Se trata de una iniciativa ciudadana que merece la pena impulsar. Hablamos de la energía compartida gracias al compromiso y la financiación de los propios ciudadanos frente al comportamiento tan irresponsable de las empresas rentistas del sector eléctrico. Son los ciudadanos los que, ante la pasividad del sector eléctrico, se ocupan de impulsar la transición energética hacia un modelo sostenible, haciéndose cargo incluso de parte de su financiación.
Wind turbines line a ridege on Stetson Mountain in Stetson.
En Alemania o en Holanda, ya no es necesario convencer a las personas para que inviertan en las energías renovables. En el 2012, en Alemania, el número de cooperativas de energía renovable creció de una manera increíble. Actualmente, la mitad de la electricidad que se genera a partir de fuentes de energía renovables proviene de proyectos financiados por los ciudadanos.
En Holanda, la plataforma para inversiones “Wind Centrale”, una especie de Energía Compartida 2.0, en septiembre de 2013, rompió un récord de velocidad de captación de fondos. Este record se debe a que apenas le tomó un par de horas conseguir 1,3 millones de € provenientes de 1700 hogares que, de este modo, se conviertieron en “co- propietarios” de su propia energía eólica que utilizarán para el consumo de electricidad.
A su vez, Dinamarca impone que los desarrolladores reserven el 20% del capital necesario para llevar a cabo un proyecto de energía eólica para que puedan invertir en él, los propios residentes afectados por el proyecto.
En Francia, mientras que el gobierno está preparando su proyecto de ley para la transición energética, la cuestión de la financiación sigue siendo un problema sin solucionar. No se confía mucho en las empresas eléctricas para ello ya que viven muy bien ancladas en un pasado que no quieren mover, en la medida que gozan de los privilegios de sus status quasi-monopolista.
Sin embargo, si una parte de la solución viniera de la financiación de los ciudadanos, las cosas podrían cambiar y mucho. Por fin se podría apostar por la independencia energética que tanto debería preocupar a los políticos europeos no corruptos.
En el norte de Europa, es una situación común. En Francia, esta iniciativa ciudadana sólo ha comenzado a ponerse en marcha pero ya está dando sus frutos. Así., dos años después del lanzamiento de este movimiento ciudadano, el fondo de inversión de la “Energía Compartida” ha recaudado más de 2,5 millones de €.
Pour l’heure, rien ne dépasse au–dessus des champs et bosquets aux abords de la commune de Béganne en Bretagne. Mais rendez-vous est pris pour le 12 mars 2014. Ce jour-là, la livraison et la levée des quatre éoliennes d’une puissance de 2 MW chacune annonceront l’aboutissement, après neuf ans de travail, d’un projet pionnier et fondateur d’un modèle citoyen de production d’énergies renouvelables.
Dentro de tres meses, se pondrá en marcha un proyecto eólico de cuatro aerogeneradores de 2 MW cada uno, sobre los campos y bosques cercanos a la ciudad de Beganne, Bretaña. Un proyecto pionero y fundador de un modelo ciudadano para la producción de electricidad en base a las energías renovables.
Las cuatro turbinas serán operadas por la Compañía Bégawatt que cuenta con un capital de 2,7 millones de €. De este fondo, 1,4 millones de euros fueron aportados por la mitad de los 780 residentes de Beganne (agrupados en 53 clubes de inversionistas de solidaridad ), 450.000 euros fueron aportados por el grupo de fundadores, 300.000 euros por el fondo regional Eilan, 50.000 euros por las empresas locales de economía social y el medio millón de euros restante fue aportado por el fondo para la energía compartida.
Siguiendo la estela de los pioneros de Beganne, existen ya otros proyectos similares en Francia. Este fondo de inversión de energía compartida, ”Énergie Partagée”, que se creó en 2010 para desarrollar una herramienta eficaz para la financiación tiene como objetivo el de agrupar a todas las personas que deseen invertir en la transición energética sostenible, ya sea para los parques eólicos, parques solares, programas de eficiencia energética, etc,. Por el momento, en el movimiento han participado más de tres mil personas que han invertido 6,2 millones de euros invertidos en proyectos de energías renovables.
Desde su lanzamiento, el Fondo ”Énergie Partagée” ha apoyado la ejecución de siete proyectos (cuatro de fotovoltaica, dos de eólica y uno de biomasa), y, en la actualidad, treinta proyectos más están en fase de evaluación. Estas inversiones en el campo de las energías renovables también representan beneficios económicos locales ya que permite que los consumidores que invierten en estas energías, cara al futuro, se beneficien de un coste de la energía que consuman, al tiempo que puedan vender a terceros la energía excedentaria a precios competitivos.
Los diferentes gobiernos deberán tener muy en cuenta a la hora de legislar a quienes quieren beneficiar: a los ciudadanos o a las empresas eléctricas, a los proyectos portadores de futuro o a los rentistas del sistema obsoleto actual, al desarrollo sostenible o al modelo insostenible actual. Los gobiernos corruptos es obvio que apoyarán a las empresas eléctricas e impedirán que incitativas ciudadanas como la energía compartida salgan adelante argumentando problemas técnicos que nos existen.
Sería bueno que los diferentes Colegios y Asociaciones de Ingenieros Industriales se unieran a Iniciativas Ciudadanas similares para defenderlas de tantas supuestas “trabas técnicas” que los gobiernos, con sus decretos escritos en los despachos de las compañías eléctricas, establecen y no son más que patrañas injustificadas, pero que si salen adelante es por el silencio cobarde de muchos profesionales. Es la hora de la movilización ciudadana total. Ya no hay lugar ni para la esquiva, ni para el disimulo. Los ingenieros no podemos seguir mirando hacia otro lado y debemos comprometernos con estar iniciativas. Se trata del futuro de nuestros hijos y nuestros nietos lo que está en juego. No sea cómplice de quienes lo están hipotecando.
Una loable iniciativa ciudadana para impulsar las energías renovables en Europa






