{"id":21210,"date":"2009-09-19T07:00:50","date_gmt":"2009-09-19T05:00:50","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/la-reforma-del-estatuto-catalan-balance-y-perspectivas\/"},"modified":"2009-09-19T07:00:50","modified_gmt":"2009-09-19T05:00:50","slug":"la-reforma-del-estatuto-catalan-balance-y-perspectivas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/la-reforma-del-estatuto-catalan-balance-y-perspectivas\/","title":{"rendered":"La reforma del estatuto catalan: balance y perspectivas"},"content":{"rendered":"<p><strong>Tres a\u00f1os de debate estatutario<\/strong> <\/p>\n<p>Tras elecciones al Parlamento de Catalu\u00f1a del 2003 se inicia una nueva etapa para el autogobierno catal\u00e1n por la concurrencia de dos circunstancias: la primera es la formaci\u00f3n de un gobierno de coalici\u00f3n integrado por el PSC, ERC y ICV y la segunda, el consenso entre todas las fuerzas con representaci\u00f3n parlamentaria, excepto el PP, para iniciar un proceso de reforma del estatuto de 1979. <\/p>\n<p>El m\u00e9todo de elaboraci\u00f3n del proyecto estatutario pretend\u00eda ser el consenso interparlamentario, descartando la iniciativa del gobierno, en un intento de marcar, expresamente, la diferencia con respecto al denominado Plan Ibarretxe, confiando que un texto unitario basado en un amplio apoyo en la camara catalana, y adem\u00e1s encauzado dentro de los l\u00edmites constitucionales, no podr\u00eda ser rechazado por la Cortes Generales. El mismo presidente Zapatero hab\u00eda manifestado expresamente que respetar\u00eda la propuesta de nuevo estatuto surgida del parlamento catal\u00e1n. Esta estrategia era conocida como la \u00abvia catalana\u00bb: conseno interno en Catalu\u00f1a sobre el contenido de la reforma y posterior consenso con el Estado, todo ello dentro del marco de la legalidad vigente a la que se le daba la interpretaci\u00f3n m\u00e1s favorable en un sentido autonomista y descentralizador. El pactismo catal\u00e1n, un valor transversal presente en todas las fuerzas pol\u00edticas, se presupon\u00eda que obtendr\u00eda mejores resultados pr\u00e1cticos que la \u00abvia vasca\u00bb. <\/p>\n<p>Tras casi dos a\u00f1os de debate en comisi\u00f3n parlamentaria, (no hubo un debate social que implicara realmente a los sectores m\u00e1s activos de la poblaci\u00f3n por lo cual el estatuto era percibido como un tema reservado a la clase pol\u00edtica), el proyecto aprobado el 30 de septiembre de 2005 en el Parlamento catal\u00e1n era un punto de encuentro entre las fuerzas pol\u00edticas nacionalistas (CiU y ERC -que hab\u00eda aparcado su proyecto de Estatuto Nacional que inclu\u00eda la formula de Estadio Libre Asociado para Catalu\u00f1a-) y federalistas (PSC y ICV- que carec\u00edan, ambas, de propuestas concretas al respecto). El texto resultante era adem\u00e1s un intento de hacer compatible la satisfacci\u00f3n de las necesidades socio-econ\u00f3micas, culturales y nacionales catalanas dentro del marco constitucional y auton\u00f3mico vigente. Los derechos hist\u00f3ricos que la naci\u00f3n catalana hab\u00eda tenido en el pasado (hasta 1714) y el concierto econ\u00f3mico (que se hab\u00eda planteado reiteradamente sin \u00e9xito durante el siglo XX) quedaban fuera del articulado, aunque se hac\u00edan referencias el\u00edpticas a los mismos en diversos art\u00edculos. A pesar de esto una corriente de autoestima colectiva, de consciencia por estar dando un paso adelante como pa\u00eds, recorri\u00f3 los sectores m\u00e1s politizados de la sociedad catalana. Pero ese d\u00eda fue tambi\u00e9n el punto culminante del periodo ascendente del proyecto reformista estatutario, a partir de este momento empieza el descenso para retornar al orden establecido. <\/p>\n<p>Al d\u00eda siguiente de su aprobaci\u00f3n y nada m\u00e1s salir el proyecto de Estatuto en direcci\u00f3n al Congreso de los Diputados para su aprobaci\u00f3n definitiva, en lugar de mantener una posici\u00f3n com\u00fan del cuatripartito -que representaba el noventa por ciento de los diputados del Parlamento catal\u00e1n- para negociarlo en Madrid, el protagonismo partidista de CiU, la inhibici\u00f3n del PSC (alineado con el PSOE) y el seguidismo de ICV, llevaron al pacto Zapatero-Mas de enero del 2006 y a la profunda desnaturalizaci\u00f3n, en la letra y en el esp\u00edritu, del proyecto surgido del Parlament. Ni los citados partidos respetaron su compromiso con el texto que ellos mismos votaron, ni el presidente Zapatero hizo honor a su palabra. <\/p>\n<p>ERC, por su parte, qued\u00f3 al margen del nuevo consenso que intent\u00f3 renegociar hasta el \u00faltimo momento, con la esperanza que el PSOE aceptar\u00eda mejoras que le permitieran incorporarse al acuerdo estatutario. No fue as\u00ed y ERC permaneci\u00f3 unos meses en una posici\u00f3n indefinida hasta que el no al estatuto, impuesto en un proceso asambleario por la militancia, desautoriz\u00f3 a la direcci\u00f3n y provoc\u00f3 su expulsi\u00f3n del gobierno. Estos meses de oscilaciones continuas acabaron pas\u00e1ndole factura en el refer\u00e9ndum del 18 de junio, cuando la mayor parte de su base electoral no sigui\u00f3 la consigna de votar no. <\/p>\n<p>Los bruscos cambios en el escenario pol\u00edtico catal\u00e1n a partir del acuerdo del parlamento del 30 de septiembre del 2005 se deben a diversas causas. En primer lugar, las enormes presiones ejercidas desde todos los poderes f\u00e1cticos: eclesiales, empresariales, medi\u00e1ticos y militares contra el texto surgido del parlamento catal\u00e1n y el sentido de progreso y unidad nacional que impregnaba sus contenidos. Mientras que estos mismos poderes desde Madrid se opon\u00edan frontalmente al estatuto, fuera cual fuera su contenido, desde Barcelona los sectores hegem\u00f3nicos aut\u00f3ctonos propugnaban una rebaja de principios que permitiera un acuerdo con los partidos espa\u00f1oles (PP y PSOE) y desactivara la reacci\u00f3n impregnada de anticatalanismo que se ha extendido por tierras espa\u00f1olas y que se ha traducido en campa\u00f1as de boicot a los productos catalanes. Restablecer la estabilidad alterada por el debate del estatuto era la prioridad. <\/p>\n<p>Estas presiones hicieron efecto sobre las c\u00fapulas de los partidos integrados en el sistema institucional y de poder, habituadas a unos cauces de relaci\u00f3n, y dependencia, con los poderes reales que se sent\u00edan superadas por la irrupci\u00f3n en el debate p\u00fablico de propuestas que pon\u00edan en cuesti\u00f3n pilares del sistema auton\u00f3mico como la supuesta solidaridad entre comunidades aut\u00f3nomas y el expolio fiscal sistem\u00e1tico de Catalu\u00f1a. Sin una idea clara de hacia donde conducir el pa\u00eds m\u00e1s all\u00e1 del estatuto y sin capacidad para asumir que las relaciones con el Estado se pod\u00edan tornar en conflicto pol\u00edtico, los partidos de orden se avinieron a rebajar bajo presi\u00f3n el proyecto estatutario en el tr\u00e1mite de debate en la Cortes Generales. De esta manera los aspectos innovadores, y fundamentales, del texto aprobado en el Parlament de Catalu\u00f1a desparec\u00edan del articulado: medidas reductoras del expolio fiscal, bilateralidad, gesti\u00f3n de los recursos propios y reconocimiento nacional. De este comportamiento d\u00e9bil, y fr\u00edvolo, de la clase pol\u00edtica mayoritaria se derivar\u00e1 una fuerte perdida de confianza y credibilidad de la ciudadan\u00eda hacia todos los partidos, en mayor o menor grado, y que se manifestar\u00e1 en un incremento de la abstenci\u00f3n en el refer\u00e9ndum del 18 de junio y en las elecciones al Parlamento de Catalu\u00f1a del 2006. <\/p>\n<p>En segundo lugar y m\u00e1s importante a\u00fan que el desgaste de la clase pol\u00edtica catalana, se evapora la confianza en la capacidad de evoluci\u00f3n del sistema pol\u00edtico, todos los partidos han sostenido que con la reforma del Estatuto de Autonom\u00eda se pod\u00edan dar pasos hacia adelante en el autogobierno dentro de un proceso gradual hasta la soberan\u00eda. Ha habido nuevo estatuto y nada fundamental ha cambiado. La situaci\u00f3n de dependencia econ\u00f3mica y pol\u00edtica de la sociedad catalana tiene car\u00e1cter estructural dentro del sistema constitucional y de poder espa\u00f1ol, y no se aminora con el nuevo estatuto, m\u00e1s bien al contrario, con el mantenimiento del expolio fiscal y de las competencias b\u00e1sicas estatales, \u00e9sta se puede incrementar en los a\u00f1os venideros aunque la gesti\u00f3n del gobierno aut\u00f3nomo en la administraci\u00f3n de los recursos propios sea \u00f3ptima. El nuevo estatuto que surgi\u00f3 inicialmente como una idea-fuerza dinamizadora de las energ\u00edas latentes de la sociedad catalana adormecidas en los largos a\u00f1os de oasis pujolista ha devenido a la fin expresi\u00f3n de un orden estatal y auton\u00f3mico que se da por cerrado dejando una sensaci\u00f3n de frustraci\u00f3n entre los sectores m\u00e1s avanzados de la poblaci\u00f3n. <\/p>\n<p>En tercer lugar, el debate estatutario ha reabierto las contradicciones pol\u00edticas que hab\u00edan estado diluidas durante la transici\u00f3n bajo la f\u00f3rmula del consenso constitucional. Ha aflorado, azuzado desde el conglomerado medi\u00e1tico que hace de punta de lanza de los intereses econ\u00f3micos y pol\u00edticos del integrismo espa\u00f1ol, una corriente de opini\u00f3n que niega cualquier forma de convivencia plurinacional entre los diversos pueblos que existen -sin estar reconocidos- en el Estado espa\u00f1ol. Esta din\u00e1mica unitarista, que pone por delante la integridad del Estado a la democracia, est\u00e1 desvirtuando las m\u00e1s elementales reglas de funcionamiento de las instituciones basadas en la divisi\u00f3n de poderes: integrantes destacados de la judicatura, la administraci\u00f3n y el ej\u00e9rcito adoptan impunemente posturas amenazantes y denigrantes hacia las reivindicaciones nacionales catalanas, en clara actitud de desaf\u00edo a las instituciones, resquebrajando los principios de equidad y no discriminaci\u00f3n de los poderes p\u00fablicos. Quienes desean ver en el Estatuto pactado por Mas y Zapatero el fin de les tensiones Catalunya-Espa\u00f1a se equivocan, ya que la din\u00e1mica de confrontaci\u00f3n emprendida por el nacionalismo espa\u00f1ol, representado pol\u00edticamente por el PP, pero socialmente auspiciado desde la CEOE o la jerarquia cat\u00f3lica, no se detendr\u00e1 por m\u00e1s rebajas que se hayan introducido en el texto inicialmente aprobado en el parlamento catal\u00e1n. <\/p>\n<p>Derivada de la reflexi\u00f3n anterior es el fin del espejismo de la Espa\u00f1a plural anunciada por Zapatero: la actitud adoptada por el PSOE en contra del reconocimiento nacional de Catalu\u00f1a en el estatuto y la posici\u00f3n adoptada con respecto a la lengua catalana en los restantes proyectos de reforma estatutaria del \u00e1rea nacionalitaria catalana (secesionismo ling\u00fc\u00edstico en el estatuto valenciano, hegemonia del castellano sobre el catal\u00e1n en el proyecto balear y desconocimiento de su existencia en el aragon\u00e9s), siempre de acuerdo con el PP, muestran los l\u00edmites del aperturismo socialista. Puede haber una excepci\u00f3n en caso de acuerdo en el proceso de paz actualmente en curso en Euskalherria, es posible un reconocimiento de la realidad nacional en el conjunto institucional vasco-navarro, pero no llegar\u00e1 a admitir el derecho de autodeterminaci\u00f3n. Esto es debido a que el PSOE no ha sido capaz desde la transici\u00f3n de crear un sistema de valores democr\u00e1ticos, laicos y republicanos articulado para disputar la hegemonia ideol\u00f3gica al espa\u00f1olismo integrista representado por el PP que embarcado en una din\u00e1mica de confrontaci\u00f3n permanente puede recuperar el poder en las elecciones previstas para el 2008. <\/p>\n<p><strong>El refer\u00e9ndum del 18 de Junio<\/strong> <\/p>\n<p>El resultado del refer\u00e9ndum sobre la reforma del Estatuto de Autonom\u00eda de Catalu\u00f1a es la primera expresi\u00f3n de la etapa de reconducci\u00f3n del proceso de reforma estatutaria. Supone la certificaci\u00f3n de la continuidad de las fuerzas garantes del orden socio-pol\u00edtico vigente desde la transici\u00f3n sobre las pretensiones reformistas de ERC y los sectores soberanistas de CIU, que parec\u00eda estar en posici\u00f3n de superar las ambig\u00fcedades de la etapa Pujol. El Estatuto del 2006 no es m\u00e1s que una actualizaci\u00f3n competencial que en nada substancial mejora la capacidad de autogobierno. La opini\u00f3n mayoritaria de los ciudadanos que han acudido a las urnas (menos del cincuenta por ciento del censo) votando si significa aceptar este r\u00e9gimen de dependencia como mal menor. La alta abstenci\u00f3n se explica por la defecci\u00f3n de un diez por ciento del electorado que normalmente participa en las elecciones auton\u00f3micas que, en esta ocasi\u00f3n, se ha unido a la poblaci\u00f3n indiferente a las llamadas de adhesi\u00f3n en una consulta preparada para la confirmaci\u00f3n de lo pactado anteriormente. Si nada ha de cambiar, para qu\u00e9 participar. La no participaci\u00f3n es preocupante para las fuerzas que se plantean alg\u00fan cambio pero es una aliada para las que se oponen a los mismos. Y se ha utilizado precisamente contra los planteamientos soberanistas aflorados durante el debate estatutario con el argumento que, si no hay inter\u00e9s por un estatuto, como lo va ha haber respecto de una propuesta que vaya m\u00e1s all\u00e1 del mismo. <\/p>\n<p>El \u00abno\u00bb soberanista defendido por ERC y diversas plataformas ha sido superado por el de car\u00e1cter espa\u00f1olista del PP y el promovido por la brunete medi\u00e1tica entre los sectores sociales que viven al margen de los factores cotidianos de complicidad con el resto de la poblaci\u00f3n catalana. Este segundo colectivo, integrado por elementos de procedencias tan dispares como tecn\u00f3cratas con mentalidad de ocupante, intelectuales elitistas castellanizados, resentidos sociales y antidem\u00f3cratas diversos se ha agrupado en el partido de la ciudadan\u00eda -Ciutadans-. M\u00e1s all\u00e1 de estos sectores existe una franja de poblaci\u00f3n marginal, sobretodo j\u00f3venes desarraigados en las periferias de las grandes ciudades sobre los cuales influye la propaganda ultraespa\u00f1olista y neonazi pero que todav\u00eda no est\u00e1 organizado como fuerza de choque del espa\u00f1olismo violento. Todo este contingente poblacional, con referentes exclusivos en la espa\u00f1olidad (PP, m\u00e1s Ciutadans y antisistema), puede ir a m\u00e1s e incrementar la agresividad contra las instituciones aut\u00f3ctonas y sus pol\u00edticas de normalizaci\u00f3n ling\u00fc\u00edstica y cohesi\u00f3n social basadas en una catalanidad integradora, abriendo un conflicto interno en la sociedad que impida en el futuro la aparici\u00f3n del verdadero conflicto, latente pero real, entre Catalu\u00f1a y Espa\u00f1a. <\/p>\n<p>El \u00abno\u00bb catalanista, basado en la dignidad y la defensa de la soberan\u00eda del Parlamento catal\u00e1n y el texto surgido de \u00e9ste, ha fracasado por no responder a una estrategia pol\u00edtica coherente de construcci\u00f3n nacional. ERC, el partido de referencia de este espacio, puede exhibir la honestidad en la pr\u00e1ctica diaria y la claridad de los objetivos finales, pero ha llegado al refer\u00e9ndum sin capacidad de iniciativa ni direcci\u00f3n pol\u00edtica, excluida del gobierno que ayud\u00f3 a crear y con un balance de gesti\u00f3n discreto (el principal logro ha sido el Pacte Nacional per l&#8217;Educaci\u00f3). La falta de cohesi\u00f3n interna y las oscilaciones a la hora de decidir la forma de expresar el posicionameniento contrario al estatuto rebajado en Madrid (voto nulo o no) influyeron en el precario resultado obtenido. A ello hay que a\u00f1adir la d\u00e9bil articulaci\u00f3n del entorno social soberanista y la falta de capacidad para crear espacios de poder propios (por ejemplo un peri\u00f3dico af\u00edn para romper el cerco medi\u00e1tico o un sindicato nacional) adem\u00e1s de la ausencia de un discurso y una pr\u00e1ctica de poder que vaya m\u00e1s all\u00e1 de la gesti\u00f3n de la autonom\u00eda y de hacerse un lugar entre la clase pol\u00edtica y los notables locales. <\/p>\n<p>El resultado del refer\u00e9ndum deja a ERC sin proyecto de recambio a corto plazo a la vez que se evapora el efecto revulsivo y ilusionante de una fuerza pol\u00edtica que emergi\u00f3 en las elecciones del 2003 y 2004 con un lenguaje innovador y con unos objetivos finales claros que la diferenciaban del resto de la clase pol\u00edtica. Tras el ascenso, ERC vive una fase de repliegue, que en ning\u00fan caso supone volver a los niveles de representaci\u00f3n pol\u00edtica anteriores, se consolida como tercera fuerza y, aceptando la dura realidad que supone tener enfrente resistencias poderosas, consolida posiciones en las instituciones y entre el tejido social para transitar por un per\u00edodo de retorno al orden pol\u00edtico alterado por los prop\u00f3sitos, finalmente frustrados, por avanzar a trav\u00e9s de la reforma del marco auton\u00f3mico. <\/p>\n<p><strong>Perspectivas sobre el nuevo Estatuto<\/strong> <\/p>\n<p>Los partidos que han apoyado el nuevo texto auton\u00f3mico lo presentan como un renovado pacto entre Catalu\u00f1a y Espa\u00f1a que ha de valer como m\u00ednimo para una generaci\u00f3n y que cierra, en palabras de Maragall, el contencioso entre Catalu\u00f1a y Espa\u00f1a. No obstante, estos prop\u00f3sitos se ciernen, sobre el texto normativo reci\u00e9n alumbrado, diversas interrogantes. <\/p>\n<p>La primera deriva del hecho que el nuevo estatuto ha sido impugnado por el PP y por el Defensor del Pueblo ante el Tribunal Constitucional. En el \u00e1nimo de los litigantes est\u00e1 la pretensi\u00f3n de liquidar el m\u00e1s m\u00ednimo vestigio de poder pol\u00edtico aut\u00f3nomo y hasta el m\u00e1s t\u00edmido reflejo de una identidad nacional catalana. Tambi\u00e9n se han apuntado a la impugnaci\u00f3n los gobiernos de las comunidades aut\u00f3nomas vecinas (Valencia y Mallorca gobernadas por el PP copart\u00edcipes de la estrategia de acoso a Catalu\u00f1a y Arag\u00f3n, gobernada por el PSOE, argumentando aspectos puntuales m\u00e1s bien ligados a un sentimiento de autoafirmaci\u00f3n identitaria frente a Catalu\u00f1a). Las posibilidades de que el Tribunal Constitucional estime parte de las pretensiones de los recurrentes son altas, atendiendo a la trayectoria de la jurisprudencia de este organismo que reiteradamente se ha decantado por interpretaciones proclives al reforzamiento de la unidad del Estado en momentos clave. Hay que recordar las primeras sentencias del alto tribunal en el periodo 1981-1982, cuando a trav\u00e9s de diversos pronunciamientos (diputaciones catalanas, cajas de ahorros) desnaturaliz\u00f3 la noci\u00f3n de competencias exclusivas de las comunidades aut\u00f3nomas, distorsionando el sentido y el contenido del pacto estatutario catal\u00e1n en los meses posteriores al 23-F. <\/p>\n<p>Si la sentencia llega a producirse en t\u00e9rminos restrictivos para la autonom\u00eda catalana, ser\u00e1 el primer caso que el Tribunal Constitucional corrige un texto sometido a consulta popular, y aprobado, lo cual supondr\u00e1 una desautorizaci\u00f3n al Parlamento catal\u00e1n que se ver\u00e1 sometido a la humillaci\u00f3n pol\u00edtica de acatar una decisi\u00f3n inapelable. Esta eventualidad plantear\u00e1 a la clase pol\u00edtica el dilema de c\u00f3mo reaccionar ante la liquidaci\u00f3n de la ilusi\u00f3n de que la autonom\u00eda era un proceso abierto a todas las posibilidades. Una sentencia reductora del margen de autogobierno ser\u00e1 interpretada, desde los partidos espa\u00f1oles, como el punto final a las reivindicaciones catalanas, como el l\u00edmite infranqueable m\u00e1s all\u00e1 del cual solo est\u00e1 la inconstitucionalidad de toda otra propuesta nacionalista. El sistema constitucional espa\u00f1ol no es abierto como el anglosaj\u00f3n o los escandinavos, es cerrado como el franc\u00e9s, blindado a los cambios estructurales y en especial, a los que puedan provenir de las nacionalidades, puesto que los quorums para la reforma constitucional son inalcanzables. Se puede dar probablemente una contraposici\u00f3n entre legalidad y voluntad pol\u00edtica, si en Catalu\u00f1a se forma una mayor\u00eda parlamentaria partidaria de un proyecto soberanista. Un sistema constitucional cerrado como el espa\u00f1ol carece de mecanismos de soluci\u00f3n para estos casos, aparte de las facultades represivas extraodinarias que la Constitiuci\u00f3n pone en manos del gobierno del Estado, para tratar estas eventualidades exclusivamente como problemas de orden p\u00fablico. <\/p>\n<p>Sin esperar a esta eventualidad, el desarrollo del nuevo estatuto se va a encontrar con las mismas resistencias que ha sufrido el de 1979, y que han impedido su pleno desarrollo. Aparte de otras comunidades aut\u00f3nomas con intereses pol\u00edticos y sociales opuestos, los gobiernos de la Generalitat que hayan de aplicarlo, tendr\u00e1n siempre asegurado el recurso puntual del PP a cualquier ley sectorial pol\u00edticamente relevante. Pero tambi\u00e9n van a tener conflictos constitucionales con el mismo PSOE como ya se ha puesto de manifiesto al impugnar el Gobierno de Zapatero ante el Constitucional la ley del Consell Audiovisual de Catalunya. El PSC vot\u00f3 favorablemente una de las pocas iniciativas legislativas modernizadoras de car\u00e1cter espec\u00edficamente catal\u00e1n de los \u00faltimos tiempos, (virulentamente atacada desde los medios espa\u00f1olistas), cuando, posteriormente, el PSOE apuesta per neutralizarlo en defensa de las competencias estatales presuntamente vulneradas. <\/p>\n<p>Pero sobretodo hay otro factor esencial que va a poner a prueba, desde el primer d\u00eda, la validez del nuevo estatuto como instrumento id\u00f3neo para la satisfacci\u00f3n de las necesidades y las aspiraciones de la sociedad catalana. Nunca como ahora, la presi\u00f3n econ\u00f3mica, medi\u00e1tica y pol\u00edtica del Estado sobre las instituciones y la sociedad civil catalana ha sido tan fuerte y la respuesta tan d\u00e9bil. Hasta los a\u00f1os ochenta del siglo pasado exist\u00eda un contrapoder empresarial que desde Barcelona paliaba los efectos del poder pol\u00edtico centralista, hoy esto no es as\u00ed, la econom\u00eda catalana se ha provincializado y ha desaparecido la clase empresarial aut\u00f3ctona como factor influyente ante el poder central. Madrid, es una verdadera megalopolis, y el s\u00edmbolo de un estado-naci\u00f3n en clara expansi\u00f3n que no respeta las garant\u00edas preventivas del subsistema pol\u00edtico catal\u00e1n que ha venido funcionando desde la transici\u00f3n, ni tampoco el espacio cultural catal\u00e1n que ha subsistido como referente identitario propio. <\/p>\n<p>Desde el gobierno del Estado, en la etapa en que lo presid\u00eda Felipe Gonz\u00e1lez, se crearon las nuevas \u00abempresas nacionales\u00bb reestructurando el antiguo INI. Posteriormente, en los a\u00f1os noventa, ya bajo la presidencia de Jos\u00e9 Mar\u00eda Aznar, estas sociedades han sido libradas a los grupos financieros privados que las han convertido en multinacionales. Tambi\u00e9n desde el gobierno del Estado se han favorecido, a base de obras p\u00fablicas y de inversiones intensivas, territorios emergentes en detrimento de los ejes econ\u00f3micos naturales, como el mediterr\u00e1neo, sobre el que se asienta casualmente la naci\u00f3n catalana. El dise\u00f1o de infraestructuras ha reforzado la radialidad madrile\u00f1a y ha consolidado un tejido de intereses que vinculan directamente su prosperidad al mantenimiento de la arbitrariedad fiscal y redistributiva que ha tenido en Catalu\u00f1a, y significativamente tambi\u00e9n a Valencia y Baleares, como grandes perjudicados, y pagadores. El estatuto no es obst\u00e1culo capaz de resistir a una pol\u00edtica de Estado que, como motor econ\u00f3mico que es, tiene unas prioridades y una din\u00e1mica que en nada coincide con los intereses de la sociedad catalana. El caso del aereopuerto del Prat es un ejemplo significativo, no el \u00fanico, de todo esto. <\/p>\n<p>Las declaraciones del se\u00f1or Cuevas, presidente de la CEOE, descalificando a las comunidades aut\u00f3nomas como un obst\u00e1culo para el desarrollo econ\u00f3mico y la libre competencia, buscan acabar con las precarias protecciones que el ordenamiento jur\u00eddico auton\u00f3mico puede oponer a la presi\u00f3n econ\u00f3mica y pol\u00edtica de un centralismo que no conoce l\u00edmites y que une, al inter\u00e9s por monopolizar el mercado espa\u00f1ol, un nacionalismo integrista ajeno a los valores democr\u00e1ticos de libertad y pluralismo. Las estructuras econ\u00f3micas y sus gestores se han modernizado en los \u00faltimos treinta a\u00f1os, pero no se han democratizado: el caudillismo de los partidos espa\u00f1oles, la falta de transparencia de la administraci\u00f3n, el verticalismo de las relaciones entre Estado y sociedad, predisponen a un resurgimiento autoritario. La declaraci\u00f3n de la Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola a favor de la unidad de Espa\u00f1a es una muestra de la tendencia involucionista de los sectores tradicionalmente representativos del integrismo espa\u00f1ol. <\/p>\n<p>En la mentalidad de la mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n espa\u00f1ola, es decir de sus medios y sus dirigentes, predomina la convicci\u00f3n que las autonomias vasca y catalana son un privilegio arrancado durante la transici\u00f3n, en un momento de debilidad del Estado. Ahora que el Estado vuelve a ser fuerte, es el momento de acabar con esta situaci\u00f3n, que es vivida como una afrenta a la espa\u00f1olidad. Ello no quiere decir que se acabe con el Estado de las Autonom\u00edas, pues ha consolidado unos territorios emergentes que se articulan perfectamente con el proyecto de resurgimiento espa\u00f1ol. Con lo que hay que acabar son con las aspiraciones nacionales de Catalunya y Euskalherria, para las que igualarse con las otras autonomias significa la desaparici\u00f3n como pueblo. Mientras, en un esfuerzo por modernizar y reformular los consensos ciudadanos sobre los cuales asentar la identidad vasca y catalana, cada una con su peculiar contenido, la espa\u00f1olidad vive un proceso de reafirmaci\u00f3n sin ning\u00fan atisbo de replanteamiento. <\/p>\n<p><strong>La \u00abCatalu\u00f1a social\u00bb y los partidos de orden<\/strong> <\/p>\n<p>La campa\u00f1a electoral de las elecciones al Parlamento de Catalu\u00f1a del 1 de noviembre se ha caracterizado por la falta de debate sobre los retos de futuro del pa\u00eds (inmigraci\u00f3n, cohesi\u00f3n social, normalizaci\u00f3n ling\u00fc\u00edstica, derecho a decidir), como si con la aprobaci\u00f3n del nuevo estatuto (del cual casi nadie ha hablado) fuera suficiente garant\u00eda para afrontarlos. Tras la experiencia del tripartito y a la vista de los resultados obtenidos, las fuerzas de izquierda han reeditado un gobierno de coalici\u00f3n con el nombre de Entesa Nacional pel Progr\u00e9s. En el \u00e1nimo de los partidos coaligados prima la voluntad por demostrar ante la ciudadan\u00eda la capacidad de gesti\u00f3n por encima de debates ideol\u00f3gicos, dando prioridad a los aspectos sociales por delante de los nacionales, haciendo del bienestar un s\u00edmbolo de identidad. Orden y buen gobierno son los ejes program\u00e1ticos de todas las fuerzas parlamentarias catalanas, no s\u00f3lo de las que integran el nuevo gobierno de la Generalitat. Ello es as\u00ed porque existe una exigencia social de soluciones a los problemas econ\u00f3micos, ambientales y de seguridad que afectan a una poblaci\u00f3n que se siente discriminada por las pol\u00edticas estatales y desatendida por la clase pol\u00edtica aut\u00f3ctona. Los medios de comunicaci\u00f3n privados abundan en este estado de \u00e1nimo pidiendo m\u00e1s gesti\u00f3n y menos pol\u00edtica y los partidos se avienen a este juego interesado para intentar recuperar en el d\u00eda a d\u00eda la frustraci\u00f3n cosechada en los grandes proyectos superestructurales. Existe una voluntad expresa por desideologizar la vida p\u00fablica y por desconflictivizar la relaci\u00f3n Catalu\u00f1a-Espa\u00f1a, aparentemente ya resuelta. <\/p>\n<p>A pesar de estos condicionantes, el nacionalismo no es un fen\u00f3meno desligado de las relaciones de poder dentro de una sociedad determinada. Al contrario, es la expresi\u00f3n, real o simb\u00f3lica, de intereses sociales que, o bien buscan mantener la hegemonia que ejercen a trav\u00e9s del Estado, o bien romper con el orden estatal, o como m\u00ednino alterarlo, en beneficio de los grupos sociales que se sienten representados a trav\u00e9s de otro nacionalismo alternativo. El espa\u00f1olismo econ\u00f3mico, pol\u00edtico y cultural de los sectores dominantes en el subsistema social catal\u00e1n es manifiesto. Por el contrario, el catalanismo de las clases medias y populares en ninguna de sus variantes, no ha podido, hasta la fecha, presentar un proyecto social y nacional alternativo al orden estatal dominante. <\/p>\n<p>No es pu\u00e9s ninguna casualidad que entre los defensores del orden social y econ\u00f3mico que se deriva del poder estatal espa\u00f1ol se insista en presentar los problemas de la \u00abCatalunya social\u00bb como ajenos e incluso antag\u00f3nicos respecto de las reivindicaciones nacionales catalanas. En ello insisten, tanto los Ciutadans como PP, que apuestan por un nacionalismo espa\u00f1ol en clara actitud de confrontaci\u00f3n con el nacionalismo catal\u00e1n. Hay un substrato com\u00fan en todos estos planteamientos: la defensa de la unidad del Estado. El pensamiento pol\u00edtico espa\u00f1ol parte del poder estatal, no de la noci\u00f3n de pueblo, ni de la identidad colectiva, ni de la voluntad de los ciudadanos. Para esta mentalidad estatalista y integrista, no existen los derechos colectivos de car\u00e1cter nacional: son una creaci\u00f3n abstracta de los \u00abnacionalistas\u00bb. En esta construcci\u00f3n ideol\u00f3gica, m\u00e1s all\u00e1 de los individuos, s\u00f3lo est\u00e1 el Estado, que es neutral y dispensa un trato igualitario a todos los ciudadanos. Se trata de separar la persona del grupo social, se pretende presentar la realidad pol\u00edtica desvinculada de las causas hist\u00f3ricas que la han generado (guerras, represi\u00f3n). Todo ello con la finalidad de consolidar una visi\u00f3n est\u00e1tica y antidial\u00e9ctica de la sociedad en beneficio del orden establecido. <\/p>\n<p>Por su parte, PSC y ICV mantienen una posici\u00f3n ambigua ante la cuesti\u00f3n nacional: no comporten el antinacionalismo espa\u00f1olista de la derecha autoritaria, pero coinciden en separar lo social de lo identitario y se parapetan en una interpretaci\u00f3n de la realidad seg\u00fan la cual, catalanidad y espa\u00f1olidad, no son contradictorias sino que se complementan en un orden desigual: la prioridad es la unidad y la solidaridad ente los pueblos del Estado espa\u00f1ol. Estos sectores admiten un cierto grado de catalanismo en su ideario (algo as\u00ed como un particularismo compatible con la espa\u00f1olidad) contraponiendolo al nacionalismo (catal\u00e1n) al que se tilda de excluyente por esencia. Tanto PSC como ICV carecen de proyecto para construir un poder pol\u00edtico propio para la comunidad nacional catalana, sin un sistema de valores espec\u00edfico y consecuentemente se abstienen de todo planteamiento superador del marco constitucional y auton\u00f3mico vigente. Se mueven dentro del orden establecido y toda la acci\u00f3n transformadora pasa por la gesti\u00f3n de las competencias atribuidas a la Generalitat. Desde los medios de comunicaci\u00f3n afines al orden establecido, los opinadores toman partido decididamente a favor de estos planteamientos, que eluden la cuesti\u00f3n nacional y banalizan (a base de cosmopolitismo displicente) contra las identidades colectivas concretas, la catalana en primer lugar, en un intento de deslegitimar las potencialidades del factor nacional como aglutinante de un nuevo consenso social. <\/p>\n<p>La debilidad de los proyectos de poder pol\u00edtico propio lastra la capacidad de gesti\u00f3n y de trasnformaci\u00f3n de los partidos nacionalistas catalanes. Hasta el momento, el pujolismo ha sido un intermediario necesario entre los sectores de poblaci\u00f3n que le confiaban sus intereses y los poderes reales, econ\u00f3micos y pol\u00edticos, del Estado espa\u00f1ol. CIU no ha ido nunca m\u00e1s all\u00e1 de un planteamiento autonomista y es coparticipe, junto con el PSC, del actual marco estatutario. ERC tiene ideario definido y voluntad de ocupar el espacio pol\u00edtico de la izquierda nacional desplazando la actual hegemonia socialista. Tras el tortuoso debate estatutario ERC ha retomado en esta campa\u00f1a el discurso de la construcci\u00f3n nacional, de la necesidad de integraci\u00f3n en una nueva catalanidad de la emigraci\u00f3n llegada a Catalu\u00f1a en los \u00faltimos a\u00f1os, de los derechos (y deberes) econ\u00f3micos, pol\u00edticos y culturales de una sociedad en plena transformaci\u00f3n como la catalana. ERC busca un com\u00fan denominador en t\u00e9rminos pol\u00edticos y sociales, un entendimiento colectivo en clave nacional, aunque los llamados a participar del mismo no tengan un proyecto coincidente. Esquerra pretende prefigurar mayor\u00edas sociales para poder dar en el futuro pasos hac\u00eda adelante en el terreno nacional. Es una estrategia pendiente de perfilar y de contratar su viabilidad teniendo en cuenta que los socios de gobierno no comparten este horizonte y tienen a favor la complicidad del conglomerado medi\u00e1tico. <\/p>\n<p><strong>Democracia y derecho de autodeterminaci\u00f3n<\/strong> <\/p>\n<p>La refutaci\u00f3n de las construcciones ideol\u00f3gicas que separan la problem\u00e1tica social de la nacional catalana, ha de basarse, necesariamente, en que una y otra nacen del tronco com\u00fan de los derechos democr\u00e1ticos. En concreto, el derecho de autodeterminaci\u00f3n no \u00e9s una cuesti\u00f3n identitaria si no el principio democr\u00e1tico mediante el cual una comunidad nacional puede decidir su futuro, esto es, ser reconocida como tal y dotarse de unas instituciones de autogobierno, con capacidad para garantizar su supervivencia en un mundo global. Reintroducir el debate sobre el derecho de autodeterminaci\u00f3n en la vida p\u00fablica catalana supone ofrecer la oportunidad a la sociedad de plantearse como se quiere organizar tambi\u00e9n internamente y cuestionar el orden establecido. Solo en contadas ocasiones el derecho de autodeterminaci\u00f3n ha aflorado en la vida pol\u00edtica catalana, en noviembre del 1989 el Parlamento, a propuesta de ERC y con el apoyo de CIU y ICV, acord\u00f3 declarar que Catalu\u00f1a no renunciaba a ejercer este derecho en el futuro cuando las condiciones pol\u00edticas lo permitieran. Ocasionalmente el tema ha resurgido con motivo de alg\u00fan acontecimiento internacional, pero no se ha desarrollado un trabajo sistem\u00e1tico en este sentido. Ni parece que lo vaya a haber a corto plazo. <\/p>\n<p>Puede ser que se produzca un resurgimiento de la reivindicaci\u00f3n a favor del derecho de autodeterminaci\u00f3n desde las entidades c\u00edvicas y los movimientos sociales, como ya sucedi\u00f3 el 18 de febrero de este a\u00f1o con el \u00e9xito de la manifestaci\u00f3n por el derecho a decidir, celebrada en Barcelona (que significativamente parti\u00f3 de la plaza de Espa\u00f1a para llegar a la plaza de Catalu\u00f1a). De todas formas, para que prospere un movimiento de estas caracter\u00edsticas, debe contar con la implicaci\u00f3n de la intelectualidad con compromiso nacional (actualmente minoritaria con respecto a los defensores del estado-naci\u00f3n espa\u00f1ol), tambi\u00e9n con la de los emprendedores que vinculen la prosperidad de sus negocios a la del pa\u00eds en general y, finalmente, se precisa la colaboraci\u00f3n de los agentes sociales y sindicales. Una convergencia de intereses, como la expuesta, precisa necesariamente de un proyecto pol\u00edtico que la cohesione y potencie. Esta por ver si, ERC ser\u00e1 capaz de asumir esta responsabilidad de forma complementaria a la labor de gobierno o si, quiz\u00e1s, aparecer\u00e1 alguna plataforma pol\u00edtica nueva abiertamente autodeterminista. Existe un sector de la poblaci\u00f3n que, o bien da su apoyo cr\u00edtico a CIU o a ERC, o bien se abstiene de votar pues carece de referente pol\u00edtico de car\u00e1cter rupturista y soberanista al margen de la v\u00eda parlamentaria. El \u00e9xito obtenido por el movimiento antitrasvase del Ebro en las comarcas ribere\u00f1as, o el reconocimiento del dominio \u00abcat\u00bb en internet, ha abierto nuevas espectativas para las formas de acci\u00f3n directa como v\u00eda para alcanzar objetivos concretos a partir de iniciativas sociales al margen, o por delante, de los partidos pol\u00edticos. Estos movimientos, previsiblemente, ir\u00e1n en aumento en un futuro inmediato, puesto que no se preven cambios institucionales surgidos desde el propio sistema de partidos. <\/p>\n<p>El catalanismo como movimiento pol\u00edtico, a pesar de sus contradicciones y deficiencias estrat\u00e9gicas, vive una etapa ascendente a lo largo de todos los territorios de habla catalana: las movilizaciones contra el cambio de denominaci\u00f3n de la regi\u00f3n Lengadoc-Roussillon por el de Septimanie, con un claro trasfondo identitario en la Catalu\u00f1a del Norte o el renacimiento de la conciencia ling\u00fc\u00edstica y cultural catalana en las comarcas administrativamente integradas en Arag\u00f3n, desde la instauraci\u00f3n de la divisi\u00f3n provincial, son ejemplo de ello. La din\u00e1mica del conjunto nacional catal\u00e1n tiene una evoluci\u00f3n que no encaja con el orden estatal y ello llevar\u00e1, en los pr\u00f3ximos a\u00f1os, a una acentuaci\u00f3n de un conflicto pol\u00edtico para la soluci\u00f3n del cual no son suficientemente aptos los instrumentos del sistema institucional espa\u00f1ol. <\/p>\n<p><strong>Intervenci\u00f3n en el debate sobre \u00abDemocracia, participaci\u00f3n ciudadana y derecho a decidir\u00bb organizado en Bilbao per la Fundaci\u00f3n Euskaria<\/strong> <\/p>\n<p>24 de noviembre de 2006 \t\t\t<\/p>\n<h3>Publicado por Fundaci\u00f3n Euskaria-k argitaratua<\/h3>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Tres a\u00f1os de debate estatutario Tras elecciones al Parlamento de Catalu\u00f1a del 2003 se inicia una nueva etapa para el autogobierno catal\u00e1n por la concurrencia de dos circunstancias: la primera es la formaci\u00f3n de un gobierno de coalici\u00f3n integrado por el PSC, ERC y ICV y la segunda, el consenso entre todas las fuerzas con [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[81],"tags":[],"class_list":["post-21210","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-eztabaida"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v28.4 - 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