{"id":21153,"date":"2009-09-17T04:58:42","date_gmt":"2009-09-17T02:58:42","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/el-enemigo-de-la-prensa\/"},"modified":"2009-09-17T04:58:42","modified_gmt":"2009-09-17T02:58:42","slug":"el-enemigo-de-la-prensa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/el-enemigo-de-la-prensa\/","title":{"rendered":"El enemigo de la prensa"},"content":{"rendered":"<p>EL PRIMER MINISTRO ITALIANO, SILvio Berlusconi, quiere amordazar la informaci\u00f3n. Y en una sociedad enferma como la italiana, la mayor\u00eda de los italianos parece dispuesta a aceptar esta en\u00e9sima prevaricaci\u00f3n. El famoso intelectual dice: \u201cyo no estoy de acuerdo\u201d. <\/p>\n<p>Ser\u00e1 el pesimismo de la edad tard\u00eda, ser\u00e1 la lucidez que la edad conlleva, la cuesti\u00f3n es que siento cierta perplejidad, mezclada con escepticismo, a la hora de intervenir para defender la libertad de prensa. Lo que quiero decir es que cuando alguien tiene que intervenir para defender la libertad de prensa eso entra\u00f1a que la sociedad, y con ella gran parte de la prensa, est\u00e1n enfermas. En las democracias que definir\u00edamos \u201cvigorosas\u201d no hay necesidad de defender la libertad de prensa porque a nadie se le ocurre limitarla. <\/p>\n<p>Esta es la primera raz\u00f3n de mi escepticismo, de la que desciende un corolario. El problema italiano no es Silvio Berlusconi. La historia (me gustar\u00eda decir desde Catilina) est\u00e1 llena de hombres atrevidos y carism\u00e1ticos, con escaso sentido del Estado y alt\u00edsimo sentido de sus propios intereses, que han deseado instaurar un poder personal, desbancando parlamentos, magistraturas y constituciones, distribuyendo favores a los propios cortesanos y (a veces) a las propias cortesanas, identificando el placer personal con el inter\u00e9s de la comunidad. No siempre estos hombres han conquistado el poder al que aspiraban porque la sociedad no se los ha permitido. Cuando la sociedad se los ha permitido, \u00bfpor qu\u00e9 tom\u00e1rsela con estos hombres y no con la sociedad que les ha dado carta blanca? <\/p>\n<p>Recordar\u00e9 siempre una historia que contaba mi madre: cuando ten\u00eda 20 a\u00f1os, encontr\u00f3 un buen empleo como secretaria y dactil\u00f3grafa de un diputado liberal, y digo liberal. El d\u00eda siguiente al ascenso de Mussolini al poder, este hombre dijo: \u201cen el fondo, vista la situaci\u00f3n en que se encuentra Italia, quiz\u00e1 este hombre encuentre la manera de poner un poco de orden\u201d. <\/p>\n<p>As\u00ed pues, lo que instaur\u00f3 el fascismo no fue la energ\u00eda de Mussolini (ocasi\u00f3n y pretexto) sino la indulgencia y relajaci\u00f3n de este diputado liberal (representante ejemplar de un pa\u00eds en crisis). <\/p>\n<p>Por lo tanto, es in\u00fatil tom\u00e1rsela con Berlusconi puesto que hace, por decirlo de alguna manera, su propio trabajo. Es la mayor\u00eda de los italianos la que ha aceptado el conflicto de intereses, la que acepta las patrullas ciudadanas, la que acepta la Ley Alfano con su garant\u00eda de inmunidad para el Primer Ministro, y la que ahora aceptar\u00eda con bastante tranquilidad si el Presidente de la Rep\u00fablica no hubiera movido una ceja la mordaza colocada (por ahora experimentalmente) a la prensa. La naci\u00f3n misma aceptar\u00eda sin dudarlo (y es m\u00e1s, con cierta maliciosa complicidad) que Berlusconi fuera de velinas, si ahora no interviniera para turbar la p\u00fablica conciencia una cauta censura de la Iglesia (que se superar\u00e1 muy pronto porque desde que el mundo es mundo los italianos, y los cristianos en general, van de putas aunque el p\u00e1rroco diga que no se deber\u00eda). <\/p>\n<p>Entonces \u00bfpor qu\u00e9 dedicar a estas alarmas una columna, si sabemos que este peri\u00f3dico llegar\u00e1 a quienes ya est\u00e1n convencidos de estos riesgos para la democracia, y no lo leer\u00e1n los que est\u00e1n dispuestos a aceptarlos con tal de que no les falte su raci\u00f3n de Gran Hermano y que, adem\u00e1s, en el fondo saben poqu\u00edsimo de muchos asuntos pol\u00edtico-sexuales porque una informaci\u00f3n mayoritariamente bajo control ni siquiera los menciona? <\/p>\n<p>Ya, \u00bfpor qu\u00e9 hacerlo? El porqu\u00e9 es muy sencillo. En 1931, el fascismo impuso a los profesores universitarios, que entonces eran 1.200, un juramento de fidelidad al r\u00e9gimen. S\u00f3lo 12 (uno por ciento) se negaron y perdieron su plaza. Algunos dicen que fueron 14, pero esto nos confirma hasta qu\u00e9 punto el fen\u00f3meno pas\u00f3 inadvertido en aquel entonces, dejando recuerdos vagos. Muchos, que posteriormente ser\u00edan personajes eminentes del antifascismo post-b\u00e9lico, juraron fidelidad para poder seguir difundiendo sus ense\u00f1anzas. Quiz\u00e1 los 1.118 que se quedaron ten\u00edan raz\u00f3n, por motivos diferentes y todos respetables. Ahora bien, aquellos 12 que dijeron que no salvaron el honor de la Universidad y, en definitiva, el honor del pa\u00eds. <\/p>\n<p>Este es el motivo por el que a veces hay que decir que no aunque, con pesimismo, se sepa que no servir\u00e1 para nada. Que por lo menos, alg\u00fan d\u00eda, se pueda decir que lo hemos dicho. <\/p>\n<p>* Novelista y semi\u00f3logo italiano. <\/p>\n<h3>Publicado por El espectador-k argitaratua<\/h3>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>EL PRIMER MINISTRO ITALIANO, SILvio Berlusconi, quiere amordazar la informaci\u00f3n. Y en una sociedad enferma como la italiana, la mayor\u00eda de los italianos parece dispuesta a aceptar esta en\u00e9sima prevaricaci\u00f3n. El famoso intelectual dice: \u201cyo no estoy de acuerdo\u201d. 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