{"id":20960,"date":"2009-09-16T05:13:12","date_gmt":"2009-09-16T03:13:12","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/ofrenda-a-edward-said\/"},"modified":"2009-09-16T05:13:12","modified_gmt":"2009-09-16T03:13:12","slug":"ofrenda-a-edward-said","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/ofrenda-a-edward-said\/","title":{"rendered":"Ofrenda a Edward Said"},"content":{"rendered":"<p>El d\u00eda en que llegu\u00e9 a Beirut, cazas israel\u00edes hab\u00edan sobrevolado la ciudad y roto la barrera del sonido Sencilla, la tumba est\u00e1 se\u00f1alada con las fechas del nacimiento y muerte de Said talladas en \u00e1rabe e ingl\u00e9s <\/p>\n<p>Relato de un viaje a L\u00edbano para verter tierra de Palestina en la tumba del intelectual que analiz\u00f3 el conflicto entre Oriente y Occidente <\/p>\n<p>El martes 20 de julio de 2004 vol\u00e9 desde Nueva York a Beirut.Me un\u00ed aun peque\u00f1o grupo de j\u00f3venes libaneses y palestinos que trabajan en los campos de refugiados palestinos de diversas formas, sobre todo creando centros culturales juveniles. Me hab\u00edan invitado a explorar con ellos las posibilidades de llevar a los campos una parte de nuestro proyecto de investigaci\u00f3n y apoyo del cine palestino, Dreams of a nation.Viajaba con mi habitual mochila verde, uno de cuyos bolsillos peque\u00f1os conten\u00eda una bolsa de pl\u00e1stico con tierra de Palestina. Antes de abandonar Nueva York, visit\u00e9 a Mariam Said, quien me dio permiso para depositarla en la tumba de Edward. <\/p>\n<p>Una amiga palestina, Rasha Salti,me esperaba en el aeropuerto, y durante unas dos semanas recorrimos el L\u00edbano y Siria visitando campos, mostrando pel\u00edculas y realizando una valoraci\u00f3n preliminar de lo que necesit\u00e1bamos hacer. Entre excursi\u00f3n y excursi\u00f3n a los campos de los alrededores de Beirut (Sabra y Chatila, Mar Elias y Burj al Barajna), el domingo 25 de julio a eso de las tres y media de la tarde, Rasha Salti y yo tomamos un taxi delante del hotel Mayflower en el centro de Beirut y fuimos al pueblo de Brumana. En el bolsillo derecho de la chaqueta llevaba la bolsita con la tierra que hab\u00eda recogido en Palestina. <\/p>\n<p>El taxi dej\u00f3 atr\u00e1s el barrio de Ras Beirut bajo una luz de primera hora de la tarde que empezaba a perder su energ\u00eda del mediod\u00eda y se convert\u00eda en una versi\u00f3n m\u00e1s amable de s\u00ed mismo. Hay algo suspendido en el alma desnuda de Beirut que ha sobrevivido al final de la guerra civil. El d\u00eda en que llegu\u00e9, los cazas israel\u00edes hab\u00edan sobrevolado la ciudad y roto la barrera del sonido. \u00abEs como violar el cielo\u00bb, me dijo Rasha. A mis ojos, desprovistos de los miasm\u00e1ticos recuerdos que los beirut\u00edes tienen de su historia, Beirut es como un pastel de hojaldre que soporta sufrimientos entremezclados con cremosas capas de dulces esperanzas. Das un mordisco a Beirut, y no sabes si re\u00edr con su alegr\u00eda o llorar con su dolor. La ciudad sigue siendo patol\u00f3gicamente confesional, pero algo en el coraz\u00f3n de ese confesionalismo desea florecer y dar frutos de tolerancia religiosa. Tanto en las fiestas privadas como entre el personal de un modesto hotel, uno encuentra una muestra representativa de la sociedad libanesa: sun\u00edes, chi\u00edes, cristianos y ateos, compartiendo la misma comida, desafiando la misma suerte, recordando los mismos miedos, abrigando las mismas esperanzas, la consecuci\u00f3n del mismo destino y, sin embargo, hablando de identidades confesionales como si hablaran de habitantes de alg\u00fan planeta remoto. <\/p>\n<p>Como ciudad, Beirut es una combinaci\u00f3n extra\u00f1a de banalidad posmoderna y de profunda sensaci\u00f3n de irascible tragedia marcada por toda la cara. Los arcaicos recuerdos de la guerra civil compiten con el centro urbano del primer ministro Harari, proyectado vana y vanidosamente para atraer desde los Estados del Golfo los negocios lucrativos y la atenci\u00f3n saud\u00ed. Los beirut\u00edes laicos no soportan que les pregunten a qu\u00e9 confesi\u00f3n religiosa pertenecen. Consideran que las pol\u00edticas laicas y progresistas est\u00e1n m\u00e1s all\u00e1 de la religi\u00f3n con la que nacieron y se criaron, y sin lugar a dudas lo est\u00e1n. Hay una universalidad de saberes en sus destacados intelectuales p\u00fablicos, personas como Fawaz Trabulsi o Elias Jury, que desaf\u00eda todo confesionalismo y articula una visi\u00f3n del mundo \u00e1rabe y musulm\u00e1n y, m\u00e1s all\u00e1, de todo el mundo que resulta extraordinariamente comunicativa y que lo abraza con su cultivado cosmopolitismo. Y, sin embargo, de forma intr\u00ednseca a la disposici\u00f3n discursiva de los libaneses hay una pol\u00edtica identitaria casi instintiva que supera las empalizadas y los fortines de su propia raz\u00f3n. Los drusos hicieron esto, los maronitas aquello, los griegos ortodoxos son as\u00ed, los chi\u00edes, los sun\u00edes, los armenios&#8230; De todos modos, si uno soporta todo eso con paciencia durante unos minutos, hasta que se relajan en un restaurante armenio, entonces lo mejor que tienen (que es la comida) supera lo peor (su pol\u00edtica sectaria). <\/p>\n<p>Barrios pobres, barrios ricos        <\/p>\n<p>El sol era mucho m\u00e1s suave cuando empezamos a salir de los l\u00edmites de la ciudad en direcci\u00f3n a las monta\u00f1as. Aunque excepcionalmente limpia para ser una importante metr\u00f3poli, Beirut no es saludable. Parece como si fuera a explotar en cualquier instante. Sin embargo, la vida que logra sostener en medio de ese acechante peligro y en los detalles de sus restaurantes peque\u00f1os y modestos (no caros y vulgares) constituye la definici\u00f3n misma de la gracia y la elegancia. La carretera de Beirut a Brumana pasa por algunos de los barrios m\u00e1s antiguos y pobres; y Rasha conoce Beirut mejor que la cocina de su apartamento del East Village neoyorquino. Primero pasamos por Suq al Ahad, un mercado dominical al que, seg\u00fan me explic\u00f3, acuden a comprar las m\u00e1s recientes oleadas de inmigrantes procedentes de Siria y Sri Lanka. Los inmigrantes abundan en el L\u00edbano. Chatila, por ejemplo, ya no est\u00e1 limitado a los refugiados palestinos. Los inmigrantes pobres de Siria, Egipto, Iraq e incluso Bangladesh se han instalado en el campo y comparten la suerte de los palestinos sin hogar (menos, por supuesto, el hecho de haber sido asesinados por los falangistas en nombre de los israel\u00edes). Desde Suq al Ahad, cruzamos Jisr el Basha (sobre el r\u00edo Beirut) y luego tomamos la carretera que separa una vieja zona industrial llamada Sin el Fil (\u00abEl diente del elefante\u00bb; al parecer se encontraron ah\u00ed los restos de un mamut prehist\u00f3rico) yAl Nabaa. Para los beirut\u00edes nativos, Nabaa recuerda otra zona industrial anterior a la guerra civil, donde sol\u00eda reunirse la clase trabajadora pobre, mezcla de obreros libaneses y palestinos. Fue ah\u00ed donde se organizaron m\u00e1s los izquierdistas y hubo asesinatos sistem\u00e1ticos de pobres al principio de la guerra civil. Justo despu\u00e9s de Nabaa, llegamos a Horsh Tabet, una zona residencial muy elegante donde tiene sus villas la elite pol\u00edtica y econ\u00f3mica. <\/p>\n<p>En la rotonda de Mkales, doblamos hacia Mansurie, una nueva zona industrial donde existe una escuela de turismo, y luego nos dirigimos al valle donde estuvo anta\u00f1o Tell az Zaatar, escenario de una importante matanza de palestinos. Pero antes de que pueda uno recordar u olvidar por completo el recuerdo de Tell az Zaatar, aparece inmediatamente Beit Mery, otra lujosa zona de residencias de verano. El aire ya es muy diferente; es mucho m\u00e1s fr\u00edo, m\u00e1s fresco y mucho menos contaminado. Se trata sobre todo de un vecindario cristiano, seg\u00fan me explic\u00f3 Rasha, donde se han instalado recientemente muchos saud\u00edes y jalij\u00edes (del Golfo). <\/p>\n<p>Tras Beit Mery llegamos a Rumie, donde se encuentra una de las mayores c\u00e1rceles del pa\u00eds. Despu\u00e9s est\u00e1 Brumana, un lugar de veraneo a una hora del centro de Beirut. La expansi\u00f3n urbana de Beirut ha llegado hasta ah\u00ed, de modo que la gente vive todo el a\u00f1o en Brumana oRumie y acude diariamente a trabajar a la capital. Poco antes de entrar en Brumana, un Mercedes muy lujoso con matr\u00edcula saud\u00ed que ven\u00eda en direcci\u00f3n contraria se puso a acelerar y adelantar una fila de coches y nuestro taxista logr\u00f3 por muy poco esquivar el accidente justo delante de la escuela cu\u00e1quera donde Edward, seg\u00fan me dijo Rasha, hab\u00eda dado la conferencia inaugural en 1998. <\/p>\n<p>Desde Beirut hab\u00eda llamado a Sami Cortas, el hermano de Mariam Said. Sami se ofreci\u00f3 amablemente a recogerme en Beirut, pero no quise molestarlo a\u00fan m\u00e1s y le dije que tomar\u00eda un taxi. Lo llamamos al entrar en Brumana y concertamos recogerlo cerca del hotel Grand Hills y nos gui\u00f3 hasta el cementerio cu\u00e1quero (Madafin Jamiyyat Ashab al Quakers), un cementerio modesto y que casi pasa inadvertido junto a la carretera principal. La verja estaba cerrada, pero Sami Cortas ten\u00eda la llave. La abri\u00f3, y Rasha y yo bajamos tras \u00e9l por una escalera hasta un peque\u00f1o y cuidado jard\u00edn. <\/p>\n<p>Pinos y olivos        <\/p>\n<p>El jard\u00edn est\u00e1 lleno de pinos procedentes del monte Metn. Entre los pinos, hab\u00eda gran variedad de enredaderas, arbustos y flores. Las tumbas estaban esparcidas por todo el jard\u00edn sin ning\u00fan orden particular que saltara a los ojos de los peregrinos. Seguimos a Sami Cortas unos pocos pasos hasta una tumba situada a la izquierda de las escaleras por las que hab\u00edamos entrado. Hizo un gesto con la mano y exclam\u00f3: \u00abAqu\u00ed est\u00e1\u00bb. La tumba es sencilla y elegante, con un encanto minimalista. Est\u00e1 se\u00f1alada por dos piedras de granito negras, una horizontal y otra vertical, con las fechas del nacimiento y muerte de Edward Wadie Said talladas en \u00e1rabe e ingl\u00e9s. Lo primero que observ\u00e9 en la tumba era que estaba orientada hacia el este. Estaba bien orientada.Ala izquierda, mirando de frente, hay un olivo hermos\u00edsimo, que casi parece un bons\u00e1i demasiado grande y que crece en medio de un arriate de tupidas flores anaranjadas y amarillas, en plena floraci\u00f3n cuando hicimos la visita. Sami Cortas nos dijo que Mariam Said hab\u00eda plantado ese singular s\u00edmbolo de Palestina junto a la tumba de Edward. La tumba se distingue enseguida por su granito negro horizontal y vertical de las dem\u00e1s, que son casi todas de alabastro blanco colocado horizontal. \u00abDadas la m\u00faltiples disonancias de mi vida\u00bb, record\u00e9 la frase final de la autobiograf\u00eda de Edward, \u00abhe aprendido a preferir no tener del todo raz\u00f3n y estar fuera de lugar\u00bb. A la izquierda del olivo y junto a las escaleras por las que hab\u00edamos bajado hab\u00eda una expansiva y generosa higuera de cuyas gruesas ramas colgaban unos frutos todav\u00eda verdes; y, al pie de las escaleras, al otro lado, crec\u00eda una exuberante parra. Me di la vuelta y mir\u00e9 desde el punto de vista de la tumba; vi el amplio panorama del monte L\u00edbano, tranquilo, tranquilizador, permanente. <\/p>\n<p>Deb\u00edan de ser en ese momento las cinco o las seis de la tarde, y los tres permanecimos frente a la tumba de Edward, bajo la sombra de una constelaci\u00f3n de recuerdos y emociones demasiado preciosos para desenmara\u00f1arlos. Todo cuanto recuerdo ahora de ese momento es el suave movimiento de mano de Sami y su voz amable: \u00abAqu\u00ed est\u00e1\u00bb. Y ah\u00ed estaba. Saqu\u00e9 la bolsita de pl\u00e1stico del bolsillo, la abr\u00ed, saqu\u00e9 un poco de tierra y se la entregu\u00e9 a Sami. Mi mano temblaba. La suya era firme. Pensamos que lo mejor ser\u00eda poner la tierra en el macizo de flores, bajo el olivo. Sami verti\u00f3 la tierra entre las flores. Le di otro poco a Rasha y ella hizo lo mismo. El resto me lo vaci\u00e9 con la mano y lo deposit\u00e9 entre las flores y el olivo; luego sacud\u00ed bien la bolsita para que cayera al suelo todo su contenido. Me guard\u00e9 la bolsa de pl\u00e1stico en el bolsillo y mir\u00e9 la tumba de Edward. Le ped\u00ed que me perdonara esa muestra de mi antig\u00fcedad musulmana. S\u00e9 que se habr\u00eda re\u00eddo de m\u00ed. \u00abProfesor Dabbashi -siempre colocaba una doble be en mi apellido-, eres un muthaqqaf (intelectual) posmoderno\u00bb. Y, en cuanto protestaba, me dec\u00eda: \u00abNo te preocupes, yo les he inventado el vocabulario\u00bb. Su tumba estaba muy limpia. Irradiaba confianza, una vida bien vivida. \u00abHay aqu\u00ed un presente no abrazado por el pasado\u00bb, record\u00e9 a Mahmud Darwish. \u00abUna hebra de seda vierte letras de la p\u00e1gina de la noche desde la morera. \/ S\u00f3lo las mariposas arrojan luz sobre nuestro atrevimiento \/ sumergi\u00e9ndose en el pozo de extra\u00f1as palabras. \/ \u00bfEra ese condenado mi padre? \/ Tal vez pueda manejar aqu\u00ed mi vida. \/ Tal vez pueda ahora alumbrarme a m\u00ed mismo \/ y elegir letras diferentes para mi nombre.\u00bb <\/p>\n<p>Me inclin\u00e9 y bes\u00e9 la punta de la tumba; luego me sent\u00e9 y susurr\u00e9 mis plegarias. Lo echaba de menos. Pensaba que faltaba algo en la errancia de mi universo tras haber perdido un bast\u00f3n, una br\u00fajula, un norte, la V\u00eda L\u00e1ctea. \u00abPara m\u00ed, el sue\u00f1o es muerte\u00bb, recuerdo esa invectiva de Fuera de lugar.Me levant\u00e9 y segu\u00ed a mis amigos hasta el exterior. \u00ab\u00bfQuieres hacer alguna foto?\u00bb, pregunt\u00f3 Rasha. \u00abNo\u00bb, respond\u00ed, mientras sub\u00edamos las escaleras.  <\/p>\n<p><strong>17.01.2005<\/strong><\/p>\n<h3>Publicado por <a title=\"Gara\" href=\"http:\/\/www.rebelion.org\/\">rebeli\u00f3n<\/a>-k argitaratua<\/h3>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El d\u00eda en que llegu\u00e9 a Beirut, cazas israel\u00edes hab\u00edan sobrevolado la ciudad y roto la barrera del sonido Sencilla, la tumba est\u00e1 se\u00f1alada con las fechas del nacimiento y muerte de Said talladas en \u00e1rabe e ingl\u00e9s Relato de un viaje a L\u00edbano para verter tierra de Palestina en la tumba del intelectual que [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[97],"tags":[],"class_list":["post-20960","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-internacional"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v28.4 - 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