{"id":19281,"date":"2009-08-11T11:19:27","date_gmt":"2009-08-11T09:19:27","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/el-principio-de-arquimedes\/"},"modified":"2009-08-11T11:19:27","modified_gmt":"2009-08-11T09:19:27","slug":"el-principio-de-arquimedes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/el-principio-de-arquimedes\/","title":{"rendered":"El principio de Arqu\u00edmedes"},"content":{"rendered":"<p>Friedel Reiter denunci\u00f3 en una de las p\u00e1ginas de su diario \u201cla negligencia insoportable de los guardianes franceses que oprimen a gentes que tienen el derecho a la libertad\u201d. Era 1942 y Friedel escrib\u00eda desde el campo de concentraci\u00f3n de Ribesaltes, diez kil\u00f3metros al norte de Perpignan, en la Catalu\u00f1a continental. Casi 60 a\u00f1os despu\u00e9s, Jacqueline Veuve dirig\u00eda un documental sobre el campo de Ribesaltes de 75 minutos que pudo verse en Suiza. Friedel, con la cara arrugada por el tiempo, el cabello cano y su juventud en el recuerdo, asisti\u00f3 in situ a los primeros compases de la grabaci\u00f3n. Cuando la luz abandonaba el escenario y los t\u00e9cnicos comenzaron a recoger sus trastos, ella, Friedel, volvi\u00f3 la mirada hacia su acompa\u00f1ante y le dijo: \u201cEs m\u00e1s triste que antes\u201d.<\/p>\n<p>El campo de Ribesaltes, con v en franc\u00e9s, fue abierto en 1938 para acoger a los refugiados de la guerra espa\u00f1ola que escapaban del avance fascista. Los pocos vascos que llegaron a conocerlo fueron trasladados en abril del a\u00f1o siguiente a Gurs, en la frontera bearnesa con Zuberoa. El campo catal\u00e1n se fue llenando de gitanos, republicanos y jud\u00edos hasta la definitiva invasi\u00f3n alemana de 1942. Entonces, los jud\u00edos, entre ellos 400 ni\u00f1os, fueron enviados a Auschwitz&#8230; y gaseados.<\/p>\n<p>El campo fue cerrado, pero con motivo de los Acuerdos de Evian de 1962, que pon\u00edan fin a la guerra de Argelia y abr\u00edan el paso a la independencia del pa\u00eds norteafricano, una docena de operarios lustraron r\u00e1pidamente los barracones para acoger a miles de harkis (argelinos que hab\u00edan trabajado con las fuerzas francesas de ocupaci\u00f3n) y sus familias. La familia de F\u00e1tima Besnaci-Lancou hab\u00eda dado cobertura al FLN, excepto el padre. Para evitar represalias, optaron por la evacuaci\u00f3n y fueron ubicados en Ribesaltes. F\u00e1tima escribi\u00f3, como Friedel, un diario: \u201cLa desmesura de este campo est\u00e1 directamente relacionada con la absurdidad de nuestra historia\u201d.<\/p>\n<p>Lazhar Hamlaoui lleg\u00f3 a Ribesaltes en enero de 2006. Viv\u00eda y trabajaba en Villeurbanne, cerca de Lyon, y sus hijos estaban escolarizados en franc\u00e9s, excepto la peque\u00f1a Sirine, que apenas tiene ahora a\u00f1o y medio, cuidada por su esposa Nacera Akli. Lazhar hab\u00eda entrado regularmente en Francia en 2001. No escapaba del fascismo hispano o alem\u00e1n, ni de la ira de los independentistas argelinos. Lazhar escapaba del hambre. Una repuesta negativa a la petici\u00f3n de papeles para la estancia le llev\u00f3 al campo catal\u00e1n, reconvertido en Centro de Retenci\u00f3n Administrativa. En celda, bajo llave. Lazhar no escrib\u00eda en su diario como Friedel o como F\u00e1tima. Pero fue Friedel la que acumul\u00f3, por boca del joven Lazhar, la descripci\u00f3n citada en el primer p\u00e1rrafo de este art\u00edculo: \u201cEs m\u00e1s triste que antes\u201d.<\/p>\n<p>Recogido en los libros sobre la infamia del siglo XX, el espacio de Ribesaltes se ha convertido en el paradigma de esa sociedad regresiva e hip\u00f3crita que es la francesa. No importan los tiempos, ni las \u00e9pocas. Bajo tutela militar o civil, el campo de Ribesaltes ha servido para internar, por orden de colaboracionistas, colonialistas o dem\u00f3cratas, a los indeseables de Francia. Porque indeseables fueron los gitanos, los republicanos espa\u00f1oles, los jud\u00edos, los harkis y, ahora, los sin papeles saharianos o sub. Todos terroristas en potencia.<\/p>\n<p>La administraci\u00f3n francesa, que ni siquiera se ha sonrojado con el informe sobre sus prisiones medievales, hace bueno, una y otra vez, el famoso Teorema de Arqu\u00edmedes (un s\u00f3lido sumergido en un l\u00edquido recibe un empuje hacia arriba igual al peso del volumen del l\u00edquido que desaloja). Siempre, sea el r\u00e9gimen que sea, habr\u00e1 un desalojo de justicia, reglamentario que dir\u00eda un militar. Las fuerzas vivas, de cualquier apellido, presionaran para desalojar igual peso del volumen de su soberbia.<\/p>\n<p>Y la legalidad francesa se ajustar\u00e1 a esos deseos que un d\u00eda Napole\u00f3n llev\u00f3 al extremo. Lo cita con claridad meridiana Michel Houllebecq en Las part\u00edculas elementales: \u201cAdmiraba a ese hombre (Napole\u00f3n) que hab\u00eda ba\u00f1ado en sangre y fuego a Europa, que hab\u00eda llevado a la muerte a cientos de miles de seres humanos sin poner como excusa una ideolog\u00eda, una creencia, una convicci\u00f3n cualquiera\u201d. El teorema de Arqu\u00edmedes: Francia, por encima de todo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Friedel Reiter denunci\u00f3 en una de las p\u00e1ginas de su diario \u201cla negligencia insoportable de los guardianes franceses que oprimen a gentes que tienen el derecho a la libertad\u201d. Era 1942 y Friedel escrib\u00eda desde el campo de concentraci\u00f3n de Ribesaltes, diez kil\u00f3metros al norte de Perpignan, en la Catalu\u00f1a continental. 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