{"id":19505,"date":"2009-08-12T10:48:53","date_gmt":"2009-08-12T08:48:53","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/las-victimas-sin-inventariar\/"},"modified":"2009-08-12T10:48:53","modified_gmt":"2009-08-12T08:48:53","slug":"las-victimas-sin-inventariar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/las-victimas-sin-inventariar\/","title":{"rendered":"Las v\u00edctimas sin inventariar"},"content":{"rendered":"<p>Buscaba datos para un trabajo corriente y descubr\u00ed, apesadumbrado, la fragilidad de la memoria. En junio de 1976, unos meses despu\u00e9s de la muerte de Franco, apenas unas semanas m\u00e1s tarde de la masacre de Gasteiz que se cobr\u00f3 la vida de 5 trabajadores, una bomba olvidada por los militares espa\u00f1oles de maniobras en Urbasa, provocaba una tragedia engullida para siempre. Tres adultos y dos chiquillos dejaron su vida entre el musgo que serpenteaba por un bosque de hayas. Ni siquiera sus espectros se deslizar\u00edan por el asfalto oculto entre la niebla del amanecer. Tuve que recurrir a la prensa de entonces para recordar sus nombres: Segundo Maiza, Gloria Pejenaute, Saturnino Luis Erdozia y los ni\u00f1os Jes\u00fas Ceberio y Jos\u00e9 Luis Luis Taber, hijo de Saturnino. <\/p>\n<p>De alguna esquina de esa fr\u00e1gil memoria recuper\u00e9 la sensaci\u00f3n que no fue \u00e9se el \u00fanico \u201caccidente\u201d que provocaron los milikos de la Armada hispana en nuestra tierra. De inmediato rescat\u00e9 a Gladis del Estal, en bicicleta por el boulevard donostiarra con un globo colgando de su rueda trasera y a quien un armado de verde le descerraj\u00f3 un tiro en Tudela, otro aciago d\u00eda de junio, esta vez de 1979. Aquel armado, cuyo nombre no importa, fue condecorado en 1992 por un inmoral alcalde, cuyos apellidos reposan en el cesto de la basura. La desdicha reside en el hecho de que el alcalde militaba en un partido llamado socialista y que lo era de la misma localidad en que Gladis exhal\u00f3 su \u00faltimo halo de vida. <\/p>\n<p>Recuperada la estima de mi memoria, ech\u00e9 mano de libros y revistas para buscar otros incidentes de semejante factura y volv\u00ed al desasosiego. Ya no resultaba que mi memoria era un pozo sin fondo, en el que se perd\u00edan los recuerdos m\u00e1s amargos, sino que numerosas informaciones jam\u00e1s hab\u00edan traspasado la frontera del conocimiento. Supe de un pastor de Arguedas que muri\u00f3 en 1955, achicharrado en el reci\u00e9n inaugurado Pol\u00edgono de las Bardenas. Busqu\u00e9 en los diarios, en las p\u00e1ginas antimilitaristas, en las efem\u00e9rides de los calendarios y no supe si el pastor tuvo hijos, si llevaba tiempo en el oficio, no supe siquiera de su nombre. <\/p>\n<p>El olvido de las v\u00edctimas, dicen, es un pecado capital de nuestras sociedades modernas. Es el fruto del calentamiento global que nos mueve a apresurarnos en vida y abrirnos pasos a codazos en las calles virtuales que promueven \u00fanicamente la rehabilitaci\u00f3n del ego. El ayer no tiene trascendencia. \u00bfPara qu\u00e9 sirve? No obstante, hay un olvido que no tiene que ver con la modernidad, cuya clave est\u00e1 en la estrategia de la guerra: los vencidos ver\u00e1n desterrados sus nombres de la historia. Y entre los vencidos tambi\u00e9n hay categor\u00edas. <\/p>\n<p>Hace unos meses tuve la oportunidad de corregir un libro en el que se citaba un enfrentamiento dial\u00e9ctico entre los jeltzales Eli Gallastegi y Engracio Aranzadi a cuenta de unos muertos por la Guardia Civil que asalt\u00f3 la Casa del Pueblo de Bilbao. Lo rese\u00f1able era la simpat\u00eda o antipat\u00eda de la direcci\u00f3n del PNV por los fallecidos. Lo de menos las identidades, Eduardo N\u00fa\u00f1ez y Lucio Garc\u00eda. Tambi\u00e9n tuve que recurrir a archivos para encontrarlos. <\/p>\n<p>Recientemente, el que fuera consejero comunista del Gobierno vasco durante la guerra civil, Juan Astigarrabia, fue homenajeado en Donostia: Nombre a una calle y estatua de N\u00e9stor Basterrechea. Su hijo, cubano, asisti\u00f3 emocionado a un acto demorado por los temores a despertar a la bestia que los republicanos de hace 25 a\u00f1os tuvieron como pesadilla. Ech\u00e9 una mano para lograr documentaci\u00f3n que compusiera una biograf\u00eda apresurada de Astigarrabia y descubr\u00ed, nuevamente, que la memoria es un pozo sin fondo, lleno de futilidades y que, lo substancial, nos es hurtado. <\/p>\n<p>En estas investigaciones me encontr\u00e9 con una huelga de arrantzales en Pasaia, donde trabajaba Astigarrabia. El 27 de mayo de 1931 una manifestaci\u00f3n de 2000 hombres, mujeres y ni\u00f1os se abrieron paso hacia Donostia, tras una pancarta que dec\u00eda: \u201cQueremos pan para nuestros hijos\u201d. El gobernador Ram\u00f3n Aldasoro, republicano y reci\u00e9n estrenado en el cargo, llam\u00f3 a las fuerzas del orden. El Regimiento Sicilia, soldados de reemplazo, la mayor\u00eda donostiarras, se apost\u00f3 en el Alto de Miracruz y cuando la cabeza de la marcha llegaba, el jefe del destacamento orden\u00f3 el ataque. Los soldados se miraron desconcertados. Las mujeres se les acercaron: \u201cno es vuestra pelea\u201d. Bajaron los fusiles y la manifestaci\u00f3n prosigui\u00f3. <\/p>\n<p>M\u00e1s adelante, sin embargo, en Ategorrieta, esperaba la Guardia Civil. Palabras mayores. \u201cCon alma de charol vienen por la carretera\u201d, seg\u00fan retrat\u00f3 Lorca. Dispararon sin contemplaciones. Resultado de la masacre: 7 muertos, 20 heridos de bala y decenas de detenidos, entre ellos Astigarrabia. \u00bfLos muertos? No ten\u00edan apellidos vascos. Tampoco eran dirigentes socialistas. Tuve que rastrear en la prensa, en los hospitales, en la Casa de Socorro y hace \u00fanicamente unas semanas que complet\u00e9, al menos, sus identidades: Juli\u00e1n Zurro (19 a\u00f1os), Jes\u00fas Camposolo (23 a\u00f1os), Manuel P\u00e9rez (34 a\u00f1os), Jos\u00e9 Novo (25 a\u00f1os), Jos\u00e9 Carn\u00e9s (32 a\u00f1os), Antonio Barro (31 a\u00f1os) y Manuel L\u00f3pez (31 a\u00f1os). \u201cPan para nuestros hijos\u201d. Olvido. <\/p>\n<p>Recientemente, la familia de Mikel Salegi nos encogi\u00f3 el coraz\u00f3n con el relato de la muerte de su hijo y hermano en un control de la Guardia Civil en diciembre de 1974. Mantienen la llama del recuerdo. Son el paradigma de cientos, de miles de familiares de esas v\u00edctimas silenciosas, de esas v\u00edctimas sin inventariar que jam\u00e1s tendr\u00e1n el reposo en el nombre de una calle o en la lista de la ignominia que ayuntamientos e instituciones est\u00e1n por elaborar. <\/p>\n<p>\u00bfQui\u00e9n est\u00e1 al corriente de que en 1967 la Guardia Civil disparaba en la muga de Zugarramurdi contra una sombra pensando que se trataba de un voluntario de ETA que hu\u00eda? Disparaba a matar. \u201cTienen, por eso no lloran, de plomo las calaveras\u201d, versaba nuevamente Lorca. La v\u00edctima apenas si ten\u00eda 17 a\u00f1os: Miguel Iturbe Elizalde y era un vecino que volv\u00eda a su hogar. \u00bfY el campanero de la localidad alavesa de Urabaien, que fue acribillado cuando hacia sonar las campanas de su parroquia? La versi\u00f3n policial se\u00f1al\u00f3 que tras el repique se escond\u00eda una complicada contrase\u00f1a, algo as\u00ed como una especie de lenguaje en morse, pero en vascuence. Y que el sonido de las campanas, cual modernas txalapartas, penetraba en lo m\u00e1s rec\u00f3ndito de los valles para advertir a los guerrilleros camuflados en baserritarras que la hora del asalto hab\u00eda llegado. \u00bfQui\u00e9n devolver\u00e1 el honor a Segundo Urteaga, el campanero, y desmontar\u00e1 semejante f\u00e1bula que, sin embargo, sirvi\u00f3 para matar a un inocente? <\/p>\n<p>Recordamos, que no es poco, los hitos de nuestra historia mientras que las micro-historias o las historias paralelas de menor intensidad, caen al fondo del saco. El Proceso de Burgos, por ejemplo, es uno de esos hitos, con sus condenas, movilizaciones, conmutaciones de penas&#8230;. Nadie conmut\u00f3 la condena a muerte, sin embargo, que recay\u00f3 sobre un chaval, Roberto P\u00e9rez J\u00e1uregui, que se derrumb\u00f3 sin vida en una manifestaci\u00f3n de apoyo a los procesados y reprimida a tiros por la Guardia Civil, en Eibar. <\/p>\n<p>Lo dije, asimismo, en cierta ocasi\u00f3n, que los muertos aquel 3 de Marzo en Gasteiz no fueron los cinco obreros que lloramos entonces, sino tres m\u00e1s que se solidarizaron (\u00a1qu\u00e9 palabra tan en desuso!) con su protesta: Vicente Ant\u00f3n Ferrero, en Basauri, Juan Gabriel Rodrigo, en Tarragona y Mario Marotta, en Roma. Y cuando rememoramos los fusilamientos de Txiki y Otaegi, junto a los 3 comunistas del FRAP, jam\u00e1s he o\u00eddo citar a Vicente Velasco Garr\u00e1n, quiz\u00e1s porque no tuvo un seud\u00f3nimo o porque sus apellidos no invitan a la excepci\u00f3n. Era de Laudio y muri\u00f3 en el hospital de Basurto, a consecuencia de las heridas que le produjo la Polic\u00eda en una manifestaci\u00f3n que denunciaba, en el primer aniversario, los fusilamientos precisamente del 27 de Septiembre. <\/p>\n<p>Estos nombres, citados a vuelapluma en \u00e9pocas propicias para inventariar, en fechas en las que nos invitan a olvidar las maldades de los seres humanos y en d\u00edas en lo que lo primordial es consumir amnesia, son muestra de muestra. Podr\u00eda mencionar a mi vecino Richard Varela, una de las decenas de v\u00edctimas del caballo adulterado y distribuido con la complacencia de quienes hac\u00edan la llamada Guerra del Norte, a Jos\u00e9 Ram\u00f3n F. L. \u00f3 Ricardo G. U. (\u00bfpor qu\u00e9 no tienen siquiera apellido?), los pen\u00faltimos muertos en accidente laboral en Bizkaia. Podr\u00eda citar&#8230; \u00bfA alguien le importa? \u00bfAlguien lo recuerda? Lo dudo. Tenemos todav\u00eda todo un pa\u00eds por inventariar.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Buscaba datos para un trabajo corriente y descubr\u00ed, apesadumbrado, la fragilidad de la memoria. 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