{"id":20100,"date":"2009-08-19T14:12:52","date_gmt":"2009-08-19T12:12:52","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/la-soledad-solidaria\/"},"modified":"2009-08-19T14:12:52","modified_gmt":"2009-08-19T12:12:52","slug":"la-soledad-solidaria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/la-soledad-solidaria\/","title":{"rendered":"La soledad solidaria"},"content":{"rendered":"<p>Damos muy f\u00e1cilmente por hecho que nuestro hijos, cuando son ni\u00f1os y hasta cuando son j\u00f3venes adultos, acostumbran a vivir en el seno de las familias donde se les educa ense\u00f1\u00e1ndoles a compartir el cari\u00f1o, el esfuerzo, la ayuda mutua y la solidaridad. Por otro lado, y de manera totalmente gratuita, pensamos que a ning\u00fan hijo le gustar\u00eda ver envejecer a sus padres pasando penurias f\u00edsicas y econ\u00f3micas, sobre todo si se le ha educado en la generosidad y en la solidaridad y se da el caso que ambas virtudes las ha asumido como valores propios. \u00bfEs eso cierto o tan s\u00f3lo es producto de nuestros deseos?. \u00c9sta es una cuesti\u00f3n de las que m\u00e1s nos deber\u00edamos preocupar cuando estamos educando a nuestros hijos. \u00bfEl sistema de valores sobre el que basamos la educaci\u00f3n de nuestros hijos plantea que la generosidad es una virtud primordial?. \u00bfCon el ejemplo que les damos como padres pensamos que se est\u00e1n fortaleciendo los v\u00ednculos intergeneracionales?. <\/p>\n<p>Personalmente, considero que somos demasiado optimistas si respondemos a estas dos \u00faltimas preguntas de manera afirmativa. Los datos apuntan a todo lo contrario pues los v\u00ednculos intergeneracionales se van debilitando, a pasos agigantados. Sin embargo, tambi\u00e9n es cierto que no todo es homog\u00e9neo y que existen tendencias contradictorias derivadas de las expectativas que tienen los j\u00f3venes con respecto al futuro y que, incluso, var\u00edan de unos pa\u00edses a otros. As\u00ed, mientras, en algunos pa\u00edses, entre los que nos encontramos nosotros, los j\u00f3venes permanecen largo tiempo viviendo en el hogar de los padres, en otros pa\u00edses, como Alemania e Inglaterra, acostumbran a abandonar los hogares paternos una vez son ya mayores de edad. <\/p>\n<p>Ignoro que ser\u00e1 lo mejor, pero intuyo que, en cualquier caso, el ejemplo que hayamos dado a nuestros hijos al cuidar de nuestros padres, sus abuelos, cuando estaban ya mayores, servir\u00e1, pero mi intuici\u00f3n puede equivocarse y, por ello, fr\u00edamente he de pensar que no ser\u00e1 tanto como pensamos. Las relaciones sociales se han deshumanizado tremendamente, por lo que aquello que m\u00e1s podr\u00eda contribuir a que nuestros j\u00f3venes familiares fueran m\u00e1s solidarios con las personas mayores de edad de su familia, padres y t\u00edos principalmente, cada vez tiene menos fuerza. Me refiero tambi\u00e9n a los que s\u00f3lo tienen sobrinos o hijos que no criaron, por estar separados o divorciados y que son un grupo social cada vez m\u00e1s numeroso. <\/p>\n<p>Hemos de tener en cuenta que el envejecimiento de la poblaci\u00f3n tambi\u00e9n entra\u00f1a cambios muy importantes en la composici\u00f3n de las familias. En efecto, el descenso de la fecundidad y el aumento de la longevidad hacen que no sea muy extra\u00f1o encontrarse con familias que cuenten con cuatro generaciones -donde existen bisabuelos- que conviven a la vez. Si en 1960, un tercio de los que ten\u00edan cincuenta a\u00f1os contaba todav\u00eda con, al menos, uno de sus padres vivo, actualmente, podemos decir que est\u00e1 afectando a casi al doble, al 60%. <\/p>\n<p>Por otro lado, las mujeres que nacieron en torno a 1930, mantuvieron una esperanza de vida de unos 70 a\u00f1os y tuvieron una media de 3,6 ni\u00f1os; mientras que las mujeres que nacieron con posterioridad, en torno al a\u00f1o 1950, redujeron la tasa de fecundidad a 2,2 y ganaron en esperanza de vida hasta casi los 80 a\u00f1os. Por \u00faltimo, las que hayan nacido, a partir de 1985 -no teniendo en cuenta el saldo migratorio- quiz\u00e1s no alcancen una media de 1,1 ni\u00f1os por mujer en edad f\u00e9rtil, como tasa de fecundidad, pero es muy probable que su esperanza de vida, debido a las mejoras de los factores, llegue a alcanzar valores superiores a los 90 a\u00f1os. <\/p>\n<p>Otro cambio estructural producido, es el relativo a que, antes, los padres permanec\u00edan viviendo con los hijos durante pr\u00e1cticamente toda la vida, Generalmente, era una de las hijas la que se casaba a casa de los padres y as\u00ed, los atend\u00eda durante todo el resto de la vida hasta que la muerte se los llevara. Hoy en d\u00eda, asistimos a unos cambios antag\u00f3nicos que nos presentan, por una parte, una mayor desafecci\u00f3n de los hijos con respecto a los padres pero, por la otra, quiz\u00e1s debido al coste de las viviendas y al retraso en la edad madura, los j\u00f3venes permanecen m\u00e1s en el domicilio de los padres. <\/p>\n<p>Algunos analistas consideran estos hechos como positivos ya que tambi\u00e9n permite el redescubrimiento de la solidaridad y de los lazos familiares, enfatiza el valor del apoyo de la familia, lo que contribuye a la buena disposici\u00f3n de los m\u00e1s j\u00f3venes para el cuidado y atenci\u00f3n de las personas de edad. <\/p>\n<p>A lo largo de los \u00faltimos dos siglos, la familia se ha mantenido como una instituci\u00f3n s\u00f3lida que ofrec\u00eda, voluntaria y de forma natural, el sostenimiento a sus miembros m\u00e1s d\u00e9biles y fr\u00e1giles, aunque, a veces como un clan, ahogara a las aspiraciones individuales de sus miembros. Las relaciones se basaban en el calor familiar y la intimidad. Los servicios ofrecidos por las familias eran m\u00e1s flexibles y de una mayor calidad que la de los servicios p\u00fablicos. Sin embargo, debido a factores relacionados con la dedicaci\u00f3n al trabajo, las familias dejan el cuidado de sus mayores en manos de la administraci\u00f3n p\u00fablica, cada vez m\u00e1s. Lo que conlleva un aumento importante del gasto p\u00fablico y, por ende, de los impuestos. <\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo podr\u00edan las familias contribuir a paliar los problemas que origina el envejecimiento de la sociedad? Indudablemente, todo avance en la respuesta debe se\u00f1alar que cualquier buen sistema p\u00fablico de salud tendr\u00eda que tener muy en cuenta los cambios que se est\u00e1n produciendo en las familias, sobre todo, en unos momentos, donde el \u00edndice de divorcios est\u00e1 creciendo cada d\u00eda m\u00e1s y sin que se le conozca l\u00edmite, por ahora. <\/p>\n<p>Cuando un padre o una madre, ya con cierta edad, tiene necesidad de apoyo y de ayuda, en general, se recurre a los hijos. Sin embargo, lo t\u00edpico es que este apoyo suela venir asumido por una sola persona, y, en concreto, suele ser una hija la que se encarga de ellos. En estos casos, la implicaci\u00f3n de otros miembros de la familia, de amigos o de vecinos, suele ser menor y tambi\u00e9n m\u00e1s aleatorio. Con respecto al futuro, podemos prever que la reducci\u00f3n del margen de a\u00f1os entre la esperanza de vida de los hombres y de las mujeres podr\u00eda, aunque existe mucha controversia al respecto, darse lugar a una significativa reducci\u00f3n del n\u00famero de viudas y, en consecuencia, a un aumento de las personas que vivan con su c\u00f3nyuge, durante muchos a\u00f1os despu\u00e9s de la jubilaci\u00f3n. <\/p>\n<p>Sin embargo, debido a que el matrimonio entre parejas cada vez es m\u00e1s fr\u00e1gil, lo m\u00e1s probable es que nos encontremos, tambi\u00e9n cada vez m\u00e1s, con personas de edad que vivan solas. Esta situaci\u00f3n nos producir\u00e1 -en la medida que este colectivo vaya aumentando- otro tipo de problemas donde la soledad ser\u00e1 una de los causas que m\u00e1s haga sufrir a este colectivo. <\/p>\n<p>De igual modo, deber\u00edamos analizar si es cierto que, dentro de las din\u00e1micas familiares, las reglas de solidaridad que existen entre los diversos miembros de la familia van evolucionando de manera positiva o negativa, y hasta donde van llegando. En cualquier caso, la obligaci\u00f3n de ayudar a los padres, ya ancianos, estar\u00e1 cada vez m\u00e1s determinada por el nivel que hayan adquirido los v\u00ednculos afectivos que une a cada hijo con sus padres. Aunque mucho me temo que toda valoraci\u00f3n que hagamos ahora podr\u00eda ser equivocada porque consideramos que las circunstancias en las que vivan nuestros hijos ser\u00e1n las ideales. Poco nos planteamos que lo m\u00e1s seguro es que vivan bastante peor que como viv\u00edamos nosotros a la edad que ellos tengan. Adem\u00e1s, debemos asumir que, tanto los hijos como los padres, valoramos cada vez m\u00e1s la autonom\u00eda y la reciprocidad de las relaciones paterno-filiales. <\/p>\n<p>Amor con amor se paga -reza un viejo proverbio. Pero es un refr\u00e1n que cada vez es menos cierto. Y no es porque nuestro hijos nos quieran menos, sean m\u00e1s malos o m\u00e1s ego\u00edstas sino porque la vida de hoy exige atender m\u00e1s lo urgente que lo importante. Estamos perdiendo demasiados principios y valores en el seno de nuestra sociedad como para que el sacrificio y la generosidad sean valores en alza. A m\u00ed, de peque\u00f1o, me ense\u00f1aron a ganarme a mis padres y hoy, estoy aprendiendo todav\u00eda, a ganarme a mis hijos. No s\u00e9 si mis hijos pretender\u00e1n o har\u00e1n algo para ganarme alg\u00fan d\u00eda. Por si acaso, mi mujer y yo vamos a procurar preparar el futuro de manera que no tengamos que depender nunca de los hijos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Damos muy f\u00e1cilmente por hecho que nuestro hijos, cuando son ni\u00f1os y hasta cuando son j\u00f3venes adultos, acostumbran a vivir en el seno de las familias donde se les educa ense\u00f1\u00e1ndoles a compartir el cari\u00f1o, el esfuerzo, la ayuda mutua y la solidaridad. 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