{"id":20479,"date":"2009-08-31T09:55:03","date_gmt":"2009-08-31T07:55:03","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/sor-eudes-no-quiere-votar\/"},"modified":"2009-08-31T09:55:03","modified_gmt":"2009-08-31T07:55:03","slug":"sor-eudes-no-quiere-votar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/sor-eudes-no-quiere-votar\/","title":{"rendered":"Sor Eudes, no quiere votar"},"content":{"rendered":"<p>Unas fiebres pal\u00fadicas aconsejaron como m\u00e1s id\u00f3neo, su regreso a la pen\u00ednsula, a fin de reponerse en condiciones.  \t\t\t<\/p>\n<p>&#8211; Madre Eudes -le comunic\u00f3 la priora-, debe usted obedecer. El propio  obispo lo ha recomendado&#8230; \t\t\t<\/p>\n<p>&#8211; Pero Reverenda madre&#8230; \t\t\t<\/p>\n<p>&#8211; Sin rechistar&#8230; \t\t\t<\/p>\n<p>Evidentemente a la Madre Eudes, no se la iban a colar. Sab\u00eda perfectamente que su marcha, considerando su edad de 76 a\u00f1os y otros \u00abconsiderandos\u00bb, forzosamente hab\u00eda de ser una marcha sin retorno. Porque ya se sabe, entre religiosos el voto de castidad, como que tiene m\u00e1s gateras, pero el de obediencia&#8230; Es que la santa obediencia tiene tela&#8230; <\/p>\n<p>A mis once a\u00f1os, mi t\u00eda Nati, me parec\u00eda una ninfa, y conste que en aquellos a\u00f1os uno no estaba para esos conceptos. Era la benjamina del hermano de mi abuela. No se que era lo que m\u00e1s me encandilaba de ella, si su palabra de cascabeles, sus ojos risue\u00f1os, o el inacabable jolgorio que emanaba de su persona. <\/p>\n<p>Nos ve\u00edamos en vacaciones y en las fiestas del pueblo y entonces sus besos me sab\u00edan frescos y con aroma a heno y a mies tostada. <\/p>\n<p>Pero al hermano de mi abuela  le dio, seg\u00fan dijeron los mayores, un s\u00edncope y en cuesti\u00f3n de minutos feneci\u00f3. \t\t\t<\/p>\n<p>Dec\u00eda que Nati era el ojito derecho de su padre y que \u00e9l se beb\u00eda el Irati por sus ojos&#8230; Y tambi\u00e9n que Nati estaba enamorada de su padre y que la madre de Nati estaba celosa por aquel festival de cari\u00f1os&#8230; <\/p>\n<p>Lo cierto es que el Vicario, la madre, la propia inercia de Nati a quien la falta de su padre le sumi\u00f3 en una profunda inanici\u00f3n, transfiguraron a la joven. Entonces fue cuando mi t\u00eda oy\u00f3 la voz del alt\u00edsimo. Y le surgi\u00f3 la vocaci\u00f3n y parti\u00f3 para el convento. <\/p>\n<p>De aquella larga y cansina ceremonia ni me enter\u00e9. El gent\u00edo imped\u00eda ver algo de lo que se coc\u00eda en el presbiterio, por lo que opt\u00e9 por sentarme bajo la pila del agua bendita. Algo triste deb\u00eda suceder en el altar, a deducir por los l\u00fagubres cantos que llegaban hasta mi improvisado refugio. A\u00f1os m\u00e1s tarde asist\u00ed sin remedio, a una de aquellas ceremonias de renuncia al mundo y no se si a la vida o a la cordura&#8230; <\/p>\n<p>Lo importante vino despu\u00e9s, cuando por fin las monjas nos hicieron pasar al gran sal\u00f3n que ol\u00eda a pastas y frituras. \t\t\t<\/p>\n<p>Tras larga espera, entre murmullos y sorpresas, aparec\u00edan las novicias. \u00bfCual ser\u00eda mi t\u00eda? Embutidas en blanco algod\u00f3n, parec\u00edan un cortejo inmaculado de clones. Las estaturas y los perfiles de los rostros eran al parecer sus \u00fanicas se\u00f1as de identidad. Pero ni por esas logr\u00e9 distinguirla. <\/p>\n<p>Cada familia se sent\u00f3 en torno a una mesa sobre la que se hab\u00eda dispuesto,  el  patron\u00edmico de la novicia correspondiente. \t\t\t<\/p>\n<p>Mi t\u00eda se sent\u00f3 justamente en frente de m\u00ed. Por un momento pens\u00e9 que no nos reconoc\u00edamos. \t\t\t<\/p>\n<p>&#8211; \u00bfPero si ha venido Barrab\u00e1s? -as\u00ed acostumbraba a llamarme- \t\t\t<\/p>\n<p>Aquella monja, ahora Sor Eudes de los sagrados corazones, era mi t\u00eda Nati. Me azor\u00e9 porque aquel tono de voz, ahora m\u00e1s grave y mesurado, no parec\u00eda el suyo. <\/p>\n<p>Incluso aquel rostro que emerg\u00eda tan resumido de aquella prisi\u00f3n de h\u00e1bitos, como por una claraboya de tocas, nada ten\u00eda que ver con la desbordante expresividad de mi t\u00eda Nati. <\/p>\n<p>Era todo lo que se percib\u00eda de aquella veintea\u00f1era tan vital. Hasta las manos se sumerg\u00edan bajo el anacr\u00f3nico tejemaneje de sus h\u00e1bitos. Aquella melena flotando al viento, aquellas piernas que ascend\u00edan hasta unos muslos tersos cuando se remangaba la falda para alcanzar a los cangrejos del Irati, aquellas curvas de ritmo tan gr\u00e1cil&#8230; \u00bfQu\u00e9 pretend\u00eda mi t\u00eda con aquel disfraz de momia? <\/p>\n<p>Porque si como hab\u00eda dicho el cura, se casaban con Dios, o el Dios ten\u00eda muy mal gusto o era un s\u00e1dico, y claro, pensar eso de Dios, te daba escalofr\u00edos&#8230; <\/p>\n<p>Las sores, comenzaron a distribuir por las mesas fuentes de viandas. Nadie se mov\u00eda, pero las pupilas de todos los familiares como al un\u00edsono, se aferraron nerviosas, expectantes y amenazantes a aquellas fuentes, casi lascivas por tentadoras, como esperando la orden de ataque&#8230; <\/p>\n<p>Por fin, mi t\u00eda Nati se apercibi\u00f3 del desespero&#8230; \t\t\t<\/p>\n<p>&#8211; \u00a1Comed!, si no se os enfriar\u00e1n&#8230;. \u00a1las hermanas han puesto tanto empe\u00f1o&#8230;! \t\t\t<\/p>\n<p>Qued\u00f3 inaugurado el tr\u00e1fico enloquecido de manos que iban y ven\u00edan&#8230; \t\t\t<\/p>\n<p>Uno hac\u00eda lo que pod\u00eda y le dejaban, que no deb\u00eda ser poco, pero lo de mi t\u00eda Clementina se parec\u00eda m\u00e1s a un saqueo. \t\t\t<\/p>\n<p>Mi abuela, dechado de discreci\u00f3n, me reprimi\u00f3 con la mirada. Luego en voz baja conmin\u00f3 a su hermana. \t\t\t<\/p>\n<p>&#8211; Por Dios Clementina mod\u00e9rate, est\u00e1s llamando la atenci\u00f3n&#8230; \t\t\t<\/p>\n<p>Y ella, a dos carrillos&#8230; \t\t\t<\/p>\n<p>&#8211; Estos peditos de monja, c\u00f3mo est\u00e1n&#8230;me privan&#8230; \t\t\t<\/p>\n<p>Mi t\u00eda Nati, ahora Sor Eudes, no prob\u00f3 un bocado. Con los ojos bajos, como marginada de aquel coro de tragones y gritones, platicaba con su madre. <\/p>\n<p>A partir de aquel d\u00eda, tres d\u00e9cadas y media tard\u00e9 en ver mi t\u00eda, ahora la Madre Eudes&#8230; Ven\u00eda de misiones, como a descansar cosa de un mes. <\/p>\n<p>Por lo que deduje, m\u00e1s que el descanso fue la recogida de alimentos, medicinas y dinero, lo que le indujo a la \u00abobligada visita\u00bb <\/p>\n<p>Nada quedaba de su joven lozan\u00eda. Ya sin h\u00e1bitos, con un estoico conjunto gris, se le ve\u00eda enteca y su rostro, apenas manten\u00eda un leve matiz de lo que fue un \u00e1ngel risue\u00f1o. <\/p>\n<p>Los primeros a\u00f1os de \u00abapostolado\u00bb vag\u00f3 por Argentina. Aquello no le complac\u00eda, todo se reduc\u00eda a soportar ni\u00f1atos en los colegios de \u00e9lite. No era lo suyo. <\/p>\n<p>&#8211; \u00ab\u00bfQuieres guerra? -le dijo la priora-&#8230;  \t\t\t<\/p>\n<p>Y la mandaron al Dari\u00e9n&#8230; \t\t\t<\/p>\n<p>Y tras unos meses de incertidumbres y morros con casi todas las monjas espa\u00f1olas del convento de la Palma, a la navarra la mandaron a la selva. Deb\u00eda ayudar a un cura catal\u00e1n claretiano, que dec\u00edan ser medio m\u00e9dico y estar zumbado. Iba de \u00abplenipotenciaria\u00bb. Har\u00eda de enfermera, maestra, misionera, ama y sacristana&#8230; Eso, plenipotenciaria. <\/p>\n<p>Y las monjas, ya sin ella, encontraron su paz y acomodo, y la madre Eudes la suya&#8230; Pocas veces aparec\u00eda en el convento y todas a cumplir alg\u00fan cometido del padre Ramiro, o a la pelmada de los ejercicios espirituales de cada a\u00f1o. <\/p>\n<p>Una vez fui a visitarla en el mes escaso que aldrague\u00f3 por Iru\u00f1a, y decid\u00ed que con una visita ya iba sobrado. Apenas pudimos intercambiar impresiones, vivencias o recuerdos. Ella estaba como una moto. Lo dec\u00eda todo y no escuchaba nada; porque nada que no fuera con sus rollos parec\u00eda motivarle. <\/p>\n<p>&#8211; Es que el padre Ramiro (todo era el fraile Ramiro), dice que ropas no, que all\u00ed con poco se anda. El Dari\u00e9n, dice el P. Ramiro necesita dinero y medicinas&#8230; Porque el padre Ramiro ya dice, rezar bien, pero dar tambi\u00e9n&#8230; Porque el Padre Ramiro es un sabio, un genio, un santo&#8230; Que la malaria, que el dengue, que la par\u00e1lisis, porque los pantanos, los mosquitos que te acribillan, que la higiene de los indios y que se emborrachan y que paren hijos a destajo, porque la lujuria, el descontrol que dice el Padre Ramiro&#8230; <\/p>\n<p>As\u00ed que en aquella visita a mi t\u00eda Nati, acab\u00e9 embotado con la vida y Milagros de un tal Ramiro que personalmente me resbalaba. Ella, como dec\u00edan en su pueblo, \u00abmas seca que un esca\u00f1al\u00bb, no solt\u00f3 la m\u00ednima prenda sobre el estado de sus sentimientos, de sus proyectos, o de sus vivencias monjiles. <\/p>\n<p>All\u00ed no hab\u00eda m\u00e1s que su Padre Ramiro y sus Kunas o Chocoes, sus ind\u00edgenas y su Padre Ramiro. Incluso llegu\u00e9 a sospechar, malo que es uno, que de alguna forma se hab\u00eda divorciado del divino esposo, porque en ning\u00fan momento lo mencion\u00f3. Claro que tampoco era preciso estando de por medio el Padre Ramiro, ministro del alt\u00edsimo esposo&#8230; <\/p>\n<p>Entend\u00ed que no me quedaba m\u00e1s recurso que decir am\u00e9n y vete en paz con Dios. \t\t\t<\/p>\n<p>Ya no me qued\u00f3 ninguna duda, efectivamente, se trataba en toda regla de la Madre Eudes de los sagrados corazones. \t\t\t<\/p>\n<p>Una simple deducci\u00f3n me confirm\u00f3, lo que de alguna forma siempre tuve claro. Mi t\u00eda Nati no era un esp\u00edritu para encadenarlo entre las reglas y paredes de un convento. Nati ten\u00eda de m\u00edstica lo que yo de can\u00f3nigo. Pero claro, le toc\u00f3 vivir tiempos en que los deslices, desgracias y frustraciones de muchas j\u00f3venes se reciclaban como carne mon\u00e1stica. \u00a1Cu\u00e1ntas j\u00f3venes del imperio teocr\u00e1tico (ese que con tanta dicha vemos periclitar), vistieron con h\u00e1bitos sus traumas! <\/p>\n<p>Pues eso que har\u00e1 un par de a\u00f1os, la Madre Eudes se pring\u00f3 de paludismo. Su muerte habr\u00eda sido un gran descanso, m\u00e1s que para ella para las coleguillas del convento, las Reverendas madres. <\/p>\n<p>San\u00f3 y se recuper\u00f3. Buen contratiempo para cierta priora que imploraba a Dios para que la acogiera en su seno. Dios desoy\u00f3 la plegaria, pero la intervenci\u00f3n del obispo alivi\u00f3 la embarazosa coyuntura, y concedi\u00f3 (orden\u00f3) el traslado al convento en el que \u00bfal parecer&#8230;?, siempre estuvo adscrita. <\/p>\n<p>He de reconocer que fui a visitarla por compromiso, al fin y al cabo, los recuerdos vividos con intensidad en la infancia, no son agua. <\/p>\n<p>La sorpresa fue absoluta y admirable. Aquella monja, felizmente ya no era la Madre Eudes. Su presencia era ciertamente enjuta, pero en su mirada algo melanc\u00f3lica y en sus labios fruncidos o quiz\u00e1s fatigados por las penalidades, emerg\u00eda mi t\u00eda Nati. Eran su palabra y cierta natural desenvoltura, que ni la impronta monacal, ni los rigores de la selva hab\u00edan conseguido dome\u00f1ar. <\/p>\n<p>Nada m\u00e1s verme, me llam\u00f3 Barrab\u00e1s. Buen comienzo y mejor indicio. \t\t\t<\/p>\n<p>Nos ve\u00edamos con relativa frecuencia, lo que me ayud\u00f3 a desentra\u00f1ar sus andanzas y a husmear en algunos recovecos, al menos para una religiosa, comprometidos. <\/p>\n<p>Oficialmente era monja, pero en su fuero interior e incluso exterior, ya hab\u00eda repudiado no s\u00f3lo los h\u00e1bitos, sino todas las gazmo\u00f1er\u00edas, memeces y ritualismos conventuales. <\/p>\n<p>Realmente, su estancia en el convento, compromet\u00eda la rutina monjil, aquella \u00abaurea mediocritas\u00bb en que vegetaban las \u00abdivinas c\u00f3nyuges\u00bb. <\/p>\n<p>Fue el d\u00eda en que la Priora le reconvino con gran acrimonia, por haber descargado buena parte de la despensa conventual, siempre bien colmada, y haberla transferido a un grupo de ind\u00edgenas harapientos que por all\u00ed merodeaban&#8230; <\/p>\n<p>La Madre Eudes, con grave incumplimiento de las reglas y de la obediencia debida, con tambi\u00e9n toda la reverencia debida, solt\u00f3 las verdades debidas&#8230; <\/p>\n<p>&#8211; \u00bfHumildes siervas de Dios&#8230;? -me relataba su catilinaria- \u00bfEn que nos diferenciamos de los ricos del mundo?, \u00bfen la pobreza? \u00bfEn qu\u00e9 pa\u00eds tan pobre se pueden ver unas monjas tan tersas y rollizas? \u00bfEn la castidad? Miren madres que por ah\u00ed andan demasiadas manos tiernas y sueltas, demasiados arrumacos espirituales, pero vamos a pensar que s\u00ed, porque este asunto es mejor no \u00abmeneallo\u00bb. Lo de la santa obediencia ya es harina de otro costal. Humillamos la cabeza ante verdaderas majader\u00edas, pero luego con trampas, lagoter\u00edas y mil maniobras, cada una cumple su santa voluntad&#8230; Pues no gastan humos ni nada sus reverencias&#8230; <\/p>\n<p>\u00a1Que a gusto me carcaje\u00e9! Sin duda era mi t\u00eda Nati. Evidentemente, la respuesta de las instituciones debi\u00f3 ser fulminante. A sus 60 a\u00f1os, no parec\u00eda muy aconsejable expulsarla de la orden. All\u00ed la mandaron, con los \u00absalvajes Kunas\u00bb, a deambular por aquel conglomerado de islas caribe\u00f1as. <\/p>\n<p>&#8211; Mira Barrab\u00e1s, no se si aquellas monjas pecaban m\u00e1s de ingenuas, de est\u00fapidas o de arrogantes. Aquella idea tan despectiva y prepotente sobre los ind\u00edgenas, me consum\u00eda, cuando la m\u00e1s humilde cholita, les daba sopas con ondas en solidaridad, sacrificio y destreza&#8230; \u00bfSabes lo que les pasaba? Como arrogantes espa\u00f1olas, se figuraban que gracias a ellas se hab\u00edan desasnado y hab\u00edan conocido al verdadero Dios. \u00bfAl verdadero Dios? \u00bfY para qu\u00e9 demontres lo necesitaban si ellos ten\u00edan sus creencias, su forma de vivir y a su modo eran felices, mucho m\u00e1s felices que cuando entrando como elefante en cacharrer\u00eda, los espa\u00f1oles arruinaron su vida y su futuro. La verdad, un poco tarde lo comprend\u00ed todo, pero hay que verlo para entender lo nefasta que ha sido y sigue siendo Espa\u00f1a con estas pobres gentes. <\/p>\n<p>A mi t\u00eda se le humedec\u00edan los ojos. Hab\u00eda tenido que trascender dolorosas metamorfosis para arribar al puerto de la luz, de su luz. <\/p>\n<p>Y cerca de quince a\u00f1os anduvo de isla en isla, de arrecife en arrecife, de cayuco en cayuco, de choza en choza, m\u00e1s que ense\u00f1ando, como tantas veces me repet\u00eda, aprendiendo, colaborando con aquellas gentes en la mejora de sus condiciones de vida. <\/p>\n<p>Se integr\u00f3 en su cultura y hasta cierto punto en sus creencias. Se sumerg\u00eda con toda su consciencia en sus fiestas y ceremonias, los rituales de la chicha, la pubertad, los esponsales etc&#8230; <\/p>\n<p>&#8211; \u00bfQue fue de aquel Padre Ramiro? \t\t\t<\/p>\n<p>&#8211; \u00bfEl Padre Ramiro&#8230;? -permaneci\u00f3 unos instantes profundamente pensativo-, demasiado visionario, demasiado ingenuo&#8230;Ay&#8230;demasiado d\u00e9bil&#8230; Muri\u00f3 en el mayor de los abandonos&#8230;Yo pude haber tenido bastante culpa en aquel final. \u00a1Cu\u00e1nto nos precipitamos cuando hacemos de algunas personas seres imprescindibles&#8230;! Mira sobrino, siempre hay etapas de tu vida que te resultan dif\u00edciles de asumir&#8230; Por eso este tema nunca lo he hablado con nadie y no es porque haya cosas que le puedan avergonzar a una, en absoluto. Es m\u00e1s, porque te das cuenta, que aunque quieras ser siempre due\u00f1a de tus actos, con frecuencia te ves superada y humillada por los acontecimientos&#8230; <\/p>\n<p>Me di cuenta que tal vez, nunca hubiera debido hurgar tanto en sus \u00edntimos recovecos. Ya estaba hecho y me qued\u00f3 la sensaci\u00f3n de que de alguna forma, no le hab\u00eda importado confiar estas cuitas en alguna persona de confianza&#8230; \u00bfLas ten\u00eda? <\/p>\n<p>Lo que si qued\u00f3 perfectamente meridiano, era de que a mi t\u00eda le iba ser imposible asentarse en nuestro ambiente, y as\u00ed se lo comuniqu\u00e9. <\/p>\n<p>&#8211; Pues la verdad, nada que no sea morir, me queda por hacer aqu\u00ed&#8230; Sobrino, -me sonri\u00f3-. No me quieren en ning\u00fan lado. No estoy preparada para adaptarme a estos conventos, son f\u00e1bricas de trabajo en cadena. Cada cual tiene su cometido, apenas nos vemos en los rezos&#8230; Todos se van a sus cometidos y el convento se queda vac\u00edo y con un silencio terror\u00edfico. Yo jam\u00e1s me acostumbrar\u00e9 a esto, as\u00ed que \u00bfque hacer? <\/p>\n<p>Unos d\u00edas antes de volver a su Dari\u00e9n con sus indiecitos, me llam\u00f3 y la verdad es que por su tono, pronto deduje que algo gratificante hab\u00eda sacudido su vida. <\/p>\n<p>Era el mismo esp\u00edritu envolvente y optimista de la joven Nati. El mismo que en fiestas revolucionaba y ensortijaba a toda la cuadrilla de neskas. <\/p>\n<p>Estaban reci\u00e9n acabados los comicios generales. La movida que la madre Eudes arm\u00f3 en el convento fue m\u00e1s profunda que el ca\u00f1onazo de la campana Mar\u00eda. La verdad es que la mayor\u00eda de las madres ya estaban un poco hartitas y molestas con la madre Eudes. No pod\u00edan entender aquella \u00abanarqu\u00eda\u00bb dec\u00edan, aquella \u00abdesenvoltura\u00bb calificaban, y todas las cr\u00edticas mordaces que aplicaba a la parafernalia conventual. Llegadas las elecciones, la superiora, como de costumbre les sugiri\u00f3 no solo la conveniencia de ir a votar, sino las de seguir las normas y consejos de la conferencia episcopal. <\/p>\n<p>La madre Eudes, con toda la reverencia en ella inimaginable, le indic\u00f3 a la superiora que ella no ir\u00eda a votar. Que era muy consciente de que su voto no lo habr\u00edan de aprovechar unos se\u00f1ores, ladrones, chanchulleros, arrogantes y descre\u00eddos. Y adem\u00e1s, que seg\u00fan ella, eran culpables de todos los desaguisados de aqu\u00ed, de all\u00e1 y de paracull\u00e1&#8230; <\/p>\n<p>La superiora le contest\u00f3 que estaba en su perfecto derecho, pero que en ese caso, lo habitual era depositar su poder en otra monja&#8230; <\/p>\n<p>&#8211; Entienda Madre, que en este ambiente nuestro, de imp\u00edos, rojos y separatistas, las siervas de Dios, no nos podemos permitir el lujo de desperdiciar ni siquiera un voto&#8230; <\/p>\n<p>&#8211; Entienda Reverenda Madre, con todos los respetos, que en mi conciencia, el voto es m\u00edo e intransferible y que hacer lo que usted manda, ser\u00eda mentir a la sociedad y por tanto pienso que tambi\u00e9n a Dios que la respeta y la ama&#8230; <\/p>\n<p>No me cont\u00f3 los detalles que las entra\u00f1as revueltas de la superiora pusieron en escena, ni los tr\u00e1mites urgent\u00edsimos que para deshacerse de la insoportable monja llev\u00f3 a cabo. Que fueron eficac\u00edsimos es evidente, ya que a la semana del sucedido, me encontraba despidi\u00e9ndole en el aeropuerto. <\/p>\n<p>&#8211; Quiz\u00e1s ya no nos veamos m\u00e1s sobrino&#8230; \t\t\t<\/p>\n<p>&#8211; Ya veo que no piensas arrimarte m\u00e1s por aqu\u00ed&#8230; \t\t\t<\/p>\n<p>&#8211; Aqu\u00ed&#8230; Ya sabes que lo que hay por aqu\u00ed&#8230;a m\u00ed&#8230; En cambio t\u00fa si podr\u00edas acercarte al Dari\u00e9n&#8230;Te gustar\u00eda&#8230;Adem\u00e1s ya sabes que no te va a faltar una buena gu\u00eda&#8230; <\/p>\n<p>&#8211; Lo se y no digo que no lo haga&#8230; \t\t\t<\/p>\n<p>El abrazo que me dio, no ten\u00eda ni el vigor, ni la alegr\u00eda de la joven Nati, pero s\u00ed su esp\u00edritu libre y desenfadado, y sobre todo generoso y pleno de cari\u00f1o&#8230; <\/p>\n<p>&#8211; Adi\u00f3s Barrab\u00e1s&#8230; -sollozaba y se esfumaba entre la multitud-.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Unas fiebres pal\u00fadicas aconsejaron como m\u00e1s id\u00f3neo, su regreso a la pen\u00ednsula, a fin de reponerse en condiciones. &#8211; Madre Eudes -le comunic\u00f3 la priora-, debe usted obedecer. 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