u00f3mico desde el mercantilismo del siglo XVI hasta la \u00abtaxidermia\u00bb neocl\u00e1sica incidieron en el desencanto de los convencionalismos de la profesi\u00f3n que abandon\u00f3 tanto el deber en formular interrogantes significativos a tenor de las necesidades de la sociedad como la b\u00fasqueda de nuevas respuestas epistemol\u00f3gicas y anal\u00edticas en el nombre de una pretendida superioridad cient\u00edfica. En efecto, el conocimiento econ\u00f3mico ortodoxo reiter\u00f3 insistentemente axiomas y corolarios de manual y al margen del espacio y del tiempo hist\u00f3rico, despreciando, con honrosas excepciones, los fundamentos filos\u00f3ficos que cimentaron la Econom\u00eda y la propia memoria hist\u00f3rica sobre s\u00ed misma. Una ineludible tarea de introversi\u00f3n que, en palabras de R. Tolipan, es la \u00fanica de sus disciplinas que se enfrenta permanentemente con el problema ontol\u00f3gico de su necesidad ( ). Este prepotente olvido (o rechazo) a reconocer la fortaleza epistemol\u00f3gica y la musculatura te\u00f3rica b\u00e1sica y aplicada de los hombros de los cient\u00edficos sociales precedentes sobre los cuales se alzan los economistas actuales para ver m\u00e1s lejos que ellos se debe, seg\u00fan Fabi\u00e1n Estap\u00e9 a una &#8216;actitud simplista&#8217; que reafirma infantilmente lo indiscutible e incomparable del saber recientemente adquirido en relaci\u00f3n al acumulado lenta y trabajosamente ( ). <\/p>\n<p>3. A pesar de la autoridad de algunos autores -como T.W. Hutchison- que consideran finiquitados los grandes pleitos metodol\u00f3gicos desde la personificaci\u00f3n de la Methodenstreit en el pulso que mantuvieron Schmoller y Menger, lo cierto es que la confrontaci\u00f3n entre aprioristas y empiristas, en t\u00e9rminos generales, no alcanz\u00f3 un status satisfactorio en Econom\u00eda convencional que evitara la est\u00e9ril continuidad de controversias ancladas en duras dicotom\u00edas y en crueles dilemas cuando, en realidad, es una cuesti\u00f3n de jerarqu\u00eda y gradaci\u00f3n metodol\u00f3gica. <\/p>\n<p>Los alarmantes indicadores de la Gran Depresi\u00f3n y lo que supuso para la corriente ortodoxa de la disciplina (marcado desencanto acad\u00e9mico ante el derrumbe de los principios heredados del clasicismo; creciente conciencia de incomunicaci\u00f3n entre teor\u00eda y realidad; desarrollo de las t\u00e9cnicas cuantitativas que foment\u00f3 una investigaci\u00f3n epid\u00e9rmica de los fen\u00f3menos m\u00e1s relevantes de la sociedad;..) confirman, de un modo u otro, la vigencia de la a\u00f1eja controversia sobre el m\u00e9todo. Un debate caracterizado, desde entonces, por la descalificaci\u00f3n y la intolerancia y por una peligrosa tentaci\u00f3n que impulsa a los economistas a transformar, como escribe L. Geymonat, los criterios cient\u00edficos en principios dogm\u00e1ticos e inmutables, ajenos a una realidad hist\u00f3rica en continua transformaci\u00f3n ( ). <\/p>\n<p>El enfrentamiento y el rechazo a la historia obliga a los contendientes a dotar de aparente actualidad a cuestiones rancias y t\u00f3picas en la historia del pensamiento econ\u00f3mico. Una de ellas es, sin duda, la separaci\u00f3n entre apologetas de la Econom\u00eda como an\u00e1lisis positivo y defensores del Econom\u00eda como arte normativo, cuando, en realidad, es una pugna que alcanza a los partidarios de la escuela ele\u00e1tica de Parm\u00e9nides (el ser) y de la escuela i\u00f3nica de Her\u00e1clito (lo que se debe lograr). Incluso Hegel, como nos indica Maurice Dobb, identificando \u00ablo que es con lo que debe ser\u00bb, no alcanza la tregua de s\u00edntesis metodol\u00f3gica sino que, m\u00e1s bien, se trata de una propuesta resignada que solamente sirve para justificar el status quo vigente. No sorprende por tanto la iron\u00eda de Mario Bunge, que considera la calidad de numerosos argumentos de la Econom\u00eda convencional en el mismo nivel de una seudociencia como la astrolog\u00eda (compartiendo la opini\u00f3n de Andr\u00e9 Gunder Frank) y de un progreso cient\u00edfico tan lento que, si fuera el caso de la Medicina, supondr\u00eda explicar la g\u00e9nesis y desarrollo de los procesos cancer\u00edgenos con citas de Hip\u00f3crates como fuente de autoridad cient\u00edfica. <\/p>\n<p>4. En fin, estamos en pleno relato sobre la ataraxia del economista contempor\u00e1neo que se cree albacea de los principios heredados y se comporta como un personaje cl\u00e1sico que obliga a sus seguidores a que le aten al m\u00e1stil del conocimiento convencional para no sucumbir a los cantos heterodoxos de sirenas cr\u00edticas. Y en esta reflexi\u00f3n Chicago es un and\u00e9n acad\u00e9mico de parada obligada y la obra de Milton Friedman un motivo de detenido an\u00e1lisis cr\u00edtico. A los neoliberales m\u00e1s extremos se les debe la ambiciosa pretensi\u00f3n de resucitar a Kant y obligarle a firmar manuscritos econ\u00f3micos esbozados por Vaihinger, singular fil\u00f3sofo que defend\u00eda la virtud cient\u00edfica de las ficciones, tanto en cuanto fueran \u00fatiles para cuadrar un axioma en el balance de la contrastaci\u00f3n: si un enunciado es \u00fatil en la argumentaci\u00f3n, es tambi\u00e9n cient\u00edficamente pertinente. No s\u00f3lo Vaihinger pues por los claustros de Chicago dejaron su impronta positivista y pragmatista los magisterios de Dewey, Tufts o Carnap, una influencia que no fue ajena a Friedman y a sus conocidos ensayos metodol\u00f3gicos. En los mismos, la utilizaci\u00f3n de la cl\u00e1usula del \u00abcomo si&#8230;\u00bb emerge como el mecanismo m\u00e1s adecuado para el an\u00e1lisis del comportamiento de los agentes econ\u00f3micos. <\/p>\n<p>No obstante, suponer que los agentes (procreando, educ\u00e1ndose o matando) act\u00faan \u00abcomo si\u00bb estuviesen en el mercado violenta, por lo menos, la imaginaci\u00f3n y atrapa con una sutil red a las posiciones te\u00f3ricas discordantes en un callej\u00f3n sin salida. En efecto, cuando Milton Friedman invoca a la imaginaci\u00f3n e, incluso, al subconsciente del interlocutor (para recrear hipot\u00e9ticas situaciones \u00abcomo si&#8230;\u00bb) para explicar la conducta de los agentes econ\u00f3micos, en realidad Friedman est\u00e1 obligando a su interlocutor, mediante el \u00abenvenenamiento de las fuentes\u00bb, a desacreditar explicaciones inducidas por la experiencia hist\u00f3rica que se presentan como alternativas desde teor\u00edas oponentes. En este sentido, la Escuela de Chicago constituye, como foco de influencia ntelectual, un sistema cerrado de pensamiento porque \u00abirracionalmente, se puede imputar una racionalidad subconsciente a toda conducta humana\u00bb ( ). <\/p>\n<p>5 Uno de los temas cruciales en la investigaci\u00f3n en Econom\u00eda y, por extensi\u00f3n, en las ciencias sociales se configura cuando observamos que un determinado marco te\u00f3rico seleccionado por el especialista representa, tambi\u00e9n, la posici\u00f3n pol\u00edtica con que se obra. En este sentido, es indudable que el neoliberalismo es tributario del positivismo vulgar y del ultraempirismo. En la historia de la filosof\u00eda de la ciencia, una de las herencias m\u00e1s pesadas es la tendencia generalizada, en \u00e1mbitos convencionales de gran influencia internacional, en oscurecer categor\u00edas de investigaci\u00f3n con la h\u00e1bil superposici\u00f3n de un borroso filtro empirista. De esta forma, se difuminan los contornos ideol\u00f3gicos del investigador a trav\u00e9s de una progresiva sofisticaci\u00f3n de las t\u00e9cnicas de medici\u00f3n de los fen\u00f3menos socioecon\u00f3micos que act\u00faa como una trinchera en la que el economista, formado en la ortodoxia de los manuales, se siente a salvo y respaldado por un rigor y una precisi\u00f3n t\u00e9cnica que le absuelve de explicitar su posici\u00f3n pol\u00edtica (moral, ideol\u00f3gica). <\/p>\n<p>Entonces, \u00bfhasta qu\u00e9 punto no podr\u00edamos considerar que la misma corriente filos\u00f3fica que surgi\u00f3 contra el abuso cient\u00edfico de la escol\u00e1stica es una orientaci\u00f3n destinada a colonizar el pensamiento social actual estableciendo r\u00e9moras adicionales a la investigaci\u00f3n econ\u00f3mica? <\/p>\n<p>Existe un caso conocido, y no por eso menos importante, que ilustra el sentido del anterior interrogante. En la medida en que se fortalece el esp\u00edritu positivista y se abandona el trabajo \u00abimpresionista\u00bb de la \u00e9poca de formaci\u00f3n y consolidaci\u00f3n de las m\u00e1s recientes disciplinas, se asiste a una paulatina escisi\u00f3n (en su versi\u00f3n economicista) entre dos conceptos, crecimiento y desarrollo, que, en realidad, notifican perspectivas de un mismo fen\u00f3meno. La teor\u00eda ortodoxa, en cambio, cultiv\u00f3 un silogismo viciado en que, tras la separaci\u00f3n de perspectivas, llega a la equ\u00edvoca noci\u00f3n del &#8216;desarrollo&#8217; econ\u00f3mico como un aumento gradual de una o varias macromagnitudes que son mensurables y relega otro conjunto de aspectos de calidad cuya evaluaci\u00f3n es de dif\u00edcil contrastaci\u00f3n. De aqu\u00ed a la consideraci\u00f3n del crecimiento\/desarrollo como una meta correspondiente al mundo de la predestinaci\u00f3n s\u00f3lo hay un paso. Suponer que al objetivo citado est\u00e1n abocados todos los pa\u00edses que imiten el modelo proporcionado por los pa\u00edses desarrollados y hegem\u00f3nicos del sistema, implica, tambi\u00e9n, una visi\u00f3n paternalista de las sociedades perif\u00e9ricas que act\u00faan como mecanos articulados al antojo de autoridades que pueden separar las piezas del conjunto, analizarlas por el investigador, ponerlas a punto de &#8216;despegue&#8217; por el policy maker y jerarquizarlas mediante criterios que privilegian su mensurabilidad en el funcionamiento econ\u00f3mico y social, visto globalmente y en detrimento de la calidad del crecimiento que se adopta como imagen objetivo. <\/p>\n<p>En este sentido, podemos constatar la existencia en un pulso desigual en la colonizaci\u00f3n del pensamiento econ\u00f3mico en los pa\u00edses subdesarrollados que se someten a orientaciones cient\u00edficas (que implican, claro est\u00e1, posiciones ideol\u00f3gicas). El \u00e9nfasis cuantificador del positivismo anacr\u00f3nico y del empirismo vulgar descarta del an\u00e1lisis una constelaci\u00f3n de temas de gran inter\u00e9s cualitativo en funci\u00f3n de otros, con frecuencia triviales, susceptibles de medici\u00f3n y que permiten un conocimiento fiable de algunos datos de la realidad que se pueden presentar como \u00e9xitos de una gesti\u00f3n pol\u00edtico-econ\u00f3mica y como aval justificativo para la continuaci\u00f3n en la misma senda estrat\u00e9gica. <\/p>\n<p>Pero en definitiva, \u00bfcu\u00e1les son los riesgos y los l\u00edmites de esta opci\u00f3n?; en otros t\u00e9rminos, \u00bfcu\u00e1les son los principales condicionantes del proceso colonizador del pensamiento socioecon\u00f3mico y, en general, de la investigaci\u00f3n en ciencias sociales por parte de esta corriente positivista y ultraemp\u00edrica en su versi\u00f3n vulgarizada que se difunde desde los centros de influencia intelectual? <\/p>\n<p>Uno de los rasgos comunes de los cient\u00edficos sociales de los pa\u00edses dependientes que no han podido liberarse de la influencia del hiperfactualismo es el culto acr\u00edtico a las t\u00e9cnicas importadas. Ello produce, en primer lugar, una selecci\u00f3n de problemas que no atiende a la relevancia te\u00f3rica o hist\u00f3rica de los mismos, ni tan siquiera a ciertos problemas materiales inmediatos, sino a la mera disponibilidad de instrumentos t\u00e9cnicos adecuados. En segundo lugar, los investigadores se transforman en una nueva \u00e9lite formada en el seno de sociedades generalmente desvertebradas y con una gran diferenciaci\u00f3n social. <\/p>\n<p>En este sentido, se hacen acreedoras de la admiraci\u00f3n intelectual y del apoyo pol\u00edtico-econ\u00f3mico, las posiciones heterodoxas y sus programas de acci\u00f3n que surgen de un medio colonizado que tiende al impersonalismo, a la objetividad cient\u00edfica disfrazada, al rechazo de la pasi\u00f3n y al compromiso, a la sacralizaci\u00f3n del orden y al olvido de las tensiones como objeto de estudio; un medio colonizado que se despreocupa de los correlatos profundos entre los resultados emp\u00edricos y sus significaciones, que condena cualquier posici\u00f3n te\u00f3rica alternativa en nombre de la irrefutabilidad del dato, y que niega la diferencia, el conflicto y la contradicci\u00f3n. <\/p>\n<p><strong>Notas<\/strong> <\/p>\n<p>(I) S. Gordon: \u00abShould the Economist Pay Attention to Philosophers?\u00bb, Journal of Economic Literature, n\u00ba 4, agosto 1978, esp. p. 278. <\/p>\n<p>(II) \u00abA necesidade da Hist\u00f3rica do Pensamento Econ\u00f4mico\u00bb, Literatura Econ\u00f4mica, n\u00ba 6, noviembre-diciembre 1982, p. 729.  \t\t<\/p>\n<p>(III) Ensayos sobre Historia del Pensamiento Econ\u00f3mico, op. cit., p. 15.  \t\t<\/p>\n<p>(IV) L. Geymonat: Filosof\u00eda y Filosof\u00eda de la Ciencia, Ed. Labor, Barcelona, 1965.  \t\t<\/p>\n<p>(V) W.P. Strassmann: \u00abLa econom\u00eda del desarrollo desde la perspectiva de Chicag\u00bb, Comercio Exterior, n\u00ba 12, diciembre 1976, p. 1443 <\/p>\n<p>* Jos\u00e9 Ram\u00f3n Garc\u00eda Men\u00e9ndez, Universidad de Santiago de Compostela. Correo electr\u00f3nico: <a href=\"file:\/\/\/C:\/Documentos\/Administrador\/Escritorio\/nabarralde%20web%20ona\/orriak\/eu\/eztabaida\/earoe@usc.es\">earoe@usc.es<\/a> <\/p>\n<h3>Publicado por La Insignia-k argitaratua<\/h3>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La dedicatoria del monumento levantado en la localidad de Annede contiene embrionariamente un programa de investigaci\u00f3n interdisciplinar sobre el oscurantismo cient\u00edfico (intolerancia que deriva en fanatismo, ignorancia que deriva en inter\u00e9s, fanatismo interesado que deriva en violencia): \u00abA Miguel Servet, ap\u00f3stol de la libre creencia y m\u00e1rtir del libre pensamiento, nacido el 29 de septiembre [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[81],"tags":[],"class_list":["post-21286","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-eztabaida"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v28.4 - 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