Victor Manuel Egia ofrecerá una charla sobre las fuentes de Iruñea

Con motivo del Día Mundial del Agua, Nabarralde organiza una conferencia en la que Víctor Manuel Egia Astibia, gran conocedor de la historia y patrimonio de Iruñea, tratará sobre la historia del aporte de agua y sus infraestructuras en la ciudad, centrándose especialmente en sus fuentes: su ubicación, historia y valor patrimonial. La charla será en el Museo de Educación Ambiental San Pedro (c/ Errotazar, Errotxapea), el 23 de marzo a las 18:00. Debido a las limitaciones de aforo, será necesario inscribirse previamente. 

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“Las fuentes siempre han tenido un valor monumental, además de ser lugares de encuentro social”

¿Podemos hablar de una historia en la organización del abastecimiento de aguas de la ciudad? 

– Hasta los últimos decenios de la llamada Edad Moderna, Pamplona como muchas otras ciudades, se surtía de agua de los ríos próximos, principalmente el Arga, pero también de algunos manantiales y de los numerosos pozos existentes en la ciudad. Las características geológicas de la meseta pamplonesa, con su capa impermeable de margas o tufas, hace que se acumule en el agua en su subsuelo. Pero es el siglo XVIII, especialmente su segunda mitad con la cultura de la Ilustración, el que marca el gran salto cualitativo en el desarrollo del urbanismo de la capital, incluyendo el necesario aporte de agua a la misma. Las construcciones del saneamiento general subterráneo de la ciudad en 1767 para la eliminación de las “aguas sucias” y la traída de agua en cantidad y calidad suficiente desde el manantial de Subitza en 1797 son hitos que marcan claramente un antes y un después en el devenir de la vida de sus habitantes.

¿Qué han representado las fuentes en la vida de la ciudad? 

-En un principio, las fuentes y pozos son simplemente lugares en donde la población se surtía del agua necesaria para su consumo diario. Evidentemente, eso suponía también un lugar de encuentro, de intercambio. Es de hacer notar que el abastecimiento de agua en la mayor parte de las civilizaciones conocidas ha sido labor de la mujer, que aportaba el agua para todo su núcleo familiar. La utilización de recipientes de distintos materiales y formas es, además en muchas ocasiones, una señal de la diversidad identitaria de los pueblos. También en muchos lugares, especialmente en el medio rural, junto a las fuentes existían los lavaderos, en donde otra vez las mujeres, se encargaban del lavado de la ropa. La duración de esta actividad hace en este caso aún más importante el papel de los lavaderos como lugar de encuentro e intercambio social. 

¿Tienen hoy las fuentes el valor y la funcionalidad que tenían en otras épocas? –Evidentemente no. Llegado el siglo XX en muchas poblaciones, especialmente en las más grandes, el agua comienza a llegar por tuberías hasta el interior de los hogares. Agua que además casi siempre está sometida a filtrados y tratamientos que la hacen sanitariamente apropiada para el consumo. La mala calidad del agua ha sido el causante de importantes epidemias en el pasado. Estos avances tecnológicos hacen que las fuentes hayan perdido su funcionalidad primigenia. Sin embargo, ya desde antiguo la fuente ha tenido también un valor ornamental, monumental y se ha utilizado en las ciudades como tal elemento, en los pequeños espacios abiertos entre el conjunto de edificios, como las plazas o plazuelas, en las intersecciones viarias o en los parques de recreo. Hasta tal punto que hay ciudades en el mundo que adquieren una significación especial por la belleza de sus fuentes. Roma quizás es de las más señaladas. O grandes artistas que han adquirido la mayor parte de su fama por sus fuentes, como Bernini.

¿Qué valores sociales, arquitectónicos, sanitarios, paisajísticos… en general patrimoniales les podemos encontrar a estas fuentes de Pamplona?

-En Pamplona existen una serie de fuentes que tienen un gran valor arquitectónico, pues fueron diseñadas por el gran pintor Luis Paret a finales del siglo XVIII, para culminar la importante traída de aguas desde Subitza. Otras son de hierro fundido y algunas de gran belleza tienen la particularidad de haber venido desde París. También podríamos señalar las que muchos pamploneses consideran como las más típicas de la ciudad, las pequeñas fuentes de fundición con cabeza de león. Desmontaremos algunos mitos en torno a ellas.

La arquitectura del agua es un capítulo importante de esta profesión constructora: puentes, presas, acueductos, canales… ¿Las fuentes también muestran esa monumentalidad?

-Sí claro, la fuente es la culminación, el punto final, de una serie de infraestructuras que propician la llegada a ellas del agua desde los manantiales, ríos o embalses. Aunque hay brillantes excepciones, las infraestructuras que conducen el agua hasta las fuentes tienen más valor como obras de ingeniería que como monumentales o artísticas. También hablaremos de algunas de estas infraestructuras de nuestra ciudad.