{"id":19420,"date":"2009-08-12T08:00:08","date_gmt":"2009-08-12T06:00:08","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/poli-bueno-poli-malo\/"},"modified":"2009-08-12T08:00:08","modified_gmt":"2009-08-12T06:00:08","slug":"poli-bueno-poli-malo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/poli-bueno-poli-malo\/","title":{"rendered":"Poli bueno, poli malo"},"content":{"rendered":"<p>Esta historia no va de pel\u00edculas, sino, mejor a\u00fan, de realidades, pues la realidad supera con mucho la ficci\u00f3n. El argumento narrativo trata de unos obispos que llegan a un territorio del Oeste (el Este y el Norte del pa\u00eds no existen en esta superproducci\u00f3n) y pretenden evangelizar a una comunidad famosa por sus costumbres desalmadas, la violencia desatada y todo tipo de tropel\u00edas y desmanes en sus calles (no digo que este argumento se ajuste a los hechos, sino que tal es la mala fama que se le ha colgado a la citada poblaci\u00f3n). Una especie de Tombstone, en tiempos de Wyatt Earp. <\/p>\n<p>Van los predicadores protagonistas y se arremangan para pacificar la turbulenta regi\u00f3n. El primero de ellos, un tal Bl\u00e1zquez, llama a la congregaci\u00f3n y reclama a los pistoleros que entreguen sus armas y pidan perd\u00f3n. \u00abHa llegado el momento de que los vascos pidan perd\u00f3n por las acciones horrendas con las que algunos pecadores descarriados han ensuciado el buen nombre del pueblo vascongado\u00bb. El segundo, un tal Uriarte, m\u00e1s cercano a las gentes del lugar, conocedor de los sufrimientos y penalidades de la conquista de este Oeste, se limita a pedir a los principales responsables de la paz \u00absignos positivos de distensi\u00f3n, acercamiento mutuo y di\u00e1logo aut\u00e9ntico a la sociedad, que necesita m\u00e1s que nunca mantener la esperanza ante momentos sombr\u00edos\u00bb. <\/p>\n<p>Con toda la sangre que ha corrido por estos lugares y ca\u00f1adas, la tentaci\u00f3n inmediata ser\u00eda replicar al primer obispo que, puestos a pedir perd\u00f3n, no estar\u00eda de m\u00e1s que la iglesia se arrodillara ante los vascos por las bulas y excomuniones que sirvieron en su \u00e9poca a los asesinos espa\u00f1oles (Fernando el cat\u00f3lico, el falsario, por ejemplo) para promover la invasi\u00f3n del territorio en cuesti\u00f3n. Si la excomuni\u00f3n papal, a t\u00edtulo personal, nos pasa por el arco del triunfo, la conquista que justific\u00f3 y facilit\u00f3 no. <\/p>\n<p>Tambi\u00e9n se echa en falta una cura de humildad y penitencia a cuenta de la Cruzada del 36 (recordemos la foto del grupo de seminaristas que empu\u00f1an sus fusiles en pleno fervor del 18 de julio), tan bendecida y santificada en los p\u00falpitos, o los paseos bajo palio del principal cabecilla de los canallas espa\u00f1oles. La Inquisici\u00f3n, las hogueras, la persecuci\u00f3n de la brujer\u00eda o la herej\u00eda, el descubrimiento de las Am\u00e9ricas que permiti\u00f3 una sangrienta \u00abevangelizaci\u00f3n\u00bb de millones y millones de personas de otras creencias, Galileo, la perversi\u00f3n y represi\u00f3n de nuestra propia sexualidad\u2026 \u00bfPor qu\u00e9 no pide Bl\u00e1zquez perd\u00f3n por los muertos a\u00fan por venir que causar\u00e1 el sida por la prohibici\u00f3n eclesial del uso del preservativo? <\/p>\n<p>Seamos pr\u00e1cticos. No estamos ante un dilema moral, aunque as\u00ed nos presenten el discurso argumental de la pel\u00edcula. El cuento del perd\u00f3n no tiene m\u00e1s fin ni intenci\u00f3n que se\u00f1alar, desde la elevada autoridad moral de la religi\u00f3n, qui\u00e9nes son los malos de esta historia. As\u00ed, los de la otra parte son los buenos, como si nunca hubieran roto un plato en su vida. Unos, los de un lado, criminales; los contrarios, inocentes; v\u00edctimas, las buenas gentes que sufren los atropellos de quienes se han situado fuera de la ley. Es un relato un poco simpl\u00f3n, pero as\u00ed nos gustan las ficciones. <\/p>\n<p>Pero, llegados a este punto, cuando la reflexi\u00f3n daba cauce racional al primer impulso de indignaci\u00f3n, se me ocurri\u00f3 que no. Que la patra\u00f1a iba m\u00e1s lejos. Que el argumento de este cap\u00edtulo de la Conquista del Oeste no sigue los hilos narrativos de un western de acci\u00f3n como \u00abSin perd\u00f3n\u00bb. Que nos han birlado y escamoteado el gui\u00f3n. El reparto de papeles de los predicadores encaja m\u00e1s bien en la trama de los interrogatorios policiales, y la estructura narrativa del thriller de serie negra explica mejor el juego de confusi\u00f3n: good cop; bad cop. Doble discurso: que los creyentes de un bando se identifiquen con un obispo perdonavidas, prepotente y mat\u00f3n, le jaleen y se exciten con sus baladronadas\u2026; y que los de la comunidad a pacificar, agraviados, apabullados, encuentren cobijo y sosiego en los sermones del otro religioso, comprensivo y camelador. Pero que todos sigan dentro de la Iglesia, dentro del mismo orden pecaminoso y penitencial que nos dice qu\u00e9 hemos de hacer con nuestras almas, con nuestros gustos y enredos privados, con la unidad de Espa\u00f1a, con nuestros embriones, con nuestra educaci\u00f3n y nuestra caridad\u2026 <\/p>\n<p>Con perd\u00f3n, pero no es el Clint Easwood de \u00abSin perd\u00f3n\u00bb quien se retrata en esta escena del obispo Bl\u00e1zquez y el Uriarte, sino la vieja pantomima del poli bueno, poli malo. Es Harry el Sucio quien entra dando patadas en la comisar\u00eda para que los asustados detenidos, delincuentes o no, se confiesen con el poli amable y bonach\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Esta historia no va de pel\u00edculas, sino, mejor a\u00fan, de realidades, pues la realidad supera con mucho la ficci\u00f3n. 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