{"id":19608,"date":"2009-08-13T08:22:38","date_gmt":"2009-08-13T06:22:38","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/desamortizacion-y-estado-laico\/"},"modified":"2009-08-13T08:22:38","modified_gmt":"2009-08-13T06:22:38","slug":"desamortizacion-y-estado-laico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/desamortizacion-y-estado-laico\/","title":{"rendered":"Desamortizaci\u00f3n y Estado laico"},"content":{"rendered":"<p>Se da por hecho que el denominado Estado liberal puso a la Iglesia cat\u00f3lica en su sitio, particularmente cuando le arrebat\u00f3 las propiedades inmobiliarias que durante siglos hab\u00eda logrado controlar la citada instituci\u00f3n. La realidad exige, sin embargo muchas matizaciones al respecto. Las reformas introducidas por el sistema constitucional espa\u00f1ol, lejos de obligar a la iglesia a retirarse al terreno de lo privado, convirti\u00f3 a \u00e9sta en un pilar fundamental del Estado mismo. La Iglesia fue una parte fundamental en la constituci\u00f3n y desarrollo de los estados europeos en otras \u00e9pocas hist\u00f3ricas. El Clero lleg\u00f3 a pretender ser el director fundamental del Estado mismo, no s\u00f3lo marcando las pautas de car\u00e1cter \u00e9tico a las que el Estado y el conjunto de la sociedad deb\u00edan amoldarse en valores y comportamiento, sino, incluso, pretendiendo asumir la direcci\u00f3n misma de la organizaci\u00f3n estatal. El clero en general \u2013y especialmente el alto- se benefici\u00f3 de una parte importante del excedente de trabajo y producci\u00f3n que correspond\u00eda pagar al campesinado y al conjunto de las clases productivas de la sociedad, mediante imposiciones como los diezmos y otras rentas que han sido denominadas donaciones. El conjunto de estas rentas se justificaba por la alta funci\u00f3n que pretend\u00eda desarrollar la instituci\u00f3n eclesi\u00e1stica, como intermediaria entre Dios y la sociedad, y aunque es verdad que el evangelio aconsejaba a los m\u00e1s consecuentes seguidores de Cristo la no preocupaci\u00f3n por atesorar los bienes materiales que pudiera destruir la polilla, ni papas, ni obispos, ni abades, creyeron a pie juntillas tal consejo. La instituci\u00f3n eclesi\u00e1stica control\u00f3 los m\u00e1s grandes recursos materiales en bienes de consumo y en otros menos necesarios que se concentraron en edificios religiosos de todo tipo, en la mayor\u00eda de los casos en bienes suntuarios y de lujo insultante, por lo que supon\u00eda de despilfarro en medio de una sociedad que con mucha frecuencia era deficitaria en alimentos y equipamiento para la vida y trabajo. <\/p>\n<p>Los historiadores eclesi\u00e1sticos y muchos de sus seguidores defienden que todo ese conjunto de rentas era resultado de la piedad de los pueblos, profundamente religiosos. Se resisten a aceptar que en la mayor parte de los casos respond\u00edan a la imposici\u00f3n de un estamento que dispon\u00eda de medios de coacci\u00f3n muy fuertes. Es innegable que las sociedades hist\u00f3ricas han sido profundamente religiosas, lo que no quiere decir otra cosa, sino que sent\u00edan su vida dependiente de instancias no humanas que vigilaban su vida y controlaban al individuo tras la muerte. Constituye \u00e9ste un hecho universal que ha permitido a quienes se erigieron en intermediarios entre Dios y los hombres, constituy\u00e9ndose en uno de los grupos privilegiados m\u00e1s importantes en el seno de toda colectividad. Lo que merece cuestionarse es la disposici\u00f3n voluntariosa de quienes no formaban parte del clero a renunciar a importante parte de sus bienes en beneficio de un sector social que viv\u00eda en la opulencia y despilfarraba la riqueza. Pido que no se me recuerde la existencia de importantes sectores clericales que viv\u00edan pobremente y, con mucha frecuencia, atendiendo las necesidades de los necesitados. En el esquema de la organizaci\u00f3n clerical tales sectores constituyen la otra cara de la misma moneda en la que se apoyaba el alto clero para justificar su tren de vida y acumulaci\u00f3n de riqueza. Lo que importa destacar era la necesidad sentida por la gente normal de propiciar a las fuerzas sobrenaturales con el fin de que atendieran sus necesidades m\u00e1s perentorias; las que afectaban a la supervivencia y a la salud. Nunca la Iglesia cat\u00f3lica renunci\u00f3 a esta funci\u00f3n de propiciar el bien material de sus creyentes. \u00c9stos aceptaban la donaci\u00f3n y el expolio atendiendo a su circunstancia personal y esperando que el cielo fuese compasivo. Claro que en la cercan\u00eda de la muerte \u2013y como un medio de asegurar una acogida en el m\u00e1s all\u00e1- la generosidad del creyente se intensificaba y el dinero que se daba a los curas podr\u00eda transformarse en bienes espirituales que -se supone- resultaban m\u00e1s \u00fatiles de esta manera a quienes ya no podr\u00edan gozar de los materiales. En cualquier caso es necesario insistir en los conflictos que se suced\u00edan permanentemente entre clero y fieles por la entrega de muchas rentas, que mermaban la capacidad de alimentaci\u00f3n de individuos y familias. Que no olviden esta realidad quienes tienen la propensi\u00f3n a mirar a las viejas sociedades como id\u00edlicas y equilibradas gracias a la acci\u00f3n permanente de la iglesia. <\/p>\n<p>A pesar de todo lo dicho, no es posible ignorar que la recaudaci\u00f3n de riqueza por el clero pod\u00eda estar sometida a ciertos controles. De hecho la organizaci\u00f3n eclesi\u00e1stica atribu\u00eda estos recursos mediante una estructura organizativa de mayor complejidad que la existente en la actualidad. La parte m\u00e1s importante de los recursos eclesi\u00e1sticos era la procedente de los diezmos y primicias que correspond\u00edan a una parroquia. El alto clero secular desviaba gran parte de los diezmos a canonj\u00edas y obispos como part\u00edcipes de los mismos. El conjunto del clero, por lo dem\u00e1s, se beneficiaba de capellan\u00edas y fundaciones exclusivamente religiosas. Los miembros del clero secular disfrutaban de unas rentas concretas, adjuntas al cargo eclesi\u00e1stico de que disfrutaban, todas ellas de diversa rentabilidad. Sobre tales rentas nadie dispon\u00eda salvo el beneficiario directo. Esta es la raz\u00f3n de que existiese toda una administraci\u00f3n paralela a la civil, incluso con sus propios tribunales diocesanos y metropolitanos, que entend\u00eda en los conflictos que pudieran presentarse por cuestiones de acceso a los diferentes cargos eclesi\u00e1sticos y rentas correspondientes. El derecho can\u00f3nico se ocupaba de todo ello. Conviene insistir que el acceso a determinado cargo, o disfrute de renta, ten\u00eda lugar de acuerdo con una normativa muy precisa, sin que el obispo, ni ning\u00fan otro cargo, pudiesen disponer a su arbitrio. Otro elemento b\u00e1sico del sistema lo constitu\u00edan los denominados patronos laicos, fundadores de cargos y sus sucesores, parte fundamental en designaci\u00f3n de cargos y administraci\u00f3n de rentas. <\/p>\n<p>Lo que antecede debe ser tenido en cuenta a la hora de entender la realidad de los bienes religiosos existentes en Navarra. Como ha destacado Esparza Zabalegui \u2013y constituye esto un hecho irrefutable- tal patrimonio, no solamente ha sido financiado por el Pueblo navarro, sino que el mismo es su due\u00f1o aut\u00e9ntico. No nos vamos a referir ya a la Catedral de Pamplona \u2013Santa Mar\u00eda la Real, repare bien en este apelativo Fernando Sebasti\u00e1n, que no dice la episcopal- as\u00ed como los monasterios m\u00e1s importantes de Navarra \u2013Real Monasterio de Irache, de la Oliva \u00bfpara qu\u00e9 seguir? Todos ellos fueron realizados por el Estado navarro y es el escudo de Navarra el que llena b\u00f3vedas jambas y capiteles en el conjunto de ellos. Los de obispos y abades son simples acompa\u00f1antes. \u00bfNo se encuentra el pante\u00f3n de gran parte de los reyes Ximeno en Leyre y el de parte de estos y otras dinast\u00edas navarras en Santa Mar\u00eda la Real? Si descendemos a las iglesias locales todas ellas han sido erigidas por los patronos laicos, que en la mayor parte de Navarra eran los mismos pueblos, correspondiendo el cargo de cabildo civil a la representaci\u00f3n municipal, como representante de quien erig\u00eda y manten\u00eda el edificio, del que el cabildo eclesi\u00e1stico era un mero usufructuario. Claro que en aquellas \u00e9pocas la mayor parte de los pueblos eleg\u00edan a sus p\u00e1rrocos, mediante votaci\u00f3n vecinal, sin que el obispo \u2013 o mejor dicho el tribunal diocesano- pudiera hacer otra cosa que refrendar la regularidad de la elecci\u00f3n, en el caso de que la misma se acomodara a la normativa vigente. <\/p>\n<p>Hay muchos ingenuos que siguen creyendo que la revoluci\u00f3n liberal arrebat\u00f3 a la Iglesia su poder a trav\u00e9s de la desamortizaci\u00f3n eclesi\u00e1stica. Es cierto, fueron expropiados bienes ra\u00edces que estaban primordialmente en manos del clero regular \u2013las tierras de las que se aprovecharon las oligarqu\u00edas- Sin embargo el clero secular fue organizado de manera paralela a la administraci\u00f3n del Estado, convirtiendo a los obispos diocesanos en gobernadores todo pudientes, colocando a los sacerdotes seculares bajo sus \u00f3rdenes directas, a imagen de los funcionarios de la administraci\u00f3n con respecto al gobernador o jefe pol\u00edtico. Por este medio se arrebat\u00f3 a los fieles la capacidad de elecci\u00f3n de sus p\u00e1rrocos y curas que hab\u00edan mantenido en muchos casos hasta entonces. El obispo dispon\u00eda de sus curas y a trav\u00e9s de ellos asumi\u00f3 el control de los equipamientos religiosos que pertenec\u00edan a los Pueblos. El confuso y contradictorio proceso desamortizador que se llev\u00f3 a cabo en el Estado espa\u00f1ol, permiti\u00f3 que el clero se convirtiese, de hecho, en due\u00f1o de unos bienes que no le pertenec\u00edan. El concordato con la Santa Sede firmado por Espa\u00f1a en 1851, preve\u00eda la devoluci\u00f3n a las instituciones eclesi\u00e1sticas de aquellos bienes inmuebles no desamortizados y abandonados por el Estado. Esta es insuficiente base jur\u00eddica para que ni las di\u00f3cesis, ni el Vaticano reclamen unos bienes que nunca han pose\u00eddo, porque, en cualquier caso, sus propietarios eran los patronos laicos \u2013en Navarra los pueblos, esto sin tener en cuenta los derechos de propiedad sobre tantos establecimientos religiosos creados por el Estado navarro. <\/p>\n<p>Para poder entender esta confusa situaci\u00f3n, convendr\u00e1 que se abandonen los prejuicios mantenidos hasta hoy en d\u00eda sobre la actuaci\u00f3n de las revoluciones liberales y la Iglesia. Tales revoluciones no pretendieron en principio arrumbar a la iglesia, sino reducirla a un papel de controladora ideol\u00f3gica de la sociedad. En esto coinciden el ateo Napole\u00f3n en Francia y el meapilas Espartero en Espa\u00f1a-. A la Iglesia se le reconoc\u00eda tal capacidad, aunque los nuevos dirigentes del Estado rechazaban \u2013en Espa\u00f1a tal vez no- la pretensi\u00f3n de la Iglesia de marcar las pautas del ordenamiento jur\u00eddico y organizaci\u00f3n estatal. El problema se encuentra en la resistencia de la Iglesia a perder la primac\u00eda que hab\u00eda ostentado hasta el momento en estos terrenos. Los conflictos con los Estados se han producido en este campo; aunque, a decir verdad, en Espa\u00f1a la Iglesia ha seguido jugando un papel primordial que no se ha limitado ni de lejos a la \u201ccura de almas\u201d a la que pretend\u00eda reducirla el Estado. No es muy correcto, por tanto, hablar de \u201cEstado laico\u201d. <\/p>\n<p>La reclamaci\u00f3n por parte de la sociedad navarra de los bienes eclesi\u00e1sticos de los que intenta apoderarse Fernando Sebasti\u00e1n \u2013por cierto, un individuo sin relaci\u00f3n con Navarra, al que designaron para dirigir la archidi\u00f3cesis de Pamplona otros individuos igualmente extra\u00f1os, radicados en Roma y Madrid-, no responde \u00fanicamente a lo que se siente es una causa de justicia, en la medida en que tales bienes han sido hechos y pagados por los navarros; es una exigencia legal, porque la misma documentaci\u00f3n de los libros de obra de f\u00e1brica que hist\u00f3ricamente recog\u00edan los pormenores de la administraci\u00f3n de las iglesias y casas parroquiales, muestran que pertenec\u00edan a los pueblos. Lo mismo se puede afirmar de tantas escrituras de toda \u00e9poca que demuestran que los gastos llevados a cabo por las comunidades rurales, juntas de obra de las parroquias y dem\u00e1s, no eran hechos con la intenci\u00f3n de darlos en propiedad ni a cabildos eclesi\u00e1sticos, ni a las di\u00f3cesis, sino que eran propiedad de cada pueblo \u2013de la misma manera que las casas consistoriales o concejiles-. Los cabildos eclesi\u00e1sticos eran meros usufructuarios de sus rentas y en ning\u00fan caso propietario. Es hora ya de que nos preguntemos c\u00f3mo ha podido tener lugar esta maniobra de inscripci\u00f3n en registros de propiedad, pero igualmente debemos preguntarnos por la desidia del Gobierno de Navarra, a quien el Amejoramiento concedi\u00f3 el derecho de proclamarse propietario de todos los bienes p\u00fablicos de Navarra. Aqu\u00ed se encuentra una de las responsabilidades mayores por dejaci\u00f3n \u2013si no connivencia- entre U.P.N. y las maniobras de Fernando Sebasti\u00e1n y ac\u00f3litos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Se da por hecho que el denominado Estado liberal puso a la Iglesia cat\u00f3lica en su sitio, particularmente cuando le arrebat\u00f3 las propiedades inmobiliarias que durante siglos hab\u00eda logrado controlar la citada instituci\u00f3n. La realidad exige, sin embargo muchas matizaciones al respecto. 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