{"id":20025,"date":"2009-08-18T14:45:25","date_gmt":"2009-08-18T12:45:25","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/el-poder-incontrolable-de-la-television\/"},"modified":"2009-08-18T14:45:25","modified_gmt":"2009-08-18T12:45:25","slug":"el-poder-incontrolable-de-la-television","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/el-poder-incontrolable-de-la-television\/","title":{"rendered":"El poder incontrolable de la televisi\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p>No nos sorprendemos al darnos cuenta del nivel de humanizaci\u00f3n al que ha llegado uno de los electrodom\u00e9sticos m\u00e1s in\u00fatiles y vac\u00edos de contenido de nuestros funcionales hogares. El grado de interacci\u00f3n entre el hombre y la televisi\u00f3n es impresionante, pero no precisamente por los valores y \u00e9tica ejemplar que deber\u00eda transmitirnos, sino por el desequilibrio de fuerzas que se establece entre ambos: la influencia de la m\u00e1quina sobre el hombre es absoluta, mientras que la relaci\u00f3n inversa es pr\u00e1cticamente nula. <\/p>\n<p>\u00bfEn cu\u00e1ntas ocasiones hemos encendido la televisi\u00f3n nada m\u00e1s llegar a casa por llenar un silencio que en algunos casos solo se ver\u00e1 suplido por el ronroneo televisivo? \u00bfCu\u00e1ntas horas han pasado frente al televisor los que ya lo han vivido todo, los que, por problemas derivados de una edad avanzada, se quedan recluidos en sus casas o centros especializados para la ocasi\u00f3n? \u00bf Cu\u00e1ntas veces hemos sentado a los ni\u00f1os delante del televisor para entretenerlos sin tener nosotros que participar en ello, independientemente de lo que vayan a ver a trav\u00e9s de la pantalla, sin seleccionar lo que s\u00ed es apto para ellos y lo que no? <\/p>\n<p>Quienes la califican como un \u00abmiembro m\u00e1s de la familia\u00bb no andan del todo desencaminados y quienes controlan la programaci\u00f3n televisiva, lo saben bien. As\u00ed, la televisi\u00f3n se ha convertido en un medio de transmisi\u00f3n de informaci\u00f3n vac\u00eda y peligrosa capaz de alterar la percepci\u00f3n que la sociedad tiene, desde la infancia misma, de la realidad exterior. La elites que controlan las cadenas televisivas no se arriesgan con programas educativos o culturales, con ideas nuevas y revolucionarias que busquen transmitir valores de igualdad y solidaridad, en definitiva, con aquello que, desde su poder de influencia ponga en manos de la sociedad un material visual que le haga reflexionar, mejorar, avanzar de forma racional, sana y plena. Todo lo contrario, los valores que se desprenden de los programas y cortes publicitarios rozan en algunos casos lo denigrante y sexista por no pasar directamente a lo chabacano, sensacionalista y falto de respeto. Resulta incre\u00edble el poder de la televisi\u00f3n a la hora de transmitir una serie de principios, roles y valores de control social cuyas bases y razones de existencia solo se pueden entender desde el miedo de los de arriba ante la posibilidad de que la sociedad se decante por exigir una mejor calidad de vida a todos los niveles imaginables, desde la educaci\u00f3n pasando por lo pol\u00edtico para llegar finalmente a los derechos de los espectadores como consumidores y como personas. <\/p>\n<p>Todos tenemos derecho a ser respetados como seres racionales, intelectuales y emocionales que somos, a que se nos tome en serio y no tengamos que ver los mismos anuncios cientos de veces como si con dos veces no los hubi\u00e9ramos comprendido, aguantar a personajes, personajillos y dem\u00e1s fauna televisiva hasta la saciedad y tragar con una programaci\u00f3n que en las horas de mayor audiencia, salvo escasas excepciones, parece destinada a reducir el nivel de inteligencia de los telespectadores. <\/p>\n<p>La cuesti\u00f3n es que los que dirigen el tema televisivo desde el otro lado de la pantalla saben bien qu\u00e9 es lo que la gente quiere ver y a lo que, irremediablemente, todos tendemos, a lo sencillo, a lo que no nos traiga m\u00e1s preocupaciones de las que ya tenemos, a lo que nos va a dar que hablar, y no a lo real, a lo que ocurre all\u00e1 afuera, a lo que realmente importa, a lo que deber\u00eda hacernos cuestionarnos sobre la realidad social en la que estamos sumergidos, sobre c\u00f3mo funciona el mundo y nuestro papel en \u00e9l. Estamos tan sedados, tan sumamente atontados que si a\u00fan recibi\u00e9ramos una informaci\u00f3n distinta, algo que no tuviera m\u00e1s raz\u00f3n de ser m\u00e1s que la de abrirnos los ojos, no calar\u00eda, no nos interesar\u00eda, porque no deseamos pensar ni involucrarnos, ni reconocer que el mundo real no es el que vemos en la televisi\u00f3n. Ese es el \u00fanico mundo que nosotros queremos entender, que nos quieren hacer ver mediante un control estricto de lo que se programa y ofrece a la audiencia. Por poner un ejemplo que a golpe de vista nos puede parecer inofensivo y poco relevante tenemos las retransmisiones deportivas que se ci\u00f1en pr\u00e1cticamente a lo futbol\u00edstico como si el resto de actividades deportivas no existieran, por no hablar del deporte femenino, totalmente ausente en dicho medio de comunicaci\u00f3n. Los ejemplos son muchos y variados, sus consecuencias y razones sociales, sorprendentes, preocupantes. <\/p>\n<p>Quiz\u00e1s nos hayamos encontrado en una situaci\u00f3n de esas en las que dos personas, A y B, comienzan una conversaci\u00f3n que, por el momento y el contexto, deber\u00eda ser banal y fugaz. Ah\u00ed es cuando uno de los dos elementos inicia el intercambio de palabras sacando alg\u00fan tema televisivo, generalmente del g\u00e9nero \u00abrosa\u00bb, por lo que el elemento B responder\u00e1 r\u00e1pidamente por su alto conocimiento sobre la materia en s\u00ed. Pero, \u00bfy si B es de esos que \u00abno ven la televisi\u00f3n\u00bb? La conversaci\u00f3n se tambalea y la reacci\u00f3n primera de A no se sabe si es de admiraci\u00f3n por haber encontrado a alguien capaz de sustraerse de semejante m\u00e1quina sin sentido o de preocupaci\u00f3n por encontrarse frente a un \u00abdesconectado\u00bb. <\/p>\n<p>La televisi\u00f3n no es m\u00e1s que una forma de entretenimiento, dir\u00e1n algunos, pero su funci\u00f3n e implicaci\u00f3n social nada tiene de inofensiva y esto es preocupante desde el momento exacto en el que la persona que se sienta frente a la misma no es capaz de captar esa influencia negativa dej\u00e1ndose empapar de una informaci\u00f3n carente de calidad y transparencia.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>No nos sorprendemos al darnos cuenta del nivel de humanizaci\u00f3n al que ha llegado uno de los electrodom\u00e9sticos m\u00e1s in\u00fatiles y vac\u00edos de contenido de nuestros funcionales hogares. 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