{"id":19975,"date":"2009-08-18T09:47:16","date_gmt":"2009-08-18T07:47:16","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/el-cancer-inmobiliario\/"},"modified":"2009-08-18T09:47:16","modified_gmt":"2009-08-18T07:47:16","slug":"el-cancer-inmobiliario","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/el-cancer-inmobiliario\/","title":{"rendered":"El c\u00e1ncer inmobiliario"},"content":{"rendered":"<p>Durante finales del siglo pasado, en pleno auge del neoliberalismo, el estereotipo de empresa exitosa se hab\u00eda ya equiparado con la obtenci\u00f3n de elevados ratios de beneficios. As\u00ed nacieron los paradigmas empresariales de las empresas m\u00e1s emblem\u00e1ticas. El club del \u00e9xito empresarial hab\u00eda nacido en clave de globalizaci\u00f3n. Sin embargo, la pertenencia a este club de exitosos era lograda mayoritariamente por las empresas innovadoras como IBM, Apple, Microsoft, etc. Con todo, dado que los m\u00e1ximos beneficios s\u00f3lo pod\u00edan ser logrados por las empresas hi-tech, las empresas menos innovadoras, como las empresas constructoras y financieras, decidieron reaccionar para lograr que sus beneficios se incrementaran tambi\u00e9n de igual medida. <\/p>\n<p>As\u00ed pues, y de manera sin\u00e9rgica, constructoras y financieras decidieron apoyarse para impulsar la construcci\u00f3n de viviendas para venderlas luego a precios desorbitados y, de este modo, maximizar sus beneficios. Todo ello requer\u00eda incrementar constantemente los terrenos urbanizables y los permisos o licencias de construcci\u00f3n de viviendas. La construcci\u00f3n y sus ritmos deber\u00edan encajar con la maquinaria crediticia &#8211; financiera de modo que quedaran satisfechas las necesidades que tuvieran la venta de villas, pisos y apartamentos. Paralelamente, con la contribuci\u00f3n impagable de los medios de comunicaci\u00f3n y el silencio c\u00f3mplice de los pol\u00edticos, se cre\u00f3 el estereotipo de que los precios de los pisos ir\u00edan subiendo indefinidamente por lo que no hab\u00eda que tener problemas de invertir en el ladrillo. Incluso, hasta hubo algunos bancos y cajas de ahorro que aconsejaban a sus clientes invertir en la compra de pisos. De este modo, la maximizaci\u00f3n de beneficios pudo convertirse en un negocio viable, y extraordinariamente rentable, para aquellas empresas que manten\u00edan su actividad en base al rentismo, en base a &#8216;hacer m\u00e1s de lo mismo&#8217;. Tal era el caso de las empresas constructoras y financieras. Los primeros resultados y los inmensos beneficios cosechados dieron paso a que la codicia se apoderase del \u00e1nimo de algunos de sus dirigentes y el resto actuar\u00e1 siguiendo la vereda de las mas &#8216;exitosas&#8217;. Algunos de ellas incluso hasta so\u00f1aron con poder construir viviendas sin que hubiera l\u00edmite ni t\u00e9rmino algunos. Lo que demuestra que la estupidez humana tampoco tiene l\u00edmites, ni medida. <\/p>\n<p>Otros rentistas del sistema, como las cajas de ahorro, tambi\u00e9n quedaron atrapadas en el mismo c\u00edrculo vicioso, debido al deseo de ser admitidas en el admirado club del \u00e9xito. Una vez que las cajas de ahorro fueron conscientes -dada su aversi\u00f3n natural al riesgo por invertir en actividades de I+D+i- de que carec\u00edan de afecci\u00f3n por las innovaciones, decidieron concentrar el riesgo, apoy\u00e1ndose en el desarrollo de actividades poco innovadoras pero potencialmente muy especulativas, como el sector de ladrillo. De este modo, entre todos los actores concernidos decidieron construir por encima de las necesidades ajustadas al poder adquisitivo real, especulando con los precios de la vivienda hasta niveles incre\u00edbles, prepararon al sector del cr\u00e9dito y de inversi\u00f3n para que cubriera las hipotecas que solicitaban muchos de los estafados ciudadanos que hab\u00edan cometido el pecado de necesitar una vivienda. Por alg\u00fan tiempo, la Costa del Sol y Murcia fueron tierras de promisi\u00f3n para bastantes entidades especuladoras. Corrupci\u00f3n pol\u00edtica y urbanismo desaforado llegaron a ser sin\u00f3nimos. Todo ten\u00eda un precio y, si era necesario, hasta las almas se compraban con tal de poder seguir impulsando la econom\u00eda del ladrillo. <\/p>\n<p>Al principio, todo marchaba muy bien pero, a medida que los precios y la oferta de viviendas aumentaban, resultaba tambi\u00e9n m\u00e1s dif\u00edcil encontrar compradores. Las empresas financieras, a su vez prestamistas de las promotoras y constructoras, para evitar un par\u00f3n en las ventas comenzaron a aflojar las tradicionales garant\u00edas exigidas para el cr\u00e9dito. La imprudencia fue tal que lleg\u00f3 un momento en el que cualquiera pod\u00eda obtener un cr\u00e9dito hipotecario para la compra de una vivienda por un valor que era, a veces, superior al de la propia compra del piso y sin tan siquiera presentar avales. Se jugaba siempre con que los precios de los pisos ir\u00edan subiendo a raz\u00f3n de m\u00e1s de un 10% anual y as\u00ed fue como comenz\u00f3 a surgir un mayor n\u00famero de especuladores particulares. Tambi\u00e9n surgieron los \u00absubprimes\u00bb y dem\u00e1s hipotecas equivalentes. El riesgo contra\u00eddo por las empresas constructoras y financieras fue enorme, m\u00e1xime cuando la burbuja hab\u00eda ya tomado una tama\u00f1o considerable. Espa\u00f1a comenz\u00f3 a construir tantas viviendas como las que constru\u00edan Reino Unido, Francia y Alemania juntas. <\/p>\n<p>Fue entonces cuando las empresas m\u00e1s avispadas se dieron a la fuga, vendieron lo que ten\u00edan, convirtieron en m\u00e1ximos sus beneficios y los invirtieron en otros sectores como el sector de la energ\u00eda. A su vez, muchas entidades financieras -bancos y cajas de ahorro- para reducir riesgos, intentaron cubrirse en salud vendiendo titulaciones hipotecarias a otras entidades crediticias consideradas m\u00e1s solventes. De este modo, la burbuja inmobiliaria- crediticia &#8211; financiera contamin\u00f3 el sistema mundial. Estados Unidos, Reino Unido y Espa\u00f1a hab\u00edan trasladado el disparate del ladrillo al resto pa\u00edses desarrollados que ni tan siquiera hab\u00edan construido gran n\u00famero de viviendas. <\/p>\n<p>Aunque ya exist\u00edan evidentes se\u00f1ales de alarma, parad\u00f3jicamente, la maquinar\u00eda de la construcci\u00f3n apenas se par\u00f3 y se segu\u00eda construyendo a fuerte ritmo, muy por encima de lo que se pod\u00eda comprar a precios asequibles. Los precios subieron tanto como lo fueron las mensualidades de amortizaci\u00f3n por lo que empezaron a aflorar los primeros impagos de los cr\u00e9ditos hipotecarios, Comenzaron los problemas para las promotoras que contagiaron a las entidades crediticias y \u00e9stas, a su vez, a los bancos y cajas de ahorro. Muchas viviendas quedaron sin poder venderse y comenzaron a descender los precios. <\/p>\n<p>Las primeras consecuencias de los impagos de las mensualidades de los cr\u00e9ditos, por parte de particulares, promotoras y constructoras a las instituciones financieras, se dieron en Estados Unidos pero, al poco tiempo y debido a la globalizaci\u00f3n del riesgo, rebotaron desde Estados Unidos hasta Europa. Despu\u00e9s el fuego prendi\u00f3 en Europa y, en nuestro pa\u00eds, la patata caliente de los activos de dudosa realizaci\u00f3n comenz\u00f3 a asolar tambi\u00e9n a muchos bancos y cajas de ahorro. Surgieron las primeras quiebras y la desconfianza se estableci\u00f3 entre las instituciones crediticias. Nadie se fiaba de nadie. Los bancos dejaron de prestarse entre ellos, a trav\u00e9s de los pr\u00e9stamos interbancarios, lo que increment\u00f3 la falta de liquidez. Despu\u00e9s vendr\u00eda el endurecimiento de la concesi\u00f3n de cr\u00e9ditos y se recurrir\u00eda a la ingenier\u00eda financiera para tapar agujeros en los &#8216;maquillados&#8217; balances econ\u00f3micos. <\/p>\n<p>Poco a poco, el stock de viviendas nuevas y sin vender empez\u00f3 a superar el mill\u00f3n de viviendas. En algunos pa\u00edses, como Espa\u00f1a, a la sombra de la permisiva corrupci\u00f3n, y contra toda l\u00f3gica, las promotoras y constructoras, cegadas por la avaricia o la sin raz\u00f3n cortoplacista, apretaron el acelerador a tope. Pero lleg\u00f3 un momento que la burbuja inmobiliaria &#8211; crediticia &#8211; financiera no dio m\u00e1s de s\u00ed y comenz\u00f3 a desinflarse, arrastrando en su ca\u00edda a promotoras, constructoras, sociedades de inversi\u00f3n crediticia y dem\u00e1s entidades financieras, entre las que destacan algunos bancos y cajas de ahorro. Ante el temor a una quiebra generalizada que abriera las puertas de una grave recesi\u00f3n econ\u00f3mica, las alarmas saltaron en muchos pa\u00edses desarrollados, en especial, en Estados Unidos y algunos Estados de la UE. Fue entonces cuando los bancos centrales comenzaron a reaccionar. Las cacareantes voces de los neoliberales, tan contrarias siempre a que los gobiernos intervengan en el mercado, enmudecieron entonces. La mano \u00abinvisible\u00bb del capitalismo se hizo visible para exigir, con vehemencia y sin ning\u00fan pudor, la intervenci\u00f3n directa de los bancos centrales como el Fed (Reserva Federal de Estados Unidos), el BCE (Banco Central Europeo) o el BOE (Banco de Inglaterra). <\/p>\n<p>Hasta ahora, las repetidas inyecciones monetarias que tanto Bernanke como Trichet administraron al sistema financiero apenas han servido m\u00e1s que para aliviar, por tan s\u00f3lo unos d\u00edas, la falta de liquidez de las instituciones financieras. Sin embargo, el cr\u00e9dito a la econom\u00eda real sigue estando restringido para las empresas y ciudadanos. El mal resultante del disparate del ladrillo se ha transformado ya en una enfermedad cr\u00f3nica de la que el sistema nunca podr\u00e1 curarse, a menos que los activos inmobiliarios se deval\u00faen en un 52,2% y erradiquemos el c\u00e1ncer de la especulaci\u00f3n inmobiliaria, de manera que se le devuelva a la vivienda su condici\u00f3n de producto de primera necesidad. Es decir, para que regresen los precios de las viviendas a los valores de 1997. <\/p>\n<p>Mientras tanto, podemos observar que el agotamiento progresivo de los precios del crudo de petr\u00f3leo y del gas natural poco est\u00e1 contribuyendo a la necesaria armon\u00eda financiera. Lo que hace que la amenaza de la inflaci\u00f3n permanezca siempre en estado latente. La crisis que se nos avecina es m\u00faltiple, compleja pero tiene soluci\u00f3n. Nuestra sociedad sufre las consecuencias derivadas de que su actual modelo socioecon\u00f3mico da muestras de estar cada vez m\u00e1s agotado. La clave reside en hacer frente al cambio de era, a trav\u00e9s de la innovaci\u00f3n. Pero no se trata s\u00f3lo de innovaciones tecnol\u00f3gicas, tambi\u00e9n son necesarias las innovaciones energ\u00e9ticas, econ\u00f3micas y sociales que nos permitan acceder al nuevo modelo socioecon\u00f3mico que hace tiempo nos aguarda. Por ello, nuestra realidad socioecon\u00f3mica se est\u00e1 volviendo cada vez m\u00e1s ef\u00edmera y vol\u00e1til pero, al mismo tiempo, apasionante tambi\u00e9n para la aplicaci\u00f3n de la Prospectiva. En las apuestas de futuro, el desarrollo sostenible crece en importancia y, hasta para ciertos sectores, tradicionalmente c\u00ednicos, la sostenibilidad tiene cada vez mayor sentido. Al menos, eso me confiesan y, con el petr\u00f3leo que se ha puesto por la nubes, dir\u00e9 que tambi\u00e9n les creo y es que el dolor de atrici\u00f3n pocas veces es falso.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Durante finales del siglo pasado, en pleno auge del neoliberalismo, el estereotipo de empresa exitosa se hab\u00eda ya equiparado con la obtenci\u00f3n de elevados ratios de beneficios. As\u00ed nacieron los paradigmas empresariales de las empresas m\u00e1s emblem\u00e1ticas. El club del \u00e9xito empresarial hab\u00eda nacido en clave de globalizaci\u00f3n. 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