{"id":19223,"date":"2009-08-11T09:31:56","date_gmt":"2009-08-11T07:31:56","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/franco-omnisciente\/"},"modified":"2009-08-11T09:31:56","modified_gmt":"2009-08-11T07:31:56","slug":"franco-omnisciente","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/franco-omnisciente\/","title":{"rendered":"Franco, omnisciente"},"content":{"rendered":"<p>Cuando principiaba mi juventud, en esa edad en la que arrancas a despertar del letargo eterno de la nada, descubr\u00ed ciertos personajes que, con el tiempo, he sabido que acapararon mi vida cotidiana. Algunos eran futbolistas y ciclistas, otros personajes m\u00edticos del barrio, m\u00e1s de uno compa\u00f1ero en cursos superiores de la escuela y, los menos, cantantes de moda. Los recuerdo con cari\u00f1o: Silvestre, el delantero que desbordaba en el barro de Atotxa, Valent\u00edn Uriona, el txirrindulari que muri\u00f3 en un aciago accidente en Sabadell, Michael Labeguerie, cuyos discos pas\u00e1bamos entre la ropa por el puente fronterizo de Santiago&#8230; Recuerdo su huella con m\u00e1s intensidad que la de personajes cercanos en el tiempo, cuyo vestigio se diluye como el sol de oto\u00f1o. Excepto con los m\u00e1s cercanos, con el resto no tuve m\u00e1s relaci\u00f3n que la de admiraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Hubo, entre todos ellos, uno omnipresente que precisamente no despertaba devoci\u00f3n, sino todo lo contrario: terror. Que no s\u00f3lo era mi referencia en ese despertar, sino la de todos nosotros, j\u00f3venes, adultos y ancianos. Se trataba de Francisco Franco, el dictador vencedor de aquella guerra civil que surgi\u00f3 tras el fallido golpe de Estado del verano del 36. El general\u00edsimo, ejemplo de virtudes, conocimientos o saber estar en cualquiera de las facetas en las que se divid\u00eda la vida pol\u00edtica peninsular. Franco era como Dios, estaba en todas partes.<\/p>\n<p>La omnipresencia de Franco era espectacular. Quien no haya conocido esa \u00e9poca no puede siquiera imaginar el tremendo culto a su personalidad que destilaban los escenarios de aquella sociedad atenazada y amenazada. En m\u00faltiples ocasiones me vienen a la memoria retazos de esos tiempos y el color que aparece tras cualquier escaparate es el gris. El sonido llega amortiguado y todos los personajes est\u00e1n tocados de un bigote fino y una voz aflautada, como la del dictador. Un escalofr\u00edo me recorre el espinazo. En cierta ocasi\u00f3n, creo que fue en carnavales, recuperamos cierta iconograf\u00eda de la \u00e9poca, cuadros, himnos, banderas, y engalanamos una sociedad donostiarra con aquellos atuendos. Recibimos una severa reprimenda de parte de los mayores: \u00abCon Franco ni en juegos\u00bb. Escalofr\u00edos.<\/p>\n<p>La resonancia del dictador, su conversi\u00f3n en pieza de nuestras vidas particulares y colectivas, ha sido un motivo permanente de reflexi\u00f3n. Y, equivocado o no, llegu\u00e9 ya hace a\u00f1os a un par de conclusiones. Ambas ten\u00edan que ver con esa sociedad creada a los pies del dictador. Por un lado, su red de aduladores se contaba por millones. Espa\u00f1a ha sido siempre un pa\u00eds de serviles, en distintas medidas seg\u00fan las \u00e9pocas, y la de Franco fue el paradigma. Y por otro, su segunda red, la de chivatos. Comenz\u00f3 al poco de concluir la guerra. Militares, guardia civiles y dem\u00e1s emisarios b\u00e9licos estaban en el frente. As\u00ed que los condenados lo fueron por el testimonio de vecinos y colegas. Por miedo, por venganza, por simpat\u00eda&#8230; por lo que fuera. Lo cierto es que la red de chivatos, otra caracter\u00edstica hispana, fue tambi\u00e9n millonaria. Con unos y con otros, aderezados con circos puntuales, obispos y la adecuada estrategia educacional, Franco estableci\u00f3 un escenario repulsivo.<\/p>\n<p>Ese escenario se perpetu\u00f3 durante d\u00e9cadas con la \u00abpropaganda\u00bb apropiada. Excelencias mil, reservas espirituales, contubernios internacionales, Real Madrid, el Pisuerga que pasa por Valladolid y la exaltaci\u00f3n de los valores hist\u00f3ricos de un imperio que ol\u00eda a rancio por todas sus desembocaduras. La propaganda convirti\u00f3 todas esas necedades en cuestiones de Estado y en inquietud ciudadana.<\/p>\n<p>Chivatos, aduladores y propagadores fueron los ojos del Gran Hermano, de Franco. Hay un t\u00e9rmino en el vocabulario espa\u00f1ol que aunque se utiliza generalmente para definir al narrador de una novela, su significado excede a la literatura. Se trata del omnisciente, aqu\u00e9l que tiene conocimiento de todas las cosas, las reales y las posibles. \u00c9se era Franco, \u00e9sa era la imagen que desplegaba y que gustaba desplegar frente a sus s\u00fabitos.<\/p>\n<p>Muri\u00f3 sin subir al estrado de Nuremberg, en olor de multitudes, aqu\u00e9l que parec\u00eda inmortal. Entubado y con el manto de Santa Teresa que no fue suficiente para obrar el milagro que esperaban sus seguidores, su final fue acorde con su trayectoria mesi\u00e1nica. Rodeado de los restos de decenas de miles de combatientes fascistas y los de unos centenares de milicianos republicanos para endulzar el insulto a la memoria, se hizo enterrar en Cuelgamuros, rebautizado con el joseantoniano nombre de Valle de los Ca\u00eddos.<\/p>\n<p>Hace treinta a\u00f1os de aquello. M\u00e1s de media vida nuestra, aquella a la que no llegaron varios cientos de miles de compatriotas que se quedaron en el camino, a los que Franco mand\u00f3 al pat\u00edbulo, a la c\u00e1rcel o al exilio. Hace treinta a\u00f1os ya y, sin embargo, todav\u00eda sigo sintiendo en mi cogote ese viento gris y esos sonidos amortiguados que me producen, no lo puedo remediar, unos pavorosos escalofr\u00edos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando principiaba mi juventud, en esa edad en la que arrancas a despertar del letargo eterno de la nada, descubr\u00ed ciertos personajes que, con el tiempo, he sabido que acapararon mi vida cotidiana. Algunos eran futbolistas y ciclistas, otros personajes m\u00edticos del barrio, m\u00e1s de uno compa\u00f1ero en cursos superiores de la escuela y, los [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[78],"tags":[],"class_list":["post-19223","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-egunekoa"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v28.4 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>Franco, omnisciente - Nabarralde<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/franco-omnisciente\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Franco, omnisciente - Nabarralde\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Cuando principiaba mi juventud, en esa edad en la que arrancas a despertar del letargo eterno de la nada, descubr\u00ed ciertos personajes que, con el tiempo, he sabido que acapararon mi vida cotidiana. Algunos eran futbolistas y ciclistas, otros personajes m\u00edticos del barrio, m\u00e1s de uno compa\u00f1ero en cursos superiores de la escuela y, los [&hellip;]\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/franco-omnisciente\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"Nabarralde\" \/>\n<meta property=\"article:publisher\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/nabarraldefundazioa\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2009-08-11T07:31:56+00:00\" \/>\n<meta name=\"author\" content=\"Nabarralde\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:creator\" content=\"@Nabarralde\" \/>\n<meta name=\"twitter:site\" content=\"@Nabarralde\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"I\u00f1aki Ega\u00f1a\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"4 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\\\/\\\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"Article\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/es\\\/franco-omnisciente\\\/#article\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/es\\\/franco-omnisciente\\\/\"},\"author\":{\"name\":\"Nabarralde\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/597064be2999f8f5251a2dd9bd90ac56\"},\"headline\":\"Franco, omnisciente\",\"datePublished\":\"2009-08-11T07:31:56+00:00\",\"mainEntityOfPage\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/es\\\/franco-omnisciente\\\/\"},\"wordCount\":851,\"commentCount\":0,\"articleSection\":[\"Egunekoa\"],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/es\\\/franco-omnisciente\\\/\",\"url\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/es\\\/franco-omnisciente\\\/\",\"name\":\"Franco, omnisciente - Nabarralde\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/#website\"},\"datePublished\":\"2009-08-11T07:31:56+00:00\",\"author\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/597064be2999f8f5251a2dd9bd90ac56\"},\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/es\\\/franco-omnisciente\\\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/es\\\/franco-omnisciente\\\/\"]}]},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/es\\\/franco-omnisciente\\\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Portada\",\"item\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/es\\\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"Franco, omnisciente\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/#website\",\"url\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/\",\"name\":\"Nabarralde\",\"description\":\"Kultur Ekimenak eta Sustapenak\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"Person\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/597064be2999f8f5251a2dd9bd90ac56\",\"name\":\"Nabarralde\",\"image\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/eb923fe5afac9095da877b906a6d3b9e9a55a2361912ca85b1232801e983cef8?s=96&d=mm&r=g\",\"url\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/eb923fe5afac9095da877b906a6d3b9e9a55a2361912ca85b1232801e983cef8?s=96&d=mm&r=g\",\"contentUrl\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/eb923fe5afac9095da877b906a6d3b9e9a55a2361912ca85b1232801e983cef8?s=96&d=mm&r=g\",\"caption\":\"Nabarralde\"},\"url\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/es\\\/author\\\/nagusia\\\/\"}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"Franco, omnisciente - Nabarralde","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/franco-omnisciente\/","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"Franco, omnisciente - Nabarralde","og_description":"Cuando principiaba mi juventud, en esa edad en la que arrancas a despertar del letargo eterno de la nada, descubr\u00ed ciertos personajes que, con el tiempo, he sabido que acapararon mi vida cotidiana. Algunos eran futbolistas y ciclistas, otros personajes m\u00edticos del barrio, m\u00e1s de uno compa\u00f1ero en cursos superiores de la escuela y, los [&hellip;]","og_url":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/franco-omnisciente\/","og_site_name":"Nabarralde","article_publisher":"https:\/\/www.facebook.com\/nabarraldefundazioa","article_published_time":"2009-08-11T07:31:56+00:00","author":"Nabarralde","twitter_card":"summary_large_image","twitter_creator":"@Nabarralde","twitter_site":"@Nabarralde","twitter_misc":{"Escrito por":"I\u00f1aki Ega\u00f1a","Tiempo de lectura":"4 minutos"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"Article","@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/franco-omnisciente\/#article","isPartOf":{"@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/franco-omnisciente\/"},"author":{"name":"Nabarralde","@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/#\/schema\/person\/597064be2999f8f5251a2dd9bd90ac56"},"headline":"Franco, omnisciente","datePublished":"2009-08-11T07:31:56+00:00","mainEntityOfPage":{"@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/franco-omnisciente\/"},"wordCount":851,"commentCount":0,"articleSection":["Egunekoa"],"inLanguage":"es"},{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/franco-omnisciente\/","url":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/franco-omnisciente\/","name":"Franco, omnisciente - Nabarralde","isPartOf":{"@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/#website"},"datePublished":"2009-08-11T07:31:56+00:00","author":{"@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/#\/schema\/person\/597064be2999f8f5251a2dd9bd90ac56"},"breadcrumb":{"@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/franco-omnisciente\/#breadcrumb"},"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/nabarralde.eus\/es\/franco-omnisciente\/"]}]},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/franco-omnisciente\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Portada","item":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"Franco, omnisciente"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/#website","url":"https:\/\/nabarralde.eus\/","name":"Nabarralde","description":"Kultur Ekimenak eta Sustapenak","potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/nabarralde.eus\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es"},{"@type":"Person","@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/#\/schema\/person\/597064be2999f8f5251a2dd9bd90ac56","name":"Nabarralde","image":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/eb923fe5afac9095da877b906a6d3b9e9a55a2361912ca85b1232801e983cef8?s=96&d=mm&r=g","url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/eb923fe5afac9095da877b906a6d3b9e9a55a2361912ca85b1232801e983cef8?s=96&d=mm&r=g","contentUrl":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/eb923fe5afac9095da877b906a6d3b9e9a55a2361912ca85b1232801e983cef8?s=96&d=mm&r=g","caption":"Nabarralde"},"url":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/author\/nagusia\/"}]}},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19223","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=19223"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19223\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=19223"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=19223"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=19223"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}