{"id":21036,"date":"2009-09-16T07:12:48","date_gmt":"2009-09-16T05:12:48","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/f-r-icciones-de-pareja\/"},"modified":"2009-09-16T07:12:48","modified_gmt":"2009-09-16T05:12:48","slug":"f-r-icciones-de-pareja","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/f-r-icciones-de-pareja\/","title":{"rendered":"F (r) icciones de pareja"},"content":{"rendered":"<p>  <!--more-->  <br \/>Desde la mitolog\u00eda griega hasta hoy, de los amores de Helena de Troya con Paris a los de Lisbeth Salander con Mikael Blomkvist en la exitosa trilog\u00eda de Stieg Larsson, las relaciones de pareja han protagonizado miles y miles de p\u00e1ginas de la literatura universal. Incontables ficciones que, obra a obra, siglo a siglo, han sido tambi\u00e9n un reflejo de los tiempos en los que fueron escritas. Narraciones que nos cuentan historias personales, de \u00e9xitos y fracasos, de locuras de amor, de sentimientos correspondidos o rechazados; pero tambi\u00e9n, a trav\u00e9s de estas historias, el retrato de un mundo cambiante en el que las mujeres han ido reclamando progresivamente su protagonismo <\/p>\n<p>Si la realidad supera tantas veces la ficci\u00f3n, la cotidianidad es un tesoro infinito para los narradores sedientos de historias que giran alrededor de la ordinaria locura amorosa. Empujados por una m\u00edstica enternecedora, los escritores que se encuadraron dentro del romanticismo contaron las haza\u00f1as del amor desde el subjetivismo sentimental, y convirtieron a sus protagonistas en amantes de la anarqu\u00eda, de la naturaleza, de lo ex\u00f3tico de los elementos sobrenaturales, llenando el mundo de j\u00f3venes Werther, h\u00e9roes de una inocencia cautivadora como reacci\u00f3n a los personajes de la literatura racionalista del XVIII. Pero a la acci\u00f3n, reacci\u00f3n, y los postulados de la literatura rom\u00e1ntica fueron desterrados por el realismo literario, movimiento que descalifica el subjetivismo y reivindica la literatura como testimonio de una \u00e9poca, exigencia que obliga a contar lo cotidiano a trav\u00e9s de personajes corrientes y cercanos. Tras las sucesivas revoluciones de 1789, 1820, 1830 y 1848, la burgues\u00eda y su ideario vital fueron haci\u00e9ndose paulatinamente con el control de la cultura. El movimiento realista, plenamente burgu\u00e9s, utiliza los objetivos de su clase social como leitmotiv de las historias que narra a trav\u00e9s de los deseos y desencantos de unos protagonistas aferrados a la fe del materialismo, al \u00e9xito econ\u00f3mico y al reconocimiento social como atajo a la felicidad. Las relaciones entre los seres que cruzan esa fina l\u00ednea que separa el amor yel odio se ver\u00e1n fuertemente afectadas por los ideales burgueses. Desaparece as\u00ed el sentimentalismo y la idealizaci\u00f3n del amor, y aparecen las primeras novelas en las que la realidad de la vida conyugal se muestra con todas sus luces y sombras. Para transmitir ideas no hay nada mejor que la objetividad externa e interna, como se ver\u00e1 m\u00e1s tarde con el nacimiento de la novela psicol\u00f3gica. <\/p>\n<p>Madame Bovary es la gran novela de Gustave Flaubert y de las primeras que ahondaron en el adulterio para analizar las desilusiones en un tiempo de esperanzas. Emma, la protagonista, vive bajo el yugo de las novelas rom\u00e1nticas y sue\u00f1a con un mundo iluminado por la pasi\u00f3n y el fausto. Bajo ese influjo, decide escapar de su condici\u00f3n de campesina cas\u00e1ndose con el m\u00e9dico del pueblo, Charles Bovary. Pero las expectativas de Madame Bovary van derruy\u00e9ndose poco a poco arrastradas por la monoton\u00eda de un matrimonio enraizado en las costumbres de una ciudad de provincias. A ojos de Emma, Charles es un hombre sin ambiciones, y la \u00fanica manera de calmar su desasosiego y su creciente hostilidad hacia \u00e9l es siendo adultera con hombres m\u00e1s acomodados y cosmopolitas, con los que puede hacer de sus sue\u00f1os una realidad. Al final, la tragedia caer\u00e1 sobre Emma Bovary. \u00abNo hay nada m\u00e1s bello que lo que nunca he tenido, nada m\u00e1s amado que lo que perd\u00ed\u00bb, cantar\u00eda Serrat siglo y medio m\u00e1s tarde. Publicada en 1857, Madame Bovary fue la primera novela de Flaubert y se vio envuelta por el esc\u00e1ndalo al ser acusada de obra inmoral, raz\u00f3n por la cual autor y editor fueron llevados a juicio. Situaci\u00f3n, con mucho menor debate p\u00fablico, todo sea dicho, que tambi\u00e9n tuvo que sufrir Leopoldo Alas Clar\u00edn tras la publicaci\u00f3n de su novela La Regenta en un pa\u00eds, Espa\u00f1a, sin una revoluci\u00f3n industrial comme il faut. Ana Ozores, la protagonista, tambi\u00e9n sufre del s\u00edndrome de bovarismo en la chismosa, vulgar y provinciana ciudad de Vetusta (Oviedo). Descuidada sentimentalmente por el let\u00e1rgico marido V\u00edctor Quintanar, regente de la ciudad, Ana se ve abocada al adulterio con Don \u00c1lvaro Mes\u00eda y por conciencia, a las confesiones con el magistral Don Ferm\u00edn de Pas, personaje a trav\u00e9s del cual Clar\u00edn describe las virtudes y los defectos de Vetusta. La novela, demasiado progresista para la \u00e9poca, fue declarada pecaminosa por la ciudad de adopci\u00f3n del escritor y desautorizada por el arzobispado, raz\u00f3n por la cual s\u00f3lo pudo ser publicada en Barcelona y con un eco limitado, que \u00fanicamente los valores literarios de la obra lograr\u00edan vencer a lo largo del tiempo. Las relaciones imposibles entre parejas de ficci\u00f3n fueron evolucionando hacia una intransigencia m\u00e1s descarnada, metamorfosis en paralelo a la evoluci\u00f3n de la mujer en la sociedad y sus conquistas sociales. Mor\u00eda la mujer costilla y nac\u00eda la f\u00e9mina convertida en una \u00falcera para todo tipo de maridos, desde infieles hasta devotos, pasando por violentos o pusil\u00e1nimes. <\/p>\n<p>El sin vivir de Emma Bovary, o los sufrimientos de Ana Karenina, torturada por el dilema entre el amor por el conde Aleks\u00e9i Kir\u00edlovich Vronski o la fidelidad hacia su marido, Aleks\u00e9i Aleks\u00e1ndrovich Karenin, acabar\u00edan mostr\u00e1ndose con el tiempo como un retrato de un valor literario impresionante, pero como cr\u00edtica de una sociedad, sus valores fueron devorados por los acontecimientos del estrenado siglo XX, cuando ya se sab\u00eda de qu\u00e9 males ten\u00eda que morir la sociedad burguesa. Aunque como dice la frase de la novela de Lev Tolstoi Ana Karenina:\u00bbTodas las familias felices se parecen; cada familia infeliz es infeliz a su manera\u00bb. El tedio, el odio, la insatisfacci\u00f3n, la autodestrucci\u00f3n o el af\u00e1n de riesgo son elementos demasiado poderosos para la siempre fr\u00e1gil psique humana. <\/p>\n<p>\u00abLas vidas americanas no tienen segundo acto\u00bb, dijo Scott Fitzgerald, refiri\u00e9ndose a que la felicidad como promesa siempre desemboca en eso, en una promesa. A decir verdad, para algunos autores ninguna vida tiene segundo acto, y los matrimonios dif\u00edcilmente llegan a finalizar el primer acto sin nocturnidad y alevos\u00eda. Si hay una pareja que lleg\u00f3 a alcanzar cotas de amor y odio inaccesibles para los mortales fue el matrimonio Fitzgerald, o lo que es lo mismo, Francis Scott y Zelda Sayre. Una novela, Alabama song, escrita por Gilles Leroy y premio Goncourt 2007, cuenta la historia de Zelda. El amor de Leroy por el escritor estadounidense le hizo descubrir la personalidad excepcional y esquizofr\u00e9nica de Zelda, y exponer la cara oscura del autor de El gran Gatsby y uno de los mitos de la Generaci\u00f3n Perdida. Zelda no era una gran escritora, pero sus textos demuestran su influencia en la novel\u00edstica de Fitzgerald. Existen tantas Zeldas en las obras del autor, que la ca\u00edda a los infiernos del escritor fue a la par de la destrucci\u00f3n mental de su mujer. Ella le sobrevivi\u00f3 ocho a\u00f1os, hasta que falleci\u00f3 en 1948, durante el incendio en el psiqui\u00e1trico en el que estaba internada. No sin ciertas dosis de imaginaci\u00f3n, Leroy utiliza la voz de Zelda para tildar a Scott Fitzgerald de homosexual y de mantener relaciones con un supuesto Hemingway. Sean ciertas o no las especulaciones literarias del franc\u00e9s, debemos agradecer a la tormentosa relaci\u00f3n del matrimonio una novela como Tierna es la noche. La Generaci\u00f3n Perdida fue definida por Scott Fitzgerald como aquella generaci\u00f3n que hab\u00eda encontrado \u00abtodos los dioses muertos, las guerras combatidas y la fe en el hombre destruida\u00bb. Pero mientras algunos de sus miembros lograron la eternidad narrando los desastres de la Gran Depresi\u00f3n, los Fitzgerald alcanzaron la gloria y la destrucci\u00f3n ahogados por la marea de los felices a\u00f1os veinte, eslogan inventado por el propio escritor, tan hermoso y maldito como sus personajes. <\/p>\n<p>Como la vida misma Tierna es la noche es la propia historia de los Fitzgerald, convertidos en Dick Diver, psicoanalista, y en su antigua paciente y actual esposa Nicole, glamurosa pareja que ha alquilado una villa en la Costa Azul. Ricos y triunfadores, los falsos cimientos de un matrimonio empiezan a resquebrajarse cuando admiten en el grupo a una actriz llamada Rosemary Hoyt. Es el principio del fin. Los celos descubrir\u00e1n la verdad sobre los Diver. Ella es una rica heredera enamorada locamente de su marido y confesor; \u00e9l es un psiquiatra con deseos de triunfar. Pero el idealismo va desapareciendo y poco a poco van sumergi\u00e9ndose en la vida extravagante y superficial. Si bien Dick utiliza la fr\u00e1gil psicolog\u00eda de Nicole para escalar socialmente, al final ser\u00e1 \u00e9l el gran perdedor. La ca\u00edda de Dick Diver en el alcoholismo y la autodestrucci\u00f3n por haberse quedado all\u00ed, en el primer acto de la vida, narcotizado por el opio del lujo, ir\u00e1 en paralelo al resurgimiento de Nicole. Como la vida misma. Como la propia existencia de los Fitzgerald. <\/p>\n<p>El escritor muri\u00f3 en Hollywood en 1940, alcoholizado y malviviendo como guionista fracasado dejando como legado sus novelas y un estilo literario que ser\u00eda adoptado por muchos de los autores que le siguieron. Un talento joven, natural de Columbus (Georgia), llamado Carson McCullers, irrumpi\u00f3 en 1940 como un cicl\u00f3n con la novela El coraz\u00f3n es un cazador solitario. Fue el anuncio de su siguiente novela, Reflejos en un ojo dorado, historia de sexo, traici\u00f3n y perversi\u00f3n emplazada en una base militar, y en la que los protagonistas son el matrimonio formado por Leonora y el capit\u00e1n Penderton, oficial del ej\u00e9rcito torturado por su homosexualidad silenciada y los caprichos de su mujer. Ella, sexualmente insatisfecha, tiene una aventura con el comandante Morris Langdon. Profanado su honor, Penderton sufre esa situaci\u00f3n arrastrado por los celos y por la desesperaci\u00f3n de no ser capaz de llevar a cabo sus verdaderos deseos en esa jaula castrense. El capit\u00e1n ama a uno de sus reclutas, el soldado Elgee Williams, el cual, desconocedor del secreto de Penderton, termina siendo cabeza de turco en ese juego de pasiones. Conocida la homosexualidad de la autora &#8211; famosa es su relaci\u00f3n con la escritora y arist\u00f3crata suiza Annemarie Schwarzenbach-, McCullers dedic\u00f3 sus obras a explorar personajes marginales e inadaptados, como ella se sent\u00eda. Reflejos en un ojo dorado trata la tem\u00e1tica del adulterio a trav\u00e9s de la mirada de varios protagonistas aplastados por los valores de una sociedad que les invita al destierro emocional. \u00abHay ocasiones en las que la mayor necesidad de un hombre es tener a quien amar, un punto en el que centrar su emociones difusas\u00bb, escribe McCullers en la novela. <\/p>\n<p>McCullers es una escritora de ese sur de los Estados Unidos del que han surgido excelsos escritores y dramaturgos que han convertido historias matrimoniales en un espejo en el que se reflejan las bajezas m\u00e1s cotidianas. Un autor, nieto de un rector de la iglesia episcopal y criado en el puritanismo de Columbus (Misisipi), vio como le cambiaban su nombre de Thomas Lainer por el de Tennessee tan pronto lleg\u00f3 a Nueva York. Estaba marcado por su acento y sus historias sure\u00f1as. Tennessee Williams triunf\u00f3 en el teatro gracias al nervio de sus textos, adaptados por pluridisciplinarios de la talla de Jean Cocteau. De sus obras sobrevive en la memoria de la gente La gata sobre el tejado de zinc. Como en la obra de McCullers, Williams se desnuda en los di\u00e1logos que mantienen Brick, hijo peque\u00f1o del patriarca y vieja estrella del deporte alcoholizada, y Maggie, su mujer, la gata que aguanta sobre ese tejado t\u00f3rrido las acusaciones vertidas por su marido. Brick la culpa de haber sido la causante de la muerte de Skipper, su amigo \u00edntimo. La realidad es muy distinta. Brick se siente culpable de no haber defendido a Skipper cuando tocaba por miedo a ser acusado de homosexual. El calor del sur, la burgues\u00eda del sur, el mal humor del patriarca de la familia al que le ronda la parca sin saberlo, son demasiados elementos para que Maggie y Brick puedan vivir soportando una tapadera. <\/p>\n<p>Sagan, Yates, Salter&#8230;  \t\t\t<\/p>\n<p>Es probable que sin la novela de McCullers Frankie y la boda (1946), la francesa Fran\u00e7oise Sagan no hubiese escrito en 1954 Buenos d\u00edas tristeza con dieciocho a\u00f1os. El amor de C\u00e9cile por su padre Raimond har\u00e1 de ella una Electra de la Francia de los cincuenta y sus sentimientos conducir\u00e1n al drama m\u00e1s rotundo. Sagan triunf\u00f3 con esa novela triste, acorde con los pensamientos de esa ni\u00f1a bien y despreocupada que terminar\u00e1 transform\u00e1ndose en el m\u00e1s melanc\u00f3lico de los verdugos. Hu\u00e9rfana de madre, tras estar interna varios a\u00f1os, Cecile descubre los placeres de la vida y el lujo en el Par\u00eds del flash y la hautecouture o bajo la suave luz de la Costa Azul. Idolatra a su padre, su mentor y su pr\u00edncipe, pero la aparici\u00f3n de Anne, mujer equilibrada y recta, y el anuncio de la inminente boda con Raimond, hacen que los sentimientos de C\u00e9cile bailen serenamente entre el amor y el odio por su futura madrastra. Admira a Anne, pero deber\u00e1 destruirla para recuperar una dolce vita en la que ella dominaba el mundo a su antojo y en el que era el centro de las atenciones de su padre. Aunque, como cab\u00eda esperar, los planes fallan y C\u00e9cile abandonar\u00e1 para siempre la dulce adolescencia cuando Anne y Raimond terminan dentro de un coche en el fondo de un acantilado. No hay mejor remordimiento literario que el que se torna tristeza. <\/p>\n<p>Pero no existir\u00eda este art\u00edculo sin un autor, Richard Yates, y una novela, V\u00eda revolucionaria (1961). El cine nos ha devuelto a un escritor may\u00fasculo y a una obra inmortal. Desaparecido en 1992, Yates vivi\u00f3 en el purgatorio hasta que alguien tuvo la sensatez de rescatarle del olvido. La historia del matrimonio Wheler es un retrato intemporal. Pasar\u00e1n los siglos y seguir\u00e1n existiendo Franks y Aprils, mujer que tiene muchas reminiscencias de Emma Bovary. Los Wheler son un matrimonio convencional, contempor\u00e1neos a los c\u00f3nyuges que retrata John Irving en Una mujer dif\u00edcil. Pero a Marion y Ted Cole, un matrimonio acomodado e intelectual, les ha separado la tragedia de la muerte de unos hijos adolescentes y, sin ese cord\u00f3n umbilical, no hay nada que compartir. A Frank y April, en cambio, les ha separado el tedio, otro tipo de tragedia. Ambas historias, situadas en los cincuenta, logran hacer de los personajes principales un dolor para el lector. Adorada por Styron, Parker o Tennessee Williams, la novela narra las desavenencias maritales que mantienen Frank y April, incapaces de interpretar correctamente los papeles de hombre y mujer sumergidos en el american way of life, dificultad que imposibilita encontrar la f\u00f3rmula con que armonicen las responsabilidades familiares y laborales como garant\u00eda de felicidad. Unas gotas de angostura, un plan para revitalizar su matrimonio mud\u00e1ndose a Par\u00eds, convertir\u00e1 la formula en un veneno que llevar\u00e1 a April a un callej\u00f3n sin salida ante la evidencia de que es imposible recuperar los sue\u00f1os pedidos, y a Frank a la cobard\u00eda por el temor de hacer de Par\u00eds una realidad que le aparte de esa confortable cotidianidad que amaga su vulgaridad. <\/p>\n<p>De la misma generaci\u00f3n que Yates, James Salter escribi\u00f3 tambi\u00e9n una novela fant\u00e1stica que versaba sobre la disoluci\u00f3n de una familia en apariencia sin fisuras. A\u00f1os luz es la cr\u00f3nica de veinte a\u00f1os de vida en com\u00fan de Nedra y Viri Berland, acomodado matrimonio que habita en el valle del Hudson. Influenciado por la prosa de Hemingway, Miller y Gide, Salter cuenta, con una prosa l\u00facida, c\u00f3mo va pudri\u00e9ndose la id\u00edlica uni\u00f3n de los Berland sin que ellos se den cuenta de la gangrena. Sin sobresaltos, sin culpabilidades, los Berland pasan de la alegr\u00eda a la desilusi\u00f3n, y de la desilusi\u00f3n a una invisibilidad con una sola salida de emergencia: el adulterio y el divorcio. La prematura muerte de Nedra sumir\u00e1 a Viri en la derrota: el hast\u00edo venci\u00f3 las expectativas de un matrimonio cuyas ambiciones estaban, al final, separadas a a\u00f1os luz. Una historia, la de los Berland, con claras similitudes a la de Salter, como qued\u00f3 reflejado en las magn\u00edficas memorias del escritor tituladas Burning the days. <\/p>\n<p>El amor, al fin y al cabo, puede descubrir los p\u00e1ramos m\u00e1s oscuros de nuestro car\u00e1cter. Y si no, s\u00f3lo hay que pensar en Humbert, el profesor que convirti\u00f3 su amor por la ni\u00f1a Dolores, alias Lolita, en una obsesi\u00f3n que acab\u00f3 con el asesinato del depravado Clare Quilty. Humbert descubri\u00f3 los sinuosos contornos de Lolita en una piscina, y se cas\u00f3 con su madre Charlotte para estar lo m\u00e1s cerca posible de los encantos de la muchacha. Tras el accidente mortal de Charlotte, Humbert huy\u00f3 con Lolita para vivir como una pareja normal. Pero la obcecaci\u00f3n de Humbert estaba destinada al fracaso. No tuvo en cuenta que la ni\u00f1a era una adolescente prosaica, muy lejos de la imagen recreada por Humbert en su cerebro enfermo, y en el amor, la prosa y la poes\u00eda est\u00e1n destinadas al distanciamiento, como evidenci\u00f3 Nabokov en Lolita,esa novela calificada en la \u00e9poca como pornogr\u00e1fica y licenciosa. <\/p>\n<p>El amor puede convertirnos en viajeros errantes a nuestro pesar. Le sucede a Ricardo Somocurcio, que desde que conoci\u00f3 cuando era adolescente a la humilde ni\u00f1a mala en el barrio lime\u00f1o de Miraflores no ha dejado de seguir hipnotizado su rastro por el mundo, dirigi\u00e9ndose all\u00e1 donde la ni\u00f1a mala arriba escondida tras las personalidades de Lily, Madame Arnoux, Otilia, etc\u00e9tera. Una novela de aventuras o una historia de amor entre dos amantes a lo largo de medio siglo en las que la uni\u00f3n entre la a\u00f1oranza enfermiza que empuja a Ricardo a una org\u00eda perpetua y el inconformismo de la ni\u00f1a mala, nos servir\u00e1n para contarnos los tumultuosos cincuenta \u00faltimos a\u00f1os del siglo XX. \u00bfEvoca la ni\u00f1a mala a Emma Bovary sin los encorsetamientos del XIX? Las travesuras de la ni\u00f1a mala demuestra que Vargas Llosa ten\u00eda a la insatisfecha Madame en sus ruegos y a la Maga de Rayuela en sus pensamientos. <\/p>\n<p>El amor puede dejarnos para siempre en manos de la mujer madura. Le ocurre al quincea\u00f1ero Michael Berg, el lector de Hannah Schmitz, mujer entrada en treintena. Cuando Hannah desaparece sin avisar, Michael, el personaje de la novela El lector de Bernhard Schlink, transmutar\u00e1 en un esclavo de las caricias perdidas y acumular\u00e1 fracaso tras fracaso sentimental y un divorcio. Pasados los a\u00f1os, el reencuentro con Hannah ser\u00e1 inevitable y doloroso, al descubrir que el sexo era moneda de cambio de las lecturas compartidas. Hannah es analfabeta, y su analfabetismo le posibilit\u00f3 en su juventud el \u00fanico trabajo al alcance de una iletrada: ser carcelera de un campo de exterminio nazi. Michael es un juguete roto desorientado entre la compasi\u00f3n y el rencor hacia Hannah. <\/p>\n<p>Pero la vida en pareja, esa que ha jurado fidelidad hasta la muerte, tiene recodos mucho m\u00e1s complejos que las obsesiones de Humbert, Somocurcio o Michael. La mujer ha dejado de ser una sumisa ama de casa, y el hombre ha perdido la condici\u00f3n de pater familias a quien se le preparan las pantuflas cuando llega a casa. Hoy, en este siglo aturdido, hombres y mujeres llegan al hogar tras horas de trabajo, y el nido de amor se convierte a menudo en una olla a presi\u00f3n, una jaula incapaz de tamizar los mensajes negativos acumulados a lo largo del d\u00eda. Incomunicaci\u00f3n, necesidad de silencio, el c\u00f3nyuge roba el aire que respiramos. <\/p>\n<p>\u00ab\u00bfC\u00f3mo pod\u00eda uno poner en orden su vida, causar poco da\u00f1o y continuar unido a otras personas?\u00bb, se pregunta Martin Austin, el protagonista del cuento de Richard Ford El mujeriego, primer relato de De mujeres con hombres. Martin vive feliz con su mujer B\u00e1rbara, pero la necesidad de un delirio que haga de su vida algo que merezca la pena, le convierte en un kamikaze enamoradizo la tarde que conoce a la parisina Josephine Belliard. Josephine no le promete nada, tampoco le ofrece esperanza alguna, pero Martin es incapaz de controlar sus deseos ante un enigm\u00e1tico abismo. Al final, una desgracia hace que Josephine se aleje de \u00e9l. Confuso, Martin se da cuenta milagrosamente de que B\u00e1rbara es la mujer de su vida. Richard Ford, el autor entre otras novelas de El periodista deportivo, es un maestro a la hora de contar la \u00e9pica de las relaciones con el sexo opuesto. Maestr\u00eda compartida con su gran amigo, el escritor Raymond Carver. Los cuentos de Carver versan sobre las miserias y las haza\u00f1as carentes de oropel del ser humano. En su recopilaci\u00f3n de relatos Vidas cruzadas, el cuento \u00bfQuieres hacer el favor de callarte, por favor? nos hace una aproximaci\u00f3n a la inconsistencia del matrimonio y c\u00f3mo el pasado puede pesar en el fluir de la relaci\u00f3n. El ser humano es simple y mon\u00f3tono, y cuando la monoton\u00eda est\u00e1 en peligro, aparecen las miserias de los hombres y las mujeres que pueblan el universo sin demasiados anhelos. L\u00edrica deconstruida Extra\u00f1os en nuestra propia casa, no quedan Menelaos capaces de asaltar fortalezas como las de Troya para recuperar a Helena de los brazos de Paris. Son tiempos extra\u00f1os, en los que es probable asistir al enamoramiento entre dos seres antag\u00f3nicos como el periodista Mikael Blomkvist y la introspectiva hacker Lisbeth Salander en la trilog\u00eda Millennium.Su autor, Stieg Larsson, ha logrado el milagro y ha demostrado que son nuevos tiempos para una l\u00edrica deconstruida. Tanto, que es muy probable que las historias de parejas que conviven con los sentidos convulsos desaparezcan definitivamente de la ficci\u00f3n por t\u00f3picas, y acaben siendo sustituidas por f\u00e1bulas como las del cuento de Sergi P\u00e0mies, Sangre de nuestra sangre, en el que un matrimonio que convive feliz y enamorado se ve obligado a separarse porque la hija quiere ser como las otras ni\u00f1as de su clase, hijas de padres divorciados, con los privilegios de su condici\u00f3n. Ser hija de unos padres que se quieren la hace sentir un ser estigmatizado y marginal. La corrupci\u00f3n marital tiene en la literatura a un buen aliado.<\/p>\n<h4>Publicado por <a title=\"La Vanguardia\" href=\"http:\/\/www.lavanguardia.es\/\">La Vanguardia<\/a>-k argitaratua<\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[79],"tags":[],"class_list":["post-21036","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-nabarmena"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v28.4 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>F (r) icciones de pareja - Nabarralde<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/nabarralde.eus\/f-r-icciones-de-pareja\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"F (r) icciones de pareja - 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