{"id":19433,"date":"2009-08-12T08:22:18","date_gmt":"2009-08-12T06:22:18","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/la-pesadilla-de-aitzol\/"},"modified":"2009-08-12T08:22:18","modified_gmt":"2009-08-12T06:22:18","slug":"la-pesadilla-de-aitzol","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/la-pesadilla-de-aitzol\/","title":{"rendered":"La pesadilla de Aitzol"},"content":{"rendered":"<p>\u00abLlueve all\u00e1 de mil formas, con cerrazones bramando huracanadas, copiosos llantos celestiales que traspasan el coraz\u00f3n de los vivos en comunicaci\u00f3n con sus muertos, que reposan bajo los cementerios de conchales\u00bb. La frase del recientemente fallecido Francisco Coloane ciertamente es hermosa, los adjetivos penetrantes, como la lluvia que sugiere. Coloane, sin embargo, era chileno, y no se refer\u00eda a nuestra tierra, donde algunos de nuestros muertos no reposan en los cementerios, donde los corazones no est\u00e1n traspasados por la poes\u00eda sino por el desasosiego del pasado. El \u00abRequiescat In Pace\u00bb es una quimera. <\/p>\n<p>Sabido es que, en los \u00faltimos a\u00f1os, nos hemos dedicado a perseguir fantasmas, a descifrar itinerarios de desaparecidos, a rescatar restos de los que se fueron para adjuntarlos a la fotograf\u00eda que sobrevivi\u00f3 o al recuerdo que resisti\u00f3 el entumecimiento del tiempo. En ese extra\u00f1o e incalificable oficio, rodeados de todo aquello que el ser humano ha ido acumulando durante a\u00f1os en el saco liviano que forjan los sue\u00f1os, hemos padecido con la misma intensidad de los hijos y los nietos de quienes faltaban. Hemos sufrido sus zozobras y, cuando las ha habido, tambi\u00e9n sus entusiasmos. A pesar de la reiteraci\u00f3n, la costumbre, al menos en mi caso, no ha aflojado la emoci\u00f3n. <\/p>\n<p>En algunas circunstancias, la conmoci\u00f3n por tal o cual descubrimiento se ha convertido en berrinche, rabia, irritaci\u00f3n&#8230; en fin el diccionario est\u00e1 lleno de sin\u00f3nimos. Alguien me dir\u00e1 que quienes nos sumergimos en la historia deber\u00edamos aparcar nuestras inquietudes, para no contaminar lo escrutado. \u00c9sa es, probablemente, una tendencia mayoritaria entre los historiadores actuales. No va conmigo, ni creo ser un pedazo de carne movido por unas cuantas terminaciones nerviosas adecuadamente sincronizadas. Unamuno ya citaba a la pasi\u00f3n como motor de la investigaci\u00f3n. <\/p>\n<p>Y es que no puedo sino irritarme justamente al tropezar con situaciones en las que los verdugos se mofaron ad infinitum de nuestros muertos, incluso de los que no reposaban en esos expl\u00edcitos cementerios de conchales, descritos por Coloane. Lo hicieron a menudo, subiendo el tono a su m\u00e1xima expresi\u00f3n con motivo del \u00abllenado\u00bb, perd\u00f3nenme la expresi\u00f3n, de la fosa de Cuelgamuros (Valle de los Ca\u00eddos), inaugurada en abril de 1959 por el dictador bajo palio. <\/p>\n<p>Tras problemas y negativas de las familias de franquistas muertos en la guerra civil a desplazar los restos de los suyos a Cuelgamuros, la historia de ese gigantesco y esperp\u00e9ntico mausoleo fue culminada con el traslado de centenares de cad\u00e1veres de republicanos que yac\u00edan en las cuentas. La primera vez que escuch\u00e9 esta sentencia, tengo que reconocerlo, pens\u00e9 que se trataba de una leyenda urbana. No imaginaba que el ser humano llegara a ser tan retorcido. La alerta surgi\u00f3 con el descubrimiento del cruce de cartas entre diversos municipios alaveses y el gobernador civil de la \u00e9poca. Entonces supuse que algo habr\u00eda de cierto en la noticia. Hoy estoy en condiciones de afirmar que, desafortunadamente y como se suele indicar, la realidad supera a la ficci\u00f3n. <\/p>\n<p>El cementerio, concebido al fin de la guerra dentro de la m\u00edstica de los vencedores, construido en la posguerra por prisioneros pol\u00edticos, se hab\u00eda convertido en demasiado pante\u00f3n para un \u00fanico candidato. As\u00ed se transform\u00f3 en deposito de los rebeldes y, luego, por circunstancias del gui\u00f3n, en ba\u00fal para unos y otros. <\/p>\n<p>Durante 1958, los gobernadores civiles y los puestos de la Guardia Civil se dedicaron a realizar diversos informes sobre fosas y enterramientos irregulares, con el objetivo de exhumar los cad\u00e1veres para trasladarlos a Cuelgamuros. Hab\u00edan negado hasta entonces las ejecuciones, hab\u00edan prohibido a sus familias acercarse a las zanjas ensangrentadas, hab\u00edan vetado la investigaci\u00f3n, pero no tuvieron rubor en reconocer que todo aquello exist\u00eda. La megaloman\u00eda del dictador impon\u00eda las pautas, la impunidad desestimaba las formas. <\/p>\n<p>El primero de abril de 1959, como ha quedado apuntado, Franco inauguraba el mausoleo, que hab\u00eda comenzado a recibir los restos humanos. Su discurso eriza el bello y m\u00e1s de una vez he pensado si alguno de los asesores de Bush no lo rescat\u00f3 y tradujo al comienzo de la invasi\u00f3n de Iraq: \u00abLa lucha del Bien contra el Mal no termina por grande que sea la victoria. Ser\u00eda pueril creer que el diablo se someta; inventar\u00e1 nuevas tretas y disfraces ya que su esp\u00edritu seguir\u00e1 maquinando y tomar\u00e1 nuevas formas de acuerdo con los tiempos\u00bb. Era, siento la reiteraci\u00f3n, un d\u00eda de 1959. <\/p>\n<p>Poco antes, y desde Gasteiz y Bilbao, hab\u00edan viajado unas cajas, especialmente dise\u00f1adas, con los restos de centenares de muertos. En las semanas previas y posteriores a la inauguraci\u00f3n salieron m\u00e1s cajas, siempre del mismo modelo, desde varios lugares de Navarra y de Gipuzkoa. Los archivos municipales y gubernamentales (gobiernos civiles) y los propios de Cuelgamuros (custodiados por frailes benedictinos) lo confirman. Los restos humanos, seg\u00fan la descripci\u00f3n de entonces, eran \u00abconocidos\u00bb si se trataban de muertos en el Ej\u00e9rcito de Franco y, ah\u00ed llega la inmoralidad, \u00abdesconocidos\u00bb si proced\u00edan de fosas comunes que albergaban a republicanos. <\/p>\n<p>En marzo de 1959, el gobernador civil de \u00c1lava se fue de la lengua y en declaraciones al Pensamiento alav\u00e9s afirm\u00f3 que los huesos de numerosos muertos de la batalla de Legutio (noviembre-diciembre de 1936), tanto republicanos como franquistas, fueron trasladados al Valle de los Ca\u00eddos. Hoy comprendo por qu\u00e9 no hemos encontrado en ese escenario vasco los restos que tan vehementemente nos han solicitado investigar los familiares de los fallecidos. Imagino el enfado de Dora Gras que lleva toda una vida tras el rastro de su padre, muerto en aquel escenario. <\/p>\n<p>En Navarra, algunas familias supieron de la repulsiva instrucci\u00f3n. Las hijas de Fortunato Aguirre, alcalde de Estella, lograron recuperar casi clandestinamente los restos de su padre. No as\u00ed las de los cuatro vecinos de C\u00e1rcar desenterrados de un campo de Arizala y trasladados a Cuelgamuros, junto a otros cinco fusilados en Ayegui que llevaban enterrados junto a la carretera 23 a\u00f1os. Los cuerpos de Francisco Nagore y Jes\u00fas Azcona, presidente y secretario de la federaci\u00f3n local de UGT de Estella, tambi\u00e9n fueron conducidos al Valle de los Ca\u00eddos. <\/p>\n<p>En 2003 completamos una intervenci\u00f3n arqueol\u00f3gica en el cementerio de Hernani para investigar la suerte de unos 200 fusilados entre los meses de octubre y noviembre de 1936. El trabajo se centr\u00f3 en una fosa que desde 1978 se hab\u00eda convertido en cripta para honrar la memoria de las victimas ejecutadas en esa poblaci\u00f3n guipuzcoana. En esa fosa deber\u00edan estar, seg\u00fan todos los indicios, testimonios y documentaci\u00f3n, los restos de 8 personas, entre ellos sacerdotes como Mart\u00edn Lekuona, Gervasio Albisu, Jos\u00e9 Ariztimu\u00f1o o Celestino Onaindia. <\/p>\n<p>El tolosarra y jeltzale Jos\u00e9 Ariztimu\u00f1o, Aitzol, hab\u00eda sido detenido en alta mar cuando viajaba a Bilbao, encarcelado en Ondarreta y fusilado junto a la tapia del cementerio de Hernani en una noche del octubre de 1936. Aitzol fue escritor y pol\u00edtico, portavoz de la sociedad Euskaltzaleak, animador y organizador de cert\u00e1menes literarios en euskara, representaciones teatrales, concursos de bertsolarismo&#8230; La muerte nos equipara a todos, pero hay algunos muertos cuya memoria sobrevive a trav\u00e9s de su legado. La de Aitzol es una de ellas. <\/p>\n<p>Cuando abrimos la fosa de la cripta la encontramos desnuda, vac\u00eda. Movimos toneladas de tierra. Polvo. En un lateral una caja id\u00e9ntica a las de los traslados al Valle de los Ca\u00eddos. En el Archivo Municipal de Hernani, una informaci\u00f3n de la Guardia Civil (\u00abRelaci\u00f3n nominal de los enterramientos colectivos que existen en la demarcaci\u00f3n de este puesto\u00bb, junio de 1958) similar a la de otros lugares en los que se recababan datos para mover los restos, identificando a los sacerdotes de la que luego ser\u00eda cripta. Cabr\u00eda la posibilidad, nada extravagante por cierto, de que Aitzol, hubiera sido trasladado al Valle de los Ca\u00eddos, como Nagore y Azcona, como los de C\u00e1rcar, como los de Legutio, sin que los suyos, sin que sus familias tuvieran el m\u00e1s m\u00ednimo conocimiento de lo que sucedi\u00f3. Y hoy, de ser cierta la hip\u00f3tesis, sus restos reposar\u00edan junto al dictador, en un macabro mausoleo cuya menci\u00f3n deber\u00eda servir para enervar nuestro esp\u00edritu. Siento, como dec\u00eda Coloane, que lleg\u00f3 la hora de esos copiosos llantos celestiales que traspasen el coraz\u00f3n de los vivos en comunicaci\u00f3n con sus muertos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abLlueve all\u00e1 de mil formas, con cerrazones bramando huracanadas, copiosos llantos celestiales que traspasan el coraz\u00f3n de los vivos en comunicaci\u00f3n con sus muertos, que reposan bajo los cementerios de conchales\u00bb. La frase del recientemente fallecido Francisco Coloane ciertamente es hermosa, los adjetivos penetrantes, como la lluvia que sugiere. 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