{"version":"1.0","provider_name":"Nabarralde","provider_url":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/","title":"Acatar la ley - Nabarralde","type":"rich","width":600,"height":338,"html":"<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"ZXbg4Awkl5\"><a href=\"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/acatar-la-ley\/\">Acatar la ley<\/a><\/blockquote><iframe sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" src=\"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/acatar-la-ley\/embed\/#?secret=ZXbg4Awkl5\" width=\"600\" height=\"338\" title=\"\u00abAcatar la ley\u00bb \u2014 Nabarralde\" data-secret=\"ZXbg4Awkl5\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\" class=\"wp-embedded-content\"><\/iframe><script>\n\/*! This file is auto-generated *\/\n!function(d,l){\"use strict\";l.querySelector&&d.addEventListener&&\"undefined\"!=typeof URL&&(d.wp=d.wp||{},d.wp.receiveEmbedMessage||(d.wp.receiveEmbedMessage=function(e){var t=e.data;if((t||t.secret||t.message||t.value)&&!\/[^a-zA-Z0-9]\/.test(t.secret)){for(var s,r,n,a=l.querySelectorAll('iframe[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),o=l.querySelectorAll('blockquote[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),c=new RegExp(\"^https?:$\",\"i\"),i=0;i<o.length;i++)o[i].style.display=\"none\";for(i=0;i<a.length;i++)s=a[i],e.source===s.contentWindow&&(s.removeAttribute(\"style\"),\"height\"===t.message?(1e3<(r=parseInt(t.value,10))?r=1e3:~~r<200&&(r=200),s.height=r):\"link\"===t.message&&(r=new URL(s.getAttribute(\"src\")),n=new URL(t.value),c.test(n.protocol))&&n.host===r.host&&l.activeElement===s&&(d.top.location.href=t.value))}},d.addEventListener(\"message\",d.wp.receiveEmbedMessage,!1),l.addEventListener(\"DOMContentLoaded\",function(){for(var e,t,s=l.querySelectorAll(\"iframe.wp-embedded-content\"),r=0;r<s.length;r++)(t=(e=s[r]).getAttribute(\"data-secret\"))||(t=Math.random().toString(36).substring(2,12),e.src+=\"#?secret=\"+t,e.setAttribute(\"data-secret\",t)),e.contentWindow.postMessage({message:\"ready\",secret:t},\"*\")},!1)))}(window,document);\n\/\/# sourceURL=https:\/\/nabarralde.eus\/wp-includes\/js\/wp-embed.min.js\n<\/script>\n","description":"Casi desde el minuto cero del inicio del actual proceso pol\u00edtico en Catalu\u00f1a, el posicionamiento p\u00fablico de las fuerzas pol\u00edticas, judiciales y medi\u00e1ticas espa\u00f1olas se escudo tras la afirmaci\u00f3n de que cualquier decisi\u00f3n deb\u00eda hacerse dentro del marco legal vigente y que, por encima de todo, ten\u00eda que acatar la ley. Es un comportamiento que, aumentado al nivel m\u00e1ximo, se ha sostenido hasta el d\u00eda de hoy. La ley dice y permite unas cosas concretas y \u00e9stas son las que se pueden hacer. Cualquier otra se sit\u00faa, al instante, fuera de la ley y se convierte, pues, en ilegal. Es un argumento f\u00e1cil de explicar y de comprender. Si no fuera porque esta sacralizaci\u00f3n de la ley, en abstracto, por encima de cualquier otra consideraci\u00f3n, puede tener tambi\u00e9n los pies de barro. Por ejemplo, la dictadura franquista ten\u00eda tambi\u00e9n sus leyes y generaba su propia legalidad, a la que todo el mundo estaba obligado a someterse, por m\u00e1s que se tratara de una legalidad injusta. Y no todo el mundo se aven\u00eda a ello y, por eso, se creaban partidos pol\u00edticos y sindicatos, se editaban libros, imprim\u00edan revistas, se ejerc\u00eda la libertad de reuni\u00f3n, expresi\u00f3n y manifestaci\u00f3n, aunque fuera de manera clandestina y con todas las precauciones posibles, pero se deslegitima la base de aquella legalidad. M\u00e1s all\u00e1 de mantener la propia supervivencia, \u00bfhab\u00eda que acatar tambi\u00e9n la ley durante el franquismo? Es evidente que no y muchos no lo hicieron, conscientes de lo que aseguraba Gandhi: Cuando alguien comprende que obedecer leyes injustas es contrario a su dignidad de hombre, ninguna tiran\u00eda le puede dominar."}