{"id":20528,"date":"2009-09-02T15:31:15","date_gmt":"2009-09-02T13:31:15","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/espejos\/"},"modified":"2009-09-02T15:31:15","modified_gmt":"2009-09-02T13:31:15","slug":"espejos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/espejos\/","title":{"rendered":"Espejos"},"content":{"rendered":"<p>  <!--more-->  <\/p>\n<p><strong>Mexicanas<\/strong> <\/p>\n<p>Tlazolt\u00e9otl, luna mexicana, diosa de la noche huasteca, pudo hacerse un lugarcito en el pante\u00f3n macho de los aztecas. <\/p>\n<p>Ella era la madre madr\u00edsima que proteg\u00eda a las paridas y a las parteras y guiaba el viaje de las semillas hacia las plantas. Diosa del amor y tambi\u00e9n de la basura, condenada a comer mierda, encarnaba la fecundidad y la lujuria. <\/p>\n<p>Como Eva, como Pandora, Tlazolt\u00e9otl ten\u00eda la culpa de la perdici\u00f3n de los hombres; y las mujeres que nac\u00edan en su d\u00eda viv\u00edan condenadas al placer. <\/p>\n<p>Y cuando la tierra temblaba, por vibraci\u00f3n suave o terremoto devastador, nadie dudaba: <\/p>\n<p>-Es ella. <\/p>\n<p><strong>Egipcias<\/strong> <\/p>\n<p>Her\u00f3doto, venido de Grecia, comprob\u00f3 que el r\u00edo y el cielo de Egipto no se parec\u00edan a ning\u00fan otro r\u00edo ni a ning\u00fan otro cielo, y lo mismo ocurr\u00eda con las costumbres. Gente rara, los egipcios: amasaban la harina con los pies y el barro con las manos, y momificaban a sus gatos muertos y los guardaban en c\u00e1maras sagradas. <\/p>\n<p>Pero lo que m\u00e1s llamaba la atenci\u00f3n era el lugar que las mujeres ocupaban entre los hombres. Ellas, fueran nobles o plebeyas, se casaban libremente y sin renunciar a sus nombres ni a sus bienes. La educaci\u00f3n, la propiedad, el trabajo y la herencia eran derechos de ellas, y no s\u00f3lo de ellos, y eran ellas quienes hac\u00edan las compras en el mercado mientras ellos estaban tejiendo en casa. Seg\u00fan Her\u00f3doto, que era bastante invent\u00f3n, ellas meaban de pie y ellos, de rodillas. <\/p>\n<p><strong>Hebreas<\/strong> <\/p>\n<p>Seg\u00fan el Antiguo Testamento, las hijas de Eva segu\u00edan sufriendo el castigo divino. <\/p>\n<p>Pod\u00edan morir apedreadas las ad\u00falteras, las hechiceras y las mujeres que no llegaran v\u00edrgenes al matrimonio; marchaban a la hoguera las que se prostitu\u00edan siendo hijas de sacerdotes. <\/p>\n<p>Y la ley divina mandaba cortar la mano de la mujer que agarrara a un hombre por los huevos, aunque fuera en defensa propia o en defensa de su marido. <\/p>\n<p>Durante cuarenta d\u00edas quedaba impura la mujer que par\u00eda hijo var\u00f3n. Ochenta d\u00edas duraba su suciedad, si era ni\u00f1a. <\/p>\n<p>Impura era la mujer con menstruaci\u00f3n, por siete d\u00edas y sus noches, y trasmit\u00eda su impureza a cualquiera que la tocara o tocara la silla donde se sentaba o el lecho donde dorm\u00eda. <\/p>\n<p><strong>Romanas<\/strong> <\/p>\n<p>Cicer\u00f3n hab\u00eda explicado que las mujeres deb\u00edan estar sometidas a guardianes masculinos debido a la debilidad de su intelecto. <\/p>\n<p>Las romanas pasaban de manos de var\u00f3n a manos de var\u00f3n. El padre que casaba a su hija pod\u00eda cederla al marido en propiedad o entreg\u00e1rsela en pr\u00e9stamo. De todos modos, lo que importaba era la dote, el patrimonio, la herencia: del placer se encargaban las esclavas. <\/p>\n<p>Los m\u00e9dicos romanos cre\u00edan, como Arist\u00f3teles, que las mujeres, todas, patricias, plebeyas o esclavas, ten\u00edan menos dientes y menos cerebro que los hombres y que en los d\u00edas de menstruaci\u00f3n empa\u00f1aban los espejos con un velo rojizo. <\/p>\n<p>Plinio el Viejo, la mayor autoridad cient\u00edfica del imperio, demostr\u00f3 que la mujer menstruada agriaba el vino nuevo, esterilizaba las cosechas, secaba las semillas y las frutas, mataba los injertos de plantas y los enjambres de abejas, herrumbraba el bronce y volv\u00eda locos a los perros. <\/p>\n<p><strong>Griegas<\/strong> <\/p>\n<p>De un dolor de cabeza, puede nacer una diosa. Atenea brot\u00f3 de la dolida cabeza de su padre, Zeus, que se abri\u00f3 para darle nacimiento. Ella fue parida sin madre. <\/p>\n<p>Tiempo despu\u00e9s, su voto result\u00f3 decisivo en el tribunal de los dioses, cuando el Olimpo tuvo que pronunciar una sentencia dif\u00edcil. <\/p>\n<p>Para vengar a su pap\u00e1, Electra y su hermano Orestes hab\u00edan partido de un hachazo el pescuezo de su mam\u00e1. <\/p>\n<p>Las Furias acusaban. Exig\u00edan que los asesinos fueran apedreados hasta la muerte, porque es sagrada la vida de una reina y quien mata a la madre no tiene perd\u00f3n. <\/p>\n<p>Apolo asumi\u00f3 la defensa. Sostuvo que los acusados eran hijos de madre indigna y que la maternidad no ten\u00eda la menor importancia. Una madre, afirm\u00f3 Apolo, no es m\u00e1s que el surco inerte donde el hombre echa su semilla. <\/p>\n<p>De los trece dioses del jurado, seis votaron por la condenaci\u00f3n y seis por la absoluci\u00f3n. <\/p>\n<p>Atenea decid\u00eda el desempate. Ella vot\u00f3 contra la madre que no tuvo y dio vida eterna al poder macho en Atenas. <\/p>\n<p><strong>Amazonas<\/strong> <\/p>\n<p>Las amazonas, temibles mujeres, hab\u00edan peleado contra H\u00e9rcules, cuando era Heracles, y contra Aquiles en la guerra de Troya. Odiaban a los hombres y se cortaban el seno derecho para que sus flechazos fueran m\u00e1s certeros. <\/p>\n<p>El gran r\u00edo que atraviesa el cuerpo de Am\u00e9rica de lado a lado, se llama Amazonas por obra y gracia del conquistador espa\u00f1ol Francisco de Orellana. <\/p>\n<p>\u00c9l fue el primer europeo que lo naveg\u00f3, desde los adentros de la tierra hasta las afueras de la mar. Volvi\u00f3 a Espa\u00f1a con un ojo menos, y cont\u00f3 que sus bergantines hab\u00edan sido acribillados a flechazos por mujeres guerreras, que peleaban desnudas, rug\u00edan como fieras y cuando sent\u00edan hambre de amores secuestraban hombres, los besaban en la noche y los estrangulaban al amanecer. <\/p>\n<p>Y por dar prestigio griego a su relato, Orellana dijo que ellas eran aquellas amazonas adoradoras de la diosa Diana, y con su nombre bautiz\u00f3 al r\u00edo donde ten\u00edan su reino. <\/p>\n<p>Los siglos han pasado. De las amazonas, nunca m\u00e1s se supo. Pero el r\u00edo se sigue llamando as\u00ed, y aunque cada d\u00eda lo envenenan los pesticidas, los abonos qu\u00edmicos, el mercurio de las minas y el petr\u00f3leo de los barcos, sus aguas siguen siendo las m\u00e1s ricas del mundo en peces, aves y cuentos. <\/p>\n<p><strong>Cuando el h\u00edgado era la casa del alma<\/strong> <\/p>\n<p>En otros tiempos, mucho antes de que nacieran los cardi\u00f3logos y los letristas de boleros, las revistas del coraz\u00f3n bien pudieron llamarse revistas del h\u00edgado. <\/p>\n<p><strong>El h\u00edgado era el centro de todo<\/strong>. <\/p>\n<p>Seg\u00fan la tradici\u00f3n china, el h\u00edgado era el lugar donde el alma dorm\u00eda y so\u00f1aba. <\/p>\n<p>En Egipto, la custodia del h\u00edgado estaba a cargo de Amset, hijo del dios Horus, y en Roma quien se ocupaba de cuidarlo era nada menos que J\u00fapiter, el padre de los dioses. <\/p>\n<p>Los etruscos le\u00edan el destino en el h\u00edgado de los animales que sacrificaban. <\/p>\n<p>Seg\u00fan la tradici\u00f3n griega, Prometeo rob\u00f3 para nosotros, los humanos, el fuego de los dioses. Y Zeus, el mandam\u00e1s del Olimpo, lo castig\u00f3 encaden\u00e1ndolo a una roca, donde un buitre le com\u00eda el h\u00edgado cada d\u00eda. <\/p>\n<p>No el coraz\u00f3n: el h\u00edgado. Pero cada d\u00eda el h\u00edgado de Prometeo renac\u00eda, y \u00e9sa era la prueba de su inmortalidad. <\/p>\n<p><strong>Fundaci\u00f3n del machismo<\/strong> <\/p>\n<p>Por si fuera poco ese suplicio, Zeus tambi\u00e9n castig\u00f3 la traici\u00f3n de Prometeo creando a la primera mujer. Y nos mand\u00f3 el regalo. <\/p>\n<p>Seg\u00fan los poetas del Olimpo, ella se llamaba Pandora, era hermosa y curiosa y m\u00e1s bien antolondrada. <\/p>\n<p>Pandora lleg\u00f3 a la tierra con una gran caja entre los brazos. Dentro de la caja estaban, prisioneras, las desgracias. Zeus le hab\u00eda prohibido abrirla; pero apenas aterriz\u00f3 entre nosotros, ella no pudo aguantar la tentaci\u00f3n y la destap\u00f3. <\/p>\n<p>Las plagas se echaron a volar y nos clavaron sus aguijones. Y as\u00ed lleg\u00f3 la muerte al mundo, y llegaron la vejez, la enfermedad, la guerra, el trabajo&#8230; <\/p>\n<p>Seg\u00fan los sacerdotes de la Biblia, otra mujer, llamada Eva, creada por otro dios en otra nube, tambi\u00e9n nos trajo puras calamidades. <\/p>\n<p><strong>Heracles<\/strong> <\/p>\n<p>Zeus era muy castigador. Por mala conducta, vendi\u00f3 como esclavo a su hijo Heracles, que despu\u00e9s, en Roma, se llam\u00f3 H\u00e9rcules. <\/p>\n<p>Heracles fue comprado por Onfale, reina de Lidia, y a su servicio liquid\u00f3 a una serpiente gigante, lo que no exigi\u00f3 un gran esfuerzo a quien despedazaba serpientes desde que era beb\u00e9, y captur\u00f3 a los mellizos que en las noches, convertidos en moscas, robaban el sue\u00f1o de la gente. <\/p>\n<p>Pero a la reina Onfale no le interesaban ni un poquito esas proezas. Ella quer\u00eda un amante, no un guardi\u00e1n. <\/p>\n<p>Pasaban encerrados casi todo el tiempo. Cuando se mostraban, el luc\u00eda collares de perlas, brazaletes de oro y coloridas enaguas que poco duraban, porque sus m\u00fasculos reventaban las costuras, y ella vest\u00eda la piel del le\u00f3n que \u00e9l hab\u00eda asfixiado, con sus brazos, en Nemea. <\/p>\n<p>Seg\u00fan se dec\u00eda en el reino, cuando \u00e9l se portaba mal, ella le pegaba con una sandalia en el culo. Y se dec\u00eda que en los ratos libres, Heracles se echaba a los pies de su due\u00f1a y se distra\u00eda hilando y tejiendo, mientras las mujeres de la corte lo abanicaban, lo peinaban, lo perfumaban, le daban de comer en la boca y le serv\u00edan vino de a sorbitos. <\/p>\n<p>Tres a\u00f1os duraron las vacaciones, hasta que Zeus, el pap\u00e1, mand\u00f3 que Heracles regresara de una buena vez a su trabajo y culminara sus doce haza\u00f1as de supermacho universal.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[84],"tags":[],"class_list":["post-20528","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-bitxia"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v28.4 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>Espejos - Nabarralde<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/espejos\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Espejos - 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