{"id":19115,"date":"2009-08-10T11:00:22","date_gmt":"2009-08-10T09:00:22","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/la-recuperacion-de-la-makil-borroka-los-makilkaris-vascos\/"},"modified":"2009-08-10T11:00:22","modified_gmt":"2009-08-10T09:00:22","slug":"la-recuperacion-de-la-makil-borroka-los-makilkaris-vascos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/la-recuperacion-de-la-makil-borroka-los-makilkaris-vascos\/","title":{"rendered":"La recuperaci\u00f3n de la makil borroka. Los makilkaris vascos"},"content":{"rendered":"<p><em>Traducci\u00f3n: Koro Garmendia Iartza<\/em> <\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.euskonews.com\/0281zbk\/gaia28101eu.html\">Jatorrizko bertsioa euskaraz<\/a> <\/p>\n<p>En Euskadi, la costumbre de utilizar la makila est\u00e1 ampliamente extendida, como bien podemos observar en las ferias y exposiciones de artesan\u00eda, donde se dan cita fabricantes de makilas de todo tipo.    <\/p>\n<p>Pero, a pesar de los numerosos estudios que se han realizado sobre esta figura, no por ello debemos pensar que todas sus funcionalidades han sido ya analizadas. Del aspecto que presenta la makila o bast\u00f3n tradicional vasco, con la parte inferior emplomada y un disimulado aguij\u00f3n en la empu\u00f1adura, bien se podr\u00eda deducir que no es s\u00f3lo un accesorio de paseo, sino que sirve incluso para luchar. Otro tanto se podr\u00eda decir sobre el bast\u00f3n de acebo lleno de puntas. Lo cierto es que nunca se ha profundizado lo suficiente en el papel de las makilas en la lucha.    <\/p>\n<p>Y es que, en ocasiones, lo que m\u00e1s nos cuesta ver es precisamente lo m\u00e1s evidente.    <\/p>\n<p><strong>Las primeras pistas<\/strong> <\/p>\n<p>Tampoco yo me hab\u00eda parado nunca a pensar en este uso de la makila, hasta que un buen d\u00eda me encontr\u00e9 en la siguiente situaci\u00f3n.    <\/p>\n<p>Resulta que conocimos a unos sicilianos con los que empezamos a charlar sobre las costumbres t\u00edpicas de nuestros respectivos pa\u00edses. De repente, uno de ellos se acord\u00f3 de las makilas. Coment\u00f3 que en su tierra ten\u00edan una particular manera de luchar con bastones y que hab\u00eda algunos grupos que segu\u00edan practicando este tipo de combate. Nos pregunt\u00f3 si tambi\u00e9n en Euskadi lo segu\u00edan haciendo. Le respond\u00ed que no. Pero pens\u00f3 que me equivocaba, ya que el origen de aquella modalidad marcial se encontraba, seg\u00fan dec\u00eda, en Euskadi. Adem\u00e1s, parece ser que fue precisamente un euskaldun quien se lo ense\u00f1\u00f3 a los sicilianos.    <\/p>\n<p>Tratando de despejar aquellas dudas, empec\u00e9 a indagar en el asunto. Vean lo que llegu\u00e9 a descubrir&#8230;    <\/p>\n<p>El estudio que realizamos en Euskadi    <\/p>\n<p>Decid\u00ed recurrir a dos fuentes: a los datos que pod\u00eda encontrar en los libros y archivos antiguos, y a la informaci\u00f3n que los euskaldunes guardaban en su memoria.    <\/p>\n<p><strong>La colecci\u00f3n bibliogr\u00e1fica<\/strong> <\/p>\n<p>En algunos archivos hay cantidad de p\u00e1ginas sobre procesos judiciales y litigios en torno a la makila, pero no es \u00e9se el objeto de nuestro estudio. A fin de cuentas, cualquiera puede coger un palo y propinar una paliza. Lo que a nosotros nos interesa averiguar es si en Euskadi existi\u00f3 alguna t\u00e9cnica codificada desarrollada espec\u00edficamente para la makila.    <\/p>\n<p>La respuesta es afirmativa, como lo atestiguan, entre otros muchos datos, las cr\u00f3nicas que se narran en los libros \u00abCorograf\u00eda de Guip\u00fazcoa\u00bb, de Aita Larramendi, \u00abGipuzkoako dantzak\u00bb, de Iztueta, o \u00abEl Basojaun de Etumeta\u00bb, de Juan Benantzio Arakistain.    <\/p>\n<p>En las dos \u00faltimas obras se describen luchas que tuvieron lugar entre hombres armados con makilas y los que llevaban espadas. Los espadachines, adem\u00e1s, sol\u00edan ser siempre soldados profesionales. En uno de los combates, adem\u00e1s, el contrincante era un maestro de esgrima. En los dem\u00e1s casos, los makilkaris luchaban contra dos o tres soldados, y siempre sal\u00edan vencedores.    <\/p>\n<p>En mis investigaciones por el Pa\u00eds Vasco continental, he dado con una colecci\u00f3n bastante completa, obra de Rene Cuzacq, en cuyas exposiciones se puede ver con toda claridad que las luchas de makilas ten\u00edan lugar frecuentemente y en cualquier lugar. Explica, adem\u00e1s, que esta pr\u00e1ctica ven\u00eda a ser una modalidad de esgrima, y que, al igual que suced\u00eda en otras disciplinas, hab\u00eda maestros y escuelas propias para su aprendizaje.    <\/p>\n<p><strong>La tradici\u00f3n oral<\/strong> <\/p>\n<p>En primer lugar visit\u00e9 las zonas donde, seg\u00fan indicaban los escritos, pod\u00eda encontrar alguna huella de las luchas con makilas. Para ello me adentr\u00e9 en el interior de Euskadi, sobre todo en el \u00e1mbito pastoril. En el litoral vasco no ha existido esta modalidad de lucha.    <\/p>\n<p>Encontr\u00e9 la mayor\u00eda de las pistas en los municipios de Azpeitia, Azkoitia, Errezil, Beizama, Amezketa, Zaldibia, Hernialde, Zizurkil y Markina-Xemein. Muy a mi pesar, en Navarra no hall\u00e9 absolutamente nada.    <\/p>\n<p>En las citadas villas hay gente que todav\u00eda recuerda algunos casos, por lo que trat\u00e9 de recoger su testimonio.    <\/p>\n<p>De cuanto he podido averiguar, deduzco que a principios del siglo XX este tipo de lucha se practicaba por doquier, aunque vivi\u00f3 sus momentos de esplendor en los siglos XVIII y XIX. Los makilkaris participaron en numerosas guerras y contiendas, como por ejemplo en la primera guerra carlista y en el enfrentamiento de los 100.000 hijos de San Luis. Parece ser que incluso Napole\u00f3n dispon\u00eda de un regimiento de makilkaris para las luchas de cuerpo a cuerpo.    <\/p>\n<p>Tambi\u00e9n en el siglo XX hubo expertos makilkaris. Me consta que en la d\u00e9cada de los 70 tuvieron lugar algunas luchas, y que incluso en los a\u00f1os 1940-1945 hubo h\u00e1biles luchadores.    <\/p>\n<p>En el Pa\u00eds Vasco continental se empleaban makilas m\u00e1s cortas. Estuve conversando con Joanes Bergara, el conocido artesano fabricante de makilas de la familia Ainciart-Bergara, quien no s\u00f3lo me habl\u00f3 sobre varios luchadores y me cont\u00f3 unas cuantas an\u00e9cdotas, sino que me ofreci\u00f3 algunos interesantes datos sobre las t\u00e9cnicas que se empleaban.    <\/p>\n<p><strong>Conclusiones<\/strong> <\/p>\n<p>Las t\u00e9cnicas que hemos podido llegar a conocer se parecen bastante a las empleadas por los sicilianos. Son modalidades lo suficientemente desarrolladas como para poder enfrentarse a soldados provistos de espadas.    <\/p>\n<p>La mayor\u00eda de las t\u00e9cnicas son giratorias y permiten mantener el cuerpo a salvo. Por ejemplo, esta misma t\u00e9cnica:     <\/p>\n<p>La forma de sujetar la makila es muy peculiar, pero permite girar y manejarla f\u00e1cil y c\u00f3modamente:    <\/p>\n<p>Los tipos de makila que se empleaban eran dos: una larga, de 1,3 m.-1,5 m., y otra m\u00e1s corta, de unos 90 cm., para cuyo empleo existen unas determinadas t\u00e9cnicas:    <\/p>\n<p>En este caso, los golpes se asestan del rev\u00e9s, bien utilizando siempre la misma mano, bien turn\u00e1ndose entre ambas.    <\/p>\n<p>Por otro lado, y como ven\u00eda siendo habitual en cualquier modalidad de combate, sol\u00eda haber profesores y escuelas destinados a ense\u00f1ar estas t\u00e9cnicas codificadas, quiz\u00e1s con menos formalidades que en la actualidad.     <\/p>\n<p>A partir de estos datos, y aprovechando las t\u00e9cnicas que los sicilianos emplean, ser\u00eda perfectamente posible recuperar este tesoro marcial que surgi\u00f3 en nuestras tierras, siempre y cuando lo queramos&#8230; <\/p>\n<p align=\"center\"><strong>Palos, bastones y makilas: EL ARMA<\/strong><\/p>\n<p align=\"center\"><strong>Antx\u00f3n Aguirre Sorondo<\/strong><\/p>\n<p align=\"center\"><strong>EL ARMA<\/strong><\/p>\n<p>Como qued\u00f3 dicho, palos, ramas y piedras fueron las primeras herramientas que conocieron nuestros antecesores primates para defenderse, cazar o atrapar las frutas de los \u00e1rboles. Su multifuncionalidad a nadie escapa. <\/p>\n<p>A partir de las Notas para un Curso de Antropolog\u00eda del profesor Francisco de las Barras de Arag\u00f3n, podemos establecer una clasificaci\u00f3n de las armas de primera generaci\u00f3n, es decir las m\u00e1s simples, con resultados interesantes para el tema que tratamos. Por ejemplo, las armas de mano se dividen en armas de esgrima -con punta (lanza), filo (hacha) o con ambas (espada)-, y de contundencia (maza). El segundo grupo lo componen las armas arrojadizas, que seg\u00fan la forma de propulsi\u00f3n subdividiremos en de impulsi\u00f3n muscular directa (lanza) o con propulsor (honda), por propulsi\u00f3n de aire (cerbatanas) o por s\u00f3lido el\u00e1stico (arco o tirachinas). Finalmente, entre las armas de defensa se cuenta el bast\u00f3n, el escudo y la coraza. <\/p>\n<p>Como se ve por esta clasificaci\u00f3n, el simple palo puede incluirse entre las armas de esgrima, de contundencia, arrojadizas, de impulsi\u00f3n y hasta de propulsi\u00f3n, am\u00e9n de elemento de defensa. M\u00e1s no se puede pedir. <\/p>\n<p>En una reciente exposici\u00f3n organizada en el Museo de Arqueolog\u00eda de Alava sobre enfermedades de la prehistoria alavesa, se exhibi\u00f3 una colecci\u00f3n de c\u00fabitos afectados por fracturas de la di\u00e1fisis encontrados en varios yacimientos: tres piezas en San Juan Ante Portam Latinam, dos en el dolmen del Alto de la Huesera, uno en el dolmen de Los Llanos y en La Mina, y un caso m\u00e1s en la cueva sepulcral de Pe\u00f1a del Castillo-2. Todas las fracturas se recuperaron de forma admirable, hasta el punto que ser\u00eda casi imposible percibir la existencia de una antigua lesi\u00f3n de no ser por el an\u00e1lisis radigr\u00e1fico. Pero lo que m\u00e1s nos interesa aqu\u00ed es lo que dice en el programa explicativo el excelente paleopat\u00f3logo Francisco Etxeberria Gabilondo, respecto al origen de las fracturas: \u00abEl c\u00fabito se fractur\u00f3 de forma transversal como consecuencia de un traumatismo directo, tal y como se produce cuando se recibe el golpe en la parte central del antebrazo al proteger el rostro ante el agresor. Este mecanismo de producci\u00f3n de las fracturas del antebrazo es frecuente en las disputas que se producen en los pueblos primitivos actuales que emplean palos como \u00fanica arma de defensa y ataque\u00bb. <\/p>\n<p>Con la evoluci\u00f3n, aquellos hombres convirtieron las piedras en lascas afiladas, y de la uni\u00f3n de palos y lascas surgieron las primeras hachas. Con el descubrimiento de los metales se sustituyeron las piedras por puntas de metal, naciendo as\u00ed la famosa azcona o azkon vasca -por ejemplo-, cuya utilizaci\u00f3n ha llegado casi hasta nuestro siglo. En todo caso, lo que nos interesa subrayar es que el uso del palo como arma de defensa y ataque se remonta al mismo origen de la especie. <\/p>\n<p>Un proverbio b\u00edblico (XIII, 24) sentencia que \u00abEl que ahorra bast\u00f3n no ama a su hijo\u00bb, que acaso constituye la primera muestra de la concepci\u00f3n pedag\u00f3gica del palo, tan antigua como actual (muy recientemente en Inglaterra se ha derogado el castigo corporal en las escuelas, con el consiguiente arrinconamiento de la extensa galer\u00eda de palos al servicio de tan edificante objetivo). Con id\u00e9ntico trasfondo, los ilotas espartanos -hace dos milenios y medio- recib\u00edan una raci\u00f3n de varazos diarios para recordarles su condici\u00f3n de esclavos. <\/p>\n<p>En el Antiguo Testamento Dios promete castigar al rey con una \u00abvara de hombre\u00bb (Libro II. Reyes, VII, 14), y en el Nuevo Jesucristo anuncia a los Ap\u00f3stoles que ser\u00edan castigados en las sinagogas a varazos. Pablo y Silas comprobaron en sus carnes la exactitud de la pr\u00e9dica, el primero de ellos por tres veces, a pesar de que la Ley Porcia del siglo 195 a. JC. prohibi\u00f3 que los ciudadanos de Roma fueran denigrados con la pena de varas o jus virgatum (s\u00f3lo una vez el fundador de la Iglesia fue eximido). M\u00e1s tarde los cristianos, romanos o no, padecieron esta penalidad por contumacia. <\/p>\n<p>Ya anticipamos que los lictores romanos acompa\u00f1aban a los magistrados con s\u00edmbolos de justicia llamados fasces; pero cuando proced\u00edan a una condena a muerte, en su lugar portaban varas y hachas, instrumentos de suplicio capital: con las primeras flagelaban al reo antes de darle muerte con las segundas. <\/p>\n<p>Para que no quede duda de lo consuetudinario de varas, f\u00e9rulas y l\u00e1tigos en la vida de la Roma cl\u00e1sica, a\u00f1adamos que todos ellos eran parte del mobiliario escolar y dom\u00e9stico para el apaleo de estudiantes y esclavos respectivamente. <\/p>\n<p>S\u00f3lo tras la ca\u00edda del Ancienne R\u00e9gime, la Francia revolucionaria de 1789 elimin\u00f3 la pena de varas. <\/p>\n<p>Nuestros archivos est\u00e1n repletos de querellas por agresiones a golpe de palo, como esta de No\u00e1in (N) datada de 1653: \u00abMiguel de Irurzun, vecino de No\u00e1in, contra D. Juan de Lecumberri, vicario del mismo lugar. Estando pele\u00e1ndose el demandante con Juanes de Lar, vicario, en vez de poner paz, le dio de palos y golpes. D. Juan declara que fue y a poner paz y como Irurzun le falt\u00f3 al respeto, le dio dos zurriagazos\u00bb. <\/p>\n<p>Debo al investigador Koldo Lizarralde el hallazgo de un documento revelador de la com\u00fan utilidad otrora de palos y chuzos (palo con una punta met\u00e1lica en su extremo): se trata de las Ordenanzas de la villa de Elgoibar (G) establecidas en 1751 -cuyo original est\u00e1 depositado en el Archivo de Protocolos de O\u00f1ate-, en donde se indica expresamente que en caso de que la poblaci\u00f3n sufriera un ataque de asaltantes, se har\u00eda sonar la campana y todos los varones \u00fatiles de la villa -es decir, los comprendidos entre los 18 y los 60 a\u00f1os- acudir\u00edan armados con fusiles, quienes tuvieran, y \u00ablos restantes con chuzos\u00bb. Palmario es que quien m\u00e1s y quien menos pose\u00eda su propio chuzo como arma b\u00e1sica de defensa. <\/p>\n<p>Aunque parezca evidente el uso de estos instrumentos por nuestros antepasados cercanos, tenemos otros datos que no nos resistimos a pasar por alto. <\/p>\n<p>Ya citamos m\u00e1s arriba al antiguo Fuero de Navarra, para cuya redacci\u00f3n se utiliz\u00f3 el de Tudela de 1117, y para \u00e9ste a su vez el de Sobrarbe. Pues bien, como apunt\u00f3 el gran historiador navarro Jos\u00e9 Yanguas y Miranda, antes de su tard\u00eda impresi\u00f3n -a\u00f1o 1686- se procedi\u00f3 a adecuar el texto al tiempo y a las costumbres de la \u00e9poca, elimin\u00e1ndose al efecto una serie de puntos, y entre ellos el siguiente (que corresponde al libro 5, t\u00edtulo 3, cap\u00edtulo 8): <\/p>\n<p>\u00abComo debe ser fecha batailla de escudo et de bast\u00f3n, et donde debe ser el consemble; et como et quales miembros debe ser mididos. Batailla de escudo et bast\u00f3n, si ha \u00e1 facer alg\u00fan labrador del rey, los de Artajona son tenidos de dar el bataillio, et, trobando el comsemble, deben ambos los comsembles, ser cercenados, et \u00e1 la nuit deven vellar en la glesia con lures escudos fechos de sieto de iguales, et los bastones. Otro s\u00ed, et al otro d\u00eda d\u00e9benlos sacar al campo por combater et deben los fieles parar lures se\u00f1ales et lures moyones; el que pas\u00e1re daqueillas seinales que sea vencido. Et los fieles, con el seinor, deben vedar que ninguna de las partidas non lis diga res \u00e1 los combatidores; et si en todo aqueill d\u00eda non se podieren vencer, de sol \u00e1 sol, debe el un fiel prender al uno, et el otro fiel al otro; et al otro d\u00eda d\u00e9benlos tornar en aquell logar cada uno do seya, con aquellas armas que cada uno ten\u00eda en aqueill logar, as\u00ed como los prisieron; et cuando al medir el reptado debe ser esnuo en bragas, et los otros eso mesmo que se deben medir con eill, et debe tenir los pies en una tabla plana, et d\u00e9benlo mesurar los fieles, con correya de vaca estrecha, en las espaldas con los pechos \u00e1 vuelta, el pescuezo cabo de la cabeza, et los musclos de los brazos, et en las munecas cabo las manos, en las ancas, en los musclos de las piernas, en las garras sobre los tobeillos; et d\u00e9benlo mesurar dalteza; et despu\u00e9s deben venir los otros peones et uno deillos as\u00e9ntese sobre aquella misma tabla, sob\u00edendo delant el qui es reptado; et deben mesurar como dicho es; et qui mejor iguala con eill, dalto et en ancho, bataille con \u00e9l, como dicho es\u00bb. <\/p>\n<p>En resumen: dado un pleito entre labradores, si la justicia no pod\u00eda probar de qu\u00e9 lado estaba la verdad se entablaba una \u00abbatalla de bastones\u00bb, desarrollo del principio medieval de la ordal\u00eda o Juicio de Dios, que consideraba que el Alt\u00edsimo no permitir\u00eda la derrota del justo. Cada pleiteador pon\u00eda un luchador para enfrentarse en los campos de Artajona, con bastones y escudos exactamente iguales, los segundos confeccionados con ramas. Antes, se med\u00eda a los luchadores para asegurarse que eran -utilizando el lenguaje box\u00edstico actual- del mismo peso. Si el retado no presentaba contendiente en el plazo de 30 d\u00edas se le daba como perdedor, y era adem\u00e1s multado (67 sueldos y 6 dineros). Los combatientes velaban toda la noche con sus escudos y palos en la iglesia, rogando por su victoria. Al d\u00eda siguiente los justicias y testigos los acompa\u00f1aban al campo, correctamente amojonado para la ocasi\u00f3n. Iniciada la batalla nadie pod\u00eda hablar a los luchadores y si durante todo el d\u00eda ninguno de ellos noqueaba al contrario, a la puesta del sol se paraba hasta la ma\u00f1ana siguiente. <\/p>\n<p>En caso de muerte de uno de los contrincantes, se condenaba al superviviente a pagar una cantidad en concepto de \u00abhomicidio\u00bb. <\/p>\n<p>Todav\u00eda encontramos restos de uno de estos desaf\u00edos en Ir\u00fan (G) el a\u00f1o 1632: el d\u00eda de San Pedro el presb\u00edtero D. Bartolom\u00e9 de Ibaeta sali\u00f3 a danzar con unas mozas y os\u00f3 tomar la mano a una de ellas, lo que ocasion\u00f3 las iras de un tal Jacobe de Aliazaga. Se desafiaron a muerte en la plaza, \u00abarmados con daga y palo\u00bb. <\/p>\n<p>El lector se preguntar\u00e1 si existir\u00edan, como parece l\u00f3gico a primera vista, especialistas e incluso profesionales en la lucha con palo. Y, en efecto, as\u00ed era: el luchador deb\u00eda combinar fuerza, habilidad y t\u00e9cnica para asegurar a sus clientes el \u00e9xito de su empresa, pese a que en teor\u00eda la causa previa recibir\u00eda la sanci\u00f3n divina. <\/p>\n<p>En apoyo de esta hip\u00f3tesis viene el testimonio del Padre Larramendi, quien hacia 1754 escribi\u00f3 en su Corograf\u00eda de Gipuzkoa: <\/p>\n<p>\u00abEspecialmente se ha olvidado la esgrima, en que se aprend\u00eda a jugar al palo como la espada, para dar y recibir los golpes, herir y defenderse, as\u00ed como de agarrarlo para evitar el golpe y descargarle al mismo tiempo sobre el enemigo\u00bb. <\/p>\n<p>La manipulaci\u00f3n durante generaciones de palos, makilas y chuzos como armas defensivas u ofensivas dio lugar a unas t\u00e9cnicas precisas trasmitidas de padres a hijos. Suponemos que los m\u00e1s avezados, los maestros, dado el provecho que sus servicios prestaban, recibir\u00edan el reconocimiento p\u00fablico. Pero sobre este particular volveremos m\u00e1s adelante        <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Traducci\u00f3n: Koro Garmendia Iartza Jatorrizko bertsioa euskaraz En Euskadi, la costumbre de utilizar la makila est\u00e1 ampliamente extendida, como bien podemos observar en las ferias y exposiciones de artesan\u00eda, donde se dan cita fabricantes de makilas de todo tipo. Pero, a pesar de los numerosos estudios que se han realizado sobre esta figura, no por [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[78],"tags":[],"class_list":["post-19115","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-egunekoa"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v28.4 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>La recuperaci\u00f3n de la makil borroka. 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