{"id":19455,"date":"2009-08-12T08:44:42","date_gmt":"2009-08-12T06:44:42","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/el-efecto-bilbao-guggenheim\/"},"modified":"2009-08-12T08:44:42","modified_gmt":"2009-08-12T06:44:42","slug":"el-efecto-bilbao-guggenheim","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/el-efecto-bilbao-guggenheim\/","title":{"rendered":"El efecto Bilbao-Guggenheim"},"content":{"rendered":"<p>Hoy, con motivo del noveno aniversario de la inauguraci\u00f3n el 18 de octubre de 1997 de Guggenheim Bilbao Museoa, conviene hacer alguna reflexi\u00f3n sobre este acontecimiento al que se le atribuyen cualidades maravillosas para Bilbao, la metr\u00f3poli y su poblaci\u00f3n. <\/p>\n<p>Al analizar el Guggenheim se debe hacer una radical distinci\u00f3n entre su arquitectura, el museo con su gesti\u00f3n, y los milagrosos efectos que se le afirman. Se trata de un afortunado episodio principal y casi exclusivamente arquitect\u00f3nico, escasamente muse\u00edstico y relativamente cultural, de curiosidad colectiva, con efectos l\u00fadicos y sociales convulsivos. Su atractivo e influencia durar\u00e1 todav\u00eda unos pocos a\u00f1os m\u00e1s hasta que la moda cese: m\u00e1s dura ser\u00e1 la ca\u00edda. Delatar\u00e1 a todos los que s\u00f3lo conf\u00edan y enga\u00f1an, augurando la felicidad social, el bienestar colectivo y el porvenir econ\u00f3mico, en la transformaci\u00f3n a una extra\u00f1a ciudad de servicios, artificiosamente tur\u00edstica, que carece de los tradicionales atributos de reclamo de estos lugares: una fisonom\u00eda urbana de atractivas panor\u00e1micas con mar y playa, un centro hist\u00f3rico coherente o un patrimonio monumental de gran inter\u00e9s. Es absurdo imponer una identidad postiza endeble, renegando de una acreditad\u00edsima tradici\u00f3n y capacidad industrial sobradamente demostrada a lo largo de muchas generaciones en muy diversos lugares. <\/p>\n<p>El exterior del edificio es el lugar donde la humanidad, una vez fotografiado el perro Puppy del acceso superior, ha culminado el viaje, much\u00edsimos ni siquiera entran. El esp\u00edritu mercantil americano que lo preside ha conseguido una extraordinaria e impensable difusi\u00f3n mundial que en otras circunstancias, incluso con la misma arquitectura y mejor contenido art\u00edstico, no hubiese posiblemente alcanzado. <\/p>\n<p>No es un elemento mayoritariamente aglutinador de los intereses de los habitantes de la villa ni tampoco responde a una implicaci\u00f3n de la ciudadan\u00eda en la transformaci\u00f3n de la ciudad, con decisiones en las que no han sido consultados y menos participado. Los vascos en general y en particular los bilbainos no nos identificamos con \u00e9ste museo, las estad\u00edsticas lo demuestran, y quiz\u00e1 seamos cr\u00edticos por su indisimulado af\u00e1n comercialista y el secretismo, en todas sus decisiones, que todav\u00eda se padece, sujeto a las \u00f3rdenes de la Solomon R. Guggenheim Foundation, que es quien gobierna la franquicia. <\/p>\n<p>Se ha convertido en un sitio carnavalesco, donde lo mismo se muestran motocicletas que colecciones de modistos como Armani, a los que no s\u00f3lo se cede gratuitamente el recinto sino que incluso se monta y regala toda la exposici\u00f3n. Es un escenario por donde una masa social adinerada y mayoritariamente inculta, restos de una burgues\u00eda retr\u00f3grada, a la que horrorizan los museos, ahora se persona y pasea peri\u00f3dicamente para inauguraciones, cenas y otros festejos, exhibiendo su vanidad y banalidad. Pocas veces la cretinidad ha alcanzado el rango de elite social. <\/p>\n<p>El Guggenheim es un brillante ejercicio de fantas\u00eda arquitect\u00f3nica convertido, gracias a los medios de comunicaci\u00f3n, en un objeto de enorme repercusi\u00f3n mundial, en un icono muy reconocido que est\u00e1 en Bilbao y que, obviamente, pertenece a la historia de la Villa. No est\u00e1 claro cual es el objetivo y destino de este edificio que contiene un museo. Es una equivocaci\u00f3n creer que el n\u00famero de visitadores del edificio, por elevado que sea, la mayor\u00eda fugaces transe\u00fantes por la villa, sea un \u00edndice de prosperidad y riqueza de la Villa. Es, asimismo, evidente que ha beneficiado econ\u00f3micamente, en el sector terciario, hosteler\u00eda y transportes y cierto comercio. Euskalduna Jauregia, en su funci\u00f3n de Palacio de Congresos, aporta m\u00e1s riqueza econ\u00f3mica que los peregrinos del museo. El Guggenheim no es por tanto, en ning\u00fan caso, un elemento de recuperaci\u00f3n urbana. Cualquier otro edificio de car\u00e1cter p\u00fablico hubiese hecho el mismo efecto de transformaci\u00f3n. Este es un error que la frivolidad de pol\u00edticos y los t\u00f3picos los medios de difusi\u00f3n trasmiten, incrementado por el servilismo y rutina de demasiadas revistas de arquitectura, tantas veces en realidad una recopilaci\u00f3n de fotos y textos ininteligibles, acent\u00faan para desorientaci\u00f3n colectiva de sus ojeadores. <\/p>\n<p>El Guggenheim ha situado a Bilbao, con un hecho al\u00f3ctono pensado como reclamo tur\u00edstico, en un escaparate propagand\u00edstico que sirve, entre otras razones, para justificar y amparar demasiados desaciertos urban\u00edsticos y otras cosas. \u00abEs el sino del siglo del signo\u00bb (Josep Quetglas, arquitecto) <\/p>\n<p>El urbanismo es el verdadero generador de la mejora de la calidad de vida urbana. La arquitectura, incluso siendo de buena calidad, no garantiza en absoluto por s\u00ed sola el cambio y mejora de la ciudad, y un solo edificio, aunque sea emblem\u00e1tico, mucho menos. Es por lo tanto una falsedad habitual, fruto de la ligereza de los an\u00e1lisis, confundir espectacularidad arquitect\u00f3nica, sensacionalismo medi\u00e1tico, mercadotecnia y difusi\u00f3n, con regeneraci\u00f3n urbana. La supremac\u00eda de la forma sobre la funci\u00f3n propicia que el espectador sea m\u00e1s relevante que el usuario: lo mismo podr\u00eda decirse de la Pasarela de Uribitarte, absurdamente llamada por su color Zubi Zuri (puente blanco). La recuperaci\u00f3n de una ciudad debe empezar por su sentido y compromiso con la naturaleza circundante. El lugar ser\u00e1 m\u00e1s arm\u00f3nico, bello y humano cuando la inserci\u00f3n de los elementos artificiales, de lo construido, sea equilibrada considerando el entorno, el medio ambiente, las preexistencias como condicionantes imprescindibles a valorar. M\u00e1s valioso cuanto mayor sea el patrimonio monumental recibido y dignamente conservado. Asimismo, ser\u00e1 m\u00e1s social, sensato y justo cuando la ciudadan\u00eda participe responsable y creativamente en su formalizaci\u00f3n. <\/p>\n<p>Bilbao, como tantas otras ciudades, es mucho m\u00e1s diversa y compleja que lo que se ense\u00f1a o intuye. Tampoco la villa y su arquitectura parten de la nada como se deduce del insulso discurso de gentes con cargos pero sin autoestima. Hab\u00eda y hay cosas, muchas interesantes, bastantes bellas, otras brillantes, e incluso algunas excepcionales. Entre ellas el Ensanche <\/p>\n<p>Parece que la capacidad de transformaci\u00f3n de la ciudad contempor\u00e1nea es s\u00f3lo posible con la importaci\u00f3n de modelos ajenos proyectados por arquitectos forasteros famosos con licencia para propalar falacias y proyectar cosas, por caprichosas y absurdas que sean. Tendencia impulsada por el anterior concejal de Urbanismo Ibon Areso y desprop\u00f3sito que se adecua a lo que el arquitecto Jorge Silvetti advierte: \u00abAlgunas ciudades piden al arquitecto estrella un trofeo m\u00e1s que un edificio\u00bb. <\/p>\n<p>A la vista de este descalabro urban\u00edstico de adici\u00f3n de ir colocando objetos arquitect\u00f3nicos ap\u00e1tridas (de autor notable) sobre un escenario predispuesto para el espect\u00e1culo, surge una elemental pregunta \u00bfSobre este Bilbao dise\u00f1ado con calculadora, existe una idea de ciudad, concebida con solvencia, real y pragm\u00e1tica, convincente y aceptable, socialmente justa, ambientalmente sostenible y culturalmente consciente de s\u00ed misma? <\/p>\n<p>En el borde fluvial m\u00e1s c\u00e9ntrico de la Villa, entre los puentes del Ayuntamiento y Euskalduna, sobre los antiguos terrenos industriales de Uribitarte donde se encontraba desde 1931 el extraordinario almac\u00e9n portuario del Deposito Franco, \u00bfcomo es posible que convivan en esos 1.200 m con el Euskalduna y el Guggenheim ya construidos la inteligente y creativa arquitectura del Museo, con un urbanismo especulativo y suburbial torturado con dos absurdos rascacielos en Uribitarte y la aborrecible construcci\u00f3n (arquitectura es otra cosa), del zafio bazar Zubiarte, verdaderos fraudes a la ciudad, a la ciudadan\u00eda y al urbanismo? Una ofensa al paisaje. <\/p>\n<p>Todo lo trascendental que ha sucedido a lo largo de la historia en Bilbao es debido a su car\u00e1cter industrial, portuario y comercial; un pasado reciente parcialmente perdido. Su obsolescencia ha proporcionado la ocasi\u00f3n necesaria. La verdadera recuperaci\u00f3n urban\u00edstica, incluso metropolitana, acontece en torno a la R\u00eda con tres proyectos trascendentales: el agua, el puerto y la movilidad. Se analizar\u00e1n en un pr\u00f3ximo art\u00edculo<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hoy, con motivo del noveno aniversario de la inauguraci\u00f3n el 18 de octubre de 1997 de Guggenheim Bilbao Museoa, conviene hacer alguna reflexi\u00f3n sobre este acontecimiento al que se le atribuyen cualidades maravillosas para Bilbao, la metr\u00f3poli y su poblaci\u00f3n. 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